La dignidad del traductor

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Uno de los mayores retos a la hora de ganarte la vida como profesional es el de poder hacerlo dignamente. Muchos ya estaréis al tanto de la cantidad de empresas y agencias que hay en el mercado que ofrecen unas condiciones irrisorias, ¿verdad? Pues me temo que yo ya me he topado con una de ellas y he tenido que darle carpetazo al asunto recientemente. Y, ahora que lo pienso con algo de perspectiva, quizá he tardado demasiado en hacerlo.

La dureza del mercado

8164641-hombre-3d-empresario-caminando-sobre-la-delgada-lineaAbrirse paso en el mercado es muy duro, y cuando por fin te contacta alguna agencia o empresa para hacerte encargos, no puedes evitar sentirte afortunado y mirarlo desde una perspectiva equivocada. Y esto ocurre porque no tenemos las referencias suficientes como para valorar si lo que nos están ofreciendo es realmente digno o no. Por lo general, tampoco recibimos formación en esa materia, pues al acabar la carrera normalmente uno no sabe cómo elaborar un presupuesto o cómo afrontar un proceso de negociación. Así pues, en estos casos, lo normal es que ocurra lo siguiente:

  • La empresa en cuestión te expone cuáles son sus condiciones sin darte ninguna opción a negociar. Básicamente, te dicen que “esto es lo que hay”.
  • El traductor novato en cuestión tiene pocas referencias sobre tarifas y precios, y muchas veces suele creerse lo que le dicen, que suele ir en la línea de “está la cosa muy mal, y estamos rebajando las tarifas”.
  • Al no tener otra cosa a la que aferrarse, y sentir la presión de tener que tomar una decisión rápida,  el traductor acepta finalmente, lo cual es la peor forma de empezar, porque si aceptas desde el inicio unas tarifas muy bajas, será muy difícil negociarlas al alza en el futuro, y mucho más si luego dicha empresa te sale rana.

Por tanto, estaríamos entrando en un bucle en el que, aunque al principio creamos que nos interesa, a la larga nos acabamos dando cuenta de que no es tan provechoso para nosotros. Entonces… ¿Qué deberíamos hacer en este tipo de situaciones?

Paso 1. Aprende a negociar

Como ya he dicho antes, normalmente no te suelen dejar la opción de negociar o plantear un presupuesto nuevo basado en tus propias tarifas, algo que considero básico para poder alcanzar un acuerdo que sea beneficioso para la parte (sub)contratada. En general, creo que sería interesante tener en cuenta las siguientes recomendaciones (basadas en mi propia experiencia):

  • Plantea siempre tu presupuesto inicial. No te dejes intimidar nunca por las condiciones iniciales de la empresa, por mucho que te digan que el encargo es para ayer o que necesitan una decisión rápida (es más, aprovecha esta ocasión para incrementar la tarifa y argumentarlo a la inmediatez exigida por su parte). Envíales un presupuesto basado en tus tarifas y, en todo caso, negocia a partir de ese presupuesto que hayas planteado. Si tras enviarles el presupuesto no quieren negociar o se cierran en banda, entonces será el momento de tomar una decisión (que en la mayoría de los casos debería ser un “NO” rotundo).
  • Controla el timing. El timing es crucial a la hora de negociar unas tarifas. Es muy importante elegir el momento adecuado para plantear, por ejemplo, un recargo, o un incremento en la tarifa inicial. No sirve de nada que planteemos un recargo tras hacer una entrega, porque la empresa en cuestión no sentirá la misma presión que estás sintiendo tú, ya que acaban de recibir parte del trabajo y eso les permite estar tranquilos. Has de hacerlo antes, porque en ese momento todavía tendrás “la sartén cogida por el mango” y podrás presionarles un poco para conseguir lo que buscas.
  • Aprende a arriesgar. Como suelen decir por ahí, el que no arriesga, no gana. Para arriesgar tienes que tener muy claro qué es lo que puedes perder y qué es lo que puedes ganar. Si el beneficio que puedes obtener merece más la pena que lo que aceptarías inicialmente, entonces es el momento de ser valiente y tirarse a la piscina. Ten siempre muy claro en dónde está la barrera entre lo digno y lo indigno y procura quedar siempre por encima de ella. Solo así te sentirás bien de verdad contigo mismo.

Paso 2. Aprende a decir NO

dignidad basuraEs muy difícil rechazar algo, sobre todo si tenemos una necesidad y no podemos permitirnos quedarnos sin nada. Pero, de nada sirve aferrarte a algo que a corto plazo apenas te va a reportar un beneficio y que solo hará que acabes tirando tu dignidad y tu orgullo a la basura.

negociacion2Plantearos por un momento la siguiente utopía: si de repente todos los traductores dijéramos NO a todas aquellas empresas que nos pagaran menos de X euros por hora o por palabra, entonces a las empresas no les quedaría más remedio que subir el precio inicial. No hay que olvidar que el mercado se rige por las leyes de la oferta y la demanda y, en ese sentido, podríamos decir que tenemos el 50% del poder en nuestras manos, y parte de ese poder radica en la palabra “NO”, y en saber cómo y cuándo decirla.

Por tanto, si algo no te interesa, decir NO no debería hacerte sentir ese vacío al que tanto temes. Cuando lo hagas, deberías sentirte grande y orgulloso de haber sacado de ti ese lado valiente y fuerte. A veces, esa sensación es mucho mejor que 30 míseros euros, aunque al final tus ingresos a fin de mes se vean afectados.

Hazte valer y ten en mente que una parte de nuestra misión como profesionales consiste en dignificar nuestra labor. Y, ante todo, intenta llevar por bandera esa frase mítica de la Biblia traductoril que dice…

“Si no cobras lo que vales, acabarás valiendo lo que cobras”

Es una de las grandes verdades de nuestra profesión. Y, básicamente, consiste en que si cobras menos, al final para llegar a fin de mes tienes que trabajar más, por tanto, tienes menos tiempo para llevar a cabo tu trabajo y eso trae como consecuencia, en la mayoría de los casos, un resentimiento en la calidad del trabajo final.

La dignidad es un derecho, no un privilegio

Recordad siempre que la dignidad NO es un privilegio, sino un derecho que está amparado por el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

“ARTÍCULO 23.- Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo”.

wish-you-were-herePor tanto, si no queréis acabar quemados como Juan (mi amigo de la foto que aceptó traducir 2151342341 palabras por 0,02€/palabra), o sentiros pisoteados, es más que recomendable intentar establecer, cuanto menos, una estrategia para conseguir hacer más digno nuestro trabajo y obtener un beneficio a cambio que de verdad merezca la pena. Decid “NO” a los peanuts y recordad que, en el fondo, vosotros tenéis el poder. A la hora de la verdad, es una mera cuestión de encontrar el equilibrio vital en la fuerza. Yoda dixit.

yoda

Traductor, irrisorios precios aceptar no debes.

La fuerza oculta en tu corazón encontrarás.

¡Hasta la próxima!

Rafael López Sánchez

Rafael López Sánchez

Traductor profesional (EN/IT>ES) especializado en traducción audiovisual, localización, diseño y maquetación. He traducido series, películas y documentales emitidos en cine, televisión y canales de Internet. Imparto cursos online sobre mis especialidades en Traduversia y participo como ponente en congresos y eventos de traducción.
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21 comentarios
  1. Marie-Claire Cruz Schwarz
    Marie-Claire Cruz Schwarz Dice:

    ¡Hola, Rafael!
    Acabo de leer la recién estrenada página web en inglés de Miriam Neidhardt y os la recomiendo encarecidamente porque caza con el tema que aquí tratas. Me ha sorprendido la sencillez de las páginas y a la vez lo completas que están, pero no la recomiendo por el diseño de sus páginas sino porque nuestra compañera deja todo muy bien atado – de forma atenta, amable y cariñosa – para que los clientes conozcan y entiendan sus tarifas, (por qué carga más en algunos casos, con qué formatos trabaja más a gusto, etc.) Echad un vistazo, estoy segura que os gustará y, podría ser un ejemplo a seguir: http://english.miriam-neidhardt.de/translation/specialist-fields/rates/

    Por cierto, el año pasado publicó su libro “Über­le­ben als Über­set­zer — Das Hand­buch für frei­be­ruf­li­che Über­set­ze­rin­nen” (“How to Survive as a Freelance Translator”), donde recopila sus experiencias en el gremio, con muchísimos consejos dirigidos a los que vayan a trabajar o trabajen en Alemania con todo detalle sobre los pasos a seguir para cumplir con la burocracia de facturas, impuestos y demás, y, explicaciones sencillas para comenzar y mantenerse en el mundillo de las redes sociales.
    Buen día a todos y un gran saludo desde mi soleada islita 🙂

    Responder
    • Rafael López
      Rafael López Dice:

      ¡Vaya! La verdad es que su planteamiento es digno de estudio. Lo tendré muy en cuenta. Muchas gracias por la aportación, Marie-Claire. ¡Eso sí que ha sido una contribución 2.0! 🙂

      Responder
  2. Pablo Muñoz Sánchez
    Pablo Muñoz Sánchez Dice:

    ¡Hola, Rafa!

    Me encanta que decidas hacer pública tu postura y que no tengas tapujos para mencionar tarifas en los comentarios. Solo así conseguiremos avanzar en la dirección correcta. Eres todo un valiente.

    Sigue así. 🙂

    Un saludo,

    Pablo

    Responder
    • Rafael López
      Rafael López Dice:

      ¡Hola, Pablo!

      Creo que la transparencia es muy importante en una profesión como la nuestra y, como tú dices, esa es la clave para que podamos seguir avanzando. Nuestra profesión no goza aún de una buena imagen para los ojos del resto de la gente. No entienden cosas como que trabajemos desde casa, o que cobremos por palabra (siempre me dicen que seguro que estoy forrado, cuando ocurre todo lo contrario), y muchos se preguntan si eso se puede calificar como un “trabajo normal”. Y ese tipo de comentarios la verdad es que no ayudan nada y demuestran que mucha gente no entiende en qué consiste exactamente nuestra profesión ni si es un trabajo digno. En fin, qué te voy a contar yo que tú no sepas.

      Por eso creo que los primeros que hemos de dar el primer paso hacia dignificar nuestra profesión hemos de ser nosotros mismos. Y, aparte, también deberían aplicarse un poco el cuento las empresas y agencias que (sub)contratan nuestros servicios. Por lo que he visto en lo poco que llevo, la mayoría solo te ofrecen X sin informarse previamente de cuánto cobra un traductor o sin preguntarle al traductor por sus tarifas, no sé si porque no saben que las tienen o porque directamente quieren llevar la iniciativa para imponerse. Ahora mismo me inclino más por la segunda opción, la verdad.

      Bueno, no me enrollo más.

      ¡Un saludo!

      PD: recuerdo una de tus entradas en la que se trataba el tema de las tarifas y que acabó teniendo tropecientos comentarios. ¡Tú también eres un valiente!

      Responder
  3. Marie-Claire Cruz Schwarz
    Marie-Claire Cruz Schwarz Dice:

    ¡Muchísimas gracias por esta entrada tan instructiva! Es bueno y necesario tener unas líneas a seguir y, aunque a algunos aún nos falta por terminar la carrera, la experiencia de los demás compañeros del gremio vale oro. Estoy segura que es difícil decir que NO a trabajos “mal pagados” – por muchas razones – , pero también es verdad que si no nos imponemos todos, las tarifas no pueden cambiar a mejor. Soñamos con poder ejercer un trabajo que nos apasiona, tener una mínima seguridad económica, pero nadie te da cuatro pesetas por un duro, nos lo tenemos que ganar a pulso. Una manera de ganarnos este respeto es negándonos a ser esclavos por 0,02. Espero estar a la altura cuando me toque. Gracias de nuevo por compartir vuestras experiencias, son de gran ayuda para los que todavía no hemos llegado ni siquiera a “novatos” porque así podemos ir tomando conciencia.

    Responder
    • Rafael López
      Rafael López Dice:

      ¡Hola, Marie-Claire!

      Gracias a ti por dejarte caer por el blog una vez más. Es muy importante que, desde que acabamos la carrera, nos enseñen cómo dignificar nuestra profesión y cómo trabajar dignamente. Es un tema que es transversal con otros como la deontología o la ética aplicada a traductores, pero estas materias siempre se ven desde un punto de vista teórico y poco práctico. Aplicado a la profesión, implica una concienciación por parte de los propios traductores y de aquellas empresas y/o agencias que les (sub)contratan. Por eso, todos tenemos que aprender a aplicar esta serie de valores. Las empresas que contraten, deben procurar hacerlo por un precio digno, y los traductores que son contratados, deben luchar por sus derechos y aprender a rechazar aquellas ofertas que no lo sean (y eso implica saber cómo, cuándo y por qué hacerlo).

      Mucho ánimo con la carrera, ya verás como antes de lo que piensas estarás andando tu propio camino. Es bonito a la vez que duro.

      ¡Un saludo!

      Responder
    • Rafael López
      Rafael López Dice:

      ¡Hola!

      Muchas gracias. No sé si tengo la razón o no, pero son los criterios que intento llevar a la práctica y, a día de hoy, eso es lo que creo que tengo que hacer para conseguir que mi trabajo sea digno de verdad. Mucho me temo que es una lucha constante y que será muy duro conseguir aplicarla siempre. Pero, de lo que no hay duda, es que si todos lo hiciéramos, probablemente el mercado que nos da de comer también mejoraría.

      ¡Un saludo!

      Responder
  4. Daniel S.
    Daniel S. Dice:

    Muy buena entrada. Para mi primera traducción acepté la misma tarifa que Juan… 2 días de trasnocho por muy poco. La experiencia y los blogs me han ayudado a establecer mis tarifas y metas financieras, aunque cada vez que rechazo una propuesta por ser muy baja escucho esa ignorante vocecilla que te dice que has desaprovechado una oportunidad.

    Lo cierto es que es muy difícil negociar tus tarifas una vez ya has trabajado por poco, mientras que los que aceptan trabajar contigo por un precio moderado o alto usualmente buscan construir relaciones a largo plazo e incluso puedes renegociar tus tarifas con ellos a medida que mejora tu hoja de vida, con la seguridad de que valoran y aprecian tu trabajo.

    Responder
    • raflosa
      raflosa Dice:

      Hola, Daniel,

      Como dices, cada vez que rechazas algo siempre te quedas con una sensación agridulce, porque da la sensación de que estás rechazando una oportunidad. Pero, a la hora de la verdad, hay que velar un poco por el gremio e intentar dignificar el trabajo. Eso es lo que procuro tener en mente cada vez que digo que no, porque si no es inevitable sentirte mal.

      Y, efectivamente, es mejor poder entablar una buena relación con una empresa que te dé un trato digno y, en el futuro, incluso se podrían renegociar las tarifas al alza o a la baja, según surja.

      Un saludo y ánimo.

      Responder
  5. Magda HC
    Magda HC Dice:

    Tienes toda la razón y además tocas asuntos muy interesantes para los que queremos abrirnos paso en este mundillo. La verdad es que yo no sé si establecerme como traductora autónoma “es lo mío”, pero sí tengo muy claro que, si llego a hacerlo (y es mi opción más clara si me es imposible encontrar trabajo fijo en alguna empresa en un plazo razonable), no lo haré sin haberme preparado antes a conciencia acerca de todos estos asuntos que no nos enseñan en la carrera, pero que son fundamentales para desempeñar la profesión: elaborar facturas y proyectos, saber gestionar el propio tiempo, conocer bien cómo funciona la fiscalidad del autónomo, etc. Si llega el día, ten por seguro que releeré esta entrada 🙂

    Un saludo.

    Responder
  6. Herminia Páez Prado (@traducinando)
    Herminia Páez Prado (@traducinando) Dice:

    Y aquí viene Herminia a hacer la pregunta de novata: ¿Y qué se consideraría un mínimo digno?

    A mí en el máster sí me dijeron vagamente un precio, pero claro, me lo dieron por rollo y luego he descubierto que, por ejemplo, puedes cobrar por minutos de video. No digo que sea la respuesta universal, pero un consejo nunca viene mal 😛

    Muy buena entrada 🙂

    Responder
    • Ane Garmendia
      Ane Garmendia Dice:

      Totalmente de acuerdo contigo, Herminia. Otro obstáculo que nos han puesto hace poco, desgraciadamente, no permite a las asociaciones, por ejemplo, recomendar tarifas. Las que lo hacían las tuvieron que retirar. A mí me parece totalmente injusto, pero así están las cosas.

      Responder
    • Comunica34 (@comunica34)
      Comunica34 (@comunica34) Dice:

      Pues mirad, hay muchas maneras. ProZ tiene listados de tarifas por pares de lenguas y especialidades. La asociación de traductores ASETRAD tiene CalPro, que permite que cada uno se fije sus tarifas en previsión de su realidad económica.
      Los compañeros os dirán que una tarifa digna suele estar a marzo de 2013 en la horquilla de los seis a los doce céntimos por palabra (sí, una horquilla amplia), dependiendo de qué se trate.
      Espero que os sea útil. 😀

      Responder
    • raflosa
      raflosa Dice:

      ¡Hola, Herminia!

      Gracias por tus palabras. Estoy bastante de acuerdo con Pedro en las tarifas que menciona. Son las que suelo manejar yo, aunque procuro no bajar de 0,06 y 0,07, que son el límite. Para traducción audiovisual la cosa cambia, porque el precio se puede realizar por horas de trabajo o por el tiempo que dure el vídeo. El precio que se suele tomar de referencia son entre 40 y 45€ por cada rollo de 10 minutos (para guiones). Ese es el precio que he decidido tomar de referencia de ahora en adelante y no bajaré de ahí (hasta ahora estaba cobrando menos, hasta que me harté).

      Espero haber arrojado algo de luz yo también.

      Un saludo.

      Responder
      • escritoradelallama
        escritoradelallama Dice:

        Gracias a todos por las respuestas 🙂

        El precio por palabra más o menos sí que lo manejaba por ejemplo, pero claro… me lo habían dado por rollo y así no había dios que se entendiera 😛 (con perdón de la expresión!)

        Tengo que empezar a ponerme las pilas para contactar con estudios o agencias o algo para conseguir más curros ^^U.

        ¡Gracias!

        Responder

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