Ahora que ya sabemos qué funciones importantes debe incorporar un editor de subtítulos, es el momento de empezar a analizar algunas herramientas. En esta entrada, analizo VisualSubSync, uno de los editores de subtítulos gratuitos más utilizados tanto por profesionales como por aficionados a la subtitulación.

VisualSubSync

VisualSubSync es un editor de subtítulos aparentemente sencillo y minimalista, aunque esconde más funciones de las que podemos ver a simple viste en su entorno de trabajo. Destaca principalmente porque permite trabajar con la representación visual de la onda de sonido, algo que es realmente útil para llevar a cabo las labores de sincronización y ajuste de nuestros subtítulos (el spotting). También nos permite trabajar en dos modos diferentes, un modo «Normal», que viene a ser el modo tradicional de edición de subtítulos, y un modo de «Timing», que optimiza el entorno de trabajo para que podamos centrarnos en las labores de sincronización. Incorpora un corrector de errores (Edit/Error checking) muy personalizable que nos permitirá comprobar si nuestros subtítulos sobrepasan el límite de caracteres o si su duración es demasiado corta o demasiado larga en relación a los caracteres por segundo.

Detector de errores de VisualSubSync.

Ventajas

Es una herramienta ideal para principiantes o profesionales que no necesiten hacer demasiadas florituras con los subtítulos.

El entorno de trabajo es muy limpio y claro y puedes personalizarlo a tu antojo.

Permite trabajar sobre la onda de audio y personalizar atajos de teclado para cada comando, algo que puede ser muy útil para ahorrar tiempo y ganar en productividad.

También incorpora un modo especial de traducción que nos facilita la labor de traducir plantillas de subtítulos.

Por último, también destacaría su contador de caracteres, que nos permite ver sobre la marcha el número de caracteres de cada línea que creemos en nuestros subtítulos. Si bien es cierto que la mayoría de editores incorporan esta función, lo cierto es que se ha añadido de una manera muy limpia y clara.

En la parte inferior podemos ver el número de caracteres de cada línea.

Inconvenientes

Es una herramienta inestable que en alguna ocasión se cierra sin previo aviso o se bloquea (sobre todo si cargamos archivos demasiado pesados), algo que sin duda alguna puede tirar para atrás a muchos usuarios. No obstante, siempre se puede omitir el paso de cargar el vídeo y el audio y usar solamente el detector de errores que sí funciona con bastante fiabilidad.

Hay otros editores gratuitos que incorporan mejores opciones para dar formato a los subtítulos. En ese sentido, no es descabellado decir que las funciones que ofrece VisualSubSync para modificar los tipos de letra, colores y estilos en general de los subtítulos son bastante limitadas.

Solo permite exportar a 4 o 5 formatos de subtítulos (SRT, ASS, TXT y poco más), por tanto no es quizá la herramienta más idónea para crear subtítulos accesibles.

Además, no hay traducción oficial al español y solo está disponible para Windows.

Formatos de archivo a los que permite exportar VSS.

Valoración final

Personalmente, considero que es una herramienta interesante para hacer retoques puntuales o para subtitular vídeos que no pesen demasiado. El modo traductor (File/Translate…) y el detector de errores (Edit/Error checking) funcionan muy bien y pueden ser muy socorridos para revisar subtítulos. A pesar de esto, no recomiendo usarla como herramienta principal, sino más bien como una herramienta auxiliar en momentos puntuales.

Puntuación: 80/100

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¿Quieres saber más?

En Traduversia imparto un curso gratuito sobre herramientas para la localización y la traducción audiovisual y una de las lecciones está dedicada en exclusiva a este programa. Te invito a que le eches un vistazo.

También imparto dos cursos sobre subtitulación profesional (Conviértete en subtitulador profesional y Subtitulación profesional con Aegisub) dirigidos a traductores y profesionales de las lenguas, que son ideales para especializarse en subtitulación y convertirse en todo un pro de esta rama de la traducción audiovisual. Desde aquí te animo a que les eches un vistazo porque estoy seguro de que podrían interesarte mucho.

En la siguiente entrada haré un análisis del editor de subtítulos Subtitle Workshop, así que no dejes de estar atento al blog. 🙂

¡Hasta la próxima!

Son muchas las herramientas que un traductor audiovisual necesita para desempeñar sus diferentes labores. Una de ellas es la subtitulación, una actividad que requiere del uso de herramientas especializadas que incorporan funciones muy específicas relacionadas con la edición de texto, vídeo o audio. Esto hace que estas herramientas sean más complejas que otras a las que ya estamos bastante habituados, como los procesadores de texto o los reproductores de audio o vídeo, que son las que más se suelen utilizar para traducir guiones o hacer transcripciones.

En esta entrada y en las sucesivas (esta es la primera de una serie de entradas), pretendo repasar algunas de las herramientas más conocidas y utilizadas por los traductores audiovisuales, centrándonos sobre todo en los editores de subtítulos. Empezaremos distinguiendo sobre todo entre herramientas gratuitas y comerciales, para que así puedas elegir la herramienta que mejor se adapte a tu situación actual.

Diferencias entre los editores gratuitos y los editores comerciales

Sin duda, el editor de subtítulos es una de las herramientas principales, pues es el programa con el que podremos editar, traducir y sincronizar nuestros subtítulos.

A la hora de elegir un editor de subtítulos, es importante que tengamos muy clara la finalidad de uso de nuestros subtítulos y las exigencias de nuestro cliente. El formato más extendido es el SRT (SubRip), que está basado en texto plano y es más que válido para generar subtítulos de tipo abierto (open captions) para fines diversos. No obstante, cabe la posibilidad de que nuestro cliente nos pida que le enviemos los subtítulos en un formato comercial de closed captions (como los Scenarist SCC o los Cheetah ASC o CAP, por citar un par de ejemplos), para lo cual deberemos utilizar herramientas comerciales. Otros formatos muy utilizados son el SUB (para DVD) y el XML, RTF y el TXT (por ser compatibles con la mayoría de editores de vídeo y DVD del mercado).

En consecuencia, deberemos distinguir entre herramientas gratuitas y herramientas comerciales. Las gratuitas nos servirán principalmente para generar subtítulos abiertos, mientras que las comerciales serán un requisito indispensable si tenemos que traducir o generar subtítulos de tipo cerrado (closed captions).

¿Qué funciones debe incorporar un editor de subtítulos?

Esta es, probablemente, la pregunta del millón. El editor de subtítulos idóneo debería cubrir todas tus necesidades como traductor audiovisual. Estas pueden variar en función de la naturaleza de cada encargo, ya que nuestros clientes pueden hacernos peticiones muy diversas. Desde traducir una simple plantilla de subtítulos en SRT, a generar unos subtítulos accesibles para sordos.

Por otro lado, a la hora de elegir, también debes valorar si te merece la pena invertir tu dinero en una herramienta comercial o no. Si la subtitulación no es tu actividad principal, quizá puedas arreglártelas con un editor gratuito, pero si por el contrario es tu principal cometido, quizá te interesaría invertir algo de dinero en una herramienta completa y fiable.

Dicho esto, vamos a repasar las funciones que considero más importantes en un editor de subtítulos.

Funciones importantes

Editor WYSIWYG

Captura de la interfaz de Subtitle Workshop.

Es importante que nuestro editor nos permita ver y editar nuestros subtítulos directamente sobre el vídeo en el que estemos trabajando. De esta forma, podremos ver cómo quedan nuestros subtítulos en tiempo real y retocarlos sobre la marcha.

Modo traductor

Una de las labores más repetitivas que vamos a desarrollar es la traducción de subtítulos. Por tanto, es importante que nos aseguremos de que la herramienta elegida disponga de un modo de traducción que nos permita trabajar con los textos alineados y diferenciar fácilmente los subtítulos originales de los traducidos.

Captura de Subtitle Edit con el modo de traducción activado.

Onda de sonido

Esta función es imprescindible si queremos sincronizar nuestros subtítulos con una mayor rapidez. Bien es cierto que el traductor no siempre es el encargado de sincronizar los subtítulos (por lo general siempre traduce y nada más), pero por experiencia te digo que más de una y de dos veces te va a tocar hacerlo. En esas ocasiones, se agradece muchísimo disponer de un editor que te ofrezca la posibilidad de sincronizar la entrada y salida de los subtítulos directamente sobre la representación gráfica de la onda de sonido (espectro), ya que esta función nos permitirá intuir con una mayor facilidad cuándo hablan los personajes y cuándo hay silencios.

Onda de sonido de Aegisub.

Contador de caracteres

Una función imprescindible, dado que los subtítulos por lo general no deben sobrepasar un determinado número de caracteres (por lo general, 38 o 40, en función de lo que nos dicte el cliente). Por tanto, es fundamental que podamos ver en tiempo real cuántos caracteres tiene cada subtítulo que generemos. También es importante que podamos consultar los CPS (caracteres por segundo), que nos permitirán medir la legibilidad de cada subtítulo.

Captura de  VisualSubSync. Abajo se puede consultar el número de caracteres de cada línea.

Atajos de teclado personalizables

Si queremos ser productivos, el editor de subtítulos que utilicemos deberá permitirnos trabajar con atajos de teclado. De esta manera, podremos usar la herramienta sin necesidad de tocar el ratón. Es fundamental que podamos, por ejemplo, movernos por el vídeo a nuestro antojo, o cambiar de un subtítulo a otro con facilidad, por citar un par de funciones repetitivas. Además, sería interesante que pudiéramos personalizar los atajos de teclado para utilizar combinaciones de teclas que sean cómodas para nuestras manos y fáciles de recordar.

Lista de atajos de teclado de Aegisub.

Compatible con múltiples formatos de subtítulos

Los formatos más importantes son, sin duda, el SRT y el TXT, pues son formatos con los que todas las herramientas suelen ser compatibles. No obstante, sería muy recomendable que el editor de subtítulos elegido pudiera generar otros formatos como el ASS o SSA (compatible con estilos de texto), el SUB (utilizado por muchas herramientas de edición y quemado de DVD) o el RTF (ideal para abrir los subtítulos en procesadores de texto como Word). Si la herramienta es comercial, es importante que nos aseguremos de que genera formatos de Closed Captions como el SCC (Scenarist), ASC o CAP (Cheetah), o formatos de imagen compatibles con editores de DVD como Final Cut, Sonic Scenarist o Apple DVD Studio, entre otros.

Formatos de archivo de Subtitle Workshop.

Estilos de texto

Esto es algo indispensable si necesitamos dar formato a nuestros subtítulos. Si no necesitamos editar los tipos de letra y colores, entonces podríamos prescindir de esta función, pero lo cierto es que hoy día la mayoría de editores gratuitos permiten configurar los estilos de texto, por tanto sí es una función que podríamos exigir, más aún si necesitamos crear subtítulos para discapacitados auditivos.

Administrador de estilos de Aegisub.

Funciones de corrección y revisión

Si bien es cierto que estas funciones pueden ser prescindibles (siempre podemos revisar nuestros subtítulos en Word, por ejemplo), sí que podrían ayudarnos a mejorar nuestra productividad. Las herramientas comerciales suelen incorporar correctores ortográficos muy fiables y herramientas de corrección y revisión muy interesantes. Los editores gratuitos, por el contrario, ofrecen opciones más limitadas, pero en ocasiones pueden sernos de utilidad.

Informe de errores de VisualSubSync.

Eso es todo, por ahora. En la siguiente entrada, entraremos de lleno a analizar varios editores de subtítulos gratuitos. Si te has quedado con ganas de más, te recomiendo que le eches un vistazo a las fichas de los dos cursos de subtitulación profesional que imparto en Traduversia (Conviértete en subtitulador profesional y Subtitulación profesional con Aegisub).

¡Hasta la próxima entrada!

Hace ya unos meses, se me ocurrió lanzar una pequeña encuesta en mi cuenta de Twitter (@raflosa) para que me trasladarais vuestra opinión acerca de cómo están las tarifas en traducción audiovisual y el resultado fue el siguiente:

Yo ya sabía por experiencia que las tarifas se movían en cantidades bajas, sobre todo las de doblaje, algo que he podido contrastar con algunos colegas en los eventos a los que he acudido recientemente, como el SELM o el Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación celebrado en Buenos Aires, en el que coincidí con muchos traductores españoles.

Estamos en un momento en el que vivir exclusivamente de la traducción audiovisual es complicado, lo que a menudo obliga a muchos profesionales a diversificar en sus servicios para compensar la tendencia a la baja del mercado. A continuación comparto con vosotros mis percepciones sobre cómo están las cosas en los sectores del doblaje y del subtitulado y os doy algunos consejos sobre qué estrategias podéis seguir para ir mejorando vuestra situación progresivamente (sobre todo si estáis empezando como traductores audiovisuales).

El mercado del doblaje en España

El mercado del doblaje ha tenido sus altibajos en los últimos años. Como es habitual, suelen tener más repercusión los momentos de bajón, como la huelga que hubo en el año 1993 (la más famosa hasta la fecha y con consecuencias negativas para los implicados), que dejó sin voz a varias películas y series de televisión, o la reciente huelga del año 2014, que solo duró unas semanas pero fue muy sonada. Estas huelgas fueron las fórmulas elegidas por los actores de doblaje para hacerse valer y son un buen síntoma que permite medir grosso modo desde fuera cuál es la situación del sector.

capturadoblajeabc

Artículo publicado el 3 de agosto de 1993 en ABC.

Desafortunadamente, no hay muchos más indicadores que permitan estudiar el mercado desde fuera. Por tanto, lo único que nos permite tener una percepción realista es conocer de primera mano qué tarifa cobra cada profesional de la cadena de trabajo (no solo actores, sino también técnicos de sonido, ajustadores, traductores, coordinadores, etc.), algo que solo se puede saber cuando estás dentro del meollo y tienes colegas y contactos con quienes contrastar la información, ya que las tarifas no se hacen públicas y, para más inri, hay mucho ocultismo al respecto (no todo el mundo está dispuesto a dar esa información, algo que por otro lado es normal y respetable).

Pero, por desgracia, esta incertidumbre y desconocimiento provocan que haya opiniones para todos los gustos, desde quienes por ejemplo critican lo que cobra un actor de doblaje en comparación con lo que cobran otros profesionales de la cadena de trabajo, hasta aquellos que consideran que las tarifas son insuficientes, incluso en tiempos de bonanza. Afortunadamente, los traductores ya podemos recurrir a asociaciones profesionales como ASETRAD o la reciente ATRAE, y también tenemos la opción de recibir una orientación profesional muy valiosa en los másteres de traducción audiovisual que se han lanzado en los últimos diez o quince años (sobre todo el METAV de Barcelona o el Mastraduvisual del ISTRAD, en el que tengo el gusto de participar como docente desde el año pasado).

Mi percepción sobre las tarifas de doblaje en estos instantes no es muy halagüeña. Desafortunadamente, la mayoría de estudios y productoras están en un momento en el que tienden a congelar las tarifas o incluso a bajarlas, sobre todo si los traductores son jóvenes con poca orientación en cuanto a qué tarifas se suelen cobrar. En esos casos, los estudios suelen escudarse en la poca experiencia del traductor y su desconocimiento del sector para echar por tierra la tarifa en la fase de negociación. Así ocurre que hay estudios que incluso ofrecen 40 € por productos audiovisuales de 20/30 minutos de vídeo, tarifa que muchos en su desconocimiento acaban aceptando (y si no lo hacen, no pasa nada porque ya lo harán otros). Afortunadamente los estudios de referencia a nivel nacional aún mantienen tarifas medianamente dignas, pero la alta competencia hace muy difícil conseguir tarifas holgadas a los profesionales del sector, algo que en ocasiones provoca que muchos traductores acaben optando por especialidades más rentables (localización, traducción científico-técnica, etc.) para diversificar sus ingresos.

Dicho esto, los profesionales que trabajan con los estudios líderes a nivel nacional suelen tener unas condiciones aceptables, pero no ganan cifras astronómicas. Yo tengo la suerte de conocer a muchos colegas traductores que llevan décadas dedicándose a esto y han sobrevivido a las huelgas y a los malos momentos. También conozco a jóvenes traductores menores de 30 que, como yo, han podido hacer de la traducción para doblaje una actividad profesional rentable dentro de su hoja de servicios. Pero la otra cara de la moneda son los traductores que han tenido que dejarlo o han preferido optar por otras especialidades.

Expuestos todos estos argumentos, creo que muchos estarán de acuerdo conmigo en la afirmación de que la industria «mima» poco a los traductores, cuyo papel en el proceso de doblaje – sin entrar en comparaciones pueriles con el resto de profesionales de la cadena de trabajo – es fundamental e imprescindible, sobre todo las empresas audiovisuales que actúan como intermediarios. Y con mimar no me refiero a que nos pongan casa y coche como a los grandes futbolistas, sino más bien a que haya un esfuerzo constante para hacer que nos sintamos valorados, por ejemplo invitándonos al estudio de doblaje (a sesiones de doblaje o a reuniones). Los medios también podrían poner de su parte para darnos una mayor visibilidad y reconocimiento, como por ejemplo incluyendo halagos y menciones positivas al doblaje en críticas de películas y series bien dobladas, o mencionando más a menudo a los traductores y profesionales del doblaje en prensa y programas especializados. De verdad, ¿tanto cuesta publicar una fichita con todos los profesionales implicados en el proceso de doblaje en una revista o en un programa para cinéfilos y seriéfilos? Yo creo que no…

El mercado de la subtitulación en España

El mercado de la subtitulación también ha experimentado sus altibajos, aunque mi percepción es que estamos ante un mercado que ha ido creciendo en demanda desde hace un par de décadas. Curiosamente, los puntos álgidos de la subtitulación han coincidido en muchos casos con el surgimientos de nuevos formatos. El último bum se produjo alrededor del año 2000, cuando nació el DVD y muchas distribuidoras abogaron por subtitular muchas películas y series. Algunas de ellas no se habían subtitulado aún profesionalmente. En cambio, otras sí pero dichos subtítulos no podían ser reutilizados por problemas de autorías. El fomento del inglés como segunda lengua y la avalancha de productos audiovisuales procedentes de Estados Unidos también han contribuido bastante al auge de los subtítulos, aunque aún sigue habiendo muchos prejuicios y mitos en la gente de a pie.

Ahora estamos en un momento que yo etiquetaría como el «bum de las plataformas de vídeo bajo demanda (VoD)». Al ya extendido Yomvi se han sumado otras plataformas de VoD como Netflix o HBO, ambas muy exitosas en Estados Unidos, lo que lleva a concluir fácilmente que este mercado está en auge. Incluso los canales de televisión tradicionales han ido evolucionando progresivamente sus servicios de televisión a la carta, como RTVE, Atresmedia o Mediaset. Eso sí, quizá echo de menos un mayor abanico de subtítulos en estas últimas plataformas, ya que en muchos casos solo se ofrecen subtítulos en español y a veces de una calidad muy baja.

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Muestra de subtítulos del reproductor de vídeo Atresplayer (servicio de TV a la carta de Atresmedia).

En el caso de Netflix y HBO para España, me consta que cuentan con unas guías de estilo muy meticulosas y con unos procesos internos que buscan mejorar la calidad. Yo mismo he traducido productos para Netflix y puedo dar fe de que los procesos de calidad son óptimos, aunque están en constante evolución y los requisitos cambian a menudo según el proyecto, algo que hace difícil la automatización de tareas.

Por otro lado, el desembarco de estos buques insignia en España también supone en muchos casos un cambio en la cadena trabajo, ya que por ejemplo Netflix ha empezado a contratar directamente a traductores eliminando el papel de empresas intermediarias como estudios de doblaje o laboratorios de subtitulación, aunque estas todavía perviven y seguramente seguirán haciéndolo durante años. Si queréis recabar más datos os recomiendo encarecidamente que consultéis esta encuesta publicada por Eugenia Arrés y su equipo de trabajo.

En cuanto a repercusión y reconocimiento, HBO está teniendo el detalle de incluir el nombre y apellidos del subtitulador al final de cada producto, algo que aplaudo efusivamente porque es sin duda el camino a seguir para dar un mayor valor a los traductores, que en muchos casos traducen los productos audiovisuales a contrarreloj con plazos muy ajustados. Ya sabéis que la cadena de trabajo de los proyectos de subtitulación suele ser más reducida que la cadena de doblaje, algo que posibilita el uso de esta técnica para fomentar estrenos mundiales en diversos países e idiomas (como ocurre con Juego de tronos, por ejemplo, cuyos capítulos suelen estrenarse a nivel mundial con subtítulos y un par de semanas después doblados).

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Captura de un fotograma de Juego de tronos con subtítulos en español.

La otra clave para valorar a los traductores es, por supuesto, mantener unas tarifas dignas. Como suele ser habitual, cuando hay empresas intermediarias o comisionistas lo normal es que la tarifa baje, aunque a cambio estas empresas te dan la «tranquilidad» de enviarte un volumen de trabajo constante cada equis tiempo, ya que te conviertes en proveedor habitual para ellos, con sus ventajas e inconvenientes. Los problemas vienen cuando las tarifas son demasiado bajas (menos de 2 euros/dólares por minuto de vídeo, por ejemplo), ya que la rentabilidad cae en picado. Por otro lado, cuando trabajas directamente para el cliente puedes sacar una mejor tarifa, pero a cambio eres tú quién da la cara ante el cliente, lo que al final puede provocar que acabes subcontratando a un revisor para asegurarte de cumplir con todos los requisitos (creedme cuando digo que cumplir con todas las pautas de empresas como Netflix es más duro de lo que parece).

En cuanto a volumen de trabajo, afortunadamente se lanzan muchísimos productos audiovisuales en estas y otras plataformas al cabo de un año, así que con perseverancia se puede conseguir traducir para alguna de estas empresas, aunque probablemente en un principio lo más sencillo sea hacerlo a través de intermediarios. Además, la necesidad de estrenar los productos con la mayor inmediatez posible hace que en muchos casos haya que repartir los capítulos de las series entre varios traductores (con sus ventajas e inconvenientes en términos de calidad), de manera que suele ocurrir que los estudios cuenten con nuevos traductores en épocas de picos de trabajo.

¿Qué debemos tener en cuenta para conseguir una buena tarifa?

Realmente se hace complicado dar consejos para emprender o mantenerse a flote en un sector que a mí siempre me ha resultado un tanto inestable. Así que voy a daros algunos consejos basados en mi propia experiencia que me han servido para conseguir que la subtitulación y la traducción para doblaje sean actividades rentables para mí al final de cada mes/trimestre/año fiscal.

  • Infórmate de cuánto se cobra. Hay que tener muy claro cuánto se cobra y dónde están los límites para no reventar el mercado y evitar que se aprovechen del desconocimiento y la inexperiencia. Se pueden seguir varias estrategias para mantenerse al loro, como ir a eventos de traducción para intercambiar impresiones con otros colegas del gremio, apuntarse a cursos o másteres sobre estas especialidades o inscribirse en alguna asociación de traductores (probablemente ATRAE sea la más idónea en TAV).
  • No pongas todos los huevos en la misma cesta (al menos de momento). Es fundamental que diversifiques tus ingresos entre varios clientes. No te cierres solo al doblaje o solo a la subtitulación. Intenta especializarte en los dos ámbitos y busca ofrecer esos servicios a varios clientes a la vez. Te sorprenderá la de proyectos que pueden caerte si logras posicionarte bien con paciencia y tesón. Para que te hagas una idea, a mí hace unos meses un cliente me ofreció subtitular una serie que ya había traducido para doblaje para otro cliente distinto, así que la rentabilidad de ese proyecto fue muy elevada. Del mismo modo, la traducción audiovisual va más allá de los productos que se emiten en cine y televisión. No te cierres a traducir otro tipo de materiales audiovisuales como cursos online, anuncios o vídeos promocionales para empresas. Asimismo, si has estudiado traducción y te has especializado en algún ámbito más, aprovéchalo, porque como te he comentado el sector de la traducción audiovisual es a veces muy inestable y en esos momentos se agradece tener otro tipo de clientes. Este fue uno de los motivos por los que decidí especializarme en diseño gráfico, diseño web y maquetación, porque era una manera de obtener ingresos de un campo distinto. En ese sentido, para mí la diversificación es sinónimo de tranquilidad.
  • Estudia a fondo la rentabilidad de cada encargo. Cuando ya tengas claro cuánto se cobra y cuál es tu ritmo de trabajo, no te resultará muy difícil hacer un cálculo aproximado de cuántas horas te llevará completar un encargo concreto. Para ello, puedes tomar de referencia diversas cifras. Por ejemplo, si quieres aspirar a facturar 1500 € al mes, lo ideal es que ganes de media unos 60 o 70 euros al día (si trabajas de lunes a viernes, que es lo ideal), así que uno de tus objetivos podría ser ajustar tus tarifas para rondar estas cantidades. Soy consciente de que al principio cuesta (es difícil conseguir clientes y al principio la productividad no suele ser muy buena), pero como decía antes, con una buena formación y perseverancia podrás llegar a esas cifras en poco tiempo. Al principio puede que no llegues a tanto, pero afortunadamente la tarifa plana para autónomos que permite pagar solo 50 € al mes facilita mucho las cosas a los que empiezan desde cero. Si estás empezando, no olvides echar un vistazo a esta entrada en la que te cuento cómo logré emanciparme en poco tiempo como traductor.
  • Utiliza el «NO» como recurso para revalorizarte. ¿Ya sabes cómo está el mercado y crees que la tarifa que te ofrece tu posible cliente es muy baja? En ese caso, lo peor que puedes hacer es aceptarla. Entiendo que puede ser fácil pensar «es mejor cobrar algo que no cobrar nada» cuando estás empezando, sobre todo si las cosas no van muy allá. Pero el problema es que cuando aceptas una tarifa baja necesitas trabajar muy rápido para que el proyecto salga mínimamente rentable y, además, te va a costar mucho subirle la tarifa al cliente en el futuro. Si colaboras con ese tipo de clientes, lo normal será que la frustración se apodere de ti cuando llegue el final del mes y veas la cantidad que has facturado. Esa frustración puede llevar a que el profesional se queme y pierda el interés o la ilusión por su trabajo. Es por eso por lo que a menudo se dice que «si no cobras lo que vales, al final acabas valiendo lo que cobras». No permitas que eso te ocurra a ti, los traductores de carrera somos profesionales muy valiosos. Créeme que con el tiempo agradecerás haberlo hecho. 🙂

Entonces, ¿se puede vivir bien de la traducción audiovisual?

De nuevo, solo puedo hablar de mi experiencia. Realmente se me hace muy difícil poder afirmar con rotundidad que se puede vivir exclusivamente de la traducción audiovisual, ya que no es mi caso porque, como te he comentado antes, acostumbro a diversificar mis ingresos y no solo me dedico a la traducción audiovisual. Lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que la traducción audiovisual puede ser un nicho de mercado muy rentable si (1) eres un profesional muy productivo, (2) tienes buenos clientes que pagan una buena tarifa, (3) logras tener un volumen constante de trabajo con dichos clientes. Por tanto, el objetivo debería ser tener los suficientes clientes como para que no te falte el trabajo, pero en la práctica esto es complicado porque a menudo ocurre que te contactan varios clientes a la vez y no das abasto, lo que te obliga a ser un profesional muy solvente o un muy buen gestor para mantener contentos a todos tus clientes de audiovisual.

Dicho esto, si tuviera que darte una respuesta más corta, te diría que sí se puede, pero que no es fácil y que el camino hasta convertirte en un traductor audiovisual es duro, sobre todo al principio. Pero cuando logras establecerte y si eres lo suficientemente productivo como para trabajar disfrutando, entonces automáticamente se convierte en el mejor trabajo del mundo. Y esto último sí que puedo afirmarlo con total rotundidad. No obstante, si quieres consultar detalladamente las ventajas e inconvenientes de ser traductor autónomo, te recomiendo que leas también esta entrada.

Conviértete en subtitulador profesional en Traduversia

Hace poco he lanzado un curso nuevo en Traduversia titulado «Conviérte en subtitulador profesional». Se trata de un curso en el que podrás aprender todo lo necesario para ofrecer servicios de subtitulación a tus clientes. Este curso se suma a otro curso de subtitulación profesional con Aegisub que lancé hace unos meses y que ha sido todo un éxito desde su lanzamiento. Para que te hagas una idea, a este curso ya se han apuntado más de 100 alumnos y tiene una media de 5 estrellas en las valoraciones de los alumnos (la última publicada hoy mismo, por cierto).

Por supuesto, espero que el curso nuevo tenga una repercusión similar o incluso superior, ya que es mucho más profundo que el otro curso. Te dejo los vídeos de presentación aquí abajo y unos enlaces para ampliar información. Para mí sería un placer contar contigo en cualquiera de estos cursos y prolongar el aprendizaje que ya has iniciado en esta entrada. ¡Vamos con los vídeos! 🙂

 

¿Cómo? ¿Que te interesan los dos cursos? Pues tengo buenas noticias, porque tras el lanzamiento del nuevo curso de subtitulación hemos creado un pack especial con el que podrás apuntarte a los dos cursos a un precio reducido. Además, tanto el pack como los cursos van a estar rebajados hasta este martes, 20 de diciembre, ¡así que si te apuntas antes de ese día te ahorrarás un buen pico! ¡No te despistes! 😛

Eso es todo, gracias por tu tiempo. Espero que hayas disfrutado de esta entrada y que podamos vernos muy pronto en Traduversia. ¡Allí te espero!

La traducción de canciones es una de las mayores dificultades que le pueden surgir a un traductor a la hora de traducir un producto audiovisual. Esto suele deberse a las restricciones derivadas de la música, la métrica o la rima, entre otros factores. Esto hace que se apliquen diversas estrategias para adaptar canciones, que a menudo obligan a hacer cambios en la letra o en la música.

En primer lugar, creo que es necesario recalcar que no hay una estrategia mágica o una fórmula perfecta que permita traducir canciones de forma perfecta. Cada canción tiene una naturaleza diferente y su estructura hace que primero debamos diferenciar entre traducción para doblaje y subtitulación, ya que las estrategias que se aplican en una modalidad u otra difieren bastante entre sí.

Lo que sí podemos advertir fácilmente es que en las adaptaciones para doblaje se suelen hacer traducciones más libres o creativas (lo que ahora se llama transcreación), mientras que al subtitular se suele traducir de una forma más literal, ya que la letra suele tratarse como una parte más del texto, pues aparece en pantalla a la par que suena la canción original.

Estrategias para subtitular una canción

A la hora de subtitular una canción, se deben seguir las pautas de subtitulación marcadas por el cliente, o las que suelen aplicarse a nivel profesional. Conviene recalcar que las canciones no siempre se traducen y que el criterio que suele emplearse varía en función de la productora o del estudio encargado de adaptar el producto, aunque generalmente se subtitulan cuando su significado guarda algún tipo de relación con el argumento. 

Por lo general, los subtítulos suelen colocarse en cursiva y suele evitarse el uso de recursos de transcreación, que sí suelen aplicarse en las versiones dobladas. Por ejemplo, cuando una canción va rimada, no suelen rimarse los subtítulos para evitar un distanciamiento excesivo de la letra original.

No obstante, hay ocasiones en las que se puede usar la rima, aunque no es desde luego un recurso obligado. Recuerdo una escena de una película de miedo que traduje hace tiempo en la que el protagonista (un duende verde) solía hablar en verso o haciendo rimas. En la escena inicial de la película, el duende recitaba un poema, así que opté por armar unos subtítulos que rimaran y que a la vez acompañaran las intervenciones del personaje. Aquí podéis ver el resultado:

No es precisamente una canción, pero me sirve de ejemplo para mostraros cómo me las ingenié para rimar unos subtítulos. Ayudó mucho que en varios versos la rima se hiciera con el verbo, ya que eso me permitía a veces jugar con las conjugaciones para hacer las rimas. No fue nada fácil, pero al cliente le encantó la propuesta y al final salió adelante. 🙂

Dicho esto, aquí van unos consejos en varios puntos para que puedas aplicarlos a la hora de subtitular una canción:

  • Se deben seguir las pautas de subtitulación marcadas por el cliente o las que suelan aplicarse a nivel profesional.
  • Los subtítulos suelen colocarse en cursiva, a menos que el cliente nos indique lo contrario.
  • Al subtitular, suele primar el significado por encima del uso de recursos literarios como la rima, aunque a veces esta puede mantenerse. La letra de la canción suele tratarse como una parte más del texto original.
  • Se suele utilizar una línea o subtítulo por verso. No obstante, se pueden dos colocar dos versos en un mismo subtítulo colocando cada verso en una línea.
  • Se suelen utilizar puntos suspensivos de enlace, aunque el uso de estos no es obligatorio (pero sí recomendable). En caso de dudas, es conveniente preguntarle al cliente.
  • En subtítulos accesibles o subtítulos para sordos (SPS), se suelen añadir acotaciones o un símbolo de una nota musical para que el destinatario pueda intuir que los subtítulos corresponden a una canción. No obstante, la norma UNE 153010 recomienda que los subtítulos aparezcan sobre fondo amarillo y con caracteres azules, aunque por lo general suelen aparecer en blanco y en cursiva (a menudo sobre fondo negro).

Estrategias para traducir una canción para doblaje

Cambiamos de tercio. A la hora de traducir una canción para doblaje las estrategias son diferentes a las que suelen aplicarse en el subtitulado, ya que la canción debe someterse a un proceso de adaptación que puede afectar a sus dos elementos principales: música y letra. La traducción literal no suele funcionar, a menos que se cree una nueva composición musical que se adapte a la letra nueva. Por ello, a la hora de adaptar una canción, suelen aplicarse estrategias como las siguientes:

1) Traducir la letra adaptándola a la música original. En este caso la letra puede sufrir algunas alteraciones por las restricciones derivadas de mantener la melodía original. Este es quizá el método que más se utiliza en doblaje. Todos recordamos, por ejemplo, canciones como las intros de El príncipe de Bel Air o Dragon Ball Zpor citar algunos ejemplos conocidos. Las tres me parecen unas adaptaciones muy buenas, tanto traductológicamente como musicalmente.

Esta técnica tambien se utiliza cuando los personajes de una película o serie cantan una canción, como por ejemplo cuando en The Big Bang Theory Sheldon o Penny cantan «Soft Kitty», traducida al español como «Dulce gatito», o cuando en Los Simpsons se ponen a cantar «No conquistas nada con una ensalada» (en la versión original cantan «You don’t win friends with salad»). Curiosamente, en la versión traducida se añade una rima que no existe en la versión original.

Yo, de hecho, también he tenido que aplicar esta técnica en alguna ocasión, como cuando al final de un capítulo de Los reyes del trueque uno de los personajes se ponía a cantar una canción con una guitarra. En esta ocasión, el doblaje iba con voz superpuesta, pero aun así la adaptación se hizo igualmente.

2) Otra opción es directamente crear una canción nueva en el idioma meta que encaje con las imágenes y el estilo de la canción original. Es un recurso que se utiliza muy a menudo para traducir canciones de series de animación. Esto se hizo, por ejemplo, en series como Chicho Terremoto o Supercampeones. 

Canciones para inspirarse

Siempre que alguien me pregunta sobre este tema, o cuando me escriben para preguntarme dudas sobre cómo traducir una canción, suelo echar mano de algunas canciones en inglés adaptadas al castellano por artistas españoles para ponerlas como ejemplo de lo que se podría hacer. De entre los métodos que he comentado antes, el que más se suele utilizar es el primero, ya que como músicos pueden adaptar la música o hacer variaciones para adaptar la canción a la letra traducida, que también suele adaptarse.

Una canción que me parece muy acertada es «Maggie Despierta» de M-Clan, que es una adaptación de «Maggie May», compuesta por Rod Stewart. La versión en español respeta la música original, aunque con algunas variaciones. Otra canción de M-Clan que es muy conocida es «Llamando a la tierra», que es la versión en español de «Serenade from the stars» de Steve Miller Band. La versión es tan buena que mucha gente desconoce que sea una adaptación.

Las versiones de M-Clan son realmente buenas y son un gran ejemplo de cómo adaptar una canción. Otra canción que me parece digna de mención es «El rock de la cárcel», de Miguel Ríos, que es una versión de «Jailhouse rock» de Elvis Presley.

Y para cerrar el listado de recomendaciones, una más rebuscada: una versión de «Should I Stay or Should I Go» de The Clash, interpretada por Los Fabulosos Cadillacs, una banda argentina :-).

Ya veis que el tema da para mucho. Hay muchos más ejemplos que se podrían comentar, pero lo dejo aquí. Espero que las estrategias y ejemplos que he compartido os sirvan en el futuro si os surge traducir alguna canción. Dicho esto, si recordáis alguna canción traducida que sea interesante o conocida, os animo a compartirla en los comentarios. Así podremos tener más ejemplos a los que echar mano.

¡Hasta la próxima entrada!

 

Ayer por la tarde abrí Twitter y llegué hasta este artículo escrito por el mismísimo Antonio Muñoz Molina, en el que señala al doblaje como uno de los agentes responsables del desconocimiento de idiomas en España… y de parte de la tontuna de este país.

Así, sin más. Sin pensar en la cantidad de profesionales cualificados que trabajan dentro del doblaje: traductores, actores, directores, ajustadores, técnicos de sonido e imagen… Sin profundizar en el gran trabajo que hay detrás de la adaptación de un producto audiovisual para garantizar su calidad final. Sin mencionar las aportaciones que puede haber hecho el doblaje a este país en términos de difusión de lengua y cultura.

Todo esto me hizo reflexionar acerca de la concepción que tiene la sociedad en general acerca de lo que es el doblaje. Esta concepción, dicho sea de paso, no es precisamente buena, pero lo peor de todo es que se basa en muchos casos en comentarios y prejuicios completamente falsos que la gente entiende por hechos reales. Aquí van algunos:

  • «El doblaje es una mentira, un engaño para el espectador». Puedo comprender que haya gente que tenga la sensación de que, al ver un producto doblado, se estén perdiendo una parte importante de la actuación del reparto original. Principalmente, el audio, pues es el elemento que se sustituye o se solapa (en función de si la técnica es lip sync o voice over). No obstante, de ahí a decir que el doblaje es un engaño hay un trecho bastante grande. El doblaje, para bien y para mal, es una disciplina que siempre se ha mantenido en la sombra, al igual que ocurre con la traducción y los traductores. Al no ser una disciplina visible, es posible que muchos espectadores ni tan siquiera lleguen a plantearse la autenticidad del producto que están viendo, o que la pongan en entredicho sin conocimiento de causa. No obstante, todas las películas, series y programas tienen un apartado de créditos y en él, por lo general, se menciona a los profesionales que participan en el proceso de doblaje. No se engaña a nadie y desde hace un tiempo el espectador ya puede elegir si quiere o no quiere ver el producto doblado. Otra cosa distinta es que no se apueste por emitir productos en VOS o VOSE directamente en la televisión o en el cine, de lo cual son responsables los encargados de confeccionar las parrillas televisivas, o las personas que influyan en la decisión de qué programas se emiten y cómo se emiten. En cualquier caso, el doblaje es un arte, una técnica realmente complicada tras la cual hay un sector profesional completo que, con sus virtudes y sus defectos, hace posible la difusión de productos audiovisuales procedentes de otros países y grabados en otras lenguas.

Creditos

  • «Los subtítulos son mejores que el doblaje, porque así puedes ver la versión original y enterarte de todo». Este comentario, más que una realidad, es más bien una afirmación bastante discutible. Los subtítulos NO siempre pueden recoger todo lo que dicen los personajes de un producto audiovisual. El ojo humano, por más que nos duela, también tiene sus limitaciones y no puede leer más de un determinado número de caracteres por segundo. Esto provoca que los subtítulos, en muchos casos, tengan que sintetizar o, incluso, omitir parte de la información que dicen los personajes. Además, es realmente complicado enterarte de todo lo que ocurre en la pantalla si tienes que estar constantemente leyendo los subtítulos. En realidad, según mi experiencia, es más probable que un guion bien traducido contenga un porcentaje más elevado de la información que contiene un producto audiovisual. Con esto vengo a decir que los subtítulos también tienen sus defectos, al igual que ocurre con el doblaje.

CapturaMemeDoblaje

Lo que muchos piensan…

  • «El doblaje fue un invento del franquismo». Esta es una de las mayores aberraciones que he llegado a escuchar. El doblaje surgió mucho antes de que estallara la Guerra Civil en España. Tuvo su origen al final de la década de los años 20, época en la que se produjo el nacimiento del cine sonoro. Fue una de las alternativas (junto con la subtitulación y las versiones multilingües) que planteó la industria del cine para solucionar los problemas de adaptación que surgieron con el nacimiento de las películas sonoras, pues con anterioridad el cine era mudo y su adaptación no revestía tantos problemas. Bien es cierto que el definitivo asentamiento del doblaje llevaría todavía unos años, pero existió desde mucho antes. Otra cosa muy distinta es el uso que se hiciera del doblaje en España durante la época del franquismo en pro de la censura, pero ese es un tema aparte que no solo afectó a la televisión y al cine, sino también a los medios de comunicación, los libros o la música, por citar otros ejemplos.

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  • «El doblaje es uno de los principales responsables de que en España el nivel de conocimiento de otras lenguas extranjeras sea tan bajo». Esta es una de las premisas sobre las que se basa el artículo anterior. Como ya he mencionado anteriormente, el doblaje surgió tras el nacimiento del cine sonoro, y se planteó como respuesta al poco éxito que tuvieron las versiones subtituladas en ciertos países, entre ellos, España. Esto se debió a que no todo el mundo era capaz de leer los subtítulos que se proyectaban en aquella época, por lo que tuvieron que plantearse otras soluciones, como la grabación de versiones multilingües o la grabación de versiones dobladas, que fue la solución que finalmente tuvo éxito en muchos países del mundo. Teniendo esto presente, podemos afirmar que, gracias al invento del doblaje, muchos espectadores han podido tener acceso a productos audiovisuales que quizá no hubieran consumido si hubieran llegado de otro modo. En este sentido, el doblaje ha sido una herramienta fundamental para la difusión de la cultura de otros países durante muchas décadas y, por supuesto, en la actualidad, sigue siéndolo. Quizá las críticas deberían centrarse más en el sistema educativo español que, a fin de cuentas, creo yo, es (y debe ser) el principal responsable de esta cuestión.

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  • «Que los subtítulos no coincidan con el doblaje es sinónimo de que la película está mal traducida, mal doblada o ambas». De nuevo, estamos ante un comentario que suele hacerse sin conocimiento de causa. Como he comentado anteriormente, los subtítulos están sujetos a una serie de normas para garantizar su calidad y correcta legibilidad. Para ello, en muchas ocasiones es necesario realizar cambios en los subtítulos, bien resumiendo su contenido, bien tomando decisiones o estrategias diferentes a las que se toman durante el proceso de doblaje. En realidad, yo me atrevería a decir que el hecho de que los subtítulos y el doblaje no coincidan es buena señal, siempre y cuando no haya ninguna aberración o cambios en puntos importantes del guion.

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Ejemplo de subtítulos extremadamente largos.

Como veis, la realidad es bien distinta a lo que muchas veces imaginamos, por eso no está de más informarse acerca de cuál es la realidad que hay detrás de unos buenos subtítulos o un buen doblaje. En realidad, ambas disciplinas llevan conviviendo juntas en este país desde su surgimiento, por lo que es un hecho irrefutable que han contribuido enormemente a la difusión de otras culturas e incluso a la asimilación de nuevos vocablos que actualmente forman parte del repertorio de nuestra lengua.

Una labor que, en mi opinión, más que críticas, merece elogios y poner a los profesionales que han pasado tantísimos años a la sombra en el lugar que se merecen. Por supuesto, eso no quita que no haya doblajes o subtítulos paupérrimos, o consecuencias lingüísticas como el caso del dubbese, pero no por ello hay que generalizar y quedarse exclusivamente con lo malo. Seamos justos. El doblaje y la subtitulación lo merecen.

subtitulos

 🙂

¡Hasta la próxima!

Después de la comparativa de los editores de subtítulos Aegisub y VisualSubSync y del análisis del reproductor VLC Media Player, hoy os traigo un análisis de Camtasia Studio, un editor de vídeo que, en mi opinión, puede ser una herramienta muy interesante para traductores audiovisuales y, por qué no, también para formadores, pues ahora en temas de e-learning los vídeotutoriales son uno de los elementos imprescindibles para una enseñanza interactiva. ¿Queréis saber cómo funciona esta herramienta? Pues entonces echadle un vistacillo al siguiente vídeo:

Para cualquier duda o pregunta que queráis solucionar, podéis dejar un comentario o contactarme a través del blog. ¡Espero que os haya gustado el vídeo!

TechSmith Camtasia Studio 7

Vídeos anteriores del VLOG:

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¡Hasta la próxima!

En este nuevo capítulo del nuevo VLOG de Jugando a traducir, os traigo un análisis del reproductor de vídeo VLC Media Player y os comento algunas de las ventajas que nos ofrece este programa a los traductores audiovisuales. Como veis, en esta ocasión he cumplido mi palabra y el vídeo ha quedado más cortito (la verdad es que ha sido difícil poder resumir todos los puntos en tan poco tiempo, pero esta vez lo he conseguido).

Vídeos anteriores del VLOG:

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¡Hasta la próxima!

Dado que la mayoría de visitantes y usuarios que entran en el blog lo hacen buscando información sobre editores de subtítulos, he pensado que podía ser interesante hacer un análisis de los dos editores de subtítulos que más utilizo en mi día a día: Aegisub y VisualSubSync.

Ya había escrito sobre ellos en el blog con anterioridad (abajo os dejo algunas entradas relacionadas), pero todavía no había tenido tiempo de confeccionar ningún vídeo en el que pudiera ilustraros lo que considero más interesante de estos programas que, en pocas palabras, se resume en dos funciones muy básicas: poder visualizar la onda de audio de los archivos de vídeo, y poder trabajar mejor con los estilos de texto. Bueno, ¿os gusta la idea? Pues entonces podéis seguir con el vídeo que os dejo más abajo.

Sé que en un principio prometí que los vídeos serían cortos, pero en esta ocasión no he podido evitar excederme un poco (es un tema que me gusta demasiado :-)), aunque procuraré acortarlos en futuras entregas. También hay cosas que mejorar, pero bueno, todo se andará poco a poco.

Y eso es todo por hoy. Y vosotros, ¿qué editor de subtítulos utilizáis?

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¡Hasta la próxima!

Después de las dos primeras entregas sobre “el equipamiento informático del traductor” y «las herramientas y software genéricos más utilizados por los traductores«, hoy os dejo en el blog el tercer artículo de la “Guía básica de software para traductores”, que publiqué hace unos días en PDF y que todavía podéis descargar aquí. Hoy, en la tercer entrega, os ofrezco un compendio que incluye varias herramientas y software que pueden ser de utilidad para los traductores audiovisuales y subtituladores profesionales.

HERRAMIENTAS PARA EL TRADUCTOR AUDIOVISUAL Y EL SUBTITULADOR PROFESIONAL

Son muchas las herramientas que un traductor audiovisual necesita para desempeñar sus diferentes labores. Una de ellas es la subtitulación, que requiere el uso de diversos programas específicos. He aquí un compendio de los que consideramos esenciales y recomendables:

Editor de subtítulos: Sin duda, es la herramienta principal, pues es el programa con el que podremos configurar los subtítulos que luego incluiremos en los vídeos correspondientes.

– Editores gratuitos (freeware): En la actualidad, el editor de subtítulos gratuito más conocido y utilizado es Subtitle Workshop, que es capaz de cubrir las necesidades básicas dentro de este campo. Sin embargo, la lista de editores de de subtítulos es bastante amplia. Nosotros recomendamos Aegisub, pues es un programa que permite más opciones en cuanto a la configuración de los subtítulos, ya que permite trabajar con estilos, visualizar la onda de la pista de audio o introducir efectos especiales, entre otras funciones.

Dentro de esta filosofía, se encuadran los programas anteriormente mencionados, y también otros como Jubler Subtitler (el editor de subtítulos para Mac, también disponible para Windows), Subtitle Processor (que es criticado por ser demasiado complicado de entender), Subtitle Creator (que recibe valoraciones muy positivas en Softonic, lo cual es valorable), Subtitle Edit (que no ofrece demasiadas posibilidades en cuanto a configurar el formato y los estilos del texto de los subtítulos) o Gaupol (que es quizá más profesional que los anteriores, ya que admite múltiples formatos y proporciona mejores medios de creación y sincronización de subtítulos, y un editor de texto con más posibilidades).

La lista probablemente es todavía más larga, pero los anteriores son los editores de subtítulos con filosofía WYSIWYG que hemos considerado mejores o, quizá, más conocidos o localizables en internet dentro del género del software gratuito. Existen más editores, y los incluimos por cortesía en la siguiente enumeración: SubMagic, Gnome Subtitles(para Linux), DivXLand Media Subtitler, VisualSubSync, Open Subtitle Editor.

– Editores de pago: Pero la realidad muestra que los programas de pago son, en general, los que están más actualizados y mejor adaptados a la realidad profesional de los traductores audiovisuales (evidentemente, esto no puede ser de otra manera). En general, los editores de subtítulos gratuitos te permiten hacer un trabajo eficiente y profesional si aprendes a utilizarlos, pero en cuanto a características y posibilidades, los programas de pago a menudo suelen ofrecer más posibilidades. De entre los programas de pago destacan los siguientes:

Programas complementarios

Si bien un editor de subtítulos puede ser más que suficiente para crear nuestros archivos de subtítulos y cumplir con nuestra misión, en muchas ocasiones podremos necesitar otros programas para tareas complementarias:

Programas para incrustar subtítulos: Para crear un archivo nuevo de vídeo en el que ya aparezcan los subtítulos incrustados, los mejores programas de software libre son Format Factory y AviReComp. Format Factory admite múltiples formatos, y también es un conversor eficiente. Por contra, AviReComp solo trabaja con archivos en formato .AVI, aunque cumple perfectamente con el objetivo de incrustar los subtítulos. Otro programa que puede funcionar como alternativa es PocketDivxEncoder, que también incorpora otras funciones aparte de la incrustación de subtítulos, actuando como optimizador de vídeos y películas para diferentes dispositivos.

– Programas externos para modificar subtítulos: Existen otros programas aparte de los editores de subtítulos, que nos permitirán realizar modificaciones de los archivos finales. Entre ellos destacan DVDSubEdit, que permite visualizar y hacer modificaciones a subtítulos, botones y otros elementos de los ficheros VOB de forma directa, es decir, sin necesidad de multiplexar y demultiplexar el vídeo; y VOBSub, que es una pequeña suite de herramientas para editar e integrar subtítulos.

Editores de vídeo: En muchas ocasiones, el traductor audiovisual deberá manipular y editar archivos de vídeo. Es por eso por lo que hemos querido incluir algunos programas de edición entre nuestras recomendaciones. Entre los gratuitos, destacamos Windows Live Movie Maker y VideoPad Video Editor, que son muy fáciles de utilizar y que dan un resultado muy decente. También añadimos Free Studio, que es una suite muy completa para trabajar con archivos de vídeo y audio, y vReveal, que es también un programa muy recomendado en la red. Todos ellos son aptos para cualquier perfil de usuario y permiten hacer lo básico. Por supuesto, para ediciones más avanzadas recomendamos los programas de Adobe y Nero, sobre todo Adobe Premiere, que es considerado por muchos el mejor editor de vídeo. Otros editores de pago muy utilizados y muy aclamados son Sony Vegas Pro, Pinnacle Studio o VideoStudio Pro X5.

– Editores de audio: Los editores de audio son programas muy útiles que pueden facilitarnos las tareas de grabación, edición y modificación de archivos de audio. El más famoso y utilizado es Audacity, que nosotros también recomendamos para estos fines. Como alternativas, programas como Power Sound Editor o Mp3DirectCut. Entre los programas de pago, recomendamos Adobe Audition y SoundForge.

– Conversores de audio y vídeo: Otra de los problemas que nos irán surgiendo al trabajar con archivos de vídeo y audio será el de convertirlos a otros formatos. Por ello, recomendamos los programas Format Factory, Anyvideo Converter y Winavi para la edición de vídeos, y Free Mp3 WMA Converter para editar archivos de audio. Todos ellos son gratuitos y de gran calidad. Al principio cuesta un poco aprender a utilizarlos correctamente, pero una vez se les coge el manejo te pueden sacar de muchos aprietos.

– Reproductores: Para reproducir nuestros vídeos e incorporar nuestros subtítulos a los mismos, necesitaremos reproductores de vídeo. Los reproductores son una cuestión bastante personal, ya que cada uno suele elegir el que más le guste por razones de distribución, velocidad, diseño, etc. Nosotros recomendamos VLC Media Player para reproducir vídeos y audio en general, ya que apenas necesita códecs y es capaz de reproducir prácticamente cualquier archivo. Otras alternativas al anterior son QuickTime, Media Player Classic o el conocido Windows Media Player. Con respecto a los reproductores de audio, nos quedamos con AIMP, ya que nos convence su sistema de bibliotecas y de listas de reproducción. Como alternativa, os proponemos Winamp, Songbird y Itunes.

– Códecs: No siempre los necesitaremos, pero son útiles sobre todo si tenemos que trabajar con formatos no muy conocidos o que nuestro ordenador no puede reconocer. Por ello os recomendamos packs de códecs como K-Lite Códec Pack o XP Codec Pack.

Y eso es todo, por ahora. No olvidéis que seguiremos actualizando esta sección con nuevas entradas todos estos programas y sus nuevas versiones. Además, en la medida de lo posible, se incluirán progresivamente reseñas individuales de los programas más solicitados, algo para lo que estaríamos encantados de contar con vuestra inestimable colaboración.

A modo de bibliografía…

Hola a todos de nuevo. Después de unos posts un poco variados, vuelvo de lleno al tema de la traducción audiovisual. Esta vez voy a contaros cómo podéis crear subtítulos en HD y añadir algunos efectos que harán que queden más atractivos e impactantes. El programa que vamos a utilizar, una vez más, va a ser Aegisub, del que ya os di unas nociones básicas en uno de los posts anteriores del blog.

Como bien sabéis, en la actualidad se ha puesto muy de moda el HD (o HQ), que contribuye a que disfrutemos de una calidad mayor de los vídeos y elementos audiovisuales. Trabajar con archivos en HD significa que vamos a manejar archivos con un tamaño muy grande, por lo que es recomendable tener espacio en el disco duro, y algo de paciencia, pues las tareas de conversión de formatos o de incrustación de elementos del vídeo pueden llevarse más tiempo de lo normal.

Para experimentar un poco, os recomiendo que os hagáis con el siguiente materialque es el que vamos a utilizar a lo largo de todo el proceso:

  • Un vídeo musical en alta definición (HD) de una canción que os guste (a ser posible no muy larga, para hacerlo más rápido).
  • La letra de dicha canción.
  • El editor de subtítulos Aegisub, que lo podéis descargar aquí.
  • El siguiente archivo con plantillas y efectos especiales que utilizaremos durante todo el proceso. Podéis descargarlo aquí.
  • El programa FormatFactory, que nos servirá para incrustar los subtítulos al vídeo con la máxima calidad. Podéis descargarlo aquí.

¿Lo tenéis todo ya? Bien, pues allá vamos.

Abrid Aegisub y cargad el vídeo (Video/Abrir Vídeo…) y el audio (Audio/Abrir audio desde el vídeo). Una vez abierto cogemos la letra de nuestra canción y la incluimos en la tabla de los subtítulos. Un truco. Si la copiáis entera y la pegáis dentro de la tabla de subtítulos saldrá ya dividida en diferentes líneas, por lo que solo tendréis que preocuparos de ajustar el tiempo.

Os recomiendo también que os creéis un estilo personalizado. Esto lo podéis hacer a través del administrador de estilos. Para más información podéis echarle un vistazo al post anterior que realicé donde ya expliqué cómo configurar los estilos. Esto es vital ya que la plantilla que vamos a aplicar más adelante aplicará los colores primarios, secundarios y terciarios que elijamos para nuestra fuente.

Una vez hecho esto, mediante las opciones Karaoke y Split/Separar, que están en el panel de edición de subtítulos, dividiremos las sílabas en la pista de audio para que queden bien sincronizadas. Este proceso llevará tiempo, pues hay que hacerlo con todas las líneas de subtítulos.

A continuación, agregamos una línea de subtítulos al principio de la tabla y la configuramos de la siguiente manera:

  • Antes de nada, y esto es muy importante, hacemos clic en Subtítulos/Remuestrear Resolución, y en la ventanita que nos aparece, hacemos click en “Del video”. Esto lo hacemos para mantener la resolución del vídeo y que los subtítulos se vean adecuadamente.
  • A continuación, seleccionamos la primera línea de subtítulos que tenemos vacía, y activamos el botón de Comentar. Después, en el campo “Efecto” escribiremos “template line”.
  • Una vez hecho esto, abrimos el archivo de plantillas y copiamos y pegamos en esa línea de subtítulos uno de los códigos que nos aparecen. Por ejemplo, yo utilicé este:

{rk$kdurt($start,$end,1c&HFEF9FC&)t($start,$mid,fscy180)t($mid,$end,\frx-0.0001alpha&HFFFFFF&)}

  • Tras insertar el código, le damos a confirmar, y hacemos clic en Automatización/Apply Karaoke Template.

Y listo, ya podemos darle a reproducir y ver el resultado de nuestro vídeo.

*NOTA: Si os atascáis durante el proceso, podéis echarle un vistazo a alguno de los vídeotutoriales que hay disponibles en youtube.

Incrustar los subtítulos con calidad HD

Ahora llegamos a la parte de incrustar los subtítulos en nuestro vídeo con calidad HD. Para ello necesitaremos el programa Format Factory, que podéis descargar aquí.

Antes de nada, será muy importante que exportemos los subtítulos de Aegisub de forma adecuada. Para ello es fundamental que lo hagamos de la siguiente manera:

  • Hacemos clic en Archivo/Exportar subtítulos…
  • En la ventanita que se nos abre, tendremos que desplegar la pestaña de “Codificación del Texto”, y seleccionar la opción US-ASCII.
  • Hacemos clic en exportar y guardamos el archivo en formato .ass .ssa.

Bien, ahora pasamos a trabajar con FormatFactory.

Una vez descargado e instalado el programa, lo abrimos.

Seleccionamos la opción Todo a Avi (por ejemplo), que está visible en el menú de la izquierda. Se nos abrirá un cuadro de diálogo. Mediante el botón “Agregar Archivo” seleccionaremos el archivo de vídeo con el que hemos estado trabajando.

Cuando lo hayamos seleccionado, haremos clic en ajustes. En la ventana que se nos abre, desplegamos la pestaña de los Perfiles, y seleccionamos uno de los que ponen calidad HD 1280, que es la calidad máxima. Después, más abajo, justo donde pone subtítulo adicional, añadiremos el archivo de subtítulos que hemos elaborado con Aegisub. Opcionalmente, podremos seleccionar el tamaño de los subtítulos en la opción «Tamaño Fuente de Subtítulos”.

Cuando lo hayamos configurado todo, aceptamos y hacemos clic en Iniciar. El vídeo tardará un rato en crearse pero una vez realizado, podremos disfrutar de nuestro vídeo con subtítulos en HD. Para que os hagáis una idea del resultado, os dejo el vídeo que realicé yo. Espero que os guste:

JD McPherson–North Side Gal

Y eso es todo por ahora. Espero que el post os haya gustado. Creo que es una forma muy interesante de llevar al límite este programa de subtítulos. Evidentemente los traductores no tendremos que realizar este tipo de tareas, pero es una buena manera de aprender y ampliar nuestros conocimientos en este campo. ¿Qué os parece? ¿Habéis conseguido hacerlo? ¿Os ha gustado la experiencia?

Próximamente, más y mejor. Un saludo a todos.