Esta entrada la escribo un poco a modo de desahogo, aunque también con el objetivo de compartir una serie de sensaciones que sé que también les ocurren a muchos colegas, tanto a los que son traductores como a los que no. También lo hago con el objetivo de compartir algunos consejos que yo trato de poner en práctica en mis presentaciones y que, a menudo, me funcionan. Algunos de ellos, vaya la verdad por delante, los descubrí en un libro que no me canso de recomendar y que ya he mencionado en alguna entrada anterior: Presentation Zen.

El miedo escénico, ¿qué es y cómo se percibe?

El miedo escénico es un mal que afecta a muchos profesionales. Yo reconozco que es algo que padezco en mayor o menor medida cada vez que me toca ponerme delante de una audiencia. A menudo las sensaciones varían atendiendo a diversos factores, como el nivel de cercanía con la audiencia (básicamente, si en el público hay gente conocida o no), la preparación del discurso (por supuesto que siempre intentamos preparar todo a conciencia, pero no siempre tenemos el tiempo deseado para hacerlo), el dominio del tema sobre el que exponemos (no siempre se habla de cosas sobre las que uno es experto), la agilidad mental que tienes en el momento en el que te toca hablar (hay veces que, simplemente, no tienes el día), el grado de concentración (influyen muchos factores en esto, desde ruidos ambientales a los niveles de estrés del ponente), la capacidad para conectar con el público (no siempre se consigue la química deseada con los presentes) o, incluso, los niveles de cafeína en sangre (a mí por ejemplo, un par de cafés me convierten en la persona más hiperactiva del lugar), entre otros muchos factores.

Traduemprende 2012. Mi primera vez delante de una audiencia «traductoril». Sobreviví.

¿Qué sensaciones suelen experimentarse?

A modo de ejemplo, describiré una serie de sensaciones con las que seguramente podrás identificarte si alguna vez has hablado delante de una audiencia:

El día «D» a la hora «H», tras pasar una noche entera sin dormir, te presentas en la sala en la que darás tu charla. Después de escuchar el resto de ponencias en las que, nervioso, retorcías el bolígrafo y repasabas mentalmente tu charla, llega tu turno. Subes al escenario, te presentan, te dan la palabra y… cuando miras al público, empiezas a ver las señales de lo que yo llamo el «apocalipsis ponente»: caras desencajadas, cabezas sumergidas en pantallas, bostezos infinitos, grupitos de asistentes hablando entre ellos —¿por qué siempre hay gente incapaz de comportarse?—, gente que entra o sale de la sala sin sigilo alguno… Vamos, lo habitual. Total, tú, que quieres ser profesional, aceptas el reto y decides seguir adelante a pesar del caos nervioso que ya se extiende por todo tu cuerpo.

Comenzada la charla, llegas al clásico punto de inflexión que toda charla debe tener: ese en el que el objetivo es romper el hielo o, en el mejor de los casos, ganarse al público —sobre todo si este anda distraído, como es el caso—. Así es que procedes, haces tu chiste, chascarrillo o comentario ingenioso y ocurre lo que ya te venías temiendo. El silencio. El drama. Y tu desánimo es tal que ves pasar por la sala un estepicursor rodante que te desarma y hunde tu optimismo en la miseria.

A partir de ahí, la cosa no solo no mejora, sino que incluso va empeorando. Notas que la gente no muestra interés, se acrecientan las miradas perdidas, los bostezos casi se te contagian a ti también o —una de las peores sensaciones— empiezas a percibir comentarios entre asistentes que te llevan a un estado mental de paranoia (¿estarán hablando de mí?).

Todo se hace muy cuesta arriba, pero, claro, tú que quieres ser profesional, decides hacer caso omiso de todo eso y sigues adelante, así que pones el automático y das tu charla sin lograr esa química que tanto anhelabas tener con el público. Diapositiva de agradecimiento, tímidos aplausos y… ¡hasta la próxima!

A partir de ahí, llegan las preguntas: ¿Qué ha pasado? ¿Por qué las cosas no se han dado como yo quería? ¿Qué he hecho mal? ¿Soy yo o es el público?

Las respuestas pueden ser de lo más variadas y no siempre es fácil saber las causas, pues influyen muchos factores (no solo el factor del miedo escénico o los nervios). Cada caso es un mundo, pero lo cierto es que esta experiencia que os he contado bien podría ser la crónica estándar de muchas charlas. De hecho, a mí me ha ocurrido en varias ponencias —y todavía me sigue ocurriendo—, por eso puedo describir todas esas sensaciones con tanto detalle.

Bien es cierto que, luego, a cada uno el miedo escénico se nos presenta de una manera distinta y que hay personas a las que les afecta más. Por ejemplo, hay a quien le sudan o tiemblan las manos, a quien le tiembla la voz, quien se queda en blanco en frente de la audiencia o quien divaga sin conseguir recuperar el hilo de lo que estaba diciendo, por citar algunas consecuencias de lo que nos puede llegar a ocurrir.

Algunos consejos para superar el miedo escénico

Entonces… ¿Qué podemos hacer para combatir estas sensaciones? ¿Se puede vencer al miedo escénico? ¿Podemos hablar en público aunque sintamos nervios o, en el peor de los casos, pavor? Yo opino que sí, pero es algo que requiere tiempo y mucho esfuerzo. Hay cursos específicos sobre este tema y hasta asignaturas del plan de estudios de la carrera de traducción en las que se habla de esto. De hecho, recuerdo que, en su momento, recibí unas nociones de oratoria muy útiles en interpretación consecutiva e interpretación simultánea en la FTI de la UGR.

Además de esto, también está la opción de formarse de manera autodidacta. Para eso, nada como los libros. Además del ya citado Presentation Zen, también he leído otros libros que me parecen muy recomendables como El arte de cautivar (de Guy Kawasaki), Saber conversar o Saber qué decir (estos dos de Debra Fine) que, aunque se centran en cómo mejorar nuestras interacciones con los demás, son muy útiles para mejorar nuestras destrezas comunicativas, lo que puede ayudarnos también a desenvolvernos mejor delante de una audiencia.

Hechas las recomendaciones de estos libros —que considero, de verdad, imperdibles—, aquí van mis verdaderos aportes. Un compendio de consejos, trucos y reflexiones que espero que te ayuden a superar todas esas sensaciones descritas anteriormente, o al menos a mejorar de cara al público. 🙂

1. Aprende a mantenerte concentrado pase lo que pase

Esto es algo que aprendí gracias a mi afición por la música y a los años en los que toqué en grupos y di conciertos. Todo buen músico que se precie sabe que, en el escenario, si en algún momento piensa en el éxito o en el fracaso, ya habrá fallado, ya que al hacerlo habrá perdido su concentración. Pues bien, al ponente le ocurre lo mismo, no debe dejarse influir por lo que le rodea. Debe pensar que es como un espadachín que debe mantenerse concentrado en todo momento para evitar que su rival le toque. De hecho, cuanto más profundo sea el estado de concentración que alcances, más difícil será que los elementos externos te afecten y, en consecuencia, cometer algún error.

Esgrima. Imagen con licencia Creative Commons.

En definitiva, debes ser consciente de que pueden pasar mil cosas cuando estás en un escenario, pero, a la hora de la verdad, debes ser tú, tu cabeza y tu charla. Por supuesto que no puedes olvidarte nunca del público ni de tu entorno, pues son dos elementos más que están ahí, pero estos deben influirte en la justa medida.

2. No busques la aprobación del público, no la necesitas

Una de nuestras máximas preocupaciones cuando estamos en el escenario es si nuestra charla gustará a los asistentes. Es genial tener esta preocupación, pues denota que realmente nos preocupa el efecto que pueda tener nuestro discurso en el público. Pero, por experiencia, conviene no obsesionarse demasiado con él, sobre todo si lo percibimos frío, ya que eso puede afectarnos y llevarnos al error.

En mi opinión, debemos pensar en el público como un termómetro. Si notamos que esta demasiado frío, seguramente debamos hacer algo para llamar un poco su atención. Si notamos que está demasiado excitado, tal vez sea el momento de poner ese vídeo o de hacer esa lectura que llevabas en la recámara para calmar un poco el ambiente. Jugar con esta temperatura es complicado y requiere bastante experiencia, pero es algo que se aprende con el tiempo. Sin embargo, aun con esa experiencia, sigue siendo un factor complicado y, al final, te das cuenta de que es un aspecto que no se puede controlar nunca al 100 %.

No obstante, tampoco debemos obsesionarnos con las reacciones de los asistentes. De hecho, si nos centramos demasiado en el público, puede ocurrir que perdamos la concentración o el hilo de lo que estamos diciendo. Por eso también debemos desarrollar la capacidad de ser inmunes y desconectar en ciertos momentos —ojo, pero sin ignorar, simplemente como medida de seguridad para mantenernos concentrados—. Por ejemplo, recuerdo alguna que otra charla de localización en la que noté que la gente se me aburría, pero realmente no había mucho que yo pudiera hacer al respecto, puesto que el tema era el que era y, además, era una de las peores horas del día —ya casi al final de la jornada—. En casos así, es mucho mejor poner el automático y tirar para adelante que rayarte con el bostezo de la chica de la tercera fila.

Si volvemos al ejemplo de la música, es fácil encontrar en la historia actuaciones musicales de grandes grupos que no terminaron de cuajar con su público. Por ejemplo, se dice que Led Zeppelin —grupo que me apasiona— apenas lograba levantar aplausos en sus primeras actuaciones a finales de los 60 en Escandinavia (se dice que era porque el público aún no entendía su música), pero eso no fue motivo para que dejaran de tocar o para cambiar su estilo a lo que el público esperaba. Todo lo contrario, continuaron haciendo su música y el éxito les vino más adelante. Pues bien, al ponente le puede ocurrir algo parecido, tal vez la charla que esté ofreciendo no esté generando demasiado interés o no esté siendo muy apreciada, pero no por eso hay que venirse abajo o ponerse a improvisar chistes sobre la marcha. Todo lo contrario, es mejor seguir el plan y pensar que ya vendrán charlas mejores.

En conclusión, debemos pensar que el público solo es un elemento más de tantos que están participando en el proceso comunicativo y darle el peso que merece, sin ignorarlo y sin obsesionarnos con él.

3. Ten claro tu propósito como ponente

Este es otro de los puntos sobre los que más he reflexionado en estos años. Todos tenemos una idea o un concepto de cómo debería ser la charla ideal. Seguramente esta debería ser amena a la par que informativa. No obstante, encontrar ese equilibrio no siempre es sencillo. De hecho, hay ponentes que destacan por unos aspectos y otros que destacan por otros totalmente distintos. Así ocurre que a menudo encontramos ponentes a los que se les da muy bien la faceta humorística o la amenización de su discurso, pero quizá no tanto la parte más informativa, divulgativa o de investigación de su charla. O al contrario, puedes encontrarte a ponentes que investigan, aconsejan y ofrecen información de calidad, pero que no amenizan, divierten o entretienen. Es más, por experiencia, puede llegar a ocurrir que, teniendo un perfil u otro, haya charlas que queden muy divertidas y otras que queden muy académicas por la manera en la que se haya armado la charla o por el día que haya tenido el ponente.

Siguiendo con las confesiones, reconozco que a mí me han ocurrido ambas cosas. He dado charlas divertidas y con poca sustancia, y otras más académicas plagadas de información útil que acabaron aburriendo al respetable. Actualmente, después de darle tantas vueltas a este asunto, reconozco que me encuentro en una etapa en la que prefiero primar la información y la calidad de los aportes que puedo hacer por encima de cualquier chiste o broma, porque entiendo que lo verdaderamente útil para el público es la información y no tanto la risa. Por supuesto que si puedes informar de manera amena siempre se va a agradecer, pero no tiene por qué ser el objetivo.

Para seguir avanzando en este punto por tu cuenta, hazte las siguiente preguntas. ¿Cuál es el objetivo de mi ponencia? ¿Informar? ¿Enseñar? ¿Divertir? ¿Todo a la vez? Reflexiona e intenta inclinar la balanza del lado que más te interese según el tipo de charla que vayas a dar, el público que vayas a tener o tu manera de ser y tus cualidades. Esto último también es muy importante, dado que, si por ejemplo, no se te da demasiado bien hacer chistes, quizá sea mejor limitarlos e intentar amenizar la charla con otras estrategias (contando historias, usando recursos visuales, comentando curiosidades, etc.), y centrarte en los aspectos que verdaderamente le dan valor a tu charla (consejos, aportes, recomendaciones, fuentes, etc.). 🙂

4. Ensaya hasta que te sepas todo tu discurso de memoria, con y sin diapositivas

Y cuando acabes, sigue ensayando hasta que te lo sepas mejor que esa canción que tanto te gusta. La mejor forma de estar tranquilo en el escenario es tener claro en todo momento «qué viene ahora». A menudo, los momentos de mayor estrés que vive un ponente son esos en los que no recuerdas esa diapositiva que venía después o esa idea con la que tenías que enlazar.

No hay más que tirar de hemeroteca para ver grandes fiascos de, por ejemplo, presentadores de telediario que meten la pata solo porque no se acuerdan de esa línea que les servía de enlace con la siguiente noticia. En España es famoso el «pepino» de Beatriz Pérez Aranda, que en su momento dio la vuelta al país en todos los programas de zapping. Más allá de lo divertido de este error, si te detienes a analizarlo, verás claramente que en el fondo su error se produjo por no acordarse de la palabra «cohete», que era la que le servía de enlace con lo que venía después. Por cierto, Beatriz ha seguido presentando las noticias muchos años a pesar de ese error e, incluso, parece que le valió para ganarse la simpatía de muchos espectadores. 🙂

Personalmente, tengo claro que las charlas que mejor me han salido o de las que me he ido más satisfecho han sido aquellas que mejor he preparado y que más he ensayado. Por eso, el objetivo no debe ser solamente ensayar por ensayar, sino hacerlo de una manera analítica —por ejemplo, fijándote en aspectos como si la estructura de la charla es la correcta, si las ideas conectan bien, si las diapositivas están bien colocadas o si hay información prescindible— y con una puesta en escena realista a modo de simulación —si vas a dar la charla de pie, no la ensayes sentado delante del PC, hazlo de pie también y practica tus movimientos, gestos, cambios de diapositiva, etc.)—. Así, además de aprenderte toda la charla de memoria, conseguirás perfilar el resto de detalles que, aunque parezca que no tienen importancia, la tienen.

Por último, no olvides aplicar la Ley de Murphy, esa que dice que si algo puede salir mal, es probable que salga mal. Por eso lo mejor que puedes hacer es estar siempre preparado para la mayor hecatombe que te pueda ocurrir. Por ejemplo, si has decidido crear un PowerPoint para tu presentación o si tienes previsto que los alumnos usen sus ordenadores para alguna actividad, prepara alternativas por si se producen problemas técnicos. Se dice que el mejor ponente no es el que lleva el mejor PowerPoint, ni siquiera el que más sabe sobre un determinado tema, sino el que es capaz de hacer su presentación de manera autónoma sin necesidad de ningún tipo de apoyo. De hecho, hay veces en las que el uso de un apoyo externo incluso puede ser contraproducente (¿quién no ha cometido el clásico error de mirar el PowerPoint más de la cuenta, por ejemplo?).

En definitiva, prepárate para dar la charla en el peor de los casos. Así estarás tranquilo o, al menos, tendrás una cosa menos de la que preocuparte. 🙂

5. Llegados a este punto, seamos sinceros, muy pocos sienten la pasión que sientes tú sobre ese tema del que estás hablando

Esta es una de las reflexiones más recientes que he escuchado en algunos de mis colegas. Y creo que llevan razón. Tendemos a pensar que el tema sobre el que vamos a exponer es muy interesante para nuestra audiencia. Y está bien que sea así, ya que somos nosotros mismos los primeros que debemos demostrar esa pasión y ese interés cuando hablamos. Solo así podremos llevarnos al público a nuestro terreno.

Pero la realidad es cruel y nos dice que, como mucho, solo un 5 o un 10 % de los asistentes sentirán esa pasión que sentimos nosotros sobre ese tema del que estamos hablando. Por ejemplo, en mi caso, que suelo hablar sobre traducción audiovisual, diseño, informática aplicada o herramientas, a menudo me encuentro en mis actividades con colegas de otras especialidades, como la traducción médica, la traducción jurídica o, incluso, de otras disciplinas que no tengan nada que ver con la traducción. Por lo general, estos profesionales no tienen tanto interés como yo por ese tema del que estoy hablando, puesto que sus especialidades son distintas, y por tanto no siempre muestran demasiado entusiasmo durante la sesión, por muy bien que la haya armado o por muy inspirado que esté ese día.

Es más, el público puede variar también en función del tipo de evento en el que participemos, dado que hay eventos más especializados y otros más generalistas (por ejemplo, de entre los eventos de traducción, el HispaTAV se centra exclusivamente en traducción audiovisual y el SELM tiene un carácter más general). Ante eso, quizá lo mejor sea anticiparse y armar nuestra charla procurando que todos los asistentes puedan seguirla aunque no sean expertos en ese tema.

Otro ejemplo para reforzar este último argumento. En mi última clase de maquetación de la VIU que di por videoconferencia, solo se quedaron un 10 % de mis alumnos, que eran los que verdaderamente tenían un interés en lo que íbamos a estudiar ese día. Esto es muy común en el ámbito académico, ya que a menudo muchos alumnos se apuntan a una asignatura o conferencia por los créditos, por el diploma o por rellenar su currículum. De hecho, es frecuente que a las charlas acudan noveles que no tienen muy claro todavía qué quieren hacer y acuden para ver si alguien les ilumina.

Por eso, tenemos que aprender a convivir con los bostezos, las caras de cansancio y demás expresiones, digamos, de desinterés que puedan tener los asistentes. Tenemos que volvernos inmunes a ellas para que así nuestro discurso no decaiga cuando las veamos desde el escenario.

En definitiva, el público puede ser de lo más variopinto —o directamente díscolo en el peor de los casos—, así que por un lado conviene anticiparse para intentar crear una charla inclusiva para todos los asistentes. Por otro lado, tenemos que aprender a convivir con él incluso cuando nos muestra desinterés o no hay conexión.

6. Si no vas a tener tiempo suficiente para preparar una ponencia, mejor no la hagas

Igual puede parecer una obviedad, pero creo que es necesario recalcarlo porque es fácil perdernos en el estrés de nuestra rutina. Por lo general, suelen ocurrir dos cosas. Una, que aceptes dar una charla y te des cuenta a posteriori de que realmente no vas a tener tiempo suficiente para prepararla porque se te mezcle con otros proyectos. Y la otra, cuando tenemos exceso de confianza y aceptamos acudir a algún evento dejándonos llevar por las ganas o la ilusión sin detenernos a hacer un análisis realista del tiempo que tenemos en realidad.

Debemos ser conscientes de que cualquier actividad académica requiere un tiempo de preparación. Es cierto que a veces podemos jugar la baza de la experiencia o de las tablas (sobre todo en cursos y talleres que damos con asiduidad), pero eso no siempre será garantía de éxito. Además, en el caso de las ponencias, conviene hacer un esfuerzo por aportar algo nuevo cada vez que vamos a un evento distinto. Eso requiere dedicar muchas horas y varios días de inmersión e investigación en el tema en cuestión, ya sea para sumar nuevos aportes o para estructurar como es debido esa información que ya tienes en tu cabeza.

Reconozco que esto último de aportar algo nuevo es una observación más bien personal —no todo el mundo lo hace y lo respeto—, pero yo la verdad es que hago todo lo posible por no repetir mis charlas, aunque reconozco que alguna vez he sido «ponente pecador» y lo he hecho, bien porque me han pedido esa charla que diste en tal sitio, o bien porque me tocaba hablar en un lugar en donde no me conocía nadie. En esos casos, repetir no tiene por qué ser algo dramático.

Definición gráfica de «ponente pecador».

No obstante, si no tenemos el suficiente cuidado, corremos el riesgo de repetirnos hasta en la sopa. Y cuando eso ocurre, te digo por experiencia que el público puede perder el interés por ti y por tus charlas, algo que minará tu confianza, y que seguramente hará que tu discurso deje de tener ese brillo y esa frescura que tenía cuando expusiste esa ponencia tan interesante por primera vez.

En definitiva, sé realista y valora el tiempo que tienes para confeccionar tu charla. Y si puedes hacer un esfuerzo extra por aportar información nueva o distinta de la que ya has aportado en anteriores charlas, mucho mejor.

7. Aprende a fracasar, solo así llegarás a ser un maestro (jedi) de los discursos

Piensa que si te he contado todo esto, es porque seguramente yo he fracasado en varios de estos puntos en algún momento. Y aquí estoy. Sigo vivo y me siguen llamando para ir a sitios —¡y que siga siendo así!—. 🙂 Sí reconozco que, de alguna manera, he aprendido la lección y cada vez intento elegir mejor los lugares a los que voy y mirar la agenda con más detenimiento, a pesar de arriesgarme a parecer una persona demasiado ocupada. Fíjate que soy el primero que he sentido rechazo hacia gente con la que no puedes contar nunca o que siempre están liados, pero con los años aprendes que, a menudo, la gente no va sobrada de tiempo, sobre todo en nuestro mundillo, en el que los eventos son un pequeño oasis en mitad de una rutina llena de proyectos.

Además de esto, también conozco a muchos colegas traductores que me han hablado de aquella ponencia que fue un completo desastre o en la que contaron un chiste y no se rió nadie. Es algo que nos pasa a todos y que tenemos que aprender a aceptar, ya que por mucho que nos preparemos siempre hay cosas que pueden salir mal o que nosotros no podemos controlar por inexperiencia, lentitud mental o falta de inspiración.

En definitiva, aceptar el error o el azar forma parte del proceso de aprendizaje. Y aquí vuelvo a la comparación del ponente con el músico que interpreta una pieza. Además de lo que he contado antes sobre la concentración, otro rasgo que caracteriza al buen músico es su capacidad para reconducir cuando se equivoca. A su capacidad para dejar atrás esa nota en la que se equivocó y seguir concentrado en lo que le viene por delante. También podemos compararlo con los intérpretes, que tienen en su manual que, pase lo que pase, hay que seguir y olvidar ese error o esa parte que no nos ha salido tan bien como queríamos. El ponente debe ser igual. Incluso, me atrevería a decir debe ser capaz de llevar con naturalidad sus propios errores.

¿Cometiste un error? No pasa nada, tira de la cisterna y continúa. 🙂

Por experiencia, siempre y cuando tu error no sea garrafal, bastará con hacer una pequeña aclaración —a ser posible en un tono alegre o divertido—, con el objetivo de quitarle importancia. Verás que, si el público es bueno —por lo general, suele serlo—, sabrá entenderlo y probablemente querrá dejar atrás el error rápidamente para centrarse en lo que viene por delante. Y si lo haces con una sonrisa, mejor todavía. 🙂

Para cerrar, te animo a que pongas en práctica todos estos consejos y a que hagas todo lo posible por dejar atrás las malas experiencias que hayas podido tener. Solo así conseguirás convertirte en un maestro (jedi) de los discursos.

¡Hasta la próxima entrada! 🙂

Después de la entrada sobre los mitos de las herramientas de traducción asistida con la que muy amablemente nos complació Santiago de Miguel hace unos días, en esta ocasión quiero compartir una interesante entrevista que le he hecho para que podáis conocerlo un poquito mejor.

Ya os comenté que conocí a Santiago en la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción de la Universidad de Buenos Aires en la que tengo el honor de dar clase desde hace dos años, así que para mí es un orgullo haber visto desde cerca la gran evolución que han experimentado tanto Santiago, protagonista hoy, como el resto de alumnos de las primeras ediciones gracias (en parte) a mí y al resto de docentes (Damián Santilli, Matías Desalvo, Mariana Costa, Gabo Fuentes, Gabriela Scandura y compañía) de esta titulación pionera en la Argentina. Eso hace que esta entrevista sea aún más especial y que la colaboración que ha iniciado Santiago con Traduversia en la docencia del nuevo curso de memoQ tenga todavía más significado. 🙂

Santiago de Miguel en uno de sus recientes cursos presenciales.

Sin más dilación, doy paso a la entrevista, en la que, como veréis, hablamos sobre temas que nos interesan a todos, como traducción audiovisual, informática aplicada o cuestiones relacionadas con el estado de nuestro gremio. ¡Vamos con las preguntas!

Pregunta: Muchas gracias por animarte a esta entrevista, Santiago. Es un auténtico placer para un servidor, sobre todo después de habernos conocido en Buenos Aires gracias a la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción organizada por la UBA. Para empezar, ¿podrías hacernos un freestyle y hablarnos un poquito de ti? ¿Qué puntos o proyectos de tu currículum son los que te hacen sentirte más orgulloso?😊

Respuesta: ¡Gracias a vos por la invitación! Es un gusto para mí participar en tu blog.

Unas líneas acerca de mí: estudié traducción literaria y técnico-científica en inglés en una institución muy reconocida de Buenos Aires —el Lenguas Vivas—, después hice una especialización en corrección de estilo y, por último, el año pasado completé el posgrado en el que nos conocimos, la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción.

Trabajé durante un año como traductor en plantilla, tras lo cual me dediqué exclusivamente a ser independiente. En la actualidad, paso mis días haciendo localizaciones de videojuegos y aplicaciones, así como subtítulos y traducciones sobre e-sports, ecología y otros temas relativos a organizaciones intergubernamentales. Además, para salir un poco de mi casa y ver la luz del sol, dicto cursos de software para traductores e incursiono en la fotografía.

¿Qué puntos o proyectos me hacen sentir más orgulloso? Por un lado, trabajar en el mundo de los videojuegos me encanta y apasiona, pero, por el otro, traducir para organizaciones intergubernamentales que tienen objetivos globales positivos hace que mi trabajo cobre otro sentido.

P: En lo relativo a la traducción, me consta que abarcas bastantes especialidades, desde traducción audiovisual hasta videojuegos o aplicaciones móviles. ¿Cuál de estas modalidades te resulta más interesante? ¿Qué pasos has seguido hasta conseguir ganarte la vida con ellas?

R: Todavía no me considero especialista en ningún campo en particular, aunque, como buen geek, estoy muy familiarizado con los videojuegos, por lo que esa es una de las especialidades que más disfruto.

Me llevó mucho tiempo conseguir mi primer encargo de videojuegos, así que quizás por eso también lo valoro tanto. Básicamente, durante unos tres o cuatro años, me anoté en cuanta capacitación sobre el tema había disponible en Argentina, que no era mucha en ese entonces. Sí recuerdo que había más opciones en España, pero mi economía de estudiante no me permitía acceder a precios en euros. ¡Y jugué mucho, claro!

Después de capacitarme tanto, cuando surgió la oportunidad de completar una prueba de traducción, pude lucirme y conseguir mi primer encargo.

P: He tenido la oportunidad de asistir presencialmente y, también en la distancia —gracias a lo que nos cuentas por tus redes sociales—, a tu crecimiento profesional y puedo dar fe de que ha sido meteórico. ¿Cuál crees que ha sido la clave para introducirte en el mercado de la traducción de una manera tan exitosa? ¿Qué consejos puedes darles a los que vienen detrás de ti?

R: ¡«Meteórico» es demasiado! Es verdad que mi carrera atravesó muchos cambios positivos en los últimos años, pero todavía me considero un traductor novel. Si bien hoy tengo el gusto de vivir de la profesión, aún me queda mucho por aprender y sigo capacitándome cada vez que puedo.

Creo que ese punto fue clave para mi inserción laboral: estar capacitado. Con esto no quiero decir, por ejemplo, que tenemos que recibirnos de médicos para empezar a hacer traducciones médicas, pero sí hay que tener una base sólida para no desaprovechar oportunidades y pasar vergüenza cuando completamos el primer encargo de ese cliente que tanto nos costó conseguir. Siempre les recomiendo dos cosas a quienes están dando sus primeros pasos en la profesión: mejorar la redacción en su lengua materna y aprender alguna herramienta de traducción asistida.

Otro factor que, en mi opinión, me ayudó a insertarme laboralmente fue la imagen en línea. Con «imagen» me refiero a todo lo que se puede encontrar sobre mí en Internet: redes sociales, página web, CV, foto de perfil, firma del correo electrónico, etc. Una buena imagen en línea ayuda a transmitir profesionalismo y calidad de trabajo. Podemos ser traductores excelentes, pero opino que perdemos potencial si nuestra imagen no le hace justicia a la calidad de nuestro trabajo.

Por último, muchas puertas se me abrieron gracias a la recomendación de colegas, así que mi tercera recomendación es salir de casa y relacionarse con colegas. Hay muchas maneras de lograr esto, por ejemplo, asistiendo a congresos y capacitaciones o colaborando con alguna asociación profesional.

P: Recientemente has participado como ponente y docente en algunos eventos y cursos, como por ejemplo la Jornada en Traducción e Interpretación de la AATI/USAL, o en los cursos que organiza periódicamente el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Animarías a otros traductores a que acudan a actividades así? ¿Crees que sería bueno que se animaran también a dar ponencias o a dictar cursos siguiendo tu ejemplo? En tal caso, ¿qué pasos crees que deberían seguir para tener éxito?

R: ¡Claro que los alentaría! Es una experiencia buenísima, en particular si solemos pasar la mayor parte del día trabajando frente a una pantalla. Compartir conocimientos es un gran complemento a nuestra actividad de traductores y también es muy gratificante. Además, poder hablar en público y desenvolverte frente a un amplio grupo de personas es una cualidad que sirve para la vida en general.

La palabra clave en esta cuestión es «animarse». Estoy seguro de que hay colegas que tienen muchos conocimientos para compartir, pero no sentirse preparados y el temor a enfrentarse a un grupo de alumnos u oyentes les impiden animarse. Creo que nunca nos sentimos 100% listos para este tipo de cosas (por suerte yo tengo un colega y amigo que me incentiva a dar el paso), pero es muy probable que sí lo estemos.

Obviamente, mi recomendación es formarse lo mejor posible en el tema sobre el que queremos hablar o enseñar, pero tal vez más importante es elegir un tema que nos apasione, ya que así es mucho más alentadora la preparación y también es más sencillo salir de cualquier apuro que pueda surgir.

P: Me consta que eres un mago de la informática, sobre todo en herramientas especializadas como las herramientas de traducción asistida o CAT Tools. ¿Cuál crees que es la clave para llegar a dominar estas herramientas? ¿Merece la pena invertir en ellas para destacarse profesionalmente o basta con tener un dominio básico? Si hay que invertir, ¿cómo puede hacer un traductor novel para que le salga rentable la inversión?

R: Creo que la clave para dominar las herramientas especializadas es la constancia. Son bastante complejas, por lo que, si pasa el tiempo y no las ponemos en práctica, es muy probable que nos olvidemos algún paso, acabemos frustrándonos y dejemos de usarlas. Por eso, siempre recomiendo a mis alumnos hacer al menos una traducción de práctica por semana, aunque no sea paga.

Un dominio básico me parece que es esencial para cualquier traductor que quiera empezar a dar sus primeros pasos en la profesión, y sí sugiero tener un manejo avanzado de al menos una herramienta TAO porque, si surgen problemas durante alguna tarea, debemos contar con los recursos para solucionarlos. Además, cuanto más hábiles seamos con una TAO, más eficientes seremos cuando la usemos.

Con respecto a la inversión que implican estas herramientas, puede que las agencias de traducción nos ofrezcan licencias temporales, por lo que no siempre necesitamos una licencia propia, pero sí es importante saber usar de antemano dicho programa. Si trabajamos o nos gustaría trabajar con agencias, podemos averiguar qué software usan las empresas que más nos interesan e invertir en esa. Una recomendación muy importante es no comprar las herramientas a su precio original, ya que suele haber rebajas en muchos momentos del año (Día del Traductor, Black Friday, etc.) y las asociaciones profesionales, o incluso los mismos usuarios, ofrecen descuentos. Si están interesados en memoQ, la empresa tiene un programa académico que permite comprar una licencia a un precio de locos a quienes estudien en instituciones miembros del programa.

P: Cada cierto tiempo se suelen oír comentarios de rechazo hacia las TAO como que estas herramientas convierten el proceso de traducir en algo mecánico y artificial o que anulan la parte más creativa o artística del oficio. ¿Qué les dirías a estas personas que se muestran en contra del uso de estas herramientas?

R: Se suelen oír comentarios negativos sobre las TAO, pero creo que la mayoría —sino todas— de las contras que se traen a colación pueden evitarse con tan solo un poco de flexibilidad y creatividad.

¿Las TAO nos privan del contexto y el formato? Nada nos impide abrir el documento original, dividir la pantalla y ver el texto fuente de un lado y la herramienta TAO del otro, o incluso podemos usar la vista previa de memoQ. ¿Las TAO nos fuerzan a traducir el texto con la misma cantidad de oraciones que el original? Existe la opción de dividir o unir segmentos, o también podemos ignorar la puntuación final de los segmentos y, en vez de usar un punto, poner una coma y empezar el siguiente segmento con minúscula.

Si queremos, siempre se puede trabajar mejor.

En conclusión, puede que las herramientas TAO tengan algunas contras, pero me parece que las ventajas superan ampliamente las desventajas y justifican implementarlas, así que les sugeriría a todos aunque sea probarlas y no dejarse convencer tan fácilmente por los comentarios de colegas.

P: ¿Y qué me dices del clásico chascarrillo de que la traducción automática va a acabar con el oficio de los traductores?

R: No tengo demasiada experiencia con la traducción automática, pero dudo que vaya a acabar con nuestra profesión. Eso sí, creo que va a cambiar la manera en que trabajamos —de hecho, cada vez se ven más encargos de posedición—, así que me parece un esfuerzo en vano resistirse. Por el contrario, creo que debemos ver la traducción automática como una aliada que nos puede facilitar y acelerar el trabajo, en vez de como una amenaza. Si organizaciones de la envergadura de la ONU y la WIPO la implementan, por algo será, ¿no?

P: Has dictado varios cursos sobre memoQ en la Argentina y también a través de la red siguiendo la fórmula del webinario. De hecho, algunas actividades fueron directamente para Kilgray dentro de sus memoQ webinar series, lo cual debió ser algo increíble para ti. ¿Cómo ha sido la experiencia de enseñar a otros colegas a usar esta herramienta en este formato? ¿Qué ventajas crees que tiene la formación online con respecto a la presencial?

R: Me parece que la formación en línea ofrece dos grandes ventajas para los alumnos: por lado, les permite tomar el curso o ver el webinario sin salir de su casa y, por el otro, es muy común que se ofrezcan las grabaciones durante un tiempo determinado, o incluso indeterminado, una vez terminado el curso/webinario, lo que les permite a los alumnos repasar el contenido cuantas veces quieran. Esto último es superútil, en especial para quienes tienen más dificultades con la tecnología, que paradójicamente son quienes suelen negarse a tomar cursos en línea.

Mi experiencia con las capacitaciones virtuales es muy positiva y se lo recomiendo a todos, pero también disfruto mucho las clases presenciales porque son más dinámicas y facilitan la resolución de dudas y problemas en el acto. Además, es una buena manera de hacer networking y es más fácil conocer colegas y hacerse amigos (gracias al mate, que tanto disfrutamos en los recreos en Argentina).

P: Como bien sabes tú y algunos lectores del blog, en estos años he tenido la gran oportunidad de ser docente en la Argentina dictando ponencias y cursos también para el CTPBA, la UBA o en iniciativas privadas como el Locarg. La experiencia me ha hecho ver que materias como traducción audiovisual o informática aplicada aún no están equiparadas con el resto de materias y especializaciones que se imparten en distintas titulaciones. Uno de los síntomas más reveladores es el hecho de que aún no exista un máster en traducción audiovisual como tal, a pesar de que ya se está peleando por conseguirlo y que están surgiendo formaciones muy interesantes, como la ANTT. En cambio, en otros países —como España, por ejemplo— sí han proliferado estos másteres. ¿A qué crees que se debe toda esta situación? ¿Se valora a los traductores audiovisuales y localizadores en la Argentina? ¿Quizá aún tiene demasiado peso la figura del traductor público?

R: Qué pregunta complicada… Sí existen algunos másteres, pero se cuentan con los dedos de una mano y no están enfocados en un área tan específica de la traducción, como sería la audiovisual o la localización.

Creo que la figura del traductor no es tan reconocida en mi país, pero que la del traductor público sí es más popular porque es requisito traducir documentación si alguien quiere ir a vivir o estudiar al exterior. Sin embargo, me sorprende la cantidad de jóvenes que consultan en grupos o que incluso me escriben por privado porque quieren estudiar traducción, por lo que es evidente que hay interés.

Quizás la falta de oferta de posgrado especializado tiene que ver, por un lado, con que la nuestra no es una carrera tan conocida y, por el otro, con que tampoco es tan habitual hacer maestrías en mi país, tal vez porque es muy común que la carrera de grado se extienda a ocho o nueve años porque casi todos los alumnos también trabajan mientras estudian, entonces se toman un descanso académico después de tantos años de estudio.

De todas formas, sí han surgido posgrados (no másteres) especializados en el último tiempo, como la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción (en la UBA), la Especialización Superior en Textos Audiovisuales y Accesibilidad (en el llamado Lengüitas, donde daré una materia sobre software de subtitulado) y la Especialización Técnica en Interpretación de Conferencias (en mi querido Lenguas Vivas). Ojalá esta tendencia siga creciendo hasta que tengamos una mayor oferta de másteres.

P: Ya por último, la gran pregunta que casi todos se hacen en algún momento. ¿Se puede vivir bien de la traducción audiovisual o la localización en la Argentina?

M: ¡Buena pregunta! La respuesta, que seguramente les interesará más a mis colegas argentinos, será breve: gracias a Internet, el campo de la traducción y la localización hoy en día es mundial y no tiene fronteras, por lo que tenemos la posibilidad de generar los mismos ingresos que genera un colega en Europa o Estados Unidos. Cuesta lograrlo, como le cuesta a todo trabajador independiente de cualquier profesión, pero creo que es posible y que nosotros tenemos la enorme ventaja de poder trabajar para el exterior.

Rafa: ¡Muchas gracias por tu tiempo y tus respuestas, Santiago! Si os habéis quedado con ganas de más, podéis seguir a Santiago en las redes o echarle un vistazo al mencionado curso de memoQ de Traduversia, lanzado recientemente y al que podéis acceder desde el siguiente enlace.

memoQ para traductores, revisores y gestores de proyectos

No olvides usar el cupón memoq_jugandoatraducir en el carrito de Traduversia para ahorrarte un 10 % en el curso. ¡Solo hasta el 10 de diciembre! 😉

 

¡Hasta la próxima entrada! 🙂

Después del éxito que han tenido las partidas comentadas de Pablo al Final Fantasy VII, yo también he querido sumarme a este nueva sección de Traduversia, que ya hemos bautizado como «Los gameplays de Traduversia». Para esta ocasión tan especial (mi estreno), me he decidido por un shooter inspirado en Counter Strike cuyo nombre es Counter Attack y que podéis descargar gratuitamente desde la Play Store de Google.

Antes de dar paso al gameplay, quiero aclarar que el objetivo de esta sección no es criticar gratuitamente al traductor del juego ni a los profesionales que lo han desarrollado, sino más bien concienciar y, a la vez, denunciar la baja calidad que tienen las traducciones de muchos juegos para móviles (gratuitos o de pago) que, a pesar de que cuentan con un gran número de usuarios y de que generan beneficios suficientes como para invertir en traducciones de calidad, cuentan con traducciones muy deficientes y descuidadas —de hecho, es fácil encontrarse con traducciones automáticas no revisadas—.

Si a esto le sumamos el hecho de que juegos como el que os muestro hoy no incluyen un volumen muy elevado de palabras —mi intuición me dice que no superarían las 5000 palabras—, que su traducción se podría hacer de manera rápida y muy efectiva —por lo general, bastaría con traducir las cadenas o strings que pueden exportarse fácilmente desde Android Studio en un archivo XML, tarea que no llevaría más de una semana— y que la inversión para traducirlos a 10 o 12 idiomas no sería muy desorbitada teniendo en cuenta los balances de ingresos y gastos del juego, creo que las críticas no solo están justificadas sino que, además, son necesarias.

Dicho esto, os dejo con el gameplay del juego que, por cierto, me ha gustado como para jugarlo más veces, aunque puede que no lo haga hasta que mejoren su traducción (sería lo más justo, ¿no os parece?). 🙂

¿Qué os ha parecido? ¿Creéis que los desarrolladores de videojuegos para móviles deberían invertir más en sus traducciones? En cualquier caso, espero que el vídeo os haya gustado. No olvidéis darle a «Me gusta» y dejar algún comentario si queréis que sigamos publicando más vídeos de este tipo. Para nosotros vuestro apoyo es muy importante. ¡Hasta la próxima! 🙂

 

Publico esta breve entrada para compartir con vosotros la entrevista que me han hecho en el último boletín de la Sociedad Española de Lenguas Modernas (SELM). En ella repaso lo que he estado haciendo en los últimos meses, en los que he estado bastante ocupado como seguramente habréis podido comprobar por aquí. Pero el caso es que no se me ocurre mejor forma de poneros al día, así que os animo a que la leáis. Espero que os guste. 🙂

[embeddoc url=”http://jugandoatraducir.com/wp-content/uploads/2016/08/EntrevistaSELM.pdf” download=”all” text=”Descargar”]

Si os ha gustado la entrevista, os insto a que leáis el resto del boletín, al que podréis acceder tras daros de alta en la plataforma del SELM, en la que podréis acceder a publicaciones e información muy útil sobre el mundo profesional de la traducción y de las lenguas.

Muchas gracias y nos leemos por el blog. 🙂

Uno de los temas más comentados de esta semana es el esperado desembarco de Netflix en España, una gran noticia para el sector audiovisual, sobre todo por la amenaza que puede suponer para la industria española su modelo de negocio a medio/largo plazo. Hace tiempo ya hablé en el blog sobre la conveniencia de un sistema más ligado al modelo de PPV o de televisión bajo demanda, y Netflix en cierto modo parece inclinarse más hacia este modelo que otros servicios de la competencia, pero con algunas carencias e inconvenientes. Empecemos por el principio:

Los inicios de Netflix y la caída de Blockbuster en Estados Unidos

Antes de entrar de lleno en analizar Netflix y el resto de servicios que podemos usar aquí en España, considero importante analizar y entender la historia del hundimiento de Blockbuster, una franquicia de videoclubs que quebró a finales de los 90, para así entender por qué Netflix puede ser tan importante y por qué el modelo tradicional de alquiler dejó de ser rentable desde entonces.

En aquella época (finales de los 90), Netflix fue una de las empresas pioneras en ofrecer servicios alternativos al videoclub tradicional en Estados Unidos. Mientras BlockBuster seguía un enfoque tradicional basado en el alquiler presencial de los productos audiovisuales en sus establecimientos, con recargos por devoluciones o pagos atrasados (similar a lo que han hecho aquí los videoclubs de toda la vida), Netflix comenzó a ofrecer un servicio de alquiler por correo e invirtió en crear una de las primeras plataformas con catálogo online para la distribución y consumo de productos audiovisuales en formato digital. Esto hizo que Netflix eliminara la barrera de tener que disponer de un gran número de establecimientos para ofrecer un catálogo amplio a sus clientes.

blockbuster closing

Chris Anderson bautizó a este fenómeno como long tail o cola larga. Básicamente, la cola larga es un símil para explicar que una tienda online puede albergar un mayor número de productos que una tienda física. Este fenómeno es lo que está detrás del auge de servicios como Netflix o Amazon frente a otros tradicionales como Blockbuster. En otras palabras, se descubrió que el modelo digital era mucho más rentable que el tradicional al eliminar numerosas barreras comerciales, principalmente la barrera física del espacio y de la distribución desde establecimientos.

Modelo Cola Larga

Al poco tiempo, Blockbuster quebró de forma progresiva, tal y como se anunció en su momento, por culpa del auge de las descargas en Internet. Aunque en realidad también influyeron sobremanera la crisis económica y el hecho de que otras compañías como Netflix o Redbox se adaptaran antes y mejor que ellos a los servicios de visualización por streaming a través de Internet. Muchos vieron en la quiebra de Blockbuster la muerte del sistema de videoclub tradicional, dado que ya no tenía sentido ir presencialmente a alquilar una película porque los usuarios podían hacerlo por otros medios más cómodos (legalidad y moralidad aparte).

El problema de las descargas de Internet

La evolución de la era analógica a la digital, cuyo principal exponente en el mundo audiovisual fue la transición de las ya antiguas cintas VHS a los DVD, junto con el posterior surgimiento de las televisiones inteligentes, facilitó la propagación de los productos audiovisuales a través de Internet, bien mediante el ripeo de los DVD originales (y su posterior publicación en redes de descarga como las P2P o en servicios de descarga directa como las ya extintas Rapidshare o Megaupload, entre otras), bien mediante la subida de estos productos a páginas web con servicio de alojamiento y reproducción de vídeos, como YouTube, Vimeo o similares. Dicho de una forma sencilla, el formato de DVD facilitaba la extracción del material audiovisual y su propagación por Internet (si quieres profundizar sobre cómo extraer los archivos de vídeo de un DVD te recomiendo que le eches un vistazo a esta entrada).

En consecuencia, desde entonces los consumidores pueden descargar o reproducir sus películas y series favoritas sin demasiado esfuerzo desde Internet. Por tanto, ¿para qué pagar por consumir un producto si los usuarios pueden hacerlo gratis? Ética y moral aparte, lo cierto es que era una tontería acercarse al videoclub pudiendo descargarlo todo desde casa. Esto también se aplica a los subtítulos, ya que desde el surgimiento y estandarización del formato Subrip (SRT), los usuarios pueden crear sus propios subtítulos y subirlos a Internet. Esta situación ha generado un debate muy profundo respecto a la sostenibilidad del sistema de mercado tradicional, en caída evidente por las descargas de Internet y por la digitalización de los productos (y por no saber adaptar el modelo a estos últimos).

Del videoclub a Netflix en España

En España los videoclubs han sobrevivido más tiempo quizá por la reticencia de muchos usuarios a abandonar el sistema de toda la vida, o por la lentitud de la industria para adaptarse a los modelos de streaming. En cualquier caso, la decadencia del sistema tradicional, aunque lenta, ha sido inevitable, y cada vez hay menos usuarios que utilizan el videoclub.

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Videoclub cerrado en Almería.

El mercado ha evolucionado de la mano de las operadoras telefónicas, que han comenzado a ofertar servicios de televisión por cable con aplicaciones online para televisiones inteligentes, ordenadores, videoconsolas y dispositivos táctiles que incluyen, entre otros atractivos, un catálogo de películas y series. Es el caso del ya famoso Yomvi de Movistar+, y del resto de aplicaciones similares ofrecidas por Orange, Vodafone y demás operadores.

La idea parece que ha cuajado bien entre los consumidores, aunque el sistema quizá no es el que dé una mayor libertad a los usuarios. Para empezar, en el caso de Yomvi, por ejemplo, para poder utilizarlo los usuarios tienen que ser clientes de Movistar y haber contratado previamente una tarifa de Internet, ADSL o teléfono para pasar a utilizar un paquete especial llamado Fusión. Esto significa que el usuario está obligado a pagar solo para tener acceso al catálogo. A partir de ahí, en función del plan de suscripción que se contrate, los usuarios pueden acceder a unos contenidos u otros.

El sistema Yomvi parece que funciona bien (yo mismo lo utilizo y doy fe de que está bastante bien), pero obliga al usuario a pagar un precio engordado que puede ascender hasta los 65 euros mensuales en un paquete que, eso sí, incluye Internet, el teléfono y una línea móvil. Personalmente, creo que podrían hacer mucho más por hacer que a Yomvi pudieran acceder más usuarios, bien liberándolo para usuarios de otras operadoras, bien ofreciéndolo como un servicio individual a un precio más asequible.

¿Qué diferencia a Netflix del sistema Yomvi? ¿Es mejor o peor?

La principal diferencia que aporta es que puedes suscribirte directamente a su catálogo sin necesidad de haber contratado un paquete que incluya Internet, teléfono o similar. En ese sentido, podemos decir que es más flexible y da más libertad al usuario. Pero por otro lado debemos tener en cuenta que para usar Netflix necesitamos Internet, por tanto es probable que muchos usuarios prefieran contratarlo todo con el mismo operador, sobre todo si ofrecen una buena tarifa.

Otra diferencia importante es con respecto al catálogo. De momento, el catálogo de Netflix es bastante más limitado que los catálogos de Yomvi+ y los de las televisones de Orange y Vodafone, principalmente porque las operadoras suelen adquirir los derechos en exclusiva de contenidos que interesan a un gran número de espectadores, bien por adquirir los derechos de emisión de determinados productos, como ocurre por ejemplo con Juego de Tronos (cuyos derechos de emisión en España los tiene Movistar+ en exclusiva) o los eventos deportivos; bien por incorporar en su catálogo a los canales que emiten los estrenos de las series del momento. como ocurre con The Walking Dead (Fox), Modern Family (Fox), Castle (AXN), Anatomía de Grey (Fox) o The Big Bang Theory (TNT), por citar algunos ejemplos.

En cambio, en Estados Unidos los usuarios de Netflix pueden acceder a muchos más títulos que los usuarios españoles. Pero en España, Netflix ni siquiera puede emitir los estrenos de las series que ha autoproducido, como House of Cards o Orange is the New Black, porque Movistar+ se hizo con sus derechos hace tiempo. No obstante, si amplían el catálogo español y emiten las series y películas del momento, es probable que ganen mucho terreno a la competencia. El problema es que es difícil adivinar hasta qué punto van a lograrlo, ya que en España hay una clara tendencia a monopolizar los productos audiovisuales para explotarlos al máximo. Por poneros un ejemplo, Wuaki.tv lleva funcionando en España desde 2012 con un sistema similar a Netflix y aún no ha conseguido hacer sombra a la competencia, principalmente porque su catálogo no es lo suficientemente completo.

Conclusiones

En mi opinión, las alternativas al sistema tradicional, como las de Yomvi o Netflix han llegado algo tarde a España, y los usuarios son reacios a abandonar la comodidad de las descargas gratuitas. Personalmente, (y llamadme iluso) quiero pensar que hay usuarios que de algún modo valoran aportar su granito de arena al sector audiovisual consumiendo de forma legal (Movistar+ cuenta apróximadamente con 3,6 millones de clientes), pero me temo que esta situación ha generado una brecha en los perfiles de los consumidores. Ahora claramente podemos diferenciar entre los usuarios que están dispuestos a pagar/pueden pagar y contribuyen a la sostenibilidad del sector, y los que no y recurren a la descarga gratuita por diferentes motivos o circunstancias. Y aquí distinguiría también entre los usuarios que prefieren consumir contenidos con baja calidad (y aquí incluiríamos también la calidad de los subtítulos y traducciones) y los que prefieren invertir en un producto óptimo y de buena calidad (no es lo mismo descargar una película en baja resolución y pillar unos subtítulos mal hechos, que ver la misma película en HD con los subtítulos profesionales). Ahora, en definitiva, la pelota está en el tejado de los usuarios, que son los que deciden si pagan o no por consumir un producto (y por tanto si se suman o no al sistema).

Respecto a Netflix, el tiempo dirá si es capaz de hacer sombra a las operadoras telefónicas o no, que son las que controlan ahora mismo las emisiones y las que ofrecen servicios similares al suyo. Personalmente creo que les llevará bastante tiempo, ya que tienen que seguir ampliando su catálogo para atraer a los clientes que ya utilizan servicios como Yomvi+ y que tienen acceso a más contenidos de los ofrecidos por Netflix a día de hoy. Reconozco que el modelo de Netflix me gusta mucho, pero considero que aún les queda mucho camino por recorrer para ganarse el beneplácito de los usuarios españoles.

Lo ideal, en mi opinión, sería que todos pudiéramos acceder de forma libre a un catálogo en el que pudiéramos alquilar o comprar los productos que queramos ver. Como comenté hace tiempo, las televisiones inteligentes están más que preparadas para este sistema y estoy seguro de que algo así aumentaría la demanda. Pero me temo que, de momento, el modelo no favorece este sistema, así que nos toca conformarnos con lo que tenemos.

En cualquier caso, la llegada de Netflix es algo positivo y, con suerte, hará que en el futuro se produzcan nuevos cambios en el modelo de oferta y demanda de los productos audiovisuales.

¿Y tú, qué piensas al respecto? ¿Te convence la propuesta de Netflix? ¿Crees que es bueno para el sector? ¿Qué vaticinas para el futuro?

Es uno de esos tópicos tontos se suelen decir, pero reconozco que en mi caso se cumple. Sí, han pasado unos meses desde la última entrada. Aquella en la que escribí un artículo en defensa del doblaje y la traducción audiovisual a raíz de un desafortunado artículo de Juan Gómez-Jurado en contra del doblaje. Fue la entrada más leída del blog y se compartió por todas partes. El tema levantó ampollas. Tanto que hasta Miguel Ángel Jenner (el actor que dobla a Samuel L. Jackson en Pulp Fiction y en otras muchas películas) me escribió un tuit de felicitación. En fin, detalles pequeñitos que hacen bastante ilusión.

El viaje a Buenos Aires

Desde entonces, la verdad es que he estado bastante ocupado con Traduversia y varios encargos de traducción audiovisual, maquetación y diseño web, y también viajando. No pude contaros apenas nada acerca de mi viaje a Buenos Aires en junio con motivo del Simposio Hispanoamericano de Traducción y Nuevas Tecnologías organizado por el CTPCBA, en el que impartí tres talleres sobre diseño web, subtitulación y maquetación y dí una charla sobre DTP. La asistencia fue masiva (más de 300 asistentes) y la respuesta a las actividades pre y post simposio fue excelente (¡hasta tuvimos que hacer un segundo turno del taller de InDesign). Si queréis saber más sobre el evento, podéis leer las crónicas y artículos que se publicaron en el último número de la revista del CTPCBA (a partir de la página 65).

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Fue una experiencia maravillosa en la que por fin pude conocer al gran Damián Santilli y en donde tuve el gusto de compartir escenario con Xosé Castro, Gabriela Scandura, Melina Ruiz Arias, Fabián D’Andrea, Paula Grosman, Luisa Montealegre y Pablo Mugüerza. Fue Damián quien me recibió en la sede del Colegio y me presentó a toda la gente del CTPCBA, con la que pude compartir unas veladas maravillosas, como la noche que cenamos todos juntos en casa de Damián o cuando Santiago Murias, Héctor Gomá y Santiago Lorenzatto me llevaron a probar el famoso asado argentino y los helados de dulce de leche (riquísimos, oigan).

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La verdad es que se portaron de fábula conmigo y lo pasamos estupendamente, así que no quería dejar pasar la oportunidad de darles las gracias desde acá, ahora que retomo la actividad habitual en el blog tras un verano y inicio de otoño moviditos. Por suerte, dentro de poco volveremos a vernos, ya que en abril asistiré al VI Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación para de nuevo dar una charla e impartir un par de talleres a los asistentes. Espero que esta nueva experiencia sea tan buena o incluso mejor que la última. Ya os contaré.

A la vuelta, Pablo Muñoz, mi compañero en Traduversia, y yo detectamos que hubo decenas de altas nuevas en Traduversia de usuarios argentinos. Parece que a los asistentes al Simposio les agradó la iniciativa y muchos de ellos se sumaron sin pensárselo demasiado. Gracias a esto y al resto de iniciativas que hemos lanzado desde Traduversia como los cursos por correo, nuestro curso gratuito ya cuenta con más de 2000 alumnos, y el resto de cursos siguen recibiendo alumnos de forma continua. Además, hace unos días enviamos un cuestionario a nuestros suscriptores y las respuestas que nos dieron fueron muy positivas. 

El viaje a Bruselas

En fin, lo cierto es que las cosas no podrían ir mejor, pese a que reconozco que no dispongo de tanto tiempo para mis aficiones. Afortunadamente, en verano pude viajar a Bélgica con mi chica para tomarme unos días de vacaciones que me vinieron la mar de bien. Si no habéis estado allí, os lo recomiendo encarecidamente. Los vuelos suelen ser baratos y, si buscas bien, hasta puedes encontrar alojamientos de calidad. La cerveza es exquisita (pide siempre cervezas locales o artesanales) y se come mejor que en otros sitios de Europa (no dejes de probar la carbonnade flamande).

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Sentado en una terracita de Bruselas

Escapadas nacionales

No todo es ir al extranjero. Allá por junio tuve la oportunidad de visitar las zonas de Rueda y Tordesillas, en la provincia de Valladolid. Esta es una de las zonas vinateras de referencia del territorio nacional. Concretamente, en la localidad de Rueda es en donde se producen algunos de los mejores vinos blancos del país.  Por ello, aproveché la ocasión para visitar la bodega de Montepedroso y catar algunos de sus vinos, que estaban deliciosos. También me dejé caer por Granada, ya que llevaba tiempo sin ir a visitar a la familia y a los amigos.

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No todo es traducir

En fin, que no todo va a ser traducir. Los traductores pasamos muchísimo tiempo frente al ordenador y necesitamos momentos así para poder desconectar y descansar la mente. Desgraciadamente, cuando eres autónomo, en el momento en el que dejas de trabajar también dejas de producir, por tanto es importante organizarse bien para que estas escapadas no acaben repercutiendo en la facturación mensual. Por otro lado, es bastante común que los clientes te contacten para un nuevo proyecto en los días previos a un viaje (¡la famosa Ley de Murphy!). Hay incluso quien dice que, si estás escaso de trabajo, lo mejor que puedes hacer es organizar un viaje para el fin de semana próximo, je.

Chascarrillos aparte, en estos viajes he descubierto lo sano que es rechazar esos proyectos (si puedes) o delegarlos a otros compañeros, como tuve que hacer con Nadia García, a quien delegué un par de episodios de un famoso reality de cocina (¡gracias, Nadia!). Antes solía aceptar estos encargos urgentes y viajaba con todo el equipo encima para seguir trabajando. Pero reconozco que, aunque los traductores podemos llevarnos nuestro trabajo de viaje, no disfrutas de la misma manera que si te vas descuidado.

Planes de futuro para el blog

No sé si os habéis fijado, pero si echáis un vistazo alrededor veréis que le he dado un buen lavado de cara al blog. He creado una sección especial con los cursos que imparto en Traduversia sobre maquetación, diseño web y subtitulación (échales un vistazo si aún no los has visto), y también he añadido un par de bloques nuevos en la barra lateral para actualizar los contenidos que se habían quedado desfasados.

Además, en estos días he escrito un par de entradas nuevas que espero publicar próximamente. En una de ellas analizo hasta qué punto puede ser conveniente o interesante darse de alta como autónomo al acabar la carrera, un tema que suele ser algo conflictivo y sobre el que hay división de opiniones.

Eso es todo por ahora. Espero que os haya gustado esta pequeña puesta al día de las cosas que he hecho en estos meses. De aquí en adelante, seguiremos como siempre con entradas sobre temas relacionados con la traducción en general, la traducción audiovisual, la maquetación y la informática aplicada a la traducción.

¡Hasta la próxima!

Ya hemos superado el ecuador de diciembre y todos empezamos a hacer balance de lo que hemos hecho en este año que termina. Toca echar la vista atrás, sacar conclusiones, quedarnos con lo mejor y renovar los nuevos propósitos para el año nuevo que empieza. Ya sabéis que no soy muy dado a escribir sobre mí en el blog, pues prefiero darle un mayor protagonismo a los recursos y a las experiencias que comparto. A fin de cuentas, es todo eso lo que verdaderamente puede resultaros útil como lectores. No obstante, siempre he pensado que este tipo de entradas son muy útiles para hacer recopilaciones de lo mejor del año. Porque, efectivamente, en este año he jugado mucho a traducir. ¡Vamos con el repaso!

Para cerrar esta entrada, voy a dejaros un ranking con las diez entradas más visitadas del año, por si queréis darles un repaso. Algunas ya las he incluido entre los enlaces anteriores, pero no está de más dejar la lista para aquellos que queráis consultar los títulos con más detenimiento:

  1. Cómo diseñar tu web profesional con WordPress
  2. Aprende a diseñar tu propia factura en Excel
  3. El currículum vítae del traductor
  4. Editores de subtítulos, ¿cuál elijo?
  5. Cómo crear subtítulos con efectos y calidad HD
  6. (II) Software para traductores: Herramientas TAO
  7. Tarjetas de visita para traductores
  8. La dignidad del traductor
  9. (IV) Software para traductores: Herramientas para el traductor audiovisual y el subtitulador profesional
  10. Sobre entrevistas de trabajo y pruebas de traducción

Sin más, os deseo que paséis unas felices fiestas y una buena entrada de año. ¡Nos vemos en 2014!

Q-trae-el-año-q-viene¡Hasta la próxima!

A continuación, se adjuntan los nombres de las ganadoras (sí, todas han sido chicas) del sorteo de cinco plazas en dos cursos de WordPress. Las ganadoras han sido:

1. Ruth Mesa

2. Nieves Neige

3. Laura Castro

4. Sara Arilla

5. Amaia

Es muy importante que las ganadoras se pongan en contacto conmigo lo antes posible. Para ello, pueden contactarme a través del blog o enviarme un correo electrónico a rlstradu@gmail.com. En dicho correo, deben indicar el curso que les gustaría realizar de los dos que se ofrecen. Acto seguido, les responderé con las instrucciones que deben seguir para cumplimentar la matrícula.

Eso es todo, por ahora. En los próximos días llegarán nuevas entradas que servirán como punto de partida para la nueva temporada del blog.

¡Muchas gracias a todos por participar en el sorteo y por seguir el blog!

 

A continuación, se adjunta el listado de los participantes admitidos en el sorteo. Ha habido muchos me gusta y muchos RT en Twitter, pero muchos han olvidado insertar un tweet con el hashtag #SorteoJugandoaTraducir, que era un requisito fundamental para participar. No obstante, aquellos que quieran añadir el nombre a la lista y que le hayan dado a “Me gusta” a la página oficial de Facebook del blog o hecho “Retuit”, pueden ponerse en contacto conmigo a través del blog antes del lunes y se les asignará un número antes del sorteo.

1

Ruth Mesa

2

María Do Campo

3

Paloma Barrera

4

Juan Yborra

5

Cristina Sepúlveda

6

Oren Hax

7

Nieves Neige

8

Andrea Torres

9

Carol Superfriki

10

Laura Castro

11

Inma González

12

Sara de Albornoz

13

Sara Arilla

14

Marinela Muñoz

15

Vanessa Meseguer

16

Fry Panda McCloud

17

The Goddess

18

Silvie

19

Alberto Fernández

20

Amaia

21

Noemi Carpintero

22

Teresa Aguilar

23

Elena Nevado

24

Antonio López

25

Sofía

26

Silvia Gómez Relaño

Como ya informé en la entrada anterior, el sorteo se retransmitirá en directo para que sea lo más transparente posible, y se utilizará un generador de números aleatorios para designar a los ganadores. Dicha retransmisión se realizará a través de una Twitcam, por lo que os recomiendo a aquellos que queráis verlo en directo que estéis atentos a mi perfil de Twitter (@STraductores), pues será ahí donde publicaré el enlace de la retransmisión. A lo largo del lunes informaré con antelación de la hora a la que tendrá lugar el sorteo. Os recuerdo que la grabación del sorteo se colgará en el blog en los días sucesivos, para que aquellos que no hayan podido verla puedan hacerlo a posteriori.

Una vez designados los ganadores, estos tendrán que ponerse en contacto conmigo a través del blog indicándome el curso en el que están interesados. Acto seguido, yo me pondré en contacto con ellos para darles las instrucciones a seguir.

Para más información, podéis dejar un comentario abajo o contactarme a través de las redes sociales o de mi correo electrónico.

¡Buena suerte a todos!

¡Grandes noticias! En los últimos días, se han puesto en contacto conmigo desde Udemy para ofrecerme la oportunidad de sortear 5 plazas repartidas entre dos cursos de diseño web con WordPress.

Sé que muchos de vosotros estáis muy interesados en este tema, pues ya publiqué hace un tiempo un vídeotutorial sobre cómo diseñar una web profesional con WordPress que generó bastante interés. Sin embargo, en esta ocasión, los afortunados van a dar un paso más en esta materia y podrán ampliar sus conocimientos en un curso online que se oferta a través de Udemy, un conocido y prestigioso portal de formación online.

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1. CURSOS OFERTADOS

En la propuesta que me han planteado, los afortunados podrán elegir entre uno de los dos cursos siguientes:

  • WordPress desde cero – Niveles básico e intermedio

En este curso, tal y como indica el título, Pablo Farias Navarro, diseñador web y programador de aplicaciones, enseña los fundamentos básicos para desarrollar un sitio web con WordPress. Se trata de un curso muy amplio que consta de dos secciones independientes: nivel básico y nivel intermedio.

Si queréis obtener más detalles sobre los contenidos del curso, podéis visitar la web oficial del curso dentro de Udemy, disponible en el enlace que os facilito a continuación:

Curso 1: WORDPRESS DESDE CERO – NIVELES BÁSICO E INTERMEDIO

  • Desarrollo de plugins para WordPress para principiantes

En este curso, impartido también por Pablo Farias Navarro, podremos aprender a desarrollar plugins para WordPress. Como algunos de vosotros ya sabéis, el hecho de que WordPress sea una herramienta tan potente se debe a su sistema de plugins, que permite añadir más funciones a cualquier sitio web sin tener que modificar el código fuente de WordPress. Pues bien, en este curso aprenderás paso a paso a crear tus propios plugins para WordPress, para que puedas darle súperpoderes a cualquier sitio web que utilice esta plataforma.

Para más información, podéis consultar la web oficial del curso en Udemy haciendo clic en el enlace que os facilito a continuación:

Curso 2: DESARROLLO DE PLUGINS PARA WORDPRESS PARA PRINCIPIANTES

2. BASES DE PARTICIPACIÓN

Los interesados en participar en el sorteo tendrán que dar los siguientes pasos:

  • Hacer clic en “Me gusta” en la página oficial de Facebook del blog, si todavía no lo han hecho.
  • Compartir esta entrada en Twitter y Facebook, haciendo clic en los botones disponibles al final de la entrada.
  • Dejar un mensaje en Twitter con la etiqueta #SorteoJugandoaTraducir. El mensaje con más favoritos y retuits (se sumarán ambos) obtendrá directamente una de las cinco plazas, siempre y cuando el autor reúna los requisitos anteriores.
  • La fecha límite para participar en el sorteo es el 30 de agosto.

3. RESULTADOS DE LA ENCUESTA

  • Una vez finalizado el plazo, el día 31 de agosto se publicará en el blog un listado con los nombres de los participantes que reúnan todas las bases anteriormente descritas. En dicho listado, a cada participante se le asignará un número.
  • El día 2 de septiembre desvelaré el nombre de los ganadores en una retransmisión en streaming a través del blog. Los nombres se obtendrán gracias a una aplicación de Generador de números aleatorios, que permitirá extraer el número de cada afortunado.
  • La retransmisión en streaming se grabará y se publicará posteriormente en el blog, junto con los nombres de los 5 afortunados, para que aquellos que no hayan podido seguirla en directo puedan verla a posteriori y comprobar que el sorteo se ha realizado limpiamente.

Aquellos que tengáis dudas sobre el sorteo podéis dejar un comentario o contactarme a través de la sección de contacto del blog.

¡Que empiece el sorteo!