En los últimos meses, he estado probando distintas herramientas que permiten crear subtítulos de manera automática. Si bien estas novedosas herramientas todavía no son milagrosas, sí que me ha sorprendido el buen resultado que dan en algunos vídeos. Algunas de estas herramientas ya las he mencionado en mis redes y las he llegado a mostrar en charlas recientes, como este webinario que hicimos en Traduversia sobre las herramientas del futuro del subtitulado, así que puede que alguna ya te suene, pero todavía no les había dedicado una entrada específica en el blog (principalmente porque he estado centrado en la preparación de mi nuevo curso de Subtitle Edit, que ya está disponible en Traduversia). Por fin he conseguido sacar un hueco para hablar de estos programas, así que quédate y te cuento un poquito sobre ellos.

Vídeo resumen de la entrada

Recientemente he subido un vídeo al canal de YouTube de Traduversia en el que te cuento lo más importante de esta entrada y te muestro las posibilidades de algunas herramientas con ejemplos y capturas de pantalla.

¿Qué hacen estas herramientas?

Estas herramientas generalmente pueden hacer una transcripción de las intervenciones de los personajes, sincronizar el texto transcrito e, incluso, llevar a cabo una traducción automática a partir de los subtítulos creados. Dicho así, suenan bastante milagrosas, ¿verdad?

Lo cierto es que son muy interesantes. No obstante, en la práctica hay que matizar que cada herramienta tiene sus propias funcionalidades. No podemos olvidar que estas herramientas son «nuevas» y están en constante desarrollo y evolución, por lo que cada herramienta ofrece soluciones distintas y resultados diferentes. Por eso considero que es importante que cada profesional que se plantee utilizarlas las pruebe primero y juzgue si el trabajo que hacen le sirve o no.

Podéis ver un ejemplo rápido de lo que pueden hacer estas herramientas en este vídeo que publicó la empresa Apptek. En él, podréis ver una comparativa entre los subtítulos que crea la máquina y los que crea un subtitulador profesional. Obviamente, los subtítulos del subtitulador profesional son mucho mejores, pero los automáticos se hacen en menos tiempo, lo que puede abrir un nuevo e interesante camino para mejorar la productividad.

Entonces, ¿estas herramientas verdaderamente ayudan a mejorar la productividad?

Pueden ayudar a mejorarla, sí, pero en la práctica —y según mi experiencia—, depende del vídeo. Los resultados que ofrecen estas herramientas son variables y a menudo sufren a la hora de subtitular vídeos o audios en los que las intervenciones no se oyen con claridad. No obstante, en productos como documentales, en los que por ejemplo haya un narrador o una narradora, o videotutoriales en los que solamente hable una persona, la verdad es que hacen un trabajo muy aprovechable.

Yo he usado algunas de estas herramientas (sobre todo, HappyScribe) durante los últimos meses como herramienta de apoyo para subtitular presentaciones, videotutoriales sobre tecnología o, incluso, recetas de cocina, y en todos estos casos he notado que trabajaba más rápido, sobre todo en vídeos largos. Bien es cierto que el trabajo que hacen no es milagroso, porque en todos los proyectos siempre tenía que acabar haciendo retoques o ajustes sobre el trabajo que hacía la máquina, pero sí que tardaba en menos en hacer todo el trabajo. Sobre todo, noté que ahorraba mucho tiempo a la hora de hacer el spotting o pautado.

¿Cuál sería la manera más idónea de usar estas herramientas?

Para usar estas herramientas de manera productiva, en primer lugar hay que habituarse a ellas y entender cómo funcionan, lo que lleva un tiempo. En muchos casos el funcionamiento es similar al de un editor de subtítulos tradicional. Accedes a un entorno de trabajo en el que cargas un vídeo y, pasado un tiempo (cada herramienta tiene sus ritmos), obtienes unos subtítulos automáticos que puedes retocar dentro de un editor que funciona en la nube. También puedes exportar los subtítulos en formatos como el SRT para hacer con el archivo lo que quieras.

Captura del editor en nube de HappyScribe. Merecen especial atención la presencia de contadores de CPS, CPL y la onda de sonido.

Esta tecnología y sistema de trabajo abre distintas posibilidades de uso. Por ejemplo, puede que haya profesionales que las usen para hacer transcripciones sin más, para hacer un spotting automático (y encargarse luego ellos de hacer la traducción o transcripción de manera manual en otra herramienta) o para hacer todo el proceso completo (transcribir, sincronizar y traducir).

En mi experiencia, el traductor audiovisual debería trabajar con una metodología más parecida a la de un poseditor. Lo ideal es hacer varios barridos por el archivo a fin de ir detectando y resolviendo los problemas que la herramienta no ha sabido resolver con autonomía. Al principio, el ritmo de trabajo es más lento porque hay que superar la curva de aprendizaje inicial del método y de la herramienta que se esté usando, pero una vez superada, se trabaja bastante rápido.

Tras varios meses usándolas, a mí generalmente me basta con hacer dos barridos: uno para arreglar la sincronización de los subtítulos y otro para arreglar el texto. Esos arreglos se pueden hacer directamente en la propia herramienta (si está preparada para ello), o bien podemos exportar un archivo de subtítulos SRT o similar para hacer todos los ajustes en otro editor.

Por tanto, una propuesta realista podría ser la siguiente:

  • Usamos herramienta de subtitulación automática (cargamos vídeo y creamos subtítulos automáticos).
  • Exportamos un archivo o plantilla SRT con el trabajo que ha hecho esta herramienta.
  • Abrimos esa plantilla en un editor de subtítulos como Subtitle Edit (o cualquier otro gratuito o comercial que nos sirva).
  • Llevamos a cabo la posedición o revisión de los subtítulos automáticos.

Y aquí una propuesta más concreta y detallada en formato infografía:

¿Significa esto que dejaremos de usar editores como Subtitle Edit, Subtitle Workshop o Aegisub?

No lo creo. De hecho, en mi opinión, estas herramientas aún no están preparadas para reemplazar al subtitulador humano que trabaja de manera tradicional. Hay que tener en cuenta que subtitular no solo consiste en transcribir texto y sincronizarlo, sino que a menudo hay que cumplir con una larga lista de requisitos que pueden variar en función del cliente (las famosas guías de estilo). Estas guías de estilo pueden contener muchas pautas que, a día de hoy, requieren de la supervisión de un traductor humano, sobre todo si el objetivo final es conseguir unos subtítulos de calidad.

En cuanto al software libre, obviamente estas herramientas siempre suelen ir por detrás de las herramientas comerciales, ya que no cuentan con el mismo respaldo económico. Pero no me extrañaría que, en el futuro, estas herramientas también puedan actualizarse en esa dirección y sumar algunas de estas tecnologías. Por ejemplo, me consta que el editor gratuito Subtitle Edit sigue actualizándose con frecuencia. De hecho, hace apenas unas semanas le han añadido varios plugins que permiten integrar los motores de traducción automática de DeepL o Google Translate, así como llevar a cabo controles de calidad de las pautas de Netflix de manera rápida y precisa. Por tanto, puede que tarden en sumar este tipo de funcionalidades, pero antes o después podrían disponer de ellas.

Captura del cuadro de diálogo de plugins de Subtitle Edit.

Por último, hay que tener en cuenta también que todas estas nuevas herramientas, aunque permiten hacer el subtitulado automático, no siempre incorporan funcionalidades que son vitales para los subtituladores profesionales, como contadores de caracteres por línea/subtítulo, contadores de velocidad de lectura, configuración de espacio mínimo (gap) entre subtítulos, etc.

¿Qué herramientas ofrecen todas estas tecnologías? ¿Son muy caras?

A día de hoy, existen bastantes alternativas, aunque todas son comerciales. Los precios son variables, generalmente elevados, pero en algunos casos pueden llegar a ser asequibles si se hace un planteamiento correcto.

Echemos unas cuentas rápidas. Por ejemplo, HappyScribe ofrece una hora de vídeo por 12 euros. Si presupuestásemos un encargo de subtitulado (con pautado) de 1 hora a 7 euros el minuto, el proyecto nos daría un presupuesto total de 420 €. En mi experiencia, dedicar 12 euros de esos 420 a usar una herramienta de este tipo, puede merecer mucho la pena si el vídeo que hay que subtitular tiene audio limpio y no hay voces solapadas, ya que el ahorro de tiempo compensaría esa pequeña inversión. E incluso podría ser interesante con tarifas más bajas que la que he usado yo en este rápido ejemplo.

En cuanto a las herramientas que hay disponibles, por ahora voy a limitarme a ofrecer una lista de las herramientas que conozco, ya que aunque me encantaría ofrecer un análisis de cada una, es muy probable que ese análisis quedara obsoleto en cuestión de semanas, ya que estas herramientas están en constante desarrollo y añaden funcionalidades nuevas casi semanalmente. Por tanto, os invito a acceder a las páginas de cada herramienta y a estudiarlas por vuestra cuenta para ver qué ofrecen. Son muy fáciles de usar y la mayoría ofrecen versiones de prueba gratuitas.

Por no dejar la lista y ya, yo os recomiendo encarecidamente que probéis HappyScribe, pues la que a mí me ha dado mejores resultados. No obstante, si queréis saber más sobre alguna de estas herramientas, será un placer daros más info en los comentarios o en ForoTraduversia. También os invito a compartir vuestras impresiones sobre estos programas si ya los conocéis o si los habéis usado alguna vez.

Críticas y los retos del futuro

Tras haber probado estas herramientas, creo que lograrán convertirse en imprescindibles cuando ofrezcan transcripciones aún más precisas, puedan combinarse con memorias de traducción y permitan preconfigurar la subtitulación automática que hacen. A este respecto, sería genial poder configurar estas herramientas para que generen unos subtítulos con velocidades de lectura inferiores a un determinado número de CPS, con duraciones mínimas o máximas o que añadan guiones automáticamente cuando hablen dos personajes distintos dentro de un mismo subtítulo (puestos a pedir…). También sería genial poder cargar una memoria de traducción o glosarios, como de hecho ya puede hacerse en herramientas como SDL Trados Studio Subtitling o memoQ video preview tool para traducir subtítulos (que, por cierto, también mostré en este otro webinario).

Dicho lo anterior, paso a hacer una pequeña crítica. Para mí, la carencia más importante de estas herramientas no está tanto en su tecnología, que es muy prometedora, sino en el marketing y en su enfoque, que en algunos casos ni siquiera contempla a los traductores audiovisuales o empresas de la industria de la traducción. Algunas de estas herramientas parecen prometer al usuario final que el trabajo que llevan a cabo es un trabajo definitivo, que no requiere la supervisión de un traductor profesional. De hecho, hay herramientas que directamente están orientadas a usuarios de redes sociales que quieren añadir subtítulos a sus vídeos de manera rápida e inmediata. Esto me parece un error muy importante, ya que al final lo que hacen es ofrecer subtítulos de mala calidad a los usuarios tratando de venderlos como una solución definitiva, cuando realmente no es así.

No podemos olvidar nunca que:

Por eso, creo que estas herramientas, en manos de un subtitulador profesional, podrían ser un recurso muy útil e interesante. Casi podríamos comparar sus posibilidades con las de otras herramientas que ya son una realidad en nuestro sector, como las herramientas TAO, las memorias de traducción o los motores de traducción automática. Está demostrado que, en manos de un traductor profesional cualificado, estas herramientas pueden servir para acelerar ritmos y reducir costes, pero cuando se utilizan sin llevar a cabo ningún tipo de posedición o revisión, a menudo ofrecen resultados deficientes.

También es importante que los desarrolladores de estas herramientas aprendan de los subtituladores y se fijen en el mercado profesional que ya existe. Somos muchos los subtituladores que llevamos años dedicándonos a esto y que sabemos perfectamente cómo crear unos subtítulos de calidad, por lo que podemos visualizar de una manera muy rápida cuál sería el editor de subtítulos ideal para nosotros. Sería tan sencillo como que alguna de estas desarrolladoras se acercara y nos preguntara: «¿Qué necesitáis?». Y seguro que no les faltarían respuestas o sugerencias.

A este respecto, podemos poner como ejemplo a Ooona, que me consta que está en contacto directo con investigadores y profesionales del sector de la traducción audiovisual con el objetivo de ofrecer soluciones a los profesionales y empresas del sector. Para mí, el camino que sigue Ooona es el correcto, y no tanto el de ofrecer un producto milagro a un cliente final que valora la inmediatez por encima de obtener unos subtítulos de calidad.

Agradecimientos especiales

Quiero aprovechar esta entrada para trasladar mi agradecimiento al equipo de HappyScribe, con los que he estado en contacto en las últimas semanas e, incluso, me he llegado a reunir por videollamada para compartir mi análisis de su herramienta y darles sugerencias para mejorarla, que en algunos casos han seguido. Su programa es muy prometedor y recomiendo a todos los que leáis esta entrada que la probéis. No os dejará indiferente.

También quiero dar las gracias a mi colega Damián Santilli (@tradugeek), con el que he podido compartir comentarios y observaciones sobre algunas de estas herramientas, que sin duda me han ayudado a llegar más lejos en este pequeño análisis.

Por último, quiero agradecer también a Stavroula Sokoli y Belén Agulló sus aportes por las redes y durante el webinario de Traduversia, pues fue gracias a ellas que descubrí herramientas como Omniscien o YellaUmbrella.

Ahora espero vuestros comentarios y aportes. Hasta la próxima.

Queridos amigos:

Estos meses de confinamiento, además de para mejorar mis dotes culinarias y de repostería, me han servido para descubrir y estudiar a fondo nuevas herramientas y aplicaciones que me han resultado muy útiles para mis labores como docente. Como sé que muchos de vosotros compartís conmigo esa inquietud por la docencia o por crear contenidos útiles para los demás, me he animado a compartir una entrada con todos los recursos que vengo usando desde hace tiempo o que he descubierto recientemente por si alguno de ellos os resultara útil.

Índice y al grano.

Herramientas para organizar webinarios, videoconferencias y streamings

OBS Studio

>> PROBAR OBS STUDIO <<

Si sigues a YouTubers o eres un poco geek, seguro que ya habrás oído hablar de este programa. Básicamente, es una aplicación con la que podrás retransmitir desde tu PC a YouTube y otros servicios similares teniendo un control absoluto de tu retransmisión. Lo que más me fascina de este programa es que funciona prácticamente como una herramienta de realización profesional. Te permite proyectar todo tipo de recursos y tener el control en todo momento de lo que se muestra en la retransmisión. Por ejemplo, con OBS podrás hacer cosas como compartir tu escritorio, mostrar programas y aplicaciones específicos (para que no se vea algún programa de apoyo que tengas abierto), añadir textos, rótulos e imágenes en capas aisladas o crear transiciones y cambios de escena personalizados. ¡Y, encima, gratis! De verdad, es una auténtica pasada.

Jitsi

>> PROBAR JITSI <<

Jitsi es una aplicación de videconferencia que me ha hecho soltar varios «¡gracias por existir!» en los últimos meses. Bien es cierto que en todo este tiempo han proliferado los programas para hacer videollamadas y organizar webinarios, hasta el punto de que parece que levantas una piedra y encuentras otro programa más de este tipo. Pero en mi experiencia, la mayoría son de pago y sus versiones gratuitas tienen funcionalidades limitadas que te dejan muy poco margen, como los límites en el número de usuarios que pueden participar en la videollamada o las restricciones a la hora de compartir recursos o retransmitir por servicios de streaming. Jitsi no tiene tantas limitaciones y hace que sea muy fácil organizar una videollamada privada con muchos usuarios conectados a la vez. Además, incorpora nuevas funcionalidades de e-learning que también están sumando muchos software de videollamada para docencia, como el botón de levantar la mano, la opción de convertir a otros usuarios en presentadores o la posibilidad de jugar con distintos tipos de vistas para elegir lo que quieres proyectar. Personalmente me ha gustado tanto que decidimos utilizarla para el traducafé que organizamos en Traduversia en el inicio del confinamiento.

Zoom

>> PROBAR ZOOM <<

Sí. No estoy descubriendo la rueda con esta recomendación. ¿Quién no ha usado Zoom para alguna videollamada durante el confinamiento? Precisamente por eso la he incluido aquí. El hecho de que se haya popularizado tanto en los últimos meses lo convierte en una herramienta ideal para organizar videollamadas, webinarios o clases online, ya que tanto jóvenes como adultos ya lo han usado con sus familiares y amigos y lo usan con bastante naturalidad. Realmente es una herramienta muy intuitiva que cualquiera puede usar y que se puede utilizar desde cualquier dispositivo. ¿Lo malo? Que las limitaciones de su versión gratuita harán que se te quede pequeña muy pronto y tengas que plantearte subirte a alguna de las versiones de pago, sobre todo si quieres organizar llamadas largas o con muchos usuarios conectados de manera simultánea.

Skype

>> PROBAR SKYPE <<

Sí, no me he quebrado la cabeza aquí tampoco, pero es que Skype sigue estando entre las herramientas de videoconferencia más utilizadas. Además, ha sido la herramienta de referencia durante muchos años. Quizá le ha perjudicado bastante que muchos usuarios la siguen viendo como una herramienta para hacer reuniones profesionales o comerciales, y quizá no tanto para e-learning o quedadas virtuales. No obstante, su reciente integración con Microsoft Teams —aplicación de la que hablo más abajo— la convierte en una opción muy interesante para actividades formativas.

YouTube Studio

>> PROBAR YOUTUBE STUDIO <<

Hasta hace unos años, Google permitía realizar emisiones en directo mediante el uso de la ya extinta aplicación Hangouts On Air. No obstante, en 2019 decidieron separar Hangouts y YouTube, dejando Hangouts para chat y videollamadas (junto con la reciente Google Meet), y YouTube Studio como gestor de contenido de YouTube. ¿Qué se puede hacer entonces con YouTube Studio? En realidad, de todo. Directos, webinarios, reuniones, subir vídeos de manera tradicional… El  mayor problema que plantea ahora mismo YouTube Studio es que no facilita una integración sencilla para hacer sesiones de videollamadas o grupo en directo, como sí hacía en su día Hangouts On Air. Actualmente, para este tipo de emisiones es necesario usar aplicaciones de terceros, como las mencionadas OBS, Jitsi o Zoom. Es por esto que ahora mismo YouTube funciona más bien como un emisor de retransmisiones que cuenta con un completo panel de control desde el que podemos chatear en directo con la audiencia o emitir desde nuestra cámara web o micrófono. Si omitimos este detalle de las videollamadas en grupo, realmente YouTube Studio es una gran aplicación gratuita (quizá la mejor) que nos da mucho juego para publicar contenido audiovisual en distintas modalidades (directo, estreno, vídeo editado…). Además, nos permite personalizar un canal en el que podremos estructurar todo el contenido a nuestro gusto. Si quieres ver un ejemplo sencillo, no tienes más que pasarte por el canal de YouTube de Traduversia. 🙂

Aplicaciones para crear aulas virtuales o entornos colaborativos para trabajo en equipo

Moodle

>> PROBAR MOODLE 3.9 <<

De entre todas las aplicaciones de e-learning gratuitas que existen a día de hoy, Moodle sigue siendo la que más me gusta. También es una de las que más he usado como docente en las distintas universidades y centros de formación online con los que he colaborado. No es difícil de instalar en hostings de pago y ofrece numerosas plantillas que se adaptan a distintas necesidades y filosofías de formación. Además, su compatibilidad con archivos de intercambio como los paquetes IMS o SCORM da mucho juego para exportar o importar contenido de otras plataformas. Recientemente han integrado Jitsi, lo que la convierte en una opción interesante para aquellos que quieran disponer de un aula virtual que permita crear sesiones de videoconferencia en su interior. ¿El problema? Que una vez instalada, hay que personalizarla y la cantidad de posibilidades que ofrece es directamente proporcional a la cantidad de tiempo que deberás dedicar a configurarla a tu gusto.

Microsoft Teams

>> PROBAR MICROSOFT TEAMS <<

Si hay una aplicación de trabajo colaborativo que haya experimentado un gran crecimiento y una gran difusión en los últimos meses, sin duda esa es Microsoft Teams. Mi sensación es que, hasta hace unos meses, era esa aplicación que todos teníamos instalada en Windows pero que no sabíamos muy bien para qué servía. Con la pandemia, muchos hemos descubierto sus posibilidades y ahora no queremos abandonarla. De esta aplicación destaco su facilidad de uso, su modularidad y su flexibilidad para poder usarse para distintas finalidades. Conozco a profesores que la usan como un aula virtual y a gestores de proyectos que lo utilizan para comunicarse con su equipo de trabajo. Básicamente permite crear grupos para compartir recursos, abrir chats, crear hilos o añadir comentarios, organizar videoconferencias grupales… Y tú tienes plena libertad para decidir cómo o con quién usarla. Es muy completa y merece mucho la pena que la investigues si aún no lo has hecho. Es más, cuanto antes lo hagas, mejor, porque antes o después alguien te dirá que te metas en Teams a hacer equis cosa y, si ya la conoces, eso que habrás adelantado. 🙂

WordPress

>> PROBAR WORDPRESS <<

Si WordPress aparece en esta lista es por lo que significa y ha significado para mí en los últimos años. Como ya he contado en entradas antiguas del blog, WordPress no solo es un sistema CMS para crear blogs o sitios web sencillos, sino que también puede usarse para crear sofisticados proyectos web para distintos fines: e-learning, intranets, foros, mensajería interna… Las posibilidades son infinitas gracias a los miles de temas y plugins que puedes usar para personalizar tu proyecto. De nuevo, un ejemplo de esto es Traduversia, que como ya te conté en esta entrada, se armó sobre un WordPress con un tema especial de e-learning potenciado con plugins. ¡Y no podría estar más satisfecho del resultado! Es más, a día de hoy, si tuviera que iniciar cualquier tipo de proyecto web, sin duda que WordPress sería mi primera opción. 🙂

Aulas virtuales de pago

Además de los recursos ya expuestos, conviene mencionar también que, en los últimos años, han proliferado las plataformas de pago que permiten alojar sitios web de e-learning y que te lo dan todo hecho. Los proveedores más conocidos actualmente son Teachable y Thinkific que, previo paso por caja, te ofrecen una plataforma con la que podrás crear una web personalizada con cursos y con todos los recursos necesarios para impartirlos y venderlos (foros, mensajería interna, certificados, pasarela de pago, mail marketing, alta y baja de usuarios, etc.). También conviene mencionar plataformas como Udemy o Coursera, que si bien no te ofrecen la tecnología para montarte tu propio sitio web, sí que te ofrecen la posibilidad de convertirte en docente y vender tus cursos a través de su plataforma (eso sí, a cambio de una comisión).

Aplicaciones para grabar y editar vídeos formativos

Game Bar de Windows 10

>> PROBAR XBOX GAME BAR DE WINDOWS 10 <<

¿Tienes Windows 10? Entonces escribe «Game Bar» en el buscador de Windows y tendrás acceso a esta aplicación que viene instalada por defecto en Windows y que permite grabar tu pantalla y hacer capturas. El recurso está pensado para gamers y para emitir por Xbox Live, pero puede usarse para hacer todo tipo de grabaciones en tu PC, como videotutoriales o lecciones en vídeo. Merece la pena darle una oportunidad porque (1) ya lo tienes instalado en tu PC y (2) no tienes que invertir nada para usarlo. Los vídeos, una vez grabados, hay que editarlos en un editor de vídeo aparte, pero si no necesitas grabar un vídeo muy sofisticado es una muy buena opción.

ActivePresenter

>> PROBAR ACTIVEPRESENTER <<

Si buscas una aplicación gratuita para grabar la pantalla de tu PC o crear presentaciones de diapositivas con audio, esta es una de las mejores opciones. Explicado de una manera sencilla, ActivePresenter es una especie de Camtasia gratuito, que además está disponible para Windows y MacOS. No solo permite grabar tu escritorio o con tu webcam, sino que también incorpora un editor de vídeo muy intuitivo con el que podrás editar tus vídeos con resultados muy profesionales, añadiendo efectos, transiciones, textos o recursos de audio y vídeo externos. También permite usar plantillas de diapositivas, importar presentaciones de PowerPoint y ¡hasta importar subtítulos en formato SRT! Esto último a mí me dejó alucinado. 🙂

OBS Studio

>> PROBAR OBS STUDIO <<

Como mencioné más arriba, OBS no solo sirve para hacer emisiones en directo. También te permite hacer grabaciones de tu pantalla aprovechando sus funciones de control de realización, de manera que puedes grabar vídeos en los que vayas lanzando distintos recursos desde el control de realización a fin de reducir el trabajo posterior de edición. Bien utilizado, puede ser un recurso muy útil para grabar vídeos formativos en vivo en los que utilices distintos recursos. Puedes empezar mostrando un PowerPoint, saltar a un PDF, proyectar una imagen, colocarte un rótulo con fondo transparente, un lower third… Las posibilidades son infinitas.

Camtasia Studio

 >> PROBAR CAMTASIA STUDIO <<

Camtasia es a la creación de vídeos de e-learning lo que InDesign a la autoedición de documentos o Photoshop al retoque fotográfico. Ha sido durante años una de las herramientas pioneras de creación de vídeos para e-learning. A mí siempre me ha gustado por su fiabilidad y estabilidad, y porque pese a ser comercial tiene un precio asequible si te dedicas profesionalmente a la formación online y no te importa invertir. En cuanto a funcionalidades, realmente no ofrece nada que no haya mencionado en anteriores herramientas: podemos grabar la pantalla, editar audio y vídeo, grabar locuciones, añadir numerosos efectos y plantillas… E incluso te instala un plugin en PowerPoint para que puedas lanzar una grabación de Camtasia desde PowerPoint. Por cierto, que también permite importar e incrustar subtítulos en formato SRT a nuestros vídeos, así que si te dedicas a subtitulado este es un punto muy positivo. Personalmente, es la herramienta que siempre recomiendo a mis colegas docentes, porque es la que utilizo para crear todos los tutoriales que forman parte de mis lecciones de Traduversia.

Aplicaciones para crear presentaciones

Canva

>> PROBAR CANVA <<

Para mí, que me dedico también al diseño gráfico y la maquetación, Canva ha sido uno de los mayores descubrimientos de los últimos años. Canva es una especie de navaja suiza en la nube para diseñadores gráficos o para cualquier profesional de a pie que necesite crear una imagen mínimamente profesional para su negocio. Incorpora un montón de plantillas categorizadas por formatos y finalidades, de manera que puedes usarlo para crearte de manera rápida y sencilla una presentación, un thumbnail de YouTube, una tarjeta de visita o un CV. Puede usarse gratuitamente, aunque incorpora muchos recursos de pago. Lo mejor es que puedes acceder desde tu navegador sin necesidad de instalar nada o desde tu smartphone a través de la aplicación oficial. Ahora ya no tienes excusa para crear unos thumbnails como es debido. 🙂

Prezi

>> PROBAR PREZI <<

Prezi es una aplicación para crear presentaciones con numerosos efectos de movimiento, zoom y enfoque espacial. Es muy interesante para crear presentaciones que se salgan de lo común o para aquellos que quieran huir de las tan manidas y aburridas diapositivas llenas de texto. Es recomendable, por tanto, para quienes busquen innovar o darle un toque fresco a sus presentaciones.

WPS Office

>> PROBAR WPS OFFICE <<

No he añadido WPS Office a la lista por rellenar. Si la he incorporado es porque, a día de hoy, me parece la mejor alternativa gratuita a la suite Office de Microsoft, hasta el punto de que si no tienes licencia de Microsoft Office o te ha caducado y necesitas algo que sea muy parecido para ir tirando, difícilmente encontrarás una suite gratuita mejor. WPS es casi una fotocopia de la suite Office y, por si esto fuera poco, encima está disponible para Windows, MacOS y GNU/Linux. Y, cómo no, incorpora también una herramienta para crear presentaciones que es calcada a PowerPoint. Precisamente por esta herramienta la he incluido, porque puede servirte para crear muy rápidamente una presentación de una manera muy parecida a como la crearías en PowerPoint.

ActivePresenter

>> PROBAR ACTIVEPRESENTER <<

No podía faltar en este apartado ActivePresenter, de la que ya he hablado más arriba y que también permite crear presentaciones en un entorno muy similar al de Microsoft PowerPoint o el resto de herramientas de esta lista.

Recomendaciones para llevar tus retransmisiones y grabaciones al siguiente nivel

Invierte en un buen micrófono USB para que tu voz suene increíble

Si quieres que tu voz suene con buena calidad, lo más práctico y sencillo es que inviertas en un buen micrófono USB. Los más conocidos y usados actualmente son los de la marca Blue (modelos Yeti y Snowball), que ofrecen una gran calidad de sonido, pero en los últimos años han proliferado muchos micrófonos USB económicos, tanto de marcas conocidas como desconocidas. No tienes más que hacer una búsqueda rápida en Amazon con las palabras clave «micrófono USB». Yo en su día aposté por un Samsom Meteor Mic por varios motivos: (1) por ser marca especializada en microfonía, (2) por su excelente sonido, (3) por su reducido tamaño, (4) por su estética vintage y (5) por su precio asequible. Y estoy la mar de contento.

Invierte en una buena cámara para que todos te vean en Full HD, 2K o 4K

Al igual que ocurre con los micrófonos, es fácil encontrar cámaras web que graben en Full HD (1080p) y no tengan un precio muy elevado. Que la imagen final que capturen sea de calidad, eso ya es otra historia. Por eso yo siempre he confiado en Logitech, que suele ser sinónimo de calidad en este tipo de periféricos. Actualmente, utilizo una Logitech C920 HD que compré hace 6 o 7 años y que aún sigue dándome muy buenos resultados. Además, combinada con el micrófono USB, la webcam te permitirá grabar directamente desde tu PC y ahorrar tiempo a la hora de crear tu contenido. Si esta Logitech no te convence, puedes encontrar modelos más modernos en Amazon, incluso de otras marcas, aunque, como te decía, yo siempre he apostado por esta marca. Últimamente me atraen mucho sus últimos modelos que graban en 4K y son especiales para streaming, como esta Logitech Brio Ultra HD Pro. Si no te quieres gastar tanto dinero, también puedes usar el micrófono USB con tu móvil, siempre y cuando sea compatible y tengas un adaptador o hub USB de tipo OTG para conectar el micrófono. Aquí te dejo una guía de cómo hacerlo, ya que en algunos móviles hay que utilizar aplicaciones específicas que permitan configurar el micrófono como dispositivo de grabación.

Usa doble monitor o un monitor ultrawide para tener todos tus recursos visibles

Mi vida cambió radicalmente el día que decidí usar mi viejo monitor como pantalla auxiliar. Desde entonces, trabajo mucho mejor en segundo plano y puedo dejar visibles en ese segundo monitor recursos que necesite ver en todo momento sin necesidad de estar minimizando y maximizando ventanas todo el tiempo. Por ejemplo, lo utilizo para dejarme abiertos glosarios o los diccionarios que voy abriendo en Chrome. También, para colocar paneles o ventanas que me gusta consultar en todo momento en herramientas como Trados Studio o Adobe InDesign. También lo utilizo cuando estoy en una clase virtual y quiero consultar en todo momento la videollamada sin estar minimizando. En este caso, lo que hago es poner la videollamada en el monitor auxiliar y proyectar el principal, que es donde hago las demostraciones.

La alternativa al uso del doble monitor sería usar un monitor ultrawide que te permita trabajar a pantalla dividida casi como si estuvieras en dos monitores. Yo, como soy muy burro, he optado por una combinación de ambas. Por eso, ahora mismo en mi oficina —que puedes ver en la foto de arriba— cuento con un monitor Samsung Ultrawide de 32 pulgadas (modelo CF391) como principal, y un auxiliar que es el antiguo pero aún competente Philips 246E, que estuve a punto de jubilar pero que decidí mantener como compañero de viaje, anexándolo al Samsung con un brazo articulado para no perder espacio en la zona inferior del escritorio y poder girarlo rápidamente para ponerlo en vertical —ideal para trabajar con código o comparar documentos—.

Hazte con un trípode flexible o estabilizador, antes o después acaba siendo útil

Si quieres grabar vídeos con tu móvil o con tu cámara y no tener que estar haciendo malabares para conseguir el plano perfecto (¿quién no ha improvisado alguna vez una torre de cajas y otros objetos para poner la cámara encima?), entonces lo mejor que puedes hacer es invertir en un buen trípode. A este respecto, debes pensar muy bien el plano que quieres conseguir y en los usos futuros que le puedes dar, ya que hay trípodes de distintos tamaños y formas. Los más pequeños están pensados para que los coloques principalmente sobre la mesa de tu escritorio (a una altura más baja de tu cabeza, por tanto), mientras que los más grandes se colocan en el suelo y pueden regularse hasta más de 2 metros. Si te interesa uno de escritorio, entonces te recomiendo que busques uno flexible que te permita encoger o estirar las patas libremente, así como ajustar el ángulo de inclinación de la cámara, así podrás buscar la posición que más te interese con mayor facilidad. Si optas por uno más grande, asegúrate de revisar la altura máxima, porque unos llegan más arriba que otros. También, asegúrate de contar con el accesorio que permite enganchar tu móvil, ya que no todos los trípodes lo incluyen. Por último, si sueles hacerte selfies o grabar vlogs, quizá te interese invertir directamente en un estabilizador con patas como este.

Conclusión

Como ves, hay mil soluciones para mejorar o actualizar los recursos de los que ya dispones. La clave está en reflexionar sobre cuáles de estas herramientas verdaderamente te ayudarían a crear recursos de mayor calidad para tu finalidad específica. Espero que la lista y mis comentarios te hayan sido de utilidad. Ahora, ¡manos a la obra! 🙂

Queridos jugones de la traducción:

Esta vez vuelvo para hablar de uno de mis temas favoritos y que más protagonismo ha tenido en este blog: editores de subtítulos. Los que hayáis seguido el blog o mis cuentas de redes sociales seguramente hayáis consultado distintos artículos y recursos que he ido publicando en los últimos años por aquí, como los siguientes:

El blog tiene «ocultas» más entradas sobre subtitulado, pero estas han sido las más leídas y las que me invitan a seguir escribiendo nuevos artículos de actualización en el blog de cuando en cuando. Pero, como no quiero repetirme, os remito a ellas desde el inicio para poneros al día de las principales características de los editores de subtítulos, puesto que en realidad, como vamos a ver más adelante, las herramientas en sí no han cambiado tanto, pero sí se han añadido algunas funcionalidades de las que es interesante hablar. Vamos allá. 🙂

¿Cómo han evolucionado las herramientas de subtitulación en los últimos años? 

La mayoría de traductores veteranos aún seguimos usando los tradicionales editores de subtítulos de escritorio. No obstante, al igual que ha ocurrido en otros ámbitos, como las herramientas ofimáticas o incluso las herramientas de traducción asisitida, en los últimos años hemos venido experimentando una evolución hacia el desarrollo de herramientas en la nube. Así ha ocurrido que han surgido editores de subtítulos en nube muy competentes y fáciles de usar como Amara, Ooona, Closed Caption Creator o Subtitle Horse (por citar algunos ejemplos).

El ejemplo del editor comercial Ooona

Esto ha traído una serie de ventajas muy interesantes. Seguramente la más importante sea que ya no es estrictamente necesario trabajar en local en nuestro propio PC, sino que podemos trabajar desde cualquier PC con conexión a Internet accediendo a la herramienta a través de un navegador web. Y en algunos casos, incluso podemos acceder a estas herramientas con nuestro smartphone o con una sencilla tablet, lo cual es ideal si solo necesitas abrir un SRT para hacer un par de retoques aquí y allá.

Otra ventaja interesante es que algunas de estas herramientas ya han podido desarrollar las funcionalidades necesarias para incorporar un sistema de trabajo colaborativo en nube, de manera que ya es posible que varios profesionales trabajen a la vez sobre un mismo producto audiovisual. Bien utilizado, este avance agiliza la cadena de trabajo y evita que los profesionales acaben intercambiándose el mismo archivo mil veces por correo electrónico, práctica que muchos ya comienzan a considerar improductiva. En lugar de eso, ahora todos pueden acceder a la herramienta a la vez y trabajar en tiempo real en un entorno que, a menudo, les permite comunicarse mediante un chat o sistema de mensajería o comentarios, muy útil para ofrecer retroalimentación o hacer preguntas (los famosos queries).

Otro avance que se ha producido y que tiene pinta que va a seguir dándose en el futuro, es que algunas herramientas de traducción asistida como memoQ, Wordbee o SmartCat ya han empezado a incorporar complementos o plugins que permiten traducir subtítulos haciendo uso de memorias de traducción. El caso más comentado y del que ya he hablado por aquí y en las redes en alguna ocasión es el memoQ video preview tool, un complemento que puede instalarse dentro de memoQ y que permite traducir archivos de subtítulos en un entorno muy similar al de un editor de subtítulos, pero con el valor añadido de poder usar una memoria de traducción. El inconveniente está en que herramientas como memoQ son de pago, por lo que no están al alcance de todo el mundo, aunque pueden ser interesantes para aquellos que tengáis una licencia de memoQ y queráis amortizar la inversión que hicisteis en su día. Eso sí, os recomiendo que seáis prudentes, ya que aunque memoQ video preview tool tiene una pinta genial, aún está un poco verde.

 

Captura de memoQ video preview tool

Captura ampliada del reproductor de memoQ video preview tool

Pero, como decía, memoQ no es la única que ha estado trabajando en esa dirección, y otras herramientas de la competencia como Wordbee o Smartcat han empezado a incorporar también vistas previas de vídeos dentro de sus programas, aunque tiene pinta de que aún tienen un largo camino que recorrer para poder competir con los editores de subtítulos de toda la vida.

Captura de la vista previa de un vídeo dentro de Smartcat

Captura de la vista previa de un vídeo dentro de la interfaz de Wordbee

Además de lo anterior, las herramientas más sofisticadas incorporan software muy completos de gestión de proyectos en nube que permiten asignar proyectos a personas que estén registradas en su sistema, de manera que los project managers pueden gestionar los permisos en todo momento de qué profesionales tienen acceso al proyecto y hacer un seguimiento de cómo van las traducciones o en qué fase está un determinado vídeo (en spotting, traducción, revisión, entregado, etc.).

Por último, hay que mencionar que algunas empresas y productoras están invirtiendo también en desarrollar y mantener sus propias herramientas de subtitulado, que a veces ofrecen gratuitamente a sus proveedores. En esos casos, asignan a sus vendors un acceso a sus sofisticadas plataformas con usuario y contraseña.

Captura del editor de subtítulos propietario de Netflix.

Amara como ejemplo de editor gratuito evolucionado

En la anterior captura se pueden observar las partes del editor en nube de Amara, que son las siguientes:

1. Atajos de teclado del editor. Generalmente, los editores en nube incorporan pocos atajos para aligerar la herramietna y este en concreto trae los que los desarrolladores han considerado más importante, como los que permiten reproducir el vídeo, añadir códigos de entrada y salida o navegar por los subtítulos.

2. Rejilla de subtítulos (TO en columna izquierda y TM en columna derecha). Esta rejilla es, quizá, una de las partes que menos han cambiado, pues tradicionalmente los editores de subtítulos disponían los subtítulos en una tabla para poder consultarlos y navegar por ellos más fácilmente. En este caso, además, se colocan en paralelo para facilitar la traducción, lo cual es de agradecer (hay editores de escritorio un tanto anticuados que no permiten alinear los textos para traducirlos).

3. Lista de procesos dentro de la cadena de trabajo. Esta funcionalidad suele variar en cada herramienta, pues el workflow (o procesos) suele variar según quién se encargue de gestionar el proyecto y de cómo se organice. En este caso, los desarrolladores de Amara han separado en tres fases: traducir, sincronizar y revisar.

4. Panel informativo de códigos de entrada y salida, recuento de caracteres y velocidad de lectura. A título informativo, y junto a la rejilla, se ofrece un pequeño panel en el que se pueden consultar los códigos de tiempo y los recuentos. Este panel es imprescindible, puesto que los subtituladores profesionales a menudo tenemos que cumplir con una serie de pautas de velocidad de lectura y limitaciones de caracteres.

5. Herramienta de comentarios. Un añadido muy útil, pues a través de esta herramienta se pueden publicar comentarios para cosas tan necesarias y habituales como comentar errores, plantear preguntas o dudas o explicar por qué hemos resuelto de una determinada forma un problema de traducción.

6. Reproductor de vídeo con previsualización de subtítulos en vivo. El editor de Amara nos permite importar vídeos que se han subido a plataformas como YouTube y Vimeo, de manera que, con la planificación necesaria, se podría eliminar un paso tan tedioso y lento como el envío/descarga de un vídeo muy pesado a varios profesionales. En lugar de eso, Amara permite subirlo a uno de estos repositorios y, a partir de ahí, trabajar sobre él. Además, nos permite ver en tiempo real como quedan nuestros subtítulos.

Teniendo en cuenta que Amara es un editor en nube gratuito, podría decirse que es bastante completo, pero hay que tener muy presente también que hay otras herramientas comerciales que incorporan aún más funcionalidades que las que ofrece Amara. Aunque, sinceramente, creo que lo que trae es más que suficiente para encargos ocasionales y por lo que he podido hablar con algunos colegas en ForoTraduversia y en persona, hay varias empresas que utilizan Amara para sus proyectos. Si quieres saber más sobre este editor, más abajo puedes consultar un vídeo que grabé yo mismo para Traduversia en el que lo analizo y muestro cómo funciona.

Todo esto está muy bien, pero mucho cuidado con pasarnos de modernos

Sin duda es un síntoma muy positivo que hayan surgido todas estas herramientas, pues eso significa que nuestro sector sigue avanzando y que hay empresas y desarrolladores que están mirando por crear herramientas pensadas para profesionales de la traducción y que sirvan como solución a las productoras y agencias que necesitan traducir una gran cantidad de productos audiovisuales. Otra cosa distinta es si miran lo suficiente por las tarifas, pero eso es algo para comentar en alguna entrada futura.

No obstante, a pesar de que noto que hay empresas que ya se están pasando a estas herramientas, en la práctica la mayoría aún siguen utilizando herramientas clásicas de escritorio como Subtitle Workshop, Subtitle Edit o Aegisub. Y los motivos son varios. Yo destaco los siguientes:

  • Aunque estas herramientas inspiran confianza y parecen fiables, no podemos olvidarnos de que son en nube, con las ventajas e inconvenientes que eso conlleva. Y a este respecto, el principal inconveniente es que, al no tener la herramienta instalada en tu PC (recordemos que la herramienta está instalada en un servidor ajeno), realmente no tenemos ningún control sobre ella. Por tanto, puede ocurrir que un día te levantes y la herramienta no esté online, bien por problemas técnicos, bien porque la empresa o colectivo que la ofrecía gratuitamente ha decidido ponerla de pago. Esto me lleva a concluir que, pese a sus interesantes ventajas, podrían no estar al mismo nivel que los editores de escritorio en cuanto a fiabilidad.
  • Si estás sujeto a acuerdos de confidencialidad, sé muy prudente a la hora de plantearte subir vídeos a estas herramientas, puesto que algunas pueden almacenarlos en sus servidores sin comunicártelo. También pueden almacenar tus traducciones o archivos de subtítulos. Por el contrario, cuando trabajas en local, los archivos quedan en tu disco duro y eres tú quién decide cuándo y a quién enviárselos.
  • A nivel de funcionalidad, reconozco que la mayoría de estos editores en nube son completísimos y los hay que no tienen apenas nada que envidiar a las de escritorio, pero he observado que algunas de estas herramientas no incorporan onda de sonido (muy interesante para hacer el spotting de manera productiva) y que la mayoría no permiten personalizar los atajos de teclado. Esto provoca que tengamos que ser los subtituladores quienes nos adaptemos a cada una de estas herramientas —y no al revés, que sería lo ideal—. Eso, para el que lleva muchos años en el oficio a menudo supone un problema, porque al final tienes que estar acordándote de qué atajo se usaba en cada herramienta para dar un salto de 5 segundos hacia atrás o para cambiar el código de entrada de un subtítulo. Por eso a menudo ocurre que el profesional acaba volviendo a su herramienta de confianza por una cuestión de productividad y practicidad. A este respecto, editores como Subtitle Edit o Aegisub son muchísimo más fiables, agradecidos y personalizables.

Recuerda que las herramientas en nube gratuitas, aunque ofrecen ventajas muy interesantes, también tienen sus inconvenientes en cuanto a fiabilidad, privacidad y seguridad.

Entonces, ¿qué herramientas gratuitas puedo usar para subtitular en 2020?

A continuación, te ofrezco un listado de las herramientas que yo mismo utilizaría para subtitular en 2020, haciendo una distinción de entre los editores en nube —que debes usar con prudencia— y los editores de escritorio —que son más tradicionales y no están tan actualizados—.

Editores de subtítulos en nube gratuitos que te recomiendo probar

Amara

HAZ CLIC AQUÍ PARA PROBAR AMARA

Ya lo hemos analizado antes y hay poco que añadir. Mi sensación es que Amara es el editor gratuito en nube más utilizado ahora mismo. Yo lo he utilizado con algún cliente y nunca me ha dado problemas. Quizá echo en falta que tenga una interfaz un poco más minimalista y ordenada —como la de Subtitle Horse, por ejemplo—, pues hay ocasiones en las que resulta poco intuitiva.

Si quieres aprender a usar Amara, aquí abajo te dejo un tutorial que grabé para Traduversia hace unos meses.

Subtitle Edit (online)

HAZ CLIC AQUÍ PARA PROBAR SUBTITLE EDIT (ONLINE)

Sí, yo también me sorprendí al descubrirlo, pero resulta que Nikse, el grupo desarrollador de esta herramienta, publicó hace un tiempo una versión online de Subtitle Edit, que evidentemente está  inspirada en la versión de escritorio, pero con menos funcionalidades y un tanto inestable (está en versión beta). Puedes descubrirla aquí.

Subtitle Horse

HAZ CLIC AQUÍ PARA PROBAR SUBTITLE HORSE

Subtitle Horse es un editor poco conocido y verdaderamente interesante, puesto que en su versión gratuita ofrece onda de sonido y atajos personalizables (veremos cuánto tiempo lo mantienen como gratuito). Una herramienta que merece la pena probar.

Veed.io

HAZ CLIC AQUÍ PARA PROBAR VEED.IO

Veed.io es un editor gratuito menos profesional que los anteriores por no incorporar funcionalidades como los recuentos de caracteres, pero igualmente resulta útil para proyectos sencillos como crear vídeos con subtítulos para redes sociales o para hacer transcripciones. Incorpora también una herramienta de subtitulación automatizada por voz, que ejecuta un reconocimiento de voz sobre el archivo de vídeo que carguemos y hace una propuesta de transcripción sincronizada que convierte en subtítulos. El resultado es sorprendentemente aceptable, aunque es necesario llevar a cabo una revisión en la que a menudo hay que hacer bastantes retoques en códigos de tiempo y, por supuesto, en la segmentación y limitaciones de los subtítulos. Otro punto positivo es el nombre (si te fijas, «veed.io» es fácil que un usuario español pueda leerlo como «vídio»). 😀

Editores de subtítulos de escritorio gratuitos con los que acertarás seguro

En esta sección no te voy a descubrir la rueda, puesto que la mayoría de editores que te voy a recomendar son los que ya venía recomendando en mis anteriores posts y en la guía de subtitulado (que espero actualizar pronto con toda esta info nueva). Es por esto que voy a limitarme a listarlos dejando un enlace a los completos análisis comparativos que hice de estas herramientas hace un tiempo en el blog y que aún tienen bastante vigencia.

Subtitle Edit (Windows, GNU/Linux)

Haz clic aquí para consultar un análisis muy completo de Subtitle Edit

Aegisub (Windows, Mac OS, GNU/Linux)

Haz clic aquí para consultar un análisis muy completo de Aegisub

Subtitle Workshop (Windows, Mac OS, GNU/Linux)

Haz clic aquí para consultar un análisis muy completo de Subtitle Workshop

VisualSubSync (Windows)

Haz clic aquí para consultar un análisis muy completo de VisualSubSync

Editores con los que te recomiendo experimentar (si eres geek y te atrae GNU/Linux)

Recientemente publiqué en el blog una entrada sobre GNU/Linux para traductores. En ella, ofrecí un listado de herramientas pensadas para traductores profesionales que he probado y con las que he experimentado, entre las que se incluían varios editores de subtítulos para Linux de los que he hablado recientemente en este hilo de ForoTraduversia. Estos editores son parecidos a los anteriores, pero presentan la particularidad de que solamente están disponibles para Linux. No obstante, si tienes curiosidad o si te gusta descubrir nuevos programas, te recomiendo que los pruebes, ya que no te dejarán indiferente.

Subtitle Composer (GNU/Linux)

Subtitle Editor (GNU/Linux)

Gnome Subtitles (GNU/Linux)

Más información y actualizaciones sobre editores de subtítulos en ForoTraduversia

Es probable que no vuelva a publicar otra entrada sobre este tema hasta dentro de unos meses o incluso hasta 2021. No obstante, si quieres saber más sobre editores de subtítulos en las próximas semanas o meses, te recomiendo que sigas este hilo de ForoTraduversia, en donde cada cierto tiempo voy publicando en pequeñas píldoras los descubrimientos que voy haciendo.

También te invito a echarle vistazo a mis cursos de subtitulado de Traduversia, en los que podrás aprender a utilizar varias de estas herramientas y otras para labores complementarias, como incrustar subtítulos en un vídeo o hacer controles de calidad.

A veces una retirada a tiempo es una victoria. Muchos atribuyen esta frase a Napoleón Bonaparte quien, según la leyenda, la pronunciaría durante su campaña en Rusia, que acabó en retirada, aunque no en derrota —al menos no en aquel momento, puesto que el emperador aún tardaría unos años en caer derrotado—.

Pues bien, así quiero ver yo esta «despedida», que en realidad, como vas a ver a continuación, es más bien una evolución a otras cosas nuevas que espero que me inspiren y me hagan seguir disfrutando de escribir aquí de vez en cuando.

El tiempo no se detiene, para bien o para mal, y aquí estamos. Se acaba 2019, año en el que he cumplido 30 primaveras y en el que no he podido publicar aquí por falta de tiempo, aunque sí lo he hecho en otros canales a los que he dado mayor prioridad (más abajo te cuento cuáles son).

Toca, por tanto, ser sincero y afrontar los cambios que, de una manera natural, se han ido produciendo en este tiempo. También es buen momento para hacer balance de lo que he conseguido en estos años y fijarme nuevos retos y objetivos.

Balance personal

En lo personal, creo que en estos años he logrado una estabilidad vital de la que puedo sentirme muy orgulloso. Desde que abrí el blog siendo aún un estudiante, he crecido hasta convertirme en un profesional cualificado, cumpliendo seguramente uno de los principales objetivos del blog (aprender y crecer). Después de todo este tiempo, he conseguido ejercer el oficio que me apasiona con dignidad y mantenerme en él, sin dejar de aprender y crecer como profesional en distintas facetas.

Por el camino he saboreado éxitos y fracasos, he vivido las alegrías y sinsabores del oficio, así como momentos con altibajos que te llevan a una montaña rusa emocional o rachas de estabilidad que llegan a hacerse mundanas y rutinarias. He podido participar en la traducción de productos audiovisuales que han saciado todas mis ambiciones profesionales, y también he tenido muchos encargos de esos que pasan sin pena ni gloria, pero que sirvieron para curtirme y, por supuesto, para pagar las facturas.

También he podido conocer a grandes colegas de oficio, con los que he compartido proyectos y buenas experiencias, y he participado en un montón de eventos importantes, como el ENETI 2014 (Soria), el VI Congreso Latinoamericano en Traducción e Interpretación (2016, Buenos Aires), el V Congreso SELM (2016, Sevilla), la CITA V de ATRAE (2018, Madrid) o la XI Semana de la TAV de la UJI (2018, Castellón), por citar algunos. De todos estos eventos y otros que no he mencionado guardo un grato recuerdo que espero siga ampliándose en el futuro.

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Además, y aunque algunas de estas cosas sean materiales, he entrado en la treintena con pareja —que ha estado siempre a mi lado en todos estos años—, familia que me quiere, amigos —a los que veo menos de lo que me gustaría—, mi propia vivienda, mi propio vehículo y una economía saneada. 🙂

El blog

Como no puede ser de otra manera, el blog ha estado vinculado a todo lo que me ha ocurrido en la vida real en los últimos siete años. He tenido mucho que contar y lo he hecho (tanto cosas personales como profesionales). Generalmente porque me apetecía, porque aprendía cosas nuevas con las entradas que escribía, porque notaba que hacía aprender a los demás o porque me gustaba sentir que había gente ahí fuera leyendo mis inquietudes, dándome su apoyo o agradeciéndome los aportes, a pesar de la parte ególatra que pudiera tener este último aspecto.

Además, en algunos momentos el blog también ha tenido una carga emocional importante. Y es que, a lo largo de toda esta aventura, muchos han podido sentirse identificados con los distintos momentos vitales que he compartido en mis entradas. Y no es para menos, porque en estos años he contado cosas como:

Seguramente estas entradas sean las más personales del blog, por el hecho de que están basadas en vivencias reales en las que incluso pude coincidir con muchos lectores. 🙂

2013. Mi primera ponencia en el primer Traduemprende. Foto de Patricia Lluberas.

También ha habido muchas entradas de tipo didáctico, que creo que son las que al final han acabado atrayendo más visitas y han resultado más interesantes, como estas:

La mayoría de estas entradas las redacté en una época en la que aún estaba un poco verde (sobre todo las más antiguas, que datan de 2012/2013), aprovechando los conocimientos que había adquirido en distintos cursos de diseño y ofimática que tuve la oportunidad de hacer en la adolescencia. Es por eso que contienen erratas y, a día de hoy, pueden resultar algo anticuadas.

En cierto modo me sabe mal no haberle dado continuidad a estos aportes, pero a la vez me siento bien porque creo que en su día fueron buenos contenidos para los lectores y, al mismo tiempo, también para mí, ya que me ayudaron a mejorar mi faceta didáctica y a aplicar los conocimientos que fui adquiriendo en cursos y de manera autodidacta sobre enseñanza.

En definitiva, estas entradas me ayudaron, de algún modo, a convertirme en el docente que soy ahora.

2013. En un taller sobre técnicas de aprendizaje para docentes.

Otros proyectos ligados al blog

Además de las entradas anteriores, que llenan el grueso del blog, también he compartido por aquí muchos proyectos personales y profesionales, como Traduversia, una aventura que comencé hace ya cinco años con Pablo Muñoz (¡hace poco celebramos el aniversario!) y que ha superado todas las expectativas —al menos las mías—.  Allá por 2014 publiqué un artículo muy completo sobre cómo creamos un proyecto que, a día de hoy, sigue vivito y coleando (¡tenemos miles de alumnos de todo el mundo!). 😀

2014. Ya con barba… 😛 y con Pablo Muñoz. Socio, compañero y, por encima de todo, gran amigo.

Proyectos que se acaban

Lamentablemente, no todos los proyectos que he emprendido han sido tan exitosos como Traduversia. Pero creo que es justo dedicar unas líneas a los que se fueron quedando en el camino, pues sirven como muestra para que aquellos que leáis estas líneas veáis que no todo es éxito y que los fracasos o «retiradas a tiempo a la francesa» son muy necesarios para aprender y tener éxitos futuros.

En mi caso, el aprendizaje que me llevó a Traduversia pasó por otros proyectos previos como Software para traductores (posteriormente Softrad), una especie de Softonic para traductores que estuvo unos meses online, que posteriormente desembocó en Tools4Translation. Bien es cierto que ambos proyectos surgieron en el ámbito universitario y sin ánimo de lucro, pero no por ello dejan de ser pequeñas iniciativas que quedaron en el camino, pero que me permitieron aprender un montón.

Presentación de Tools4Translation en la UGR (2012).

Otro proyecto que emprendí más recientemente y con un planteamiento más profesional fue The Translation Show, un programa para YouTube que presenté y creé conjuntamente con el gran Damián Santilli y que logramos aguantar dos años a pesar de las múltiples dificultades experimentadas para sacarlo adelante (grabaciones a distancia, diferencia horaria, problemas técnicos con aplicaciones de videoconferencia y grabación, etc.). Todo siempre sin ánimo de lucro, por amor al oficio, el deseo de pasarlo bien y las ganas de compartir la experiencia con una persona tan especial, inteligente y enriquecedora como Damián.

Lamentablemente, la escasez de tiempo y dificultades me llevaron a optar por terminar un proyecto en el que pasé muy buenos ratos con Damián y con entrevistados muy interesantes de nuestro gremio, como Xosé Castro, Scheherezade Surià, Patrick Zabalbeascoa, Pablo Muñoz, Guillermo Parra y cía. Lo bueno es que los vídeos grabados quedarán ahí para siempre (o hasta que YouTube desaparezca), así que si no los has visto y tienes curiosidad, puedes verlos aquí. 🙂

2017. Con Damián, trabajando en la producción de uno de los vídeos de TTS.

Proyectos que siguen

ForoTraduversia

La vida es cambio constante y, en realidad, que haya escrito menos aquí no es más que una transición hacia otras cosas nuevas que han ido surgiendo de manera natural y que, como no puede ser de otra manera, espero que sean mejores que las pasadas. Es por eso que hace apenas unos meses Pablo Muñoz y yo creamos ForoTraduversia, un proyecto que ha nacido sobre la sólida base del proyecto de Traduversia y que pretende ser un foro profesional dedicado exclusivamente a traductores.

>> Ir a ForoTraduversia <<

ForoTraduversia es una apuesta muy decidida que he hecho en un momento en el que considero que las redes sociales no son el mejor lugar para dialogar y debatir de manera amplia y profunda sobre aspectos del oficio.

El proyecto, aunque va despacio, está funcionando bien y es por eso que hace un tiempo me vino a la cabeza la idea de que ForoTraduversia fuera, de algún modo, una mezcla entre lo que durante un tiempo fue este blog y lo que son las redes. Eso ha hecho que me anime a publicar varios hilos sobre los temas que más me han interesado últimamente, como por ejemplo:

Lo que más me gusta del foro es que es abierto y está ideado para interactuar con cualquier persona que desee participar, algo que me encanta. Al contrario que el blog, el foro es una invitación aún más directa a interactuar, compartir y aprender de manera conjunta entre todos, algo que me hace sentirme mucho más cómodo y me da pie a publicar y dejarme ver con más frecuencia con la que venía haciéndolo aquí.

Los podcasts de Traduversia

Otra de las iniciativas que he emprendido recientemente ha sido la de grabar con Pablo unos podcasts muy sencillos sobre temas que se nos van ocurriendo sobre la marcha y en los que puede intervenir cualquier colega, ya sea en formato audio o en formato texto. Esos podcasts los estamos publicando de vez en cuando también en ForoTraduversia y son una fórmula que hemos ideado para poder compartir ideas en ratos muertos en los que no hay tiempo de escribir pero sí se podría grabar un audio rápido.

Por ejemplo, creo que podrían interesarte:

>> Haz clic aquí para ir a los podcasts de Traduversia < <

Paralelamente a ForoTraduversia, también espero seguir publicando vídeos ocasionalmente en el canal de YouTube de Traduversia, en donde también podéis encontrar muchos vídeos formativos, análisis y consejos que he grabado en los últimos años sobre temas muy diversos, todos ellos de acceso libre.

Y, cómo no, me seguiréis teniendo en los cursos de Traduversia y, ocasionalmente, en mis redes, aunque las use cada vez menos.

Ideas para el futuro

A pesar de todo lo que te he contado, mis ganas de seguir aportando al gremio siguen estando ahí. Mi principal inconveniente es el de siempre en los últimos años: el tiempo. Actualmente la mayor parte la dedico a mis clientes, Traduversia y a las universidades en las que colaboro como docente externo. Eso me deja muy poco tiempo para otras cosas, incluso para mi vida personal que ya es de por sí ajetreada pese a vivir en un pueblo como Tomelloso, que es bastante tranquilo en comparación con grandes ciudades como Madrid, Barcelona o incluso Granada, mi ciudad de origen.

En las lagunas de Ruidera, escondite al que me suelo escapar un par de veces al año por su cercanía con Tomelloso.

Aun así, mi idea es mantenerme activo en ForoTraduversia, donde me podréis seguir leyendo y oyendo; y, en segundo plano, asomarme de vez en cuando por eventos profesionales, jornadas universitarias y talleres, bien como asistente o como docente, según se tercie. Relacionado con lo anterior, también me gustaría acercarme un poco más a los traductores y estudiantes manchegos que he ido conociendo en estos años, puesto que creo que tienen mucho que ofrecer.

También me atrae muchísimo el mundo de la investigación académica, así que no descarto animarme a publicar algún artículo si surge la ocasión y aparece la musa, como este que publiqué con Pablo Muñoz sobre la localización de videojuegos para dispositivos móviles. Tampoco descarto hacer el doctorado en algún momento del futuro, puesto que me encanta la docencia y me atrae la investigación —sobre todo en temas de TAV y localización—, pero no está entre mis prioridades actuales.

¿Entonces ya no vas a publicar aquí más?

Siendo sincero, reconozco que en estos meses se me ha pasado por la cabeza la idea de cerrar definitivamente el blog pero, tras reflexionar, he preferido darme una nueva oportunidad, reordenar prioridades y actividades de mi vida personal (he dejado varios proyectos personales en el último año para liberarme más) y trazar una nueva estrategia para seguir publicando aquí.

Por eso, no voy a cerrar el blog, sino que voy a replantearlo. Eso sí, mi intención es seguir publicando aquí de vez en cuando, pero no como antes. Sí que voy a intentar por todos los medios que no se repita este 2019 vacío de contenido aquí, y para ello, tras mucho pensar, he decidido publicar aquí de vez en cuando aplicando la siguiente estrategia de contenido:

  • Publicar entradas que sean de tipo anual (por ejemplo, las herramientas que más he usado en 2020, las aplicaciones que he descubierto en 2020, qué ordenador o móvil me compraría en 2020, cómo he renovado mi oficina en 2020, etc.). Estas entradas son «fáciles» de escribir y me permitirían traer contenido nuevo cada año.
  • Publicar alguna entrevista a colegas de oficio que me parezcan interesantes. Como decía, tengo curiosidad por conocer a colegas manchegos que no tienen una gran visibilidad en las redes pero que tienen mucho que aportar.
  • Publicar entradas que sean compilaciones de los recursos más relevantes que aparezcan en los hilos de ForoTraduversia. Sé que no todos estáis atentos al foro, por eso creo que puede estar bien usar el foro como laboratorio y sala de conversación, y posteriormente filtrar lo más interesante y traer el contenido que merezca más la pena para que se pueda consultar aquí fácilmente.
  • Publicar los vídeos y podcasts más interesantes que se publiquen en los canales de Traduversia. Así aquellos que lo deséeis podréis seguir viéndome y oyéndome desde el mismo blog, sin necesidad de salir a buscarme. 🙂
  • Si doy charlas o talleres, aprovecharé para publicar las presentaciones y recursos que utilice, siempre y cuando se me permita hacerlo y estime que tienen utilidad.

Todo esto, cuando pueda, sin agobios y sin sentirme presionado.

¿Qué cosas no voy a publicar o voy a reducir?

Como decía, cada vez se me hace más pesado hablar de mí y contar cosas personales. Es por eso que he decidido eliminar al máximo esa parte personal y darle prioridad a compartir cosas útiles (en realidad esa ha sido siempre la misión del blog). Por eso, no te preocupes si en esta entrada ves muchas valoraciones personales, porque de alguna manera esta entrada es el cierre/resumen de ese contenido (de ahí el título y todas estas reflexiones de cambio).

Además, he decidido que, en adelante, las entradas sean mucho más breves, para que así no me resulte tan laborioso generar el contenido y rebajar la presión de tener que crear siempre entradas infinitas y plagadas de recursos. Si he algo he aprendido del diseño gráfico, es que menos es más, así que espero que esta estrategia minimalista también me ayude a publicar algo más que antes.

Lo más destacado de estos años

Ya por último, y casi a modo de despedida de esa parte personal que digo que prefiero dejar a un lado, he querido darme el gusto de hacer una selección de los momentos más destacados de todos estos años. Pero para no dar mucho más la chapa, esta vez voy a dejar que las imágenes tomen el protagonismo. Así que aquí van, en orden cronológico, los momentos más destacados de estos años condensados en unas pocas imágenes.

2012. Día de la presentación de Tools4Translation en la FTI de la UGR rodeado de estudiantes, compañeros y colegas de proyecto.

2012. Heme aquí, imberbe y greñudo traductor en el día de mi graduación.

 

2013. Mi primera ponencia en TraduEmprende ante una sala abarrotada (Madrid).

2014. En Bilbao con colegas después de impartir mi primer taller de TAV. Me aguantaron como campeones y lo pasamos genial de pintxos.

2014. Ponencia sobre traducción para doblaje en las Jornadas de Orientación Profesional de la FTI de la UGR, mi alma máter (Granada).

2014. Ponencia sobre el proceso de doblaje en el ENETI2014, celebrado en Soria. Me lo pasé de lujo.

2015. En el Simposio Hispanoamericano de Traducción Especializada y Nuevas Tecnologías rodeado de grandes colegas (Buenos Aires).

2016. En el Congreso SELM dando una ponencia sobre localización de sitios CMS (Sevilla).

2016. Con Damián Santilli en la previa de la ponencia que di sobre DTP para traductores en el VI Congreso Latinoamericano en Traducción e Interpretación (Buenos Aires).

2017. Con mis alumnos de la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción de la Universidad de Buenos Aires.

2018. En la UJI con Laura Mejías Climent en la previa de una ponencia sobre orientación profesional en la XI Semana de la TAV (Castellón).

2018. En la CITA V de ATRAE con grandes colegas de oficio, entre ellos Pablo, en la mesa redonda sobre localización de videojuegos (Madrid).

2019. En el descanso de una clase presencial del Máster en Traducción Audiovisual del ISTRAD (Sevilla).

Mis mejores deseos para 2020

En primer lugar, gracias por llegar hasta aquí, porque soy consciente de que la entrada se pasaba de larga.

Me despido de este año deseando a todo el mundo un 2020 lleno de proyectos y condiciones laborales dignas, que en los tiempos que corren no es nada sencillo.

Gracias, también, a los que hayáis leído las entradas con toque personal de todos estos años. Espero que, pese al giro del blog, sigáis pasándoos por aquí de vez en cuando.

Ah, sometimes I grow so tired
But I know I’ve got one thing I got to do
Ramble on!


 

Seguimos en contacto

Recuerda. En adelante, nos seguimos leyendo, oyendo y viendo aquí:

 

Recientemente he tenido el enorme placer de ver la película Good Morning, Vietnam (1987), protagonizada por el fallecido Robin Williams, a quien tanto echamos de menos en su faceta de actor cómico. Reconozco que siempre he tenido debilidad por él, sobre todo por otras películas célebres como El indomable Will Hunting (1997), El club de los poetas muertos (1989) o la mítica Señora Doubtfire (1993).

A pesar de que Williams demostró ser un actor polifacético a lo largo de su carrera —no hay más que ver por ejemplo su papelón en la película Despertares (1990), con un sorprendente Robert de Niro a su lado—, este siempre destacó por su faceta cómica y por encarnar a personajes extravagantes y divertidos en numerosas películas. Por eso, los guiones e interpretaciones de sus personajes siempre estuvieron plagados de chistes, bromas, imitaciones y juegos de palabras cuya traducción presentaba siempre numerosos retos.

Tráiler de Good morning, Vietnam!

Uno de los mayores exponentes de su humor es, precisamente, el personaje al que interpreta en Good Morning, Vietnam: Adrian Cronauer. En la película, Cronauer es un locutor de radio del ejército estadounidense al que destinan a Saigón (Vietnam) para hacerse cargo de un programa de radio en la emisora de una base militar. Su objetivo no es otro que el de entretener y animar a los soldados destinados allí para elevar la moral de la tropa. Por supuesto, lo consigue gracias a su estilo original y desenfadado, pero no sin irritar a los altos mandos, obsesionados con la censura y lo políticamente correcto.

No quiero desvelar toda la trama de la película, pues es posible que no la hayas visto —en ese caso, no sé a qué estás esperando para verla—, pero sí quiero aprovechar para hacer un pequeño análisis comparado con fines didácticos de la traducción del humor de algunas líneas de la película, pues creo que se puede aprender mucho de ellas.

Sin duda la más impactante es la primera retransmisión (a partir del minuto 11 de la película, por si la quieres buscar en Netflix, Amazon Prime o en tu tele a la carta), en la que presenciamos por primera vez el peculiar estilo de Cronauer. Si hacemos un visionado comparado, veremos la cantidad de problemas que presenta este primer programa, con líneas como las siguientes.


(A partir del minuto 11)

VERSIÓN ORIGINAL

Good morning, Vietnam! Hey, this is not a test. This is rock and roll.

Time to rock it from the delta to the DMZ!

Is that me, or does that sound like an Elvis Presley movie?

Viva Da Nang. Oh, viva, Da Nang…

VOSE

¡Buenos días, Vietnam!

No, esto no es un ensayo,

sino rock’n’roll.

La hora del rock

desde Delta a DMZ.

¿Suena a película de Elvis Presley?

Viva Da Nang,

Viva Da Nang

VERSIÓN DOBLADA

Good morning, Vietnam! No, esto no es una prueba de micro.

¡Esto es rocanrol, a rocanrolear desde el Mekong a Da Da Da Nang!

¿Soy yo o suena a película de Elvis Presley?

Viva Da Nang, Viva Da Nang…

Comentario: En esta parte lo que más sorprende es el cambio de DMZ por Da Da Da Nang. «DMZ» es la sigla de «zona desmilitarizada» en inglés (demilitarized zone). En la versión doblada se hace una ingeniosa adaptación aprovechando que Da Nang es una ciudad de Vietnam. Posteriormente Cronauer canta Viva Da Nang, que es claramente una ridiculización de la canción Viva Las Vegas de Elvis Presley. También sorprende que en la versión doblada mantuvieran ese «Good morning, Vietnam!» en inglés, mientras que en la versión subtitulada sí se tradujo por «Buenos días, Vietnam». Digo que me sorprende porque, sin llegar a parecerme un error, creo que contrasta con la decisión de adaptar DMZ solo unos segundos más adelante.


VERSIÓN ORIGINAL

Hey, is it a little too early for being that loud? Hey, too late.

It’s O six hundred. What’s the «O» stand for? Oh, my God, it’s early.

Speaking of early, how about that Cro-Magnon, Marty Dreiwitz?

Thank you, Marty, for «silky-smoothsound.» Make me sound like Peggy Lee.

VOSE

¿Demasiado pronto para cachondeos?

Demasiado tarde.

Son las 06.00. ¿Por qué el cero?

¡Dios mío, qué madrugón!

¡Y qué puntazo, Marty Dreiwitz!

Gracias por lo de «suave».

Van a pensar que soy Peggy Lee.

VERSIÓN DOBLADA

¡Ey! ¿Demasiado pronto para cachondeo? ¡Eh! ¡Demasiado tarde!

 Son las seis en punto. ¿Y para qué quiero el punto? Punto final, volvemos a la cama.

Y hablando de cachondeo, ¿qué me decís de nuestro «Martini» Dreiwitz?

Gracias, Marty por lo de la voz sedosa y suave. Parezco Julie Andrews.

Comentario: Lo más destacable de este fragmento es el cambio de Julie Andrews por Peggy Lee en la versión doblada. Este es uno de los clásicos casos de adaptación por neutralización en los que se cambia a un personaje por otro más conocido para el público meta. Si esto te ha sonado a chino, échale un vistazo a este vídeo en el que te explico algunas estrategias de adaptación. También es ingenioso el cambio del «0» al «punto» cuando menciona la hora y el añadido de «Martini» al nombre de Marty, que funciona como reemplazo humorístico de «Cro-Magnon», que no aparece en la versión doblada por ninguna parte (un buen ejemplo de que a veces basta con traducir el humor de manera funcional). Por último, la versión subtitulada destaca por ser más fiel al original y más escueta, puesto que, una vez más, en este fragmento Cronauer habla muy deprisa.


(A partir del minuto 14)

VERSIÓN ORIGINAL

S: You know, he’s really funny. You know, he’s like a Marx brother.

T: Which Marx brother would that be, Private? Zeppo? I don’t find him funny at all.

S: Zeppo? Isn’t he the one with the hat?

VOSE

S: Tiene mucha gracia.

Es como uno de los hermanos Marx.

T: ¿A cuál de ellos se refiere?

¿Herbert?

Yo no le veo la gracia.

S: ¿El del sombrero?

VERSIÓN DOBLADA

S: ¿No le parece que tiene mucha gracia, señor? Es como una especie de hermano Marx.

T: ¿A cuál de los hermanos Marx se refiere? ¿A Carlos? La verdad, yo no le veo la gracia.

S: ¿Carlos no es el del sombrero?

Comentario: Esta no es una broma de Cronauer, sino una reacción de dos personajes que lo escuchan (un soldado y su teniente). Lo más destacable de este fragmento es ver cómo varía el nombre del supuesto hermano Marx según la versión. Mientras en la versión original preguntan por Zeppo, en la subtitulada cambian a Herbert, que era el nombre real de Zeppo —los hermanos Marx tenían un nombre artístico—. Sin embargo, en la versión doblada el cambio es aún mayor, pues usan el nombre de Carlos, que curiosamente no se corresponde con el nombre de ningún hermano Marx. Aquí el chiste está en apuntar a Karl Marx (Carlos), que nada tenía que ver con los hermanos Marx, salvo por la coincidencia del apellido. De ahí el chiste. 🙂


(A partir del minuto 15:50)

VERSIÓN ORIGINAL

This is AFVN, rockin’ya from the delta to the DMZ.

AFVN better than AFVD, which means you have to get a quick shot. We’re movin’ on right now.

VOSE

Aquí Radio Fuerzas de Saigón,

rock’n’roll del Delta a DMZ.

RFAS. Mejor que RFIN.

Seguimos.

VERSIÓN DOBLADA

¡Aquí Radio Fuerzas Armadas de Saigón, rocanroleando desde el Mekong a Da Da Da Nang!

Es mejor Radio Saigón que Radio «Saigonorrea», si no, ven aquí, penicilina. Gracias. Vuelta de página.

—–

Comentario: Sin duda, los cambios más divertidos y acentuados son los que pueden apreciarse en la versión doblada. Ese chascarrillo con «Radio Saigonorrea» es realmente ingenioso hasta el punto de que puede llegar a mejorar la versión original. Por otro lado, se aprecia como en los subtítulos se prescinde prácticamente de la broma, probablemente por falta de espacio o tiempo, ya que Cronauer habla demasiado deprisa y ya sabemos que los subtítulos tienen limitaciones en velocidad de lectura (CPS) y extensión (CPL).


(A partir del minuto 16)

VERSIÓN ORIGINAL

Here’s a little riddle for you. What’s the difference between the Army and the Cub Scouts?

Cub Scouts don’t have heavy artillery.

VOSE

¿Qué les diferencia a una panda

de exploradores de un soldado?

La artillería.

VERSIÓN DOBLADA

¿Qué diferencia hay entre el ejército y un colegio de curas?

Que en los colegios de curas no hay artillería.

Comentario: En este fragmento, el problema está en la traducción del culturema «Cub Scouts». Mientras en la versión subtitulada se opta por una solución más fiel al original, en la versión doblada se recurre a una sorprendente adaptación en pro del humor. En este último caso, una vez más, prima la funcionalidad por encima de la fidelidad al guion.


A partir del minuto 16:50

VERSIÓN ORIGINAL

(Cronauer imitando a Gomer Pyle) Those girls are just so pretty.

(Cronauer) Gomer, are you here in Vietnam?

(Cronauer imitando a Gomer Pyle) «Yes, I am. Surprise, surprise, surprise!»

(Cronauer) Lyndon, why did you name your daughter «Lynda Bird«?

(Cronauer imitando a Lyndon Johnson) Cause Lynda Dog would be too cruel. Easy, girl, easy.

You know, if you pick ‘em up by their ears, it doesn’t hurt ‘em as much.

(Cronauer imitando a Gomer Pyle) «Oh, you’re goin’ straight to hell for that one!

VERSIÓN SUBTITULADA

¡Qué chicas tan guapas!

Gomer, ¿estás en Vietnam?

– Pues sí.

¡Sorpresa! ¡Sorpresa!

¿Por qué le puso

a su hija Monalinda?

Perralinda sería demasiado cruel.

Tranquila, chica.

Puede cogerle de las orejas.

No le duele.

Irás directamente al infierno por esto.

VERSIÓN DOBLADA

– Las chicas de aquí son tan guapas…

– (Imitando al oso Bubu) Yogui, ¿estás en Vietnam?

– (Imitando al oso Yogui) ¡Ya lo creo! ¡Sorpresa, sorpresa, sorpresa!

– (Cronauer) Presidente Johnson, ¿por qué le puso Lynda a su hija?

– (Imitando a Lyndon Johnson) Hubiera sido muy cruel ponerle Cacatúa. Ah, calla, nena, calla. Al verla decidí hacer la guerra y no el amor.

– ¡Irás directo al infierno por eso Cronauer!

Comentario: Este fragmento es complejo a muchos niveles. Por un lado, Cronauer imita a varios personajes en cada intervención. Lo más sorprendente es como en la versión original imita a Gomer Pyle, un conocido personaje de la televisión americana que se caracterizaba por su simpleza y su peculiar forma de hablar —una especie de Forrest Gump, para que te hagas una idea rápida—. En la versión doblada optaron por una solución, de nuevo, muy ingeniosa: reemplazar el tono de voz bobalicón de Gomer Pyle por el del oso Yogui, muy conocido por la generación adulta de los 80 —yo mismo recuerdo haber oído a mis tíos y a mis padres bromear con el oso Yogui cuando era pequeño—.

También destacan en este fragmento las distintas soluciones que se aportan para el chiste sobre la hija de Lyndon Johnson. Para entender el chiste por completo, hay que saber que a la mujer del ex presidente la llamaban «Lady Bird». De ahí viene todo el juego que se produce en la versión original. Por eso, en la versión doblada cambian al nombre de un pájaro (cacatúa), una solución bastante ortodoxa y acertada en este caso. En cambio, en la versión subtitulada hacen un juego de palabras entre el nombre de la hija (Lynda Bird) y otros animales (mono y perro), de manera que se traduce por Monalinda en la primera ocasión y por Perralinda en la segunda. Soluciones funcionales, equivalentes y, lo más importante, divertidas. 🙂


(Justo después del fragmento anterior)

VERSIÓN ORIGINAL

Watch out o’er there!» Here’s an incredible coincidence.

Ho Chi Minh, Colonel Sanders… actually the same person?

VOSE

Escuchad atentamente.

¿Son Ho Chi Minh y el coronel Sanders

la misma persona?

VERSIÓN DOBLADA

Sondeo de opinión.

¿Es cierto que Ho Chi Minh es Bette Davis después de un lifting?

Comentario: En este fragmento sorprende el reemplazo del Coronel Sanders por Bette Davis (después de un lifting, juas), aunque la broma se mantiene y sigue siendo divertida. Probablemente se tomó esta decisión porque el Coronel Sanders —fundador de Kentucky Fried Chicken— no era tan conocido en España en aquella época como en Estados Unidos. Quizá si la película se hubiera publicado hoy no habría sido necesario llevar a cabo esta adaptación, pues el Coronel Sanders es mucho más conocido ahora —de hecho su rostro está en todos los establecimientos de KFC que hay repartidos por España, pues lo usaron para su logotipo—.


 

Las intervenciones anteriores son solo fragmentos del primer programa de Cronauer y están condensadas en solo 5 minutos de metraje, así que no llego a imaginarme lo difícil que tuvo que ser traducir y adaptar también el resto de la película (dura 2 horas). De hecho, hay varias escenas divertidísimas en las que Cronauer hace de profesor de varios vietnamitas a los que enseña inglés (en la versión doblada lo cambian a español, claro) que están plagadas de ejemplos como los anteriores (¿quizá para otra entrada?).

Buena parte del mérito recae en la traductora para doblaje, Joanna Stier que, en general, creo que aportó soluciones muy interesantes. También creo que el/la traductor/a de los subtítulos lo hizo bastante bien, aunque desgraciadamente no he podido averiguar quién los hizo (en la versión de Netflix, que es la que he consultado yo).

En cualquier caso, creo que las traducciones tienen mucho mérito, sobre todo en el caso de Joanna, que llevó a cabo su traducción en una época en la que apenas había formación especializada en traducción audiovisual y en la que no abundaban artículos o papers en líneas como la traducción del humor en productos audiovisuales, por lo que intuyo que no tuvo muchos recursos teóricos en los que apoyarse. También hay que felicitar, por supuesto a todos los profesionales de la cadena de doblaje (actores, director, ajustador, etc.), que sin duda hicieron un gran trabajo para adaptar toda la película en general y las intervenciones de Robin Williams en particular (mención especial para Jordi Brau, actor que grabó la voz de Cronauer en español).

No quiero terminar la entrada sin mencionar la que, para mí, es una de las traducciones más ingeniosas de esta película. En uno de los momentos más tensos del film, el sargento mayor le echa una buena reprimenda a Cronauer por sus inapropiados programas. La conversación transcurre de la siguiente manera.

VERSIÓN ORIGINAL

Sergeant Major: You better not even come within range of anything that happens… or your ass is grass, and I’m a lawn mower. Am I being fairly clear?

Cronauer: Yes, sir.

SM: «Sir»? Do you see anything on this uniform indicating an officer? What does three up and three down mean to you, Airman?

C: End of an inning?

SM: Sergeant Major.

VERSIÓN DOBLADA

SM: Más vale que no se meta en ningún lío. Más vale que procure alejarse de cualquier problema. O despídase de lo que le cuelga entre las piernas. ¿Me he expresado con suficiente claridad?

C: Sí, señor.

SM: ¿Señor? ¿Ve algo en esta insignia que denote algo de oficial? Diga, ¿qué le sugieren las rayas que llevo en la manga?

C: Una agencia Citröen.

SM: Que soy sargento mayor.

Esta no la comento, pues vale más una imagen que mil palabras. 🙂

Hasta aquí la entrada. Si te ha gustado o quieres hacer algún aporte de esta película —seguro que hay más problemas y chistes que comentar (de hecho, no he comentado nada de las versiones latinas)—, te animo a que dejes un comentario y a que la compartas con tus contactos. Y si te has quedado con ganas de más, te recuerdo que imparto un curso de traducción de guiones para doblaje en Traduversia y dos de subtitulado en los que encontrarás lecciones y ejercicios comparados similares a estos de Good morning, Vietnam. Aquí abajo te dejo los enlaces.

Gracias por dedicar unos minutos de tu tiempo a leer la entrada. ¡Hasta la próxima! 🙂

Esta entrada la escribo un poco a modo de desahogo, aunque también con el objetivo de compartir una serie de sensaciones que sé que también les ocurren a muchos colegas, tanto a los que son traductores como a los que no. También lo hago con el objetivo de compartir algunos consejos que yo trato de poner en práctica en mis presentaciones y que, a menudo, me funcionan. Algunos de ellos, vaya la verdad por delante, los descubrí en un libro que no me canso de recomendar y que ya he mencionado en alguna entrada anterior: Presentation Zen.

El miedo escénico, ¿qué es y cómo se percibe?

El miedo escénico es un mal que afecta a muchos profesionales. Yo reconozco que es algo que padezco en mayor o menor medida cada vez que me toca ponerme delante de una audiencia. A menudo las sensaciones varían atendiendo a diversos factores, como el nivel de cercanía con la audiencia (básicamente, si en el público hay gente conocida o no), la preparación del discurso (por supuesto que siempre intentamos preparar todo a conciencia, pero no siempre tenemos el tiempo deseado para hacerlo), el dominio del tema sobre el que exponemos (no siempre se habla de cosas sobre las que uno es experto), la agilidad mental que tienes en el momento en el que te toca hablar (hay veces que, simplemente, no tienes el día), el grado de concentración (influyen muchos factores en esto, desde ruidos ambientales a los niveles de estrés del ponente), la capacidad para conectar con el público (no siempre se consigue la química deseada con los presentes) o, incluso, los niveles de cafeína en sangre (a mí por ejemplo, un par de cafés me convierten en la persona más hiperactiva del lugar), entre otros muchos factores.

Traduemprende 2012. Mi primera vez delante de una audiencia «traductoril». Sobreviví.

¿Qué sensaciones suelen experimentarse?

A modo de ejemplo, describiré una serie de sensaciones con las que seguramente podrás identificarte si alguna vez has hablado delante de una audiencia:

El día «D» a la hora «H», tras pasar una noche entera sin dormir, te presentas en la sala en la que darás tu charla. Después de escuchar el resto de ponencias en las que, nervioso, retorcías el bolígrafo y repasabas mentalmente tu charla, llega tu turno. Subes al escenario, te presentan, te dan la palabra y… cuando miras al público, empiezas a ver las señales de lo que yo llamo el «apocalipsis ponente»: caras desencajadas, cabezas sumergidas en pantallas, bostezos infinitos, grupitos de asistentes hablando entre ellos —¿por qué siempre hay gente incapaz de comportarse?—, gente que entra o sale de la sala sin sigilo alguno… Vamos, lo habitual. Total, tú, que quieres ser profesional, aceptas el reto y decides seguir adelante a pesar del caos nervioso que ya se extiende por todo tu cuerpo.

Comenzada la charla, llegas al clásico punto de inflexión que toda charla debe tener: ese en el que el objetivo es romper el hielo o, en el mejor de los casos, ganarse al público —sobre todo si este anda distraído, como es el caso—. Así es que procedes, haces tu chiste, chascarrillo o comentario ingenioso y ocurre lo que ya te venías temiendo. El silencio. El drama. Y tu desánimo es tal que ves pasar por la sala un estepicursor rodante que te desarma y hunde tu optimismo en la miseria.

A partir de ahí, la cosa no solo no mejora, sino que incluso va empeorando. Notas que la gente no muestra interés, se acrecientan las miradas perdidas, los bostezos casi se te contagian a ti también o —una de las peores sensaciones— empiezas a percibir comentarios entre asistentes que te llevan a un estado mental de paranoia (¿estarán hablando de mí?).

Todo se hace muy cuesta arriba, pero, claro, tú que quieres ser profesional, decides hacer caso omiso de todo eso y sigues adelante, así que pones el automático y das tu charla sin lograr esa química que tanto anhelabas tener con el público. Diapositiva de agradecimiento, tímidos aplausos y… ¡hasta la próxima!

A partir de ahí, llegan las preguntas: ¿Qué ha pasado? ¿Por qué las cosas no se han dado como yo quería? ¿Qué he hecho mal? ¿Soy yo o es el público?

Las respuestas pueden ser de lo más variadas y no siempre es fácil saber las causas, pues influyen muchos factores (no solo el factor del miedo escénico o los nervios). Cada caso es un mundo, pero lo cierto es que esta experiencia que os he contado bien podría ser la crónica estándar de muchas charlas. De hecho, a mí me ha ocurrido en varias ponencias —y todavía me sigue ocurriendo—, por eso puedo describir todas esas sensaciones con tanto detalle.

Bien es cierto que, luego, a cada uno el miedo escénico se nos presenta de una manera distinta y que hay personas a las que les afecta más. Por ejemplo, hay a quien le sudan o tiemblan las manos, a quien le tiembla la voz, quien se queda en blanco en frente de la audiencia o quien divaga sin conseguir recuperar el hilo de lo que estaba diciendo, por citar algunas consecuencias de lo que nos puede llegar a ocurrir.

Algunos consejos para superar el miedo escénico

Entonces… ¿Qué podemos hacer para combatir estas sensaciones? ¿Se puede vencer al miedo escénico? ¿Podemos hablar en público aunque sintamos nervios o, en el peor de los casos, pavor? Yo opino que sí, pero es algo que requiere tiempo y mucho esfuerzo. Hay cursos específicos sobre este tema y hasta asignaturas del plan de estudios de la carrera de traducción en las que se habla de esto. De hecho, recuerdo que, en su momento, recibí unas nociones de oratoria muy útiles en interpretación consecutiva e interpretación simultánea en la FTI de la UGR.

Además de esto, también está la opción de formarse de manera autodidacta. Para eso, nada como los libros. Además del ya citado Presentation Zen, también he leído otros libros que me parecen muy recomendables como El arte de cautivar (de Guy Kawasaki), Saber conversar o Saber qué decir (estos dos de Debra Fine) que, aunque se centran en cómo mejorar nuestras interacciones con los demás, son muy útiles para mejorar nuestras destrezas comunicativas, lo que puede ayudarnos también a desenvolvernos mejor delante de una audiencia.

Hechas las recomendaciones de estos libros —que considero, de verdad, imperdibles—, aquí van mis verdaderos aportes. Un compendio de consejos, trucos y reflexiones que espero que te ayuden a superar todas esas sensaciones descritas anteriormente, o al menos a mejorar de cara al público. 🙂

1. Aprende a mantenerte concentrado pase lo que pase

Esto es algo que aprendí gracias a mi afición por la música y a los años en los que toqué en grupos y di conciertos. Todo buen músico que se precie sabe que, en el escenario, si en algún momento piensa en el éxito o en el fracaso, ya habrá fallado, ya que al hacerlo habrá perdido su concentración. Pues bien, al ponente le ocurre lo mismo, no debe dejarse influir por lo que le rodea. Debe pensar que es como un espadachín que debe mantenerse concentrado en todo momento para evitar que su rival le toque. De hecho, cuanto más profundo sea el estado de concentración que alcances, más difícil será que los elementos externos te afecten y, en consecuencia, cometer algún error.

Esgrima. Imagen con licencia Creative Commons.

En definitiva, debes ser consciente de que pueden pasar mil cosas cuando estás en un escenario, pero, a la hora de la verdad, debes ser tú, tu cabeza y tu charla. Por supuesto que no puedes olvidarte nunca del público ni de tu entorno, pues son dos elementos más que están ahí, pero estos deben influirte en la justa medida.

2. No busques la aprobación del público, no la necesitas

Una de nuestras máximas preocupaciones cuando estamos en el escenario es si nuestra charla gustará a los asistentes. Es genial tener esta preocupación, pues denota que realmente nos preocupa el efecto que pueda tener nuestro discurso en el público. Pero, por experiencia, conviene no obsesionarse demasiado con él, sobre todo si lo percibimos frío, ya que eso puede afectarnos y llevarnos al error.

En mi opinión, debemos pensar en el público como un termómetro. Si notamos que esta demasiado frío, seguramente debamos hacer algo para llamar un poco su atención. Si notamos que está demasiado excitado, tal vez sea el momento de poner ese vídeo o de hacer esa lectura que llevabas en la recámara para calmar un poco el ambiente. Jugar con esta temperatura es complicado y requiere bastante experiencia, pero es algo que se aprende con el tiempo. Sin embargo, aun con esa experiencia, sigue siendo un factor complicado y, al final, te das cuenta de que es un aspecto que no se puede controlar nunca al 100 %.

No obstante, tampoco debemos obsesionarnos con las reacciones de los asistentes. De hecho, si nos centramos demasiado en el público, puede ocurrir que perdamos la concentración o el hilo de lo que estamos diciendo. Por eso también debemos desarrollar la capacidad de ser inmunes y desconectar en ciertos momentos —ojo, pero sin ignorar, simplemente como medida de seguridad para mantenernos concentrados—. Por ejemplo, recuerdo alguna que otra charla de localización en la que noté que la gente se me aburría, pero realmente no había mucho que yo pudiera hacer al respecto, puesto que el tema era el que era y, además, era una de las peores horas del día —ya casi al final de la jornada—. En casos así, es mucho mejor poner el automático y tirar para adelante que rayarte con el bostezo de la chica de la tercera fila.

Si volvemos al ejemplo de la música, es fácil encontrar en la historia actuaciones musicales de grandes grupos que no terminaron de cuajar con su público. Por ejemplo, se dice que Led Zeppelin —grupo que me apasiona— apenas lograba levantar aplausos en sus primeras actuaciones a finales de los 60 en Escandinavia (se dice que era porque el público aún no entendía su música), pero eso no fue motivo para que dejaran de tocar o para cambiar su estilo a lo que el público esperaba. Todo lo contrario, continuaron haciendo su música y el éxito les vino más adelante. Pues bien, al ponente le puede ocurrir algo parecido, tal vez la charla que esté ofreciendo no esté generando demasiado interés o no esté siendo muy apreciada, pero no por eso hay que venirse abajo o ponerse a improvisar chistes sobre la marcha. Todo lo contrario, es mejor seguir el plan y pensar que ya vendrán charlas mejores.

En conclusión, debemos pensar que el público solo es un elemento más de tantos que están participando en el proceso comunicativo y darle el peso que merece, sin ignorarlo y sin obsesionarnos con él.

3. Ten claro tu propósito como ponente

Este es otro de los puntos sobre los que más he reflexionado en estos años. Todos tenemos una idea o un concepto de cómo debería ser la charla ideal. Seguramente esta debería ser amena a la par que informativa. No obstante, encontrar ese equilibrio no siempre es sencillo. De hecho, hay ponentes que destacan por unos aspectos y otros que destacan por otros totalmente distintos. Así ocurre que a menudo encontramos ponentes a los que se les da muy bien la faceta humorística o la amenización de su discurso, pero quizá no tanto la parte más informativa, divulgativa o de investigación de su charla. O al contrario, puedes encontrarte a ponentes que investigan, aconsejan y ofrecen información de calidad, pero que no amenizan, divierten o entretienen. Es más, por experiencia, puede llegar a ocurrir que, teniendo un perfil u otro, haya charlas que queden muy divertidas y otras que queden muy académicas por la manera en la que se haya armado la charla o por el día que haya tenido el ponente.

Siguiendo con las confesiones, reconozco que a mí me han ocurrido ambas cosas. He dado charlas divertidas y con poca sustancia, y otras más académicas plagadas de información útil que acabaron aburriendo al respetable. Actualmente, después de darle tantas vueltas a este asunto, reconozco que me encuentro en una etapa en la que prefiero primar la información y la calidad de los aportes que puedo hacer por encima de cualquier chiste o broma, porque entiendo que lo verdaderamente útil para el público es la información y no tanto la risa. Por supuesto que si puedes informar de manera amena siempre se va a agradecer, pero no tiene por qué ser el objetivo.

Para seguir avanzando en este punto por tu cuenta, hazte las siguiente preguntas. ¿Cuál es el objetivo de mi ponencia? ¿Informar? ¿Enseñar? ¿Divertir? ¿Todo a la vez? Reflexiona e intenta inclinar la balanza del lado que más te interese según el tipo de charla que vayas a dar, el público que vayas a tener o tu manera de ser y tus cualidades. Esto último también es muy importante, dado que, si por ejemplo, no se te da demasiado bien hacer chistes, quizá sea mejor limitarlos e intentar amenizar la charla con otras estrategias (contando historias, usando recursos visuales, comentando curiosidades, etc.), y centrarte en los aspectos que verdaderamente le dan valor a tu charla (consejos, aportes, recomendaciones, fuentes, etc.). 🙂

4. Ensaya hasta que te sepas todo tu discurso de memoria, con y sin diapositivas

Y cuando acabes, sigue ensayando hasta que te lo sepas mejor que esa canción que tanto te gusta. La mejor forma de estar tranquilo en el escenario es tener claro en todo momento «qué viene ahora». A menudo, los momentos de mayor estrés que vive un ponente son esos en los que no recuerdas esa diapositiva que venía después o esa idea con la que tenías que enlazar.

No hay más que tirar de hemeroteca para ver grandes fiascos de, por ejemplo, presentadores de telediario que meten la pata solo porque no se acuerdan de esa línea que les servía de enlace con la siguiente noticia. En España es famoso el «pepino» de Beatriz Pérez Aranda, que en su momento dio la vuelta al país en todos los programas de zapping. Más allá de lo divertido de este error, si te detienes a analizarlo, verás claramente que en el fondo su error se produjo por no acordarse de la palabra «cohete», que era la que le servía de enlace con lo que venía después. Por cierto, Beatriz ha seguido presentando las noticias muchos años a pesar de ese error e, incluso, parece que le valió para ganarse la simpatía de muchos espectadores. 🙂

Personalmente, tengo claro que las charlas que mejor me han salido o de las que me he ido más satisfecho han sido aquellas que mejor he preparado y que más he ensayado. Por eso, el objetivo no debe ser solamente ensayar por ensayar, sino hacerlo de una manera analítica —por ejemplo, fijándote en aspectos como si la estructura de la charla es la correcta, si las ideas conectan bien, si las diapositivas están bien colocadas o si hay información prescindible— y con una puesta en escena realista a modo de simulación —si vas a dar la charla de pie, no la ensayes sentado delante del PC, hazlo de pie también y practica tus movimientos, gestos, cambios de diapositiva, etc.—. Así, además de aprenderte toda la charla de memoria, conseguirás perfilar el resto de detalles que, aunque parezca que no tienen importancia, la tienen.

Por último, no olvides aplicar la Ley de Murphy, esa que dice que si algo puede salir mal, es probable que salga mal. Por eso lo mejor que puedes hacer es estar siempre preparado para la mayor hecatombe que te pueda ocurrir. Por ejemplo, si has decidido crear un PowerPoint para tu presentación o si tienes previsto que los alumnos usen sus ordenadores para alguna actividad, prepara alternativas por si se producen problemas técnicos. Se dice que el mejor ponente no es el que lleva el mejor PowerPoint, ni siquiera el que más sabe sobre un determinado tema, sino el que es capaz de hacer su presentación de manera autónoma sin necesidad de ningún tipo de apoyo. De hecho, hay veces en las que el uso de un apoyo externo incluso puede ser contraproducente (¿quién no ha cometido el clásico error de mirar el PowerPoint más de la cuenta, por ejemplo?).

En definitiva, prepárate para dar la charla en el peor de los casos. Así estarás tranquilo o, al menos, tendrás una cosa menos de la que preocuparte. 🙂

5. Llegados a este punto, seamos sinceros, muy pocos sienten la pasión que sientes tú sobre ese tema del que estás hablando

Esta es una de las reflexiones más recientes que he escuchado en algunos de mis colegas. Y creo que llevan razón. Tendemos a pensar que el tema sobre el que vamos a exponer es muy interesante para nuestra audiencia. Y está bien que sea así, ya que somos nosotros mismos los primeros que debemos demostrar esa pasión y ese interés cuando hablamos. Solo así podremos llevarnos al público a nuestro terreno.

Pero la realidad es cruel y nos dice que, como mucho, solo un 5 o un 10 % de los asistentes sentirán esa pasión que sentimos nosotros sobre ese tema del que estamos hablando. Por ejemplo, en mi caso, que suelo hablar sobre traducción audiovisual, diseño, informática aplicada o herramientas, a menudo me encuentro en mis actividades con colegas de otras especialidades, como la traducción médica, la traducción jurídica o, incluso, de otras disciplinas que no tengan nada que ver con la traducción. Por lo general, estos profesionales no tienen tanto interés como yo por ese tema del que estoy hablando, puesto que sus especialidades son distintas, y por tanto no siempre muestran demasiado entusiasmo durante la sesión, por muy bien que la haya armado o por muy inspirado que esté ese día.

Es más, el público puede variar también en función del tipo de evento en el que participemos, dado que hay eventos más especializados y otros más generalistas (por ejemplo, de entre los eventos de traducción, el HispaTAV se centra exclusivamente en traducción audiovisual y el SELM tiene un carácter más general). Ante eso, quizá lo mejor sea anticiparse y armar nuestra charla procurando que todos los asistentes puedan seguirla aunque no sean expertos en ese tema.

Otro ejemplo para reforzar este último argumento. En mi última clase de maquetación de la VIU que di por videoconferencia, solo se quedaron un 10 % de mis alumnos, que eran los que verdaderamente tenían un interés en lo que íbamos a estudiar ese día. Esto es muy común en el ámbito académico, ya que a menudo muchos alumnos se apuntan a una asignatura o conferencia por los créditos, por el diploma o por rellenar su currículum. De hecho, es frecuente que a las charlas acudan noveles que no tienen muy claro todavía qué quieren hacer y acuden para ver si alguien les ilumina.

Por eso, tenemos que aprender a convivir con los bostezos, las caras de cansancio y demás expresiones, digamos, de desinterés que puedan tener los asistentes. Tenemos que volvernos inmunes a ellas para que así nuestro discurso no decaiga cuando las veamos desde el escenario.

En definitiva, el público puede ser de lo más variopinto —o directamente díscolo en el peor de los casos—, así que por un lado conviene anticiparse para intentar crear una charla inclusiva para todos los asistentes. Por otro lado, tenemos que aprender a convivir con él incluso cuando nos muestra desinterés o no hay conexión.

6. Si no vas a tener tiempo suficiente para preparar una ponencia, mejor no la hagas

Igual puede parecer una obviedad, pero creo que es necesario recalcarlo porque es fácil perdernos en el estrés de nuestra rutina. Por lo general, suelen ocurrir dos cosas. Una, que aceptes dar una charla y te des cuenta a posteriori de que realmente no vas a tener tiempo suficiente para prepararla porque se te mezcle con otros proyectos. Y la otra, cuando tenemos exceso de confianza y aceptamos acudir a algún evento dejándonos llevar por las ganas o la ilusión sin detenernos a hacer un análisis realista del tiempo que tenemos en realidad.

Debemos ser conscientes de que cualquier actividad académica requiere un tiempo de preparación. Es cierto que a veces podemos jugar la baza de la experiencia o de las tablas (sobre todo en cursos y talleres que damos con asiduidad), pero eso no siempre será garantía de éxito. Además, en el caso de las ponencias, conviene hacer un esfuerzo por aportar algo nuevo cada vez que vamos a un evento distinto. Eso requiere dedicar muchas horas y varios días de inmersión e investigación en el tema en cuestión, ya sea para sumar nuevos aportes o para estructurar como es debido esa información que ya tienes en tu cabeza.

Reconozco que esto último de aportar algo nuevo es una observación más bien personal —no todo el mundo lo hace y lo respeto—, pero yo la verdad es que hago todo lo posible por no repetir mis charlas, aunque reconozco que alguna vez he sido «ponente pecador» y lo he hecho, bien porque me han pedido esa charla que diste en tal sitio, o bien porque me tocaba hablar en un lugar en donde no me conocía nadie. En esos casos, repetir no tiene por qué ser algo dramático.

Definición gráfica de «ponente pecador».

No obstante, si no tenemos el suficiente cuidado, corremos el riesgo de repetirnos hasta en la sopa. Y cuando eso ocurre, te digo por experiencia que el público puede perder el interés por ti y por tus charlas, algo que minará tu confianza, y que seguramente hará que tu discurso deje de tener ese brillo y esa frescura que tenía cuando expusiste esa ponencia tan interesante por primera vez.

En definitiva, sé realista y valora el tiempo que tienes para confeccionar tu charla. Y si puedes hacer un esfuerzo extra por aportar información nueva o distinta de la que ya has aportado en anteriores charlas, mucho mejor.

7. Aprende a fracasar, solo así llegarás a ser un maestro (jedi) de los discursos

Piensa que si te he contado todo esto, es porque seguramente yo he fracasado en varios de estos puntos en algún momento. Y aquí estoy. Sigo vivo y me siguen llamando para ir a sitios —¡y que siga siendo así!—. 🙂 Sí reconozco que, de alguna manera, he aprendido la lección y cada vez intento elegir mejor los lugares a los que voy y mirar la agenda con más detenimiento, a pesar de arriesgarme a parecer una persona demasiado ocupada. Fíjate que soy el primero que he sentido rechazo hacia gente con la que no puedes contar nunca o que siempre están liados, pero con los años aprendes que, a menudo, la gente no va sobrada de tiempo, sobre todo en nuestro mundillo, en el que los eventos son un pequeño oasis en mitad de una rutina llena de proyectos.

Además de esto, también conozco a muchos colegas traductores que me han hablado de aquella ponencia que fue un completo desastre o en la que contaron un chiste y no se rió nadie. Es algo que nos pasa a todos y que tenemos que aprender a aceptar, ya que por mucho que nos preparemos siempre hay cosas que pueden salir mal o que nosotros no podemos controlar por inexperiencia, lentitud mental o falta de inspiración.

En definitiva, aceptar el error o el azar forma parte del proceso de aprendizaje. Y aquí vuelvo a la comparación del ponente con el músico que interpreta una pieza. Además de lo que he contado antes sobre la concentración, otro rasgo que caracteriza al buen músico es su capacidad para reconducir cuando se equivoca. A su capacidad para dejar atrás esa nota en la que se equivocó y seguir concentrado en lo que le viene por delante. También podemos compararlo con los intérpretes, que tienen en su manual que, pase lo que pase, hay que seguir y olvidar ese error o esa parte que no nos ha salido tan bien como queríamos. El ponente debe ser igual. Incluso, me atrevería a decir debe ser capaz de llevar con naturalidad sus propios errores.

¿Cometiste un error? No pasa nada, tira de la cisterna y continúa. 🙂

Por experiencia, siempre y cuando tu error no sea garrafal, bastará con hacer una pequeña aclaración —a ser posible en un tono alegre o divertido—, con el objetivo de quitarle importancia. Verás que, si el público es bueno —por lo general, suele serlo—, sabrá entenderlo y probablemente querrá dejar atrás el error rápidamente para centrarse en lo que viene por delante. Y si lo haces con una sonrisa, mejor todavía. 🙂

Para cerrar, te animo a que pongas en práctica todos estos consejos y a que hagas todo lo posible por dejar atrás las malas experiencias que hayas podido tener. Solo así conseguirás convertirte en un maestro (jedi) de los discursos.

¡Hasta la próxima entrada! 🙂

Después de la entrada sobre los mitos de las herramientas de traducción asistida con la que muy amablemente nos complació Santiago de Miguel hace unos días, en esta ocasión quiero compartir una interesante entrevista que le he hecho para que podáis conocerlo un poquito mejor.

Ya os comenté que conocí a Santiago en la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción de la Universidad de Buenos Aires en la que tengo el honor de dar clase desde hace dos años, así que para mí es un orgullo haber visto desde cerca la gran evolución que han experimentado tanto Santiago, protagonista hoy, como el resto de alumnos de las primeras ediciones gracias (en parte) a mí y al resto de docentes (Damián Santilli, Matías Desalvo, Mariana Costa, Gabo Fuentes, Gabriela Scandura y compañía) de esta titulación pionera en la Argentina. Eso hace que esta entrevista sea aún más especial y que la colaboración que ha iniciado Santiago con Traduversia en la docencia del nuevo curso de memoQ tenga todavía más significado. 🙂

Santiago de Miguel en uno de sus recientes cursos presenciales.

Sin más dilación, doy paso a la entrevista, en la que, como veréis, hablamos sobre temas que nos interesan a todos, como traducción audiovisual, informática aplicada o cuestiones relacionadas con el estado de nuestro gremio. ¡Vamos con las preguntas!

Pregunta: Muchas gracias por animarte a esta entrevista, Santiago. Es un auténtico placer para un servidor, sobre todo después de habernos conocido en Buenos Aires gracias a la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción organizada por la UBA. Para empezar, ¿podrías hacernos un freestyle y hablarnos un poquito de ti? ¿Qué puntos o proyectos de tu currículum son los que te hacen sentirte más orgulloso?😊

Respuesta: ¡Gracias a vos por la invitación! Es un gusto para mí participar en tu blog.

Unas líneas acerca de mí: estudié traducción literaria y técnico-científica en inglés en una institución muy reconocida de Buenos Aires —el Lenguas Vivas—, después hice una especialización en corrección de estilo y, por último, el año pasado completé el posgrado en el que nos conocimos, la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción.

Trabajé durante un año como traductor en plantilla, tras lo cual me dediqué exclusivamente a ser independiente. En la actualidad, paso mis días haciendo localizaciones de videojuegos y aplicaciones, así como subtítulos y traducciones sobre e-sports, ecología y otros temas relativos a organizaciones intergubernamentales. Además, para salir un poco de mi casa y ver la luz del sol, dicto cursos de software para traductores e incursiono en la fotografía.

¿Qué puntos o proyectos me hacen sentir más orgulloso? Por un lado, trabajar en el mundo de los videojuegos me encanta y apasiona, pero, por el otro, traducir para organizaciones intergubernamentales que tienen objetivos globales positivos hace que mi trabajo cobre otro sentido.

P: En lo relativo a la traducción, me consta que abarcas bastantes especialidades, desde traducción audiovisual hasta videojuegos o aplicaciones móviles. ¿Cuál de estas modalidades te resulta más interesante? ¿Qué pasos has seguido hasta conseguir ganarte la vida con ellas?

R: Todavía no me considero especialista en ningún campo en particular, aunque, como buen geek, estoy muy familiarizado con los videojuegos, por lo que esa es una de las especialidades que más disfruto.

Me llevó mucho tiempo conseguir mi primer encargo de videojuegos, así que quizás por eso también lo valoro tanto. Básicamente, durante unos tres o cuatro años, me anoté en cuanta capacitación sobre el tema había disponible en Argentina, que no era mucha en ese entonces. Sí recuerdo que había más opciones en España, pero mi economía de estudiante no me permitía acceder a precios en euros. ¡Y jugué mucho, claro!

Después de capacitarme tanto, cuando surgió la oportunidad de completar una prueba de traducción, pude lucirme y conseguir mi primer encargo.

P: He tenido la oportunidad de asistir presencialmente y, también en la distancia —gracias a lo que nos cuentas por tus redes sociales—, a tu crecimiento profesional y puedo dar fe de que ha sido meteórico. ¿Cuál crees que ha sido la clave para introducirte en el mercado de la traducción de una manera tan exitosa? ¿Qué consejos puedes darles a los que vienen detrás de ti?

R: ¡«Meteórico» es demasiado! Es verdad que mi carrera atravesó muchos cambios positivos en los últimos años, pero todavía me considero un traductor novel. Si bien hoy tengo el gusto de vivir de la profesión, aún me queda mucho por aprender y sigo capacitándome cada vez que puedo.

Creo que ese punto fue clave para mi inserción laboral: estar capacitado. Con esto no quiero decir, por ejemplo, que tenemos que recibirnos de médicos para empezar a hacer traducciones médicas, pero sí hay que tener una base sólida para no desaprovechar oportunidades y pasar vergüenza cuando completamos el primer encargo de ese cliente que tanto nos costó conseguir. Siempre les recomiendo dos cosas a quienes están dando sus primeros pasos en la profesión: mejorar la redacción en su lengua materna y aprender alguna herramienta de traducción asistida.

Otro factor que, en mi opinión, me ayudó a insertarme laboralmente fue la imagen en línea. Con «imagen» me refiero a todo lo que se puede encontrar sobre mí en Internet: redes sociales, página web, CV, foto de perfil, firma del correo electrónico, etc. Una buena imagen en línea ayuda a transmitir profesionalismo y calidad de trabajo. Podemos ser traductores excelentes, pero opino que perdemos potencial si nuestra imagen no le hace justicia a la calidad de nuestro trabajo.

Por último, muchas puertas se me abrieron gracias a la recomendación de colegas, así que mi tercera recomendación es salir de casa y relacionarse con colegas. Hay muchas maneras de lograr esto, por ejemplo, asistiendo a congresos y capacitaciones o colaborando con alguna asociación profesional.

P: Recientemente has participado como ponente y docente en algunos eventos y cursos, como por ejemplo la Jornada en Traducción e Interpretación de la AATI/USAL, o en los cursos que organiza periódicamente el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Animarías a otros traductores a que acudan a actividades así? ¿Crees que sería bueno que se animaran también a dar ponencias o a dictar cursos siguiendo tu ejemplo? En tal caso, ¿qué pasos crees que deberían seguir para tener éxito?

R: ¡Claro que los alentaría! Es una experiencia buenísima, en particular si solemos pasar la mayor parte del día trabajando frente a una pantalla. Compartir conocimientos es un gran complemento a nuestra actividad de traductores y también es muy gratificante. Además, poder hablar en público y desenvolverte frente a un amplio grupo de personas es una cualidad que sirve para la vida en general.

La palabra clave en esta cuestión es «animarse». Estoy seguro de que hay colegas que tienen muchos conocimientos para compartir, pero no sentirse preparados y el temor a enfrentarse a un grupo de alumnos u oyentes les impiden animarse. Creo que nunca nos sentimos 100% listos para este tipo de cosas (por suerte yo tengo un colega y amigo que me incentiva a dar el paso), pero es muy probable que sí lo estemos.

Obviamente, mi recomendación es formarse lo mejor posible en el tema sobre el que queremos hablar o enseñar, pero tal vez más importante es elegir un tema que nos apasione, ya que así es mucho más alentadora la preparación y también es más sencillo salir de cualquier apuro que pueda surgir.

P: Me consta que eres un mago de la informática, sobre todo en herramientas especializadas como las herramientas de traducción asistida o CAT Tools. ¿Cuál crees que es la clave para llegar a dominar estas herramientas? ¿Merece la pena invertir en ellas para destacarse profesionalmente o basta con tener un dominio básico? Si hay que invertir, ¿cómo puede hacer un traductor novel para que le salga rentable la inversión?

R: Creo que la clave para dominar las herramientas especializadas es la constancia. Son bastante complejas, por lo que, si pasa el tiempo y no las ponemos en práctica, es muy probable que nos olvidemos algún paso, acabemos frustrándonos y dejemos de usarlas. Por eso, siempre recomiendo a mis alumnos hacer al menos una traducción de práctica por semana, aunque no sea paga.

Un dominio básico me parece que es esencial para cualquier traductor que quiera empezar a dar sus primeros pasos en la profesión, y sí sugiero tener un manejo avanzado de al menos una herramienta TAO porque, si surgen problemas durante alguna tarea, debemos contar con los recursos para solucionarlos. Además, cuanto más hábiles seamos con una TAO, más eficientes seremos cuando la usemos.

Con respecto a la inversión que implican estas herramientas, puede que las agencias de traducción nos ofrezcan licencias temporales, por lo que no siempre necesitamos una licencia propia, pero sí es importante saber usar de antemano dicho programa. Si trabajamos o nos gustaría trabajar con agencias, podemos averiguar qué software usan las empresas que más nos interesan e invertir en esa. Una recomendación muy importante es no comprar las herramientas a su precio original, ya que suele haber rebajas en muchos momentos del año (Día del Traductor, Black Friday, etc.) y las asociaciones profesionales, o incluso los mismos usuarios, ofrecen descuentos. Si están interesados en memoQ, la empresa tiene un programa académico que permite comprar una licencia a un precio de locos a quienes estudien en instituciones miembros del programa.

P: Cada cierto tiempo se suelen oír comentarios de rechazo hacia las TAO como que estas herramientas convierten el proceso de traducir en algo mecánico y artificial o que anulan la parte más creativa o artística del oficio. ¿Qué les dirías a estas personas que se muestran en contra del uso de estas herramientas?

R: Se suelen oír comentarios negativos sobre las TAO, pero creo que la mayoría —sino todas— de las contras que se traen a colación pueden evitarse con tan solo un poco de flexibilidad y creatividad.

¿Las TAO nos privan del contexto y el formato? Nada nos impide abrir el documento original, dividir la pantalla y ver el texto fuente de un lado y la herramienta TAO del otro, o incluso podemos usar la vista previa de memoQ. ¿Las TAO nos fuerzan a traducir el texto con la misma cantidad de oraciones que el original? Existe la opción de dividir o unir segmentos, o también podemos ignorar la puntuación final de los segmentos y, en vez de usar un punto, poner una coma y empezar el siguiente segmento con minúscula.

Si queremos, siempre se puede trabajar mejor.

En conclusión, puede que las herramientas TAO tengan algunas contras, pero me parece que las ventajas superan ampliamente las desventajas y justifican implementarlas, así que les sugeriría a todos aunque sea probarlas y no dejarse convencer tan fácilmente por los comentarios de colegas.

P: ¿Y qué me dices del clásico chascarrillo de que la traducción automática va a acabar con el oficio de los traductores?

R: No tengo demasiada experiencia con la traducción automática, pero dudo que vaya a acabar con nuestra profesión. Eso sí, creo que va a cambiar la manera en que trabajamos —de hecho, cada vez se ven más encargos de posedición—, así que me parece un esfuerzo en vano resistirse. Por el contrario, creo que debemos ver la traducción automática como una aliada que nos puede facilitar y acelerar el trabajo, en vez de como una amenaza. Si organizaciones de la envergadura de la ONU y la WIPO la implementan, por algo será, ¿no?

P: Has dictado varios cursos sobre memoQ en la Argentina y también a través de la red siguiendo la fórmula del webinario. De hecho, algunas actividades fueron directamente para Kilgray dentro de sus memoQ webinar series, lo cual debió ser algo increíble para ti. ¿Cómo ha sido la experiencia de enseñar a otros colegas a usar esta herramienta en este formato? ¿Qué ventajas crees que tiene la formación online con respecto a la presencial?

R: Me parece que la formación en línea ofrece dos grandes ventajas para los alumnos: por lado, les permite tomar el curso o ver el webinario sin salir de su casa y, por el otro, es muy común que se ofrezcan las grabaciones durante un tiempo determinado, o incluso indeterminado, una vez terminado el curso/webinario, lo que les permite a los alumnos repasar el contenido cuantas veces quieran. Esto último es superútil, en especial para quienes tienen más dificultades con la tecnología, que paradójicamente son quienes suelen negarse a tomar cursos en línea.

Mi experiencia con las capacitaciones virtuales es muy positiva y se lo recomiendo a todos, pero también disfruto mucho las clases presenciales porque son más dinámicas y facilitan la resolución de dudas y problemas en el acto. Además, es una buena manera de hacer networking y es más fácil conocer colegas y hacerse amigos (gracias al mate, que tanto disfrutamos en los recreos en Argentina).

P: Como bien sabes tú y algunos lectores del blog, en estos años he tenido la gran oportunidad de ser docente en la Argentina dictando ponencias y cursos también para el CTPBA, la UBA o en iniciativas privadas como el Locarg. La experiencia me ha hecho ver que materias como traducción audiovisual o informática aplicada aún no están equiparadas con el resto de materias y especializaciones que se imparten en distintas titulaciones. Uno de los síntomas más reveladores es el hecho de que aún no exista un máster en traducción audiovisual como tal, a pesar de que ya se está peleando por conseguirlo y que están surgiendo formaciones muy interesantes, como la ANTT. En cambio, en otros países —como España, por ejemplo— sí han proliferado estos másteres. ¿A qué crees que se debe toda esta situación? ¿Se valora a los traductores audiovisuales y localizadores en la Argentina? ¿Quizá aún tiene demasiado peso la figura del traductor público?

R: Qué pregunta complicada… Sí existen algunos másteres, pero se cuentan con los dedos de una mano y no están enfocados en un área tan específica de la traducción, como sería la audiovisual o la localización.

Creo que la figura del traductor no es tan reconocida en mi país, pero que la del traductor público sí es más popular porque es requisito traducir documentación si alguien quiere ir a vivir o estudiar al exterior. Sin embargo, me sorprende la cantidad de jóvenes que consultan en grupos o que incluso me escriben por privado porque quieren estudiar traducción, por lo que es evidente que hay interés.

Quizás la falta de oferta de posgrado especializado tiene que ver, por un lado, con que la nuestra no es una carrera tan conocida y, por el otro, con que tampoco es tan habitual hacer maestrías en mi país, tal vez porque es muy común que la carrera de grado se extienda a ocho o nueve años porque casi todos los alumnos también trabajan mientras estudian, entonces se toman un descanso académico después de tantos años de estudio.

De todas formas, sí han surgido posgrados (no másteres) especializados en el último tiempo, como la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción (en la UBA), la Especialización Superior en Textos Audiovisuales y Accesibilidad (en el llamado Lengüitas, donde daré una materia sobre software de subtitulado) y la Especialización Técnica en Interpretación de Conferencias (en mi querido Lenguas Vivas). Ojalá esta tendencia siga creciendo hasta que tengamos una mayor oferta de másteres.

P: Ya por último, la gran pregunta que casi todos se hacen en algún momento. ¿Se puede vivir bien de la traducción audiovisual o la localización en la Argentina?

M: ¡Buena pregunta! La respuesta, que seguramente les interesará más a mis colegas argentinos, será breve: gracias a Internet, el campo de la traducción y la localización hoy en día es mundial y no tiene fronteras, por lo que tenemos la posibilidad de generar los mismos ingresos que genera un colega en Europa o Estados Unidos. Cuesta lograrlo, como le cuesta a todo trabajador independiente de cualquier profesión, pero creo que es posible y que nosotros tenemos la enorme ventaja de poder trabajar para el exterior.

Rafa: ¡Muchas gracias por tu tiempo y tus respuestas, Santiago! Si os habéis quedado con ganas de más, podéis seguir a Santiago en las redes o echarle un vistazo al mencionado curso de memoQ de Traduversia, lanzado recientemente y al que podéis acceder desde el siguiente enlace.

memoQ para traductores, revisores y gestores de proyectos

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¡Hasta la próxima entrada! 🙂