En defensa del doblaje y la traducción audiovisual

Escribo estas líneas para comentar o, más bien, opinar sobre un artículo que publicó Juan Gómez-Jurado ayer en el diario ABC titulado «Venganza contra la traducción» en el que critica al doblaje y a los traductores. La verdad es que ha sido bastante polémico y ha encendido a muchos traductores por el tono ofensivo que desprendía. Para aquellos que no lo hayáis leído, lo podéis leer directamente desde su Twitter, ya que subió una foto del artículo para que todos pudieran leerlo:

 


Lejos de que estas líneas puedan interpretarse como una pataleta (no soy yo el traductor de la película y suelo ignorar este tipo de críticas), mi intención es simplemente arrojar un poco de luz sobre el tema para que aquellos que piensan que los traductores y el doblaje son un cáncer le den un poco al coco y entiendan su significado como técnica de adaptación y mecanismo de cultura. Nosotros también tenemos derecho a dar nuestra opinión, y ya que él la ha dado en calidad de periodista y escritor, yo voy a darla ahora como traductor audiovisual.

A continuación, voy a intentar desmontar algunos tópicos que se mencionan en el artículo, sobre todo los más hirientes para los traductores y los profesionales del doblaje. Algunos ya los comenté en esta entrada, pero no está de más recordarlos.

El tópico de que las malas traducciones son siempre culpa del traductor

No voy a entrar al trapo de valorar si las traducciones que se critican en el artículo son mejores o peores, aunque desde una óptica lingüística no considero que sean incorrectas. Desde la butaca y a toro pasado es muy fácil acuchillar al traductor. De hecho, todos hemos disfrutado en algún momento comentando gazapos del doblaje, pero siempre desde la curiosidad y el respeto y evitando la crítica fácil de barra de bar.

Dicho esto, decir que una mala traducción es culpa del traductor es como afirmar que un fallo en la numeración de un libro es culpa del escritor. El proceso de doblaje es una cadena de trabajo en la que participan numerosos profesionales de diferentes sectores: traductores, ajustadores, actores, directores, técnicos de sonido, coordinadores de producción… El traductor es uno de los primeros eslabones de esa cadena de trabajo. Esto implica que el guion que entrega a los estudios y las productoras no es más que un mero borrador sujeto a cambios sobre los que, en la mayoría de ocasiones, el traductor no tiene ni voz ni voto. ¿Significa eso que el traductor está exento de culpa? En absoluto, puede que sea suya, pero también es posible que la decisión final la haya podido tomar el revisor, el ajustador o el director de doblaje (o todos en conjunto). Por tanto, para saberlo con certeza, habría que preguntárselo a ellos primero. En otras palabras, habría que documentarse.

El tópico de que el doblaje tiene la culpa de que en España no se hable bien en inglés

Para entender la influencia que el doblaje pueda haber tenido o no sobre el aprendizaje de idiomas en España, primero tendríamos que analizar los factores históricos que provocaron que el doblaje fuera la técnica elegida por España y otros países de Europa para la adaptación de las películas y productos audiovisuales que venían de Hollywood. El doblaje surgió en la década de los años 30 como una de las soluciones a los problemas derivados de la transición del cine mudo al cine sonoro, y se planteó como respuesta al poco éxito que tuvieron las versiones multilingües y las versiones subtituladas en varios países de Europa. Quizá el acontecimiento más recordado fue el estreno de The Jazz Singer en París en el año 1929, que suele considerarse una de las primeras emisiones con subtítulos de la historia del cine.

“In 1929 The Jazz Singer (Alan Crosland, 1927) was screened in Paris with subtitles but the initial curiosity for sound films was not enough to convince French viewers to watch subsequent films with subtitles. It quickly appeared that subtitling would not satisfy mass audiences. Other strategies were tested.”¹

Este rechazo provocó que la Paramount abriera en el año 1930 unos estudios en Joinville para producir versiones multilingües en hasta 14 idiomas diferentes. Sin embargo, las versiones multilingües también fracasaron, principalmente por su elevado coste (imaginad lo que costaría ahora mismo grabar Juego de tronos en inglés, francés, alemán, italiano y español con actores diferentes) y porque no consiguieron convencer al público de la época², que quería ver a las grandes estrellas de Hollywood en sus pantallas. Los estudios acabaron cerrando en el año 1932 y se convirtieron en unos estudios de doblaje. La apertura de esos estudios de doblaje marca el inicio de la historia del doblaje en Europa, dado que desde ese momento empezaron a producirse las primeras películas dobladas para Francia, España, Italia o Alemania (FIGS). Aquí podéis ver también un mapa con las técnicas de adaptación que se impusieron en los diferentes países de Europa.

TecnicasEuropa

Efectivamente, en los países nórdicos (entre ellos Noruega y Dinamarca, que son los citados por Juan Gómez-Jurado en su artículo) se acabó optando por la subtitulación, principalmente porque su mercado era más pequeño que el de los FIGS y los costes eran mucho menores.

Con este ladrillaco de historia solo quiero aclarar que el doblaje entró en España principalmente por la influencia de Joinville y por el rechazo al subtitulado. Las causas del rechazo fueron principalmente culturales (en aquella época la tasa de alfabetización era bastante baja y al público le costaba leer más que ahora) y económicas. Una vez se impuso el doblaje, la tendencia se mantuvo durante las décadas siguientes. Por tanto, no creo que sea acertado ni justo culpar al doblaje de las carencias idiomáticas de la sociedad española. Antes de apuntar al sector del cine y al sector del doblaje, yo creo que deberíamos apuntar al sector político y al sector educativo. Y aquí también debemos tener muy en cuenta otros factores históricos. No podemos olvidar que, hasta la década de los 70, el francés era la lengua extranjera más estudiada en España en detrimento del inglés, que adelantó al francés unos años más adelante. Eso significa que los estudios de inglés en España apenas llevan 3 o 4 décadas en funcionamiento (y menudo funcionamiento). Y no voy a entrar a valorar el nivel de docencia ni los planes de estudio porque entonces no acabaría nunca. Con esto quiero decir que el doblaje de los productos audiovisuales es necesario para poder llegar a toda la población.

¿Significa esto que los españoles somos idiotas? Yo creo que más bien somos víctimas. Es evidente que todavía hay mucho trabajo por hacer en materia de educación hasta conseguir equipararnos con otros países que han tenido al inglés como primera lengua extranjera desde hace más tiempo. Decir que el doblaje crea idiotas es una afirmación bastante injusta y poco acertada. Sería más justo decir que el doblaje es un instrumento que ha permitido que miles de películas extranjeras hayan podido emitirse en España, con todo lo que eso implica a nivel de transmisión de cultura. No niego que los gazapos o los cambios no hayan podido perjudicar a muchas de estas películas (aunque, ojo, hay casos en los que los cambios son beneficiosos), pero sin el doblaje es probable que ni siquiera hubieran llegado a emitirse en España. Otra cosa muy distinta es el uso que se hiciera del doblaje en España durante la época del franquismo en pro de la censura, pero ese es un tema aparte que no solo afectó a la televisión y al cine, sino también a los medios de comunicación, los libros o la música, por citar otros ejemplos. Y de eso tampoco tienen la culpa ni los traductores, ni los artistas, ni los escritores, ni los profesionales del doblaje.

El tópico de que el doblaje es una farsa y que es mejor ver las películas en VO

“Doblar es robarle la voz al actor su voz, al espectador miles de matices y violar el producto final.”

Este comentario es el típico comentario de sobremesa dominguera. Quizá es el más hiriente y, al mismo tiempo, el que demuestra mayor ignorancia sobre el tema. Además, por si eso fuera poco, califica a los profesionales del doblaje de ladrones y violadores, que no es moco de pavo.

En fin, vamos a poner las cosas en su sitio. Doblar es adaptar un producto audiovisual para que los espectadores puedan consumir ese producto en su lengua materna y garantizar así su difusión. Como ya hemos comentado antes, el doblaje se impuso como técnica de adaptación tras la transición del cine mudo al cine sonoro hablado, así que fue la opción elegida por el público y por la industria para adaptar películas. Y es precisamente en esa palabra en donde está la clave. Las versiones dobladas, al contrario que ocurre en las versiones subtituladas, son adaptaciones que pueden estar sometidas a cambios. Esos cambios pueden gustar o no, pueden ser más o menos correctos, pero forman parte del proceso de adaptación y hay que aceptarlos.

Lo que no podemos dejar pasar es que, a lo largo de todas estas décadas, gracias al doblaje varias generaciones han podido disfrutar de innumerables películas procedentes de Hollywood y otros países. ¿Cómo si no podrían haber visto nuestros abuelos películas como Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot) o El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard)? Ah, y ahora que he mencionado lo de los otros países. ¿Os suenan Seppuku o El infierno del odio? Pues si no las habéis visto, os invito a verlas en versión original, pero sin subtítulos ni nada, para que así podáis disfrutar de ellas en toda su esencia. Ah, por cierto, se grabaron en japonés…

El tópico de que los títulos de las películas son culpa del traductor

Ya sé que en el artículo se critica a los ejecutivos de las distribuidoras y no a los traductores, pero es otro comentario que suele salir de bocas de ignorantes en la materia. Merche García Lledó publicó hace unas semanas una entrada en su blog en la que se analizaba el papel del traductor en la elección de los títulos de las películas. Invito a todos (incluido al señor Juan Gómez-Jurado) a que lo leáis, porque en él se incluyen varios argumentos de Frederic Chaume, con los que explica cómo se eligen esos títulos y el grado de influencia que tienen los traductores en la toma de decisiones, que suele ser mínimo.

Es cierto que desde hace unos años hay una tendencia a traducir ciertos títulos de películas con un toque cómico que a veces es un tanto exagerado. Aquí van algunos ejemplos: ¡Este cuerpo no es el mío! (The Hot Chick), La salchicha peleona (Beverly Hills Ninja), Viaje de pirados (Road trip), La madre de todos los desmadres (Hot Shots)… Por no hablar de las películas protagonizadas por Leslie Nielsen cuya fórmula del éxito siempre fue verbo + «como puedas»Aterriza como puedas (Airplane!), Acampa como puedas (Family Plan), Agárralo como puedas (The Naked Gun), Espía como puedas (Spy Hard), Asegúrate como puedas (Safety patrol!), Esquía como puedas (Kevin of the North), Despega como puedas (A Space Travesty) y alguna más que ahora mismo no recuerdo. También hay otros casos de sagas similares como la protagonizada por Martin Lawrence, con títulos como Esta abuela es un peligro (Big Momma’s House) o Esta abuela no es mi padre (Big Mommas: Like Father, Like Son); o las secuelas de Los Padres de ella (Meet the Parents), con títulos similares: Los padres de él (Meet the Fockers) Ahora los padres son ellos (Little Fockers).

Mi intención al citar estos títulos no es criticarlos. Todo lo contrario, es analizar por qué se tradujeron así. No hay que ir a Salamanca para llegar a la conclusión de que los títulos de estas películas siguen una clara estrategia comercial. Es decir, son títulos que VENDEN, y como vendieron en el pasado, se siguen utilizando (si algo funciona, no lo cambies). Yo personalmente no suelo consumir este tipo de películas, pero la realidad es que tienen su público en España y este mecanismo es una forma de venderlas que funciona desde hace mucho tiempo. Y ojo, tampoco creo que haya que calificar de idiotas a los que las consumen, porque tienen un público muy amplio tanto en España como en otros países.

Lo que sí puedo afirmar con total tranquilidad es que el traductor no es el responsable de que se tomen estas decisiones. Yo mismo he traducido varias películas y series de televisión para doblaje y, que yo recuerde, solo aceptaron mis propuestas en un par de ocasiones. La realidad es que el marketing y las ventas suelen estar por encima de criterios lingüísticos, aunque a veces eso traiga como consecuencia títulos poco acertados a nivel traductológico.

Conclusión

En fin, dejando a un lado las tonterías y las polémicas, yo creo que el doblaje es una técnica de adaptación que nos ha dado más de lo que nos ha quitado, y eso también es justo reconocérselo a todos los que lo hacen posible. Hay muchos profesionales que trabajan incansablemente y a contrarreloj para adaptar los productos audiovisuales y conseguir que podamos verlos en los cines en nuestra lengua materna pocos días después de su estreno en los países de origen. Esto no significa que no podamos criticar u opinar sobre malas traducciones, pero antes de hacerlo sería conveniente ponerse en el lugar de estos profesionales y entender en qué consiste su trabajo y cómo lo desarrollan.

Referencias bibliográficas

¹Nathalie Régnier et Anaïs Le Fèvre-Berthelot, « ‘It’s All About Performance’, An Interview with Dubbing Director Nathalie Régnier », InMedia [En línea], 5 | 2014, publicado el 17 de septiembre 2014, consultado el 9 de mayo de 2015. URL: http://inmedia.revues.org/793

²Nathalie Régnier et Anaïs Le Fèvre-Berthelot, « ‘It’s All About Performance’, An Interview with Dubbing Director Nathalie Régnier », InMedia [En línea], 5 | 2014, publicado el 17 de septiembre 2014, consultado el 9 de mayo de 2015. URL: http://inmedia.revues.org/793

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davidManuel Mata PastorpavelvanesaEstrella Autores recientes
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david
Invitado
david

Viendo una película, donde desde un avión solicitan ayura por radio, gritan “mayday mayday”, y lo subtitulan como “ayuda, ayuda”!!?? Qué tipo de incultos ponen a traducir/subtitular? Esa palabra no se traduce!!!

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[…] En defensa del doblaje y la traducción audiovisual (Jugando a traducir) […]

Manuel Mata Pastor
Invitado
Manuel Mata Pastor

Martes 17 de octubre de 2017:
Homenaje a los actores en el área de doblaje + Parada en el infierno (2016),
http://artisticmetropol.es/web/parada-en-el-infierno-2016/

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[…] En defensa del doblaje y la traducción audiovisual […]

pavel
Invitado

Estoy de acuerdo con la mapa. Soy de la Republica Checa y todas las peliculas son dobladas y Eslovaqui usa un monton de nuestras peliculas ya dobladas porque las lenguas son muy parecidas. Aqui hay otro artículo sobre doblajes muy interesante doblaje