Recientemente he tenido el enorme placer de ver la película Good Morning, Vietnam (1987), protagonizada por el fallecido Robin Williams, a quien tanto echamos de menos en su faceta de actor cómico. Reconozco que siempre he tenido debilidad por él, sobre todo por otras películas célebres como El indomable Will Hunting (1997), El club de los poetas muertos (1989) o la mítica Señora Doubtfire (1993).

A pesar de que Williams demostró ser un actor polifacético a lo largo de su carrera —no hay más que ver por ejemplo su papelón en la película Despertares (1990), con un sorprendente Robert de Niro a su lado—, este siempre destacó por su faceta cómica y por encarnar a personajes extravagantes y divertidos en numerosas películas. Por eso, los guiones e interpretaciones de sus personajes siempre estuvieron plagados de chistes, bromas, imitaciones y juegos de palabras cuya traducción presentaba siempre numerosos retos.

Tráiler de Good morning, Vietnam!

Uno de los mayores exponentes de su humor es, precisamente, el personaje al que interpreta en Good Morning, Vietnam: Adrian Cronauer. En la película, Cronauer es un locutor de radio del ejército estadounidense al que destinan a Saigón (Vietnam) para hacerse cargo de un programa de radio en la emisora de una base militar. Su objetivo no es otro que el de entretener y animar a los soldados destinados allí para elevar la moral de la tropa. Por supuesto, lo consigue gracias a su estilo original y desenfadado, pero no sin irritar a los altos mandos, obsesionados con la censura y lo políticamente correcto.

No quiero desvelar toda la trama de la película, pues es posible que no la hayas visto —en ese caso, no sé a qué estás esperando para verla—, pero sí quiero aprovechar para hacer un pequeño análisis comparado con fines didácticos de la traducción del humor de algunas líneas de la película, pues creo que se puede aprender mucho de ellas.

Sin duda la más impactante es la primera retransmisión (a partir del minuto 11 de la película, por si la quieres buscar en Netflix, Amazon Prime o en tu tele a la carta), en la que presenciamos por primera vez el peculiar estilo de Cronauer. Si hacemos un visionado comparado, veremos la cantidad de problemas que presenta este primer programa, con líneas como las siguientes.


(A partir del minuto 11)

VERSIÓN ORIGINAL

Good morning, Vietnam! Hey, this is not a test. This is rock and roll.

Time to rock it from the delta to the DMZ!

Is that me, or does that sound like an Elvis Presley movie?

Viva Da Nang. Oh, viva, Da Nang…

VOSE

¡Buenos días, Vietnam!

No, esto no es un ensayo,

sino rock’n’roll.

La hora del rock

desde Delta a DMZ.

¿Suena a película de Elvis Presley?

Viva Da Nang,

Viva Da Nang

VERSIÓN DOBLADA

Good morning, Vietnam! No, esto no es una prueba de micro.

¡Esto es rocanrol, a rocanrolear desde el Mekong a Da Da Da Nang!

¿Soy yo o suena a película de Elvis Presley?

Viva Da Nang, Viva Da Nang…

Comentario: En esta parte lo que más sorprende es el cambio de DMZ por Da Da Da Nang. «DMZ» es la sigla de «zona desmilitarizada» en inglés (demilitarized zone). En la versión doblada se hace una ingeniosa adaptación aprovechando que Da Nang es una ciudad de Vietnam. Posteriormente Cronauer canta Viva Da Nang, que es claramente una ridiculización de la canción Viva Las Vegas de Elvis Presley. También sorprende que en la versión doblada mantuvieran ese «Good morning, Vietnam!» en inglés, mientras que en la versión subtitulada sí se tradujo por «Buenos días, Vietnam». Digo que me sorprende porque, sin llegar a parecerme un error, creo que contrasta con la decisión de adaptar DMZ solo unos segundos más adelante.


VERSIÓN ORIGINAL

Hey, is it a little too early for being that loud? Hey, too late.

It’s O six hundred. What’s the “O” stand for? Oh, my God, it’s early.

Speaking of early, how about that Cro-Magnon, Marty Dreiwitz?

Thank you, Marty, for “silky-smoothsound.” Make me sound like Peggy Lee.

VOSE

¿Demasiado pronto para cachondeos?

Demasiado tarde.

Son las 06.00. ¿Por qué el cero?

¡Dios mío, qué madrugón!

¡Y qué puntazo, Marty Dreiwitz!

Gracias por lo de “suave”.

Van a pensar que soy Peggy Lee.

VERSIÓN DOBLADA

¡Ey! ¿Demasiado pronto para cachondeo? ¡Eh! ¡Demasiado tarde!

 Son las seis en punto. ¿Y para qué quiero el punto? Punto final, volvemos a la cama.

Y hablando de cachondeo, ¿qué me decís de nuestro «Martini» Dreiwitz?

Gracias, Marty por lo de la voz sedosa y suave. Parezco Julie Andrews.

Comentario: Lo más destacable de este fragmento es el cambio de Julie Andrews por Peggy Lee en la versión doblada. Este es uno de los clásicos casos de adaptación por neutralización en los que se cambia a un personaje por otro más conocido para el público meta. Si esto te ha sonado a chino, échale un vistazo a este vídeo en el que te explico algunas estrategias de adaptación. También es ingenioso el cambio del “0” al “punto” cuando menciona la hora y el añadido de «Martini» al nombre de Marty, que funciona como reemplazo humorístico de “Cro-Magnon”, que no aparece en la versión doblada por ninguna parte (un buen ejemplo de que a veces basta con traducir el humor de manera funcional). Por último, la versión subtitulada destaca por ser más fiel al original y más escueta, puesto que, una vez más, en este fragmento Cronauer habla muy deprisa.


(A partir del minuto 14)

VERSIÓN ORIGINAL

S: You know, he’s really funny. You know, he’s like a Marx brother.

T: Which Marx brother would that be, Private? Zeppo? I don’t find him funny at all.

S: Zeppo? Isn’t he the one with the hat?

VOSE

S: Tiene mucha gracia.

Es como uno de los hermanos Marx.

T: ¿A cuál de ellos se refiere?

¿Herbert?

Yo no le veo la gracia.

S: ¿El del sombrero?

VERSIÓN DOBLADA

S: ¿No le parece que tiene mucha gracia, señor? Es como una especie de hermano Marx.

T: ¿A cuál de los hermanos Marx se refiere? ¿A Carlos? La verdad, yo no le veo la gracia.

S: ¿Carlos no es el del sombrero?

Comentario: Esta no es una broma de Cronauer, sino una reacción de dos personajes que lo escuchan (un soldado y su teniente). Lo más destacable de este fragmento es ver cómo varía el nombre del supuesto hermano Marx según la versión. Mientras en la versión original preguntan por Zeppo, en la subtitulada cambian a Herbert, que era el nombre real de Zeppo —los hermanos Marx tenían un nombre artístico—. Sin embargo, en la versión doblada el cambio es aún mayor, pues usan el nombre de Carlos, que curiosamente no se corresponde con el nombre de ningún hermano Marx. Aquí el chiste está en apuntar a Karl Marx (Carlos), que nada tenía que ver con los hermanos Marx, salvo por la coincidencia del apellido. De ahí el chiste. 🙂


(A partir del minuto 15:50)

VERSIÓN ORIGINAL

This is AFVN, rockin’ya from the delta to the DMZ.

AFVN better than AFVD, which means you have to get a quick shot. We’re movin’ on right now.

VOSE

Aquí Radio Fuerzas de Saigón,

rock’n’roll del Delta a DMZ.

RFAS. Mejor que RFIN.

Seguimos.

VERSIÓN DOBLADA

¡Aquí Radio Fuerzas Armadas de Saigón, rocanroleando desde el Mekong a Da Da Da Nang!

Es mejor Radio Saigón que Radio «Saigonorrea», si no, ven aquí, penicilina. Gracias. Vuelta de página.

—–

Comentario: Sin duda, los cambios más divertidos y acentuados son los que pueden apreciarse en la versión doblada. Ese chascarrillo con «Radio Saigonorrea» es realmente ingenioso hasta el punto de que puede llegar a mejorar la versión original. Por otro lado, se aprecia como en los subtítulos se prescinde prácticamente de la broma, probablemente por falta de espacio o tiempo, ya que Cronauer habla demasiado deprisa y ya sabemos que los subtítulos tienen limitaciones en velocidad de lectura (CPS) y extensión (CPL).


(A partir del minuto 16)

VERSIÓN ORIGINAL

Here’s a little riddle for you. What’s the difference between the Army and the Cub Scouts?

Cub Scouts don’t have heavy artillery.

VOSE

¿Qué les diferencia a una panda

de exploradores de un soldado?

La artillería.

VERSIÓN DOBLADA

¿Qué diferencia hay entre el ejército y un colegio de curas?

Que en los colegios de curas no hay artillería.

Comentario: En este fragmento, el problema está en la traducción del culturema «Cub Scouts». Mientras en la versión subtitulada se opta por una solución más fiel al original, en la versión doblada se recurre a una sorprendente adaptación en pro del humor. En este último caso, una vez más, prima la funcionalidad por encima de la fidelidad al guion.


A partir del minuto 16:50

VERSIÓN ORIGINAL

(Cronauer imitando a Gomer Pyle) Those girls are just so pretty.

(Cronauer) Gomer, are you here in Vietnam?

(Cronauer imitando a Gomer Pyle) “Yes, I am. Surprise, surprise, surprise!”

(Cronauer) Lyndon, why did you name your daughter “Lynda Bird“?

(Cronauer imitando a Lyndon Johnson) Cause Lynda Dog would be too cruel. Easy, girl, easy.

You know, if you pick ‘em up by their ears, it doesn’t hurt ‘em as much.

(Cronauer imitando a Gomer Pyle) “Oh, you’re goin’ straight to hell for that one!

VERSIÓN SUBTITULADA

¡Qué chicas tan guapas!

Gomer, ¿estás en Vietnam?

– Pues sí.

¡Sorpresa! ¡Sorpresa!

¿Por qué le puso

a su hija Monalinda?

Perralinda sería demasiado cruel.

Tranquila, chica.

Puede cogerle de las orejas.

No le duele.

Irás directamente al infierno por esto.

VERSIÓN DOBLADA

– Las chicas de aquí son tan guapas…

– (Imitando al oso Bubu) Yogui, ¿estás en Vietnam?

– (Imitando al oso Yogui) ¡Ya lo creo! ¡Sorpresa, sorpresa, sorpresa!

– (Cronauer) Presidente Johnson, ¿por qué le puso Lynda a su hija?

– (Imitando a Lyndon Johnson) Hubiera sido muy cruel ponerle Cacatúa. Ah, calla, nena, calla. Al verla decidí hacer la guerra y no el amor.

– ¡Irás directo al infierno por eso Cronauer!

Comentario: Este fragmento es complejo a muchos niveles. Por un lado, Cronauer imita a varios personajes en cada intervención. Lo más sorprendente es como en la versión original imita a Gomer Pyle, un conocido personaje de la televisión americana que se caracterizaba por su simpleza y su peculiar forma de hablar —una especie de Forrest Gump, para que te hagas una idea rápida—. En la versión doblada optaron por una solución, de nuevo, muy ingeniosa: reemplazar el tono de voz bobalicón de Gomer Pyle por el del oso Yogui, muy conocido por la generación adulta de los 80 —yo mismo recuerdo haber oído a mis tíos y a mis padres bromear con el oso Yogui cuando era pequeño—.

También destacan en este fragmento las distintas soluciones que se aportan para el chiste sobre la hija de Lyndon Johnson. Para entender el chiste por completo, hay que saber que a la mujer del ex presidente la llamaban «Lady Bird». De ahí viene todo el juego que se produce en la versión original. Por eso, en la versión doblada cambian al nombre de un pájaro (cacatúa), una solución bastante ortodoxa y acertada en este caso. En cambio, en la versión subtitulada hacen un juego de palabras entre el nombre de la hija (Lynda Bird) y otros animales (mono y perro), de manera que se traduce por Monalinda en la primera ocasión y por Perralinda en la segunda. Soluciones funcionales, equivalentes y, lo más importante, divertidas. 🙂


(Justo después del fragmento anterior)

VERSIÓN ORIGINAL

Watch out o’er there!” Here’s an incredible coincidence.

Ho Chi Minh, Colonel Sanders… actually the same person?

VOSE

Escuchad atentamente.

¿Son Ho Chi Minh y el coronel Sanders

la misma persona?

VERSIÓN DOBLADA

Sondeo de opinión.

¿Es cierto que Ho Chi Minh es Bette Davis después de un lifting?

Comentario: En este fragmento sorprende el reemplazo del Coronel Sanders por Bette Davis (después de un lifting, juas), aunque la broma se mantiene y sigue siendo divertida. Probablemente se tomó esta decisión porque el Coronel Sanders —fundador de Kentucky Fried Chicken— no era tan conocido en España en aquella época como en Estados Unidos. Quizá si la película se hubiera publicado hoy no habría sido necesario llevar a cabo esta adaptación, pues el Coronel Sanders es mucho más conocido ahora —de hecho su rostro está en todos los establecimientos de KFC que hay repartidos por España, pues lo usaron para su logotipo—.


 

Las intervenciones anteriores son solo fragmentos del primer programa de Cronauer y están condensadas en solo 5 minutos de metraje, así que no llego a imaginarme lo difícil que tuvo que ser traducir y adaptar también el resto de la película (dura 2 horas). De hecho, hay varias escenas divertidísimas en las que Cronauer hace de profesor de varios vietnamitas a los que enseña inglés (en la versión doblada lo cambian a español, claro) que están plagadas de ejemplos como los anteriores (¿quizá para otra entrada?).

Buena parte del mérito recae en la traductora para doblaje, Joanna Stier que, en general, creo que aportó soluciones muy interesantes. También creo que el/la traductor/a de los subtítulos lo hizo bastante bien, aunque desgraciadamente no he podido averiguar quién los hizo (en la versión de Netflix, que es la que he consultado yo).

En cualquier caso, creo que las traducciones tienen mucho mérito, sobre todo en el caso de Joanna, que llevó a cabo su traducción en una época en la que apenas había formación especializada en traducción audiovisual y en la que no abundaban artículos o papers en líneas como la traducción del humor en productos audiovisuales, por lo que intuyo que no tuvo muchos recursos teóricos en los que apoyarse. También hay que felicitar, por supuesto a todos los profesionales de la cadena de doblaje (actores, director, ajustador, etc.), que sin duda hicieron un gran trabajo para adaptar toda la película en general y las intervenciones de Robin Williams en particular (mención especial para Jordi Brau, actor que grabó la voz de Cronauer en español).

No quiero terminar la entrada sin mencionar la que, para mí, es una de las traducciones más ingeniosas de esta película. En uno de los momentos más tensos del film, el sargento mayor le echa una buena reprimenda a Cronauer por sus inapropiados programas. La conversación transcurre de la siguiente manera.

VERSIÓN ORIGINAL

Sergeant Major: You better not even come within range of anything that happens… or your ass is grass, and I’m a lawn mower. Am I being fairly clear?

Cronauer: Yes, sir.

SM: “Sir”? Do you see anything on this uniform indicating an officer? What does three up and three down mean to you, Airman?

C: End of an inning?

SM: Sergeant Major.

VERSIÓN DOBLADA

SM: Más vale que no se meta en ningún lío. Más vale que procure alejarse de cualquier problema. O despídase de lo que le cuelga entre las piernas. ¿Me he expresado con suficiente claridad?

C: Sí, señor.

SM: ¿Señor? ¿Ve algo en esta insignia que denote algo de oficial? Diga, ¿qué le sugieren las rayas que llevo en la manga?

C: Una agencia Citröen.

SM: Que soy sargento mayor.

Esta no la comento, pues vale más una imagen que mil palabras. 🙂

Hasta aquí la entrada. Si te ha gustado o quieres hacer algún aporte de esta película —seguro que hay más problemas y chistes que comentar (de hecho, no he comentado nada de las versiones latinas)—, te animo a que dejes un comentario y a que la compartas con tus contactos. Y si te has quedado con ganas de más, te recuerdo que imparto un curso de traducción de guiones para doblaje en Traduversia y dos de subtitulado en los que encontrarás lecciones y ejercicios comparados similares a estos de Good morning, Vietnam. Aquí abajo te dejo los enlaces.

Gracias por dedicar unos minutos de tu tiempo a leer la entrada. ¡Hasta la próxima! 🙂

Después de la entrada sobre los mitos de las herramientas de traducción asistida con la que muy amablemente nos complació Santiago de Miguel hace unos días, en esta ocasión quiero compartir una interesante entrevista que le he hecho para que podáis conocerlo un poquito mejor.

Ya os comenté que conocí a Santiago en la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción de la Universidad de Buenos Aires en la que tengo el honor de dar clase desde hace dos años, así que para mí es un orgullo haber visto desde cerca la gran evolución que han experimentado tanto Santiago, protagonista hoy, como el resto de alumnos de las primeras ediciones gracias (en parte) a mí y al resto de docentes (Damián Santilli, Matías Desalvo, Mariana Costa, Gabo Fuentes, Gabriela Scandura y compañía) de esta titulación pionera en la Argentina. Eso hace que esta entrevista sea aún más especial y que la colaboración que ha iniciado Santiago con Traduversia en la docencia del nuevo curso de memoQ tenga todavía más significado. 🙂

Santiago de Miguel en uno de sus recientes cursos presenciales.

Sin más dilación, doy paso a la entrevista, en la que, como veréis, hablamos sobre temas que nos interesan a todos, como traducción audiovisual, informática aplicada o cuestiones relacionadas con el estado de nuestro gremio. ¡Vamos con las preguntas!

Pregunta: Muchas gracias por animarte a esta entrevista, Santiago. Es un auténtico placer para un servidor, sobre todo después de habernos conocido en Buenos Aires gracias a la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción organizada por la UBA. Para empezar, ¿podrías hacernos un freestyle y hablarnos un poquito de ti? ¿Qué puntos o proyectos de tu currículum son los que te hacen sentirte más orgulloso?😊

Respuesta: ¡Gracias a vos por la invitación! Es un gusto para mí participar en tu blog.

Unas líneas acerca de mí: estudié traducción literaria y técnico-científica en inglés en una institución muy reconocida de Buenos Aires —el Lenguas Vivas—, después hice una especialización en corrección de estilo y, por último, el año pasado completé el posgrado en el que nos conocimos, la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción.

Trabajé durante un año como traductor en plantilla, tras lo cual me dediqué exclusivamente a ser independiente. En la actualidad, paso mis días haciendo localizaciones de videojuegos y aplicaciones, así como subtítulos y traducciones sobre e-sports, ecología y otros temas relativos a organizaciones intergubernamentales. Además, para salir un poco de mi casa y ver la luz del sol, dicto cursos de software para traductores e incursiono en la fotografía.

¿Qué puntos o proyectos me hacen sentir más orgulloso? Por un lado, trabajar en el mundo de los videojuegos me encanta y apasiona, pero, por el otro, traducir para organizaciones intergubernamentales que tienen objetivos globales positivos hace que mi trabajo cobre otro sentido.

P: En lo relativo a la traducción, me consta que abarcas bastantes especialidades, desde traducción audiovisual hasta videojuegos o aplicaciones móviles. ¿Cuál de estas modalidades te resulta más interesante? ¿Qué pasos has seguido hasta conseguir ganarte la vida con ellas?

R: Todavía no me considero especialista en ningún campo en particular, aunque, como buen geek, estoy muy familiarizado con los videojuegos, por lo que esa es una de las especialidades que más disfruto.

Me llevó mucho tiempo conseguir mi primer encargo de videojuegos, así que quizás por eso también lo valoro tanto. Básicamente, durante unos tres o cuatro años, me anoté en cuanta capacitación sobre el tema había disponible en Argentina, que no era mucha en ese entonces. Sí recuerdo que había más opciones en España, pero mi economía de estudiante no me permitía acceder a precios en euros. ¡Y jugué mucho, claro!

Después de capacitarme tanto, cuando surgió la oportunidad de completar una prueba de traducción, pude lucirme y conseguir mi primer encargo.

P: He tenido la oportunidad de asistir presencialmente y, también en la distancia —gracias a lo que nos cuentas por tus redes sociales—, a tu crecimiento profesional y puedo dar fe de que ha sido meteórico. ¿Cuál crees que ha sido la clave para introducirte en el mercado de la traducción de una manera tan exitosa? ¿Qué consejos puedes darles a los que vienen detrás de ti?

R: ¡«Meteórico» es demasiado! Es verdad que mi carrera atravesó muchos cambios positivos en los últimos años, pero todavía me considero un traductor novel. Si bien hoy tengo el gusto de vivir de la profesión, aún me queda mucho por aprender y sigo capacitándome cada vez que puedo.

Creo que ese punto fue clave para mi inserción laboral: estar capacitado. Con esto no quiero decir, por ejemplo, que tenemos que recibirnos de médicos para empezar a hacer traducciones médicas, pero sí hay que tener una base sólida para no desaprovechar oportunidades y pasar vergüenza cuando completamos el primer encargo de ese cliente que tanto nos costó conseguir. Siempre les recomiendo dos cosas a quienes están dando sus primeros pasos en la profesión: mejorar la redacción en su lengua materna y aprender alguna herramienta de traducción asistida.

Otro factor que, en mi opinión, me ayudó a insertarme laboralmente fue la imagen en línea. Con «imagen» me refiero a todo lo que se puede encontrar sobre mí en Internet: redes sociales, página web, CV, foto de perfil, firma del correo electrónico, etc. Una buena imagen en línea ayuda a transmitir profesionalismo y calidad de trabajo. Podemos ser traductores excelentes, pero opino que perdemos potencial si nuestra imagen no le hace justicia a la calidad de nuestro trabajo.

Por último, muchas puertas se me abrieron gracias a la recomendación de colegas, así que mi tercera recomendación es salir de casa y relacionarse con colegas. Hay muchas maneras de lograr esto, por ejemplo, asistiendo a congresos y capacitaciones o colaborando con alguna asociación profesional.

P: Recientemente has participado como ponente y docente en algunos eventos y cursos, como por ejemplo la Jornada en Traducción e Interpretación de la AATI/USAL, o en los cursos que organiza periódicamente el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Animarías a otros traductores a que acudan a actividades así? ¿Crees que sería bueno que se animaran también a dar ponencias o a dictar cursos siguiendo tu ejemplo? En tal caso, ¿qué pasos crees que deberían seguir para tener éxito?

R: ¡Claro que los alentaría! Es una experiencia buenísima, en particular si solemos pasar la mayor parte del día trabajando frente a una pantalla. Compartir conocimientos es un gran complemento a nuestra actividad de traductores y también es muy gratificante. Además, poder hablar en público y desenvolverte frente a un amplio grupo de personas es una cualidad que sirve para la vida en general.

La palabra clave en esta cuestión es «animarse». Estoy seguro de que hay colegas que tienen muchos conocimientos para compartir, pero no sentirse preparados y el temor a enfrentarse a un grupo de alumnos u oyentes les impiden animarse. Creo que nunca nos sentimos 100% listos para este tipo de cosas (por suerte yo tengo un colega y amigo que me incentiva a dar el paso), pero es muy probable que sí lo estemos.

Obviamente, mi recomendación es formarse lo mejor posible en el tema sobre el que queremos hablar o enseñar, pero tal vez más importante es elegir un tema que nos apasione, ya que así es mucho más alentadora la preparación y también es más sencillo salir de cualquier apuro que pueda surgir.

P: Me consta que eres un mago de la informática, sobre todo en herramientas especializadas como las herramientas de traducción asistida o CAT Tools. ¿Cuál crees que es la clave para llegar a dominar estas herramientas? ¿Merece la pena invertir en ellas para destacarse profesionalmente o basta con tener un dominio básico? Si hay que invertir, ¿cómo puede hacer un traductor novel para que le salga rentable la inversión?

R: Creo que la clave para dominar las herramientas especializadas es la constancia. Son bastante complejas, por lo que, si pasa el tiempo y no las ponemos en práctica, es muy probable que nos olvidemos algún paso, acabemos frustrándonos y dejemos de usarlas. Por eso, siempre recomiendo a mis alumnos hacer al menos una traducción de práctica por semana, aunque no sea paga.

Un dominio básico me parece que es esencial para cualquier traductor que quiera empezar a dar sus primeros pasos en la profesión, y sí sugiero tener un manejo avanzado de al menos una herramienta TAO porque, si surgen problemas durante alguna tarea, debemos contar con los recursos para solucionarlos. Además, cuanto más hábiles seamos con una TAO, más eficientes seremos cuando la usemos.

Con respecto a la inversión que implican estas herramientas, puede que las agencias de traducción nos ofrezcan licencias temporales, por lo que no siempre necesitamos una licencia propia, pero sí es importante saber usar de antemano dicho programa. Si trabajamos o nos gustaría trabajar con agencias, podemos averiguar qué software usan las empresas que más nos interesan e invertir en esa. Una recomendación muy importante es no comprar las herramientas a su precio original, ya que suele haber rebajas en muchos momentos del año (Día del Traductor, Black Friday, etc.) y las asociaciones profesionales, o incluso los mismos usuarios, ofrecen descuentos. Si están interesados en memoQ, la empresa tiene un programa académico que permite comprar una licencia a un precio de locos a quienes estudien en instituciones miembros del programa.

P: Cada cierto tiempo se suelen oír comentarios de rechazo hacia las TAO como que estas herramientas convierten el proceso de traducir en algo mecánico y artificial o que anulan la parte más creativa o artística del oficio. ¿Qué les dirías a estas personas que se muestran en contra del uso de estas herramientas?

R: Se suelen oír comentarios negativos sobre las TAO, pero creo que la mayoría —sino todas— de las contras que se traen a colación pueden evitarse con tan solo un poco de flexibilidad y creatividad.

¿Las TAO nos privan del contexto y el formato? Nada nos impide abrir el documento original, dividir la pantalla y ver el texto fuente de un lado y la herramienta TAO del otro, o incluso podemos usar la vista previa de memoQ. ¿Las TAO nos fuerzan a traducir el texto con la misma cantidad de oraciones que el original? Existe la opción de dividir o unir segmentos, o también podemos ignorar la puntuación final de los segmentos y, en vez de usar un punto, poner una coma y empezar el siguiente segmento con minúscula.

Si queremos, siempre se puede trabajar mejor.

En conclusión, puede que las herramientas TAO tengan algunas contras, pero me parece que las ventajas superan ampliamente las desventajas y justifican implementarlas, así que les sugeriría a todos aunque sea probarlas y no dejarse convencer tan fácilmente por los comentarios de colegas.

P: ¿Y qué me dices del clásico chascarrillo de que la traducción automática va a acabar con el oficio de los traductores?

R: No tengo demasiada experiencia con la traducción automática, pero dudo que vaya a acabar con nuestra profesión. Eso sí, creo que va a cambiar la manera en que trabajamos —de hecho, cada vez se ven más encargos de posedición—, así que me parece un esfuerzo en vano resistirse. Por el contrario, creo que debemos ver la traducción automática como una aliada que nos puede facilitar y acelerar el trabajo, en vez de como una amenaza. Si organizaciones de la envergadura de la ONU y la WIPO la implementan, por algo será, ¿no?

P: Has dictado varios cursos sobre memoQ en la Argentina y también a través de la red siguiendo la fórmula del webinario. De hecho, algunas actividades fueron directamente para Kilgray dentro de sus memoQ webinar series, lo cual debió ser algo increíble para ti. ¿Cómo ha sido la experiencia de enseñar a otros colegas a usar esta herramienta en este formato? ¿Qué ventajas crees que tiene la formación online con respecto a la presencial?

R: Me parece que la formación en línea ofrece dos grandes ventajas para los alumnos: por lado, les permite tomar el curso o ver el webinario sin salir de su casa y, por el otro, es muy común que se ofrezcan las grabaciones durante un tiempo determinado, o incluso indeterminado, una vez terminado el curso/webinario, lo que les permite a los alumnos repasar el contenido cuantas veces quieran. Esto último es superútil, en especial para quienes tienen más dificultades con la tecnología, que paradójicamente son quienes suelen negarse a tomar cursos en línea.

Mi experiencia con las capacitaciones virtuales es muy positiva y se lo recomiendo a todos, pero también disfruto mucho las clases presenciales porque son más dinámicas y facilitan la resolución de dudas y problemas en el acto. Además, es una buena manera de hacer networking y es más fácil conocer colegas y hacerse amigos (gracias al mate, que tanto disfrutamos en los recreos en Argentina).

P: Como bien sabes tú y algunos lectores del blog, en estos años he tenido la gran oportunidad de ser docente en la Argentina dictando ponencias y cursos también para el CTPBA, la UBA o en iniciativas privadas como el Locarg. La experiencia me ha hecho ver que materias como traducción audiovisual o informática aplicada aún no están equiparadas con el resto de materias y especializaciones que se imparten en distintas titulaciones. Uno de los síntomas más reveladores es el hecho de que aún no exista un máster en traducción audiovisual como tal, a pesar de que ya se está peleando por conseguirlo y que están surgiendo formaciones muy interesantes, como la ANTT. En cambio, en otros países —como España, por ejemplo— sí han proliferado estos másteres. ¿A qué crees que se debe toda esta situación? ¿Se valora a los traductores audiovisuales y localizadores en la Argentina? ¿Quizá aún tiene demasiado peso la figura del traductor público?

R: Qué pregunta complicada… Sí existen algunos másteres, pero se cuentan con los dedos de una mano y no están enfocados en un área tan específica de la traducción, como sería la audiovisual o la localización.

Creo que la figura del traductor no es tan reconocida en mi país, pero que la del traductor público sí es más popular porque es requisito traducir documentación si alguien quiere ir a vivir o estudiar al exterior. Sin embargo, me sorprende la cantidad de jóvenes que consultan en grupos o que incluso me escriben por privado porque quieren estudiar traducción, por lo que es evidente que hay interés.

Quizás la falta de oferta de posgrado especializado tiene que ver, por un lado, con que la nuestra no es una carrera tan conocida y, por el otro, con que tampoco es tan habitual hacer maestrías en mi país, tal vez porque es muy común que la carrera de grado se extienda a ocho o nueve años porque casi todos los alumnos también trabajan mientras estudian, entonces se toman un descanso académico después de tantos años de estudio.

De todas formas, sí han surgido posgrados (no másteres) especializados en el último tiempo, como la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción (en la UBA), la Especialización Superior en Textos Audiovisuales y Accesibilidad (en el llamado Lengüitas, donde daré una materia sobre software de subtitulado) y la Especialización Técnica en Interpretación de Conferencias (en mi querido Lenguas Vivas). Ojalá esta tendencia siga creciendo hasta que tengamos una mayor oferta de másteres.

P: Ya por último, la gran pregunta que casi todos se hacen en algún momento. ¿Se puede vivir bien de la traducción audiovisual o la localización en la Argentina?

M: ¡Buena pregunta! La respuesta, que seguramente les interesará más a mis colegas argentinos, será breve: gracias a Internet, el campo de la traducción y la localización hoy en día es mundial y no tiene fronteras, por lo que tenemos la posibilidad de generar los mismos ingresos que genera un colega en Europa o Estados Unidos. Cuesta lograrlo, como le cuesta a todo trabajador independiente de cualquier profesión, pero creo que es posible y que nosotros tenemos la enorme ventaja de poder trabajar para el exterior.

Rafa: ¡Muchas gracias por tu tiempo y tus respuestas, Santiago! Si os habéis quedado con ganas de más, podéis seguir a Santiago en las redes o echarle un vistazo al mencionado curso de memoQ de Traduversia, lanzado recientemente y al que podéis acceder desde el siguiente enlace.

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¡Hasta la próxima entrada! 🙂

¡Saludos a todos! Después de unos días bastante intensos de trabajo, hoy os traigo una entrada de un invitado que me hace especial ilusión compartir con vosotros. El invitado es nada más y nada menos que Santiago de Miguel, traductor argentino especializado en traducción audiovisual y localización a quien conocí en la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción. Es, además, el flamante y nuevo fichaje de Traduversia, en donde se ha estrenado recientemente con un interesante curso de memoQ que es imperdible y que ahora mismo está rebajado con motivo de su lanzamiento.

Antes de seguir leyendo, debéis saber que Santiago ha impartido numerosos cursos en la Argentina sobre memoQ, algunos de ellos en instituciones tan importantes como el CTPCBA, AATI o directamente con Kilgray, con quienes dictó varios webinarios oficiales de memoQ. Así que sin duda que es todo un especialista en herramientas TAO y sabe de lo que habla. 🙂

Aquí tenéis a Santiago en acción en uno de sus recientes cursos presenciales. 🙂

Sin más dilación, vamos con la entrada que ha escrito sobre mitos de la traducción asistida. ¡No te la pierdas! 🙂

Esta vez, lamento informarles que no va a escribir Rafa… pero van a tener la suerte de leerme a mí, Santiago de Miguel.

Entre los traductores, se escuchan muchos comentarios negativos —a los que llamaremos «mitos»— sobre las herramientas de traducción asistida por ordenador (TAO). Varios son falsos, quizás debido a ignorancia, y otros tienen algo de verdad, así que me gustaría compartir con ustedes mi opinión al respecto. Como digo, en este artículo compartiré solo mi opinión sobre los mitos, ¡y me encantaría leer sus opiniones en los comentarios!

Primer mito: «Las herramientas TAO son demasiado difíciles de usar»

Me atrevo a decir que este mito es falso. Usarlas no es difícil: lo complicado es aprender a usarlas, sobre todo si es la primera vez que nos enfrentamos a un software de este tipo.

Existen programas más sencillos —como Memsource o memoQ— y otros más complejos —como STAR Transit o SDL Trados Studio—, pero lo cierto es que el primer enfrentamiento con cualquier herramienta TAO suele ser un poco abrumador. De repente, nos encontramos con que tenemos que lidiar con proyectos, segmentos, unidades, memorias de traducción, bases terminológicas, diccionarios predictivos, controles de calidad, etcétera, etcétera.

Pero la luz al final del camino es que eso sucede solo con la primera herramienta que aprendemos. La segunda ya no cuesta tanto, y la tercera… ¡hasta la disfrutamos!

Acuérdense de lo que digo: una vez que aprendan a usar una herramienta TAO y descubran sus funcionalidades y ventajas, van a querer aprender otras.

Segundo mito: «Las herramientas TAO son lo mismo que el traductor de Google»

¡Falso! Aunque parezca obvio para muchos, hay profesionales que piensan que traducir con una herramienta TAO es sinónimo de usar traducción automática, pero la realidad es que los programas de traducción asistida reciclan traducciones hechas exclusivamente por el traductor que está del otro lado de la pantalla.

Resumido en una oración, este tipo de herramientas almacenan en una memoria de traducción todas las traducciones que hagamos y nos avisan cuando esas traducciones almacenadas se repiten total o parcialmente en un texto. Otra de las enormes ventajas que nos brindan estas aplicaciones es la de consultar nuestras bases de datos para ver cómo se tradujo un determinado término en el pasado, sin necesidad de andar hurgando archivos en una papelera colmada o en carpetas que ni recordábamos que existían.

Sin embargo, cabe resaltar que sí es posible configurar motores de traducción automática en las herramientas TAO, pero la decisión está en manos del usuario.

Tercer mito: «Las herramientas TAO violan los acuerdos de confidencialidad»

Esta vez, como en tantas ocasiones en el mundo de la traducción, tengo que decir que depende.

Si usamos una herramienta de traducción asistida local —es decir, que se instale en nuestro equipo, como memoQ, SDL Trados Studio o Wordfast Pro—, toda la información que traduzcamos quedará guardada de manera confidencial en nuestra computadora y seremos los únicos con una copia de los datos recopilados.

Por el contrario, si usamos una herramienta de traducción asistida gratuita basada en la nube, recomiendo siempre leer la política de privacidad del programa con mucha atención para no aceptar cláusulas como la siguiente: “If you translate a document without setting a private translation memory, your translations are saved in the public translation memory and benefit all users”.

Claro está que, si algún colega hacker quiere que perdamos un cliente, no habrá software que nos salve. Así que… ¡cuidado con los traductores tecnológicos!

Cuarto mito: «Las herramientas TAO solo sirven para traducciones técnicas»

En esta ocasión, también diría que el mito es falso, aunque sí admito que sus funciones se aprovechan más cuando el texto es repetitivo y tiene mucho vocabulario técnico.

Pero las herramientas de traducción asistida por ordenador ofrecen muchísimas ventajas además de las coincidencias, que principalmente se encuentran en textos técnicos.

Por un lado, permiten traducir archivos en formatos de programas que ni siquiera tenemos instalados en nuestro equipo, como podría ser Adobe InDesign o incluso otra herramienta TAO. Entonces, si nos piden traducir un texto creado en un software al que no tenemos acceso, aunque ese texto sea publicitario o literario y no desborde de repeticiones, tener una herramienta TAO bajo la manga (o más bien dentro del disco rígido) nos permitiría aceptar el encargo.

Por otro lado, gracias a las llamadas etiquetas, las herramientas TAO permiten respetar a rajatabla el estilo del texto original —es decir, el tipo y tamaño de fuente, el interlineado, las columnas, la alineación, entre muchos otros aspectos— sin demasiado esfuerzo. A modo de ejemplo, les cuento que hace unos años yo traducía muchos guiones de televisión con un formato bastante complejo que era muy fácil de arruinar si daba algún paso en falso en Word. Pero, desde que empecé a implementar programas de traducción asistida, pude olvidarme de la parte estética del texto y enfocarme en el contenido.

Por último, también hay buenas noticias para los traductores audiovisuales: recientemente memoQ lanzó una función para traducir subtítulos que permite ver el vídeo y las limitaciones de caracteres sin tener que abrir un editor de subtítulos tradicional. Las ventajas de esta funcionalidad son inmensas y son la prueba viva de que las herramientas TAO sirven para muchísimo más que traducir textos técnicos repetitivos (¡y aburridos!).

¿Qué opinan de estos mitos sobre las herramientas TAO? ¿Conocen otros que no mencioné? Me encantaría que me contaran en los comentarios.

Si nunca habían escuchado hablar sobre la traducción asistida por ordenador, no saben usar ningún software de este tipo o les gustaría aprender una nueva herramienta TAO, los invito al curso de memoQ que preparé para Traduversia. Es realmente muy completo y cubre un montón de contenido, como la nueva función para traducir subtítulos.

¡Gracias por aceptarme como invitado en el blog!

memoQ para traductores, revisores y gestores de proyectos

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Por petición popular, esta semana he grabado un vídeo para recomendarte varios diccionarios (de inglés y español, sobre todo). Además, te explico cómo usarlos con el Omnibox de Google Chrome, dado que a algunos parece que no os quedó muy claro en el vídeo de la semana pasada dedicado a los buscadores del DRAE y la Fundéu. Sin más dilación, te dejo con el vídeo.

Como siempre, espero que te haya gustado. Como te digo en el vídeo, en el futuro espero grabar más vídeos como este con otros diccionarios más originales o rebuscados. Este, al ser el primero, tenía que venir sí o sí con los diccionarios más conocidos. Si se te ocurre algún diccionario interesante que quieras recomendar o que quieras que mencionemos en futuros vídeos, te invito a dejarlo en los comentarios, como siempre. Pocas cosas traen dan tanta felicidad y satisfacción como compartir esta clase de recursos con nuestros colegas.

Corto y cierro, por esta semana. ¡Nos vemos el jueves que viene o antes (si estás en Traduversia)! 😉

Tras unos días de ausencia en el canal (si yo os contara la de cosas que me han pasado en estos días, no me creeríais), vuelvo con un nuevo consultorio en el que respondo una pregunta que nos ha trasladado Achraf Lioussoufi. ¿Qué libros y a qué autores debo leer para estar a la última en traducción audiovisual? La respuesta, como siempre, en el vídeo de la semana.

 Espero que te haya gustado el vídeo. Recuerda que si tienes alguna duda puedes trasladárnosla desde nuestro formulario del consultorio de Traduversia o dejando un comentario en nuestros blogs o en nuestro canal de YouTube. ¡Anímate, estamos deseando echarte un cable! 🙂

Un saludo y que acabes la semana a tope.

Después de que Pablo estrenara nuestra nueva sección de traducciones memorables el pasado lunes, hoy me toca estrenarme a mí con una serie. La elegida ha sido Friends, que fue traducida al español por el traductor Darryl Clarke, a quien pocos traductores conocen. Si te interesa saber por qué considero que esta serie merece el sello de traducción memorable de Traduversia, échale un vistazo al vídeo, en el que comento varias referencias y chascarrillos que se tradujeron de forma brillante.

 

Espero que el vídeo te haya gustado. Si es así, te animo a que le des a me gusta en el canal de YouTube. Y si quieres comentar algo al respecto o recomendar alguna serie o película para esta nueva sección, no dudes en dejar un comentario aquí abajo o en YouTube. Eso es todo, te veo en el próximo vídeo o curso de Traduversia. 😉

Esta semana he querido grabar un nuevo vídeo para los traduconsejos de Traduversia. En él muestro varias herramientas que utilizo en mi día a día para incrustar o quemar subtítulos en archivos de vídeo, un servicio que a menudo demandan muchos clientes cuando nos encargan el subtitulado de un vídeo. ¿Quieres saber cuáles son las herramientas que recomiendo? Pues échale un vistazo al vídeo. 😉

Espero que te haya gustado. No olvides echarle un vistazo a los cursos de subtitulado de Traduversia. Recuerda que tenemos uno específico sobre Aegisub (editor gratuito) y otro más amplio llamado “Conviértete en subtitulador profesional, en el que aprenderás a usar un combo de herramientas (incluido EZTitles) con las que podrás desenvolverte como un auténtico pro de este rubro. ¡Ah! Y no olvides dejar un comentario si conoces más herramientas para incrustar subtítulos que quieras recomendarnos o si tienes alguna duda al respecto. 🙂

Eso es todo, ¡hasta la próxima!

Aunque estoy en Sevilla dando clases en el ISTRAD, he sacado un hueco para publicar el consultorio de esta semana. En esta ocasión, respondo a la pregunta de una seguidora que nos pregunta cómo podemos usar una memoria de traducción para traducir subtítulos. El tema es más complejo de lo que parece y un poco técnico, así que nada como los vídeos de Traduversia que incluyen capturas de pantalla y vídeos de apoyo para entender las cosas mejor.
La pregunta que nos plantea Agurtzane es la siguiente:
Hace ya unos años que trabajo en el mundo de la traducción. Utilizo Wordfast como herramienta. Pero, últimamente, me doy cuenta que cada vez nos están pidiendo más veces traducir subtítulos o scripts de videos. De momento, nos están haciendo llegar los documentos en word o en pdf. Pero me temo que pronto pasarán a la historia. ¿Qué tipos de herramientas debería tener en el punto de mira para utilizar en estos casos y cómo debería guardar los textos, para poder acceder a ellos como memoria de traducción? Mil gracias.
Agurtzane
Ahora que ya la has leído, ¡vamos con la respuesta!
¿Qué te ha parecido? ¿Se te ocurren más soluciones que las que propongo? ¿Utilizas herramientas TAO para traducir subtítulos? Te leo en los comentarios. Y recuerda que puedes trasladarnos tus preguntas también dejando un comentario o desde el formulario del consultorio de Traduversia. ¡Hasta la próxima!

Como algunos ya habréis podido ver en mis redes sociales, ayer lancé un curso nuevo en Traduversia sobre traducción de guiones para doblaje, un curso en el que he invertido mucho tiempo y esfuerzo y que he tardado varios meses en montar. El curso estará rebajado hasta el próximo día 4 de marzo (domingo) con motivo del lanzamiento, así que si te interesa te recomiendo que te apuntes ya, pues luego el precio subirá (¡luego no digáis que no avisamos!). 😛

Aquí puedes ver el vídeo de presentación, en el que te cuento todo lo que podrás aprender en el curso. 🙂

Por otro lado, para celebrar el lanzamiento del curso, me he animado a grabar un vídeo sobre la traducción de canciones para la sección de Los cafés de Traduversia , ya que sé que este es un tema que os gusta mucho. De hecho, recuerdo que, cuando hace un par de años publiqué una entrada bastante extensa sobre este tema, se compartió bastante y algunos hasta os animasteis a dejar comentarios. 🙂 Así que nada, aquí os dejo el vídeo y espero que el curso os resulte interesante. ¡Nos vemos/leemos pronto! 😉

 

 

Hoy hemos publicado un nuevo café en Traduversia en el que damos respuesta a una pregunta muy frecuente. A menudo los traductores y los aficionados al cine y a las series se preguntan cómo se deben traducir problemas como las referencias culturales y qué procedimientos o estrategias siguen los traductores audiovisuales profesionales. ¿Es correcto o adaptar o es mejor mantener las referencias originales? ¿Qué es eso de la extranjerización, domesticación y naturalización? En este vídeo te cuento resumidamente de qué va todo este embrollo, aunque ya te anticipo que el tema tiene bastante enjundia. ¡Vamos al lío!

 

Por cierto, si te has quedado con ganas de saber más o si te interesa este tema, te recomiendo encarecidamente este libro de Mabel Richart Marset, en el que se mencionan un montón de teorías y estrategias de traducción aplicadas a la traducción audiovisual y que yo guardo como oro en paño en mi biblioteca particular.

¡Hasta el próximo vídeo!