¿Se puede vivir (bien) de la traducción audiovisual?

Hace ya unos meses, se me ocurrió lanzar una pequeña encuesta en mi cuenta de Twitter (@raflosa) para que me trasladarais vuestra opinión acerca de cómo están las tarifas en traducción audiovisual y el resultado fue el siguiente:

Yo ya sabía por experiencia que las tarifas se movían en cantidades bajas, sobre todo las de doblaje, algo que he podido contrastar con algunos colegas en los eventos a los que he acudido recientemente, como el SELM o el Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación celebrado en Buenos Aires, en el que coincidí con muchos traductores españoles.

Estamos en un momento en el que vivir exclusivamente de la traducción audiovisual es complicado, lo que a menudo obliga a muchos profesionales a diversificar en sus servicios para compensar la tendencia a la baja del mercado. A continuación comparto con vosotros mis percepciones sobre cómo están las cosas en los sectores del doblaje y del subtitulado y os doy algunos consejos sobre qué estrategias podéis seguir para ir mejorando vuestra situación progresivamente (sobre todo si estáis empezando como traductores audiovisuales).

El mercado del doblaje en España

El mercado del doblaje ha tenido sus altibajos en los últimos años. Como es habitual, suelen tener más repercusión los momentos de bajón, como la huelga que hubo en el año 1993 (la más famosa hasta la fecha y con consecuencias negativas para los implicados), que dejó sin voz a varias películas y series de televisión, o la reciente huelga del año 2014, que solo duró unas semanas pero fue muy sonada. Estas huelgas fueron las fórmulas elegidas por los actores de doblaje para hacerse valer y son un buen síntoma que permite medir grosso modo desde fuera cuál es la situación del sector.

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Artículo publicado el 3 de agosto de 1993 en ABC.

Desafortunadamente, no hay muchos más indicadores que permitan estudiar el mercado desde fuera. Por tanto, lo único que nos permite tener una percepción realista es conocer de primera mano qué tarifa cobra cada profesional de la cadena de trabajo (no solo actores, sino también técnicos de sonido, ajustadores, traductores, coordinadores, etc.), algo que solo se puede saber cuando estás dentro del meollo y tienes colegas y contactos con quienes contrastar la información, ya que las tarifas no se hacen públicas y, para más inri, hay mucho ocultismo al respecto (no todo el mundo está dispuesto a dar esa información, algo que por otro lado es normal y respetable).

Pero, por desgracia, esta incertidumbre y desconocimiento provocan que haya opiniones para todos los gustos, desde quienes por ejemplo critican lo que cobra un actor de doblaje en comparación con lo que cobran otros profesionales de la cadena de trabajo, hasta aquellos que consideran que las tarifas son insuficientes, incluso en tiempos de bonanza. Afortunadamente, los traductores ya podemos recurrir a asociaciones profesionales como ASETRAD o la reciente ATRAE, y también tenemos la opción de recibir una orientación profesional muy valiosa en los másteres de traducción audiovisual que se han lanzado en los últimos diez o quince años (sobre todo el METAV de Barcelona o el Mastraduvisual del ISTRAD, en el que tengo el gusto de participar como docente desde el año pasado).

Mi percepción sobre las tarifas de doblaje en estos instantes no es muy halagüeña. Desafortunadamente, la mayoría de estudios y productoras están en un momento en el que tienden a congelar las tarifas o incluso a bajarlas, sobre todo si los traductores son jóvenes con poca orientación en cuanto a qué tarifas se suelen cobrar. En esos casos, los estudios suelen escudarse en la poca experiencia del traductor y su desconocimiento del sector para echar por tierra la tarifa en la fase de negociación. Así ocurre que hay estudios que incluso ofrecen 40 € por productos audiovisuales de 20/30 minutos de vídeo, tarifa que muchos en su desconocimiento acaban aceptando (y si no lo hacen, no pasa nada porque ya lo harán otros). Afortunadamente los estudios de referencia a nivel nacional aún mantienen tarifas medianamente dignas, pero la alta competencia hace muy difícil conseguir tarifas holgadas a los profesionales del sector, algo que en ocasiones provoca que muchos traductores acaben optando por especialidades más rentables (localización, traducción científico-técnica, etc.) para diversificar sus ingresos.

Dicho esto, los profesionales que trabajan con los estudios líderes a nivel nacional suelen tener unas condiciones aceptables, pero no ganan cifras astronómicas. Yo tengo la suerte de conocer a muchos colegas traductores que llevan décadas dedicándose a esto y han sobrevivido a las huelgas y a los malos momentos. También conozco a jóvenes traductores menores de 30 que, como yo, han podido hacer de la traducción para doblaje una actividad profesional rentable dentro de su hoja de servicios. Pero la otra cara de la moneda son los traductores que han tenido que dejarlo o han preferido optar por otras especialidades.

Expuestos todos estos argumentos, creo que muchos estarán de acuerdo conmigo en la afirmación de que la industria «mima» poco a los traductores, cuyo papel en el proceso de doblaje – sin entrar en comparaciones pueriles con el resto de profesionales de la cadena de trabajo – es fundamental e imprescindible, sobre todo las empresas audiovisuales que actúan como intermediarios. Y con mimar no me refiero a que nos pongan casa y coche como a los grandes futbolistas, sino más bien a que haya un esfuerzo constante para hacer que nos sintamos valorados, por ejemplo invitándonos al estudio de doblaje (a sesiones de doblaje o a reuniones). Los medios también podrían poner de su parte para darnos una mayor visibilidad y reconocimiento, como por ejemplo incluyendo halagos y menciones positivas al doblaje en críticas de películas y series bien dobladas, o mencionando más a menudo a los traductores y profesionales del doblaje en prensa y programas especializados. De verdad, ¿tanto cuesta publicar una fichita con todos los profesionales implicados en el proceso de doblaje en una revista o en un programa para cinéfilos y seriéfilos? Yo creo que no…

El mercado de la subtitulación en España

El mercado de la subtitulación también ha experimentado sus altibajos, aunque mi percepción es que estamos ante un mercado que ha ido creciendo en demanda desde hace un par de décadas. Curiosamente, los puntos álgidos de la subtitulación han coincidido en muchos casos con el surgimientos de nuevos formatos. El último bum se produjo alrededor del año 2000, cuando nació el DVD y muchas distribuidoras abogaron por subtitular muchas películas y series. Algunas de ellas no se habían subtitulado aún profesionalmente. En cambio, otras sí pero dichos subtítulos no podían ser reutilizados por problemas de autorías. El fomento del inglés como segunda lengua y la avalancha de productos audiovisuales procedentes de Estados Unidos también han contribuido bastante al auge de los subtítulos, aunque aún sigue habiendo muchos prejuicios y mitos en la gente de a pie.

Ahora estamos en un momento que yo etiquetaría como el «bum de las plataformas de vídeo bajo demanda (VoD)». Al ya extendido Yomvi se han sumado otras plataformas de VoD como Netflix o HBO, ambas muy exitosas en Estados Unidos, lo que lleva a concluir fácilmente que este mercado está en auge. Incluso los canales de televisión tradicionales han ido evolucionando progresivamente sus servicios de televisión a la carta, como RTVE, Atresmedia o Mediaset. Eso sí, quizá echo de menos un mayor abanico de subtítulos en estas últimas plataformas, ya que en muchos casos solo se ofrecen subtítulos en español y a veces de una calidad muy baja.

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Muestra de subtítulos del reproductor de vídeo Atresplayer (servicio de TV a la carta de Atresmedia).

En el caso de Netflix y HBO para España, me consta que cuentan con unas guías de estilo muy meticulosas y con unos procesos internos que buscan mejorar la calidad. Yo mismo he traducido productos para Netflix y puedo dar fe de que los procesos de calidad son óptimos, aunque están en constante evolución y los requisitos cambian a menudo según el proyecto, algo que hace difícil la automatización de tareas.

Por otro lado, el desembarco de estos buques insignia en España también supone en muchos casos un cambio en la cadena trabajo, ya que por ejemplo Netflix ha empezado a contratar directamente a traductores eliminando el papel de empresas intermediarias como estudios de doblaje o laboratorios de subtitulación, aunque estas todavía perviven y seguramente seguirán haciéndolo durante años. Si queréis recabar más datos os recomiendo encarecidamente que consultéis esta encuesta publicada por Eugenia Arrés y su equipo de trabajo.

En cuanto a repercusión y reconocimiento, HBO está teniendo el detalle de incluir el nombre y apellidos del subtitulador al final de cada producto, algo que aplaudo efusivamente porque es sin duda el camino a seguir para dar un mayor valor a los traductores, que en muchos casos traducen los productos audiovisuales a contrarreloj con plazos muy ajustados. Ya sabéis que la cadena de trabajo de los proyectos de subtitulación suele ser más reducida que la cadena de doblaje, algo que posibilita el uso de esta técnica para fomentar estrenos mundiales en diversos países e idiomas (como ocurre con Juego de tronos, por ejemplo, cuyos capítulos suelen estrenarse a nivel mundial con subtítulos y un par de semanas después doblados).

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Captura de un fotograma de Juego de tronos con subtítulos en español.

La otra clave para valorar a los traductores es, por supuesto, mantener unas tarifas dignas. Como suele ser habitual, cuando hay empresas intermediarias o comisionistas lo normal es que la tarifa baje, aunque a cambio estas empresas te dan la «tranquilidad» de enviarte un volumen de trabajo constante cada equis tiempo, ya que te conviertes en proveedor habitual para ellos, con sus ventajas e inconvenientes. Los problemas vienen cuando las tarifas son demasiado bajas (menos de 2 euros/dólares por minuto de vídeo, por ejemplo), ya que la rentabilidad cae en picado. Por otro lado, cuando trabajas directamente para el cliente puedes sacar una mejor tarifa, pero a cambio eres tú quién da la cara ante el cliente, lo que al final puede provocar que acabes subcontratando a un revisor para asegurarte de cumplir con todos los requisitos (creedme cuando digo que cumplir con todas las pautas de empresas como Netflix es más duro de lo que parece).

En cuanto a volumen de trabajo, afortunadamente se lanzan muchísimos productos audiovisuales en estas y otras plataformas al cabo de un año, así que con perseverancia se puede conseguir traducir para alguna de estas empresas, aunque probablemente en un principio lo más sencillo sea hacerlo a través de intermediarios. Además, la necesidad de estrenar los productos con la mayor inmediatez posible hace que en muchos casos haya que repartir los capítulos de las series entre varios traductores (con sus ventajas e inconvenientes en términos de calidad), de manera que suele ocurrir que los estudios cuenten con nuevos traductores en épocas de picos de trabajo.

¿Qué debemos tener en cuenta para conseguir una buena tarifa?

Realmente se hace complicado dar consejos para emprender o mantenerse a flote en un sector que a mí siempre me ha resultado un tanto inestable. Así que voy a daros algunos consejos basados en mi propia experiencia que me han servido para conseguir que la subtitulación y la traducción para doblaje sean actividades rentables para mí al final de cada mes/trimestre/año fiscal.

  • Infórmate de cuánto se cobra. Hay que tener muy claro cuánto se cobra y dónde están los límites para no reventar el mercado y evitar que se aprovechen del desconocimiento y la inexperiencia. Se pueden seguir varias estrategias para mantenerse al loro, como ir a eventos de traducción para intercambiar impresiones con otros colegas del gremio, apuntarse a cursos o másteres sobre estas especialidades o inscribirse en alguna asociación de traductores (probablemente ATRAE sea la más idónea en TAV).
  • No pongas todos los huevos en la misma cesta (al menos de momento). Es fundamental que diversifiques tus ingresos entre varios clientes. No te cierres solo al doblaje o solo a la subtitulación. Intenta especializarte en los dos ámbitos y busca ofrecer esos servicios a varios clientes a la vez. Te sorprenderá la de proyectos que pueden caerte si logras posicionarte bien con paciencia y tesón. Para que te hagas una idea, a mí hace unos meses un cliente me ofreció subtitular una serie que ya había traducido para doblaje para otro cliente distinto, así que la rentabilidad de ese proyecto fue muy elevada. Del mismo modo, la traducción audiovisual va más allá de los productos que se emiten en cine y televisión. No te cierres a traducir otro tipo de materiales audiovisuales como cursos online, anuncios o vídeos promocionales para empresas. Asimismo, si has estudiado traducción y te has especializado en algún ámbito más, aprovéchalo, porque como te he comentado el sector de la traducción audiovisual es a veces muy inestable y en esos momentos se agradece tener otro tipo de clientes. Este fue uno de los motivos por los que decidí especializarme en diseño gráfico, diseño web y maquetación, porque era una manera de obtener ingresos de un campo distinto. En ese sentido, para mí la diversificación es sinónimo de tranquilidad.
  • Estudia a fondo la rentabilidad de cada encargo. Cuando ya tengas claro cuánto se cobra y cuál es tu ritmo de trabajo, no te resultará muy difícil hacer un cálculo aproximado de cuántas horas te llevará completar un encargo concreto. Para ello, puedes tomar de referencia diversas cifras. Por ejemplo, si quieres aspirar a facturar 1500 € al mes, lo ideal es que ganes de media unos 60 o 70 euros al día (si trabajas de lunes a viernes, que es lo ideal), así que uno de tus objetivos podría ser ajustar tus tarifas para rondar estas cantidades. Soy consciente de que al principio cuesta (es difícil conseguir clientes y al principio la productividad no suele ser muy buena), pero como decía antes, con una buena formación y perseverancia podrás llegar a esas cifras en poco tiempo. Al principio puede que no llegues a tanto, pero afortunadamente la tarifa plana para autónomos que permite pagar solo 50 € al mes facilita mucho las cosas a los que empiezan desde cero. Si estás empezando, no olvides echar un vistazo a esta entrada en la que te cuento cómo logré emanciparme en poco tiempo como traductor.
  • Utiliza el «NO» como recurso para revalorizarte. ¿Ya sabes cómo está el mercado y crees que la tarifa que te ofrece tu posible cliente es muy baja? En ese caso, lo peor que puedes hacer es aceptarla. Entiendo que puede ser fácil pensar «es mejor cobrar algo que no cobrar nada» cuando estás empezando, sobre todo si las cosas no van muy allá. Pero el problema es que cuando aceptas una tarifa baja necesitas trabajar muy rápido para que el proyecto salga mínimamente rentable y, además, te va a costar mucho subirle la tarifa al cliente en el futuro. Si colaboras con ese tipo de clientes, lo normal será que la frustración se apodere de ti cuando llegue el final del mes y veas la cantidad que has facturado. Esa frustración puede llevar a que el profesional se queme y pierda el interés o la ilusión por su trabajo. Es por eso por lo que a menudo se dice que «si no cobras lo que vales, al final acabas valiendo lo que cobras». No permitas que eso te ocurra a ti, los traductores de carrera somos profesionales muy valiosos. Créeme que con el tiempo agradecerás haberlo hecho. 🙂

Entonces, ¿se puede vivir bien de la traducción audiovisual?

De nuevo, solo puedo hablar de mi experiencia. Realmente se me hace muy difícil poder afirmar con rotundidad que se puede vivir exclusivamente de la traducción audiovisual, ya que no es mi caso porque, como te he comentado antes, acostumbro a diversificar mis ingresos y no solo me dedico a la traducción audiovisual. Lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que la traducción audiovisual puede ser un nicho de mercado muy rentable si (1) eres un profesional muy productivo, (2) tienes buenos clientes que pagan una buena tarifa, (3) logras tener un volumen constante de trabajo con dichos clientes. Por tanto, el objetivo debería ser tener los suficientes clientes como para que no te falte el trabajo, pero en la práctica esto es complicado porque a menudo ocurre que te contactan varios clientes a la vez y no das abasto, lo que te obliga a ser un profesional muy solvente o un muy buen gestor para mantener contentos a todos tus clientes de audiovisual.

Dicho esto, si tuviera que darte una respuesta más corta, te diría que sí se puede, pero que no es fácil y que el camino hasta convertirte en un traductor audiovisual es duro, sobre todo al principio. Pero cuando logras establecerte y si eres lo suficientemente productivo como para trabajar disfrutando, entonces automáticamente se convierte en el mejor trabajo del mundo. Y esto último sí que puedo afirmarlo con total rotundidad. No obstante, si quieres consultar detalladamente las ventajas e inconvenientes de ser traductor autónomo, te recomiendo que leas también esta entrada.

Conviértete en subtitulador profesional en Traduversia

Hace poco he lanzado un curso nuevo en Traduversia titulado «Conviérte en subtitulador profesional». Se trata de un curso en el que podrás aprender todo lo necesario para ofrecer servicios de subtitulación a tus clientes. Este curso se suma a otro curso de subtitulación profesional con Aegisub que lancé hace unos meses y que ha sido todo un éxito desde su lanzamiento. Para que te hagas una idea, a este curso ya se han apuntado más de 100 alumnos y tiene una media de 5 estrellas en las valoraciones de los alumnos (la última publicada hoy mismo, por cierto).

Por supuesto, espero que el curso nuevo tenga una repercusión similar o incluso superior, ya que es mucho más profundo que el otro curso. Te dejo los vídeos de presentación aquí abajo y unos enlaces para ampliar información. Para mí sería un placer contar contigo en cualquiera de estos cursos y prolongar el aprendizaje que ya has iniciado en esta entrada. ¡Vamos con los vídeos! 🙂

 

¿Cómo? ¿Que te interesan los dos cursos? Pues tengo buenas noticias, porque tras el lanzamiento del nuevo curso de subtitulación hemos creado un pack especial con el que podrás apuntarte a los dos cursos a un precio reducido. Además, tanto el pack como los cursos van a estar rebajados hasta este martes, 20 de diciembre, ¡así que si te apuntas antes de ese día te ahorrarás un buen pico! ¡No te despistes! 😛

Eso es todo, gracias por tu tiempo. Espero que hayas disfrutado de esta entrada y que podamos vernos muy pronto en Traduversia. ¡Allí te espero!

Rafael López Sánchez

Rafael López Sánchez

Traductor profesional (EN/IT>ES) especializado en traducción audiovisual, localización, diseño y maquetación. He traducido series, películas y documentales emitidos en cine, televisión y canales de Internet. Imparto cursos online sobre mis especialidades en Traduversia y participo como ponente en congresos y eventos de traducción.
Rafael López Sánchez
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1 comentario
  1. Lety
    Lety Dice:

    Estoy muy interesada en el campo de la traducción y de hecho entré aquí porque este año estoy contemplando la idea de entrar al MTAV de la UAB y qué sorpresa cuando leí que eres docente ahí. Estoy muy intrigada porque suena muy bien, además que combina las cosas que me encanta: el cine, los videojuegos y por supuesto los idiomas, pero también tengo un poco de miedo porque me preocupan los ingresos, y cómo se pide trabajo en este medio, ¿se trabaja mediante una empresa? ¿Es a modo freelancer?
    Además yo soy mexicana y estudié una licenciatura en México que no tiene nada que ver con a traducción, pero siempre se me han dado bien los idiomas, además que ya he hecho trabajos de traducción para amigos y profesores en México.
    Te agradecería cualquier consejo que me puedas dar. Otra cosa que influye es que mi sueño dorado es ser traductora o intérprete en las Naciones Unidas, entonces no se si me convendría estudiar otro tipo de máster que no esté limitado únicamente a lo audiovisual.

    ¡Saludos!

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