Hoy tengo el gusto de traer una entrevista a uno de los profesionales a los que más admiro y respeto. No ya solo por el hecho de que hayamos compartido tantos y tantos momentos en el plano profesional como personal (sin duda que el roce hace el cariño), sino también por sus logros e iniciativas profesionales. Si a eso añadimos que tiene una gran generosidad y una enorme predisposición para sacrificar su valioso tiempo en pro del resto de traductores del gremio (en muchos casos de manera no lucrativa), entonces descubrimos a un traductor que bien podría considerarse como un modelo a seguir en cuanto a compañerismo, prolificidad y profesionalidad. Hablo, como no puede ser de otra manera y como ya habrás leído en el título, de mi querido colega y amigo argentino Damián Santilli.

Realmente se me hace difícil presentar a Damián en pocas palabras, pues sus logros y capacidades bien darían para rellenar hojas de currículum, pero en un esfuerzo grande por resumir os diré que Damián es traductor público de inglés, egresado de la Universidad de Morón y corrector internacional de textos en lengua española (certificado por la Fundación Litterae). Sus especialidades son el subtitulado, la localización de software y las traducciones relacionadas con la tecnología informática, la ingeniería y la mecánica. Compagina el ejercicio de la profesión con la docencia y actualmente es profesor titular en la UMSA y en la UBA, en la que además es director de la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción, una titulación universitaria pionera en Argentina por ser de las primeras que han incluido materias relacionadas con la traducción audiovisual y la localización en su programa académico.

En lo personal, tuve el gusto de conocer a Damián en mi primer viaje a Argentina con motivo del Simposio Hispanoamericano en Traducción y Nuevas Tecnologías (2015) organizado por el CTPCBA, en donde compartí cartel con otros colegas hacia los que también profeso gran admiración como el omnipresente Xosé Castro, Kevin Lossner o Gabriela Scandura. Por suerte, tras aquella gran experiencia pude ir a Argentina en años sucesivos para participar en otros eventos e iniciativas en los que pude seguir disfrutando del buen hacer y la compañía de Damián y otros colegas argentinos. No me canso de decir que Argentina es casi como mi segunda casa y muestra de ello es que la segunda entrevista de este blog también la protagonice un colega argentino (en la primera el protagonista fue Santiago de Miguel, también argentino).

Organizadores y oradores del Simposio Hispanoamericano en Traducción y Nuevas Tecnologías (2015)

Sin duda que podría contaros mucho más sobre Damián y mis viajes a la Reina del Plata, pero no quiero extenderme mucho más. Aquellos que tengáis especial interés podéis leer las crónicas que publiqué en el blog de algunos de mis viajes (esta y esta). Sin más dilación, vamos con la entrevista.

¡Muy buenas, Damián! Muchas gracias por dedicarnos un ratito de tu tiempo para responder a estas preguntas. Sé que llevas una vida intensa como traductor «jedi». 🙂 Si te parece, empecemos con una breve presentación para aquellos que aún no te conocen demasiado. Cuéntanos, ¿cómo llegaste a ser traductor? ¿Qué camino seguiste hasta convertirte en el profesional que eres actualmente?

Respuesta: Como a muchos de nosotros seguramente nos pasó en nuestra adolescencia, al principio me costó saber qué estudiar en la universidad. Primero elegí una carrera de diseño multimedial, pero por cuestiones laborales de mi primer trabajo en relación de dependencia, se me hizo muy difícil continuar, así que después de seis meses de solo trabajar, decidí meterme a estudiar traductorado público en la Universidad de Morón, aquí en Buenos Aires. No tenía muy en claro qué seguir, pero el inglés siempre fue un idioma que me fascinó, principalmente por lo cultural, y en aquel entonces no me veía como profesor de inglés, así que decidí estudiar el traductorado. En segundo año, cuando fui a mi primer congreso de traducción y vi charlas de muchísimos profesionales y personalidades de la literatura (José Saramago y su esposa traductora, Pilar del Río fueron las estrellas del congreso), me enamoré locamente de esta profesión, y como siempre me encantó la tecnología, ya en mis años de estudio realicé mis primeros trabajos de investigación sobre herramientas de traducción y traducción automática. Cuando me recibí de traductor público, decidí hacer la carrera de corrector de textos para mejorar la calidad de mi escritura y de mis traducciones, y luego me embarqué en el camino de la especialización. Para la parte audiovisual de mi experiencia, me capacité con varios cursos de posgrado y muchísimas horas de traducción. Para la parte de tecnología, prueba y error (siempre me encantó meter mano en las computadoras, así que dominar Trados y otras herramientas fue tarea sencilla).

Después de varios años como freelance especializado en audiovisual, localización e ingeniería, decidí comenzar a ayudar a mis colegas con el uso de las herramientas informáticas e inicié mi camino docente (al cual le tenía mucho miedo y respeto al principio, y algo de eso ha quedado) con cursos de Trados, Word y otras herramientas, allá por 2009. Al poco tiempo, en 2010, di el gran salto y tomé la materia Informática aplicada a la traducción en la Universidad del Museo Social Argentino y me convertí en el primer docente de dicha materia en nuestro país, en el traductorado público.

En estos diez años, la capacitación en informática para traductores me hizo conocer más de 1000 alumnos en toda la Argentina y varios otros lugares del mundo, y me ha dado una enorme felicidad de saber que muchos han podido superar el gran obstáculo que a veces presenta la tecnología gracias a mis capacitaciones.

Igual me va a quedar muy cool, pero si no te hago esta pregunta, reviento. ¿Cuál dirías que es «la fuerza» de los traductores? Te dejo a ti la interpretación de lo que sería «la fuerza».

Respuesta: Pues para mí es bastante sencillo… la fuerza está en aguantar semana a semana la enorme cantidad de noches que pasamos sin dormir para cumplir con esos proyectos de traducción que nos llegan siempre a contrarreloj y también está en sobrellevar esas semanas en donde lo único que hacemos es jugar a la Playstation o, en mi caso, a las cartas Magic.

Con toda la experiencia académica que has atesorado en estos años (en la UBA, CTPCBA, eventos internacionales, etc.), ¿en qué estado está la formación en disciplinas como la traducción audiovisual o la localización en la Argentina y en el resto de Sudamérica? ¿Qué cosas crees que se podrían mejorar o tomar de otros países con mayor recorrido académico en estas disciplinas?

Respuesta: Has tocado un tema muy sensible para mí porque esto es algo de lo que hablo siempre que tengo la oportunidad de hacerlo, sobre todo en eventos de formación para traductores aquí en la Argentina y en América Latina. En nuestro país, tenemos una traducción enorme en la formación de traductores. ¿Me creerías si te digo que la primera traductora pública se recibió a finales del siglo XIX? Nuestra primera traductora con título prácticamente ya era bisabuela cuando muchos países recién comenzaron a ofrecer una carrera en traducción. Pero algo en el camino falló, quizás fue la burocracia de los planes de estudio o, simplemente, la desidia de las personas a cargo de hacer que algunas cosas cambien, y nos fuimos quedando atrás ya que todas las nuevas especializaciones, que se suelen dictar en posgrados, no encontraron su lugar en las carreras de grado, y la formación en posgrado en el ámbito local fue prácticamente nula hasta hace apenas cuatro o cinco años. Los que nos queremos especializar tenemos que recurrir a capacitaciones introductorias y a sumar horas y horas de trabajo para mejorar y aprender del mercado. En la Universidad de Buenos Aires, en 2017, lanzamos el primer programa oficial de posgrado específico, enfocado en herramientas informáticas, traducción audiovisual y localización, pero todavía queda muchísimo por realizar (sobre todo, es necesario un cambio cultural en el traductor que se recibe para que entienda que su vida académica recién comienza).

En los últimos años has participado como ponente en eventos de traducción internacionales muy importantes, como el Languages & The Media, el Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación o el HispaTAV. De hecho, incluso participaste en la organización de alguno de estos eventos. ¿Qué conclusiones sacaste de tu participación en estos eventos tan importantes? ¿Qué crees que aportan estos eventos a los traductores y por qué recomendarías a otros colegas que acudan?

Respuesta: Desde que di mi primera charla en un congreso internacional de traducción, en 2010, siento que participar de estos eventos nos enriquece muchísimo como profesionales. Siempre que puedo, acepto las invitaciones que me realizan para exponer ya que suponen un nuevo desafío para investigar cosas nuevas o indagar más a fondo en los temas en los cuales trabajo a diario y brindar mi visión para el público. Como asistente, los eventos me dieron un crecimiento enorme cuando estaba estudiando o en mis primeros años, y quizás ahora no tanto como antes, pero siempre que puedo participo de algún evento local o internacional solo como asistente. Evidentemente, las propuestas son cada vez más variadas y hay que saber elegir, por eso siempre que estoy a cargo de la organización de un congreso, como fue por ejemplo el HispaTAV en este 2018, trato de trabajar en lograr algo que sea útil no solo para el que recién comienza, sino también para el que lleva muchos años en la profesión.

En tu participación en el Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación diste una ponencia muy interesante titulada «El futuro de la traducción más allá de la traducción automática». ¿Crees que los avances en traducción automática serán útiles para nuestro gremio o, por el contrario, serán perjudiciales? ¿Qué tienes que decirles a aquellos que dicen que el oficio de traductor tiene fecha de caducidad?

Respuesta: En mis charlas sobre traducción automática (ya he dado unas cuantas sobre el tema en los últimos años), siempre destaco que lo más importante es que el traductor esté informado de los avances de esta tecnología. Esto nos sirve para dos cosas fundamentales: la primera, perder el miedo a una tecnología que no llegó para quitarnos el trabajo como muchos creen, sino para ser un asistente a las necesidades de traducción que supone un mundo globalizado como el que vivimos ahora; la segunda, saber para dónde va la profesión y así poder elegir con mayor tranquilidad la especialización a la que vamos a dedicarle horas de capacitación. Hace veinte años, un traductor podía vivir y ganar mucho dinero traduciendo manuales sencillos y repetitivos, como el de un televisor. Hoy en día, el campo del profesional se reduce a los trabajos más específicamente intelectuales y no tan mecánicos. Para mí, eso es un alivio. ¿Quién quiere pasarse horas traduciendo instrucciones sobre cómo usar un control remoto? Que Google se encargue de eso, que yo me voy a traducir el próximo estreno de una plataforma de streaming, el más reciente videojuego de mi serie favorita o un contrato millonario de mi cliente favorito.

Una las ramas en las que eres especialista es el subtitulado. ¿Qué opinión crees que tiene el público argentino y sudamericano del subtitulado? ¿Se consumen subtítulos o están infravalorados como en tantos otros países acostumbrados al doblaje?

Respuesta: Nuestro país ha sido históricamente de subtitulado. Nos hemos acostumbrado a ver todo con subtítulos, pero eso ha cambiado bastante a lo largo de los años y, con la llegada de los servicios de streaming a un rango más amplio de la población, el doblaje ha ganado terreno a pasos agigantados. Y, si bien muchos detractores del doblaje se esfuerzan para luchar contra su avance, creo que en nuestro país vamos hacia un camino de armonía perfecta en el que pueden convivir tanto los productos subtitulados como los doblados en el cine, la televisión y los otros medios audiovisuales.

Después de varios años de relación, te tengo por un profesional generoso y siempre con ganas de hacer aportes útiles a nuestro gremio. Uno de tus proyectos no lucrativos más visibles en la red es The Translation Show. ¿Qué te mueve para embarcarte en proyectos como este? ¿Crees que es importante que los traductores hagamos aportes, digamos, gratuitos a nuestra comunidad? Y, la pregunta más importante, ¿cómo haces para aguantar al traductor «gashego» con el que compartes micro?

Respuesta: Si tengo que decirte la verdad, no hay nada que me incentive más para llevar el proyecto adelante que trabajar contigo, Rafa. Desde que te he conocido, en el Simposio Hispanoamericano de Traducción Especializada en 2015, no he dejado de aprender y de pasármela bien. Es realmente un honor y una pasada compartir este programa contigo. Y claro, siempre me ha encantado el contacto con los colegas y poder brindarles todos mis conocimientos, esto lo aprendí en mi trayecto por el CTPCBA y, ahora que ya no estoy allí, The Translation Show es el lugar perfecto para devolver a la comunidad un poco de tanto lo que me ha dado en estos años. Además, si mis colegas mejoran, todos mejoramos como profesión, por lo que es una situación perfecta.

Ya casi para terminar, ¿qué consejos les puedes dar a otras personas que quieran seguir tus pasos y convertirse en traductores? Aparte de formarse contigo, claro.

Respuesta: Nunca dejar de estudiar ni dar por sentado sus conocimientos. La carrera de grado es solo un pequeño paso en esta profesión. Puedo decirles con absoluta certeza que todos los profesionales que conozco que están bien preparados tienen muchísimo éxito y viven muy bien de esta profesión (¡y de manera independiente!). Hay que conocer el mercado, las nuevas tendencias, las herramientas informáticas… y cuando estemos listos, metámonos de lleno en la especialización elegida para convertirnos en los profesionales que necesita el mercado del futuro.

Por último, ¿nos recomiendas algún libro relacionado con el oficio que pueda servirnos para crecer profesionalmente?

Respuesta: No puedo empezar esta respuesta de otra manera que no sea recomendando el Manual de informática aplicada a la traducción, libro que he escrito con colegas de la Comisión de Recursos Tecnologías del CTPCBA que presidí hasta 2016. Esta obra, la primera en español sobre el tema, ya lleva dos ediciones y es un trabajo que nos va a permitir crecer como usuarios de diferentes herramientas ya que trata temas como entornos de traducción, software, hardware, traducción automática y mucho más.

Después, tengo muchos otros libros para recomendar que me han ayudado mucho, aunque dependerá de qué tenga ganas de hacer en la profesión, pero si tengo que nombrar alguna otra obra más general, no puedo dejar de hablar de The Prosperous Translator, el libro de Chris Durban. Una verdadera maravilla. Una guía, una biblia, para todo profesional de la traducción con ganas de crecer.

¡Muchas gracias, Damián! No sabes el honor que supone haberte entrevistado para Jugando a traducir. Creo que tus aportes son verdaderamente interesantes para los que nos dedicamos a la traducción audiovisual y te confieso también públicamente que es un placer tenerte cerca, pues tu mera presencia equivale a tener un aprendizaje multidisciplinar constante del que no me canso. Así que ya te aviso de que no te librarás de mí fácilmente. Un abrazo enorme. 🙂 

Gracias a ti, Rafa, por esta entrevista en tu increíble blog que recomiendo a mis alumnos de primer año apenas comenzamos cada año (junto con AMQT de Pablo). El aporte gratuito y desinteresado que han hecho a la comunidad es realmente un ejemplo. Y si me permites, también quiero felicitarlos por Traduversia. Para mí, es sin dudas, la mejor plataforma en español para capacitarse en traducción. Gracias por el esfuerzo que realizan para ofrecer más y más capacitaciones, y gracias por darme la oportunidad de armar mi curso de Trados Studio para ofrecerlo en su sitio web. En este 2018, ha sido uno de los saltos de calidad más grandes que he dado.


Y hasta aquí la entrada. ¿Qué te han parecido las respuestas de Damián? ¿Compartes su visión sobre el oficio? ¿Hay algo que te gustaría preguntarle relacionado con la entrevista? ¡Usa los comentarios!

Recuerda que si quieres seguir aprendiendo de Damián, desde hace unos días tienes disponible el increíble curso de Trados que ha publicado en Traduversia, en el que podrás convertirte en un auténtico experto de esta herramienta. Haz clic en el siguiente enlace si quieres saber más sobre el curso (¡no olvides echarle un vistazo al vídeo de presentación!).

¡Hasta la próxima entrada!

Después de la entrada sobre los mitos de las herramientas de traducción asistida con la que muy amablemente nos complació Santiago de Miguel hace unos días, en esta ocasión quiero compartir una interesante entrevista que le he hecho para que podáis conocerlo un poquito mejor.

Ya os comenté que conocí a Santiago en la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción de la Universidad de Buenos Aires en la que tengo el honor de dar clase desde hace dos años, así que para mí es un orgullo haber visto desde cerca la gran evolución que han experimentado tanto Santiago, protagonista hoy, como el resto de alumnos de las primeras ediciones gracias (en parte) a mí y al resto de docentes (Damián Santilli, Matías Desalvo, Mariana Costa, Gabo Fuentes, Gabriela Scandura y compañía) de esta titulación pionera en la Argentina. Eso hace que esta entrevista sea aún más especial y que la colaboración que ha iniciado Santiago con Traduversia en la docencia del nuevo curso de memoQ tenga todavía más significado. 🙂

Santiago de Miguel en uno de sus recientes cursos presenciales.

Sin más dilación, doy paso a la entrevista, en la que, como veréis, hablamos sobre temas que nos interesan a todos, como traducción audiovisual, informática aplicada o cuestiones relacionadas con el estado de nuestro gremio. ¡Vamos con las preguntas!

Pregunta: Muchas gracias por animarte a esta entrevista, Santiago. Es un auténtico placer para un servidor, sobre todo después de habernos conocido en Buenos Aires gracias a la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción organizada por la UBA. Para empezar, ¿podrías hacernos un freestyle y hablarnos un poquito de ti? ¿Qué puntos o proyectos de tu currículum son los que te hacen sentirte más orgulloso?😊

Respuesta: ¡Gracias a vos por la invitación! Es un gusto para mí participar en tu blog.

Unas líneas acerca de mí: estudié traducción literaria y técnico-científica en inglés en una institución muy reconocida de Buenos Aires —el Lenguas Vivas—, después hice una especialización en corrección de estilo y, por último, el año pasado completé el posgrado en el que nos conocimos, la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción.

Trabajé durante un año como traductor en plantilla, tras lo cual me dediqué exclusivamente a ser independiente. En la actualidad, paso mis días haciendo localizaciones de videojuegos y aplicaciones, así como subtítulos y traducciones sobre e-sports, ecología y otros temas relativos a organizaciones intergubernamentales. Además, para salir un poco de mi casa y ver la luz del sol, dicto cursos de software para traductores e incursiono en la fotografía.

¿Qué puntos o proyectos me hacen sentir más orgulloso? Por un lado, trabajar en el mundo de los videojuegos me encanta y apasiona, pero, por el otro, traducir para organizaciones intergubernamentales que tienen objetivos globales positivos hace que mi trabajo cobre otro sentido.

P: En lo relativo a la traducción, me consta que abarcas bastantes especialidades, desde traducción audiovisual hasta videojuegos o aplicaciones móviles. ¿Cuál de estas modalidades te resulta más interesante? ¿Qué pasos has seguido hasta conseguir ganarte la vida con ellas?

R: Todavía no me considero especialista en ningún campo en particular, aunque, como buen geek, estoy muy familiarizado con los videojuegos, por lo que esa es una de las especialidades que más disfruto.

Me llevó mucho tiempo conseguir mi primer encargo de videojuegos, así que quizás por eso también lo valoro tanto. Básicamente, durante unos tres o cuatro años, me anoté en cuanta capacitación sobre el tema había disponible en Argentina, que no era mucha en ese entonces. Sí recuerdo que había más opciones en España, pero mi economía de estudiante no me permitía acceder a precios en euros. ¡Y jugué mucho, claro!

Después de capacitarme tanto, cuando surgió la oportunidad de completar una prueba de traducción, pude lucirme y conseguir mi primer encargo.

P: He tenido la oportunidad de asistir presencialmente y, también en la distancia —gracias a lo que nos cuentas por tus redes sociales—, a tu crecimiento profesional y puedo dar fe de que ha sido meteórico. ¿Cuál crees que ha sido la clave para introducirte en el mercado de la traducción de una manera tan exitosa? ¿Qué consejos puedes darles a los que vienen detrás de ti?

R: ¡«Meteórico» es demasiado! Es verdad que mi carrera atravesó muchos cambios positivos en los últimos años, pero todavía me considero un traductor novel. Si bien hoy tengo el gusto de vivir de la profesión, aún me queda mucho por aprender y sigo capacitándome cada vez que puedo.

Creo que ese punto fue clave para mi inserción laboral: estar capacitado. Con esto no quiero decir, por ejemplo, que tenemos que recibirnos de médicos para empezar a hacer traducciones médicas, pero sí hay que tener una base sólida para no desaprovechar oportunidades y pasar vergüenza cuando completamos el primer encargo de ese cliente que tanto nos costó conseguir. Siempre les recomiendo dos cosas a quienes están dando sus primeros pasos en la profesión: mejorar la redacción en su lengua materna y aprender alguna herramienta de traducción asistida.

Otro factor que, en mi opinión, me ayudó a insertarme laboralmente fue la imagen en línea. Con «imagen» me refiero a todo lo que se puede encontrar sobre mí en Internet: redes sociales, página web, CV, foto de perfil, firma del correo electrónico, etc. Una buena imagen en línea ayuda a transmitir profesionalismo y calidad de trabajo. Podemos ser traductores excelentes, pero opino que perdemos potencial si nuestra imagen no le hace justicia a la calidad de nuestro trabajo.

Por último, muchas puertas se me abrieron gracias a la recomendación de colegas, así que mi tercera recomendación es salir de casa y relacionarse con colegas. Hay muchas maneras de lograr esto, por ejemplo, asistiendo a congresos y capacitaciones o colaborando con alguna asociación profesional.

P: Recientemente has participado como ponente y docente en algunos eventos y cursos, como por ejemplo la Jornada en Traducción e Interpretación de la AATI/USAL, o en los cursos que organiza periódicamente el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Animarías a otros traductores a que acudan a actividades así? ¿Crees que sería bueno que se animaran también a dar ponencias o a dictar cursos siguiendo tu ejemplo? En tal caso, ¿qué pasos crees que deberían seguir para tener éxito?

R: ¡Claro que los alentaría! Es una experiencia buenísima, en particular si solemos pasar la mayor parte del día trabajando frente a una pantalla. Compartir conocimientos es un gran complemento a nuestra actividad de traductores y también es muy gratificante. Además, poder hablar en público y desenvolverte frente a un amplio grupo de personas es una cualidad que sirve para la vida en general.

La palabra clave en esta cuestión es «animarse». Estoy seguro de que hay colegas que tienen muchos conocimientos para compartir, pero no sentirse preparados y el temor a enfrentarse a un grupo de alumnos u oyentes les impiden animarse. Creo que nunca nos sentimos 100% listos para este tipo de cosas (por suerte yo tengo un colega y amigo que me incentiva a dar el paso), pero es muy probable que sí lo estemos.

Obviamente, mi recomendación es formarse lo mejor posible en el tema sobre el que queremos hablar o enseñar, pero tal vez más importante es elegir un tema que nos apasione, ya que así es mucho más alentadora la preparación y también es más sencillo salir de cualquier apuro que pueda surgir.

P: Me consta que eres un mago de la informática, sobre todo en herramientas especializadas como las herramientas de traducción asistida o CAT Tools. ¿Cuál crees que es la clave para llegar a dominar estas herramientas? ¿Merece la pena invertir en ellas para destacarse profesionalmente o basta con tener un dominio básico? Si hay que invertir, ¿cómo puede hacer un traductor novel para que le salga rentable la inversión?

R: Creo que la clave para dominar las herramientas especializadas es la constancia. Son bastante complejas, por lo que, si pasa el tiempo y no las ponemos en práctica, es muy probable que nos olvidemos algún paso, acabemos frustrándonos y dejemos de usarlas. Por eso, siempre recomiendo a mis alumnos hacer al menos una traducción de práctica por semana, aunque no sea paga.

Un dominio básico me parece que es esencial para cualquier traductor que quiera empezar a dar sus primeros pasos en la profesión, y sí sugiero tener un manejo avanzado de al menos una herramienta TAO porque, si surgen problemas durante alguna tarea, debemos contar con los recursos para solucionarlos. Además, cuanto más hábiles seamos con una TAO, más eficientes seremos cuando la usemos.

Con respecto a la inversión que implican estas herramientas, puede que las agencias de traducción nos ofrezcan licencias temporales, por lo que no siempre necesitamos una licencia propia, pero sí es importante saber usar de antemano dicho programa. Si trabajamos o nos gustaría trabajar con agencias, podemos averiguar qué software usan las empresas que más nos interesan e invertir en esa. Una recomendación muy importante es no comprar las herramientas a su precio original, ya que suele haber rebajas en muchos momentos del año (Día del Traductor, Black Friday, etc.) y las asociaciones profesionales, o incluso los mismos usuarios, ofrecen descuentos. Si están interesados en memoQ, la empresa tiene un programa académico que permite comprar una licencia a un precio de locos a quienes estudien en instituciones miembros del programa.

P: Cada cierto tiempo se suelen oír comentarios de rechazo hacia las TAO como que estas herramientas convierten el proceso de traducir en algo mecánico y artificial o que anulan la parte más creativa o artística del oficio. ¿Qué les dirías a estas personas que se muestran en contra del uso de estas herramientas?

R: Se suelen oír comentarios negativos sobre las TAO, pero creo que la mayoría —sino todas— de las contras que se traen a colación pueden evitarse con tan solo un poco de flexibilidad y creatividad.

¿Las TAO nos privan del contexto y el formato? Nada nos impide abrir el documento original, dividir la pantalla y ver el texto fuente de un lado y la herramienta TAO del otro, o incluso podemos usar la vista previa de memoQ. ¿Las TAO nos fuerzan a traducir el texto con la misma cantidad de oraciones que el original? Existe la opción de dividir o unir segmentos, o también podemos ignorar la puntuación final de los segmentos y, en vez de usar un punto, poner una coma y empezar el siguiente segmento con minúscula.

Si queremos, siempre se puede trabajar mejor.

En conclusión, puede que las herramientas TAO tengan algunas contras, pero me parece que las ventajas superan ampliamente las desventajas y justifican implementarlas, así que les sugeriría a todos aunque sea probarlas y no dejarse convencer tan fácilmente por los comentarios de colegas.

P: ¿Y qué me dices del clásico chascarrillo de que la traducción automática va a acabar con el oficio de los traductores?

R: No tengo demasiada experiencia con la traducción automática, pero dudo que vaya a acabar con nuestra profesión. Eso sí, creo que va a cambiar la manera en que trabajamos —de hecho, cada vez se ven más encargos de posedición—, así que me parece un esfuerzo en vano resistirse. Por el contrario, creo que debemos ver la traducción automática como una aliada que nos puede facilitar y acelerar el trabajo, en vez de como una amenaza. Si organizaciones de la envergadura de la ONU y la WIPO la implementan, por algo será, ¿no?

P: Has dictado varios cursos sobre memoQ en la Argentina y también a través de la red siguiendo la fórmula del webinario. De hecho, algunas actividades fueron directamente para Kilgray dentro de sus memoQ webinar series, lo cual debió ser algo increíble para ti. ¿Cómo ha sido la experiencia de enseñar a otros colegas a usar esta herramienta en este formato? ¿Qué ventajas crees que tiene la formación online con respecto a la presencial?

R: Me parece que la formación en línea ofrece dos grandes ventajas para los alumnos: por lado, les permite tomar el curso o ver el webinario sin salir de su casa y, por el otro, es muy común que se ofrezcan las grabaciones durante un tiempo determinado, o incluso indeterminado, una vez terminado el curso/webinario, lo que les permite a los alumnos repasar el contenido cuantas veces quieran. Esto último es superútil, en especial para quienes tienen más dificultades con la tecnología, que paradójicamente son quienes suelen negarse a tomar cursos en línea.

Mi experiencia con las capacitaciones virtuales es muy positiva y se lo recomiendo a todos, pero también disfruto mucho las clases presenciales porque son más dinámicas y facilitan la resolución de dudas y problemas en el acto. Además, es una buena manera de hacer networking y es más fácil conocer colegas y hacerse amigos (gracias al mate, que tanto disfrutamos en los recreos en Argentina).

P: Como bien sabes tú y algunos lectores del blog, en estos años he tenido la gran oportunidad de ser docente en la Argentina dictando ponencias y cursos también para el CTPBA, la UBA o en iniciativas privadas como el Locarg. La experiencia me ha hecho ver que materias como traducción audiovisual o informática aplicada aún no están equiparadas con el resto de materias y especializaciones que se imparten en distintas titulaciones. Uno de los síntomas más reveladores es el hecho de que aún no exista un máster en traducción audiovisual como tal, a pesar de que ya se está peleando por conseguirlo y que están surgiendo formaciones muy interesantes, como la ANTT. En cambio, en otros países —como España, por ejemplo— sí han proliferado estos másteres. ¿A qué crees que se debe toda esta situación? ¿Se valora a los traductores audiovisuales y localizadores en la Argentina? ¿Quizá aún tiene demasiado peso la figura del traductor público?

R: Qué pregunta complicada… Sí existen algunos másteres, pero se cuentan con los dedos de una mano y no están enfocados en un área tan específica de la traducción, como sería la audiovisual o la localización.

Creo que la figura del traductor no es tan reconocida en mi país, pero que la del traductor público sí es más popular porque es requisito traducir documentación si alguien quiere ir a vivir o estudiar al exterior. Sin embargo, me sorprende la cantidad de jóvenes que consultan en grupos o que incluso me escriben por privado porque quieren estudiar traducción, por lo que es evidente que hay interés.

Quizás la falta de oferta de posgrado especializado tiene que ver, por un lado, con que la nuestra no es una carrera tan conocida y, por el otro, con que tampoco es tan habitual hacer maestrías en mi país, tal vez porque es muy común que la carrera de grado se extienda a ocho o nueve años porque casi todos los alumnos también trabajan mientras estudian, entonces se toman un descanso académico después de tantos años de estudio.

De todas formas, sí han surgido posgrados (no másteres) especializados en el último tiempo, como la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción (en la UBA), la Especialización Superior en Textos Audiovisuales y Accesibilidad (en el llamado Lengüitas, donde daré una materia sobre software de subtitulado) y la Especialización Técnica en Interpretación de Conferencias (en mi querido Lenguas Vivas). Ojalá esta tendencia siga creciendo hasta que tengamos una mayor oferta de másteres.

P: Ya por último, la gran pregunta que casi todos se hacen en algún momento. ¿Se puede vivir bien de la traducción audiovisual o la localización en la Argentina?

M: ¡Buena pregunta! La respuesta, que seguramente les interesará más a mis colegas argentinos, será breve: gracias a Internet, el campo de la traducción y la localización hoy en día es mundial y no tiene fronteras, por lo que tenemos la posibilidad de generar los mismos ingresos que genera un colega en Europa o Estados Unidos. Cuesta lograrlo, como le cuesta a todo trabajador independiente de cualquier profesión, pero creo que es posible y que nosotros tenemos la enorme ventaja de poder trabajar para el exterior.

Rafa: ¡Muchas gracias por tu tiempo y tus respuestas, Santiago! Si os habéis quedado con ganas de más, podéis seguir a Santiago en las redes o echarle un vistazo al mencionado curso de memoQ de Traduversia, lanzado recientemente y al que podéis acceder desde el siguiente enlace.

memoQ para traductores, revisores y gestores de proyectos

No olvides usar el cupón memoq_jugandoatraducir en el carrito de Traduversia para ahorrarte un 10 % en el curso. ¡Solo hasta el 10 de diciembre! 😉

 

¡Hasta la próxima entrada! 🙂