Hace unos días me ocurrió algo bastante curioso. Pude ver de casualidad en televisión uno de los anuncios que había traducido para uno de mis clientes. Fue una agradable sorpresa… hasta que me di cuenta de que había algo que no cuadraba del todo. Percibí uno de esos errores que fácilmente se le podrían atribuir al traductor y que, en cambio, esta vez no se había producido por responsabilidad suya.

Os cuento la historia completa:

Hace unas semanas, uno de mis clientes me encargó la traducción para doblaje de un anuncio publicitario bastante interesante. Se trataba de traducir al español el anuncio del último Mazda MX5, un descapotable biplaza bastante bonito que existe desde hace varias décadas. En el anuncio en cuestión, se cuenta la vida de un conductor a través de los coches que ha tenido en las diferentes etapas de su vida (todos Mazda, claro). Aquí podéis ver el original en inglés.

Si os habéis fijado, el texto del anuncio va rimado. Eso me obligó a mí a hacer un ejercicio de transcreación y componer un poema nuevo que encajara con las imágenes y recogiera de la mejor forma posible el contenido original del anuncio. Un ejercicio similar a la traducción de canciones, como ya vimos en una entrada anterior del blog, aunque con algunas diferencias.

Pues bien, tras varios días dándole vueltas al poema y tras varias revisiones e intercambios de correos con mi cliente, finalmente logré armar mi propuesta final para el anuncio, que fue la siguiente:

La vida de un conductor

Dieciocho años… el gran día.

El carnet, a la segunda fue la vencida.

La primera escapada, qué pasada.

Me estampé con la puerta, no pasó nada.

Luego el descapotable de segunda mano.

Las giras con el grupo en verano.

Paseos callejeros para ligar,

Y la aventura llegó al final.

Vueltas a casa de madrugada,

Aquella multa yendo a la playa,

Maletero lleno, etapa cerrada.

Inocentadas, quedadas,

anocheceres inauditos, cielos infinitos,

una compañera de ojos bonitos.

El de recién casados, el laboral.

Una nueva pasajera, el familiar.

Te pide una canción, a cantar.

Y ahora en tu garaje, aquel amigo que perdiste,

vuelve a recordarte quién fuiste.

Pese a las divergencias y a las licencias que tuvimos que tomarnos entre todos, creo que el texto final se acercaba bastante al original y, además, encajaba perfectamente con las imágenes. La verdad es que quedé medianamente satisfecho, pese a los cambios impuestos y otras modificaciones que no vienen a cuento. El caso es que cuando vi el anuncio ya traducido me percaté de que se había hecho un cambio que podía considerarse quizá un error. Os he marcado la palabra clave en negrita, para que podáis detectarlo más fácilmente. El anunció traducido quedó así.

Si habéis estado atentos, os habréis percatado de que la palabra «bonitos» acabó repitiéndose dos veces. ¿El motivo? Aún no lo sé. Es posible que decidieran cambiarlo sobre la marcha, que repitieran la palabra adrede o quizá el locutor se fue de línea al leer. Se podrían lanzar muchas conjeturas, pero lo cierto es que es difícil saber por qué se produjo ese cambio.

Entonces, ¿de quién es la culpa en casos como este? ¿El traductor no debe hacerse responsable?

A mí me gusta pensar que en casos como este el error lo comete el equipo de trabajo. Es similar a lo que ocurre en deportes de equipo como el fútbol o el baloncesto. Si un compañero comete un error, al final todo el equipo pierde el partido, no solo ese jugador. Aunque desde luego, si el error lo ha cometido el traductor, este se arriesga a que dejen de colaborar con él (¡al banquillo! :P), al igual que ocurriría con el resto de profesionales del equipo si fallan. Pero esa solo sería una consecuencia más, ya que la derrota seguiría siendo del equipo.

Del mismo modo, no debemos olvidar que una buena traducción también suele producirse como resultado de un buen trabajo de equipo, y no solo de un buen traductor. Quizá a veces tendemos a personalizar demasiado los logros y los errores, cuando en realidad la clave está en coordinarse bien con el resto de compañeros. Si, por ejemplo, yo hubiera repetido «bonitos» sin darme cuenta y el revisor me hubiera avisado a tiempo, el error se habría subsanado a tiempo y el resultado final habría sido mucho mejor gracias al trabajo de equipo.

En definitiva, en situaciones como esta, o todos ganan, o todos pierden. Así que si sueles echarle la culpa al traductor cada vez que algo te suena raro en una película, en una serie o en cualquier producto audiovisual que veas, recuerda que el asunto es mucho más complicado de lo que parece. 😛

Hasta la próxima entrada.

La traducción o localización de páginas web es uno de los servicios más demandados actualmente a los traductores. La mayoría de cursos y asignaturas sobre esta disciplina a menudo se centran en cómo traducir sitios web desarrollados en HTML con herramientas de traducción asistida como SDL Trados Studio, Wordfast o incluso OmegaT (gratuito), pero esta formación suele ser incompleta y a menudo algo anticuada. Actualmente, las herramientas más utilizadas para desarrollar sitios web son los sistemas CMS, que requieren unos flujos de trabajo diferentes a los que se aplican para traducir sitios web desarrollados en HTML (en la actualidad, HTML5 combinado con CSS3).

Un momento, ¿qué es eso de los sistemas CMS?

Dicho de una forma sencilla, los sistemas CMS son unas aplicaciones que nos permiten crear una infraestructura para desarrollar los contenidos y el diseño de una página web sin necesidad de tener conocimientos de código. Es el caso de aplicaciones como WordPress, Joomla o Drupal, que son quizá los CMS más importantes del momento. No hay más que echar un vistazo a las estadísticas del W3C para comprobar que, como decía antes, los sistemas CMS son las herramientas más utilizadas actualmente para el desarrollo y la publicación de páginas web.

¿Qué diferencias hay entre un sistema CMS y un sitio web tradicional desarrollado en HTML5?

Esta pregunta daría para mucho, pero lo básico que necesitas saber como traductor es que los sitios web desarrollados con HTML5 y CSS3 suelen crearse utilizando editores como Adobe Dreamweaver, Kompozer o Artisteer. También se pueden desarrollar en editores de texto o código sencillos como Notepad++ o Sublime Text si tienes conocimientos de código. En consecuencia, los sitios web desarrollados en estas herramientas suelen estar formados por archivos en formato .html, de manera que generalmente cada uno de estos archivos suele corresponderse con una página del sitio web. Estos archivos incluyen toda la información del diseño y de los contenidos (junto con los archivos CSS), de forma que tradicionalmente había que diseñar cada página del sitio web de forma individual y configurarlas para que el diseño de cada página (o cada archivo HTML, que viene a ser lo mismo) coincidiera con los demás.

Esto cambió sustancialmente con el surgimiento de los sistemas CMS, que permiten configurar un mismo diseño (generalmente una plantilla) para todo el sitio web. Una vez diseñada y configurada la plantilla, las páginas nuevas que se generan respetan ese diseño, de forma que se ahorra muchísimo tiempo a la hora de publicar nuevos contenidos (ya solo tienes que preocuparte del contenido y no tanto del diseño). De hecho, hasta se pueden configurar diferentes plantillas y variantes del diseño original para asignárselas en cualquier momento a cada página o entrada que creemos.

La conclusión de esta parrafada se resume fácilmente en la siguiente afirmación: los sistemas CMS permiten separar el diseño del contenido, algo que antiguamente no podía hacerse al desarrollar sitios web en HTML.

¿Qué procedimientos deben seguirse para traducir un sitio web en HTML?

Lo más cómodo es importar todos los archivos HTML de un sitio web en una herramienta de traducción asistida compatible como Trados Studio (échale un vistazo a esta entrada si quieres descubrir más herramientas para esta labor). Una vez importados los archivos, nos aparecerán los contenidos del sitio web separados en segmentos, al igual que ocurre cuando traducimos un documento en formato Word o similar.

Una vez se hayan traducido los archivos HTML, habrá que abrirlos en algún editor para comprobar que todo aparezca adecuadamente. Si el sitio web incluye imágenes con textos incrustados, habrá que editar estas imágenes con algún editor como Photoshop o Gimp y traducir su contenido debidamente. De esta labor suelen ocuparse los diseñadores gráficos, pero hay traductores que invierten tiempo y dinero en formarse para aprender a usar estas herramientas y ofrecer así soluciones integrarles a sus clientes.

¿Qué procedimientos deben seguirse para traducir un sitio web web desarrollado con un sistema CMS?

A la hora de traducir un sitio web desarrollado con un sistema CMS, se puede optar por varias estrategias. Comento algunas de ellas a continuación, principalmente las que utilizo yo cuando los clientes me encargan la traducción de un sitio web o la creación de un sitio web multilingüe. El sistema CMS con el que suelo trabajar es WordPress, aunque estas estrategias también pueden ser válidas para otros CMS similares (aunque en algunos casos es posible que cambien las aplicaciones).

1) Utilizar un plugin especial: existen plugins multilingües que facilitan muchísimo las labores de traducir un sitio web a varios idiomas. Si no tienes mucha idea de lo que es un plugin, básicamente es una pequeña aplicación o complemento que puedes añadir a tu sitio web para una finalidad concreta (por ejemplo, mostrar un menú de redes sociales o una galería de imágenes).

Uno de los plugins más utilizados para traducir un sitio web o crear sitios multilingües es PolylangEs realmente práctico, ya que permite añadir tantos idiomas como deseemos y editar los contenidos de las páginas fácilmente en cada idioma. También incorpora una interfaz que permite consultar los contenidos alineados, de forma que podemos consultar el texto original en la columna izquierda e introducir o modificar la traducción en la columna derecha. Además, es GRATUITO.

Otros plugins igualmente interesantes son WPLM, que es de pago, pero que incorpora otras funciones interesantes como la posibilidad de trabajar en una interfaz multiusuario (ideal si hay que traducir un sitio web a varios idiomas e involucrar a varios traductores en el proyecto) o de traducir también los plugins y widgets de nuestro sitio web (este suele ser un punto bastante problemático)Codestyling Localization, que es gratuito y además muy útil para gestionar los archivos .po y .mo de tu sitio web.

2) Utilizar Poedit: los archivos .po son archivos basados en ASCII que contienen la mayoría de textos que se muestran en sitios web desarrollados con WordPress u otras aplicaciones similares basadas en PHP. Poedit es una aplicación de escritorio que nos permite traducir los archivos .po a otros idiomas en una interfaz muy similar a la que ofrecen las herramientas TAO utilizadas por los traductores en su día a día.

El procedimiento básicamente consistiría en cargar el archivo .po de nuestro sitio web y traducirlo en Poedit. Una vez traducido, tendríamos que generar el archivo .mo, que básicamente es una versión comprimida del archivo .po. El archivo generado debe guardarse con un nombre específico para diferenciarlo debidamente de los otros idiomas (por ejemplo, en el caso del castellano sería es_ES.mo). Una vez generado el archivo .mo, hay que subirlo a un directorio específico. En WordPress, generalmente hay que subirlo a la carpeta Languages que suele estar ubicada dentro de la carpeta de cada tema (wp-content/themes/nombre-del-tema/languages, aunque la mayoría de plugins multilingües (como WPLM o Codestyling Localization) permiten subirlos de una forma más sencilla.

3) Duplicar el sitio web: este sería quizá el método más tedioso de todos, pero es igualmente válido y muchos usuarios lo utilizan, sobre todo cuando buscan tener su sitio web en dos o tres idiomas como mucho. La estrategia de duplicación consiste básicamente en hacer una copia completa de todo nuestro sitio web y subirlo a un directorio nuevo (que a menudo suele llevar el nombre del código ISO del idioma, por ejemplo www.tusitioweb.com/en o www.tusitioweb.com/fr). Existen plugins que permiten copiar o duplicar un sitio web desarrollado en WordPress, como por ejemplo Duplicator, que es el que enseño a los alumnos de mi curso de diseño web de Traduversia. Una vez duplicado el sitio web, habrá que configurar el idioma y traducir los contenidos de las páginas, plugins y widgets.

El paso final: añadir un menú o selector de idioma

Una vez hayamos traducido nuestro sitio web (usando cualquier método de los citados anteriormente), solo nos quedará añadir un selector de idioma en la portada de nuestro sitio web para que los usuarios puedan elegir fácilmente el idioma deseado. Algunos plugins multilingües detectan la ubicación del usuario y lo redirigen automáticamente al idioma que le corresponde (esta función generalmente suele llamarse geolocalización), pero aun así es recomendable que el selector de idioma esté visible por si hay algún usuario que necesite cambiar de idioma.

Para añadir este selector, se pueden optar por varias estrategias:

1) Crear un menú (desplegable o no) en la barra de menús del sitio web con los idiomas disponibles. En WordPress, por ejemplo, esto se puede hacer fácilmente desde Apariencia/Menús. Aun así, probablemente tendrás que utilizar algún plugin adicional multilingüe (como Polylang) o de lógica condicional (como If Menu) para asignar los menús a sus idiomas correspondientes (la versión española deberá mostrar el menú en español, la versión inglesa el menú en inglés, etc.).

2) Utilizar un plugin especial que nos permita añadir un selector de idioma. Existen plugins gratuitos como Multisite Language Switcher o el mismo Polylang que facilitan la labor de crear un selector de idioma.

Consejo final: evita las banderitas

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Todos hemos visto selectores de idioma con banderitas en numerosos sitios web, sobre todo en sitios web de restauración y hostelería. Las banderas no son el recurso más aconsejable en términos de localización, ya que por ejemplo no todos los angloparlantes o hispanohablantes viven en Reino Unido o en España. En su lugar, es mejor utilizar el nombre del idioma (English, español, etc.) o los códigos ISO establecidos por la norma ISO 639-1 (en, es, etc.). Así evitaremos herir sensibilidades y desvincularemos el idioma de la ubicación. Te aseguro que los visitantes lo agradecerán.

Eso es todo, por ahora. No olvides compartir la entrada si te ha gustado o comentar si tienes algo que aportar o que comentar. ¡Hasta la próxima!

 

Esta semana, el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires ha publicado un nuevo número de su revista (el número 128), a la que he tenido el placer de contribuir con un artículo sobre traducción de imágenes y documentos maquetados con herramientas de autoedición (DTP). Podéis consultarlo aquí o más abajo, ya que he podido incrustar la revista en la entrada. Del mismo modo, la revista incluye otros artículos que merecen mucho la pena, así que os recomiendo encarecidamente que le echéis un vistazo.

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Aprovecho también la ocasión para comentaros que me han invitado a acudir como ponente al VI Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación, que se celebrará en Buenos Aires entre el 21 y el 24 de abril. En los días posteriores al evento, además, impartiré dos talleres sobre diseño web y maquetación a aquellos que deseen apuntarse. Toda la información se publicará próximamente en la sección de cursos de la web del CTPCBA.

Al evento también acudirán otros colegas españoles como Jorge Díaz-Cintas, Miguel SáenzXosé Castro, Frederic Chaume, Antonio MartínPatrick Zabalbeascoa, Juan José Martínez Sierra, Eugenia Arrés, Ángeles García Calderón, Manuel Ramiro Valderrama, Miguel Ángel García Peinado, María del Mar Rivas Carmona o Chelo Vargas Sierra. Podéis consultar el listado completo de ponentes aquí.

Huelga decir que para mí es un honor acudir a un evento tan importante como este, así que espero estar a la altura de estos grandísimos expertos y profesionales del mundo de la traducción. Allí nos veremos. 😉