Queridos jugones de la traducción:

Esta vez vuelvo para hablar de uno de mis temas favoritos y que más protagonismo ha tenido en este blog: editores de subtítulos. Los que hayáis seguido el blog o mis cuentas de redes sociales seguramente hayáis consultado distintos artículos y recursos que he ido publicando en los últimos años por aquí, como los siguientes:

El blog tiene «ocultas» más entradas sobre subtitulado, pero estas han sido las más leídas y las que me invitan a seguir escribiendo nuevos artículos de actualización en el blog de cuando en cuando. Pero, como no quiero repetirme, os remito a ellas desde el inicio para poneros al día de las principales características de los editores de subtítulos, puesto que en realidad, como vamos a ver más adelante, las herramientas en sí no han cambiado tanto, pero sí se han añadido algunas funcionalidades de las que es interesante hablar. Vamos allá. 🙂

¿Cómo han evolucionado las herramientas de subtitulación en los últimos años? 

La mayoría de traductores veteranos aún seguimos usando los tradicionales editores de subtítulos de escritorio. No obstante, al igual que ha ocurrido en otros ámbitos, como las herramientas ofimáticas o incluso las herramientas de traducción asisitida, en los últimos años hemos venido experimentando una evolución hacia el desarrollo de herramientas en la nube. Así ha ocurrido que han surgido editores de subtítulos en nube muy competentes y fáciles de usar como Amara, Ooona, Closed Caption Creator o Subtitle Horse (por citar algunos ejemplos).

El ejemplo del editor comercial Ooona

Esto ha traído una serie de ventajas muy interesantes. Seguramente la más importante sea que ya no es estrictamente necesario trabajar en local en nuestro propio PC, sino que podemos trabajar desde cualquier PC con conexión a Internet accediendo a la herramienta a través de un navegador web. Y en algunos casos, incluso podemos acceder a estas herramientas con nuestro smartphone o con una sencilla tablet, lo cual es ideal si solo necesitas abrir un SRT para hacer un par de retoques aquí y allá.

Otra ventaja interesante es que algunas de estas herramientas ya han podido desarrollar las funcionalidades necesarias para incorporar un sistema de trabajo colaborativo en nube, de manera que ya es posible que varios profesionales trabajen a la vez sobre un mismo producto audiovisual. Bien utilizado, este avance agiliza la cadena de trabajo y evita que los profesionales acaben intercambiándose el mismo archivo mil veces por correo electrónico, práctica que muchos ya comienzan a considerar improductiva. En lugar de eso, ahora todos pueden acceder a la herramienta a la vez y trabajar en tiempo real en un entorno que, a menudo, les permite comunicarse mediante un chat o sistema de mensajería o comentarios, muy útil para ofrecer retroalimentación o hacer preguntas (los famosos queries).

Otro avance que se ha producido y que tiene pinta que va a seguir dándose en el futuro, es que algunas herramientas de traducción asistida como memoQ, Wordbee o SmartCat ya han empezado a incorporar complementos o plugins que permiten traducir subtítulos haciendo uso de memorias de traducción. El caso más comentado y del que ya he hablado por aquí y en las redes en alguna ocasión es el memoQ video preview tool, un complemento que puede instalarse dentro de memoQ y que permite traducir archivos de subtítulos en un entorno muy similar al de un editor de subtítulos, pero con el valor añadido de poder usar una memoria de traducción. El inconveniente está en que herramientas como memoQ son de pago, por lo que no están al alcance de todo el mundo, aunque pueden ser interesantes para aquellos que tengáis una licencia de memoQ y queráis amortizar la inversión que hicisteis en su día. Eso sí, os recomiendo que seáis prudentes, ya que aunque memoQ video preview tool tiene una pinta genial, aún está un poco verde.

 

Captura de memoQ video preview tool

Captura ampliada del reproductor de memoQ video preview tool

Pero, como decía, memoQ no es la única que ha estado trabajando en esa dirección, y otras herramientas de la competencia como Wordbee o Smartcat han empezado a incorporar también vistas previas de vídeos dentro de sus programas, aunque tiene pinta de que aún tienen un largo camino que recorrer para poder competir con los editores de subtítulos de toda la vida.

Captura de la vista previa de un vídeo dentro de Smartcat

Captura de la vista previa de un vídeo dentro de la interfaz de Wordbee

Además de lo anterior, las herramientas más sofisticadas incorporan software muy completos de gestión de proyectos en nube que permiten asignar proyectos a personas que estén registradas en su sistema, de manera que los project managers pueden gestionar los permisos en todo momento de qué profesionales tienen acceso al proyecto y hacer un seguimiento de cómo van las traducciones o en qué fase está un determinado vídeo (en spotting, traducción, revisión, entregado, etc.).

Por último, hay que mencionar que algunas empresas y productoras están invirtiendo también en desarrollar y mantener sus propias herramientas de subtitulado, que a veces ofrecen gratuitamente a sus proveedores. En esos casos, asignan a sus vendors un acceso a sus sofisticadas plataformas con usuario y contraseña.

Captura del editor de subtítulos propietario de Netflix.

Amara como ejemplo de editor gratuito evolucionado

En la anterior captura se pueden observar las partes del editor en nube de Amara, que son las siguientes:

1. Atajos de teclado del editor. Generalmente, los editores en nube incorporan pocos atajos para aligerar la herramietna y este en concreto trae los que los desarrolladores han considerado más importante, como los que permiten reproducir el vídeo, añadir códigos de entrada y salida o navegar por los subtítulos.

2. Rejilla de subtítulos (TO en columna izquierda y TM en columna derecha). Esta rejilla es, quizá, una de las partes que menos han cambiado, pues tradicionalmente los editores de subtítulos disponían los subtítulos en una tabla para poder consultarlos y navegar por ellos más fácilmente. En este caso, además, se colocan en paralelo para facilitar la traducción, lo cual es de agradecer (hay editores de escritorio un tanto anticuados que no permiten alinear los textos para traducirlos).

3. Lista de procesos dentro de la cadena de trabajo. Esta funcionalidad suele variar en cada herramienta, pues el workflow (o procesos) suele variar según quién se encargue de gestionar el proyecto y de cómo se organice. En este caso, los desarrolladores de Amara han separado en tres fases: traducir, sincronizar y revisar.

4. Panel informativo de códigos de entrada y salida, recuento de caracteres y velocidad de lectura. A título informativo, y junto a la rejilla, se ofrece un pequeño panel en el que se pueden consultar los códigos de tiempo y los recuentos. Este panel es imprescindible, puesto que los subtituladores profesionales a menudo tenemos que cumplir con una serie de pautas de velocidad de lectura y limitaciones de caracteres.

5. Herramienta de comentarios. Un añadido muy útil, pues a través de esta herramienta se pueden publicar comentarios para cosas tan necesarias y habituales como comentar errores, plantear preguntas o dudas o explicar por qué hemos resuelto de una determinada forma un problema de traducción.

6. Reproductor de vídeo con previsualización de subtítulos en vivo. El editor de Amara nos permite importar vídeos que se han subido a plataformas como YouTube y Vimeo, de manera que, con la planificación necesaria, se podría eliminar un paso tan tedioso y lento como el envío/descarga de un vídeo muy pesado a varios profesionales. En lugar de eso, Amara permite subirlo a uno de estos repositorios y, a partir de ahí, trabajar sobre él. Además, nos permite ver en tiempo real como quedan nuestros subtítulos.

Teniendo en cuenta que Amara es un editor en nube gratuito, podría decirse que es bastante completo, pero hay que tener muy presente también que hay otras herramientas comerciales que incorporan aún más funcionalidades que las que ofrece Amara. Aunque, sinceramente, creo que lo que trae es más que suficiente para encargos ocasionales y por lo que he podido hablar con algunos colegas en ForoTraduversia y en persona, hay varias empresas que utilizan Amara para sus proyectos. Si quieres saber más sobre este editor, más abajo puedes consultar un vídeo que grabé yo mismo para Traduversia en el que lo analizo y muestro cómo funciona.

Todo esto está muy bien, pero mucho cuidado con pasarnos de modernos

Sin duda es un síntoma muy positivo que hayan surgido todas estas herramientas, pues eso significa que nuestro sector sigue avanzando y que hay empresas y desarrolladores que están mirando por crear herramientas pensadas para profesionales de la traducción y que sirvan como solución a las productoras y agencias que necesitan traducir una gran cantidad de productos audiovisuales. Otra cosa distinta es si miran lo suficiente por las tarifas, pero eso es algo para comentar en alguna entrada futura.

No obstante, a pesar de que noto que hay empresas que ya se están pasando a estas herramientas, en la práctica la mayoría aún siguen utilizando herramientas clásicas de escritorio como Subtitle Workshop, Subtitle Edit o Aegisub. Y los motivos son varios. Yo destaco los siguientes:

  • Aunque estas herramientas inspiran confianza y parecen fiables, no podemos olvidarnos de que son en nube, con las ventajas e inconvenientes que eso conlleva. Y a este respecto, el principal inconveniente es que, al no tener la herramienta instalada en tu PC (recordemos que la herramienta está instalada en un servidor ajeno), realmente no tenemos ningún control sobre ella. Por tanto, puede ocurrir que un día te levantes y la herramienta no esté online, bien por problemas técnicos, bien porque la empresa o colectivo que la ofrecía gratuitamente ha decidido ponerla de pago. Esto me lleva a concluir que, pese a sus interesantes ventajas, podrían no estar al mismo nivel que los editores de escritorio en cuanto a fiabilidad.
  • Si estás sujeto a acuerdos de confidencialidad, sé muy prudente a la hora de plantearte subir vídeos a estas herramientas, puesto que algunas pueden almacenarlos en sus servidores sin comunicártelo. También pueden almacenar tus traducciones o archivos de subtítulos. Por el contrario, cuando trabajas en local, los archivos quedan en tu disco duro y eres tú quién decide cuándo y a quién enviárselos.
  • A nivel de funcionalidad, reconozco que la mayoría de estos editores en nube son completísimos y los hay que no tienen apenas nada que envidiar a las de escritorio, pero he observado que algunas de estas herramientas no incorporan onda de sonido (muy interesante para hacer el spotting de manera productiva) y que la mayoría no permiten personalizar los atajos de teclado. Esto provoca que tengamos que ser los subtituladores quienes nos adaptemos a cada una de estas herramientas —y no al revés, que sería lo ideal—. Eso, para el que lleva muchos años en el oficio a menudo supone un problema, porque al final tienes que estar acordándote de qué atajo se usaba en cada herramienta para dar un salto de 5 segundos hacia atrás o para cambiar el código de entrada de un subtítulo. Por eso a menudo ocurre que el profesional acaba volviendo a su herramienta de confianza por una cuestión de productividad y practicidad. A este respecto, editores como Subtitle Edit o Aegisub son muchísimo más fiables, agradecidos y personalizables.

Recuerda que las herramientas en nube gratuitas, aunque ofrecen ventajas muy interesantes, también tienen sus inconvenientes en cuanto a fiabilidad, privacidad y seguridad.

Entonces, ¿qué herramientas gratuitas puedo usar para subtitular en 2020?

A continuación, te ofrezco un listado de las herramientas que yo mismo utilizaría para subtitular en 2020, haciendo una distinción de entre los editores en nube —que debes usar con prudencia— y los editores de escritorio —que son más tradicionales y no están tan actualizados—.

Editores de subtítulos en nube gratuitos que te recomiendo probar

Amara

HAZ CLIC AQUÍ PARA PROBAR AMARA

Ya lo hemos analizado antes y hay poco que añadir. Mi sensación es que Amara es el editor gratuito en nube más utilizado ahora mismo. Yo lo he utilizado con algún cliente y nunca me ha dado problemas. Quizá echo en falta que tenga una interfaz un poco más minimalista y ordenada —como la de Subtitle Horse, por ejemplo—, pues hay ocasiones en las que resulta poco intuitiva.

Si quieres aprender a usar Amara, aquí abajo te dejo un tutorial que grabé para Traduversia hace unos meses.

Subtitle Edit (online)

HAZ CLIC AQUÍ PARA PROBAR SUBTITLE EDIT (ONLINE)

Sí, yo también me sorprendí al descubrirlo, pero resulta que Nikse, el grupo desarrollador de esta herramienta, publicó hace un tiempo una versión online de Subtitle Edit, que evidentemente está  inspirada en la versión de escritorio, pero con menos funcionalidades y un tanto inestable (está en versión beta). Puedes descubrirla aquí.

Subtitle Horse

HAZ CLIC AQUÍ PARA PROBAR SUBTITLE HORSE

Subtitle Horse es un editor poco conocido y verdaderamente interesante, puesto que en su versión gratuita ofrece onda de sonido y atajos personalizables (veremos cuánto tiempo lo mantienen como gratuito). Una herramienta que merece la pena probar.

Veed.io

HAZ CLIC AQUÍ PARA PROBAR VEED.IO

Veed.io es un editor gratuito menos profesional que los anteriores por no incorporar funcionalidades como los recuentos de caracteres, pero igualmente resulta útil para proyectos sencillos como crear vídeos con subtítulos para redes sociales o para hacer transcripciones. Incorpora también una herramienta de subtitulación automatizada por voz, que ejecuta un reconocimiento de voz sobre el archivo de vídeo que carguemos y hace una propuesta de transcripción sincronizada que convierte en subtítulos. El resultado es sorprendentemente aceptable, aunque es necesario llevar a cabo una revisión en la que a menudo hay que hacer bastantes retoques en códigos de tiempo y, por supuesto, en la segmentación y limitaciones de los subtítulos. Otro punto positivo es el nombre (si te fijas, «veed.io» es fácil que un usuario español pueda leerlo como «vídio»). 😀

Editores de subtítulos de escritorio gratuitos con los que acertarás seguro

En esta sección no te voy a descubrir la rueda, puesto que la mayoría de editores que te voy a recomendar son los que ya venía recomendando en mis anteriores posts y en la guía de subtitulado (que espero actualizar pronto con toda esta info nueva). Es por esto que voy a limitarme a listarlos dejando un enlace a los completos análisis comparativos que hice de estas herramientas hace un tiempo en el blog y que aún tienen bastante vigencia.

Subtitle Edit (Windows, GNU/Linux)

Haz clic aquí para consultar un análisis muy completo de Subtitle Edit

Aegisub (Windows, Mac OS, GNU/Linux)

Haz clic aquí para consultar un análisis muy completo de Aegisub

Subtitle Workshop (Windows, Mac OS, GNU/Linux)

Haz clic aquí para consultar un análisis muy completo de Subtitle Workshop

VisualSubSync (Windows)

Haz clic aquí para consultar un análisis muy completo de VisualSubSync

Editores con los que te recomiendo experimentar (si eres geek y te atrae GNU/Linux)

Recientemente publiqué en el blog una entrada sobre GNU/Linux para traductores. En ella, ofrecí un listado de herramientas pensadas para traductores profesionales que he probado y con las que he experimentado, entre las que se incluían varios editores de subtítulos para Linux de los que he hablado recientemente en este hilo de ForoTraduversia. Estos editores son parecidos a los anteriores, pero presentan la particularidad de que solamente están disponibles para Linux. No obstante, si tienes curiosidad o si te gusta descubrir nuevos programas, te recomiendo que los pruebes, ya que no te dejarán indiferente.

Subtitle Composer (GNU/Linux)

Subtitle Editor (GNU/Linux)

Gnome Subtitles (GNU/Linux)

Más información y actualizaciones sobre editores de subtítulos en ForoTraduversia

Es probable que no vuelva a publicar otra entrada sobre este tema hasta dentro de unos meses o incluso hasta 2021. No obstante, si quieres saber más sobre editores de subtítulos en las próximas semanas o meses, te recomiendo que sigas este hilo de ForoTraduversia, en donde cada cierto tiempo voy publicando en pequeñas píldoras los descubrimientos que voy haciendo.

También te invito a echarle vistazo a mis cursos de subtitulado de Traduversia, en los que podrás aprender a utilizar varias de estas herramientas y otras para labores complementarias, como incrustar subtítulos en un vídeo o hacer controles de calidad.

GNU/Linux, como sistema operativo, siempre ha sido uno de los grandes desconocidos y, a la vez, marginados para el gran colectivo de traductores que hemos crecido con Windows y MacOS como primeras (y prácticamente únicas) opciones. Pero, como en otros ámbitos, hay vida más allá de lo mainstream, y es precisamente en esa zona desconocida donde a menudo Linux acaba convirtiéndose en un gran descubrimiento para aquellos que nos animamos a darle una oportunidad. Porque Linux no tiene por qué ser el sistema operativo de los fanáticos y eruditos de la informática, también puede serlo el de cualquier profesional que quiera tener una serie de recursos a su disposición para usarlos de igual modo que podría usar un diccionario en papel o una sofisticada herramienta de traducción asistida.

Captura de pantalla de Linux Mint

El verdadero potencial y uso útil de Linux para un traductor (mi caso personal)

Antes de entrar en el tema, creo que conviene dejar muy claro que Linux no puede ser a día de hoy una alternativa a Windows y Mac, puesto que juegan en divisiones diferentes. Por eso, en mi experiencia, no creo que a un traductor de a pie le interese cambiarse a Linux, abandonando por completo Windows o MacOS. El motivo principal es que muchas de las herramientas comerciales que se utilizan en el mercado no están disponibles para Linux —por ejemplo, Trados Studio o memoQ, que son dos de las más utilizadas—, lo que hace que este sistema operativo no sea recomendable como primera opción.

No obstante, Linux sí que puede ser una buena alternativa como segunda opción para aquellos que tengan un segundo PC en casa o, mejor aún, quieran darle vida algún ordenador que se les haya quedado anticuado. Precisamente fue esta idea la que me llevó a descubrir Linux por primera vez hará cosa de 10 años, cuando estaba en segundo o tercero de carrera. En aquel entonces, tenía un portátil Ácer antiguo en el que Windows corría demasiado lento y a mi padre, que en su faceta de docente había pasado unos años investigando a fondo las distribuciones Debian y el extinto Guadalinex (una distribución promovida por la Junta de Andalucía que estuvo presente en muchos centros educativos de Andalucía entre 2000 y 2010), se le ocurrió la interesante idea de instalar Debian en el portátil para ver qué tal iba.

La idea resultó muy bien, porque pudimos alargar la vida del portátil un par de años más. Bien es cierto que tampoco podía hacer florituras con él, pero en aquel entonces solo lo usaba para tomar apuntes, revisar el correo y navegar por Internet en la facultad —en casa usaba uno que teníamos de sobremesa—, lo cual era más que suficiente.

El viejo Acer 1691 que resucitó gracias a Debian

Aquel fue mi primer contacto con Linux y, aunque al principio lo usaba con cierto desinterés, poco a poco me fui haciendo a él y descubriendo sus aplicaciones. Fue así como empecé a familiarizarme con herramientas como las suites de OpenOffice (más adelante, LibreOffice), Mozilla Thunderbird o Mozilla Firefox que, aunque podían usarse también en Windows, nunca les di ninguna oportunidad porque en aquel entonces ya usaba Microsoft Office 2007, Outlook y el Internet Explorer. ¡Qué tiempos aquellos! 🙂

Mi verdadera curiosidad por Linux no despertó hasta unos años después de terminar la carrera, cuando ya había hecho mis pinitos en mis primeros encargos como traductor audiovisual y había descubierto la mayoría de herramientas que usamos los traductores audiovisuales —editores de subtítulos y reproductores y editores de vídeo, además de las herramientas genéricas—. Fue entonces cuando me aventuré a probar un montón de herramientas gratuitas y comerciales para resolver problemas frecuentes como incrustar subtítulos en un vídeo, personalizar la fuente o color de unos subtítulos en SRT o hacer el spotting en un editor que contara con onda de sonido para ir más rápido.

Eso me llevó a descubrir varias herramientas de las que ya he hablado aquí (echa un vistazo a la guía de software) que, para mi sorpresa, no solo funcionaban en Windows, sino también en Linux, como Subtitle Edit, Aegisub, Gaupol o Jubler. También di con algunas que solo estaban presentes en Linux y que despertaron mi curiosidad, aunque no las analizaría en profundidad hasta un tiempo después (más abajo te digo cuáles son). 🙂

Un momento, ¿qué es una distribución o «distro»? ¿Cuántas distros hay y cuál es la mejor?

Más arriba he mencionado las distribuciones Debian y Guadalinex, pero no he reparado en que quizá no sepas qué es una distribución o «distro», que es la denominación más común. Pues bien, una distribución no es más que un paquete de software adaptado para distintas necesidades que se instala sobre el núcleo de Linux. Explicado de una manera más sencilla, las distribuciones son las distintas variantes de Linux que existen y que puedes elegir según tus necesidades o gusto personal. En general, no hay una mejor que otra —más bien, las hay más o menos adecuadas según la finalidad—, aunque muchos usuarios suelen desarrollar apego o afinidad por alguna en concreto por distintos motivos.

Actualmente, las distros más utilizadas son:

  • Ubuntu, en sus distintos escritorios o variantes (Budge, Kubuntu, Xubuntu, Lubuntu, etc.);
  • Linux Mint, uno de los preferidos por los usuarios por su estabilidad;
  • Debian, que aún sigue siendo una de las distros más importantes del ecosistema Linux;
  • Manjaro, que destaca por tener un diseño muy cuidado y minimalista;
  • Elementary OS, ideal para los usuarios que vienen de usar MacOS, por su similitud en diseño con el sistema operativo de Apple;
  • Raspbian, creada especialmente para la Raspberry Pi.

Captura de la distro Elementary OS, sospechosamente parecida a MacOS 🙂

Realmente la lista es mucho más larga, pero creo que con esas hay de sobra para empezar. No obstante, ten presente que a día de hoy hay decenas o incluso cientos de distribuciones creadas por los usuarios de la comunidad GNU/Linux, que aprovechan la naturaleza abierta de este sistema operativo para lanzar nuevas distros con distintas configuraciones (si te interesa ampliar, en Xataka puedes consultar un listado mucho más extenso).

Quedaría por explicar cómo instalar cualquiera de estas distros de Linux en un PC cualquiera, en una memoria USB o en una Raspberry, pero para eso hay un montón de tutoriales disponibles en la red. Una vez más, te voy a recomendar este completo artículo de Xataka, pues es una de las páginas más fiables y conocidas que hay en la red para cuestiones tecnológicas como esta.

Tuxtrans, la distro secreta y desconocida para traductores

Ha llegado el momento de desvelar uno de los grandes secretos de los traductores geek que conocemos Linux. ¡Resulta que hay una distro de Linux especial para traductores! Se llama Tuxtrans, es muy poco conocida por los profesionales de la traducción y viene equipada con la mayoría de herramientas gratuitas para traductores que están disponibles para Linux. Fue desarrollada por Peter Sandrini en 2010 y, a pesar de haber tenido pocos usuarios, su autor ha seguido actualizando el proyecto desde entonces (aquí puedes leer una curiosa entrevista a Peter Sandrini, creador del proyecto). Si quieres leer más sobre esta distro, te recomiendo que eches un vistazo a esta entrada de La mirada del replicante y, cómo no, a la página oficial del proyecto, que está en inglés. ¡Merece mucho la pena! 🙂

Captura de pantalla de Tuxtrans

¿Y tú qué distro utilizas, Rafa?

A día de hoy yo utilizo Kubuntu —en otro PC viejo que he resucitado— y Raspbian. Me decanté por Kubuntu porque me resultó muy fácil de instalar en comparación con otras distros cuando era noob y porque, después de unos meses usándola, me hice a ella y ya no quería cambiarla. Así que, como ves, la elegí por una cuestión personal y no hay ningún motivo técnico detrás. Más recientemente he estado trasteando con Raspbian porque lo instalé en la Raspberry Pi que me han regalado los Reyes Magos —sí, como ves mi obsesión por Linux ha acabado haciendo estragos en mi familia—.

Si no sabes qué es una Raspberry, más abajo puedes ver una imagen. Básicamente es un ordenador en miniatura que puede usarse para un sinfín de proyectos. Si te interesa saber más sobre mi experimentación con la Raspberry, échale un vistazo a este hilo de ForoTraduversia en el que he ido contando mis primeras impresiones en los pocos días que llevo usándola.

Aunque en la imagen no se aprecia, la Raspberry tiene un tamaño similar al de una baraja de cartas.

Si te animas a meterte en el apasionante de Linux, mi consejo es que te instales alguna de las distros más conocidas y vayas probando hasta dar con la que te guste más, ya que en la mayoría de distros se pueden instalar casi los mismos programas, lo que provoca que la elección sea bastante personal al final. Si quieres ir a lo fácil, seguramente lo más sencillo sea pillarse una Raspberry económica (en Amazon suelen venderlas a buen precio) e instalarle Raspbian, que me parece una distro muy buena para iniciarse en Linux por su minimalismo. Otra buena manera de empezar es aprender a instalar Linux en una memoria USB que tengas abandonada y probarlo en tu PC.

¿Qué programas de GNU/Linux son verdaderamente interesantes para un traductor?

Si quieres ir a lo rápido, lo más fácil es echar un vistazo a la lista que programas que está disponible en la misma web de Tuxtrans, que es bastante completa y sirve como punto de partida de las herramientas más interesantes para traductores que pueden hallarse en Linux.

No obstante, como creo que siempre es interesante conocer la visión de otros colegas, yo he querido aportar mi granito de arena de la siguiente forma:

  • en primer lugar, recogiendo las herramientas genéricas a las que encuentro mayor utilidad
  • en segundo lugar, analizando varias herramientas que no están disponibles de serie en Tuxtrans y que creo que son bastante aprovechables

Por eso, en esta entrada me voy a limitar a ofrecer un listado de herramientas y, más adelante y de manera progresiva, iré analizando en el blog las que me parezcan más interesantes o las que me vayan pidiendo otros colegas.

Herramientas genéricas

De entre las genéricas, me quedo con las siguientes:

Herramientas para traducción, localización y gestión de proyectos

Herramientas para la traducción audiovisual

Por supuesto, hay muchas más herramientas que las aquí citadas, que básicamente son las que yo he podido probar en mi inmersión en Linux e investigando por la red, por eso te animo a que contribuyas en los comentarios si conoces alguna herramienta más que sea digna de entrar en esta humilde selección, ya que la idea es ir actualizando la entrada a medida que se mencionen nuevas herramientas. 🙂

¿A qué estás esperando para probar GNU/Linux?

Si aún no he logrado convencerte para probar Linux, te resumo las razones por las que creo que deberías darle una oportunidad:

  1. Puedes instalarlo en cualquier PC, sin importar si es más viejo o más antiguo.
  2. Ligado a la anterior, gracias a Linux podrás resucitar ese PC antiguo que tienes en casa abandonado.
  3. Tienes un montón de distros gratuitas para elegir en función de tus necesidades u objetivos.
  4. Además, la mayoría de herramientas para Linux son gratuitas.
  5. Hay un montón de herramientas útiles para la traducción que podrías usar profesionalmente.
  6. Puedes usarlo para trabajar, para ocio o para proyectos personales (como convertir una TV antigua en Smart o tener un emulador muy enrollado de juegos clásicos)
  7. En el camino, mejorarás enormemente tu competencia informática y aprenderás muchas cosas útiles.
  8. Te abrirá la mente y te hará ver que no todo pasa por Windows o Mac.

Si todo esto no te basta, ¡me rindo! Pero no por eso dejaré de hablar de Linux en futuras entradas en las que, como decía antes, iré analizando poco a poco las herramientas que me parecen más interesantes o curiosas para traductores. Mientras tanto, te invito a pasarte por la comunidad de ForoTraduversia, donde seguiré publicando información relacionada con Linux en este hilo.

¡Saludos a todos! Después de unos días bastante intensos de trabajo, hoy os traigo una entrada de un invitado que me hace especial ilusión compartir con vosotros. El invitado es nada más y nada menos que Santiago de Miguel, traductor argentino especializado en traducción audiovisual y localización a quien conocí en la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción. Es, además, el flamante y nuevo fichaje de Traduversia, en donde se ha estrenado recientemente con un interesante curso de memoQ que es imperdible y que ahora mismo está rebajado con motivo de su lanzamiento.

Antes de seguir leyendo, debéis saber que Santiago ha impartido numerosos cursos en la Argentina sobre memoQ, algunos de ellos en instituciones tan importantes como el CTPCBA, AATI o directamente con Kilgray, con quienes dictó varios webinarios oficiales de memoQ. Así que sin duda que es todo un especialista en herramientas TAO y sabe de lo que habla. 🙂

Aquí tenéis a Santiago en acción en uno de sus recientes cursos presenciales. 🙂

Sin más dilación, vamos con la entrada que ha escrito sobre mitos de la traducción asistida. ¡No te la pierdas! 🙂

Esta vez, lamento informarles que no va a escribir Rafa… pero van a tener la suerte de leerme a mí, Santiago de Miguel.

Entre los traductores, se escuchan muchos comentarios negativos —a los que llamaremos «mitos»— sobre las herramientas de traducción asistida por ordenador (TAO). Varios son falsos, quizás debido a ignorancia, y otros tienen algo de verdad, así que me gustaría compartir con ustedes mi opinión al respecto. Como digo, en este artículo compartiré solo mi opinión sobre los mitos, ¡y me encantaría leer sus opiniones en los comentarios!

Primer mito: «Las herramientas TAO son demasiado difíciles de usar»

Me atrevo a decir que este mito es falso. Usarlas no es difícil: lo complicado es aprender a usarlas, sobre todo si es la primera vez que nos enfrentamos a un software de este tipo.

Existen programas más sencillos —como Memsource o memoQ— y otros más complejos —como STAR Transit o SDL Trados Studio—, pero lo cierto es que el primer enfrentamiento con cualquier herramienta TAO suele ser un poco abrumador. De repente, nos encontramos con que tenemos que lidiar con proyectos, segmentos, unidades, memorias de traducción, bases terminológicas, diccionarios predictivos, controles de calidad, etcétera, etcétera.

Pero la luz al final del camino es que eso sucede solo con la primera herramienta que aprendemos. La segunda ya no cuesta tanto, y la tercera… ¡hasta la disfrutamos!

Acuérdense de lo que digo: una vez que aprendan a usar una herramienta TAO y descubran sus funcionalidades y ventajas, van a querer aprender otras.

Segundo mito: «Las herramientas TAO son lo mismo que el traductor de Google»

¡Falso! Aunque parezca obvio para muchos, hay profesionales que piensan que traducir con una herramienta TAO es sinónimo de usar traducción automática, pero la realidad es que los programas de traducción asistida reciclan traducciones hechas exclusivamente por el traductor que está del otro lado de la pantalla.

Resumido en una oración, este tipo de herramientas almacenan en una memoria de traducción todas las traducciones que hagamos y nos avisan cuando esas traducciones almacenadas se repiten total o parcialmente en un texto. Otra de las enormes ventajas que nos brindan estas aplicaciones es la de consultar nuestras bases de datos para ver cómo se tradujo un determinado término en el pasado, sin necesidad de andar hurgando archivos en una papelera colmada o en carpetas que ni recordábamos que existían.

Sin embargo, cabe resaltar que sí es posible configurar motores de traducción automática en las herramientas TAO, pero la decisión está en manos del usuario.

Tercer mito: «Las herramientas TAO violan los acuerdos de confidencialidad»

Esta vez, como en tantas ocasiones en el mundo de la traducción, tengo que decir que depende.

Si usamos una herramienta de traducción asistida local —es decir, que se instale en nuestro equipo, como memoQ, SDL Trados Studio o Wordfast Pro—, toda la información que traduzcamos quedará guardada de manera confidencial en nuestra computadora y seremos los únicos con una copia de los datos recopilados.

Por el contrario, si usamos una herramienta de traducción asistida gratuita basada en la nube, recomiendo siempre leer la política de privacidad del programa con mucha atención para no aceptar cláusulas como la siguiente: “If you translate a document without setting a private translation memory, your translations are saved in the public translation memory and benefit all users”.

Claro está que, si algún colega hacker quiere que perdamos un cliente, no habrá software que nos salve. Así que… ¡cuidado con los traductores tecnológicos!

Cuarto mito: «Las herramientas TAO solo sirven para traducciones técnicas»

En esta ocasión, también diría que el mito es falso, aunque sí admito que sus funciones se aprovechan más cuando el texto es repetitivo y tiene mucho vocabulario técnico.

Pero las herramientas de traducción asistida por ordenador ofrecen muchísimas ventajas además de las coincidencias, que principalmente se encuentran en textos técnicos.

Por un lado, permiten traducir archivos en formatos de programas que ni siquiera tenemos instalados en nuestro equipo, como podría ser Adobe InDesign o incluso otra herramienta TAO. Entonces, si nos piden traducir un texto creado en un software al que no tenemos acceso, aunque ese texto sea publicitario o literario y no desborde de repeticiones, tener una herramienta TAO bajo la manga (o más bien dentro del disco rígido) nos permitiría aceptar el encargo.

Por otro lado, gracias a las llamadas etiquetas, las herramientas TAO permiten respetar a rajatabla el estilo del texto original —es decir, el tipo y tamaño de fuente, el interlineado, las columnas, la alineación, entre muchos otros aspectos— sin demasiado esfuerzo. A modo de ejemplo, les cuento que hace unos años yo traducía muchos guiones de televisión con un formato bastante complejo que era muy fácil de arruinar si daba algún paso en falso en Word. Pero, desde que empecé a implementar programas de traducción asistida, pude olvidarme de la parte estética del texto y enfocarme en el contenido.

Por último, también hay buenas noticias para los traductores audiovisuales: recientemente memoQ lanzó una función para traducir subtítulos que permite ver el vídeo y las limitaciones de caracteres sin tener que abrir un editor de subtítulos tradicional. Las ventajas de esta funcionalidad son inmensas y son la prueba viva de que las herramientas TAO sirven para muchísimo más que traducir textos técnicos repetitivos (¡y aburridos!).

¿Qué opinan de estos mitos sobre las herramientas TAO? ¿Conocen otros que no mencioné? Me encantaría que me contaran en los comentarios.

Si nunca habían escuchado hablar sobre la traducción asistida por ordenador, no saben usar ningún software de este tipo o les gustaría aprender una nueva herramienta TAO, los invito al curso de memoQ que preparé para Traduversia. Es realmente muy completo y cubre un montón de contenido, como la nueva función para traducir subtítulos.

¡Gracias por aceptarme como invitado en el blog!

memoQ para traductores, revisores y gestores de proyectos

¡Rebajado un 30 % por tiempo limitado!

Después de una semana de mucho ajetreo (para variar), he sacado un huequito para grabar un nuevo traduconsejo en el que te explico cómo puedes hacer informes de cambios y modificar archivos TMX rápidamente con dos herramientas gratuitas: ChangeTracker y TMX editor. Si te interesa, descárgalas en un momento haciendo clic en los enlaces anteriores y échale un vistazo al vídeo en el que te explico paso a paso cómo usarlas. ¡Vamos al lío! 🙂

Espero que el tutorial te haya gustado. Si es así, no dudes darle a «Me gusta» o dejar algún comentario, sobre todo si conoces otras herramientas para llevar a cabo estas tareas y que consideres que son recomendables. ¡Hasta la semana que viene! 🙂

Aunque sé que a algunos de vosotros este Traduconsejo os va a parecer muy elemental, me he animado a grabarlo porque aún me encuentro a muchos alumnos en los cursos y másteres que imparto que no saben descomprimir archivos ZIP o que, aunque saben hacerlo con algún programa tipo WinRAR o WinZip, no conocen alternativas gratuitas como 7-Zip, que es la herramienta de la que voy a hablar hoy. Si te interesa, descárgala desde este enlace y échale un vistazo al traduconsejo de hoy. ¡Vamos al lío!

Espero que el traduconsejo te haya gustado y que en adelante no encuentres problemas para descomprimir archivos en formatos como ZIP, RAR o 7Z, que son los más frecuentes. No olvides darle a «Me gusta», compartir el vídeo para dar apoyo y suscribirte al canal de YouTube de Traduversia si es que no lo has hecho todavía (¡es gratis!). Nos vemos la semana que viene en un nuevo vídeo. 🙂

Después de haberle buscado las cosquillas a las herramientas de traducción asistida la semana pasada, hoy me reconcilio con ellas en un traduconsejo en el que te explico cómo puedes convertir una memoria de traducción de Trados a TMX (el formato libre de las memorias de traducción) sin necesidad de usar Trados o una herramienta comercial similar (memoQ, Wordfast, etc.). En lugar de eso, usaremos una pequeña y sencilla herramienta desarrollada en Java por nuestro colega Thomas van Nellen, que además es gratuita. ¡No te lo pierdas!

Espero que te haya gustado y que, gracias a este vídeo, si el día de mañana necesitas convertir una memoria de traducción para usarla con un programa gratuito, te sientas capaz de conseguirlo. Eso es todo por hoy. Vuelvo la semana que viene, como siempre, con un nuevo vídeo. ¡Hasta la próxima!

Esta semana he querido grabar un nuevo vídeo para los traduconsejos de Traduversia. En él muestro varias herramientas que utilizo en mi día a día para incrustar o quemar subtítulos en archivos de vídeo, un servicio que a menudo demandan muchos clientes cuando nos encargan el subtitulado de un vídeo. ¿Quieres saber cuáles son las herramientas que recomiendo? Pues échale un vistazo al vídeo. 😉

Espero que te haya gustado. No olvides echarle un vistazo a los cursos de subtitulado de Traduversia. Recuerda que tenemos uno específico sobre Aegisub (editor gratuito) y otro más amplio llamado «Conviértete en subtitulador profesional«, en el que aprenderás a usar un combo de herramientas (incluido EZTitles) con las que podrás desenvolverte como un auténtico pro de este rubro. ¡Ah! Y no olvides dejar un comentario si conoces más herramientas para incrustar subtítulos que quieras recomendarnos o si tienes alguna duda al respecto. 🙂

Eso es todo, ¡hasta la próxima!

Tras contaros mis andanzas por Buenos Aires (échale un vistazo a la entrada si no la has visto, porque te va a gustar), hoy retomo el consultorio de Traduversia dando respuesta a una pregunta que nos suelen hacer mucho. ¿Qué debo tener en cuenta para elegir la herramienta informática más idónea? En este vídeo te doy varios consejos para que aprendas a desarrollar un método que te permite dar con la herramienta más adecuada para abrir archivos desconocidos o resolver problemas específicos. ¡Vamos a verlo!

 

Si te ha gustado, no te olvides de darle a «Me gusta» en YouTube y de dejarnos un comentario con alguna duda o pregunta para futuros consultorios (aquí abajo o en el canal de YouTube, lo que te venga mejor). También puedes enviarnos tus preguntas a través de nuestro formulario del consultorio.

¡Te esperamos!

 

Hoy vuelvo con un nuevo vídeo que he grabado para el consultorio de Traduversia. En él, respondo a una suscriptora que nos pregunta qué equipo informático debe adquirir para dedicarse a la traducción audiovisual o la maquetación, dos actividades en las que se está adentrando. En el vídeo analizo las principales características y componentes que debe tener un PC dirigido a ese perfil profesional, y también doy algunas recomendaciones de ordenadores que, a día de hoy, podrían ser opciones muy válidas para aquellos que quieran renovar su equipo. Abajo os dejo las características principales y los enlaces correspondientes, que también podéis encontrar en la descripción del vídeo.

¿Qué características debe tener el PC de un traductor audiovisual o un maquetador?

Antes de mirar ordenadores o computadoras, conviene que tengamos una idea general de los requisitos que debe tener un ordenador destinado a tareas relacionadas con el diseño gráfico, la maquetación, la edición de vídeo o el subtitulado. Sin duda, el apartado gráfico va a ser un factor muy importante, por lo que se hace imprescindible hacerse con un equipo que disponga de una tarjeta gráfica decente (de mínimo 2 gigas de RAM). Además de eso, es interesante que el procesador sea de gama media-alta (i5, i7 o equivalentes), disponer de un disco duro SSD de 128 o 256 gigas como mínimo (más rápido y silencioso que un HDD antiguo) y que tengamos al menos 8 gigas de RAM para la multitarea (si es DDR4, mejor), entre otras características. Aquí abajo te dejo un resumen para que puedas consultarlo con más facilidad.

  • Procesador: i5, i7 o equivalentes (AMD FX, Ryden, etc.)
  • Tarjeta gráfica: entre 2 y 4 gigas de RAM (recomiendo las Nvidia GeForce o AMD Radeon)
  • Memoria RAM: entre 8 y 16 gigas de RAM (si es DDR4, mejor)
  • Disco duro SSD de al menos 128 gigas (si puedes conseguirlo de 256, mejor)
  • Disco duro HDD de al menos 1 TB (si puedes conseguirlo de 2 o 3 TB, mejor)

ALGUNAS RECOMENDACIONES

ORDENADORES PORTÁTILES

► Opción económica (ideal si estás empezando):

HP Notebook 250 G6

► Opción profesional (ideal si ya eres un pro de la traducción o si puedes permitírtelo):

HP Pavilion x360 14-ba134ns

ORDENADORES DE SOBREMESA

► Opción económica (ideal si estás empezando):

HP Pavilion Desktop 570 AMD a10 9700

► Opción profesional (ideal si ya eres un pro de la traducción o si puedes permitírtelo):

HP Omen 880 098ns AMD Ryzen

MONITORES

► Primera opción:

Monitor LG de 21,5 pulgadas

► Segunda opción:

Monitor HP de 21,5 pulgadas

Soporte para trabajar a doble pantalla

 

 

Quienes me seguís en Twitter ya visteis hace poco que compartí la portada de una guía en PDF sobre editores de subtítulos en la que llevo trabajando varios meses. La verdad es que me sorprendió gratamente la repercusión que tuvo el tuit, así que eso me animó todavía más a ultimar detalles para lanzarla. Y eso he hecho, hoy por fin la publico para su libre descarga, como ya hice en su momento con una guía de software que tengo pendiente revisar y actualizar, y con el programa AV Editor. 🙂

 

Sobre la guía

Esta guía es un documento que está formado por varias entradas que he publicado en el blog en el último año y pico. La idea era integrar toda esa información en un documento de calidad y de fácil lectura para darle un mayor valor y fomentar su difusión. La maquetación la he hecho con Adobe InDesign, que como algunos sabéis es una de las herramientas que más utilizo a nivel profesional. Aquí podéis ver una muestra de uno de los pliegos.

En un principio, la guía va a estar solamente disponible en formato PDF interactivo, pero si veo que hay suficiente interés, difusión y demanda, tal vez me plantee autoeditar algunas copias para venderlas a módico precio (para cubrir los gastos de impresión) o incluso regalarlas en los eventos a los que acuda próximamente. Desde ya os digo que los fallos y erratas que pueda haber en el documento son responsabilidad mía y solo mía y, por supuesto, si detectáis alguno, sería genial que me lo comunicarais por privado para así corregirlo en una futura actualización (sí, planeo actualizar la guía anualmente o cada dos años, como mucho). 🙂

¿Cómo puedo conseguir la guía?

Como os decía, crear este documento me ha llevado tiempo y esfuerzo, así que, aunque la estoy ofreciendo gratuitamente, he querido poner un pequeño requisito que, de algún modo, podría considerarse como el «precio» a pagar. El requisito es simplemente suscribirse a Traduversia, que no cuesta nada y que apenas os va a llevar tiempo. Aquellos que ya estéis suscritos, habréis recibido hace unas horas un enlace en primicia para descargar la guía. Los que no, podéis suscribiros fácilmente desde www.traduversia.com. Para ello, basta con rellenar el formulario que hemos habilitado en nuestra nueva portada, a la que podéis acceder haciendo clic en el siguiente enlace.

>> QUIERO DESCARGAR LA GUÍA EN PDF Y SUSCRIBIRME A TRADUVERSIA <<

Cuando os suscribáis, recibiréis un correo con un enlace desde el que podréis descargar la guía rápidamente. Además, también obtendréis acceso gratuito a nuestro curso sobre herramientas para la traducción audiovisual y la localización y a varios minicursos por correo. 🙂

Y eso sería todo. Me encantaría contaros más cosas sobre Traduversia, The Translation Show y otros proyectos en los que estoy involucrado, pero no voy muy holgado de tiempo desgraciadamente. Así que me despido deseando que disfrutéis de esta guía, que la compartáis por todas partes y que la uséis de manera responsable. ¡Hablamos! 🙂