Últimamente, he observado que al terminar la carrera de traducción e interpretación no son tantos los recién licenciados que se plantean seriamente la posibilidad de darse de alta como traductores autónomos, una opción que, incluso, muchos suelen valorar como poco fiable, inestable e inadecuada para adentrarse al mercado profesional. Si bien es cierto que, en general, hay mucha gente que estudia traducción e interpretación para dedicarse a la docencia de idiomas o como puente hacia otros empleos o disciplinas, la realidad es que la salida de autónomo no termina de estar bien vista.

En concreto, hay dos comentarios que suelo escuchar muy a menudo y con los que no termino de estar del todo de acuerdo:

(1) «Los autónomos tienen muchos gastos»

Suele decirse que ser autónomo en España es poco menos que una odisea por los gastos que se deben afrontar. Y mentira no es. El sistema actual de tributación obliga a los autónomos a pagar una cuota cuya base mínima está actualmente fijada en unos 262 euros mensuales. Una cuota que, en su mayoría está destinada a pagar la Seguridad Social y que suele aumentar cada año un pequeño porcentaje a causa de la inflación. A esta cuota hay que «sumar» las liquidaciones de IVA trimestrales («sumar», entre comillas, porque el IVA en realidad es una cantidad que no debería contarse como ingreso, pero en la práctica casi todo el mundo intenta arañar todo el IVA que pueda desgravando gastos para así sacar más ingresos).

Autonomo

Por otro lado, cuando empiezas como autónomo, tienes que hacer una serie de inversiones para montar tu propia oficina, como recientemente nos ha contado Merche García Lledó en su blog Traducir&Co. Por suerte, los traductores autónomos trabajamos desde casa, así que no tenemos por qué pagar un local o una oficina como suele ocurrir en otros negocios. Pero sí es muy conveniente invertir en mobiliario (una buena mesa, una buena silla y unas buenas cajoneras para almacenaje) y en equipamiento informático y ergonomía, sobre todo si vamos un poco escasos de equipo. Afortunadamente, esas inversiones iniciales puedes declararlas como gastos en el primer trimestre para de alguna manera recuperar parte de la inversión (si no sabes por dónde empezar, quizá te interese este curso de mi colega Pablo Muñoz).

Hasta ahí bien. Como he dicho antes, no es mentira que los autónomos tenemos gastos, pero no considero que sea excusa suficiente como para no aventurarse o como para descartar esta opción. Lo que más me molesta de todo esto son los prejuicios y la condescendencia negativa que tiene mucha gente con los autónomos. Como si los autónomos estuvieran siempre en la cuerda floja o como si no fueran capaces de subsistir.

Y es que, desgraciadamente, todavía hay quien piensa que los autónomos desempeñamos trabajos poco dignos o que hacemos cuatro cosas en casa para sacarnos unos ahorrillos, como si no tuviéramos un trabajo de verdad. Por suerte esto es algo que creo que poco a poco va cambiando (llamadme optimista), ya que si bien es cierto que ser autónomo puede llegar a ser diferente a trabajar como asalariado (esto depende de la profesión), en teoría todos contribuimos económicamente de un modo u otro a las arcas del estado, y personalmente puedo dar fe de que conozco a muchos autónomos que llevan una vidorra que ya quisieran llevar muchos funcionarios.

En definitiva, creo que es necesario romper con estos prejuicios porque no nos ayudan en nada y, además, creo que pueden generar miedo o rechazo en los jóvenes que tengan la ilusión de trabajar por cuenta propia como traductores o en cualquier otro empleo que puedan desarrollar desde casa.

(2) «Es mejor empezar en plantilla y luego hacerse autónomo»

Creo que todos hemos escuchado este comentario antes o después de la boca de algún colega, compañero, amigo o estudiante con la lección bien aprendida. Lo cierto es que no es un mal consejo, y probablemente la mayoría coincidamos en que quizá sea verdaderamente lo mejor. Pero eso no significa que un recién licenciado no pueda dar el salto al mundo freelance al poco tiempo de acabar la carrera. Eso fue lo que hice yo y, aunque debo reconocer que por momentos se hace bastante duro porque vas aprendiendo a base de palos, lo cierto es que no veo que sea algo descabellado o desaconsejable para los jóvenes.

Eso sí, para ello convendría asesorarse bien e incluso formarse para evitar un fracaso provocado por la inconsciencia o la ignorancia de la profesión, del mercado y de la fiscalidad de los profesionales autónomos. En tal caso, es recomendable buscarse a un buen gestor o una buena asesoría e, idealmente, tener cerca a un par de compañeros traductores con experiencia que puedan echarte una mano en un momento dado, o incluso actuar como revisores de tus proyectos. Es cierto que eso hará que ganes menos al principio, pero te garantizo que te ahorrarás muchos disgustos y aprenderás mucho de los profesionales de los que te rodees.

Ventajas reales

En mi opinión, toda esa bola de negatividad y pesimismo, llena de prejuicios, que gira en torno a los traductores (y profesionales) autónomos oculta buena parte de las ventajas reales que puede llegar a tener esta salida. Aquí van algunas:

  • Puedes trabajar desde casa.
  • No tienes jefe y eres libres para tomar tus propias decisiones.
  • Puedes desgravar IVA e inversiones que hagas en tu trabajo.
  • Ganas más por los proyectos que realizas que si trabajaras en una empresa como asalariado.
  • Puedes ser flexible con tu tiempo e incluso tomarte algún día libre si lo necesitas (aunque esto también tiene su parte negativa).
  • Si eres joven, esta puede ser una buena forma de adquirir experiencia y salir del círculo vicioso de «no trabajo porque no tengo experiencia, y no tengo experiencia porque no trabajo».
  • Y lo más gratificante de todo, inviertes tu tiempo, esfuerzo y dinero en tu propio proyecto personal. Porque, aunque es cierto que los traductores autónomos pueden trabajar para muchos clientes, también trabajan para sí mismos.

Inconvenientes reales

Pero por desgracia, no todo son ventajas y también hay que lidiar con una serie de inconvenientes:

  • Pagas una cuota mensual destinada a pagar tu Seguridad Social. Actualmente la cuota básica está en unos 265 euros, pero desde la aprobación de la Ley de Emprendedores los jóvenes que se den de alta pueden beneficiarse de una tarifa plana especial y pagar 50 euros durante los 6 primeros meses con subidas progresivas de la cuota cada 6 meses.
  • Eres tu propia empresa y tienes que buscarte a tus propios clientes, y al principio cuesta muchísimo hacerlo. A este respecto, ayuda mucho acudir a eventos profesionales para hacer contactos y conseguir una buena visibilidad en Internet, para lo cual probablemente tendrás que invertir tiempo en crear tu propia marca personal y una página web profesional. Pero son cosas a las que tendrás que dedicarles tiempo adicional.
  • Solo cobras cuando trabajas. Por tanto si te pones enfermo o necesitas unos días de vacaciones, tendrás que renunciar a tus ingresos habituales. Por ello es muy recomendable hacer una buena planificación económica, ahorrar y tener un buen colchón por si en algún momento las cosas se tuercen.
  • Si trabajas en casa, es fácil dispersarse, coger malos vicios o distraerse con otras tareas domésticas si no eres disciplinado y gestionas bien tu tiempo.

Vale, ¿pero merece la pena o no?

Lo que está claro es que, según hemos podido ver, darse de alta como autónomo puede ser una opción más que factible (con sus ventajas e inconvenientes) y muy digna por la que se puede optar al terminar la carrera. Eso sí, es una salida más cuyo éxito dependerá, muy probablemente, de hacer un buen planteamiento para conseguir clientes y crecer de manera progresiva con una rentabilidad adecuada. Conviene trazar un plan de actuación y asesorarse para no meter la pata. Por otro lado, la introducción de la tarifa plana para jóvenes autónomos ayuda bastante a que los recién licenciados puedan dar el paso y marcarse el objetivo de crecer de forma progresiva para ir cubriendo las subidas de la cuota. 50 euros al mes es una cantidad que se puede cubrir fácilmente mensualmente  y que no supone demasiado esfuerzo si dispones del apoyo de tu familia o si has conseguido ahorrar un poco de dinero por tu cuenta. Si, además, ya cuentas con algún cliente con el que puedas trabajar nada más darte de alta, entonces mejor aún.

La decisión final, por supuesto, depende de ti y de tus ilusiones y ambiciones. A priori es difícil saber si una decisión así merecerá la pena o no, pero soy optimista y te digo que, si te lo montas bien, puedes vivir estupendamente trabajando desde casa (eso sí, no creo que te vayas a hacer millonario, pero quizá sí te dé para emanciparte al cabo de un tiempo). Por otro lado, también hay muchos compañeros que prefieren trabajar en plantilla a ser autónomos porque creen que es mejor (tienes un horario fijo, fichas al entrar y al salir y cuando sales de trabajar por lo general te olvidas).

Yo conseguí establecerme como autónomo en apenas un año y pico (¡y hasta me emancipé mucho antes de lo que pensaba!), así que he tenido bastante fortuna en muchos aspectos, pero hay muchos compañeros que no lo han conseguido o que, incluso, habiéndolo conseguido, al final no han podido aguantar y han tenido que dejarlo por diferentes motivos. Esto es algo que, si eres novato, conviene que sepas, ya que ser traductor autónomo puede ser el mejor trabajo del mundo, pero aún con una buena planificación puede ocurrir que las cosas salgan mal, así que conviene no confiarse demasiado incluso en los momentos en los que todo vaya bien. Como suele decir nuestro colega Xosé Castro (@xosecastro), los clientes hay que buscarlos con la barriga llena, y no cuando las cosas van mal.

Para cerrar, hago un llamamiento general a todos aquellos que no sean traductores y hayan leído esta entrada por la curiosidad del título. No compadezcáis (más) a los (traductores) autónomos que trabajan desde casa. Porque, aunque lleven el mismo chándal desde hace unos días y huelan mal (algo que no suele ocurrir :mrgreen: ), es posible que ganen más que tú. 

¡Hasta la próxima entrada!

Uno de los temas más comentados de esta semana es el esperado desembarco de Netflix en España, una gran noticia para el sector audiovisual, sobre todo por la amenaza que puede suponer para la industria española su modelo de negocio a medio/largo plazo. Hace tiempo ya hablé en el blog sobre la conveniencia de un sistema más ligado al modelo de PPV o de televisión bajo demanda, y Netflix en cierto modo parece inclinarse más hacia este modelo que otros servicios de la competencia, pero con algunas carencias e inconvenientes. Empecemos por el principio:

Los inicios de Netflix y la caída de Blockbuster en Estados Unidos

Antes de entrar de lleno en analizar Netflix y el resto de servicios que podemos usar aquí en España, considero importante analizar y entender la historia del hundimiento de Blockbuster, una franquicia de videoclubs que quebró a finales de los 90, para así entender por qué Netflix puede ser tan importante y por qué el modelo tradicional de alquiler dejó de ser rentable desde entonces.

En aquella época (finales de los 90), Netflix fue una de las empresas pioneras en ofrecer servicios alternativos al videoclub tradicional en Estados Unidos. Mientras BlockBuster seguía un enfoque tradicional basado en el alquiler presencial de los productos audiovisuales en sus establecimientos, con recargos por devoluciones o pagos atrasados (similar a lo que han hecho aquí los videoclubs de toda la vida), Netflix comenzó a ofrecer un servicio de alquiler por correo e invirtió en crear una de las primeras plataformas con catálogo online para la distribución y consumo de productos audiovisuales en formato digital. Esto hizo que Netflix eliminara la barrera de tener que disponer de un gran número de establecimientos para ofrecer un catálogo amplio a sus clientes.

blockbuster closing

Chris Anderson bautizó a este fenómeno como long tail o cola larga. Básicamente, la cola larga es un símil para explicar que una tienda online puede albergar un mayor número de productos que una tienda física. Este fenómeno es lo que está detrás del auge de servicios como Netflix o Amazon frente a otros tradicionales como Blockbuster. En otras palabras, se descubrió que el modelo digital era mucho más rentable que el tradicional al eliminar numerosas barreras comerciales, principalmente la barrera física del espacio y de la distribución desde establecimientos.

Modelo Cola Larga

Al poco tiempo, Blockbuster quebró de forma progresiva, tal y como se anunció en su momento, por culpa del auge de las descargas en Internet. Aunque en realidad también influyeron sobremanera la crisis económica y el hecho de que otras compañías como Netflix o Redbox se adaptaran antes y mejor que ellos a los servicios de visualización por streaming a través de Internet. Muchos vieron en la quiebra de Blockbuster la muerte del sistema de videoclub tradicional, dado que ya no tenía sentido ir presencialmente a alquilar una película porque los usuarios podían hacerlo por otros medios más cómodos (legalidad y moralidad aparte).

El problema de las descargas de Internet

La evolución de la era analógica a la digital, cuyo principal exponente en el mundo audiovisual fue la transición de las ya antiguas cintas VHS a los DVD, junto con el posterior surgimiento de las televisiones inteligentes, facilitó la propagación de los productos audiovisuales a través de Internet, bien mediante el ripeo de los DVD originales (y su posterior publicación en redes de descarga como las P2P o en servicios de descarga directa como las ya extintas Rapidshare o Megaupload, entre otras), bien mediante la subida de estos productos a páginas web con servicio de alojamiento y reproducción de vídeos, como YouTube, Vimeo o similares. Dicho de una forma sencilla, el formato de DVD facilitaba la extracción del material audiovisual y su propagación por Internet (si quieres profundizar sobre cómo extraer los archivos de vídeo de un DVD te recomiendo que le eches un vistazo a esta entrada).

En consecuencia, desde entonces los consumidores pueden descargar o reproducir sus películas y series favoritas sin demasiado esfuerzo desde Internet. Por tanto, ¿para qué pagar por consumir un producto si los usuarios pueden hacerlo gratis? Ética y moral aparte, lo cierto es que era una tontería acercarse al videoclub pudiendo descargarlo todo desde casa. Esto también se aplica a los subtítulos, ya que desde el surgimiento y estandarización del formato Subrip (SRT), los usuarios pueden crear sus propios subtítulos y subirlos a Internet. Esta situación ha generado un debate muy profundo respecto a la sostenibilidad del sistema de mercado tradicional, en caída evidente por las descargas de Internet y por la digitalización de los productos (y por no saber adaptar el modelo a estos últimos).

Del videoclub a Netflix en España

En España los videoclubs han sobrevivido más tiempo quizá por la reticencia de muchos usuarios a abandonar el sistema de toda la vida, o por la lentitud de la industria para adaptarse a los modelos de streaming. En cualquier caso, la decadencia del sistema tradicional, aunque lenta, ha sido inevitable, y cada vez hay menos usuarios que utilizan el videoclub.

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Videoclub cerrado en Almería.

El mercado ha evolucionado de la mano de las operadoras telefónicas, que han comenzado a ofertar servicios de televisión por cable con aplicaciones online para televisiones inteligentes, ordenadores, videoconsolas y dispositivos táctiles que incluyen, entre otros atractivos, un catálogo de películas y series. Es el caso del ya famoso Yomvi de Movistar+, y del resto de aplicaciones similares ofrecidas por Orange, Vodafone y demás operadores.

La idea parece que ha cuajado bien entre los consumidores, aunque el sistema quizá no es el que dé una mayor libertad a los usuarios. Para empezar, en el caso de Yomvi, por ejemplo, para poder utilizarlo los usuarios tienen que ser clientes de Movistar y haber contratado previamente una tarifa de Internet, ADSL o teléfono para pasar a utilizar un paquete especial llamado Fusión. Esto significa que el usuario está obligado a pagar solo para tener acceso al catálogo. A partir de ahí, en función del plan de suscripción que se contrate, los usuarios pueden acceder a unos contenidos u otros.

El sistema Yomvi parece que funciona bien (yo mismo lo utilizo y doy fe de que está bastante bien), pero obliga al usuario a pagar un precio engordado que puede ascender hasta los 65 euros mensuales en un paquete que, eso sí, incluye Internet, el teléfono y una línea móvil. Personalmente, creo que podrían hacer mucho más por hacer que a Yomvi pudieran acceder más usuarios, bien liberándolo para usuarios de otras operadoras, bien ofreciéndolo como un servicio individual a un precio más asequible.

¿Qué diferencia a Netflix del sistema Yomvi? ¿Es mejor o peor?

La principal diferencia que aporta es que puedes suscribirte directamente a su catálogo sin necesidad de haber contratado un paquete que incluya Internet, teléfono o similar. En ese sentido, podemos decir que es más flexible y da más libertad al usuario. Pero por otro lado debemos tener en cuenta que para usar Netflix necesitamos Internet, por tanto es probable que muchos usuarios prefieran contratarlo todo con el mismo operador, sobre todo si ofrecen una buena tarifa.

Otra diferencia importante es con respecto al catálogo. De momento, el catálogo de Netflix es bastante más limitado que los catálogos de Yomvi+ y los de las televisones de Orange y Vodafone, principalmente porque las operadoras suelen adquirir los derechos en exclusiva de contenidos que interesan a un gran número de espectadores, bien por adquirir los derechos de emisión de determinados productos, como ocurre por ejemplo con Juego de Tronos (cuyos derechos de emisión en España los tiene Movistar+ en exclusiva) o los eventos deportivos; bien por incorporar en su catálogo a los canales que emiten los estrenos de las series del momento. como ocurre con The Walking Dead (Fox), Modern Family (Fox), Castle (AXN), Anatomía de Grey (Fox) o The Big Bang Theory (TNT), por citar algunos ejemplos.

En cambio, en Estados Unidos los usuarios de Netflix pueden acceder a muchos más títulos que los usuarios españoles. Pero en España, Netflix ni siquiera puede emitir los estrenos de las series que ha autoproducido, como House of Cards o Orange is the New Black, porque Movistar+ se hizo con sus derechos hace tiempo. No obstante, si amplían el catálogo español y emiten las series y películas del momento, es probable que ganen mucho terreno a la competencia. El problema es que es difícil adivinar hasta qué punto van a lograrlo, ya que en España hay una clara tendencia a monopolizar los productos audiovisuales para explotarlos al máximo. Por poneros un ejemplo, Wuaki.tv lleva funcionando en España desde 2012 con un sistema similar a Netflix y aún no ha conseguido hacer sombra a la competencia, principalmente porque su catálogo no es lo suficientemente completo.

Conclusiones

En mi opinión, las alternativas al sistema tradicional, como las de Yomvi o Netflix han llegado algo tarde a España, y los usuarios son reacios a abandonar la comodidad de las descargas gratuitas. Personalmente, (y llamadme iluso) quiero pensar que hay usuarios que de algún modo valoran aportar su granito de arena al sector audiovisual consumiendo de forma legal (Movistar+ cuenta apróximadamente con 3,6 millones de clientes), pero me temo que esta situación ha generado una brecha en los perfiles de los consumidores. Ahora claramente podemos diferenciar entre los usuarios que están dispuestos a pagar/pueden pagar y contribuyen a la sostenibilidad del sector, y los que no y recurren a la descarga gratuita por diferentes motivos o circunstancias. Y aquí distinguiría también entre los usuarios que prefieren consumir contenidos con baja calidad (y aquí incluiríamos también la calidad de los subtítulos y traducciones) y los que prefieren invertir en un producto óptimo y de buena calidad (no es lo mismo descargar una película en baja resolución y pillar unos subtítulos mal hechos, que ver la misma película en HD con los subtítulos profesionales). Ahora, en definitiva, la pelota está en el tejado de los usuarios, que son los que deciden si pagan o no por consumir un producto (y por tanto si se suman o no al sistema).

Respecto a Netflix, el tiempo dirá si es capaz de hacer sombra a las operadoras telefónicas o no, que son las que controlan ahora mismo las emisiones y las que ofrecen servicios similares al suyo. Personalmente creo que les llevará bastante tiempo, ya que tienen que seguir ampliando su catálogo para atraer a los clientes que ya utilizan servicios como Yomvi+ y que tienen acceso a más contenidos de los ofrecidos por Netflix a día de hoy. Reconozco que el modelo de Netflix me gusta mucho, pero considero que aún les queda mucho camino por recorrer para ganarse el beneplácito de los usuarios españoles.

Lo ideal, en mi opinión, sería que todos pudiéramos acceder de forma libre a un catálogo en el que pudiéramos alquilar o comprar los productos que queramos ver. Como comenté hace tiempo, las televisiones inteligentes están más que preparadas para este sistema y estoy seguro de que algo así aumentaría la demanda. Pero me temo que, de momento, el modelo no favorece este sistema, así que nos toca conformarnos con lo que tenemos.

En cualquier caso, la llegada de Netflix es algo positivo y, con suerte, hará que en el futuro se produzcan nuevos cambios en el modelo de oferta y demanda de los productos audiovisuales.

¿Y tú, qué piensas al respecto? ¿Te convence la propuesta de Netflix? ¿Crees que es bueno para el sector? ¿Qué vaticinas para el futuro?

Es uno de esos tópicos tontos se suelen decir, pero reconozco que en mi caso se cumple. Sí, han pasado unos meses desde la última entrada. Aquella en la que escribí un artículo en defensa del doblaje y la traducción audiovisual a raíz de un desafortunado artículo de Juan Gómez-Jurado en contra del doblaje. Fue la entrada más leída del blog y se compartió por todas partes. El tema levantó ampollas. Tanto que hasta Miguel Ángel Jenner (el actor que dobla a Samuel L. Jackson en Pulp Fiction y en otras muchas películas) me escribió un tuit de felicitación. En fin, detalles pequeñitos que hacen bastante ilusión.

El viaje a Buenos Aires

Desde entonces, la verdad es que he estado bastante ocupado con Traduversia y varios encargos de traducción audiovisual, maquetación y diseño web, y también viajando. No pude contaros apenas nada acerca de mi viaje a Buenos Aires en junio con motivo del Simposio Hispanoamericano de Traducción y Nuevas Tecnologías organizado por el CTPCBA, en el que impartí tres talleres sobre diseño web, subtitulación y maquetación y dí una charla sobre DTP. La asistencia fue masiva (más de 300 asistentes) y la respuesta a las actividades pre y post simposio fue excelente (¡hasta tuvimos que hacer un segundo turno del taller de InDesign). Si queréis saber más sobre el evento, podéis leer las crónicas y artículos que se publicaron en el último número de la revista del CTPCBA (a partir de la página 65).

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Fue una experiencia maravillosa en la que por fin pude conocer al gran Damián Santilli y en donde tuve el gusto de compartir escenario con Xosé Castro, Gabriela Scandura, Melina Ruiz Arias, Fabián D’Andrea, Paula Grosman, Luisa Montealegre y Pablo Mugüerza. Fue Damián quien me recibió en la sede del Colegio y me presentó a toda la gente del CTPCBA, con la que pude compartir unas veladas maravillosas, como la noche que cenamos todos juntos en casa de Damián o cuando Santiago Murias, Héctor Gomá y Santiago Lorenzatto me llevaron a probar el famoso asado argentino y los helados de dulce de leche (riquísimos, oigan).

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La verdad es que se portaron de fábula conmigo y lo pasamos estupendamente, así que no quería dejar pasar la oportunidad de darles las gracias desde acá, ahora que retomo la actividad habitual en el blog tras un verano y inicio de otoño moviditos. Por suerte, dentro de poco volveremos a vernos, ya que en abril asistiré al VI Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación para de nuevo dar una charla e impartir un par de talleres a los asistentes. Espero que esta nueva experiencia sea tan buena o incluso mejor que la última. Ya os contaré.

A la vuelta, Pablo Muñoz, mi compañero en Traduversia, y yo detectamos que hubo decenas de altas nuevas en Traduversia de usuarios argentinos. Parece que a los asistentes al Simposio les agradó la iniciativa y muchos de ellos se sumaron sin pensárselo demasiado. Gracias a esto y al resto de iniciativas que hemos lanzado desde Traduversia como los cursos por correo, nuestro curso gratuito ya cuenta con más de 2000 alumnos, y el resto de cursos siguen recibiendo alumnos de forma continua. Además, hace unos días enviamos un cuestionario a nuestros suscriptores y las respuestas que nos dieron fueron muy positivas. 

El viaje a Bruselas

En fin, lo cierto es que las cosas no podrían ir mejor, pese a que reconozco que no dispongo de tanto tiempo para mis aficiones. Afortunadamente, en verano pude viajar a Bélgica con mi chica para tomarme unos días de vacaciones que me vinieron la mar de bien. Si no habéis estado allí, os lo recomiendo encarecidamente. Los vuelos suelen ser baratos y, si buscas bien, hasta puedes encontrar alojamientos de calidad. La cerveza es exquisita (pide siempre cervezas locales o artesanales) y se come mejor que en otros sitios de Europa (no dejes de probar la carbonnade flamande).

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Sentado en una terracita de Bruselas

Escapadas nacionales

No todo es ir al extranjero. Allá por junio tuve la oportunidad de visitar las zonas de Rueda y Tordesillas, en la provincia de Valladolid. Esta es una de las zonas vinateras de referencia del territorio nacional. Concretamente, en la localidad de Rueda es en donde se producen algunos de los mejores vinos blancos del país.  Por ello, aproveché la ocasión para visitar la bodega de Montepedroso y catar algunos de sus vinos, que estaban deliciosos. También me dejé caer por Granada, ya que llevaba tiempo sin ir a visitar a la familia y a los amigos.

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No todo es traducir

En fin, que no todo va a ser traducir. Los traductores pasamos muchísimo tiempo frente al ordenador y necesitamos momentos así para poder desconectar y descansar la mente. Desgraciadamente, cuando eres autónomo, en el momento en el que dejas de trabajar también dejas de producir, por tanto es importante organizarse bien para que estas escapadas no acaben repercutiendo en la facturación mensual. Por otro lado, es bastante común que los clientes te contacten para un nuevo proyecto en los días previos a un viaje (¡la famosa Ley de Murphy!). Hay incluso quien dice que, si estás escaso de trabajo, lo mejor que puedes hacer es organizar un viaje para el fin de semana próximo, je.

Chascarrillos aparte, en estos viajes he descubierto lo sano que es rechazar esos proyectos (si puedes) o delegarlos a otros compañeros, como tuve que hacer con Nadia García, a quien delegué un par de episodios de un famoso reality de cocina (¡gracias, Nadia!). Antes solía aceptar estos encargos urgentes y viajaba con todo el equipo encima para seguir trabajando. Pero reconozco que, aunque los traductores podemos llevarnos nuestro trabajo de viaje, no disfrutas de la misma manera que si te vas descuidado.

Planes de futuro para el blog

No sé si os habéis fijado, pero si echáis un vistazo alrededor veréis que le he dado un buen lavado de cara al blog. He creado una sección especial con los cursos que imparto en Traduversia sobre maquetación, diseño web y subtitulación (échales un vistazo si aún no los has visto), y también he añadido un par de bloques nuevos en la barra lateral para actualizar los contenidos que se habían quedado desfasados.

Además, en estos días he escrito un par de entradas nuevas que espero publicar próximamente. En una de ellas analizo hasta qué punto puede ser conveniente o interesante darse de alta como autónomo al acabar la carrera, un tema que suele ser algo conflictivo y sobre el que hay división de opiniones.

Eso es todo por ahora. Espero que os haya gustado esta pequeña puesta al día de las cosas que he hecho en estos meses. De aquí en adelante, seguiremos como siempre con entradas sobre temas relacionados con la traducción en general, la traducción audiovisual, la maquetación y la informática aplicada a la traducción.

¡Hasta la próxima!