Hace unos días hice una prueba de traducción para un posible cliente, por eso que dicen de que hay que buscar clientes incluso cuando tienes la barriga llena. La experiencia ha acabado siendo muy positiva (no siempre ocurre así), ya que al final he aprobado la prueba (¡bien por mí!). Por ello, me he animado a grabar un vídeo con algunos consejos y reflexiones que creo que podrían serte útiles si todavía no has hecho muchas pruebas de traducción. ¿Te interesa el tema? Pues vamos con el vídeo.

Espero que te haya gustado. Como siempre, te animo a que dejes algún comentario al respecto compartiendo alguna experiencia o algún consejo más. Recuerda que también puedes usar el consultorio de Traduversia para plantearnos dudas para que así grabemos nuevos vídeos.

Tras unos días de ausencia en el canal (si yo os contara la de cosas que me han pasado en estos días, no me creeríais), vuelvo con un nuevo consultorio en el que respondo una pregunta que nos ha trasladado Achraf Lioussoufi. ¿Qué libros y a qué autores debo leer para estar a la última en traducción audiovisual? La respuesta, como siempre, en el vídeo de la semana.

 Espero que te haya gustado el vídeo. Recuerda que si tienes alguna duda puedes trasladárnosla desde nuestro formulario del consultorio de Traduversia o dejando un comentario en nuestros blogs o en nuestro canal de YouTube. ¡Anímate, estamos deseando echarte un cable! 🙂

Un saludo y que acabes la semana a tope.
Aunque estoy en Sevilla dando clases en el ISTRAD, he sacado un hueco para publicar el consultorio de esta semana. En esta ocasión, respondo a la pregunta de una seguidora que nos pregunta cómo podemos usar una memoria de traducción para traducir subtítulos. El tema es más complejo de lo que parece y un poco técnico, así que nada como los vídeos de Traduversia que incluyen capturas de pantalla y vídeos de apoyo para entender las cosas mejor.
La pregunta que nos plantea Agurtzane es la siguiente:
Hace ya unos años que trabajo en el mundo de la traducción. Utilizo Wordfast como herramienta. Pero, últimamente, me doy cuenta que cada vez nos están pidiendo más veces traducir subtítulos o scripts de videos. De momento, nos están haciendo llegar los documentos en word o en pdf. Pero me temo que pronto pasarán a la historia. ¿Qué tipos de herramientas debería tener en el punto de mira para utilizar en estos casos y cómo debería guardar los textos, para poder acceder a ellos como memoria de traducción? Mil gracias.
Agurtzane
Ahora que ya la has leído, ¡vamos con la respuesta!
¿Qué te ha parecido? ¿Se te ocurren más soluciones que las que propongo? ¿Utilizas herramientas TAO para traducir subtítulos? Te leo en los comentarios. Y recuerda que puedes trasladarnos tus preguntas también dejando un comentario o desde el formulario del consultorio de Traduversia. ¡Hasta la próxima!

En el café de hoy quiero compartir contigo un símil que uso con bastante frecuencia en mis cursos y talleres: el símil del pastel. Se trata de un símil que uso para describir desde mi punto de vista el mercado de la traducción y para clasificar de una forma práctica a los profesionales que forman parte de él. Como digo en el vídeo, soy el primero al que no le gusta hacer este tipo de distinciones, pero hay momentos en los que viene bien hacerlas para reflexionar un poco. ¿Quieres saber de qué va? Pues vamos con el vídeo. 🙂

 

¿Qué te ha parecido? ¿Has dado con gente como la que describo en el vídeo? ¿Cuál es tu visión del mercado? Como siempre, me encantará leer tus comentarios. ¡Nos vemos en la próxima entrada! 🙂

Tras contaros mis andanzas por Buenos Aires (échale un vistazo a la entrada si no la has visto, porque te va a gustar), hoy retomo el consultorio de Traduversia dando respuesta a una pregunta que nos suelen hacer mucho. ¿Qué debo tener en cuenta para elegir la herramienta informática más idónea? En este vídeo te doy varios consejos para que aprendas a desarrollar un método que te permite dar con la herramienta más adecuada para abrir archivos desconocidos o resolver problemas específicos. ¡Vamos a verlo!

 

Si te ha gustado, no te olvides de darle a “Me gusta” en YouTube y de dejarnos un comentario con alguna duda o pregunta para futuros consultorios (aquí abajo o en el canal de YouTube, lo que te venga mejor). También puedes enviarnos tus preguntas a través de nuestro formulario del consultorio.

¡Te esperamos!

 

Tras unos días de trabajo bastante intensos, por fin he podido sacar un hueco para escribir una entrada con más calma. Hacía tiempo que quería dedicar una entrada a Buenos Aires y sus flanes (:P) encantos, pero siempre surgía algo que me hacía posponerlo (mis clientes, Traduversia, mi nuevo curso de doblaje, mi reciente mudanza, etc.). Como ya os he contado en entradas anteriores, llevo unos años viajando allí para participar en eventos y actividades del CTPCBA y de la UBA, además de en iniciativas privadas como el primer LocArg, así que se me han juntado varias cosas que contar y compartir con todo el mundo, sobre todo con mis colegas españoles que a menudo me preguntan qué tal es la experiencia de trabajar por allí. Como no siempre tengo tiempo de explayarme en las conversaciones y quedadas, me he decidido a contároslo todo por aquí y en varios puntos para que podáis digerir la información con más facilidad. ¡Vamos al lío! 🙂

El increíble trato de mis colegas y amigos argentinos

El primer punto de mi lista no podía ser otro. Buenos Aires es, con diferencia, el lugar en el que más cómodo me han hecho sentir (casi como en casa), aunque reconozco que mi opinión no puede ser objetiva en este punto, ya que el éxito en las interacciones con los colegas no es algo que pueda analizarse fríamente, sino que, al igual que ocurre con las amistades, es una cuestión de química. Allá he tenido la gran fortuna de encontrar química con muchos colegas a quienes desearía poder ver más a menudo, como Damián Santilli, Mariana Costa, Matías Desalvo, Santiago Murias, Santiago Lorenzatto, Gabo Fuentes, Soledad Gracia, Alide Drienisienia, Analía Bogdan y cía. De esas relaciones han salido proyectos increíbles de los que me siento muy orgulloso, como el primer LocArg o The Translation Show, que pude compartir con el genio de Damián Santilli. En otras palabras, a estas alturas Argentina es como mi segunda casa. Y aquí va un compendio de fotos de mis últimas visitas con mis colegas argentinos para dar fe.

Con mis queridos argentinos tras el Simposio Hispanoamericano de Traducción Especializada y Nuevas Tecnologías en el que participé en mi primer viaje (2015)

Con Héctor (a quien todos echamos en falta), Mati, Juan y Yeyu (2016)

Con mi querido Santiago Lorenzatto, hincha desmesurado de Huracán

Con Mariana Costa, relajado de más tras dar la última clase de los talleres que impartí en 2016

Jugando al FIFA con Héctor, Mati y Dami 😛

De comida con colegas españoles y argentinos durante el VI Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación (2016)

Con Mati Desalvo en el #LocArg2017

Con Damián Santilli en La Boca en mi reciente viaje de 2017

Algunas firmas y dedicatorias de los autores del Manual de Informática Aplicada a la Traducción del CTPCBA

El interés infinito y el cariño de los asistentes

En pocos lugares he sentido que me prestaban tanta atención durante una charla como allá. Quizá sea por el uso desmedido que hacemos los españoles de palabras como «coger» :D, pero el caso es que allí también hay una química especial con el público que me hace sentirme especialmente cómodo y confiado en el escenario o dando clase. Además, tras las actividades siempre se acercan muchos asistentes y alumnos a hablar conmigo, ya sea para plantearme dudas, charlar conmigo sobre algún tema relacionado o simplemente para trasladarme su cariño o agradecerme que haya viajado hasta allí para compartir un rato con ellos. Y la verdad es que me encanta que lo hagan. 🙂

 

Hablando con una asistente tras dar mi ponencia en el Simposio Hispanoamericano de Traducción Especializada y Nuevas Tecnologías (2015)

Con Sofía Mendoza, colega traductora, en una pausa del VI Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación (2016)

Dictando un taller sobre InDesign para traductores en el CTPCBA con mis atentos alumnos (2015)

Uno de los asistentes del #LocArg2017 planteando una de las muchas preguntas que se hicieron

En mitad de una de las ponencias del #LocArg2017

La oportunidad de descubrir un colegio de traductores (el CTPCBA) y disfrutarlo como un miembro más

En mis visitas también he tenido la ocasión de participar en actividades organizadas en distintos lugares, y uno de los que más he frecuentado ha sido el CTPCBA. Curiosamente, en España hace años que muchos traductores creen que sería provechoso contar con un colegio de traductores que regule la profesión. De hecho, es un debate recurrente y muchos estamos habituados a que cada cierto tiempo alguien saque el tema en foros de traductores o en las redes. Pues bien, en Buenos Aires y en el resto de la Argentina hay colegios de traductores que regulan la profesión de los traductores públicos (aunque hay algunas diferencias, los traductores públicos son similares a los traductores jurados de España), aunque también dedican tiempo y recursos a otros rubros de la traducción.

Después de haber pasado incontables horas en el CTPCBA, debo reconocer que es una institución que funciona francamente bien y que trata fenomenal a sus invitados y miembros. No sé hasta qué punto el sistema del colegio funcionaría bien en España, ya que en Argentina el CTPCBA lleva mucho años en funcionamiento y aquí estamos acostumbrados a un planteamiento distinto (quizá más liberal), pero lo cierto es que allí va bastante bien. Además, el elevado número de socios que forman parte del CTPCBA hace posible la organización de eventos, talleres y cursos de una grandísima envergadura, como el Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación, que se celebra cada 4 años y atrae a cientos de asistentes y ponentes de todo el mundo.

En el acto de inauguración del VI Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación (2016)

Con los asistentes al taller de diseño web que impartí en la sede del CTPCBA en 2016

Asistentes al Simposio de Buenos Aires

Con todo el equipo organizador y varios ponentes al final del Simposio Hispanoamericano de Traducción Especializada y Nuevas Tecnologías (2015)

El público del Simposio Hispanoamericano de Traducción Especializada y Nuevas Tecnologías (2015)

El atractivo magnético de la Facultad de Derecho de la UBA

En mi último viaje, del que apenas he podido contaros nada por este medio (aunque sí compartí bastantes cosas por las redes), tuve la oportunidad de formar parte del equipo docente de la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción, un posgrado pionero en Sudamérica que se impartió en modalidad presencial en la mítica Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Ya tuve la gran suerte de pasear por los pasillos de este maravilloso edificio de inspiración griega en 2016, cuando Héctor Gomá me hizo un tour completo que me dejó boquiabierto. Sin duda que para mí fue un gran honor poder dictar clase como profesor visitante entre esas paredes por las que han paseado tantísimos traductores, abogados y calígrafos. 🙂

La Facultad de Derecho de la UBA vista desde el puente de acceso para peatones

El «salón de los pasos perdidos» que da acceso a las dependencias de la Facultad

Tomando mate con mis alumnos predilectos de la primera Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción (2017)

Lugares con encanto

Aunque en mis viajes no pude deambular por Buenos Aires todo lo que me hubiera gustado, no quiero dejar de recomendar algunos sitios que me encantaron y que aconsejo visitar, tanto si eres traductor como si no. Sin duda que el primero de la lista es El Ateneo, un enorme teatro antiguo reconvertido en librería en el que cualquier amante de las letras implosionaría hasta alcanzar el nirvana en el primer vistazo. Y si no tienes suficiente con El Ateneo, no te preocupes, ya que es fácil encontrar librerías grandes por el centro de la ciudad, como Guadalquivir o Librería Norte (en Recoleta) o la Librería de Ávila, cerca de la Casa Rosada.

El Ateneo Grand Splendid

También tuve la ocasión de dar algunos paseos por la ciudad, en los que pude disfrutar de Puerto Madero, la Casa Rosada, el Teatro Colón, el Obelisco, el cementerio de la Recoleta, el mercado de San Telmo, Caminito o La Bombonera, entre otros sitios de interés. 🙂

El famoso obelisco

El Teatro Colón

Muchachos jugando al fútbol en La Boca

Pasándolo bien con una Mafalda un poco deteriorada en Caminito

Una de las galerías del mercado de San Telmo

También tuve la gran suerte de visitar La Bombonera

La comida

Al igual que ocurre en otros aspectos de la cultura argentina, la gastronomía está influenciada por varios países europeos, como Italia, Francia, España o Alemania, así que es fácil encontrar platos que recuerden o evoquen a estos países. Por eso, si no estás muy familiarizado con la gastronomía sudamericana, tal vez lo mejor sea comenzar con platos como la exquisita pasta fresca (con muchas salsas para elegir) que ofrecen la mayoría de restaurantes bonaerenses, las pizzas de masa gruesa de sitios míticos como El Cuartito, Las Cuartetas o Guerrín o las milanesas y supremas con papas fritas (que a mí me recordaron mucho a los cachopos asturianos).

Si te va lo exótico y te atreves a ir un poco más allá, prueba las empanadas (hay un montón de variedades y sabores en muchos sitios, yo devoraba las de La Continental, que eran más bien normalitas pero me pillaban cerca) y los panqueques (te recomiendo que vayas a Lo de Carlitos). También te recomiendo que pruebes las carnes (el asado, el vacío, los bifes, los choripanes, etc.), que hacen en las parrillas callejeras, sobre todo las que abren por el mercado de San Telmo, ya que son económicas y hacen una carne deliciosa. No olvides acompañar tus carnes con salsas típicas como la chimichurri o la criolla, que están espectaculares.

Y si te quieres dar el gustazo, acércate a un restaurante en el que hagan buena carne, como La Choza de Gascón, y pídete una parrillada, así podrás probar los cortes de carne más habituales sin mucha complicación. A título personal, te recomiendo un restaurante en el que hacen una gran variedad de platos y que descubrí paseando por la ciudad: Santos Manjares, en Paraguay.

Una de las parrillas de San Telmo :O

Un delicioso vaciopan con salsa criolla y salsa chimichurri que me sirvieron en la parrilla de arriba

Platos y bandejas de la parrillada que me machaqué con mis colegas argentinos en La Choza de Gascón (no me lo comí todo yo solito, tranquis) 😛

Uno de los más de 200 panqueques que te pueden servir en Lo de Carlitos.

La más que recomendable pizza fugazza de El Cuartito (esta sí me la comí entera yo solito) 😛

Flan mixto, bife de chorizo, empanadas y chorizo criollo con sus respectivas salsas (Santos Manjares)

Por suerte, no todas las comidas fueran en solitario, en muchas tuve a grandes compañeros de mesa

La bebida

Evidentemente, había que beber algo para bajar las exquisiteces ya expuestas, y sin duda que la cerveza y el vino son las mejores opciones para esa clase de platos. Aunque cuidado, porque la cerveza de Buenos Aires es mucho más ligera que la de aquí y es fácil que se te vaya un poco de las manos el asunto (ejem…).

De todas las marcas conocidas que probé, la que más recuerdo es la Antares, aunque si no tenían solía pedir Palermo o Patagonia, que también me gustaron mucho (aunque debo reconocer que también cayó alguna Quilmes, a pesar de que dicen que no es de las mejores). De todas formas, si eres sibarita de la cerveza, lo mejor es ir a alguna de las cervecerías artesanales del centro y hacer alguna cata (como yo, que fui a varias en calidad de científico, claro :P). Una de las que más me gustaron fue la Cervelar de Viamonte, cerca de Puerto Madero, en donde tienen muchas cervezas para elegir, tanto artesanales como industriales.

En cuanto a vinos, aunque debo reconocer que no soy un experto y que soy de paladar fácil, compré unas cuantas botellas en varios supermercados y de entre todas, la que más recuerdo es un Norton Merlot de Mendoza que llevé a una de las cenas con mis colegas argentinos.

A la rica Quilmes…

Siguiendo con las bebidas, es necesario hablar del café. Y no solo por la bebida en sí, sino por la cantidad de sitios maravillosos en los que puedes disfrutarlo. Desde el mítico y apasionado Tortoni, hasta cafeterías que te hacen viajar en el tiempo como El Gato Negro. Pero no hace falta ir a sitios tan legendarios para disfrutar de un buen café con unas medialunas, ya que afortunadamente en Buenos Aires hay un montón de cafeterías (la mayoría enormes y con «wái fái», que no «güifi») en las que sentarte, relajarte e incluso expandirte durante un buen rato. Una de las que más frecuenté en mi último viaje fue la Biblos Resto & Coffee de Libertad y Santa Fé que, sin ser de las más legendarias o de las más especiales, era enorme, me pillaba cerca del hotel y tenían unas medialunas excelentes.

El clásico Café Tortoni

¿Sabías que Edgar Allan Poe escribió un relato titulado “The Black Cat” y que fue Julio Cortázar quien lo tradujo al español?

Vista interior de El Gato Negro

Café con tres medialunas (Biblos Resto & Coffee)

Café con leche en jarrito con una medialuna (Biblos Resto & Coffee)

Catando un café de Etiopía recién molido en uno de los muchos cafés de Buenos Aires

Los postres

Aunque a estas alturas ya no me vas a creer, en las comidas y cenas siempre procuraba dejarme un huequito para el postre. Como ya he contado en alguna ocasión, de todos los que he probado el que más me fascina es el flan mixto (con dulce de leche y crema —así es como llaman allí a la nata—). En mis visitas he probado decenas de flanes en restaurantes y cafés diversos, y no exagero al decir que en todos ellos acabé relamiendo la cuchara.

Aunque el que más me gustó de todos fue, sin duda, el flan de dulce de leche casero que nos preparó Mariana Costa para una de sus maravillosas cenas.

El delicioso flan casero de Mariana

El flan mixto de La Choza de Gascón

El flan mixto de Los Remolinos, otro restaurante que recomiendo encarecidamente

Aunque el flan es para mí la estrella, no podemos desmerecer otros postres y dulces típicos de allí, como los alfajores (me traje varias cajas para mi gente de España), los helados (me encantó el de dulce de leche), el estrúdel, los panqueques dulces (también en Lo de Carlitos), las tortas (curiosamente, así es como llaman allí a nuestras “tartas”) y la repostería en general, que es exquisita (basta con ir a cualquier confitería de barrio para comprobarlo). Seguro que me dejo algunos, pero es que hay tantísimos platos y manjares de los que disfrutar, que es difícil recordarlos todos. Ya os contaré más en futuras entradas. 😛

Lo menos bueno

Todo en la vida tiene su punto negativo, y como tampoco quiero que pienses que todo fue de color de rosa en mis viajes, te cuento lo que para mí ha sido lo peor. Para empezar, las más de 12 horas de viaje se hacen muy largas y pesadas. Y no te digo si decides hacer escala en algún aeropuerto de Italia, Holanda, Alemania o Francia. La primera vez que fui a Buenos Aires en 2015 hice escala en Ámsterdam-Schiphol y el viaje se me hizo eterno (alrededor de 20 horas en total). Además, tomar 4 vuelos en vez 2 es algo que a mí personalmente me pone bastante nervioso, ya que son demasiados aviones y muchos momentos de estrés, cansancio e incertidumbre (¿se retrasará el avión? ¿cometerán algún error con mi equipaje facturado? ¿y si la puerta de embarque del vuelo siguiente está demasiado lejos?). A este respecto, si puedes gastarte un poquito más para conseguir un vuelo directo con Iberia o Aerolíneas Argentinas, mucho mejor, pues ganarás en tranquilidad y te quitarás dos aviones de en medio.

Otro punto negativo que va ligado al anterior es el jet lagPersonalmente siempre había creído que el jet lag era una cosa menor, pero la verdad es que puedes pasarlo bastante mal si no tomas algunas precauciones. El principal problema está en las 4 o 5 horas de diferencia horaria (depende de si en España estamos en horario de verano o de invierno), que te obligan a aguantar despierto más horas de las que estás acostumbrado. Eso, sumado al cansancio del vuelo, hace que te pases un par de días con un cansancio del que cuesta desprenderse. ¿Lo mejor? Tomar el vuelo nocturno de Iberia e intentar dormir todo lo posible en el avión para llegar fresco a Buenos Aires y afrontar bien el día de llegada (si te cuesta dormir en aviones, siempre puedes pedirle a tu médico de cabecera que te recete unas pastillas para dormir). Eso sí, mucho cuidado con no dormirte tras la comida del día de llegada, ya que correrás el riesgo de dormirte más tiempo del recomendable prolongando el problema del jet lag durante unos días más.

Mi próximo viaje

Si todavía te estás preguntando cómo diablos logré meterme en el avión de vuelta, descuida, yo tampoco lo sé, pero el caso es que lo conseguí. 😛 Y lo cierto es que estoy deseando regresar a Buenos Aires para volver a ver a todos mis colegas y participar en nuevas actividades. Si todo va bien, volveré en octubre para participar en la segunda edición de la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción de la UBA, en la que espero disfrutar de nuevos y entusiastas alumnos con ganas de aprender sobre traducción audiovisual, maquetación, diseño web o localización, entre otros rubros. Por si no estás al tanto, te comento que la ANTT es un posgrado cuyo objetivo es complementar la formación en materias como la traducción audiovisual, la localización, la informática y las nuevas tecnologías de los traductores públicos argentinos, aunque se plantea como un posgrado abierto a cualquier titulado en traducción procedente de otros países. Aquí te dejo un enlace en el que podrás acceder a toda la información sobre la titulación. ¡Ojalá pueda verte en Buenos Aires y compartir contigo alguno de estos momentos que he publicado aquí! 🙂

En una de mis clases de la ANTT (aquí los alumnos estaban trabajando a tope con Aegisub) 😛

>> Quiero saber más sobre la ANTT <<

Y aquí lo dejo. Espero que te haya gustado esta entrada y, seas traductor o no, ojalá que mis recomendaciones te sirvan para disfrutar de Buenos Aires si te animas a ir en algún momento. ¡Hasta la próxima!

Hace ya un tiempo publiqué en el blog una entrada en la que hablaba sobre los problemas de la inmediatez en la traducción audiovisual y en cómo esa inmediatez acababa afectando a la calidad. Como el tema interesó bastante por las redes y dio que hablar, me he animado a publicar un café en el que saco algunas conclusiones sobre el polémico asunto de los fansubs. ¡Espero que te interese!

 

Visto el vídeo, quiero matizar que aunque es cierto que en el vídeo critico la parte más negativa de los fansubs, también creo que hay casos en los que los aportes de los fansubbers pueden ser interesantes o positivos. Por ejemplo, cuando se traducen series, películas, videojuegos y otros productos que no se han importado a España, como ocurre con el anime y el manga. De hecho, el mismo editor Aegisub y los formatos SSA y ASS fueron desarrollados y mejorados por fansubbers que se dedicaban a eso, así que también ha habido muy buenas contribuciones desde el lado de la comunidad. El problema viene cuando hay intrusismo o cuando se perjudica a profesionales que viven de la traducción audiovisual. 🙂

¡Hasta el próximo vídeo!

Como algunos ya habréis podido ver en mis redes sociales, ayer lancé un curso nuevo en Traduversia sobre traducción de guiones para doblaje, un curso en el que he invertido mucho tiempo y esfuerzo y que he tardado varios meses en montar. El curso estará rebajado hasta el próximo día 4 de marzo (domingo) con motivo del lanzamiento, así que si te interesa te recomiendo que te apuntes ya, pues luego el precio subirá (¡luego no digáis que no avisamos!). 😛

Aquí puedes ver el vídeo de presentación, en el que te cuento todo lo que podrás aprender en el curso. 🙂

Por otro lado, para celebrar el lanzamiento del curso, me he animado a grabar un vídeo sobre la traducción de canciones para la sección de Los cafés de Traduversia , ya que sé que este es un tema que os gusta mucho. De hecho, recuerdo que, cuando hace un par de años publiqué una entrada bastante extensa sobre este tema, se compartió bastante y algunos hasta os animasteis a dejar comentarios. 🙂 Así que nada, aquí os dejo el vídeo y espero que el curso os resulte interesante. ¡Nos vemos/leemos pronto! 😉

 

 

Como ya sabéis, hace unos días Pablo Muñoz y yo publicamos dos vídeos que dieron inicio a una nueva sección en el canal de YouTube de Traduversia que consiste en un consultorio en el que resolvemos dudas de nuestros alumnos y seguidores (los puedes ver aquí). Como estamos muy motivados y contentos con el resultado que está teniendo la nueva sección, hoy nos hemos decidido a lanzar otra más. Se trata de «Los cafés de Traduversia», un espacio en el que compartimos reflexiones relacionadas con nuestras especialidades en formato audiovisual.

En mi primer café intento desmontar algunos mitos y prejuicios relacionados con la traducción audiovisual. Es un tema del que ya hablé hace un tiempo en el blog y que se comentó bastante (recordad esta entrada o esta otra), pero aún no había grabado ningún vídeo hablando de esto. La verdad es que lo he disfrutado mucho y creo que puede generar cierto debate, dado que son temas que suelen comentar no solo los traductores, sino también los aficionados al cine, series o consumidores de productos audiovisuales. Sin más dilación, os dejo aquí abajo el vídeo esperando que lo encontréis interesante.

 

Por cierto, que Pablo ha publicado también otro café criticando a los TFM y TFG en los que se critican malas traducciones. Échale un vistazo porque sé que es un tema sobre el que seguro has reflexionado en algún momento.

Nada más, te veo en la próxima entrada o vídeo, y si no en Traduversia, en donde ya sabes que estoy disponible las 24/7. ¡Hasta la próxima!

 

¡He vuelto! Sí, he querido aprovecharme de esto del año nuevo y de los propósitos para 2018 para retomar el blog (por cierto, ¡feliz Año!), en el que llevaba sin publicar nada desde que os comenté que me iba a Buenos Aires para participar en el LocArg2017 y en un posgrado organizado por la Universidad de Buenos Aires. Desde entonces no he parado quieto y he estado bastante atareado con videojuegos, series, cursos, másteres y otros proyectos a los que he dedicado una parte importante de mi tiempo libre. Aun así, prometo sacar un hueco dentro de poco para contaros mi viaje a Buenos Aires, que fue muy intenso y merece ser contado aunque sea a posteriori. 🙂

De todas formas, sé que en este tiempo algunos de vosotros me habréis visto en The Translation Show, en donde sí he publicado vídeos de manera periódica desde que lo lanzamos a principios del año pasado. Y dado el éxito que ha tenido (miles de reproducciones y varios cientos de suscriptores) y en vistas de que YouTube e Instagram se están convirtiendo ahora mismo en dos medios muy utilizados por los traductores, en Traduversia también hemos querido sumarnos a esta tendencia de publicar vídeos para interactuar con nuestra audiencia. Lo hemos hecho dentro de una nueva sección que hemos llamado El consultorio de Traduversia, en la que queremos responder a las preguntas y dudas que quieran plantearnos nuestros alumnos y seguidores —puedes enviar tus preguntas desde este formulario—.

El primer vídeo que hemos grabado es este que puedes ver aquí abajo, en el que respondo a una de las preguntas que más solemos responder por correo o en los eventos a los que vamos. 🙂

¿Hago un máster de traducción o me apunto a un curso?

 

Aunque en el vídeo ya os planteo los argumentos más importantes, voy a exponerlos también aquí abajo a modo de resumen, por si eres de los que prefieren leer a ver un vídeo (de todo hay en la viña del Señor). Se resumiría en los siguientes consejos:

1. Asegúrate de que la especialidad que te atrae te gusta lo suficiente

Antes de lanzarte a por un curso o un máster, piensa hasta qué punto lo necesitas para tu futuro profesional. Para ello, hazte varias preguntas:

  • ¿Seguro que ese ámbito de la traducción me atrae lo suficiente?
  • ¿Estoy idealizando demasiado ese oficio o a los profesionales de ese sector?
  • ¿De verdad quiero dedicar x años de mi vida a trabajar en eso?

Si no tienes claras las respuestas, entonces quizá deberías descartar la idea del máster y plantearte trabajar durante un tiempo en algo relacionado con ese ámbito para ver si te gusta realmente o no. Por ejemplo, si te atrae la traducción audiovisual y crees que sería bonito traducir un videojuego, busca unas prácticas en una empresa de traducción en la que traduzcan videojuegos o colabora con algún traductor autónomo que se dedique a eso (siempre hay alguno que está muy agobiado y necesita ayuda en algún momento). A menudo ocurre que muchos estudiantes o traductores noveles creen que los traductores de videojuegos se pasan la mitad del tiempo jugando, cuando en realidad se pasan casi todo el tiempo traduciendo contrarreloj en herramientas de traducción asistida o en hojas de Excel, algo que acaba desanimándoles o dejando la especialidad. En este sentido, como dice Pablo Muñoz en su blog, conviene no compararse con nadie, porque aunque está bien querer parecerse a otros profesionales a quienes admires, a la hora de la verdad tampoco sabes el camino que han recorrido para llegar hasta dónde han llegado y ser como son ahora mismo.

2. Asegúrate de si necesitas tener un máster o no para lo que quieres hacer

Mucha gente hace un máster porque ese mérito les sirve realmente como mérito para conseguir el trabajo que están buscando —para destacarse en un proceso de selección o para ganar puntos en bolsas de trabajo, por citar un par de ejemplos—. Otros, en cambio, lo hacen porque realmente necesitan cubrir ciertas carencias que han notado que tienen en el oficio que ya han ejercido o que están ejerciendo. Si tu caso es uno de los anteriores, ¡adelante! Seguro que no te arrepentirás.

Pero si estás pensando en apuntarte a un máster como una forma de prolongar tu etapa formativa porque no sabes bien qué hacer o porque no encuentras trabajo, mi consejo es que antes de dar el paso investigues si realmente lo necesitas para el puesto de trabajo que aspiras a ocupar después. Esto es importante porque conozco a muchos colegas que han hecho un máster y reconocen que a la hora del verdad el título del máster no les ha ayudado a conseguir el trabajo, sino que han tenido que hacer una prueba de traducción o un proceso de selección en igualdad de condiciones con otros traductores que no tenían máster. Esto ocurre sobre todo entre autónomos, ya que en muchos casos nos ganamos a nuestros clientes superando pruebas de traducción, como ocurre por ejemplo con Netflix o con otras empresas del mercado audiovisual.

3. Piensa en el dinero que puedes invertir (sin dramas de por medio)

El factor económico es fundamental a la hora de decantarnos por un máster o por un curso. En ese sentido, tenemos que ser inteligentes y ahorrarnos los dramas. Imagina que te apuntas a un máster que cuesta 2000 € y que al acabarlo o mientras lo estás haciendo te das cuenta de que esa especialidad no te gusta. ¡Vaya drama para ti y para tu familia, sobre todo si te han echado un cable para pagarte la matrícula!

En cambio, los cursos suelen tener precios más económicos y son méritos que siempre van a quedar bien en tu currículum. En ese sentido, si te apuntas a un curso de subtitulado que cuesta 100 € y al hacerlo te das cuenta de que no te gusta subtitular, el drama será mucho menor que si te has gastado 2000 € en un máster de traducción audiovisual. Además, el día de mañana siempre podrás demostrar que sabes subtitular porque hiciste ese curso. 🙂

4. Piensa en el tiempo que puedes invertir (sin dramas de por medio)

El otro factor que va ligado al dinero es el tiempo y en este caso es también muy importante. Un máster requiere dedicar mucho tiempo y esfuerzo a quien lo hace, hasta el punto de que muchos alumnos tienen que dejar sus respectivos trabajos temporalmente o desatender otras actividades que eran importantes para ellos. El problema es que mucha gente cree que va a poder compatibilizar el máster con todo lo demás y luego se van dando cuenta de que no dan abasto —con los dramas correspondientes—. Por eso es fundamental que antes de dar el paso estimes si realmente dispones del tiempo necesario para hacer un máster, o si en cambio sería más adecuado para ti hacer un curso flexible que puedas compatibilizar con lo que ya tienes en marcha. 🙂

Conclusión

Como digo en el vídeo, cada caso es un mundo así que debes ser tú quién ponga sobre la mesa todas tus dudas y te pongas manos a la obra para resolverlas o al menos arrojar un poco de luz para no tomar una decisión a ciegas. Un máster es desde luego una opción mucho más completa que un curso, pero solo deberías hacerlo si realmente te va a aportar un plus para conseguir el trabajo que buscas o para cubrir las carencias que has detectado que tienes en tu breve experiencia profesional. Un curso, en cambio, es una opción mucho más económica y menos exigente en cuanto al tiempo que tendrás que invertir, por lo que es una opción ideal si quieres saber más sobre una especialidad concreta que te atrae. Por último, no descartes hacer unas practicas o intentar trabajar durante un tiempo en plantilla o con algún colega traductor para así probar el oficio y asegurarte de si realmente te gusta o no. 🙂

No quiero despedirme sin antes recomendarte los vídeos que publicamos en el canal de Traduversia sobre varios másteres de traducción y sobre nuestros cursos de traducción (autobombo ON), que casualmente están rebajados en estos momentos (autobombo OFF). 😛 ¡Y no olvides suscribirte y enviarnos alguna pregunta para futuros vídeos del consultorio!

¡Hasta la próxima! 🙂