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En los últimos años, la televisión está experimentando una evolución considerable. Pero, curiosamente, la evolución que se está produciendo es, en mayor parte, a nivel tecnológico, y no tanto a nivel conceptual. Y es que, en los últimos tiempos, los televisores tradicionales de tubos dieron paso a los de plasma, luego a los LCD, y ahora han llegado la tecnología LED y las televisiones inteligentes. Y, entre medias, también se ha producido el cambio de la televisión analógica a la digital. Y todo en apenas una década.

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Sin embargo, el concepto de televisión que conocemos actualmente sigue siendo el mismo que hace diez años: una televisión en la que se emiten programaciones no elegidas por el consumidor y que le son impuestas de antemano. El consumidor sólo puede elegir entre lo que emiten los canales de los que dispone, y no puede elegir con plena libertad qué le apetece ver en cada momento. Tampoco puede dar feedback ni puede cambiar o modificar las emisiones. Estamos hablando, por tanto, de un proceso de comunicación unidireccional, que hace que más que nunca podamos calificar como “tonta” a esa caja mágica que todos tenemos en el salón de nuestra casa.

Curiosamente, en la actualidad, los menores de 25 años apenas consumen televisión. Es más, de hecho, la televisión en sí les parece aburrida. No entienden eso de ponerse delante de una pantalla en la que te imponen una programación predeterminada que incluye anuncios y publicidad que se realiza mediante interrupciones. Y es que, los más jóvenes han crecido pegados al ordenador y a internet, dos aliados perfectos que permiten consumir a la carta y huir de los anuncios, interrupciones e imposiciones de los canales de televisión. Gracias a internet, ahora el usuario puede decidir qué quiere ver, y cuándo, cómo y dónde verlo. Hablamos, por tanto, de una interacción bidireccional entre el usuario y el medio, que pone en jaque a la “unidireccionalidad” de los medios tradicionales.

Análisis y estudios estadísticos:

En realidad, los televisores y decodificadores actuales están preparados para afrontar el consumo a la carta y la interacción con internet. El reciente surgimiento de las televisiones inteligentes (Smart TVs) así lo demuestra. Sin embargo, parece que son las grandes empresas televisivas las que no están preparadas para afrontar el cambio de paradigma. La consecuencia es una caída evidente en el consumo habitual de televisión y un crecimiento cada vez más pronunciado en el consumo de televisión a la carta (VoD). Las estadísticas son bastante contundentes a este respecto:

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Gráfico 1: Evolución de la cuota de pantalla (%) de las principales cadenas de televisión españolas

Si observamos el gráfico de arriba, fácilmente podemos observar una caída pronunciada en la cuota de pantalla de las cadenas de televisión españolas más populares. Curiosamente, hasta cadenas como Cuatro o La Sexta, lanzadas en los tiempos más recientes, han iniciado una caída en su cuota particular pese a la crecida que experimentaron en los primeros años de nacimiento. Quizá algunos pensaréis que este descenso podría justificarse con el amplio abanico de canales que nos ofrece la TDT actual, pero si analizamos el cómputo global de consumo de TDT en los últimos años, la caída es también evidente (ver gráfico 2):

graficoTV2 Gráfico 2: porcentaje total de la cuota de pantalla de los principales canales españoles de la TDT.

Según el gráfico anterior, podemos concluir que prácticamente se ha producido una caída de casi un 25% en los últimos años. Por el contrario, si analizamos estadísticas de consumo de TV a la carta de otras cadenas, podemos ver un crecimiento cuasi inverso al del gráfico anterior. En esta ocasión, vamos a tomar de referencia los datos de consumo del sistema de TV online de la BBC entre los años 2009 y 2012:

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Las cifras del eje de coordinadas representan el número de peticiones (en millones), por lo que es evidente el crecimiento mayúsculo que está experimentando este servicio en los últimos tiempos.

Estudios sobre el consumo de TV a través de internet de los más jóvenes:

Según este estudio sobre consumo televisivo, series e internet realizado a adolescentes de Madrid, un 70 por ciento de los encuestados disponen de ordenador con conexión a internet en su habitación y lo utilizan para ver la TV, series o películas por cuenta propia. Una gran parte de los encuestados afirmaron en el estudio que prefieren el consumo a través de internet por los siguientes motivos:

  • Pueden ver la TV cuando quieran, adaptando el visionado a sus horarios.
  • Tienen más posibilidades de seleccionar contenidos y programas.
  • Pueden ver la TV sin que nadie les moleste.
  • Pueden parar el visionado y reanudarlo en cualquier otro momento.
  • Es más cómodo.
  • Nadie controla lo que ven.
  • Pueden ver los programas todas las veces que quieran.
  • Pueden hacer otras cosas a la vez.
  • No tienen que discutir por lo que les apetece ver.
  • Pueden ver con antelación series y películas que ya han sido estrenados.

La era de las televisiones inteligentes (Smart TVs):

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Parece que, con la llegada de las televisiones inteligentes, se está haciendo un amago de cambiar el sistema tradicional y adaptarlo a los nuevos tiempos, pero, al mismo tiempo, parece que las grandes empresas televisivas todavía no encuentran o no quieren encontrar una fórmula que satisfaga los puntos anteriores. Por suerte, al menos ahora este tipo de televisiones ofrecen más facilidades con respecto al consumo de televisión y contenidos a la carta a través de internet, aunque esta característica ahora mismo va en perjuicio de los grandes canales, que ven cómo sus cuotas de audiencia caen año tras año.

Pese a que muchos de ellos actualmente ofrecen la posibilidad de visualizar a través de sus páginas web los principales contenidos que emiten cada día (TV a la carta), la mayoría de usuarios de internet recurren a la descarga (no voy a entrar en temas de legalidad), a la visualización online a través de sitios como YouTube, NowVideo, Moevideo, VK, etc., o a las retransmisiones en streaming para consumir los contenidos que desean. Estas opciones permiten al usuario reproducir los contenidos en cualquier momento, eludiendo la publicidad y las interrupciones, y con la ventaja de que son ellos quiénes deciden cuándo pausar o reanudar el visualizado. Sin embargo, no todos estos servicios garantizan una calidad alta de imagen y audio, lo que parece no importar demasiado a muchos consumidores.

Los fansubs y el doblaje: el eterno debate entre calidad e inmediatez

Creo que no me aventuro demasiado si digo que, gracias al consumo online, hay cada vez más usuarios que ven las películas y series en versión original subtitulada. Como muchos ya sabéis, la mayoría de series y películas extranjeras que se emiten en España suelen emitirse con varias semanas o meses de retraso con respecto al estreno de éstas en sus países de origen.

En los últimos años, gracias al crecimiento y desarrollo de internet, aparecieron los fansubs, que permiten a los usuarios ver en primicia las series y películas que ya se han emitido en sus países de origen. Es cierto que muchos fansubs se caracterizan por tener una mala calidad o, al menos, una calidad más baja que los subtítulos realizados por los profesionales del sector audiovisual, aunque por otro lado ponen de manifiesto una realidad evidente: muchos usuarios quieren un consumo inmediato. En este sentido, quizá podríamos decir que, en cierto modo, internet y la web 2.0 están haciendo mella en el sector audiovisual, que no está preparado todavía para ofrecer esa inmediatez sin que la calidad se vea afectada.

dubbingstudioLa realidad muestra que los productos audiovisuales se traducen muchas veces a una velocidad vertiginosa. Pero es prácticamente imposible ofrecer las versiones traducidas (tanto subtituladas como dobladas) de los productos audiovisuales de manera instantánea sin que la calidad se vea afectada. Recordad cuando os conté mi experiencia traduciendo “Los reyes del trueque”, cuando tuve que traducir la primera temporada completa de la serie en apenas 2/3 semanas, y cuando os comentaba que sentía que la calidad de las traducciones disminuía por no disponer de un margen de tiempo suficiente.

Y es que, en muchas ocasiones se podrían acortar los plazos, pero para garantizar una calidad profesional sería necesario disponer de un margen de tiempo razonable. Sin embargo, también es cierto que un período de varios meses de retraso en el lanzamiento de las versiones subtituladas y dobladas podría resultar un tanto excesivo y podría evidenciar una mala planificación de todo el proceso de traducción y adaptación.

Un cambio de paradigma como posible solución:

En realidad, como ya he comentado, disponemos de los medios técnicos necesarios para consumir de forma inmediata los productos audiovisuales pero, con el sistema actual, la industria no está todavía preparada para sacar partido de esa “inmediatez tecnológica”, porque no puede garantizar una calidad a corto plazo en las adaptaciones de sus productos.

estreno (1)Por tanto, quizá sería necesario un cambio del paradigma para poder asegurar esa inmediatez. Se me ocurre que, quizá, el sector televisivo podría mirarse en el espejo del sector de los videojuegos, y buscar la manera de realizar estrenos mundiales o lanzamientos de los productos a nivel global, eludiendo por tanto las esperas en el resto de países y asegurando desde el principio calidad e inmediatez.

Esto ya se ha realizado con varias películas (se me viene a la cabeza el estreno de El Hobbit, por ejemplo), pero todavía no se ha convertido en la tendencia dominante. En el sector de los videojuegos, títulos como Fifa13 o Nba2k13 (por citar un par de ejemplos de los muchos que hay) fueron lanzados en EE.UU y Europa en la misma semana, con solo un par de días de diferencia entre cada lanzamiento. Si aplicáramos este mismo sistema al sector televisivo, probablemente se solucionaría de raíz este problema, aunque por otro lado en muchos casos el lanzamiento de los productos audiovisuales en sus países de origen quizá podría retrasarse demasiado. Muchas veces, se trata de una cuestión de presupuesto y de mercado que siempre hay que estudiar de forma pormenorizada en cada caso concreto.

Con respecto al paradigma televisivo, lo cierto es que la única forma factible que veo de convertir la televisión en un medio bidireccional (y, por tanto, de dar una solución a la actual situación de declive) es mediante la integración de las posibilidades que ofrecen la web 2.0 e internet (algo que ya es posible gracias a las televisiones inteligentes), y mediante la transición hacia un nuevo sistema de oferta y demanda de los productos audiovisuales que sea rentable y que, al mismo tiempo, garantice calidad e inmediatez. Un sistema que, probablemente, todavía es una de las asignaturas pendientes del sector.

mass_mediaBien es cierto que, con este tipo de cambio, el poder de influencia, bien positivo, bien negativo, de un medio tan potente como la televisión se vería afectado, y que la influencia que hoy día se ejerce a través de ella, mediante el uso instrumentalizado de las programaciones televisivas, también podría irse al traste. No hay que olvidar en ningún momento que los mass media siempre han sido una fuente de influencia sobre las masas que ha estado al servicio de los grupos más poderosos. Pero, ¿acaso no es evidente que son cada vez más los espectadores que huyen de la televisión actual precisamente por eso? ¿Acaso el espectador no huye también de la publicidad y la interrupción de este medio de comunicación? ¿Acaso el espectador no se siente más libre y menos condicionado cuándo puede elegir qué ve y cuándo, dónde y cómo lo ve?

El futuro

De lo que no hay duda, es que los productos audiovisuales se seguirán doblando y subtitulando, por mucho que cambien los soportes y la filosofía de la pequeña y la gran pantalla. Es más, el subtitulado, por lo que veo, gana cada vez más fuerza en internet, por ser más rápido y más práctico para los consumidores, mientras que el doblaje sigue siendo la tendencia dominante en la televisión y el cine. A mí, personalmente, me preocupa que el declive televisivo y del cine pueda acabar afectando al sector del doblaje. Y por eso considero que, con un cambio de paradigma que asegurara estrenos simultáneos de las versiones originales y dobladas en sus respectivos países, el doblaje también podría salir muy beneficiado, pues muchos usuarios preferirían consumir el estreno en versión doblada al no tener que esperar para hacerlo.

Mucho me temo que las grandes empresas televisivas todavía tienen un largo camino que recorrer y que, durante ese camino, tienen muchas preguntas que plantearse y muchos cambios que afrontar. Nosotros estaremos atentos, eso seguro.

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¡Hasta la próxima!

NOTA: He creado un curso de diseño web en Traduversia en el que vas a poder aprender a crear dos tipos de páginas web diferentes, un microsite y una web de secciones, todo desarrollado en WordPress. Si te ha gustado la entrada, puedes ampliar información AQUÍ.

Después de una semana de trabajo bastante intensa, por fin he podido terminar el vídeotutorial en el que llevaba trabajando desde antes de Navidad.

Esta entrada pretende ser una continuación de una entrada anterior titulada “La web del traductor 2.0”, en la que os mencioné algunas herramientas online y programas con los que podíais elaborar vuestra propia página web sin mucha dificultad. WordPress es la que a mí me ha parecido la más interesante para este fin, aunque trabajar con él no siempre es sencillo para todos. Por eso, he elaborado esta entrada pensando sobre todo en aquellos a los que más les cuesta llevar a buen puerto este tipo de tareas.

  • Quiero aclarar que esta entrada con vídeotutorial es completamente amateur, y que en ningún momento pretende quitar mérito a aquellos diseñadores o proveedores de servicios de diseño web a nivel profesional. Esta es simplemente una forma sencilla de explicar en qué consiste todo el proceso para que todos aquellos que quieran tomar la iniciativa y deseen hacerlo por su propia cuenta puedan conseguirlo fácilmente. Para aquellos que tengáis una ambición mayor al respecto, os recomiendo directamente contactar con diseñadores profesionales.

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1. Introducción: ¿Qué es WordPress?

La definición formal nos dice que “WordPress es un sistema de gestión de contenido (en inglés Content Management System, o CMS) enfocado a la creación de blogs”. Pero, aunque WordPress se suele utilizar principalmente para la creación de blogs, la realidad nos dice que es una herramienta que no solamente se utiliza para ese fin.

Lo de CMS es un concepto que al principio cuesta entender. Dicho de una manera muy sencilla, los CMS son unas herramientas destinadas al desarrollo de sitios web, y que nos permiten desarrollarlos online gracias a la inclusión de un panel de administración. Dentro de este panel de administración podremos ir configurando de una forma interactiva nuestra página, de forma que podamos elegir nuestras plantillas, subir nuestros archivos, añadir nuevas funcionalidades, etc. Los CMS tienen la principal ventaja de que nos permiten separar la parte del diseño web de la gestión de los contenidos, de forma que, una vez que ya hemos elegido o trabajado nuestro diseño, solo tendremos que ir añadiendo los contenidos. De esta manera, podemos automatizar todo el proceso del desarrollo y facilitar todas las tareas relacionadas con la gestión del sitio sin tener que preocuparnos por el diseño de la web, que ya habrá quedado configurado y preestablecido.

Entre las principales ventajas de WordPress destaca que es una herramienta gratuita y fácil de utilizar (al principio cuesta un poco familiarizarse con ella, pero una vez conseguido, todo es muy intuitivo). Además, es una herramienta muy personalizable que podemos adaptar a nuestras necesidades si somos capaces de hacer un planteamiento adecuado y sabemos sacarle el máximo partido. Este se debe, principalmente, a la inclusión de una serie de herramientas complementarias, los widgets y los plugins, y a la gran variedad de plantillas (themes) que hay disponibles en internet.

A la hora de crear nuestro sitio con WordPress, podemos elegir entre dos opciones. La primera de ellas, y la más sencilla, es la de crearnos una cuenta directamente en WordPress, de forma que nuestro sitio ya aparezca instalado por defecto dentro del sitio web de WordPress. Este proceso es mucho más sencillo, pero trae consigo una gran cantidad de limitaciones que no nos permitirán personalizar nuestro sitio a nuestro gusto.

El segundo método consiste en descargar los archivos de instalación de WordPress para instalarlo en un servicio de alojamiento que nosotros contratemos en internet. Esta segunda opción es, en mi opinión, mejor que la anterior, pues es la que nos permitirá instalar todos los plugins, widgets y plantillas con los que queramos trabajar.

Es este último procedimiento el que vamos a seguir para desarrollar nuestro sitio web con WordPress.

2. ¿Qué necesitamos para crear nuestro sitio web con WordPress?

  1. Los archivos de instalación de WordPress: Lógicamente, es lo primero que tenemos que descargar. Podéis descargarlos en esta dirección: http://es.wordpress.org/
  2. Alojamiento: a continuación, tendremos que crearnos una cuenta con un proveedor de alojamiento (también conocido en la red como hosting). A ser posible, os recomiendo que busquéis uno gratuito. Yo os propongo utilizar 000webhost (www.000webhost.com).
  3. Acceso FTP: Necesitaremos tener acceso mediante FTP al servidor de nuestro proveedor de hosting, de forma que podamos subir los archivos de instalación de WordPress. Para tal fin, os recomiendo que utilicéis Filezilla, un cliente FTP que podéis descargar aquí.
  4. Editor de páginas web: A lo largo del proceso, necesitaremos editar uno de los archivos .php para poder instalar WordPress correctamente. No es necesario hacer la edición con un editor web (se puede hacer con el mismo bloc de notas), pero yo os recomiendo que lo utilicéis, pues os vendrán mejor indicadas las etiquetas y podréis distinguir mejor los elementos que hay que cambiar. Os propongo que utilicéis Adobe Dreamweaver o Kompozer.
  5. Los contenidos de nuestra página: Os recomiendo que antes de aventuraros a diseñar el sitio web, hagáis un esquema con la estructura que queráis que tenga vuestro sitio web y, a ser posible, que redactéis los contenidos de las diferente secciones y tengáis preparados las imágenes y el resto de elementos que queráis incluir en ella. Yo, por ejemplo, suelo redactarlo todo en un archivo de Word, en el que voy añadiendo las imágenes y demás elementos, de forma que a la hora de diseñar el sitio web solo tengo que copiarlos y pegarlos dentro de las diferentes página y entradas.
  6. Paciencia, mucha paciencia: No siempre nos saldrán las cosas a la primera, y lo normal es atascarse varias veces durante el proceso, así que os recomiendo que, desde ya, os arméis de paciencia. Os aseguro que, al final, cuando veáis el sitio web terminado, os habrá merecido la pena el esfuerzo.
  7. Ver el siguiente vídeotutorial: En el siguiente vídeotutorial, os explico paso a paso cómo podéis crear vuestro sitio web. No me he saltado ningún paso, de forma que la idea es que podáis ir haciendo todos los pasos a la vez que vais visualizando el vídeo.

3. Vídeotutorial: Cómo diseñar vuestra página web profesional con WordPress

A continuación, podréis visualizar el vídeotutorial que he confeccionado (os recomiendo encarecidamente que lo veáis en HD). El vídeo dura poco más de una hora. Aunque es un poco largo, creo que merece la pena verlo de principio a fin, pues podréis seguir todos los pasos directamente sin tener que consultar ninguna otra página o fuente. Os pido disculpas con antelación por los errores de expresión o por si voy demasiado rápido en algunos puntos (es complicado ir haciéndolo todo mientras lo explico). Si os atascáis, os surge algún problema o no entendéis alguno de los pasos, no dudéis en contactarme. ¡Buena suerte!

Cómo diseñar tu propia página web profesional con WordPress – Blog Jugando a Traducir de Rafael López en Vimeo.

NOTA: He creado un curso de diseño web en Traduversia en el que vas a poder aprender a crear dos tipos de páginas web diferentes, un microsite y una web de secciones, todo desarrollado en WordPress. Si te ha gustado la entrada, puedes ampliar información AQUÍ.

No paro de leer y escuchar por todas partes que uno de los elementos cuasi indispensables para un traductor es disponer de su propia página web o, al menos, de un perfil en internet en donde pueda estar visible y localizable fácilmente y al que haga referencia en su currículum. Es totalmente cierto. Si echáis un vistazo a vuestro alrededor, podréis ver que son muchos los traductores que disponen de una web personal y la mayoría afirman que la web les ha ayudado a promocionarse y a conseguir encargos.

Ahora bien, es cierto que diseñar una web profesional sin tener los conocimientos suficientes sobre diseño web es una tarea complicada y que requiere mucho esfuerzo y dedicación. De hecho, yo me hallo inmerso en el desarrollo de la mía propia y, aunque la tengo casi terminada, todavía hay muchos detalles que no me convencen y que seguramente cambiaré en las próximas semanas o meses.

¿MESES? Sí, meses, porque llevo casi 4 meses preparando la web. Queráis que no, a la hora de la verdad hay que tener muchas cosas en cuenta cuando uno diseña una web para lanzarse a nivel profesional:

  1. Desde el momento en que la publiquemos, estaremos en el mercado y seremos oficialmente profesionales, para bien o para mal, por lo que tendremos que ser responsables de los efectos que esta produzca. Es decir, la web no está de adorno, no es algo que nos metamos a mirar nosotros y algún compañero más para alegrarnos la vista. La web tiene un significado y juega un papel importante. Gracias a ella, podremos promocionarnos e informar a los clientes potenciales de qué es lo que podemos ofrecerles.
  2. Al estar disponibles de cara al público, como en la vida real, tenemos que trabajarnos una buena imagen. Y en esta imagen entra todo. Desde la foto de perfil que elijas para que el cliente pueda conocerte, hasta la última coma y el último punto de cada texto que haya en la misma. Somos profesionales de la lengua y el lenguaje, por lo que tenemos que cuidar todos los detalles. Un cliente en potencia podría echarse atrás si ve algo que no le gusta. Por tanto, controlar ese tipo de errores nos pondrá en una posición superior en su lista de preferencias.
  3. Como ya he dicho, el hecho de publicar una web con fines laborales implica que queremos entrar en el mundo laboral. Por tanto, hay muchos detalles que debemos tener solucionados antes de empezar siquiera a diseñar la web. Como por ejemplo, los servicios que vamos a ofrecer al cliente, las tarifas que vamos a aplicar, nuestro CV, etc. Para ello, os recomiendo que primero reflexionéis mucho y trabajéis aparte en pulir todos esos aspectos, ya que al final acabarán formando parte del contenido de vuestra web o de vuestro futuro laboral más próximo.
  4. Será muy importante traducir la web (y todos sus contenidos) a todas tus lenguas de trabajo (o al menos a tu primera lengua extranjera), de forma que los clientes potenciales puedan acceder a la información en su lengua materna. Puede sonar a perogrullada, pero a más de uno se le escapa este detalle. Quizá este proceso es uno de los que más tiempo pueda llevarse, ya que, si nos remitimos al punto 2, tendremos que estar completamente seguros de que todos los textos están correctamente redactados y que son de una calidad cuanto menos aceptable. Para ello hay muchas opciones, desde redactar los contenidos“a pelo” directamente con nuestro editor de páginas web, hasta traducir la web, una vez terminada, utilizando herramientas como Trados, OmegaT , CatsCradle, etc.
  5. Y ahora sí, por último, empezar a pensar en el diseño, el formato, los elementos que queremos incluir, la información que queremos que aparezca, la estructura del sitio, etc.

Si os habéis perdido después de leer estos apartados, u os han dado ganas de cerrar el blog y mandarme a freír espárragos, simplemente os recomiendo que le echéis un vistazo a páginas web de otros traductores que, como tú y como yo, también tuvieron que pasar por todo esto antes de diseñar su web. Aquí abajo os dejo un pequeño listado de las que me han parecido más interesantes y más atractivas. Si me permitís, voy a mencionarles, porque evidentemente no me parece ético incluir sus webs sin poner sus nombres. Muchos de ellos ya llevan un tiempo en el mundillo y se han ganado una buena posición como traductores:

Si seguís buscando en la red, probablemente encontraréis más páginas web de traductores. Estas que os he dejado son maravillosas en cuanto al diseño, los contenidos y la finalidad. Creo que son un muy buen ejemplo para inspiraros a buscar vuestro propio diseño y aplicar los diferentes aspectos que os he comentado antes.

Bien,ahora ya estamos inspirados y lo tenemos todo pensado sobre el papel. ¿Y ahora qué? ¿Cómo hago la web? ¿Qué programa utilizo? ¿Programa? ¿Hay que manejar un programa para eso? (Y mil preguntas varias).

No os preocupéis. No hace falta ser un genio informático para diseñar una web. Por suerte, en los tiempos que corren hay muchas herramientas que pueden permitirnos hacer un sitio decente. Es cierto que si tienes conocimientos de ese tipo, vas a tener más recursos y posibilidades, pero ya digo, no hay que echarse las manos a la cabeza por no saber. De todas formas, voy a aglutinaros varias herramientas y métodos de forma que sepáis por donde empezar, y de forma que los que ya saben puedan ampliar sus miras:

Perfil básico

Si tienes poca idea de diseño web, tal vez las mejores opciones serían About.me, WordPress, Blogger o Linkedin. Son herramientas muy sencillas de utilizar y que te permitirán editar y actualizar tu perfil diariamente.

  • About.me es una página que te permite crearte un perfil atractivo a la vez que sencillo, y en el que puedes incluir muy fácilmente todos tus datos, y también incorporar tus redes sociales y profesionales, de forma que estés localizable para aquellos que accedan a él. Funciona a modo de tarjeta de presentación online.
  • WordPress y Blogger son dos servicios online que permiten crear un blog personalizado. Este blog podrás enfocarlo a una finalidad profesional, donde lo más común es tener una sección para ir compartiendo tus publicaciones junto con otras secciones en las que incluyas una pequeña sección en la que hables de ti, y otras en las que incluyas tu currículum (a ser posible, en tus lenguas de trabajo). Incluso puedes incluir un formulario de contacto. Son muchas las posibilidades, aunque es cierto que familiarizarte con el panel de administración te llevará un tiempo si no has utilizado todavía ninguna herramienta por el estilo.
  • Linkedin es una red social más, como Facebook o Twitter, pero enfocada especialmente a fines profesionales. Ahí podrás publicar tu currículum, hablar de tu experiencia laboral y entablar contacto con otros profesionales de tu sector y/o con futuros clientes. No funciona tanto como una página web, pero es muy útil si no quieres complicarte la vida y si le das un uso adecuado.

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Perfil medio

Si tienes ya algo de experiencia con HTML, has diseñado alguna web ocasional o has tenido algún blog que te ha permitido ponerte al día en este apartado, entonces quizá te interese utilizar alguna de las siguientes herramientas.

En la red hay servidores que te permiten crear tu página web y alojarla de manera gratuita. Además, incluyen un panel de administración muy completo que te permitirá configurar un montón opciones. Podrás elegir entre varias plantillas o modificar alguna ya existente e ir incluyendo tus secciones de una manera muy sencilla. Las que yo considero más recomendables son Webhost y Hostinger. Incorporan un editor web de uso sencillo, muchas plantillas y diseños para elegir la que más te guste, correo web y 2 gigas de almacenamiento, que para lo que vamos a hacer, es más que suficiente. No obstante, si quieres invertir de verdad en la web, también puedes contratar un dominio .es o .com de forma que tengas una dirección más fácil de recordar para tus clientes.

Perfil avanzado

Si ya tienes experiencia en el diseño web, entonces, lo más normal, es que utilices para diseñar tu página web programas más avanzados, como Adobe Dreamweaver, Adobe Flash o Adobe Photoshop. Los tres programas, usados en tándem, pueden ayudarte por ejemplo a crearte un logo, los botones o editar las imágenes que vas a incluir  (Photoshop), a dotar de interactividad a tu página (Flash) o a organizar y crear tu página desde cero y a tu gusto (Dreamweaver). Lo ideal es buscar un alojamiento web y un dominio para poder publicar tu página una vez diseñada. Para eso Webhost y Hostinger también son muy útiles. No obstante, hay muchos más programas de diseño web y sitios de alojamiento. Ahí ya entra en juego la experiencia del experto, valga la redundancia.

Recomendaciones para actualizarnos a la era 2.0.

A la hora de llevar a cabo la web, también hay que tener en cuenta otros aspectos relacionados con la nueva era, la era de la web 2.0. El más importante, probablemente es que tenemos que intentar que la web no sea una página estática, que siempre tenga la misma apariencia y se actualice muy de vez en cuando. En este sentido, es muy importante que si tenemos un blog o redes sociales, las incluyamos en nuestra web, de forma que el cliente pueda ver que mantenemos una actividad constante y reciente dentro de nuestro campo. Para estos fines son muy útiles los plugins sociales y widgets de Facebook y Twitter, que sin mucho esfuerzo te permitirán colocar una tabla de comentarios, o con tus actualizaciones o intervenciones más recientes. Así la web podrá ser más participativa y dará la imagen de ser una página abierta a cualquier interesado en tu profesión, ya sea un compañero, un colega de trabajo o un cliente.

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Como recomendación personal, os recomiendo que sigáis una estrategia, o un plan. Es decir, que penséis primero qué redes sociales vais a utilizar y para qué las vais a utilizar, de forma que todas tengan una finalidad y formen parte de un continuum de lo que va a ser vuestro perfil profesional completo. Por ello, os recomiendo por ejemplo el siguiente plan, que es el que yo utilizo y me va bastante bien:

  • En Facebook y Twitter, crearnos un perfil más enfocado al plano profesional, y otro más enfocado  al plano personal. Si no queremos complicarnos tanto, podemos otorgarle a Facebook el plano social, y a Twitter el profesional (esto último es lo que yo hago, por ejemplo).
  • Si nos gusta y nos apasiona nuestra profesión podemos aventurarnos a crear un blog, de forma que podamos hacer aportaciones y comentarios acerca de aquellas cosas que nos llaman la atención dentro de nuestra profesión. Es muy recomendable utilizar las redes sociales para darle algo de promoción y que así nuestras entradas lleguen a más público. Una vez hecho, lo incluiremos en nuestra web. Si la finalidad del blog es que funcione como nuestra web, entonces deberemos incluir las redes sociales y toda nuestra información en él.
  • Aunque tengamos página web o blog, también podemos crearnos otros perfiles, como el de Linkedin, y así que podremos utilizarlo para obtener recomendaciones y contactar con clientes. De esta forma tendremos más puertas abiertas.

La lista seguiría, y seguiría, pues son muchas las opciones. Lo importante es que, una vez tengamos toda nuestra estrategia bien pensada, seamos capaces de centralizar todos nuestros perfiles y páginas en nuestras webs, de forma que el cliente pueda acceder a cada uno de ellos y así conocernos mejor. Para ello, es muy útil crear una pequeña barra de navegación donde incluyamos los iconos de las diferentes redes sociales que utilicemos. Para conseguir esto solo son necesarios unas nociones básicas de HTML. Si os interesa, quizá pueda elaborar un post sobre esto en el futuro.

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Bueno, esto es todo por hoy. Simplemente abro el debate. ¿Utilizáis Facebook, Twitter y Linkedin? ¿Qué estrategia os gusta seguir? ¿Tenéis ya página web o blog personal? ¿Os está resultando útil para promocionaros? ¿Creéis que os merecería la pena haceros una web profesional?

Un saludo y hasta la próxima entrada.