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Llevo un tiempo reflexionando sobre cómo diversificar mi tiempo para ofertar más servicios a mis clientes y llenar mis horas de trabajo como autónomo. Dada la versatilidad y amplitud de conocimientos que solemos tener los profesionales de la traducción, son muchos los servicios que podemos abarcar: traducción, interpretación, docencia de idiomas… ¿Y qué más? A mí, en su momento, se me ocurrió que la maquetación y el diseño podían ser dos campos muy interesantes para un traductor por diferentes motivos:

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1. La maquetación es un servicio que se puede ofrecer bien para complementar un proyecto de traducción, bien como servicio independiente, pues son muchos los clientes y empresas que necesitan maquetar documentos para diferentes fines, sean traducciones o no.

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2. En el mercado profesional de la traducción, hay cada vez más empresas que buscan incorporar a especialistas en maquetación, sobre todo las grandes agencias. Solo tenéis que echarle un vistazo a las ofertas de empleo de empresas como Transperfect o SDL, por ejemplo, que llevan un tiempo ofertando puestos de DTP Specialists (aquí tenéis un ejemplo de lo que os hablo) o similares. Las pequeñas y medianas empresas de traducción, por el contrario, no suelen contratar a maquetadores, pero sí que valoran positivamente contratar a traductores con conocimientos de maquetación que puedan enfrentarse con soltura a encargos que requieran este tipo de labores, y al mismo tiempo están en contacto directo con profesionales autónomos que puedan satisfacer sus necesidades en esta materia.

freelancetranslator3. Los maquetadores y traductores autónomos son profesionales que generalmente desarrollan su trabajo desde su casa (o desde su oficina, si disponen de ella) en unas condiciones similares, si bien es cierto que los maquetadores utilizan herramientas especializadas muy diferentes que hay que aprender a manejar y, sobre todo, costear.

multilingue4. Uno de los mayores retos a los que puede enfrentarse un maquetador es la maquetación multilingüe. Es realmente complicado para un maquetador maquetar textos que están en idiomas que no domina, y más todavía si estos idiomas emplean grafías diferentes a la de su lengua nativa. Los traductores, por el contrario, estamos acostumbrados a consumir textos en diferentes lenguas, por lo que el grado de dificultad a la hora de acometer este tipo de trabajos puede ser mucho menor.

No obstante, bien es cierto que la maquetación es una especialidad que requiere unas destrezas y conocimientos que los traductores no poseemos de serie, ya que son muy pocas las universidades y centros de formación que ofertan asignaturas relacionadas con esta disciplina y aplicadas a la traducción.

Los cursos sobre uso de herramientas como InDesign o QuarkXpress suelen tener precios bastante elevados. No obstante, dado el panorama actual del mercado, creo personalmente que invertir en estos cursos puede ser una inversión muy rentable a largo plazo. Además, según mi experiencia, esta inversión se amortizaría de sobra con dos o tres proyectos de maquetación con una extensión de alrededor de 100 páginas, algo bastante asequible.

Yo, personalmente, he encontrado un gran cobijo dentro de esta especialidad y, para ser sincero, hace ya tiempo que se ha convertido en una de mis principales fuentes de ingresos, algo que me motiva a seguir trabajando en esta línea.

Así que, ya sabéis, si queréis ofrecer algo más que servicios de traducción, la maquetación puede ser una aliada perfecta para diversificar y poner en marcha la máquina de hacer billetes. Si queréis animaros a comentar sobre este tema, podéis dejar un mensaje más abajo, como siempre.

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¡Hasta la próxima!