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Hoy quiero compartir con vosotros las herramientas que utilizo en mi día a día para afrontar los diferentes encargos y tareas que se me van presentando. Ya realicé una entrada anterior que formó parte de la saga de entradas encuadradas dentro del Proyecto Softrad, en la que hice una recopilación de herramientas para la traducción audiovisual.

Sin embargo, en esta entrada me gustaría compartir con vosotros cuáles de esas herramientas utilizo más y qué utilidad les doy. En la actualidad, la mayoría de encargos que estoy afrontando son subtitulados y traducciones de guiones y, por tanto, todos los programas que os voy a comentar a continuación serán para solucionar cuestiones relacionadas con dichas tareas:

Herramientas para la subtitulación:

  • Editor de subtítulos: Como muchos ya sabéis, siento una especial debilidad por Aegisub, pues es un programa gratuito y que tiene prácticamente todas las funciones que se le piden a un editor de subtítulos (la única pega que le veo es que carece de contador de caracteres). Aún así, me gusta tener en el cajón dos editores más para cubrirme las espaldas, y es por eso por lo que también tengo instalados Subtitle Workshop y VisualSubSync.
  • Programas para incrustar subtítulos: En muchas ocasiones necesitaremos incrustar nuestros subtítulos. Esta es una tarea que tengo que hacer casi a diario y para llevarla a buen puerto me gusta utilizar dos programas. Por un lado FormatFactory, que permite no solo incrustar subtítulos sino convertir nuestro vídeo al formato que necesitemos y exportar nuestros vídeos y subtítulos en alta definición (HD). En otras ocasiones, me gusta utilizar AviRecomp, por el simple motivo de que dispone de una opción que me permite añadir una franja negra en la parte inferior de la pantalla, de forma que los subtítulos queden sobre fondo negro. Esto no siempre lo llevo a cabo, pues depende de las características del encargo, pero en muchas ocasiones es bastante útil. Además, también tiene la ventaja de que nos permite comprimir los vídeos al tamaño que nosotros especifiquemos (hay que tener en cuenta que la calidad disminuye proporcionalmente), con lo cual podemos solucionar fácilmente la cuestión de conseguir que el vídeo no tenga un tamaño demasiado grande.
  • Reproductores: Antes de incrustar los subtítulos, y tras haberlos incrustado, me gusta comprobar que el vídeo se reproduce de manera adecuada y que los subtítulos funcionan tal cual los he configurado (si no los exportamos de la manera adecuada, nuestros subtítulos pueden perder el formato que les hayamos atribuido originalmente). Para ello, me gusta utilizar el Reproductor Multimedia VLC (VideoLAN), que nos permite añadir fácilmente los subtítulos a nuestro vídeo y comprobar así el resultado final. Como reproductor reserva, tengo instalado SPlayer, que es también un reproductor gratuito que permite incorporar los subtítulos con facilidad.
  • Paquetes de códecs: Es importante que cuando instalemos nuestros reproductores también instalemos un paquete de códecs de vídeo y audio para poder reproducir sin problemas los diferentes formatos de los archivos con los que trabajemos. Yo siempre instalo los packs K-Lite Codec Pack y el XP Codec Pack, que podéis descargar en los enlaces que os he facilitado.

Herramientas para la traducción y transcripción de guiones

En las últimas semanas he estado trabajando con AV Editor, un programa del que ya os he hablado en el blog y que sigue en fase de desarrollo (la cosa va para largo, me temo). Antes de empezar a utilizar este programa, utilizaba principalmente dos tipos de herramientas: un procesador de textos y un reproductor de vídeo.

  • Procesadores de textos: Siempre he utilizado Microsoft Word, aunque cuando he tenido que trabajar en otros ordenadores he recurrido a la socorrida suite de OpenOffice, que como la mayoría sabéis es gratuita y muy parecida a la de Microsoft.
  • Reproductores de vídeo: En este caso, siempre trabajo con VideoLAN, pues me permite configurar los atajos de teclado para trabajar con el vídeo a mi gusto. De esta manera puedo reproducir, detener, ralentizar o acelerar el vídeo rápidamente y sin tener que tocar el ratón.
  • Otros programas auxiliares: En los casos en los que no dispongo de guión para traducir el vídeo que me encargan, muchas veces he utilizado Adobe Premiere para realizar una transcripción automática gracias a una función que incluye que nos permite crear subtítulos automáticos. De esta manera podemos ahorrarnos mucho tiempo a la hora de descifrar muchas palabras del guión que algunas veces se nos pueden escapar. Por desgracia, la transcripción que realiza el programa no es perfecta, por tanto muchas veces tendremos que corregirla o editarla para poder trabajar sobre ella.

Hay otras herramientas generales que no he mencionado, pues todos somos conscientes de que es imprescindible utilizar herramientas como un navegador (suelo alternar entre Firefox y Chrome) para poder realizar nuestras búsquedas por internet y documentarnos, o nuestros propios diccionarios y fuentes de consulta. Personalmente, trabajo con una barra de favoritos que tengo bien preparada y organizada y en la que he incluido todas las fuentes online que utilizo. De esa manera, ahorro tiempo y puedo tener un acceso más rápido a todas mis fuentes y recursos. Además, también utilizo Dropbox para guardar todos los archivos de instalación de los programas que utilizo (sobre todo los editores de subtítulos y VideoLAN). De esta manera, si alguna vez me encuentro fuera de casa o no dispongo de mi ordenador podré instalarlos en cualquier otro PC sin tener que estar descargándolos de nuevo. También me gusta llevar en Dropbox un archivo con todas mis páginas de favoritos, de forma que cuando me encuentro en otro ordenador puedo cargarlo de nuevo en el navegador y trabajar como en casa. Todos estos programas y archivos los he incluidos dentro de una carpeta que he denominado «pack audiovisual«.

Otro de los grandes problemas suele estar ligado al envío o a la entrega de archivos. Dado que los archivos de vídeo suelen pesar mucho, en muchas ocasiones es imposible enviarlos por correo. Por suerte, gracias a los servicios de alojamiento podemos compartir y enviar nuestros archivos sin que peligre la capacidad de nuestra bandeja de correo. Yo suelo utilizar WeTransfer, que hasta la fecha no me ha dado ningún problema y me tiene bastante satisfecho. Con respecto a las «herramientas físicas», utilizo unos auriculares acolchados (de los que te cubren toda la oreja por completo sin aplastarte la oreja), una pantalla de 21,5 (cuanto más grande, mejor) y un teclado, ratón y sillón ergonómicos. 

Por supuesto, todo esto es una cuestión muy personal y, como se suele decir, “cada maestrillo tiene su librillo”, así que cada uno seguramente utilizará unas herramientas u otras en función de sus gustos o de sus necesidades. Ahora mismo, mis necesidades me hacen utilizar estos programas casi a diario pero, probablemente, en el futuro tendré que utilizar otros diferentes cuando esas necesidades cambien o se multipliquen (o cuando surjan o descubra nuevos programas que sean mejores que estos o me gusten más). De todas formas, os invito a compartir en esta entrada las herramientas que utilizáis para que así todos podamos dejar constancia de qué herramientas utilizamos más los traductores audiovisuales.


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¡Hasta la próxima!

 

Desde hace un tiempo he estado investigando sobre qué programas hay disponibles para la edición de subtítulos. En un principio, pensaba que el mercado de este tipo de software era pequeño y que no había mucho donde elegir. ¡Cuán equivocado estaba!

Subtitlingsoftware

Software libre (freeware)

Es cierto que en lo referente a los freeware hay menos donde elegir. Ya os hablé hace poco tiempo en uno de los primeros posts del blog de que, entre los editores de subtítulos gratuitos, los que más me complacen son Aegisub y Subtitle Workshop. Sin embargo, hay más programas disponibles en la red, y además con diferentes sistemas de funcionamiento.

Por un lado tenemos los editores de subtítulos que tienen una filosofía WYSIWYG, que te permiten previsualizar el vídeo e insertar los subtítulos al mismo tiempo. Incluso algunos, como Aegisub, te permiten procesar la pista de audio de forma que puedas visualizar la onda de sonido, lo cual es muy útil para delimitar donde empieza y terminan las diferentes intervenciones de los personajes. Dentro de esta filosofía, se encuadran los programas anteriormente mencionados, y también otros como Jubler Subtitler (el editor de subtítulos para Mac, también disponible para Windows), Subtitle Processor (que es criticado por ser demasiado complicado de entender), Subtitle Creator (que recibe valoraciones muy positivas en Softonic, lo cual es valorable), Subtitle Edit (que no ofrece demasiadas posibilidades en cuanto a configurar el formato y los estilos del texto de los subtítulos) o Gaupol (en mi opinión, más profesional que los anteriores, ya que admite múltiples formatos y proporciona medios de creación y sincronización de subtítulos, y un editor de texto competente).

Aunque no me gustan estas cosas, voy a hacer un pequeño ranking de estos programas, para que luego no digáis que no me mojo. Por supuesto, aunque intento ser todo lo objetivo que puedo, siempre entran en juego preferencias personales, ya que cada uno valora de manera diferente los pros y los contras de cada editor. Después de haberlos probado todos y haberlo sopesado mucho, los dejaría en el siguiente orden:

  1. Aegisub
  2. VisualSubSync
  3. Subtitle Workshop
  4. Gaupol
  5. Jubler Subtitle Editor (Disponible para MAC)
  6. Subtitle Creator
  7. Subtitle Edit (Nikse)
  8. Subtitle Processor

He de decir que la lista probablemente es todavía más larga, pero estos siete son los editores de subtítulos con filosofía WYSIWYG que he considerado mejores, o quizá, más conocidos o localizables en internet dentro del género del software gratuito. Existen más editores, y los incluyo por cortesía en la siguiente enumeración: SubMagic, Gnome Subtitles (para Linux), DivXLand Media Subtitler y Open Subtitle Editor.

Por otro lado, tenemos la otra filosofía de trabajo, que consiste básicamente en subtitular «a pelo». Para ello se puede utilizar cualquier procesador o editor de textos, desde el bloc de notas, el clásico WordPad o cualquier otro procesador más actual. En un foro de debate de Linkedin, que os recomiendo que leáis (sobre todo a los que lleven poco tiempo), incluso había algún profesional que afirmaba llevar utilizando durante muchos años el bloc de notas, Express Scribe (un programa para transcribir audio y vídeo, muy útil si no dispones del guión del vídeo en cuestión) y, en fases posteriores, Subtitle Workshop, con un resultado muy satisfactorio. También hay otros editores de subtítulos que tienen un escenario más sencillo y simple. No ofrecen la posibilidad de visualizar el vídeo o la onda de audio, pero permiten hacer lo básico.

Desde luego, para gustos colores. Hay quién prefiere no gastarse cantidades de 3 o 4 cifras y sacar el máximo partido al software libre.

Software de Pago

Pero la realidad muestra que los programas de pago son, en general, los que están más actualizados y mejor adaptados a la realidad profesional de los traductores audiovisuales (evidentemente, esto no puede ser de otra manera). En general, los editores de subtítulos gratuitos te permiten hacer un trabajo eficiente y profesional si aprendes a utilizarlos, pero en cuanto a características y posibilidades, los programas de pago siempre te ofrecerán mucho más.

Tras esta aclaración, llegamos a una de las preguntas clave: ¿Merece la pena gastarse el dinero en un programa profesional?

Mi respuesta es que depende del volumen de trabajo que tengas, sobre todo si eres autónomo. Si has llegado a un punto en el que puedes vivir de la traducción audiovisual y que la mayoría de tus encargos son de esta índole (lo cual sería como un sueño hecho realidad para más de uno), entonces quizá sí sería buena idea empezar a pensar en adquirir un software de pago. Más o menos podéis aplicar el mismo criterio que en otros debates, como si merece la pena comprar Trados si eres autónomo, pudiendo utilizar otros programas como OmegaT, etc.

Por poner otro ejemplo quizá más claro de esto, es como utilizar lápiz y goma en clase de matemáticas, en lugar de una calculadora. Evidentemente, con el instrumento profesional, aunque sea más caro, siempre ganas en eficiencia. Otra cosa es que sólo tengas que hacer cuentas sencillas, y no operaciones complejas. Ahí es donde ya uno tiene que tomar la decisión por sí mismo de si le conviene o no dar el paso. Todo depende de la finalidad, de si lo necesitas de verdad, y de si crees que a la larga podrás recuperar la inversión realizada de una manera rentable.

Las empresas, por lo general, utilizarán programas profesionales porque, evidentemente, al trabajar a gran escala, requerirán un software de garantías que esté actualizado y que puedan seguir actualizando, que les proporcione las mejores características, y que le de un respaldo técnico que les permita dialogar y colaborar con la empresa desarrolladora del producto en caso de que el programa dé problemas o necesiten cualquier tipo de ayuda o asistencia técnica.

Entrando ya de lleno en los programas disponibles (ya he divagado bastante), hay mucho donde elegir:

Existen más programas aparte de los mencionados, pero estos son los que he podido recoger del interesante debate de Linkedin. Hay división de opiniones sobre qué programa es mejor. Muchos defienden WinCaps, por ser uno de los más utilizados en empresas. Sin embargo, hay muchas empresas que también se inclinan por EZTitles o Titlevision. De nuevo, cada empresa elige qué programa prefiere utilizar en base a sus necesidades y a sus preferencias. El precio también es un argumento de peso a la hora de tomar la decisión final. Mientras unos tienen unos precios estratosféricos y ofrecen grandes posibilidades (o no), otros tienen un precio más competitivo y ofrecen otras alternativas. Es cuestión de sacar la balanza, y poner en un lado los pros y en otro los contras. También es importante tener en cuenta que algunos de estos programas ofrecen una versión de prueba de forma que así el cliente pueda probarla por sí mismo y comparar antes de tomar la decisión final.

Por desgracia, todavía no puedo ofreceros precios y, aunque he probado muchos de ellos, no los he utilizado tanto tiempo como para poder daros una opinión fiable. Por ello, ahora es cuando se abre el debate y los entendidos y verdaderos profesionales salís a la palestra a dar vuestro consejo y opinión. Si pudierais elegir, ¿con cuál os quedaríais?