Después de la entrada sobre los mitos de las herramientas de traducción asistida con la que muy amablemente nos complació Santiago de Miguel hace unos días, en esta ocasión quiero compartir una interesante entrevista que le he hecho para que podáis conocerlo un poquito mejor.

Ya os comenté que conocí a Santiago en la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción de la Universidad de Buenos Aires en la que tengo el honor de dar clase desde hace dos años, así que para mí es un orgullo haber visto desde cerca la gran evolución que han experimentado tanto Santiago, protagonista hoy, como el resto de alumnos de las primeras ediciones gracias (en parte) a mí y al resto de docentes (Damián Santilli, Matías Desalvo, Mariana Costa, Gabo Fuentes, Gabriela Scandura y compañía) de esta titulación pionera en la Argentina. Eso hace que esta entrevista sea aún más especial y que la colaboración que ha iniciado Santiago con Traduversia en la docencia del nuevo curso de memoQ tenga todavía más significado. 🙂

Santiago de Miguel en uno de sus recientes cursos presenciales.

Sin más dilación, doy paso a la entrevista, en la que, como veréis, hablamos sobre temas que nos interesan a todos, como traducción audiovisual, informática aplicada o cuestiones relacionadas con el estado de nuestro gremio. ¡Vamos con las preguntas!

Pregunta: Muchas gracias por animarte a esta entrevista, Santiago. Es un auténtico placer para un servidor, sobre todo después de habernos conocido en Buenos Aires gracias a la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción organizada por la UBA. Para empezar, ¿podrías hacernos un freestyle y hablarnos un poquito de ti? ¿Qué puntos o proyectos de tu currículum son los que te hacen sentirte más orgulloso?😊

Respuesta: ¡Gracias a vos por la invitación! Es un gusto para mí participar en tu blog.

Unas líneas acerca de mí: estudié traducción literaria y técnico-científica en inglés en una institución muy reconocida de Buenos Aires —el Lenguas Vivas—, después hice una especialización en corrección de estilo y, por último, el año pasado completé el posgrado en el que nos conocimos, la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción.

Trabajé durante un año como traductor en plantilla, tras lo cual me dediqué exclusivamente a ser independiente. En la actualidad, paso mis días haciendo localizaciones de videojuegos y aplicaciones, así como subtítulos y traducciones sobre e-sports, ecología y otros temas relativos a organizaciones intergubernamentales. Además, para salir un poco de mi casa y ver la luz del sol, dicto cursos de software para traductores e incursiono en la fotografía.

¿Qué puntos o proyectos me hacen sentir más orgulloso? Por un lado, trabajar en el mundo de los videojuegos me encanta y apasiona, pero, por el otro, traducir para organizaciones intergubernamentales que tienen objetivos globales positivos hace que mi trabajo cobre otro sentido.

P: En lo relativo a la traducción, me consta que abarcas bastantes especialidades, desde traducción audiovisual hasta videojuegos o aplicaciones móviles. ¿Cuál de estas modalidades te resulta más interesante? ¿Qué pasos has seguido hasta conseguir ganarte la vida con ellas?

R: Todavía no me considero especialista en ningún campo en particular, aunque, como buen geek, estoy muy familiarizado con los videojuegos, por lo que esa es una de las especialidades que más disfruto.

Me llevó mucho tiempo conseguir mi primer encargo de videojuegos, así que quizás por eso también lo valoro tanto. Básicamente, durante unos tres o cuatro años, me anoté en cuanta capacitación sobre el tema había disponible en Argentina, que no era mucha en ese entonces. Sí recuerdo que había más opciones en España, pero mi economía de estudiante no me permitía acceder a precios en euros. ¡Y jugué mucho, claro!

Después de capacitarme tanto, cuando surgió la oportunidad de completar una prueba de traducción, pude lucirme y conseguir mi primer encargo.

P: He tenido la oportunidad de asistir presencialmente y, también en la distancia —gracias a lo que nos cuentas por tus redes sociales—, a tu crecimiento profesional y puedo dar fe de que ha sido meteórico. ¿Cuál crees que ha sido la clave para introducirte en el mercado de la traducción de una manera tan exitosa? ¿Qué consejos puedes darles a los que vienen detrás de ti?

R: ¡«Meteórico» es demasiado! Es verdad que mi carrera atravesó muchos cambios positivos en los últimos años, pero todavía me considero un traductor novel. Si bien hoy tengo el gusto de vivir de la profesión, aún me queda mucho por aprender y sigo capacitándome cada vez que puedo.

Creo que ese punto fue clave para mi inserción laboral: estar capacitado. Con esto no quiero decir, por ejemplo, que tenemos que recibirnos de médicos para empezar a hacer traducciones médicas, pero sí hay que tener una base sólida para no desaprovechar oportunidades y pasar vergüenza cuando completamos el primer encargo de ese cliente que tanto nos costó conseguir. Siempre les recomiendo dos cosas a quienes están dando sus primeros pasos en la profesión: mejorar la redacción en su lengua materna y aprender alguna herramienta de traducción asistida.

Otro factor que, en mi opinión, me ayudó a insertarme laboralmente fue la imagen en línea. Con «imagen» me refiero a todo lo que se puede encontrar sobre mí en Internet: redes sociales, página web, CV, foto de perfil, firma del correo electrónico, etc. Una buena imagen en línea ayuda a transmitir profesionalismo y calidad de trabajo. Podemos ser traductores excelentes, pero opino que perdemos potencial si nuestra imagen no le hace justicia a la calidad de nuestro trabajo.

Por último, muchas puertas se me abrieron gracias a la recomendación de colegas, así que mi tercera recomendación es salir de casa y relacionarse con colegas. Hay muchas maneras de lograr esto, por ejemplo, asistiendo a congresos y capacitaciones o colaborando con alguna asociación profesional.

P: Recientemente has participado como ponente y docente en algunos eventos y cursos, como por ejemplo la Jornada en Traducción e Interpretación de la AATI/USAL, o en los cursos que organiza periódicamente el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Animarías a otros traductores a que acudan a actividades así? ¿Crees que sería bueno que se animaran también a dar ponencias o a dictar cursos siguiendo tu ejemplo? En tal caso, ¿qué pasos crees que deberían seguir para tener éxito?

R: ¡Claro que los alentaría! Es una experiencia buenísima, en particular si solemos pasar la mayor parte del día trabajando frente a una pantalla. Compartir conocimientos es un gran complemento a nuestra actividad de traductores y también es muy gratificante. Además, poder hablar en público y desenvolverte frente a un amplio grupo de personas es una cualidad que sirve para la vida en general.

La palabra clave en esta cuestión es «animarse». Estoy seguro de que hay colegas que tienen muchos conocimientos para compartir, pero no sentirse preparados y el temor a enfrentarse a un grupo de alumnos u oyentes les impiden animarse. Creo que nunca nos sentimos 100% listos para este tipo de cosas (por suerte yo tengo un colega y amigo que me incentiva a dar el paso), pero es muy probable que sí lo estemos.

Obviamente, mi recomendación es formarse lo mejor posible en el tema sobre el que queremos hablar o enseñar, pero tal vez más importante es elegir un tema que nos apasione, ya que así es mucho más alentadora la preparación y también es más sencillo salir de cualquier apuro que pueda surgir.

P: Me consta que eres un mago de la informática, sobre todo en herramientas especializadas como las herramientas de traducción asistida o CAT Tools. ¿Cuál crees que es la clave para llegar a dominar estas herramientas? ¿Merece la pena invertir en ellas para destacarse profesionalmente o basta con tener un dominio básico? Si hay que invertir, ¿cómo puede hacer un traductor novel para que le salga rentable la inversión?

R: Creo que la clave para dominar las herramientas especializadas es la constancia. Son bastante complejas, por lo que, si pasa el tiempo y no las ponemos en práctica, es muy probable que nos olvidemos algún paso, acabemos frustrándonos y dejemos de usarlas. Por eso, siempre recomiendo a mis alumnos hacer al menos una traducción de práctica por semana, aunque no sea paga.

Un dominio básico me parece que es esencial para cualquier traductor que quiera empezar a dar sus primeros pasos en la profesión, y sí sugiero tener un manejo avanzado de al menos una herramienta TAO porque, si surgen problemas durante alguna tarea, debemos contar con los recursos para solucionarlos. Además, cuanto más hábiles seamos con una TAO, más eficientes seremos cuando la usemos.

Con respecto a la inversión que implican estas herramientas, puede que las agencias de traducción nos ofrezcan licencias temporales, por lo que no siempre necesitamos una licencia propia, pero sí es importante saber usar de antemano dicho programa. Si trabajamos o nos gustaría trabajar con agencias, podemos averiguar qué software usan las empresas que más nos interesan e invertir en esa. Una recomendación muy importante es no comprar las herramientas a su precio original, ya que suele haber rebajas en muchos momentos del año (Día del Traductor, Black Friday, etc.) y las asociaciones profesionales, o incluso los mismos usuarios, ofrecen descuentos. Si están interesados en memoQ, la empresa tiene un programa académico que permite comprar una licencia a un precio de locos a quienes estudien en instituciones miembros del programa.

P: Cada cierto tiempo se suelen oír comentarios de rechazo hacia las TAO como que estas herramientas convierten el proceso de traducir en algo mecánico y artificial o que anulan la parte más creativa o artística del oficio. ¿Qué les dirías a estas personas que se muestran en contra del uso de estas herramientas?

R: Se suelen oír comentarios negativos sobre las TAO, pero creo que la mayoría —sino todas— de las contras que se traen a colación pueden evitarse con tan solo un poco de flexibilidad y creatividad.

¿Las TAO nos privan del contexto y el formato? Nada nos impide abrir el documento original, dividir la pantalla y ver el texto fuente de un lado y la herramienta TAO del otro, o incluso podemos usar la vista previa de memoQ. ¿Las TAO nos fuerzan a traducir el texto con la misma cantidad de oraciones que el original? Existe la opción de dividir o unir segmentos, o también podemos ignorar la puntuación final de los segmentos y, en vez de usar un punto, poner una coma y empezar el siguiente segmento con minúscula.

Si queremos, siempre se puede trabajar mejor.

En conclusión, puede que las herramientas TAO tengan algunas contras, pero me parece que las ventajas superan ampliamente las desventajas y justifican implementarlas, así que les sugeriría a todos aunque sea probarlas y no dejarse convencer tan fácilmente por los comentarios de colegas.

P: ¿Y qué me dices del clásico chascarrillo de que la traducción automática va a acabar con el oficio de los traductores?

R: No tengo demasiada experiencia con la traducción automática, pero dudo que vaya a acabar con nuestra profesión. Eso sí, creo que va a cambiar la manera en que trabajamos —de hecho, cada vez se ven más encargos de posedición—, así que me parece un esfuerzo en vano resistirse. Por el contrario, creo que debemos ver la traducción automática como una aliada que nos puede facilitar y acelerar el trabajo, en vez de como una amenaza. Si organizaciones de la envergadura de la ONU y la WIPO la implementan, por algo será, ¿no?

P: Has dictado varios cursos sobre memoQ en la Argentina y también a través de la red siguiendo la fórmula del webinario. De hecho, algunas actividades fueron directamente para Kilgray dentro de sus memoQ webinar series, lo cual debió ser algo increíble para ti. ¿Cómo ha sido la experiencia de enseñar a otros colegas a usar esta herramienta en este formato? ¿Qué ventajas crees que tiene la formación online con respecto a la presencial?

R: Me parece que la formación en línea ofrece dos grandes ventajas para los alumnos: por lado, les permite tomar el curso o ver el webinario sin salir de su casa y, por el otro, es muy común que se ofrezcan las grabaciones durante un tiempo determinado, o incluso indeterminado, una vez terminado el curso/webinario, lo que les permite a los alumnos repasar el contenido cuantas veces quieran. Esto último es superútil, en especial para quienes tienen más dificultades con la tecnología, que paradójicamente son quienes suelen negarse a tomar cursos en línea.

Mi experiencia con las capacitaciones virtuales es muy positiva y se lo recomiendo a todos, pero también disfruto mucho las clases presenciales porque son más dinámicas y facilitan la resolución de dudas y problemas en el acto. Además, es una buena manera de hacer networking y es más fácil conocer colegas y hacerse amigos (gracias al mate, que tanto disfrutamos en los recreos en Argentina).

P: Como bien sabes tú y algunos lectores del blog, en estos años he tenido la gran oportunidad de ser docente en la Argentina dictando ponencias y cursos también para el CTPBA, la UBA o en iniciativas privadas como el Locarg. La experiencia me ha hecho ver que materias como traducción audiovisual o informática aplicada aún no están equiparadas con el resto de materias y especializaciones que se imparten en distintas titulaciones. Uno de los síntomas más reveladores es el hecho de que aún no exista un máster en traducción audiovisual como tal, a pesar de que ya se está peleando por conseguirlo y que están surgiendo formaciones muy interesantes, como la ANTT. En cambio, en otros países —como España, por ejemplo— sí han proliferado estos másteres. ¿A qué crees que se debe toda esta situación? ¿Se valora a los traductores audiovisuales y localizadores en la Argentina? ¿Quizá aún tiene demasiado peso la figura del traductor público?

R: Qué pregunta complicada… Sí existen algunos másteres, pero se cuentan con los dedos de una mano y no están enfocados en un área tan específica de la traducción, como sería la audiovisual o la localización.

Creo que la figura del traductor no es tan reconocida en mi país, pero que la del traductor público sí es más popular porque es requisito traducir documentación si alguien quiere ir a vivir o estudiar al exterior. Sin embargo, me sorprende la cantidad de jóvenes que consultan en grupos o que incluso me escriben por privado porque quieren estudiar traducción, por lo que es evidente que hay interés.

Quizás la falta de oferta de posgrado especializado tiene que ver, por un lado, con que la nuestra no es una carrera tan conocida y, por el otro, con que tampoco es tan habitual hacer maestrías en mi país, tal vez porque es muy común que la carrera de grado se extienda a ocho o nueve años porque casi todos los alumnos también trabajan mientras estudian, entonces se toman un descanso académico después de tantos años de estudio.

De todas formas, sí han surgido posgrados (no másteres) especializados en el último tiempo, como la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción (en la UBA), la Especialización Superior en Textos Audiovisuales y Accesibilidad (en el llamado Lengüitas, donde daré una materia sobre software de subtitulado) y la Especialización Técnica en Interpretación de Conferencias (en mi querido Lenguas Vivas). Ojalá esta tendencia siga creciendo hasta que tengamos una mayor oferta de másteres.

P: Ya por último, la gran pregunta que casi todos se hacen en algún momento. ¿Se puede vivir bien de la traducción audiovisual o la localización en la Argentina?

M: ¡Buena pregunta! La respuesta, que seguramente les interesará más a mis colegas argentinos, será breve: gracias a Internet, el campo de la traducción y la localización hoy en día es mundial y no tiene fronteras, por lo que tenemos la posibilidad de generar los mismos ingresos que genera un colega en Europa o Estados Unidos. Cuesta lograrlo, como le cuesta a todo trabajador independiente de cualquier profesión, pero creo que es posible y que nosotros tenemos la enorme ventaja de poder trabajar para el exterior.

Rafa: ¡Muchas gracias por tu tiempo y tus respuestas, Santiago! Si os habéis quedado con ganas de más, podéis seguir a Santiago en las redes o echarle un vistazo al mencionado curso de memoQ de Traduversia, lanzado recientemente y al que podéis acceder desde el siguiente enlace.

memoQ para traductores, revisores y gestores de proyectos

No olvides usar el cupón memoq_jugandoatraducir en el carrito de Traduversia para ahorrarte un 10 % en el curso. ¡Solo hasta el 10 de diciembre! 😉

 

¡Hasta la próxima entrada! 🙂

Después de unas semanas bastante intensas en Buenos Aires —voy allí todos los años a participar como docente en la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción de la UBA—, por fin estoy de vuelta en España. El pasado fin de semana estuve en la CITA de ATRAE, en una mesa redonda sobre localización de videojuegos en la que estuve con Pablo Muñoz, Eugenia Arrés, Carlos la Orden, Cristina Bracho, Diana Díaz Montón y Diego Parra. Me lo pasé genial con ellos y saqué muy buenas conclusiones tanto de la mesa como del evento en sí. Una de ellas, la importancia de valorarnos a nosotros mismos como profesionales, que es de lo que hablo en mi vídeo de regreso.

Espero que el vídeo te haya gustado. Si es así, no olvides darle a «Me gusta» en YouTube, suscribirte al canal de Traduversia y, si tienes algo que aportar o que comentar, dejar un comentario en YouTube o aquí abajo. ¡Hasta el próximo vídeo! 🙂

P. D.: He aprovechado en estos días para mudar el blog a otro hosting y, de paso, darle un pequeño lavado de cara. Espero que te guste el resultado. Poco a poco iré añadiendo más cosillas. 😉

Esta semana vuelvo con un vídeo para el consultorio de Traduversia. Estoy muy comprometido con esta sección, pues entiendo que muchas veces os resulta más útil que grabe vídeos respondiendo a dudas que puedan ser comunes que grabando vídeos sobre temas que me interesen únicamente a mí. Es por eso que le he dado prioridad a este vídeo por delante de otros que tengo en mente (gameplays, vídeos sobre traducción audiovisual, cafés varios, etc.). Esta vez respondo a una duda que nos plantea Miguel, seguidor y alumno potencial de Traduversia, que nos ha trasladado las siguientes preguntas.

Acabo de ver tu vídeo sobre pruebas de traducción. Me ha parecido excelente. Soy traductor desde 1996. Me gustaría saber cómo funciona el proceso de traducir un texto, ya que nunca me he atrevido a preguntar al cliente para no parecer poco profesional o novato. No estoy especializado en un campo concreto. Me gustaría saber si todas las traducciones son posteriormente revisadas y verificadas por un experto en la materia. Por ejemplo, una traducción de ingeniería. También, si crees que los traductores hemos de tener un seguro de responsabilidad ¿civil? ¿Crees que debería poner en mi CV que todas las traducciones que yo haga han de ser revisadas por un experto en la materia?

Muchas gracias de antemano.

(Probablemente haga vuestro curso de subtítulos con el precio rebajado que ofertáis ahora).

Como siempre, respondo en un vídeo a las preguntas, sin prisa pero sin pausa, para que tanto Miguel como vosotros podáis tener más información sobre estos asuntos. Espero que os guste.

Si tenéis algo que comentar acerca del proceso de traducción, de la norma UNE o de los seguros de responsabilidad civil, os invito a que lo hagáis aquí abajo o en YouTube. Creo que los temas que tocamos hoy nos afectan a muchos y seguro que puede haber contribuciones muy interesantes.

No me enrollo más, nos vemos en el vídeo de la semana que viene. 🙂

P. D.: Si quieres hacer alguna pregunta para el consultorio, deja un comentario con tu pregunta o envíala a través del formulario del consultorio de Traduversia. Te esperamos.

Esta semana vuelvo con un café cargado de reflexiones y consejos sobre visibilidad online¿Hasta qué punto es importante o puede llegar a ser determinante tener visibilidad online? ¿De verdad podemos conseguir clientes posicionándonos en las redes? En el vídeo de hoy intento dar respuesta a estas preguntas y compartir algunas reflexiones relacionadas con este tema tan polémico. ¡Espero que te guste!

Si el vídeo te ha gustado, te animo a que te suscribas al canal de YouTube de Traduversia y a que dejes un comentario. ¿Qué te parece a ti este tema? ¿Crees que es importante tener visibilidad o está sobrevalorado? Te leo aquí abajo o en los comentarios de YouTube. ¡Hasta la próxima semana! 🙂

Hoy respondo a una pregunta que me planteó Néstor Aponte en un comentario de un vídeo anterior. En el comentario, Néstor nos decía lo siguiente:

¡Hola, Rafa! ¡Excelente vídeo! Quería saber qué consejos tienes para hablar con un cliente sobre los pagos. Es un tema que, irónicamente, siempre me ha resultado peliagudo y sé que es asunto delicado para cualquier traductor. ¡Saludos!

Néstor Aponte

Pues bien, como en Traduversia somos todo oídos, nos hemos animado a grabar un vídeo sobre este tema tan delicado. ¿Te interesa? ¡Vamos a verlo!

Espero que el vídeo te haya gustado. No olvides dejar una pregunta en los comentarios o en el formulario del consultorio de Traduversia. Aunque ya tenemos varias consultas seleccionadas, tendremos muy en cuenta cualquier pregunta que nos hagáis llegar. Nada más, ¡os veo en Traduversia! 🙂

Esta semana me ha dado la morriña y me he acordado del año que terminé la carrera y empecé a curtirme como traductor profesional. Y, al echar la vista atrás, he pensado en las cosas que ahora sé y que me hubiera gustado que alguien me hubiera contado en aquella época. De eso va el vídeo de hoy, de traduconsejos varios para traductores noveles y recién graduados como tú. ¿Te interesa? ¡Vamos a verlo!

 

¿Te han gustado los consejos? ¿Hay alguna cosa que te gustaría preguntar? ¡Deja un comentario! Y como siempre, te veo en Traduversia. 🙂

En el consultorio de hoy, respondo a otra de las preguntas que más nos suelen hacer los alumnos de Traduversia, que es la siguiente: ¿qué debo tener en cuenta para tener una buena tarifa de traducción? En el vídeo te doy algunos consejos basados en mi experiencia durante los últimos años que, como mínimo, te harán reflexionar un poco sobre este tema tan peliagudo.

 

Como siempre, te invito a dejar algún comentario o pregunta aquí o en YouTube. También, si quieres participar en nuestro consultorio, puedes usar el formulario que hemos habilitado en Traduversia, al que puedes acceder desde aquí. ¡Ah! Y no te pierdas el último vídeo que ha publicado Pablo, en el que responde a otra pregunta que también nos hacen con mucha frecuencia: ¿qué máster o curso hago si ya tengo experiencia en traducción? Todo eso y mucho más, en el canal de YouTube de Traduversia. 🙂

¡He vuelto! Sí, he querido aprovecharme de esto del año nuevo y de los propósitos para 2018 para retomar el blog (por cierto, ¡feliz Año!), en el que llevaba sin publicar nada desde que os comenté que me iba a Buenos Aires para participar en el LocArg2017 y en un posgrado organizado por la Universidad de Buenos Aires. Desde entonces no he parado quieto y he estado bastante atareado con videojuegos, series, cursos, másteres y otros proyectos a los que he dedicado una parte importante de mi tiempo libre. Aun así, prometo sacar un hueco dentro de poco para contaros mi viaje a Buenos Aires, que fue muy intenso y merece ser contado aunque sea a posteriori. 🙂

De todas formas, sé que en este tiempo algunos de vosotros me habréis visto en The Translation Show, en donde sí he publicado vídeos de manera periódica desde que lo lanzamos a principios del año pasado. Y dado el éxito que ha tenido (miles de reproducciones y varios cientos de suscriptores) y en vistas de que YouTube e Instagram se están convirtiendo ahora mismo en dos medios muy utilizados por los traductores, en Traduversia también hemos querido sumarnos a esta tendencia de publicar vídeos para interactuar con nuestra audiencia. Lo hemos hecho dentro de una nueva sección que hemos llamado El consultorio de Traduversia, en la que queremos responder a las preguntas y dudas que quieran plantearnos nuestros alumnos y seguidores —puedes enviar tus preguntas desde este formulario—.

El primer vídeo que hemos grabado es este que puedes ver aquí abajo, en el que respondo a una de las preguntas que más solemos responder por correo o en los eventos a los que vamos. 🙂

¿Hago un máster de traducción o me apunto a un curso?

 

Aunque en el vídeo ya os planteo los argumentos más importantes, voy a exponerlos también aquí abajo a modo de resumen, por si eres de los que prefieren leer a ver un vídeo (de todo hay en la viña del Señor). Se resumiría en los siguientes consejos:

1. Asegúrate de que la especialidad que te atrae te gusta lo suficiente

Antes de lanzarte a por un curso o un máster, piensa hasta qué punto lo necesitas para tu futuro profesional. Para ello, hazte varias preguntas:

  • ¿Seguro que ese ámbito de la traducción me atrae lo suficiente?
  • ¿Estoy idealizando demasiado ese oficio o a los profesionales de ese sector?
  • ¿De verdad quiero dedicar x años de mi vida a trabajar en eso?

Si no tienes claras las respuestas, entonces quizá deberías descartar la idea del máster y plantearte trabajar durante un tiempo en algo relacionado con ese ámbito para ver si te gusta realmente o no. Por ejemplo, si te atrae la traducción audiovisual y crees que sería bonito traducir un videojuego, busca unas prácticas en una empresa de traducción en la que traduzcan videojuegos o colabora con algún traductor autónomo que se dedique a eso (siempre hay alguno que está muy agobiado y necesita ayuda en algún momento). A menudo ocurre que muchos estudiantes o traductores noveles creen que los traductores de videojuegos se pasan la mitad del tiempo jugando, cuando en realidad se pasan casi todo el tiempo traduciendo contrarreloj en herramientas de traducción asistida o en hojas de Excel, algo que acaba desanimándoles o dejando la especialidad. En este sentido, como dice Pablo Muñoz en su blog, conviene no compararse con nadie, porque aunque está bien querer parecerse a otros profesionales a quienes admires, a la hora de la verdad tampoco sabes el camino que han recorrido para llegar hasta dónde han llegado y ser como son ahora mismo.

2. Asegúrate de si necesitas tener un máster o no para lo que quieres hacer

Mucha gente hace un máster porque ese mérito les sirve realmente como mérito para conseguir el trabajo que están buscando —para destacarse en un proceso de selección o para ganar puntos en bolsas de trabajo, por citar un par de ejemplos—. Otros, en cambio, lo hacen porque realmente necesitan cubrir ciertas carencias que han notado que tienen en el oficio que ya han ejercido o que están ejerciendo. Si tu caso es uno de los anteriores, ¡adelante! Seguro que no te arrepentirás.

Pero si estás pensando en apuntarte a un máster como una forma de prolongar tu etapa formativa porque no sabes bien qué hacer o porque no encuentras trabajo, mi consejo es que antes de dar el paso investigues si realmente lo necesitas para el puesto de trabajo que aspiras a ocupar después. Esto es importante porque conozco a muchos colegas que han hecho un máster y reconocen que a la hora del verdad el título del máster no les ha ayudado a conseguir el trabajo, sino que han tenido que hacer una prueba de traducción o un proceso de selección en igualdad de condiciones con otros traductores que no tenían máster. Esto ocurre sobre todo entre autónomos, ya que en muchos casos nos ganamos a nuestros clientes superando pruebas de traducción, como ocurre por ejemplo con Netflix o con otras empresas del mercado audiovisual.

3. Piensa en el dinero que puedes invertir (sin dramas de por medio)

El factor económico es fundamental a la hora de decantarnos por un máster o por un curso. En ese sentido, tenemos que ser inteligentes y ahorrarnos los dramas. Imagina que te apuntas a un máster que cuesta 2000 € y que al acabarlo o mientras lo estás haciendo te das cuenta de que esa especialidad no te gusta. ¡Vaya drama para ti y para tu familia, sobre todo si te han echado un cable para pagarte la matrícula!

En cambio, los cursos suelen tener precios más económicos y son méritos que siempre van a quedar bien en tu currículum. En ese sentido, si te apuntas a un curso de subtitulado que cuesta 100 € y al hacerlo te das cuenta de que no te gusta subtitular, el drama será mucho menor que si te has gastado 2000 € en un máster de traducción audiovisual. Además, el día de mañana siempre podrás demostrar que sabes subtitular porque hiciste ese curso. 🙂

4. Piensa en el tiempo que puedes invertir (sin dramas de por medio)

El otro factor que va ligado al dinero es el tiempo y en este caso es también muy importante. Un máster requiere dedicar mucho tiempo y esfuerzo a quien lo hace, hasta el punto de que muchos alumnos tienen que dejar sus respectivos trabajos temporalmente o desatender otras actividades que eran importantes para ellos. El problema es que mucha gente cree que va a poder compatibilizar el máster con todo lo demás y luego se van dando cuenta de que no dan abasto —con los dramas correspondientes—. Por eso es fundamental que antes de dar el paso estimes si realmente dispones del tiempo necesario para hacer un máster, o si en cambio sería más adecuado para ti hacer un curso flexible que puedas compatibilizar con lo que ya tienes en marcha. 🙂

Conclusión

Como digo en el vídeo, cada caso es un mundo así que debes ser tú quién ponga sobre la mesa todas tus dudas y te pongas manos a la obra para resolverlas o al menos arrojar un poco de luz para no tomar una decisión a ciegas. Un máster es desde luego una opción mucho más completa que un curso, pero solo deberías hacerlo si realmente te va a aportar un plus para conseguir el trabajo que buscas o para cubrir las carencias que has detectado que tienes en tu breve experiencia profesional. Un curso, en cambio, es una opción mucho más económica y menos exigente en cuanto al tiempo que tendrás que invertir, por lo que es una opción ideal si quieres saber más sobre una especialidad concreta que te atrae. Por último, no descartes hacer unas practicas o intentar trabajar durante un tiempo en plantilla o con algún colega traductor para así probar el oficio y asegurarte de si realmente te gusta o no. 🙂

No quiero despedirme sin antes recomendarte los vídeos que publicamos en el canal de Traduversia sobre varios másteres de traducción y sobre nuestros cursos de traducción (autobombo ON), que casualmente están rebajados en estos momentos (autobombo OFF). 😛 ¡Y no olvides suscribirte y enviarnos alguna pregunta para futuros vídeos del consultorio!

¡Hasta la próxima! 🙂

Hoy vuelvo a tocar un tema que ha generado polémica últimamente, sobre todo a raíz del descubrimiento de que al parecer en Movistar+ han utilizado subtítulos descargados de Internet. Esta es una noticia muy triste para los traductores audiovisuales, pues nos lleva a pensar que el mayor proveedor de productos audiovisuales a la carta de nuestro país no invierte en ofrecer a sus abonados subtítulos profesionales de calidad, o bien que las empresas a las que subcontrata no velan por la calidad de los subtítulos que producen.

Captura publicada en Mundoplus en la que se puede ver la autoría de los subtítulos de un capítulo de la serie Shameless

Este hallazgo también ha provocado, como ya es habitual, que muchos ilustrados muestren sus desafortunados prejuicios y opiniones sobre el proceso de subtitulado en las redes sociales. Si hacéis memoria o si os dais una vuelta por los archivos del blog, ya dediqué alguna entrada a este tema hace un tiempo, una de ellas motivada por un artículo que publicó Antonio Muñoz Molina y otra para defender a los profesionales del doblaje de las críticas de Juan Gómez-Jurado. En esta ocasión, las ofensas vienen de tuits y comentarios que no hacen otra cosa que demostrar lo que piensan muchos consumidores acerca de los subtítulos y el doblaje.

Sobre la inmediatez y la calidad de los subtítulos

Vivimos en una época en la que prima la inmediatez por encima de todo lo demás. Así lo decía el recientemente fallecido Zygmunt Bauman, que en su aclamado libro Modernidad líquida afirmaba:

“Hoy, lo que da ganancias es la desenfrenada velocidad de circulación, reciclado, envejecimiento, descarte y reemplazo –no la durabilidad ni la fiabilidad del producto en el tiempo–. En una notable inversión de la tradición de más de un milenio, los encumbrados y poderosos de hoy son quienes rechazan y evitan lo durable y celebran lo efímero.”

Zygmunt Bauman

Aplicado a nuestro campo, para muchos hoy lo que prima es la rapidez con la que puedan consumirse las traducciones y los subtítulos, aunque su calidad final se vea resentida. En otras palabras, este culto a la inmediatez provoca que muchos usuarios y empresas acaben restando importancia a la calidad, ya que prefieren tener algo de baja calidad de inmediato antes que prolongar la espera para disfrutar de la mínima calidad exigible.

Optar por esta vía a menudo lleva a exceder los límites de lo que las asociaciones y traductores profesionales consideramos buenas prácticas y devalúa con creces el oficio de los traductores audiovisuales profesionales, que cuidamos al máximo la calidad de nuestras traducciones para satisfacer al intermediario que nos contrata y para que el usuario final que está invirtiendo en un servicio de pago pueda consumir unos subtítulos profesionales de calidad.

No podemos obviar en ningún momento que estos subtítulos de calidad tienen un precio que va ligado al tiempo de trabajo dedicado y a la cualificación de los profesionales implicados en la cadena de trabajo del proyecto de subtitulación. En pocas palabras, pese a quien le pese, la calidad se paga. 

Si el usuario no valora la calidad, ¿para qué esforzarse?

Los traductores debemos tener muy claro que los servicios que ofrecemos están dirigidos a clientes exigentes que valoran la calidad o que, en su defecto, necesitan garantizarla. De no ser así, ¿qué sentido tendría hablar de traducción profesional si nuestros clientes no valoran la calidad que ofrecemos y no nos dan el trato que merecemos?

Todos en nuestra trayectoria profesional nos hemos topado con clientes poco exigentes que valoran poco o nada nuestro oficio o que prefieren ahorrar antes que invertir. Afortunadamente para nosotros, los traductores autónomos somos libres de elegir con quién colaboramos y con quién no. Eso nos permite huir de aquellos que no nos valoran debidamente, esos que en vez de tratarnos con la profesionalidad que merecemos nos hacen sentir como si fuéramos un estudiante de inglés al que le piden el favor de traducir un mensaje mal escrito enviado por un vendedor chino de Aliexpress. En esos casos, no debemos dejar que la desilusión y la frustración se apoderen de nosotros y desaten a nuestro monstruo interior, sino rechazar el proyecto haciéndonos valer y sacando a relucir nuestra ética y nuestra dignidad profesional.

También es importante que seamos críticos y directos con aquellos que no nos valoran. A menudo el menosprecio puede producirse como consecuencia de una actitud soberbia o maleducada ante la que se podrá hacer más bien poco (quizá verles caer cuando cometan un error que les deje en ridículo, como en el caso reciente de Movistar+), pero en otras ocasiones ese menosprecio puede deberse a errores inocentes o al desconocimiento de nuestro oficio. En esos casos, siempre podemos erigirnos como expertos e intentar «educar» o «ilustrar» al cliente para hacerle entender por qué debe dar un mayor valor a nuestros servicios. Nadie nace sabiendo y a veces no queda otra que predicar en qué consiste nuestro trabajo para hacer ver a los demás cuál es su verdadero valor.

Subtítulos profesionales y fansubs

Hace ya varios años, gracias al crecimiento y desarrollo de Internet, aparecieron los fansubs, que permiten a muchos usuarios ver en primicia y con subtítulos las series y películas que ya se han emitido en sus países de origen (legalidad aparte). Es cierto que muchos fansubs se caracterizan por tener una mala calidad o, al menos, una calidad inferior a la de los subtítulos realizados por los profesionales del sector audiovisual, aunque por otro lado ponen de manifiesto una realidad evidente: muchos usuarios quieren un consumo inmediato.

El problema al que nos enfrentamos es precisamente ese, la inmediatez. Y aquí volvemos de nuevo a la cita de Bauman, ya que el éxito de los fansubs se debe claramente al desenfrenado consumismo que actualmente nos brinda Internet, en este caso aplicado a nuestro campo. Desgraciadamente, los traductores profesionales no podemos competir con los plazos de los fansubbers, principalmente porque nosotros tenemos que cumplir con unas pautas y unos estándares que ellos no tienen por qué cumplir, algo que les permite llevar a cabo las traducciones en poco tiempo. Esta es la principal razón por la que dichos subtítulos a menudo carecen de la calidad mínima exigible, porque no se preocupan por cuidar las limitaciones de caracteres, las velocidades de lectura recomendadas o por aspectos aún más esenciales como la ortografía o la gramática, entre otros requisitos.

Tampoco podemos olvidar que los traductores profesionales estamos dados de alta y trabajamos dentro de la legalidad vigente. Además, respetamos los derechos y la confidencialidad que nos exigen nuestros clientes.

Sí a la inmediatez, pero bien planificada

En muchas ocasiones, los problemas como este de Movistar+ surgen por una mala gestión del proyecto de subtitulado o por una mala planificación de los plazos de publicación o emisión del producto, algo ante lo que los traductores podemos hacer bien pocoEs cierto que la subtitulación es una técnica rápida y muy eficaz para traducir productos audiovisuales en plazos cortos. De hecho, la subtitulación es un método más rápido y eficaz que el doblaje, ya que sus procedimientos y su cadena de trabajo tienden a ser más reducidos. Pero el uso de esta técnica no garantiza per se la inmediatez, ya que es necesario dar un margen de varios días al traductor para que haga su trabajo.

De esta forma, el subtitulado como técnica de adaptación hace posible que, por ejemplo, un producto pueda emitirse con subtítulos de calidad apenas unos días después de su emisión en su país de origen, o incluso el mismo día del estreno si la planificación ha sido la adecuada. Cuando el producto se estrena primero en el país de origen, a menudo ocurre que el usuario (y con usuario me refiero al usuario que está dispuesto a pagar por un servicio de televisión a la carta o VoD) se deja llevar por el ansia y busca la forma de consumir ese producto recurriendo a la descarga del vídeo y de los subtítulos en la red por no disponer de ellos aún en su país de residencia. En cambio, cuando se programa un estreno mundial con subtítulos en versión original y en el idioma del país del consumidor, el usuario no siente la necesidad de recurrir al pirateo porque sus necesidades están cubiertas desde el primer momento.

La clave de la inmediatez planificada, por tanto, consistiría en coordinar el lanzamiento para que el usuario disponga de los subtítulos desde el mismo día del estreno mundial, dando siempre al traductor el tiempo necesario para que haga un trabajo de calidad antes del estreno del producto. Si fuéramos capaces de darle todo al usuario desde el primer momento, evitaríamos que sienta la tentación de buscar por otros medios lo que no se le ha dado desde un principio.

Aprendamos a ser pacientes, merece la pena

“Con nuestro culto a la satisfacción inmediata, muchos de nosotros hemos perdido la capacidad de esperar.”

Zygmunt Bauman

Cierro el artículo con otra cita de Bauman con la que os animo a ser pacientes, sobre todo a los consumidores, porque aunque a todos nos gusta la inmediatez, no debemos olvidar que la calidad es igual de importante, o más importante todavía. Los traductores somos maestros del idioma en el que escribimos, lo que nos permite cuidar cada palabra al detalle como si fuéramos artesanos de la lengua. ¿Y acaso no merece la pena cuidar nuestras lenguas? Yo tengo claro que sí. Y no solo merece la pena, sino que además forma parte de nuestro deber como profesionales y hablantes de nuestro idioma.

Hasta la próxima entrada.

Hace ya unos meses, se me ocurrió lanzar una pequeña encuesta en mi cuenta de Twitter (@raflosa) para que me trasladarais vuestra opinión acerca de cómo están las tarifas en traducción audiovisual y el resultado fue el siguiente:

Yo ya sabía por experiencia que las tarifas se movían en cantidades bajas, sobre todo las de doblaje, algo que he podido contrastar con algunos colegas en los eventos a los que he acudido recientemente, como el SELM o el Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación celebrado en Buenos Aires, en el que coincidí con muchos traductores españoles.

Estamos en un momento en el que vivir exclusivamente de la traducción audiovisual es complicado, lo que a menudo obliga a muchos profesionales a diversificar en sus servicios para compensar la tendencia a la baja del mercado. A continuación comparto con vosotros mis percepciones sobre cómo están las cosas en los sectores del doblaje y del subtitulado y os doy algunos consejos sobre qué estrategias podéis seguir para ir mejorando vuestra situación progresivamente (sobre todo si estáis empezando como traductores audiovisuales).

El mercado del doblaje en España

El mercado del doblaje ha tenido sus altibajos en los últimos años. Como es habitual, suelen tener más repercusión los momentos de bajón, como la huelga que hubo en el año 1993 (la más famosa hasta la fecha y con consecuencias negativas para los implicados), que dejó sin voz a varias películas y series de televisión, o la reciente huelga del año 2014, que solo duró unas semanas pero fue muy sonada. Estas huelgas fueron las fórmulas elegidas por los actores de doblaje para hacerse valer y son un buen síntoma que permite medir grosso modo desde fuera cuál es la situación del sector.

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Artículo publicado el 3 de agosto de 1993 en ABC.

Desafortunadamente, no hay muchos más indicadores que permitan estudiar el mercado desde fuera. Por tanto, lo único que nos permite tener una percepción realista es conocer de primera mano qué tarifa cobra cada profesional de la cadena de trabajo (no solo actores, sino también técnicos de sonido, ajustadores, traductores, coordinadores, etc.), algo que solo se puede saber cuando estás dentro del meollo y tienes colegas y contactos con quienes contrastar la información, ya que las tarifas no se hacen públicas y, para más inri, hay mucho ocultismo al respecto (no todo el mundo está dispuesto a dar esa información, algo que por otro lado es normal y respetable).

Pero, por desgracia, esta incertidumbre y desconocimiento provocan que haya opiniones para todos los gustos, desde quienes por ejemplo critican lo que cobra un actor de doblaje en comparación con lo que cobran otros profesionales de la cadena de trabajo, hasta aquellos que consideran que las tarifas son insuficientes, incluso en tiempos de bonanza. Afortunadamente, los traductores ya podemos recurrir a asociaciones profesionales como ASETRAD o la reciente ATRAE, y también tenemos la opción de recibir una orientación profesional muy valiosa en los másteres de traducción audiovisual que se han lanzado en los últimos diez o quince años (sobre todo el METAV de Barcelona o el Mastraduvisual del ISTRAD, en el que tengo el gusto de participar como docente desde el año pasado).

Mi percepción sobre las tarifas de doblaje en estos instantes no es muy halagüeña. Desafortunadamente, la mayoría de estudios y productoras están en un momento en el que tienden a congelar las tarifas o incluso a bajarlas, sobre todo si los traductores son jóvenes con poca orientación en cuanto a qué tarifas se suelen cobrar. En esos casos, los estudios suelen escudarse en la poca experiencia del traductor y su desconocimiento del sector para echar por tierra la tarifa en la fase de negociación. Así ocurre que hay estudios que incluso ofrecen 40 € por productos audiovisuales de 20/30 minutos de vídeo, tarifa que muchos en su desconocimiento acaban aceptando (y si no lo hacen, no pasa nada porque ya lo harán otros). Afortunadamente los estudios de referencia a nivel nacional aún mantienen tarifas medianamente dignas, pero la alta competencia hace muy difícil conseguir tarifas holgadas a los profesionales del sector, algo que en ocasiones provoca que muchos traductores acaben optando por especialidades más rentables (localización, traducción científico-técnica, etc.) para diversificar sus ingresos.

Dicho esto, los profesionales que trabajan con los estudios líderes a nivel nacional suelen tener unas condiciones aceptables, pero no ganan cifras astronómicas. Yo tengo la suerte de conocer a muchos colegas traductores que llevan décadas dedicándose a esto y han sobrevivido a las huelgas y a los malos momentos. También conozco a jóvenes traductores menores de 30 que, como yo, han podido hacer de la traducción para doblaje una actividad profesional rentable dentro de su hoja de servicios. Pero la otra cara de la moneda son los traductores que han tenido que dejarlo o han preferido optar por otras especialidades.

Expuestos todos estos argumentos, creo que muchos estarán de acuerdo conmigo en la afirmación de que la industria «mima» poco a los traductores, cuyo papel en el proceso de doblaje – sin entrar en comparaciones pueriles con el resto de profesionales de la cadena de trabajo – es fundamental e imprescindible, sobre todo las empresas audiovisuales que actúan como intermediarios. Y con mimar no me refiero a que nos pongan casa y coche como a los grandes futbolistas, sino más bien a que haya un esfuerzo constante para hacer que nos sintamos valorados, por ejemplo invitándonos al estudio de doblaje (a sesiones de doblaje o a reuniones). Los medios también podrían poner de su parte para darnos una mayor visibilidad y reconocimiento, como por ejemplo incluyendo halagos y menciones positivas al doblaje en críticas de películas y series bien dobladas, o mencionando más a menudo a los traductores y profesionales del doblaje en prensa y programas especializados. De verdad, ¿tanto cuesta publicar una fichita con todos los profesionales implicados en el proceso de doblaje en una revista o en un programa para cinéfilos y seriéfilos? Yo creo que no…

El mercado de la subtitulación en España

El mercado de la subtitulación también ha experimentado sus altibajos, aunque mi percepción es que estamos ante un mercado que ha ido creciendo en demanda desde hace un par de décadas. Curiosamente, los puntos álgidos de la subtitulación han coincidido en muchos casos con el surgimientos de nuevos formatos. El último bum se produjo alrededor del año 2000, cuando nació el DVD y muchas distribuidoras abogaron por subtitular muchas películas y series. Algunas de ellas no se habían subtitulado aún profesionalmente. En cambio, otras sí pero dichos subtítulos no podían ser reutilizados por problemas de autorías. El fomento del inglés como segunda lengua y la avalancha de productos audiovisuales procedentes de Estados Unidos también han contribuido bastante al auge de los subtítulos, aunque aún sigue habiendo muchos prejuicios y mitos en la gente de a pie.

Ahora estamos en un momento que yo etiquetaría como el «bum de las plataformas de vídeo bajo demanda (VoD)». Al ya extendido Yomvi se han sumado otras plataformas de VoD como Netflix o HBO, ambas muy exitosas en Estados Unidos, lo que lleva a concluir fácilmente que este mercado está en auge. Incluso los canales de televisión tradicionales han ido evolucionando progresivamente sus servicios de televisión a la carta, como RTVE, Atresmedia o Mediaset. Eso sí, quizá echo de menos un mayor abanico de subtítulos en estas últimas plataformas, ya que en muchos casos solo se ofrecen subtítulos en español y a veces de una calidad muy baja.

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Muestra de subtítulos del reproductor de vídeo Atresplayer (servicio de TV a la carta de Atresmedia).

En el caso de Netflix y HBO para España, me consta que cuentan con unas guías de estilo muy meticulosas y con unos procesos internos que buscan mejorar la calidad. Yo mismo he traducido productos para Netflix y puedo dar fe de que los procesos de calidad son óptimos, aunque están en constante evolución y los requisitos cambian a menudo según el proyecto, algo que hace difícil la automatización de tareas.

Por otro lado, el desembarco de estos buques insignia en España también supone en muchos casos un cambio en la cadena trabajo, ya que por ejemplo Netflix ha empezado a contratar directamente a traductores eliminando el papel de empresas intermediarias como estudios de doblaje o laboratorios de subtitulación, aunque estas todavía perviven y seguramente seguirán haciéndolo durante años. Si queréis recabar más datos os recomiendo encarecidamente que consultéis esta encuesta publicada por Eugenia Arrés y su equipo de trabajo.

En cuanto a repercusión y reconocimiento, HBO está teniendo el detalle de incluir el nombre y apellidos del subtitulador al final de cada producto, algo que aplaudo efusivamente porque es sin duda el camino a seguir para dar un mayor valor a los traductores, que en muchos casos traducen los productos audiovisuales a contrarreloj con plazos muy ajustados. Ya sabéis que la cadena de trabajo de los proyectos de subtitulación suele ser más reducida que la cadena de doblaje, algo que posibilita el uso de esta técnica para fomentar estrenos mundiales en diversos países e idiomas (como ocurre con Juego de tronos, por ejemplo, cuyos capítulos suelen estrenarse a nivel mundial con subtítulos y un par de semanas después doblados).

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Captura de un fotograma de Juego de tronos con subtítulos en español.

La otra clave para valorar a los traductores es, por supuesto, mantener unas tarifas dignas. Como suele ser habitual, cuando hay empresas intermediarias o comisionistas lo normal es que la tarifa baje, aunque a cambio estas empresas te dan la «tranquilidad» de enviarte un volumen de trabajo constante cada equis tiempo, ya que te conviertes en proveedor habitual para ellos, con sus ventajas e inconvenientes. Los problemas vienen cuando las tarifas son demasiado bajas (menos de 2 euros/dólares por minuto de vídeo, por ejemplo), ya que la rentabilidad cae en picado. Por otro lado, cuando trabajas directamente para el cliente puedes sacar una mejor tarifa, pero a cambio eres tú quién da la cara ante el cliente, lo que al final puede provocar que acabes subcontratando a un revisor para asegurarte de cumplir con todos los requisitos (creedme cuando digo que cumplir con todas las pautas de empresas como Netflix es más duro de lo que parece).

En cuanto a volumen de trabajo, afortunadamente se lanzan muchísimos productos audiovisuales en estas y otras plataformas al cabo de un año, así que con perseverancia se puede conseguir traducir para alguna de estas empresas, aunque probablemente en un principio lo más sencillo sea hacerlo a través de intermediarios. Además, la necesidad de estrenar los productos con la mayor inmediatez posible hace que en muchos casos haya que repartir los capítulos de las series entre varios traductores (con sus ventajas e inconvenientes en términos de calidad), de manera que suele ocurrir que los estudios cuenten con nuevos traductores en épocas de picos de trabajo.

¿Qué debemos tener en cuenta para conseguir una buena tarifa?

Realmente se hace complicado dar consejos para emprender o mantenerse a flote en un sector que a mí siempre me ha resultado un tanto inestable. Así que voy a daros algunos consejos basados en mi propia experiencia que me han servido para conseguir que la subtitulación y la traducción para doblaje sean actividades rentables para mí al final de cada mes/trimestre/año fiscal.

  • Infórmate de cuánto se cobra. Hay que tener muy claro cuánto se cobra y dónde están los límites para no reventar el mercado y evitar que se aprovechen del desconocimiento y la inexperiencia. Se pueden seguir varias estrategias para mantenerse al loro, como ir a eventos de traducción para intercambiar impresiones con otros colegas del gremio, apuntarse a cursos o másteres sobre estas especialidades o inscribirse en alguna asociación de traductores (probablemente ATRAE sea la más idónea en TAV).
  • No pongas todos los huevos en la misma cesta (al menos de momento). Es fundamental que diversifiques tus ingresos entre varios clientes. No te cierres solo al doblaje o solo a la subtitulación. Intenta especializarte en los dos ámbitos y busca ofrecer esos servicios a varios clientes a la vez. Te sorprenderá la de proyectos que pueden caerte si logras posicionarte bien con paciencia y tesón. Para que te hagas una idea, a mí hace unos meses un cliente me ofreció subtitular una serie que ya había traducido para doblaje para otro cliente distinto, así que la rentabilidad de ese proyecto fue muy elevada. Del mismo modo, la traducción audiovisual va más allá de los productos que se emiten en cine y televisión. No te cierres a traducir otro tipo de materiales audiovisuales como cursos online, anuncios o vídeos promocionales para empresas. Asimismo, si has estudiado traducción y te has especializado en algún ámbito más, aprovéchalo, porque como te he comentado el sector de la traducción audiovisual es a veces muy inestable y en esos momentos se agradece tener otro tipo de clientes. Este fue uno de los motivos por los que decidí especializarme en diseño gráfico, diseño web y maquetación, porque era una manera de obtener ingresos de un campo distinto. En ese sentido, para mí la diversificación es sinónimo de tranquilidad.
  • Estudia a fondo la rentabilidad de cada encargo. Cuando ya tengas claro cuánto se cobra y cuál es tu ritmo de trabajo, no te resultará muy difícil hacer un cálculo aproximado de cuántas horas te llevará completar un encargo concreto. Para ello, puedes tomar de referencia diversas cifras. Por ejemplo, si quieres aspirar a facturar 1500 € al mes, lo ideal es que ganes de media unos 60 o 70 euros al día (si trabajas de lunes a viernes, que es lo ideal), así que uno de tus objetivos podría ser ajustar tus tarifas para rondar estas cantidades. Soy consciente de que al principio cuesta (es difícil conseguir clientes y al principio la productividad no suele ser muy buena), pero como decía antes, con una buena formación y perseverancia podrás llegar a esas cifras en poco tiempo. Al principio puede que no llegues a tanto, pero afortunadamente la tarifa plana para autónomos que permite pagar solo 50 € al mes facilita mucho las cosas a los que empiezan desde cero. Si estás empezando, no olvides echar un vistazo a esta entrada en la que te cuento cómo logré emanciparme en poco tiempo como traductor.
  • Utiliza el «NO» como recurso para revalorizarte. ¿Ya sabes cómo está el mercado y crees que la tarifa que te ofrece tu posible cliente es muy baja? En ese caso, lo peor que puedes hacer es aceptarla. Entiendo que puede ser fácil pensar «es mejor cobrar algo que no cobrar nada» cuando estás empezando, sobre todo si las cosas no van muy allá. Pero el problema es que cuando aceptas una tarifa baja necesitas trabajar muy rápido para que el proyecto salga mínimamente rentable y, además, te va a costar mucho subirle la tarifa al cliente en el futuro. Si colaboras con ese tipo de clientes, lo normal será que la frustración se apodere de ti cuando llegue el final del mes y veas la cantidad que has facturado. Esa frustración puede llevar a que el profesional se queme y pierda el interés o la ilusión por su trabajo. Es por eso por lo que a menudo se dice que «si no cobras lo que vales, al final acabas valiendo lo que cobras». No permitas que eso te ocurra a ti, los traductores de carrera somos profesionales muy valiosos. Créeme que con el tiempo agradecerás haberlo hecho. 🙂

Entonces, ¿se puede vivir bien de la traducción audiovisual?

De nuevo, solo puedo hablar de mi experiencia. Realmente se me hace muy difícil poder afirmar con rotundidad que se puede vivir exclusivamente de la traducción audiovisual, ya que no es mi caso porque, como te he comentado antes, acostumbro a diversificar mis ingresos y no solo me dedico a la traducción audiovisual. Lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que la traducción audiovisual puede ser un nicho de mercado muy rentable si (1) eres un profesional muy productivo, (2) tienes buenos clientes que pagan una buena tarifa, (3) logras tener un volumen constante de trabajo con dichos clientes. Por tanto, el objetivo debería ser tener los suficientes clientes como para que no te falte el trabajo, pero en la práctica esto es complicado porque a menudo ocurre que te contactan varios clientes a la vez y no das abasto, lo que te obliga a ser un profesional muy solvente o un muy buen gestor para mantener contentos a todos tus clientes de audiovisual.

Dicho esto, si tuviera que darte una respuesta más corta, te diría que sí se puede, pero que no es fácil y que el camino hasta convertirte en un traductor audiovisual es duro, sobre todo al principio. Pero cuando logras establecerte y si eres lo suficientemente productivo como para trabajar disfrutando, entonces automáticamente se convierte en el mejor trabajo del mundo. Y esto último sí que puedo afirmarlo con total rotundidad. No obstante, si quieres consultar detalladamente las ventajas e inconvenientes de ser traductor autónomo, te recomiendo que leas también esta entrada.

Conviértete en subtitulador profesional en Traduversia

Hace poco he lanzado un curso nuevo en Traduversia titulado «Conviérte en subtitulador profesional». Se trata de un curso en el que podrás aprender todo lo necesario para ofrecer servicios de subtitulación a tus clientes. Este curso se suma a otro curso de subtitulación profesional con Aegisub que lancé hace unos meses y que ha sido todo un éxito desde su lanzamiento. Para que te hagas una idea, a este curso ya se han apuntado más de 100 alumnos y tiene una media de 5 estrellas en las valoraciones de los alumnos (la última publicada hoy mismo, por cierto).

Por supuesto, espero que el curso nuevo tenga una repercusión similar o incluso superior, ya que es mucho más profundo que el otro curso. Te dejo los vídeos de presentación aquí abajo y unos enlaces para ampliar información. Para mí sería un placer contar contigo en cualquiera de estos cursos y prolongar el aprendizaje que ya has iniciado en esta entrada. ¡Vamos con los vídeos! 🙂

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=BPzJ2_LA9zI]

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=9yQgI7MpqBQ]

 

¿Cómo? ¿Que te interesan los dos cursos? Pues tengo buenas noticias, porque tras el lanzamiento del nuevo curso de subtitulación hemos creado un pack especial con el que podrás apuntarte a los dos cursos a un precio reducido. Además, tanto el pack como los cursos van a estar rebajados hasta este martes, 20 de diciembre, ¡así que si te apuntas antes de ese día te ahorrarás un buen pico! ¡No te despistes! 😛

Eso es todo, gracias por tu tiempo. Espero que hayas disfrutado de esta entrada y que podamos vernos muy pronto en Traduversia. ¡Allí te espero!