Ahora que ya sabemos qué funciones importantes debe incorporar un editor de subtítulos, es el momento de empezar a analizar algunas herramientas. En esta entrada, analizo VisualSubSync, uno de los editores de subtítulos gratuitos más utilizados tanto por profesionales como por aficionados a la subtitulación.

VisualSubSync

VisualSubSync es un editor de subtítulos aparentemente sencillo y minimalista, aunque esconde más funciones de las que podemos ver a simple viste en su entorno de trabajo. Destaca principalmente porque permite trabajar con la representación visual de la onda de sonido, algo que es realmente útil para llevar a cabo las labores de sincronización y ajuste de nuestros subtítulos (el spotting). También nos permite trabajar en dos modos diferentes, un modo “Normal”, que viene a ser el modo tradicional de edición de subtítulos, y un modo de “Timing”, que optimiza el entorno de trabajo para que podamos centrarnos en las labores de sincronización. Incorpora un corrector de errores (Edit/Error checking) muy personalizable que nos permitirá comprobar si nuestros subtítulos sobrepasan el límite de caracteres o si su duración es demasiado corta o demasiado larga en relación a los caracteres por segundo.

Detector de errores de VisualSubSync.

Ventajas

Es una herramienta ideal para principiantes o profesionales que no necesiten hacer demasiadas florituras con los subtítulos.

El entorno de trabajo es muy limpio y claro y puedes personalizarlo a tu antojo.

Permite trabajar sobre la onda de audio y personalizar atajos de teclado para cada comando, algo que puede ser muy útil para ahorrar tiempo y ganar en productividad.

También incorpora un modo especial de traducción que nos facilita la labor de traducir plantillas de subtítulos.

Por último, también destacaría su contador de caracteres, que nos permite ver sobre la marcha el número de caracteres de cada línea que creemos en nuestros subtítulos. Si bien es cierto que la mayoría de editores incorporan esta función, lo cierto es que se ha añadido de una manera muy limpia y clara.

En la parte inferior podemos ver el número de caracteres de cada línea.

Inconvenientes

Es una herramienta inestable que en alguna ocasión se cierra sin previo aviso o se bloquea (sobre todo si cargamos archivos demasiado pesados), algo que sin duda alguna puede tirar para atrás a muchos usuarios. No obstante, siempre se puede omitir el paso de cargar el vídeo y el audio y usar solamente el detector de errores que sí funciona con bastante fiabilidad.

Hay otros editores gratuitos que incorporan mejores opciones para dar formato a los subtítulos. En ese sentido, no es descabellado decir que las funciones que ofrece VisualSubSync para modificar los tipos de letra, colores y estilos en general de los subtítulos son bastante limitadas.

Solo permite exportar a 4 o 5 formatos de subtítulos (SRT, ASS, TXT y poco más), por tanto no es quizá la herramienta más idónea para crear subtítulos accesibles.

Además, no hay traducción oficial al español y solo está disponible para Windows.

Formatos de archivo a los que permite exportar VSS.

Valoración final

Personalmente, considero que es una herramienta interesante para hacer retoques puntuales o para subtitular vídeos que no pesen demasiado. El modo traductor (File/Translate…) y el detector de errores (Edit/Error checking) funcionan muy bien y pueden ser muy socorridos para revisar subtítulos. A pesar de esto, no recomiendo usarla como herramienta principal, sino más bien como una herramienta auxiliar en momentos puntuales.

Puntuación: 80/100

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¿Quieres saber más?

En Traduversia imparto un curso gratuito sobre herramientas para la localización y la traducción audiovisual y una de las lecciones está dedicada en exclusiva a este programa. Te invito a que le eches un vistazo.

También imparto dos cursos sobre subtitulación profesional (Conviértete en subtitulador profesional y Subtitulación profesional con Aegisub) dirigidos a traductores y profesionales de las lenguas, que son ideales para especializarse en subtitulación y convertirse en todo un pro de esta rama de la traducción audiovisual. Desde aquí te animo a que les eches un vistazo porque estoy seguro de que podrían interesarte mucho.

En la siguiente entrada haré un análisis del editor de subtítulos Subtitle Workshop, así que no dejes de estar atento al blog. 🙂

¡Hasta la próxima!

Si bien es cierto que últimamente no publico tanto en el blog como quisiera (aunque ya tengo preparadas un par de entradas que publicaré en esta semana), no quería dejar pasar la oportunidad de anunciaros que en 2017 voy a ser profesor en varios másteres de traducción online y presenciales.

En España, me incorporo como docente al Máster en Traducción Audiovisual que organiza el ISTRAD. Se trata de un máster muy completo que permite a los alumnos especializarse en las principales ramas de la traducción audiovisual: subtitulación, doblaje, localización o accesibilidad, entre otras. Lo cierto es que ya tuve el honor de participar en la edición del año pasado, pero aún no os había contado nada por este medio. Si quieres saber más sobre este máster, te invito a que le eches un vistazo a esta entrevista que hicimos en Traduversia a Marta Chapado, actual coordinadora de este máster, en la que nos cuenta todo acerca de su estructura y su programa.

Captura de la página web del Máster en Traducción Audiovisual del ISTRAD.

Por otro lado, también me sumo como docente a la primera edición de la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción que comienza en marzo de 2017 en la Universidad de Buenos Aires. Se trata de un posgrado cuyo objetivo es complementar la formación en materias como la traducción audiovisual, la localización, la informática y las nuevas tecnologías en general de los traductores públicos argentinos, aunque se plantea como un posgrado abierto a cualquier titulado en traducción procedente de otros países. Viajaré a Buenos Aires en octubre para impartir una de sus asignaturas en formato presencial, algo que me llena de orgullo e ilusión. Como sé que muchos argentinos siguen este blog, os dejo el cartel oficial más abajo, que incluye todos los datos de contacto por si queréis ampliar información o contactar para resolver dudas.

Cartel de la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción de la UBA.

Por último, también me sumo como docente a la modalidad online del Diplomado en Traducción Especializada e Interpretación Profesional que organiza la Universidad Intercontinental de México, al que también se han sumado otros docentes españoles como Ramón Méndez, que impartirá el módulo de localización de videojuegos; y Clara Guelbenzu, que impartirá el módulo de interpretación. Yo me encargaré de impartir los módulos de subtitulado y doblaje, respectivamente. Tenéis toda la información de este posgrado en la página web oficial, a la que podéis acceder haciendo clic aquí.

Cartel del Diplomado en Traducción Especializada e Interpretación Profesional de la UIC.

No quiero despedirme sin antes agradecer a los coordinadores de estas actividades académicas su confianza en mí para impartir los módulos y asignaturas que me han asignado. Por tanto, desde aquí, mando un caluroso agradecimiento a Marta Chapado, coordinadora del Máster en Traducción Audiovisual del ISTRAD; Damián Santilli, director de la Actualización en Nuevas Tecnologías de la Traducción de la UBA; y a Luis Raúl Fernández, coordinador del Diplomado en Traducción Especializada e Interpretación Profesional de la UIC.

¡Os veo en los másteres y, como siempre, en Traduversia!

Son muchas las herramientas que un traductor audiovisual necesita para desempeñar sus diferentes labores. Una de ellas es la subtitulación, una actividad que requiere del uso de herramientas especializadas que incorporan funciones muy específicas relacionadas con la edición de texto, vídeo o audio. Esto hace que estas herramientas sean más complejas que otras a las que ya estamos bastante habituados, como los procesadores de texto o los reproductores de audio o vídeo, que son las que más se suelen utilizar para traducir guiones o hacer transcripciones.

En esta entrada y en las sucesivas (esta es la primera de una serie de entradas), pretendo repasar algunas de las herramientas más conocidas y utilizadas por los traductores audiovisuales, centrándonos sobre todo en los editores de subtítulos. Empezaremos distinguiendo sobre todo entre herramientas gratuitas y comerciales, para que así puedas elegir la herramienta que mejor se adapte a tu situación actual.

Diferencias entre los editores gratuitos y los editores comerciales

Sin duda, el editor de subtítulos es una de las herramientas principales, pues es el programa con el que podremos editar, traducir y sincronizar nuestros subtítulos.

A la hora de elegir un editor de subtítulos, es importante que tengamos muy clara la finalidad de uso de nuestros subtítulos y las exigencias de nuestro cliente. El formato más extendido es el SRT (SubRip), que está basado en texto plano y es más que válido para generar subtítulos de tipo abierto (open captions) para fines diversos. No obstante, cabe la posibilidad de que nuestro cliente nos pida que le enviemos los subtítulos en un formato comercial de closed captions (como los Scenarist SCC o los Cheetah ASC o CAP, por citar un par de ejemplos), para lo cual deberemos utilizar herramientas comerciales. Otros formatos muy utilizados son el SUB (para DVD) y el XML, RTF y el TXT (por ser compatibles con la mayoría de editores de vídeo y DVD del mercado).

En consecuencia, deberemos distinguir entre herramientas gratuitas y herramientas comerciales. Las gratuitas nos servirán principalmente para generar subtítulos abiertos, mientras que las comerciales serán un requisito indispensable si tenemos que traducir o generar subtítulos de tipo cerrado (closed captions).

¿Qué funciones debe incorporar un editor de subtítulos?

Esta es, probablemente, la pregunta del millón. El editor de subtítulos idóneo debería cubrir todas tus necesidades como traductor audiovisual. Estas pueden variar en función de la naturaleza de cada encargo, ya que nuestros clientes pueden hacernos peticiones muy diversas. Desde traducir una simple plantilla de subtítulos en SRT, a generar unos subtítulos accesibles para sordos.

Por otro lado, a la hora de elegir, también debes valorar si te merece la pena invertir tu dinero en una herramienta comercial o no. Si la subtitulación no es tu actividad principal, quizá puedas arreglártelas con un editor gratuito, pero si por el contrario es tu principal cometido, quizá te interesaría invertir algo de dinero en una herramienta completa y fiable.

Dicho esto, vamos a repasar las funciones que considero más importantes en un editor de subtítulos.

Funciones importantes

Editor WYSIWYG

Captura de la interfaz de Subtitle Workshop.

Es importante que nuestro editor nos permita ver y editar nuestros subtítulos directamente sobre el vídeo en el que estemos trabajando. De esta forma, podremos ver cómo quedan nuestros subtítulos en tiempo real y retocarlos sobre la marcha.

Modo traductor

Una de las labores más repetitivas que vamos a desarrollar es la traducción de subtítulos. Por tanto, es importante que nos aseguremos de que la herramienta elegida disponga de un modo de traducción que nos permita trabajar con los textos alineados y diferenciar fácilmente los subtítulos originales de los traducidos.

Captura de Subtitle Edit con el modo de traducción activado.

Onda de sonido

Esta función es imprescindible si queremos sincronizar nuestros subtítulos con una mayor rapidez. Bien es cierto que el traductor no siempre es el encargado de sincronizar los subtítulos (por lo general siempre traduce y nada más), pero por experiencia te digo que más de una y de dos veces te va a tocar hacerlo. En esas ocasiones, se agradece muchísimo disponer de un editor que te ofrezca la posibilidad de sincronizar la entrada y salida de los subtítulos directamente sobre la representación gráfica de la onda de sonido (espectro), ya que esta función nos permitirá intuir con una mayor facilidad cuándo hablan los personajes y cuándo hay silencios.

Onda de sonido de Aegisub.

Contador de caracteres

Una función imprescindible, dado que los subtítulos por lo general no deben sobrepasar un determinado número de caracteres (por lo general, 38 o 40, en función de lo que nos dicte el cliente). Por tanto, es fundamental que podamos ver en tiempo real cuántos caracteres tiene cada subtítulo que generemos. También es importante que podamos consultar los CPS (caracteres por segundo), que nos permitirán medir la legibilidad de cada subtítulo.

Captura de  VisualSubSync. Abajo se puede consultar el número de caracteres de cada línea.

Atajos de teclado personalizables

Si queremos ser productivos, el editor de subtítulos que utilicemos deberá permitirnos trabajar con atajos de teclado. De esta manera, podremos usar la herramienta sin necesidad de tocar el ratón. Es fundamental que podamos, por ejemplo, movernos por el vídeo a nuestro antojo, o cambiar de un subtítulo a otro con facilidad, por citar un par de funciones repetitivas. Además, sería interesante que pudiéramos personalizar los atajos de teclado para utilizar combinaciones de teclas que sean cómodas para nuestras manos y fáciles de recordar.

Lista de atajos de teclado de Aegisub.

Compatible con múltiples formatos de subtítulos

Los formatos más importantes son, sin duda, el SRT y el TXT, pues son formatos con los que todas las herramientas suelen ser compatibles. No obstante, sería muy recomendable que el editor de subtítulos elegido pudiera generar otros formatos como el ASS o SSA (compatible con estilos de texto), el SUB (utilizado por muchas herramientas de edición y quemado de DVD) o el RTF (ideal para abrir los subtítulos en procesadores de texto como Word). Si la herramienta es comercial, es importante que nos aseguremos de que genera formatos de Closed Captions como el SCC (Scenarist), ASC o CAP (Cheetah), o formatos de imagen compatibles con editores de DVD como Final Cut, Sonic Scenarist o Apple DVD Studio, entre otros.

Formatos de archivo de Subtitle Workshop.

Estilos de texto

Esto es algo indispensable si necesitamos dar formato a nuestros subtítulos. Si no necesitamos editar los tipos de letra y colores, entonces podríamos prescindir de esta función, pero lo cierto es que hoy día la mayoría de editores gratuitos permiten configurar los estilos de texto, por tanto sí es una función que podríamos exigir, más aún si necesitamos crear subtítulos para discapacitados auditivos.

Administrador de estilos de Aegisub.

Funciones de corrección y revisión

Si bien es cierto que estas funciones pueden ser prescindibles (siempre podemos revisar nuestros subtítulos en Word, por ejemplo), sí que podrían ayudarnos a mejorar nuestra productividad. Las herramientas comerciales suelen incorporar correctores ortográficos muy fiables y herramientas de corrección y revisión muy interesantes. Los editores gratuitos, por el contrario, ofrecen opciones más limitadas, pero en ocasiones pueden sernos de utilidad.

Informe de errores de VisualSubSync.

Eso es todo, por ahora. En la siguiente entrada, entraremos de lleno a analizar varios editores de subtítulos gratuitos. Si te has quedado con ganas de más, te recomiendo que le eches un vistazo a las fichas de los dos cursos de subtitulación profesional que imparto en Traduversia (Conviértete en subtitulador profesional y Subtitulación profesional con Aegisub).

¡Hasta la próxima entrada!

Hace ya unos meses, se me ocurrió lanzar una pequeña encuesta en mi cuenta de Twitter (@raflosa) para que me trasladarais vuestra opinión acerca de cómo están las tarifas en traducción audiovisual y el resultado fue el siguiente:

Yo ya sabía por experiencia que las tarifas se movían en cantidades bajas, sobre todo las de doblaje, algo que he podido contrastar con algunos colegas en los eventos a los que he acudido recientemente, como el SELM o el Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación celebrado en Buenos Aires, en el que coincidí con muchos traductores españoles.

Estamos en un momento en el que vivir exclusivamente de la traducción audiovisual es complicado, lo que a menudo obliga a muchos profesionales a diversificar en sus servicios para compensar la tendencia a la baja del mercado. A continuación comparto con vosotros mis percepciones sobre cómo están las cosas en los sectores del doblaje y del subtitulado y os doy algunos consejos sobre qué estrategias podéis seguir para ir mejorando vuestra situación progresivamente (sobre todo si estáis empezando como traductores audiovisuales).

El mercado del doblaje en España

El mercado del doblaje ha tenido sus altibajos en los últimos años. Como es habitual, suelen tener más repercusión los momentos de bajón, como la huelga que hubo en el año 1993 (la más famosa hasta la fecha y con consecuencias negativas para los implicados), que dejó sin voz a varias películas y series de televisión, o la reciente huelga del año 2014, que solo duró unas semanas pero fue muy sonada. Estas huelgas fueron las fórmulas elegidas por los actores de doblaje para hacerse valer y son un buen síntoma que permite medir grosso modo desde fuera cuál es la situación del sector.

capturadoblajeabc

Artículo publicado el 3 de agosto de 1993 en ABC.

Desafortunadamente, no hay muchos más indicadores que permitan estudiar el mercado desde fuera. Por tanto, lo único que nos permite tener una percepción realista es conocer de primera mano qué tarifa cobra cada profesional de la cadena de trabajo (no solo actores, sino también técnicos de sonido, ajustadores, traductores, coordinadores, etc.), algo que solo se puede saber cuando estás dentro del meollo y tienes colegas y contactos con quienes contrastar la información, ya que las tarifas no se hacen públicas y, para más inri, hay mucho ocultismo al respecto (no todo el mundo está dispuesto a dar esa información, algo que por otro lado es normal y respetable).

Pero, por desgracia, esta incertidumbre y desconocimiento provocan que haya opiniones para todos los gustos, desde quienes por ejemplo critican lo que cobra un actor de doblaje en comparación con lo que cobran otros profesionales de la cadena de trabajo, hasta aquellos que consideran que las tarifas son insuficientes, incluso en tiempos de bonanza. Afortunadamente, los traductores ya podemos recurrir a asociaciones profesionales como ASETRAD o la reciente ATRAE, y también tenemos la opción de recibir una orientación profesional muy valiosa en los másteres de traducción audiovisual que se han lanzado en los últimos diez o quince años (sobre todo el METAV de Barcelona o el Mastraduvisual del ISTRAD, en el que tengo el gusto de participar como docente desde el año pasado).

Mi percepción sobre las tarifas de doblaje en estos instantes no es muy halagüeña. Desafortunadamente, la mayoría de estudios y productoras están en un momento en el que tienden a congelar las tarifas o incluso a bajarlas, sobre todo si los traductores son jóvenes con poca orientación en cuanto a qué tarifas se suelen cobrar. En esos casos, los estudios suelen escudarse en la poca experiencia del traductor y su desconocimiento del sector para echar por tierra la tarifa en la fase de negociación. Así ocurre que hay estudios que incluso ofrecen 40 € por productos audiovisuales de 20/30 minutos de vídeo, tarifa que muchos en su desconocimiento acaban aceptando (y si no lo hacen, no pasa nada porque ya lo harán otros). Afortunadamente los estudios de referencia a nivel nacional aún mantienen tarifas medianamente dignas, pero la alta competencia hace muy difícil conseguir tarifas holgadas a los profesionales del sector, algo que en ocasiones provoca que muchos traductores acaben optando por especialidades más rentables (localización, traducción científico-técnica, etc.) para diversificar sus ingresos.

Dicho esto, los profesionales que trabajan con los estudios líderes a nivel nacional suelen tener unas condiciones aceptables, pero no ganan cifras astronómicas. Yo tengo la suerte de conocer a muchos colegas traductores que llevan décadas dedicándose a esto y han sobrevivido a las huelgas y a los malos momentos. También conozco a jóvenes traductores menores de 30 que, como yo, han podido hacer de la traducción para doblaje una actividad profesional rentable dentro de su hoja de servicios. Pero la otra cara de la moneda son los traductores que han tenido que dejarlo o han preferido optar por otras especialidades.

Expuestos todos estos argumentos, creo que muchos estarán de acuerdo conmigo en la afirmación de que la industria «mima» poco a los traductores, cuyo papel en el proceso de doblaje – sin entrar en comparaciones pueriles con el resto de profesionales de la cadena de trabajo – es fundamental e imprescindible, sobre todo las empresas audiovisuales que actúan como intermediarios. Y con mimar no me refiero a que nos pongan casa y coche como a los grandes futbolistas, sino más bien a que haya un esfuerzo constante para hacer que nos sintamos valorados, por ejemplo invitándonos al estudio de doblaje (a sesiones de doblaje o a reuniones). Los medios también podrían poner de su parte para darnos una mayor visibilidad y reconocimiento, como por ejemplo incluyendo halagos y menciones positivas al doblaje en críticas de películas y series bien dobladas, o mencionando más a menudo a los traductores y profesionales del doblaje en prensa y programas especializados. De verdad, ¿tanto cuesta publicar una fichita con todos los profesionales implicados en el proceso de doblaje en una revista o en un programa para cinéfilos y seriéfilos? Yo creo que no…

El mercado de la subtitulación en España

El mercado de la subtitulación también ha experimentado sus altibajos, aunque mi percepción es que estamos ante un mercado que ha ido creciendo en demanda desde hace un par de décadas. Curiosamente, los puntos álgidos de la subtitulación han coincidido en muchos casos con el surgimientos de nuevos formatos. El último bum se produjo alrededor del año 2000, cuando nació el DVD y muchas distribuidoras abogaron por subtitular muchas películas y series. Algunas de ellas no se habían subtitulado aún profesionalmente. En cambio, otras sí pero dichos subtítulos no podían ser reutilizados por problemas de autorías. El fomento del inglés como segunda lengua y la avalancha de productos audiovisuales procedentes de Estados Unidos también han contribuido bastante al auge de los subtítulos, aunque aún sigue habiendo muchos prejuicios y mitos en la gente de a pie.

Ahora estamos en un momento que yo etiquetaría como el «bum de las plataformas de vídeo bajo demanda (VoD)». Al ya extendido Yomvi se han sumado otras plataformas de VoD como Netflix o HBO, ambas muy exitosas en Estados Unidos, lo que lleva a concluir fácilmente que este mercado está en auge. Incluso los canales de televisión tradicionales han ido evolucionando progresivamente sus servicios de televisión a la carta, como RTVE, Atresmedia o Mediaset. Eso sí, quizá echo de menos un mayor abanico de subtítulos en estas últimas plataformas, ya que en muchos casos solo se ofrecen subtítulos en español y a veces de una calidad muy baja.

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Muestra de subtítulos del reproductor de vídeo Atresplayer (servicio de TV a la carta de Atresmedia).

En el caso de Netflix y HBO para España, me consta que cuentan con unas guías de estilo muy meticulosas y con unos procesos internos que buscan mejorar la calidad. Yo mismo he traducido productos para Netflix y puedo dar fe de que los procesos de calidad son óptimos, aunque están en constante evolución y los requisitos cambian a menudo según el proyecto, algo que hace difícil la automatización de tareas.

Por otro lado, el desembarco de estos buques insignia en España también supone en muchos casos un cambio en la cadena trabajo, ya que por ejemplo Netflix ha empezado a contratar directamente a traductores eliminando el papel de empresas intermediarias como estudios de doblaje o laboratorios de subtitulación, aunque estas todavía perviven y seguramente seguirán haciéndolo durante años. Si queréis recabar más datos os recomiendo encarecidamente que consultéis esta encuesta publicada por Eugenia Arrés y su equipo de trabajo.

En cuanto a repercusión y reconocimiento, HBO está teniendo el detalle de incluir el nombre y apellidos del subtitulador al final de cada producto, algo que aplaudo efusivamente porque es sin duda el camino a seguir para dar un mayor valor a los traductores, que en muchos casos traducen los productos audiovisuales a contrarreloj con plazos muy ajustados. Ya sabéis que la cadena de trabajo de los proyectos de subtitulación suele ser más reducida que la cadena de doblaje, algo que posibilita el uso de esta técnica para fomentar estrenos mundiales en diversos países e idiomas (como ocurre con Juego de tronos, por ejemplo, cuyos capítulos suelen estrenarse a nivel mundial con subtítulos y un par de semanas después doblados).

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Captura de un fotograma de Juego de tronos con subtítulos en español.

La otra clave para valorar a los traductores es, por supuesto, mantener unas tarifas dignas. Como suele ser habitual, cuando hay empresas intermediarias o comisionistas lo normal es que la tarifa baje, aunque a cambio estas empresas te dan la «tranquilidad» de enviarte un volumen de trabajo constante cada equis tiempo, ya que te conviertes en proveedor habitual para ellos, con sus ventajas e inconvenientes. Los problemas vienen cuando las tarifas son demasiado bajas (menos de 2 euros/dólares por minuto de vídeo, por ejemplo), ya que la rentabilidad cae en picado. Por otro lado, cuando trabajas directamente para el cliente puedes sacar una mejor tarifa, pero a cambio eres tú quién da la cara ante el cliente, lo que al final puede provocar que acabes subcontratando a un revisor para asegurarte de cumplir con todos los requisitos (creedme cuando digo que cumplir con todas las pautas de empresas como Netflix es más duro de lo que parece).

En cuanto a volumen de trabajo, afortunadamente se lanzan muchísimos productos audiovisuales en estas y otras plataformas al cabo de un año, así que con perseverancia se puede conseguir traducir para alguna de estas empresas, aunque probablemente en un principio lo más sencillo sea hacerlo a través de intermediarios. Además, la necesidad de estrenar los productos con la mayor inmediatez posible hace que en muchos casos haya que repartir los capítulos de las series entre varios traductores (con sus ventajas e inconvenientes en términos de calidad), de manera que suele ocurrir que los estudios cuenten con nuevos traductores en épocas de picos de trabajo.

¿Qué debemos tener en cuenta para conseguir una buena tarifa?

Realmente se hace complicado dar consejos para emprender o mantenerse a flote en un sector que a mí siempre me ha resultado un tanto inestable. Así que voy a daros algunos consejos basados en mi propia experiencia que me han servido para conseguir que la subtitulación y la traducción para doblaje sean actividades rentables para mí al final de cada mes/trimestre/año fiscal.

  • Infórmate de cuánto se cobra. Hay que tener muy claro cuánto se cobra y dónde están los límites para no reventar el mercado y evitar que se aprovechen del desconocimiento y la inexperiencia. Se pueden seguir varias estrategias para mantenerse al loro, como ir a eventos de traducción para intercambiar impresiones con otros colegas del gremio, apuntarse a cursos o másteres sobre estas especialidades o inscribirse en alguna asociación de traductores (probablemente ATRAE sea la más idónea en TAV).
  • No pongas todos los huevos en la misma cesta (al menos de momento). Es fundamental que diversifiques tus ingresos entre varios clientes. No te cierres solo al doblaje o solo a la subtitulación. Intenta especializarte en los dos ámbitos y busca ofrecer esos servicios a varios clientes a la vez. Te sorprenderá la de proyectos que pueden caerte si logras posicionarte bien con paciencia y tesón. Para que te hagas una idea, a mí hace unos meses un cliente me ofreció subtitular una serie que ya había traducido para doblaje para otro cliente distinto, así que la rentabilidad de ese proyecto fue muy elevada. Del mismo modo, la traducción audiovisual va más allá de los productos que se emiten en cine y televisión. No te cierres a traducir otro tipo de materiales audiovisuales como cursos online, anuncios o vídeos promocionales para empresas. Asimismo, si has estudiado traducción y te has especializado en algún ámbito más, aprovéchalo, porque como te he comentado el sector de la traducción audiovisual es a veces muy inestable y en esos momentos se agradece tener otro tipo de clientes. Este fue uno de los motivos por los que decidí especializarme en diseño gráfico, diseño web y maquetación, porque era una manera de obtener ingresos de un campo distinto. En ese sentido, para mí la diversificación es sinónimo de tranquilidad.
  • Estudia a fondo la rentabilidad de cada encargo. Cuando ya tengas claro cuánto se cobra y cuál es tu ritmo de trabajo, no te resultará muy difícil hacer un cálculo aproximado de cuántas horas te llevará completar un encargo concreto. Para ello, puedes tomar de referencia diversas cifras. Por ejemplo, si quieres aspirar a facturar 1500 € al mes, lo ideal es que ganes de media unos 60 o 70 euros al día (si trabajas de lunes a viernes, que es lo ideal), así que uno de tus objetivos podría ser ajustar tus tarifas para rondar estas cantidades. Soy consciente de que al principio cuesta (es difícil conseguir clientes y al principio la productividad no suele ser muy buena), pero como decía antes, con una buena formación y perseverancia podrás llegar a esas cifras en poco tiempo. Al principio puede que no llegues a tanto, pero afortunadamente la tarifa plana para autónomos que permite pagar solo 50 € al mes facilita mucho las cosas a los que empiezan desde cero. Si estás empezando, no olvides echar un vistazo a esta entrada en la que te cuento cómo logré emanciparme en poco tiempo como traductor.
  • Utiliza el «NO» como recurso para revalorizarte. ¿Ya sabes cómo está el mercado y crees que la tarifa que te ofrece tu posible cliente es muy baja? En ese caso, lo peor que puedes hacer es aceptarla. Entiendo que puede ser fácil pensar «es mejor cobrar algo que no cobrar nada» cuando estás empezando, sobre todo si las cosas no van muy allá. Pero el problema es que cuando aceptas una tarifa baja necesitas trabajar muy rápido para que el proyecto salga mínimamente rentable y, además, te va a costar mucho subirle la tarifa al cliente en el futuro. Si colaboras con ese tipo de clientes, lo normal será que la frustración se apodere de ti cuando llegue el final del mes y veas la cantidad que has facturado. Esa frustración puede llevar a que el profesional se queme y pierda el interés o la ilusión por su trabajo. Es por eso por lo que a menudo se dice que «si no cobras lo que vales, al final acabas valiendo lo que cobras». No permitas que eso te ocurra a ti, los traductores de carrera somos profesionales muy valiosos. Créeme que con el tiempo agradecerás haberlo hecho. 🙂

Entonces, ¿se puede vivir bien de la traducción audiovisual?

De nuevo, solo puedo hablar de mi experiencia. Realmente se me hace muy difícil poder afirmar con rotundidad que se puede vivir exclusivamente de la traducción audiovisual, ya que no es mi caso porque, como te he comentado antes, acostumbro a diversificar mis ingresos y no solo me dedico a la traducción audiovisual. Lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que la traducción audiovisual puede ser un nicho de mercado muy rentable si (1) eres un profesional muy productivo, (2) tienes buenos clientes que pagan una buena tarifa, (3) logras tener un volumen constante de trabajo con dichos clientes. Por tanto, el objetivo debería ser tener los suficientes clientes como para que no te falte el trabajo, pero en la práctica esto es complicado porque a menudo ocurre que te contactan varios clientes a la vez y no das abasto, lo que te obliga a ser un profesional muy solvente o un muy buen gestor para mantener contentos a todos tus clientes de audiovisual.

Dicho esto, si tuviera que darte una respuesta más corta, te diría que sí se puede, pero que no es fácil y que el camino hasta convertirte en un traductor audiovisual es duro, sobre todo al principio. Pero cuando logras establecerte y si eres lo suficientemente productivo como para trabajar disfrutando, entonces automáticamente se convierte en el mejor trabajo del mundo. Y esto último sí que puedo afirmarlo con total rotundidad. No obstante, si quieres consultar detalladamente las ventajas e inconvenientes de ser traductor autónomo, te recomiendo que leas también esta entrada.

Conviértete en subtitulador profesional en Traduversia

Hace poco he lanzado un curso nuevo en Traduversia titulado «Conviérte en subtitulador profesional». Se trata de un curso en el que podrás aprender todo lo necesario para ofrecer servicios de subtitulación a tus clientes. Este curso se suma a otro curso de subtitulación profesional con Aegisub que lancé hace unos meses y que ha sido todo un éxito desde su lanzamiento. Para que te hagas una idea, a este curso ya se han apuntado más de 100 alumnos y tiene una media de 5 estrellas en las valoraciones de los alumnos (la última publicada hoy mismo, por cierto).

Por supuesto, espero que el curso nuevo tenga una repercusión similar o incluso superior, ya que es mucho más profundo que el otro curso. Te dejo los vídeos de presentación aquí abajo y unos enlaces para ampliar información. Para mí sería un placer contar contigo en cualquiera de estos cursos y prolongar el aprendizaje que ya has iniciado en esta entrada. ¡Vamos con los vídeos! 🙂

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=BPzJ2_LA9zI]

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=9yQgI7MpqBQ]

 

¿Cómo? ¿Que te interesan los dos cursos? Pues tengo buenas noticias, porque tras el lanzamiento del nuevo curso de subtitulación hemos creado un pack especial con el que podrás apuntarte a los dos cursos a un precio reducido. Además, tanto el pack como los cursos van a estar rebajados hasta este martes, 20 de diciembre, ¡así que si te apuntas antes de ese día te ahorrarás un buen pico! ¡No te despistes! 😛

Eso es todo, gracias por tu tiempo. Espero que hayas disfrutado de esta entrada y que podamos vernos muy pronto en Traduversia. ¡Allí te espero!