«Apúntatelo que se te olvida». Creo que me lo dijo un gran amigo mío hace tiempo. Yo le dije que no lo necesitaba mientras me señalaba la frente con el dedo índice. Ja. Iluso. Ingenuo. ¡Insensato!

La memoria es como la muerte, sabes que está ahí acechando pero nunca piensas que vas a ser la siguiente víctima. Confías en ti porque nunca has necesitado nada ni a nadie que te recordara lo que tenías que hacer, e incluso en tu mente eras capaz de tener organizado todo el proceso para llevar esa tarea a buen puerto.

Pero, antes o después, siempre, siempre llega el día en el que la cabeza y la memoria dejan de funcionar coordinadamente, bien por sobrecarga de trabajo, bien por un despiste (a cualquier le puede pasar), bien por X factor.

Pues eso, a mí me han pasado las dos cosas en menos de una semana. La verdad es que te sientes fatal porque tienes la sensación de no haberte organizado bien, o de no haber tenido la cabeza donde tenías que tenerla, pero no creo que ese sea el verdadero problema.

El verdadero problema es que no siempre somos capaces de detectar el momento en el que realmente necesitamos dedicar tiempo a la organización. Hasta la fecha, había hecho varios intentos de usar agendas, pero siempre pensaba que era una pérdida de tiempo, porque tenía que dedicar 10 o 15 minutos para actualizarla y otros 10 o 15 minutos para organizarme. En mi opinión, cuando las tareas que tienes que hacer no son muchas, o crees que no son las suficientes como para plantearte usar una agenda, entonces deja de tener sentido. Sin embargo, cuando llega un momento en el que se te empiezan a juntar tareas y trabajos de varios frentes (casa, trabajo, proyectos, compromisos, etc.), entonces sí empieza a merecer la pena este sistema.

Así que, después de toda esta reflexión, decidí que tenía que poner algún tipo de solución. Primero recurrí a las famosas «To-Do Lists«, listas diarias de tareas que tenemos que hacer y que, por alguna razón, crean una enorme satisfacción personal cada vez que logras tachar o poner una a alguna de las tareas que has apuntado. Además, permiten establecer prioridades, ya que puedes ordenar las tareas según su importancia o la urgencia con la que deben realizarse. Crean motivación, pero también estrés, sobre todo si apuntas demasiadas cosas en la lista y no eres capaz de hacerlas todas en el plazo que te has marcado. Estas listas son una forma muy interesante de evitar la procrastinación, pero también es muy sencillo que acaben traspapeladas si dejamos de prestarles atención por ser demasiados ambiciosos a la hora de redactarlas.

Otro método es utilizar las agendas de toda la vida. Sin embargo, no es mi método preferido, precisamente. Aunque he de reconocer abiertamente que envidio y, al mismo tiempo, admiro a aquellas personas que son capaces de llevar una agenda impoluta y tan bien escrita y ordenada que bien parece una obra de arte. Para llevar una agenda correctamente es importante desarrollar habilidades de organización, gestión y planificación. Muchos creen que esto es algo que se adquiere con la práctica, pero yo creo que son destrezas que no son tan fáciles de desarrollar y que están muy infravaloradas. Tengo contactos dentro del mundo de la organización de eventos y he tenido la oportunidad de verlos trabajar, por lo que puedo dar fe de que ver a profesionales como ellos llevar agendas, planear órdenes del día, gestionar encargos, envíos, correo, etc. es un auténtico espectáculo y que tiene un gran mérito.

Otras alternativas son los medios electrónicos como las aplicaciones de agendas y calendarios para PC (Sunbird, Essential PIM, Google Calendar, etc.), pero tienen el defecto de que, una vez instaladas en tu ordenador, solo puedes consultarlas en él. Así que, a no ser que tengas un portátil y lo lleves siempre contigo, o que trabajes en un puesto fijo y no necesites mover la agenda, tampoco son la mejor opción.

También apliqué otros métodos como elaborar listas de pros y contras, ventajas e inconvenientes, post-its, recordatorios, mensajes y avisos al correo, alarmas en el móvil, y un largo etcétera.

Todos estos métodos están muy bien y son muy útiles. Pero hay que tener presente que no dejan de ser medios y fines que muchas veces aplicamos sin haber detectado primero el verdadero problema. Bien aplicados, pueden sernos de gran ayuda. Pero, en mi opinión, primero es más importante analizar nuestro problema y, posteriormente, desarrollar de manera equilibrada las siguientes cualidades (o detectar cual de ellas es la que falla): concentración, memorización, priorización, toma de decisiones y gestión del tiempo:

Concentración: la concentración es muy importante para poder quedarnos con los detalles  más importantes de las tareas que tengamos que hacer. Hay que mantener la mente activa, ser capaces de detectar la información relevante, prestar atención y saber en todo momento en qué momento estamos, y a donde vamos. En el caso de que nos cueste trabajo mantener la concentración, hay varias técnicas y métodos que permiten potenciarla: las tradicionales y más conocidas son el uso de tapones para aislarnos del ruido o mirar fijamente durante unos segundos algún punto de la pared, o fijarnos en algún cuadro, cerrar los ojos, y después intentar recordar durante unos segundos los elementos que habían en él. Estos métodos están bien, aunque yo puedo recomendaros el mío propio, que consiste en echar una partida de ajedrez antes de empezar a trabajar a modo de calentamiento para empezar con la mente a tope (también sirven otros juegos como el sudoku o el mahjong, pero es importante mantenernos todo el rato concentrados en el juego).

Memorización: el olvido es el peor enemigo de una correcta organización. Aunque la memoria falle, es interesante ejercitarla y mantenerla activa para poder desenvolvernos con agilidad a la hora de tener presentes las cosas que tenemos que hacer. Si no somos capaces de memorizarlo todo, entonces sí que puede ser una buena opción apuntarnos lo que tenemos que hacer para que no se nos olvide. De hecho, aunque confiemos en que no se nos olvidará, es recomendable apuntarlo por si acaso (nota mental: «apúntatelo que se te olvida»). Dentro de este apartado sí podría ser útil el uso de agendas con fines recordatorios (pero sin llegar a hacernos esclavos de ellas), aunque es importante estar alerta porque las agendas, que sepamos, «no hablan» así que hay que tener siempre presente lo que hay que hacer en cada momento. Las To-do lists y el uso de post-its también sirven como recordatorios, pero sin volvernos locos.

Priorización: es muy importante ser capaces de establecer prioridades antes de afrontar nuevas tareas. Gracias a la priorización podremos mejorar nuestros resultados, conseguir metas y mantener una motivación alta, que es clave para seguir adelante con el resto de tareas. Las «to-do lists» son realmente útiles para estos fines. A mí me han ayudado durante muchos años para organizarme ya fuera en la universidad con diferentes asignaturas, trabajos y exámenes, o en el trabajo a la hora de decidir qué trabajo debía comenzar primero. Es tan sencillo como escribir una lista del 1 al X (donde la X es el número total de cosas que tienes que hacer) e intentar ordenarlas de manera jerárquica por orden de importancia.

Toma de decisiones: Tomar una decisión puede ser una tarea sencilla o muy complicada, según el momento y la situación en la que nos encontremos. Uno de nuestros mayores problemas es que solemos quedarnos atascados sin saber qué hacer en muchas situaciones. Se me viene a la cabeza el clásico ejemplo, de cuando sales con tus amigos, decís de ir a otro sitio y, una vez en la calle, nadie sabe para donde ir y resulta que de repente a todo el mundo le da igual. Esto pasa con todo, el truco para superar este tipo de situaciones es activarse y echar andar. No podemos permitir nunca que una decisión sobre una cuestión sencilla se lleve más tiempo del necesario. A la hora de tomar decisiones más importantes, hay que desarrollar un juicio y una capacidad analítica que nos permitan valorar las ventajas y los inconvenientes de tomar o no una determinada decisión. Para estos casos puede ser muy interesante elaborar un listado de pros y contras. Esto nos permitirá analizar de una manera más objetiva, ordenada y visual los puntos más relevantes de dicha decisión.

Gestión del tiempo: el tiempo es el factor matemático dentro de esta ecuación sobre la organización. Debemos ser capaces de hacer todo lo que nos propongamos en X tiempo. Muchas veces X puede ser ampliable pero, por lo general, es importante acostumbrarnos a cumplir con los plazos que nos propongamos (y nosotros, como traductores que somos, con más motivo). Para conseguirlo, puede ser interesante  realizar un plan del día al inicio de cada jornada de trabajo, algo que podemos apuntar en nuestra agenda o incluso en un papel junto a nuestra to-do list (además, si os van los retos, podemos intentar asignar un tiempo orientativo para cada tarea e intentar cumplirlo).

Hola a todos de nuevo. Hace poco he tenido la oportunidad de diseñar mis propias tarjetas de visita, algo que considero muy útil pues uno nunca sabe cuando puede dar con un cliente potencial. Por tanto, tenemos que estar preparados para aprovechar cada oportunidad que se nos presente.

Sin duda, las tarjetas de visita son una de las mejores formas de publicitarnos y de crearnos una imagen profesional. Antes de nada, es muy importante tener claro el tipo de servicios que queremos ofrecer, y cómo vamos a promocionarnos. Por tanto antes de lanzaros a hacerlas os recomiendo que, si todavía no estáis dentro del mercado, reflexionéis profundamente sobre vuestra estrategia/devenir profesional. No hay nada menos profesional que hacer unas tarjetas de visita y que, cuando te llamen al cabo de un tiempo, le digas a tu cliente que ya no te dedicas a eso.

Así que, si ya estáis dentro de este mundillo, o queréis introducidos en él, creo que este post os puede ser de cierta utilidad. Como ya imaginaréis, las principales cuestiones girarán sobre todo en torno a la imagen y el diseño de la tarjeta. A partir de aquí es donde el gusto el estilo de cada uno salen a relucir. Y también la situación. No es lo mismo diseñar una tarjeta para un autónomo, para una microempresa, para una empresa más grande… En cada caso se busca dar una imagen totalmente diferente. Todo esto se traduce en diversos diseños. Hay miles: diseños minimalistas, diseños tradicionales, diseños modernos, clásicos, futuristas, etc.

Es por ello por lo que los siguientes pasos que voy a dar son solo orientativos y están basados en mi visión profesional y en mi gusto personal. Sin embargo, son fácilmente aplicables a otras situaciones, ya que lo importante del post son los procedimientos, y no tanto las elecciones que yo os proponga.

Para empezar, he decidido incluir en la tarjeta los siguientes elementos:

  • Logotipo
  • Nombre y Apellidos
  • Profesión
  • Teléfono
  • E-Mail
  • Página Web
  • Servicios

Ni que decir tiene que en el caso de que prefiráis omitir o añadir más elementos, simplemente será cuestión de insertarlos y tirar un poco de sentido común y seguir los procedimientos que os detallo más abajo para ubicarlos de forma que queden bien visibles, y visualmente atractivos.

Para hacer el diseño he utilizado Adobe Photoshop (en su versión CS6), aunque cualquier otra herramienta de diseño gráfico o maquetación puede utilizarse siguiendo más o menos las mismas pautas.

Pasamos a la parte técnica del diseño de la tarjeta:

Configurar el escenario de trabajo

  • El primer paso será crear un nuevo documento con las siguientes dimensiones: 9,5 cm x 5,75 cm. (Evidentemente, utilizar estas dimensiones no es obligatorio, pero es lo que os recomiendo). A continuación tendremos que darle una resolución de 300 píxeles/pulgada y activaremos el modo de color de 8-bits CMYK (Imagen/Modo/Color CMYK | Canal 8 Bits). Normalmente las tarjetas de visita suelen ser de unos 9 cm x 5 cm, pero siempre es recomendable dejar un margen de impresión (sangrado) para que se impriman bien. Hay que tener en cuenta en todo momento que cualquier elemento que coloquemos fuera de ese margen no se imprimirá. Por tanto, intentad dejar al menos entre 0,75 y 1 cm de margen por los bordes para no llevaros sorpresas al imprimir vuestras tarjetas.

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  • El siguiente paso será poner un degradado de fondo. Para ello, tendremos que convertir la capa en editable haciendo doble clic en la capa “Fondo” y dándole a OK. A continuación volveremos a hacer doble clic en la capa para abrir el cuadro diálogo de los “Estilos de Capa” (también se puede abrir a través del menú Capa/Estilos de Capa/Opciones de Fusión). Seleccionaremos la casilla de “Superposición de Degradado”, y en el menú desplegable de “Estilos” seleccionaremos “Radial”.  Os propongo utilizar colores claros o tonos suaves para el fondo. Por ejemplo, podemos establecer el blanco como el color más claro, y el color #c6c5c5 como el más oscuro, que como podréis comprobar tras introducirlo, es un tono grisáceo. Tras esto, activaremos la casilla de “Invertir” para que el color más claro (en este caso el blanco) quede en el centro. También podremos jugar con la opacidad hasta conseguir el punto que más nos guste. Yo, personalmente, la he dejado en el 40%.

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Y hasta ahora deberíamos tener algo parecido a esto:

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¿Lo tenéis ya? Bien, pues seguimos.

Crear un rectángulo que ocupará la parte inferior de la tarjeta.

  • El siguiente paso será crear un rectángulo que ubicaremos en la parte inferior del lienzo. Para ello utilizaremos la herramienta Rectángulo (U) de la barra de herramientas. El color que elijáis ahora mismo no tiene importancia pues lo configuraremos más adelante aplicando un estilo de capa nuevo.

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  • El siguiente paso consistirá en deformar el rectángulo que hemos insertado para darle una forma visualmente atractiva. Para ello, seleccionaremos la capa del rectángulo y entraremos en el modo de transformación libre y utilizaremos la opción de «Deformar” (Editar/Transformar Trazado/Deformar). Una vez activado iremos deformando la imagen moviendo y editando cada uno de los vértices. Ahora mismo nos interesa sobre todo que sea la parte superior del rectángulo la que quede con una curva elegante, ya que el resto quedará fuera del lienzo. Cuando terminemos de modificarlo, aplicaremos la transformación. El resultado debería ser algo parecido a lo siguiente:

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No os preocupéis si la parte inferior os queda deforme o desigual, vuelvo a repetir que lo importante es la curva de la línea superior del rectángulo.

  • A continuación aplicaremos un degradado al rectángulo y para ello volveremos a abrir el cuadro de diálogo de los «Estilos de Capa” (Doble clic en la capa del rectángulo). Seguiremos el mismo proceso que en el primer paso. En esta ocasión he decidido utilizar tonos azules, y para ello he elegido el color #020c28 como el más oscuro y el #37558f como el más claro. Esta vez sí nos interesa configurar el degradado como “Lineal” aunque, si queréis, podéis jugar con las otras opciones por si alguna de ellas os gusta más.

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El resultado que obtengáis debería ser algo parecido a esto:

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  • A continuación, duplicaremos el rectángulo presionando Ctrl+J o haciendo clic con el botón derecho sobre la capa del rectángulo y seleccionando “Duplicar Capa”. Una vez hecho esto, tendremos que colocar esta nueva capa detrás de la anterior. Para ello simplemente tendremos que hacer clic en la capa y sin soltar el botón izquierdo arrastrarlo debajo de la otra. Una vez hecho esto, cambiaremos el estilo de la nueva capa que hemos duplicado, le aplicaremos al degradado los siguientes colores: #000000 (negro) para el color más oscuro y #2b2b2b para el color más claro. Ahora utilizando la opción “Mover” (Pinchando y arrastrando), colocaremos la nueva capa ligeramente por encima de la anterior, de forma que sobresalga a modo de borde. Valiéndonos de la opción “Edición/Transformación Libre de Trazado” podemos girar la capa levemente para que el borde parezca que se va haciendo más delgado. El resultado debería ser algo parecido a esto:

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¿Lo habéis conseguido? Para este paso hay que tener algo de paciencia. Pero si lo habéis logrado, entonces llegaréis hasta el final. Seguimos:

Inserción de elementos y datos personales

Ahora llegamos a la parte más sencilla: la inserción de los elementos que os he comentado al principio. Por ejemplo, en la parte superior izquierda, os propongo que insertéis vuestro logo (o vuestro nombre, si no tenéis logo). A modo de ejemplo, voy a insertar un texto con mi nombre, aunque en la versión final yo he preferido utilizar mi logo.

  • Aquí va mi propuesta para el nombre, aunque el tema de las tipografías, estilos, tamaños de letra, etc., es una cuestión muy personal. Valiéndonos de la herramienta “Texto Horizontal” insertaremos nuestro nombre y primer apellido, en mi caso, “Rafael” y “López” en dos capas diferentes, y las pondremos juntas la una de la otra. Para el primer nombre (Rafael), utilizaremos el estilo de letra Myriad Pro, con tamaño 25pt y en negrita (bold). Para “López” utilizaré la misma configuración pero utilizando el tipo de letra “Myriad Pro Condensed”. Este tipo de fuente que os recomiendo viene incluida en las versiones mas recientes de Windows, pero si no la tenéis, podéis utilizar otro tipo de letra que sea sencillo y a la vez profesional (por ejemplo sans serif). Si queréis, a la capa con vuestro primer nombre podéis aplicarle un degradado, siguiendo los pasos que dimos con el rectángulo. Debería resultar algo parecido a esto:

Esta sería la versión con el nombre:

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Y esta la versión con el logotipo, al que también le he aplicado el mismo degradado:

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Si lo deseáis, podéis añadirle más efectos a vuestras letras utilizando los “Estilos de Capa”. Podéis configurar una sombra o un efecto relieve de una manera sencilla y esto hará que las letras queden visualmente más atractivas.

  • El último paso será el de incluir el resto de elementos (datos personales). Para ello seguiremos utilizando las diversas opciones que nos ofrece la tipografía Myriad Pro. Por ejemplo, si queréis, podemos utilizar la fuente Myriad Pro Condensed Italic en tamaño 9 para insertar nuestro nombre o nuestra profesión, o incluso los servicios (esto ya es cuestión de gustos). Debajo, podemos insertar nuestro teléfono, e-mail y página web. Para los títulos “Teléfono”, “E-mail”, y “Web”, podemos utilizar la fuente Myriad Pro Bold Condensed con tamaño 9. Para la información correspondiente que insertemos a continuación podemos utilizar la fuente Myriad Pro Condensed Italic con tamaño 9, de nuevo. Si queréis, y para darle un toque elegante, podemos insertar una línea negra de unos 2px de grosor y alinearla junto a la información que hemos introducido. También opcionalmente, podemos insertar en la parte inferior (sobre el rectángulo azul) los servicios que ofrecemos. Para ello yo he utilizado la fuente Myriad Pro Condensed con tamaño 8 y en color blanco.

Y voilà, este es el resultado:

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En el caso de que queráis crear un dorso, podéis utilizar el mismo diseño (duplicando el archivo), pero volteándolo horizontalmente, y añadiendo el logo o los elementos que os gusten. Un ejemplo de dorso podría ser este:

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Si queréis indagar más sobre diseño de tarjetas de visita, o queréis inspiraros, os recomiendo que le echéis un vistazo a las siguientes páginas (en inglés), que seguro os serán de mucha utilidad (de hecho en ellas podéis descargar plantillas ya hechas para Photoshop):

Y esto es todo, por el momento. Ahora ya solo queda ir a la imprenta/papelería más cercana y encargar que nos las impriman. Espero que el post os haya sido de utilidad. Para cualquier duda, consejo o recomendación no dudéis en dejar algún comentario.

Hasta la próxima.

Editado el 25 de octubre de 2012 a las 21:40

He querido añadir un videotutorial para ilustrar de una manera más interactiva todo el proceso de elaboración de las tarjetas. Si estáis rápidos, incluso seréis capaces de tener vuestra propia tarjeta lista en media hora. Os pido disculpas por adelantado por los fallos en el discurso, tened en cuenta que es el primer videotutorial que hago y es difícil estar haciéndolo todo a la vez. Os recomiendo también que veáis el vídeo en HD, ya que así podréis ver mejor los detalles. 😉

Tutorial – Cómo diseñar tarjetas de visita con Photoshop CS6 – Blog Jugando a Traducir from Rafael López on Vimeo.

Después de haberme consolidado un poco con el blog, he decidido que ha llegado el momento de contaros por qué le puse este nombre.

Lo de jugar a traducir tiene mucho que ver con ese efecto negativo que nos suelen producir las cosas que nos imponen o que nos obligan a realizar cuando no queremos hacerlas o no las esperamos. Y es que, desde que somos niños, estamos deseando terminar los deberes o la tarea correspondiente para poder ponernos a jugar y evadirnos de todo lo demás. Cuando crecemos, poco cambia. La mayoría de nosotros estamos esperando ansiosos que llegue de una vez por todas el fin de semana para desahogarnos de la larga y dura semana de trabajo que hemos tenido que afrontar. Normal.

Pero os voy a contar un secreto. Desde que empecé a estudiar esta carrera he tenido que atravesar momentos malos (como todos, claro). La motivación muy pocas veces ha estado donde tenía que estar, lo cual siempre ha acabado reflejándose en mis resultados académicos. Sobre todo en los primeros años de la carrera, esos en los que, con unos inocentes y primerizos 18/19 años, hasta una pluma pesa como una gran carga de plomo sobre tus hombros. Seguro que muchos sabéis a lo que me refiero.

Empiezas a plantearte mil cosas. ¿Me habré equivocado eligiendo esta carrera? ¿Acaso tenía una idea en mente diferente de lo que iba a ser esto? ¿O es que soy más débil de lo que en un principio creía? Sí, creo que va a ser eso.

Pues no, no lo es. No lo era, no lo ha sido. La clave está en una sola palabra: MOTIVACIÓN. La motivación lo es todo. Cuando la tienes eres capaz de comerte el mundo. Puedes hacer cualquier cosa que te propongas, incluso aquella que todavía no sepas cómo hacer. Da igual, piensas en aprender rápido y la abordas como un nuevo reto que te hará aprender y ser todavía mejor.

Lo difícil es llegar a alcanzar ese punto. Y todavía más difícil es, una vez lo alcanzas, mantenerlo. Esto lo aprendí un día en el que mantuve un diálogo interno conmigo mismo mientras jugaba a algún juego de la PS3 o la Wii (supongo que al Super Mario, al PES, o al Nba 2k, por probabilidad :-D). ¿Por qué narices tengo que perder el tiempo en algo que no me está aportando nada? ¿Cómo puede ser que a mi edad todavía esté deseando pillar un rato para jugar a esto? Espera un momento. ¿Has dicho jugar?

Clic. Bombilla encendida. Lo único que tenía que hacer era intentar plantearme mi carrera como un juego. Dicho así puede sonar un poco extraño, pero la verdad es que empezó a funcionar. Si a eso le añadimos que comencé a descubrir poco a poco las áreas dentro de la traducción que más me interesaban, entonces la teoría empezó a tomar un cierto sentido.

Pues con esto ya tenemos el primer ingrediente de la receta para crear la motivación: DESPERTAR EL INTERÉS. Sí, porque no nos damos cuenta, y a veces cuando nos vemos perdidos no somos capaces de mantener nuestro interés por las cosas que de verdad nos gustan, y empezamos a perder la fe y la confianza en nosotros mismos. Y si tocamos fondo, entonces es cuando nos hacemos la pregunta de si no somos lo suficientemente fuertes, y viene la depresión. Por favor, no dejéis que eso ocurra, si estáis en traducción es porque lo valéis de verdad. Y si de verdad no os gusta la carrera, cuando miréis a vuestro alrededor sabréis encontrar rápidamente qué es aquello que os gusta más. Si no lo hacéis entonces es muy posible que estéis atravesando esta fase que os comento.

Sigamos. Una vez despertado el interés, llegamos a la siguiente fase: EL RETO y EL OBJETIVO. Cuando has dado con algo que te ha llamado mucho la atención, seguro que fácilmente podrás plantearte un reto que puedas cumplimentar a corto/medio plazo. En mi caso personal, fue la subtitulación lo que despertó en mí ese interés oculto. Y aunque no tenía ni idea de cómo subtitular, me puse el reto de aprender a hacerlo y el objetivo de subtitular algún vídeo. Y el resultado fue que traduje un capítulo entero de The Big Bang Theory, serie archiconocida por muchos, y no se por qué me da que entre los traductores todavía más (supongo que será por el ramalazo friki que nos gastamos).

Cuando ves ese trabajo hecho, ves el resultado de tu esfuerzo y no puedes evitar sentirte orgulloso. Porque cuando cumples un objetivo, inmediatamente sientes la SATISFACCIÓN personal por haberlo conseguido y, al mismo tiempo, no podrás evitar mantener una gran CURIOSIDAD sobre cómo MEJORAR. Increíble, sin darnos cuenta ya hemos desarrollado un ESPÍRITU DE SUPERACIÓN y otro de los ingredientes básicos: EL AFÁN DE MEJORA.

Con algo de suerte, llegará un momento en el que sin darte cuenta, estarás extrapolando todo ese espíritu al resto de cosas, pues estarán directamente vinculadas a tu objetivo final. En este caso el mío era terminar la carrera. Me fui marcando los pequeños objetivos, fui aplicando está técnica que os estoy comentando y poco a poco fui cosechando resultados muy buenos. Puedo deciros de verdad que el mejor alimento de la motivación es , en la adversidad, el orgullo, la casta y un interés despierto, y en la prosperidad, esa satisfacción personal y ese afán de mejora a los que antes me he referido.

No obstante, el nombre para el blog llegó más adelante. Como casi todos, primero me aficioné a leer, y muy pronto pude dar con el fantástico blog de la traductora Isabel G. Cutillas, titulado El Traductor en la Sombra, en cuyo titular destacaba que la traducción no es un pasatiempo, sino una actividad profesional. Rápidamente entendí el sentido que ella quería darle, pues la traducción es nuestra profesión, y si queremos que sea respetada como tal no podemos permitir que desde fuera la vean como si fuera un juego.

Pero lo cierto es que para mí el juego lo ha sido todo. Jugar a traducir, jugar a subtitular, jugar a traducir videojuegos, jugar a doblar un corto, jugar a traducir una web, crear este blog y, en resumen, jugar a convertirte en mi juego. Y lo mejor ha sido que, al final, sin darme cuenta, el vencedor de todo ese juego he sido yo.

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Y vosotros… ¿Jugáis a traducir?

Como ya os comenté hace poco a través de mi twitter, estamos ya empezando a trabajar en la continuación del proyecto SofTrad. La web se va a integrar en un sitio web comunitario en el que se van a incluir recursos para traductores de todo tipo. La base del proyecto la conforman la web de Recursos para Traductores, cuya directora y coordinadora es Beatriz García Quesada, y la antigua web de SofTrad, desarrollada por mí. Junto con ella y nuestro profesor de programación de la facultad, vamos a sacar adelante este proyecto que, con suerte, verá la luz dentro de unas semanas/meses.

Va a ser un proyecto apasionante. De momento estamos decidiendo el motor que va a llevar el sitio. Por ahora va ganando WordPress. La idea principal es convertir al sitio web en una comunidad abierta de forma que todos podamos contribuir y aportar todo tipo de recursos y programas. El hecho de seguir la filosofía wiki nos permitirá ganar adeptos de una manera más fácil y poder comunicarnos rápidamente con toda la comunidad de bloggers de traducción que hay en todo el mundo. Creemos que es la manera más idónea de compartir información y conocimientos.

Conforme el proyecto vaya avanzando os seguiré informando de cómo va la cosa. Mientras tanto, he tenido que descolgar la web de SofTrad, ya que el servidor me ha dado problemas, y he decidido no volverla a subir hasta que el proyecto que os comento vea la luz. Sed pacientes, pues merecerá la pena.

También quiero agradeceros vuestra fidelidad. Gracias a ella, el blog ya ha superado las 1000 visitas. Para tener poco más de un mes de vida, creo que es un buen registro. Ojalá que sigan creciendo. Para mí es todo un placer poder compartir esto con vosotros. Próximamente, más y mejor.

PD: No sé si lo habéis notado, pero el blog también ha sido actualizado. Ha quedado más bonito, ¿no? 🙂

Después de varios días de parón, mucho me temo que van a tener que pasar algunos días más antes de poder continuar escribiendo en el blog. Nos acercamos a fechas muy complicadas en lo académico, con el final de curso y los exámenes acechando. Sin embargo, no os preocupéis, que tengo algunas ideas para elaborar buenos posts muy pronto.

Eso sí, he hecho un pequeño hueco para compartir con vosotros que esta semana ya me he graduado por fin y que, después de unos años muy duros en lo académico,  la etapa universitaria está ya en la recta final. Como se suele decir, al final los frutos se recogen.

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Ahora que el período universitario toca a su fin celebro mucho tener entre manos proyectos como el de Software para Traductores o el blog, que van de la mano de mi futuro y que representan de una manera muy concreta y especial a qué quiero dedicarme de ahora en adelante. La verdad es que ahora mismo no podría estar más contento (bueno sí, con unos aprobaditos en junio lo estaría todavía más Sonrisa)

Sin más, me despido de vosotros hasta el próximo post, que estoy seguro que será muy pronto y que os gustará tanto o más como los anteriores. ¡Un saludo!

Este es el primer post que hago en este blog. Como podeis ver en el perfil, voy a hablar sobre temas de traducción en general y, sobre todo, sobre Traducción Audiovisual y Localización de Software y Videojuegos. A través de este blog espero compartir con vosotros mi trabajos y proyectos en estas materias, que de momento estoy realizando de manera ociosa y por amor al arte.

En la actualidad, también soy webmaster de una página web de recursos para traductores e intérpretes, titulada «Software para Traductores«, en la que he realizado una compilación de todos aquellos programas que he considerado útiles para realizar las diferentes labores de traducción que he tenido que llevar a cabo. A lo largo del blog también iré haciendo mención a este proyecto y a otros que paralelamente estoy iniciando.

Os invito a que le echeis un vistazo a la página. Gracias por estar ahí.