En las últimas semanas he estado reflexionando mucho sobre cómo podía darle un giro al blog para hacerlo más interactivo y dinámico. Creo que, en muchas ocasiones, desarrollar entradas en las que el único protagonismo se lo lleva el texto puede llegar a ser aburrido y monótono para algunos lectores, así que he pensado en ampliar la experiencia del blog para que haya nuevas vías de comunicación.

Por tanto, he creado un nuevo canal de YouTube para el blog y he añadido una nueva sección titulada “Vlog”, a la que podéis acceder a través del menú lateral derecho de la página. Dentro de esa sección, iré aglutinando todos los vídeos que publique de aquí en adelante. El resto de detalles sobre esta iniciativa os los doy en el vídeo de presentación, que podéis ver a continuación:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=0LBMAncu-4c]

Y nada más, como digo en el vídeo, espero que os guste la iniciativa y que os parezca interesante. También quiero añadir algo que no he añadido en el blog, y es que también haré algunos reviews y análisis sobre herramientas, programas e incluso hardware para aquellos que queráis estar un poco al tanto de lo que se cuece en el mundo de la informática y de cómo aplicar todo eso a nuestra profesión. Probablemente, si todo va bien publicaré el primer vídeo del “Vlog” a lo largo de esta semana que entra.

Sin más, me despido. No olvidéis suscribiros al canal de YouTube y, de paso, si todavía no seguís el blog por Facebook, os recuerdo que, desde hace un mes o dos, el blog tiene su propia fanpage que podéis visitar aquí (y ya que estáis le dais a “me gusta”).

¡Hasta la próxima!

Una de las cosas más complicadas para un traductor novel es aprender a afrontar un proceso de negociación. Los traductores nos podríamos pasar horas y horas hablando de tarifas, discutiendo sobre qué cantidades son mejores y cuáles peores, criticando a aquellos que rebajan sus tarifas hasta alcanzar el punto de dejar el caché de la profesión por los suelos, debatiendo sobre si cobrar por palabras, por horas, o por suspiros (por decir algo…). Pero pocas veces hablamos del “arte“ de negociar.

negociacion2

Sí, porque negociar es un arte. Y, como todo arte, es algo que se aprende a base de practicar, a base de equivocarse y a base de aprender de nuestros errores. Recordad que todos tenemos derecho a trabajar dignamente y que es nuestra misión conseguir dignificar nuestra profesión y nuestra situación profesional. Es por eso por lo que he pensado que podía ser interesante recoger en una entrada algunos puntos clave que nos permitan salir ganando en nuestros procesos de negociación. He aquí las 7 claves del traductor negociador:

  1. Conoce tu mercado: es fundamental conocer el mercado de nuestra profesión antes de empezar a desenvolvernos en él. Por eso siempre es recomendable hablar con otros compañeros, pedir consejo a gente con más experiencia, ver cómo funcionan las empresas y agencias de nuestro sector o apuntarnos a asociaciones que puedan facilitarnos una información fidedigna sobre nuestro gremio.
  2. money_256Establece tus tarifas: una vez seamos un poco más conscientes de lo que nos rodea, podemos dar el siguiente paso y empezar a valorar nuestras tarifas con relación a las horas de trabajo y a la calidad de nuestros encargos. Es importante encontrar un equilibrio entre horas de trabajo y la calidad del mismo, para que así no tengamos la sensación de que nuestra tarifa es demasiado baja (lo cual nos frustraría a nosotros y afectaría a la calidad de nuestro trabajo) o de que es demasiado alta (lo cual frustraría al cliente final que podría no ver una clara relación entre la calidad del trabajo y el precio final). Pero, eso sí, es muy importante que, una vez hayamos fijado nuestras tarifas, seamos fieles a ellas y que, aunque en muchas ocasiones nos las intentan echar por tierra, sepamos defenderlas a capa y espada.
  3. Analiza a tus clientes actuales y potenciales: cada cliente es un mundo y tiene manera de funcionar diferente. Hay clientes que intentan imponerte su tarifa desde el principio y hay otros que te piden presupuesto sin ofrecer ningún tipo de estimación. Tenemos que saber anticiparnos a ellos siempre que sea posible para poder llevar ventaja en el proceso de negociación y también tenemos que ser capaces de educarles, de hacerles ver que tenemos unas tarifas y que aceptaremos los encargos solo si se ajustan a nuestras condiciones y no tanto a las suyas.
  4. Aprende a leer entre líneas: hay que desarrollar un sexto sentido especial que nos permita entender cuándo podemos elevar nuestra tarifa y cuándo no. Siempre hay encargos que suponen un trabajo adicional (por motivos de formato, tiempo, tipo de documento, exigencias/condiciones del cliente, etc.). Nuestro cliente siempre va a intentar quedarse con la mejor tarifa, por lo que muchas veces puede intentar jugar al engaño o al despiste para salir ganando (en el peor de los casos). Otras veces, si el cliente es de los buenos, directamente aceptará nuestras condiciones sin rechistar, pero siempre hay que estar preparado para lo peor y saber leer entre líneas para anticiparnos a todo.
  5. Aprende a decir las cosas con sutileza: os recomiendo que no utilicéis nunca un tono demasiado agresivo o imperativos (“envíame el documento”, “hazme esto o lo otro”, “págame ya”…).  Tampoco es bueno utilizar negaciones rotundas sin argumentos. Lo mejor es que todo siempre esté argumentado con respecto a algo (fórmulas como “no puedo aceptar esto porque…”, “me gustaría que comprendiérais mi posición porque…”, “vuestra tarifa no me parece adecuada porque…” pueden sernos de mucha ayuda). Las negaciones rotundas cerrarían de golpe la negociación y muchas veces no es eso lo que nos interesa, sino más bien intentar convencer al cliente de nuestra posición para salir ganando.
  6. no-1Marca tus límites y aprende a decir NO: por supuesto, si intentas abrir un proceso de negociación y aun así el cliente se empeña en imponerte sus condiciones cuando no te interesan o no te parecen dignas, entonces hay que saber rechazar el trabajo, aún sabiendo que nos arriesgamos a perder dinero. Tenemos que ser conscientes de que tenemos el 50% de poder en el proceso de negociación, y que por mucho que el cliente quiera imponerse éste no se saldrá con la suya hasta que nosotros no digamos que sí. El “NO” debe ser nuestra herramienta para hacerle ver al cliente que las condiciones que nos está ofreciendo no son adecuadas/no nos interesan, de forma que en un futuro, si quiere contactar con nosotros de nuevo, sepa dónde están nuestros límites y a qué debe atenerse. En cualquier caso, considero que puede ser interesante intentar abrir un diálogo antes de llegar al “NO” final, pues así aunque al final no se consiga el objetivo, por lo menos al cliente le quedará claro cuáles son nuestras condiciones y nuestros motivos.
  7. Aprende a jugar con el tempo: casi todos los procesos de negociación suelen ser muy parecidos. Lo normal es que el cliente sea el iniciador y el que nos plantee el encargo. En muchas ocasiones intentará imponernos su tarifa. En el caso de que ésta no nos interese, tenemos que ser capaces de darle la vuelta a la tortilla, y para eso necesitaremos un plan de actuación. Tenemos que aprender a jugar nuestras bazas y no hacerlo todo de una sola vez, sino tener siempre argumentos en la recámara para rebatir los que el cliente intente imponernos e ir poniéndolos sobre la mesa en el momento más adecuado.

Antes de terminar, quiero matizar (por si no ha quedado claro en el resto de la entrada) que no siempre será necesario iniciar un proceso de negociación. Lo normal es que directamente se acepten las condiciones si estas nos interesan o están dentro de un rango que consideremos aceptable. Lo de negociar lo reservaríamos únicamente para aquellos casos en los que las condiciones que nos ofrezcan no estén dentro de ese rango, de forma que podamos obtener unas condiciones que fueran más admisibles, o para cuando los clientes intenten imponernos sus tarifas o no quieran aceptar las que les estamos ofreciendo nosotros.

Antes de despedirme, aprovecho para recordaros que la semana que viene estaré en Madrid en #Traduemprende. Estoy deseando que llegue ya el fin de semana para poder conoceros en persona a algunos de vosotros y disfrutar de toda la jornada. Seguro que lo pasaremos bien.

LogoBombilla

¡Hasta la próxima!

Renovarse o morir. Estamos en un momento en el que el mundo de la web 2.0 va tan rápido que muchas veces se torna complicado seguir el ritmo. Uno no se puede relajar y tiene que estar al tanto de todo lo que se cuece para no quedarse atrás y sufrir las consecuencias de este rápido desarrollo.

Caucasian female hand painting red over a green wall.

Como muchos ya sabéis, un blog solo tiene sentido si se mantiene vivo, y para esto es necesario realizar cada cierto tiempo este tipo de cambios y modificaciones. Porque, no solo se trata de escribir y compartir, también se trata de crear una imagen y un estilo en términos de diseño que concuerde con los contenidos, para crear una armonía que el usuario pueda percibir al navegar por la página. Es por eso por lo que he querido darle un lavado de cara al blog e implementar una nueva plantilla (inspirada, por cierto, en el clásico tema de WordPress, TwentyTwelve) que sirva para poneros las cosas más sencillas a la hora de leer, compartir y participar dentro de él. La nueva versión es compatible con dispositivos móviles, por lo que podréis acceder en cualquier momento al blog desde vuestro teléfono inteligente. También estreno un sencillo logo para el blog, que es el que podéis ver en la cabecera. He querido utilizar la @ como símbolo porque para mí la @ representa muchos de los principios que intento transmitir en este blog: compartir, crear, intercambiar, colaborar y descubrir, entre otros.

Pero esta no es la única novedad. Resulta que he querido subirme al carro de las fanpages de Facebook, por lo que hoy también es el estreno de la página oficial de Facebook del blog (hasta ahora utilizaba la fanpage de mi antiguo proyecto de software para traductores) que, como no podía ser de otra manera, se llama “Jugando a traducir”. La dirección es bien sencilla (http://www.facebook.com/jugandoatraducir), por lo que espero que no tengáis problema para recordarla (y, de paso, seguirla Lengua fuera). Además, a lo largo de hoy estará disponible también el dominio .com del blog (¡por fin!), por lo que de ahora en adelante podréis acceder a él tecleando simplemente “jugandoatraducir.com“.  

Espero que este nuevo diseño os agrade y lo disfrutéis tanto como yo al crearlo y compartirlo con todos vosotros. Nos vemos en futuras entradas.

¡Hasta la próxima!

Mafalda-Equivocarse

Errar es humano, es una de las máximas del hombre. Nos pasamos la vida equivocándonos, porque equivocarse es una de las vías del aprendizaje, una de las vías de la experiencia, y una de las vías, a fin de cuentas, del éxito:

“Quien piensa a lo grande tiene que equivocarse a lo grande”

Martin Heidegger

La equivocación también forma parte del trabajo del traductor, de su rutina y de su día a día. El traductor lidia cada día con ella intentando minimizarla al máximo, radicando el éxito no tanto en conseguir un 100% de acierto, sino una cifra lo más cercana al 0% en el número de errores. Parece lo mismo pero, a la hora de la verdad, hay una diferencia fundamental en el enfoque inicial que cambia todo el planteamiento. Y es en ese planteamiento en donde radica la esencia matemática de nuestra profesión (resolución de problemas, ya sabéis…).

Pero dejando a un lado estos fríos porcentajes, la verdadera virtud del traductor para minimizar sus errores no está tanto en la obsesión de buscar no equivocarse (“ay, señor, señor, que me quede como estoy…”), sino en su espíritu de trabajo, en su capacidad de minimizar daños y disminuir los riesgos, y en el orgullo y la voluntad propia de saber reconocer sus errores, entenderlos y asimilarlos, para posteriormente corregirlos y seguir mejorando en su devenir como profesional. He ahí la esencia de la experiencia. Porque, como decía una de mis profesoras de interpretación, “cuando cometes un error, tienes que ser capaz de tirar de la cisterna” (o, si no os gusta esa expresión, “de pasar página”).

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El error del traductor perdura en la eternidad. Menudo drama, ¿no? Dicho así, a cualquiera se le haría un nudo en el estómago cada vez que tuviera que tomar una decisión comprometida a la hora de resolver un problema de traducción complejo. Si a eso le añadimos otros factores como el tiempo o las restricciones propias de cada especialidad (no es lo mismo traducir un guión que un manual de instrucciones), entonces el nivel de presión puede ascender hasta alcanzar cotas en las que no podríamos ni respirar ni tener el suficiente oxígeno para pensar y reflexionar con tranquilidad sobre el problema en cuestión.

El gran traductor tiene que equivocarse a lo grande. Tiene que haberse equivocado mucho. Y tiene que ser capaz de salir a la palestra y decir, «sí, me he equivocado», y reconocer su error. Y, acto seguido, decir: «Y por eso ahora soy mejor traductor que antes». Como hace poco dijo Pablo Muñoz en su blog, si la has cagado, reconócelo. Reconocer un error es siempre el primer paso hacia la experiencia, el aprendizaje y el conocimiento.

Me resulta curioso el orgullo inherente que, en general, tenemos muchos traductores. Cada vez que nos marcan una coma, nos quitan una palabra o nos ponen algo en color rojo (por citar algunos ejemplos), no podemos evitar sentir un puñal clavándose en nuestra espalda. El amor individual hacia nuestras propias palabras, hacia nuestra particular forma de expresarnos, muchas veces nos ciega y nos impide saber encajar una crítica o reconocer un error, independientemente de si éste es más evidente o no. Y esto es algo que seguro que a todos nos ha pasado en algún momento.

En el caso de los traductores audiovisuales, el error perdura en la eternidad en la gran pantalla y en la pequeña. Y, si además, el error forma parte de una línea de subtítulos, entonces el drama es todavía mayor, ya que queda la presencia física del error, lo que hace que el dolor sea doble en muchos casos. Yo, como no podía ser de otra manera, ya he sufrido en mis propias carnes ver cómo un error propio perdura en la pequeña pantalla para siempre, y os aseguro que es una de las sensaciones más dolorosas que hay para un traductor. Ese orgullo inherente cae abatido de forma repentina, y nos deja con una sensación de desnudez e indefensión irreparable a corto plazo.

Es por eso por lo que, últimamente, estoy optando por deshacerme de ese orgullo o, por lo menos, de la parte mala de ese orgullo. Lo cierto es que muchas veces está bien tener algo de amor propio para saber defender una decisión concreta que sientes que es correcta, o que has tomado de manera premeditada aun entendiendo los riesgos. Otra cosa muy distinta es cuando la parte mala de nuestro orgullo se pone en nuestra contra, nos ciega y nos hace defender un error que ya es más que evidente:

“De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error”.

Cicerón

Otras veces, y esto es algo que ocurre mucho, a los traductores se nos suelen atribuir errores que, en realidad, no hemos cometido nosotros. Y ese es otro de los puntos negativos de nuestra profesión. Nuestra credibilidad y conocimiento no siempre se respetan. Son muchos los lectores que todavía culpan a los traductores cuando un libro o una película tiene una expresión malsonante o extraña para sus oídos. En su ignorancia queda conocer todo el proceso que hay desde que una traducción sale de las manos del traductor y llega a los actores de doblaje (en el caso de los guiones), o se incrusta en el vídeo final (en el caso de los subtítulos).

Uno de mis errores más gordos:

Como ya os he comentado, mi expediente de gazapos ya ha empezado a crecer y, con ello, mi experiencia también. Supongo que lo ideal sería encontrar un equilibrio entre el número de errores y la experiencia acumulable. Si pudiéramos separar estos elementos y ponerlos en una báscula, siempre que la experiencia esté por encima del error o en equilibrio con él, creo que el balance podría considerarse positivo.

Un error que me gusta contar mucho últimamente es el que cometí al traducir una característica especial de un personaje de Barter Kings (Los Reyes del Trueque). El personaje, en su versión original, decía que no tenía “fingertips”, y yo lo traduje como que le faltaban las “yemas de los dedos”. Pero, poco después, salió a relucir la verdad. Este personaje no es que no tuviera las yemas de los dedos, sino que le habían amputado la última falange de cada dedo de su mano izquierda porque sufrió un accidente:

ErrorBarterKings

Todavía me pregunto cómo diablos se me pudo escapar. Pero la cruda realidad es dura y cruel. Cuando vas contrarreloj y tienes que entregar sin falta un capítulo, muchas veces no te da tiempo de tomarte el tiempo suficiente para solucionar un problema, y das por hecho ciertos detalles que, al final, son los que te llevan a cometer el error.

Esta experiencia, junto con otras, me han enseñado a no apartar la vista de la pantalla y a no perderme ninguna escena a la vez que voy traduciendo. Antes me despistaba más. Y, aunque este error está ahí presente (y lo seguirá estando para los restos de la eternidad), creo que me ha ayudado a mejorar y a seguir creciendo. Y tener ese error en mi recuerdo como símbolo de un error gordo que ya cometí, también me hace esforzarme todavía más para intentar evitar repetir una metedura de pata tan grande como esa.

Y es que, como ya he dicho antes, los errores grandes permiten hacerte grande ante la adversidad. Y, como “solucionadores” de problemas que somos, muchas veces ése tiene que ser el mayor de nuestros consuelos y, al mismo tiempo, una de nuestras principales motivaciones. Seguro que en el futuro, gracias a todo eso, llegarán grandes aciertos que servirán para endulzar el amargo sabor de boca que se nos pudiera quedar con un error del pasado.

Así que, desde aquí, os animo a equivocaros mucho (sobre todo si todavía estáis formándoos), y a que aprendáis de todo ello. Así es como llegaréis, de verdad, a ser grandes.

Hoy quiero hablaros de lo bueno que puede llegar a ser estar implicado en proyectos que vayan más allá del mero beneficio profesional o académico, proyectos que de verdad te llenen a nivel personal y sirvan para mantenerte motivado y activo en las áreas que más te interesen.

Esa es una de las claves, la actividad. Es importante tener siempre algo entre manos que te ilusione. Los que asististeis al Eneti2013, seguro que recordáis la ponencia de Elena Fernández (reseña de Merche García Lledó), en la que nos animaba a todos a tener iniciativa, a luchar por lo que nos gusta y a trabajar duro para conseguir nuestras metas. La verdad es que no pude sentirme más identificado con sus palabras, porque gracias a ese espíritu surgió toda la idea de Tools4Translation.

LogoTools recortado

Es curioso que, muchas veces, las ideas surgen de repente y cuando menos lo esperas, y la reacción normal al respecto suele ser bastante escéptica, porque aunque la idea sea buena, rápidamente te das cuenta de que para conseguir tu(s) propósito(s) tendrías que hacer mil cosas, y que incluso algunas de ellas todavía no tienes ni idea de cómo llevarlas a cabo. Ahí es donde comienza la segunda de las claves, la iniciativa. Para empezar un proyecto o desarrollar una idea nueva, siempre hay que estar un poco loco, porque el primer paso normalmente suele ser un paso a ciegas. Sin embargo, darlo es lo que te permite seguir avanzando, aunque el paso haya sido en falso.

Así es cómo empieza todo. Al poco tiempo, cuando te quieres dar cuenta, ya has recorrido un buen trecho de camino. Y, entonces, valores como el compromiso, el esfuerzo y el trabajo duro cobran una importancia cada vez mayor.

Roma no se construyó en un día, y un proyecto como Tools4Translation tampoco. Ya llevamos, en total, más de un año de trabajo, y la web tan solo lleva publicada una semana. Es realmente complicado poder transmitir a la gente el trabajo que puede haber detrás de un proyecto así. Un proyecto que se ha hecho entre 4 personas de manera vocacional, por amor al arte y con una filosofía no lucrativa, en la que el único lucro es la satisfacción personal de ver los resultados del trabajo ya realizado.

En menos de una semana Tools4Translation ya se va acercando a los 100 usuarios, y muchos de ellos ya han comenzado a participar enviando sus entradas y artículos. Hasta este momento, no me había parado a pensar ni a analizar qué ritmo de crecimiento podía tener la página, pero creo que no pensaba que pudiera ser tan alto. Y es que, pensándolo fríamente solo con que se registren 2 o 3 usuarios al día de media, en cuestión de un año Tools4Translation ya contaría con una comunidad de entre 700 y 1.000 usuarios. No sé si llegaremos a esa cifra (ojalá que sí) pero, llamadme iluso, sueño con ello y esa ilusión me permite seguir trabajando duro para que la idea funcione.

Como algunos ya sabéis, el pasado 19 de marzo fue la presentación en la FTI de la UGR y, pese al chaparrón que cayó, los asistentes se mostraron muy interesados en el proyecto, algo que nos ha dado alas para seguir con nuestras labores de difusión en esta última semana.

Foto de los asistentes a la presentación de Tools4Translation

Llegó el ENETI y, aunque nos hubiera gustado poder difundirlo desde encima del escenario, al final optamos por el boca a boca y por repartir unos flyers que han servido para seguir dando a conocer el proyecto dentro de la comunidad traductoril (sobre todo entre los más jóvenes). De ahora en adelante, la idea es poder llevar nuestro proyecto a más facultades, bien en forma de pequeñas presentaciones o ponencias presenciales, bien llevando material promocional (folletos, panfletos, flyers, etc.) para que así los estudiantes, traductores noveles, docentes y profesionales puedan conocer el proyecto de primera mano.

También estamos empezando a acumular material audiovisual. Todo muy casero, pero hecho con mucho cariño y mucha ilusión. Pudimos grabar la ponencia en vídeo y hace apenas unas horas hemos podido estrenar también nuestro primer vídeo promocional:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=sKq8YAWez_U]

[vimeo http://www.vimeo.com/62214230 w=500&h=375]

Presentacion oficial Tools4Translation en Vimeo.

También hemos creado varios videotutoriales para que ayuden a los usuarios a comprender la página y a interactuar con ella. (Ver vídeotutorial 1) | (Ver vídeotutorial 2)

Todavía queda muchísimo trabajo por hacer. Es verdad. Lo sabemos. Hay que seguir trabajando para mejorar la experiencia de navegación del usuario con la página web, y que le resulte más fácil compartir y participar en ella. Hay que potenciar más mejoras y pulir detalles, pero sé que lo conseguiremos. Si ya hemos llegado hasta aquí, ¿cómo no vamos a conseguir hacer realidad todo eso?

Entre los nuevos desarrollos, hemos acordado que, en el futuro, se va a realizar paulatinamente una adaptación de la página web para que sea más accesible para discapacitados visuales, y también se implementará una versión “Responsive” para móviles y tabletas, de forma que los usuarios puedan disfrutar de la página sin importar el dispositivo desde el que se conecten.

Pero, el reto más importante, sin duda, es el de la participación. Una comunidad no es tal si los usuarios que la componen no participan activamente. Es necesario que todos contribuyan para que todo cobre sentido. Es por eso por lo que aprovecho para animaros a hacerlo, bien como usuarios que contribuyáis con vuestras entradas, o bien uniéndoos al proyecto para trabajar en potenciarlo y mejorarlo. Desde aquí os digo que sois todos bienvenidos.

Y, sin más, me despido. Gracias por haber leído esta entrada y por dedicar una parte de vuestro tiempo a interesaros por este proyecto que tanto me ha ilusionado en el último año y pico.

Exponiendo durante la presentación de Tools4Translation

¡Hasta la próxima!

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Uno de los mayores retos a la hora de ganarte la vida como profesional es el de poder hacerlo dignamente. Muchos ya estaréis al tanto de la cantidad de empresas y agencias que hay en el mercado que ofrecen unas condiciones irrisorias, ¿verdad? Pues me temo que yo ya me he topado con una de ellas y he tenido que darle carpetazo al asunto recientemente. Y, ahora que lo pienso con algo de perspectiva, quizá he tardado demasiado en hacerlo.

La dureza del mercado

8164641-hombre-3d-empresario-caminando-sobre-la-delgada-lineaAbrirse paso en el mercado es muy duro, y cuando por fin te contacta alguna agencia o empresa para hacerte encargos, no puedes evitar sentirte afortunado y mirarlo desde una perspectiva equivocada. Y esto ocurre porque no tenemos las referencias suficientes como para valorar si lo que nos están ofreciendo es realmente digno o no. Por lo general, tampoco recibimos formación en esa materia, pues al acabar la carrera normalmente uno no sabe cómo elaborar un presupuesto o cómo afrontar un proceso de negociación. Así pues, en estos casos, lo normal es que ocurra lo siguiente:

  • La empresa en cuestión te expone cuáles son sus condiciones sin darte ninguna opción a negociar. Básicamente, te dicen que “esto es lo que hay”.
  • El traductor novato en cuestión tiene pocas referencias sobre tarifas y precios, y muchas veces suele creerse lo que le dicen, que suele ir en la línea de “está la cosa muy mal, y estamos rebajando las tarifas”.
  • Al no tener otra cosa a la que aferrarse, y sentir la presión de tener que tomar una decisión rápida,  el traductor acepta finalmente, lo cual es la peor forma de empezar, porque si aceptas desde el inicio unas tarifas muy bajas, será muy difícil negociarlas al alza en el futuro, y mucho más si luego dicha empresa te sale rana.

Por tanto, estaríamos entrando en un bucle en el que, aunque al principio creamos que nos interesa, a la larga nos acabamos dando cuenta de que no es tan provechoso para nosotros. Entonces… ¿Qué deberíamos hacer en este tipo de situaciones?

Paso 1. Aprende a negociar

Como ya he dicho antes, normalmente no te suelen dejar la opción de negociar o plantear un presupuesto nuevo basado en tus propias tarifas, algo que considero básico para poder alcanzar un acuerdo que sea beneficioso para la parte (sub)contratada. En general, creo que sería interesante tener en cuenta las siguientes recomendaciones (basadas en mi propia experiencia):

  • Plantea siempre tu presupuesto inicial. No te dejes intimidar nunca por las condiciones iniciales de la empresa, por mucho que te digan que el encargo es para ayer o que necesitan una decisión rápida (es más, aprovecha esta ocasión para incrementar la tarifa y argumentarlo a la inmediatez exigida por su parte). Envíales un presupuesto basado en tus tarifas y, en todo caso, negocia a partir de ese presupuesto que hayas planteado. Si tras enviarles el presupuesto no quieren negociar o se cierran en banda, entonces será el momento de tomar una decisión (que en la mayoría de los casos debería ser un “NO” rotundo).
  • Controla el timing. El timing es crucial a la hora de negociar unas tarifas. Es muy importante elegir el momento adecuado para plantear, por ejemplo, un recargo, o un incremento en la tarifa inicial. No sirve de nada que planteemos un recargo tras hacer una entrega, porque la empresa en cuestión no sentirá la misma presión que estás sintiendo tú, ya que acaban de recibir parte del trabajo y eso les permite estar tranquilos. Has de hacerlo antes, porque en ese momento todavía tendrás “la sartén cogida por el mango” y podrás presionarles un poco para conseguir lo que buscas.
  • Aprende a arriesgar. Como suelen decir por ahí, el que no arriesga, no gana. Para arriesgar tienes que tener muy claro qué es lo que puedes perder y qué es lo que puedes ganar. Si el beneficio que puedes obtener merece más la pena que lo que aceptarías inicialmente, entonces es el momento de ser valiente y tirarse a la piscina. Ten siempre muy claro en dónde está la barrera entre lo digno y lo indigno y procura quedar siempre por encima de ella. Solo así te sentirás bien de verdad contigo mismo.

Paso 2. Aprende a decir NO

dignidad basuraEs muy difícil rechazar algo, sobre todo si tenemos una necesidad y no podemos permitirnos quedarnos sin nada. Pero, de nada sirve aferrarte a algo que a corto plazo apenas te va a reportar un beneficio y que solo hará que acabes tirando tu dignidad y tu orgullo a la basura.

negociacion2Plantearos por un momento la siguiente utopía: si de repente todos los traductores dijéramos NO a todas aquellas empresas que nos pagaran menos de X euros por hora o por palabra, entonces a las empresas no les quedaría más remedio que subir el precio inicial. No hay que olvidar que el mercado se rige por las leyes de la oferta y la demanda y, en ese sentido, podríamos decir que tenemos el 50% del poder en nuestras manos, y parte de ese poder radica en la palabra “NO”, y en saber cómo y cuándo decirla.

Por tanto, si algo no te interesa, decir NO no debería hacerte sentir ese vacío al que tanto temes. Cuando lo hagas, deberías sentirte grande y orgulloso de haber sacado de ti ese lado valiente y fuerte. A veces, esa sensación es mucho mejor que 30 míseros euros, aunque al final tus ingresos a fin de mes se vean afectados.

Hazte valer y ten en mente que una parte de nuestra misión como profesionales consiste en dignificar nuestra labor. Y, ante todo, intenta llevar por bandera esa frase mítica de la Biblia traductoril que dice…

“Si no cobras lo que vales, acabarás valiendo lo que cobras”

Es una de las grandes verdades de nuestra profesión. Y, básicamente, consiste en que si cobras menos, al final para llegar a fin de mes tienes que trabajar más, por tanto, tienes menos tiempo para llevar a cabo tu trabajo y eso trae como consecuencia, en la mayoría de los casos, un resentimiento en la calidad del trabajo final.

La dignidad es un derecho, no un privilegio

Recordad siempre que la dignidad NO es un privilegio, sino un derecho que está amparado por el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

“ARTÍCULO 23.- Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo”.

wish-you-were-herePor tanto, si no queréis acabar quemados como Juan (mi amigo de la foto que aceptó traducir 2151342341 palabras por 0,02€/palabra), o sentiros pisoteados, es más que recomendable intentar establecer, cuanto menos, una estrategia para conseguir hacer más digno nuestro trabajo y obtener un beneficio a cambio que de verdad merezca la pena. Decid “NO” a los peanuts y recordad que, en el fondo, vosotros tenéis el poder. A la hora de la verdad, es una mera cuestión de encontrar el equilibrio vital en la fuerza. Yoda dixit.

yoda

Traductor, irrisorios precios aceptar no debes.

La fuerza oculta en tu corazón encontrarás.

¡Hasta la próxima!

Puede que muchos hayáis oído hablar alguna vez de lo que en el mundo del baloncesto los expertos denominan “intangibles”. Para aquellos que no lo sepáis, se trata de aquellas acciones que no se reflejan en las estadísticas oficiales pero que suponen un beneficio para el equipo (en ocasiones, un beneficio importante). A lo mejor este símil baloncestístico que quiero hacer me sale rana, pero mi cabeza no dejar de pincharme para que lo saque a la luz.

En las estadísticas del traductor (por continuar con el símil) se ven reflejados aspectos como las horas de trabajo, la productividad, la calidad, la eficiencia, el rendimiento, las tarifas, el precio final, etc. que siempre suelen ser los que más se tienen en cuenta a la hora de valorar al traductor como profesional. También son los que nosotros, los traductores, tomamos más en consideración a la hora de evaluarnos, y nos preocupa no poder estar a la altura en cada uno de ellos, por lo que estamos constantemente esforzándonos e invirtiendo para potenciarlos.

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Esta es María tras enterarse de que solo traduce 400 palabras/hora.

Sin embargo, que seas capaz de meter 50 puntos en un partido o, en términos traductoriles, de traducir tropecientas mil palabras, no implica que seas mejor traductor que otro que no esté a la altura de esas cifras. Creo, sinceramente, que hay otros aspectos más humanos que no siempre se tienen en cuenta y que deberíamos recordar de vez en cuando:

LOS INTANGIBLES DEL TRADUCTOR

    • Pasión por tu trabajo: un buen traductor debe amar su trabajo, porque se trata de un oficio duro y sacrificado, y solo amándolo es posible poder entregarte al 100%.
    • Curiosidad y ganas de aprender: los traductores estamos inmersos en un aprendizaje constante. Hoy tenemos que traducir un documental sobre el conflicto palestino-israelí, y mañana sobre el uso de los biocombustibles. Los temas que nos toquen no siempre nos van a interesar, pero es interesante tener una curiosidad que saciar y una motivación por aprender.
    • Espíritu de superación y afán de mejora: esta va ligada a la anterior. Para convertirse en un buen traductor y en buen profesional hay que ser exigente con uno mismo y desarrollar un sentido crítico que nos permita mejorar nuestra capacidad y nuestras destrezas a lo largo del tiempo.
    • Capacidad de esfuerzo y sacrificio: los traductores trabajamos muchas veces bajo presión y en situaciones límite, por lo que es importante desarrollar una fuerza de voluntad y un espíritu de trabajo que nos ayuden a lidiar con ese tipo de situaciones.
    • Dignidad: en la actualidad, nuestra profesión no es precisamente la mejor considerada del mundo, por tanto hemos de hacernos valer y tenemos que saber medir bien el trato que damos y recibimos por parte de nuestros clientes y compañeros de oficio. En ese sentido, todos tenemos derecho a recibir un trato digno.
    • Honradez y sinceridad: es fundamental que seamos justos y consecuentes con nuestro propio trabajo, además de saber cuándo aceptar o cuando rechazar un encargo midiendo bien nuestra propia capacidad y disponibilidad.
    • Ética y moralidad: El traductor, en general, suele verse condicionado por diversos factores. Unos de índole profesional, como el de la fidelidad al cliente y al autor, el de cumplir con sus encargos en el tiempo acordado y por el precio convenido, o el de satisfacer otros compromisos y responsabilidades que a menudo van ligados a su trabajo.  Por ello, deberá cumplir con máximas como:
        • Cobrar lo justo por cada trabajo,
        • Cumplir con los compromisos pertinentes,
        • Respetar al cliente,
        • Respetar a sus compañeros de profesión,
        • No dinamitar el mercado,
        • etc.
paco

Trabajo en equipo en España: definición gráfica.

  • Compañerismo y trabajo en equipo: Con compañerismo no me refiero a lo que la mayoría de gente suele hacer, que básicamente es procurar no llevarse mal con nadie. Creo que los traductores tenemos que trabajar en equipo en muchas ocasiones, tanto si trabajamos en plantilla como si somos autónomos, y ya se sabe que ese tipo de situaciones pueden desembocar en roces. Es bueno tener paciencia, saber mirar por el de al lado y ponernos en su lugar. Esto es, en una sola palabra, empatía. Para mí, el compañero ideal sería aquel que en un día de trabajo al límite o, directamente, en un mal día, me daría ánimos e incluso me ofrecería su ayuda para no dejarme solo ante el peligro. Siempre me ha gustado esa frase de “hoy por mí, mañana por ti”, pero sin dejar que haya ningún tipo de interés negativo de por medio, y basando esta máxima en el buen rollo y en el entendimiento mutuo. Todos tenemos malos días y siempre es agradable tener a alguien al lado que te ofrezca su mano.

Y, como yo siempre digo, creo que lo mejor que podemos hacer es procurar no convertirnos nunca en unos cretinos y, sencillamente, ser buena gente.

LOS INTANGIBLES DEL TRADUCTOR: NUBE DE TAGS

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¡Hasta la próxima!

¡Hola a todos!

¿Habéis sido buenos? ¿Os han traído muchas cosas los Reyes Magos? Espero que sí. Conmigo se han portado muy bien, y mira que tengo mis dudas sobre si mi comportamiento en 2012 ha sido como para tanto.

Un gran profesor que tuve hace algunos años me dijo a mí y a otros alumnos que lo mejor que podíamos pedir en estas fiestas eran libros y que, si estos estaban relacionados con lo que más nos interesa, mejor aún. Así que, después de varias semanas pensando y mirando, estos han sido los regalos que les he encargado a sus majestades de Oriente:

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Los libros son, de izquierda a derecha, los siguientes:

– InDesign CS6. Francisco Paz González. Anaya Multimedia. 2012. 

– Photoshop CS6. Guía práctica. Natalia Caballero Collado. Anaya Multimedia. 2012. 

– La traducción audiovisual. El subtitulado. Jorge Díaz Cintas. Ediciones Almar. 2001.

– The game localization handbook. Foundations of game development. Second edition. Heather Maxwell Chandler y Stephanie O’Malley Deming. 2012.

Los dos primeros libros sobre Adobe Indesign y Adobe Photoshop me van a permitir seguir profundizando en mis conocimientos sobre diseño, y me serán útiles para diseñar varios cursos online que, si todo va bien, impartiré a lo largo del año 2012 (os seguiré informando al respecto). El libro sobre la traducción audiovisual y el subtitulado escrito por Jorge Díaz Cintas, toda una eminencia en el campo de la traducción audiovisual, es un libro que he consultado muchísimas veces en la biblioteca de la UGR y que tenía muchas ganas de tener en propiedad. Me hubiera encantado hacerme también con su libro titulado “Teoría y práctica de la subtitulación” pero, desgraciadamente, ya no está disponible. El libro sobre localización fue un anticipo de los Reyes y ya he podido leerme varios capítulos. Es realmente útil para aquellos que tenemos todavía poca experiencia dentro de este campo. Si queréis saber más detalles sobre el libro, os recomiendo que leáis esta reseña que hizo Pablo Muñoz en su blog.

El resto de regalos, como veis, son para todo lo contrario. Estos me los trajo Papá Noel, así que ya he podido disfrutarlos durante todos estos días. Como algunos ya sabéis, soy un fanático de Nintendo (he tenido en mi poder todas las videoconsolas de Nintendo) y, desde hace algunos años, también de Sony (sobre todo por la PS3). Así que, en estas fechas tan señaladas, me han regalado el Mario Party 9, un juego ideal para jugar en familia o con los amigos y que es realmente divertido y, por otro lado, el Need For Speed Most Wanted, un juego que me ha ayudado a desconectar de varios encarguitos que he hecho durante estos días (sí, en Navidad también me ha tocado currar), y que me ha permitido rememorar viejos tiempos, ya que también tuve en mi poder el NFS Most Wanted de la PS2. Y, para terminar, un tablero de ajedrez , porque el otro tablero que tenía estaba ya muy viejo y apenas podía disfrutar de las partidas. Soy también un fanático del ajedrez, hasta el punto de que juego todos los días una o dos partidas por internet (¿alguien se anima a una partidita?).

Bueno, y eso es todo. Ahora… ¡A jugar con los juguetes! Y a vosotros, colegas traductores, ¿qué os han traído los Reyes?

¡Hola a todos!

Actualizo para desearos a todos una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo. 2012 ha sido el año del nacimiento de este blog, gracias al cual he podido disfrutar de compartir con vosotros mis primeras inquietudes, que espero sean muchas más a lo largo del año 2013. Gracias por haber hecho de este blog un rincón más donde poder compartir, debatir y ampliar nuestros  conocimientos sobre la que es una de nuestras mayores pasiones: la traducción.

Para mí, sin duda, el blog ha sido una gran excusa para ponerme a prueba y seguir creciendo como traductor. Y, por ello, no puedo marcarme para 2013 otro objetivo que no sea ese, el de seguir creciendo (y, a ser posible, encontrar un trabajo estable, si es que eso existe en los tiempos que corren).

Recopilatorio (2012)

Me he tomado la molestia de hacer un recopilatorio (algo muy típico por estas fechas), con las mejores entradas del blog en sus 7 meses de vida:

TOP 5 – Mejores entradas del blog – 2012

 1. El currículum vítae del traductor
 2. Editores de subtítulos ¿cuál elijo?
 3. Sobre entrevistas de trabajo y pruebas de traducción
 4. Tarjetas de visita para traductores
 5. Traductores noveles ¿Estamos preparados para trabajar?
 *Mención especial: Proyecto Softrad: Recursos de software para traductores

Espero, de verdad, que el blog os haya sido de utilidad durante este tiempo  y que lo siga siendo durante el año que viene. Aprovecho la ocasión, también, para abrir la veda de comentarios, sugerencias y recomendaciones para que el blog siga mejorando. Como siempre, podéis dejar vuestros comentarios o contactar directamente conmigo con vuestras propuestas.

Y, sin más, os deseo a todos que disfrutéis de estas fiestas cerca de vuestros seres queridos. Ha sido un placer. El próximo año, más y mejor. ¡Hasta pronto!

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«Apúntatelo que se te olvida». Creo que me lo dijo un gran amigo mío hace tiempo. Yo le dije que no lo necesitaba mientras me señalaba la frente con el dedo índice. Ja. Iluso. Ingenuo. ¡Insensato!

La memoria es como la muerte, sabes que está ahí acechando pero nunca piensas que vas a ser la siguiente víctima. Confías en ti porque nunca has necesitado nada ni a nadie que te recordara lo que tenías que hacer, e incluso en tu mente eras capaz de tener organizado todo el proceso para llevar esa tarea a buen puerto.

Pero, antes o después, siempre, siempre llega el día en el que la cabeza y la memoria dejan de funcionar coordinadamente, bien por sobrecarga de trabajo, bien por un despiste (a cualquier le puede pasar), bien por X factor.

Pues eso, a mí me han pasado las dos cosas en menos de una semana. La verdad es que te sientes fatal porque tienes la sensación de no haberte organizado bien, o de no haber tenido la cabeza donde tenías que tenerla, pero no creo que ese sea el verdadero problema.

El verdadero problema es que no siempre somos capaces de detectar el momento en el que realmente necesitamos dedicar tiempo a la organización. Hasta la fecha, había hecho varios intentos de usar agendas, pero siempre pensaba que era una pérdida de tiempo, porque tenía que dedicar 10 o 15 minutos para actualizarla y otros 10 o 15 minutos para organizarme. En mi opinión, cuando las tareas que tienes que hacer no son muchas, o crees que no son las suficientes como para plantearte usar una agenda, entonces deja de tener sentido. Sin embargo, cuando llega un momento en el que se te empiezan a juntar tareas y trabajos de varios frentes (casa, trabajo, proyectos, compromisos, etc.), entonces sí empieza a merecer la pena este sistema.

Así que, después de toda esta reflexión, decidí que tenía que poner algún tipo de solución. Primero recurrí a las famosas “To-Do Lists“, listas diarias de tareas que tenemos que hacer y que, por alguna razón, crean una enorme satisfacción personal cada vez que logras tachar o poner una a alguna de las tareas que has apuntado. Además, permiten establecer prioridades, ya que puedes ordenar las tareas según su importancia o la urgencia con la que deben realizarse. Crean motivación, pero también estrés, sobre todo si apuntas demasiadas cosas en la lista y no eres capaz de hacerlas todas en el plazo que te has marcado. Estas listas son una forma muy interesante de evitar la procrastinación, pero también es muy sencillo que acaben traspapeladas si dejamos de prestarles atención por ser demasiados ambiciosos a la hora de redactarlas.

Otro método es utilizar las agendas de toda la vida. Sin embargo, no es mi método preferido, precisamente. Aunque he de reconocer abiertamente que envidio y, al mismo tiempo, admiro a aquellas personas que son capaces de llevar una agenda impoluta y tan bien escrita y ordenada que bien parece una obra de arte. Para llevar una agenda correctamente es importante desarrollar habilidades de organización, gestión y planificación. Muchos creen que esto es algo que se adquiere con la práctica, pero yo creo que son destrezas que no son tan fáciles de desarrollar y que están muy infravaloradas. Tengo contactos dentro del mundo de la organización de eventos y he tenido la oportunidad de verlos trabajar, por lo que puedo dar fe de que ver a profesionales como ellos llevar agendas, planear órdenes del día, gestionar encargos, envíos, correo, etc. es un auténtico espectáculo y que tiene un gran mérito.

Otras alternativas son los medios electrónicos como las aplicaciones de agendas y calendarios para PC (Sunbird, Essential PIM, Google Calendar, etc.), pero tienen el defecto de que, una vez instaladas en tu ordenador, solo puedes consultarlas en él. Así que, a no ser que tengas un portátil y lo lleves siempre contigo, o que trabajes en un puesto fijo y no necesites mover la agenda, tampoco son la mejor opción.

También apliqué otros métodos como elaborar listas de pros y contras, ventajas e inconvenientes, post-its, recordatorios, mensajes y avisos al correo, alarmas en el móvil, y un largo etcétera.

Todos estos métodos están muy bien y son muy útiles. Pero hay que tener presente que no dejan de ser medios y fines que muchas veces aplicamos sin haber detectado primero el verdadero problema. Bien aplicados, pueden sernos de gran ayuda. Pero, en mi opinión, primero es más importante analizar nuestro problema y, posteriormente, desarrollar de manera equilibrada las siguientes cualidades (o detectar cual de ellas es la que falla): concentración, memorización, priorización, toma de decisiones y gestión del tiempo:

Concentración: la concentración es muy importante para poder quedarnos con los detalles  más importantes de las tareas que tengamos que hacer. Hay que mantener la mente activa, ser capaces de detectar la información relevante, prestar atención y saber en todo momento en qué momento estamos, y a donde vamos. En el caso de que nos cueste trabajo mantener la concentración, hay varias técnicas y métodos que permiten potenciarla: las tradicionales y más conocidas son el uso de tapones para aislarnos del ruido o mirar fijamente durante unos segundos algún punto de la pared, o fijarnos en algún cuadro, cerrar los ojos, y después intentar recordar durante unos segundos los elementos que habían en él. Estos métodos están bien, aunque yo puedo recomendaros el mío propio, que consiste en echar una partida de ajedrez antes de empezar a trabajar a modo de calentamiento para empezar con la mente a tope (también sirven otros juegos como el sudoku o el mahjong, pero es importante mantenernos todo el rato concentrados en el juego).

Memorización: el olvido es el peor enemigo de una correcta organización. Aunque la memoria falle, es interesante ejercitarla y mantenerla activa para poder desenvolvernos con agilidad a la hora de tener presentes las cosas que tenemos que hacer. Si no somos capaces de memorizarlo todo, entonces sí que puede ser una buena opción apuntarnos lo que tenemos que hacer para que no se nos olvide. De hecho, aunque confiemos en que no se nos olvidará, es recomendable apuntarlo por si acaso (nota mental: “apúntatelo que se te olvida”). Dentro de este apartado sí podría ser útil el uso de agendas con fines recordatorios (pero sin llegar a hacernos esclavos de ellas), aunque es importante estar alerta porque las agendas, que sepamos, “no hablan” así que hay que tener siempre presente lo que hay que hacer en cada momento. Las To-do lists y el uso de post-its también sirven como recordatorios, pero sin volvernos locos.

Priorización: es muy importante ser capaces de establecer prioridades antes de afrontar nuevas tareas. Gracias a la priorización podremos mejorar nuestros resultados, conseguir metas y mantener una motivación alta, que es clave para seguir adelante con el resto de tareas. Las “to-do lists” son realmente útiles para estos fines. A mí me han ayudado durante muchos años para organizarme ya fuera en la universidad con diferentes asignaturas, trabajos y exámenes, o en el trabajo a la hora de decidir qué trabajo debía comenzar primero. Es tan sencillo como escribir una lista del 1 al X (donde la X es el número total de cosas que tienes que hacer) e intentar ordenarlas de manera jerárquica por orden de importancia.

Toma de decisiones: Tomar una decisión puede ser una tarea sencilla o muy complicada, según el momento y la situación en la que nos encontremos. Uno de nuestros mayores problemas es que solemos quedarnos atascados sin saber qué hacer en muchas situaciones. Se me viene a la cabeza el clásico ejemplo, de cuando sales con tus amigos, decís de ir a otro sitio y, una vez en la calle, nadie sabe para donde ir y resulta que de repente a todo el mundo le da igual. Esto pasa con todo, el truco para superar este tipo de situaciones es activarse y echar andar. No podemos permitir nunca que una decisión sobre una cuestión sencilla se lleve más tiempo del necesario. A la hora de tomar decisiones más importantes, hay que desarrollar un juicio y una capacidad analítica que nos permitan valorar las ventajas y los inconvenientes de tomar o no una determinada decisión. Para estos casos puede ser muy interesante elaborar un listado de pros y contras. Esto nos permitirá analizar de una manera más objetiva, ordenada y visual los puntos más relevantes de dicha decisión.

Gestión del tiempo: el tiempo es el factor matemático dentro de esta ecuación sobre la organización. Debemos ser capaces de hacer todo lo que nos propongamos en X tiempo. Muchas veces X puede ser ampliable pero, por lo general, es importante acostumbrarnos a cumplir con los plazos que nos propongamos (y nosotros, como traductores que somos, con más motivo). Para conseguirlo, puede ser interesante  realizar un plan del día al inicio de cada jornada de trabajo, algo que podemos apuntar en nuestra agenda o incluso en un papel junto a nuestra to-do list (además, si os van los retos, podemos intentar asignar un tiempo orientativo para cada tarea e intentar cumplirlo).