“¡Mamá, que mi serie va a salir en la tele!”

Esas fueron mis palabras cuando estaba viendo la tele el martes pasado y, de repente, zasca, puse Energy y pude ver que estaban anunciando la serie que he estado traduciendo en estas últimas semanas. Aquí tenéis el anuncio:

Como veis, se trata de Barter Kings (en español, Los Reyes del Trueque, que fue el nombre que propuse yo y que finalmente han escogido), un reality estadounidense que va sobre dos tipos que tienen una tienda y se dedican a ir timando al personal hacer trueques para ganarse la vida. Básicamente, comienzan con un objeto de poco valor que tienen en su almacén (como, por ejemplo, un bate de béisbol), y lo van cambiando por otros objetos hasta que al final consiguen algo de mayor valor (como, por ejemplo, un barco, un coche o una moto). Como veis, no es más que otra serie americana estadounidense más de las que se suelen emitir en TV. Y, cómo no, una de mis obligaciones como traductor ha sido la de preservar su esencia. Y la verdad es que, aunque los tipos eran un poco “garrulos”, al final no he podido evitar reírme a pleno pulmón en muchas ocasiones (había un tipo clavado a Hulk Hogan que se hacía llamar “Señor Oso”, con eso os lo digo todo) y he acabado disfrutando mucho por momentos (aunque espero que no se me haya pegado demasiado de ellos).

¿Cómo? ¿Que queréis saber cuándo se estrena? Yo os lo digo. Se estrena mañana por la noche (23F) a las 22:00 en Energy. No sé vosotros, pero yo pienso comprarme un cubo de palomitas del tamaño de una bañera y revolcarme dentro de él para celebrar que ya he terminado todo el proyecto, y una buena cerveza que me permita no prestar mucha atención a los cambios que hayan hecho en mis traducciones sin consultarme (creo que eso va a ser lo que peor voy a llevar, sinceramente).

promoBarterKings

 A continuación, me gustaría contaros cómo ha sido todo el proceso de este proyecto, comentando, entre otras cosas, los retos y dificultades, el calendario de trabajo, las herramientas que he utilizado y, finalmente, mis conclusiones.

1. Retos y dificultades:

  • Para empezar, el doblaje del proyecto, en total, ha durado 2 semanas, en las que he tenido que traducir 14 capítulos (los de la primera temporada). El guión de cada capítulo tenía entre unas 4.000 y unas 5.000 palabras y, de media, el plazo que he tenido para entregar cada capítulo ha sido de entre uno o dos días (en el mejor de los casos).
  • Las referencias culturales y la terminología de los objetos que aparecían también han sido un quebradero de cabeza bastante grande. A lo largo de la serie, aparecían muchos objetos típicos de la cultura estadounidense, y ha sido todo un reto traducirlos. Términos con una alta carga cultural, como “muscle car” (que traduje como “deportivo vintage”, “pitching ball machine for baseball” (que traduje como “máquina lanzapelotas de béisbol”) o “alpaca” (que, básicamente, es un animal típico de California). También aparecían otros objetos más técnicos, sobre todo herramientas especializadas, como “scissor lift” (elevador de tijeras), “sawzall” (sierra de sable), “riding lawnmower” (tractor cortacésped) o “deep fryer” (freidora industrial), por citar unos pocos (poquísimos, porque solo esos que os acabo de citar aparecían en un solo capítulo, así que multiplicad por 14).
  • Mantener el registro y el tono de los protagonistas: Los protagonistas son dos tipos blancos de California pero, sorprendentemente, hablan como si fueran negros del Bronx. He tenido que traducir expresiones muy coloquiales y “barriobajeras”, si se me permite la expresión. Es increíble la cantidad de significados y matices que puede tener la palabra “badass” según el contexto en el que aparezca. Algo muy parecido a lo que ocurre en Granada con la palabra “polla”. Además, los personajes hablaban como auténticas centellas, eran capaces de meter en un solo segundo de vídeo frases kilométricas, por lo que había que hacer auténticos milagros para conseguir expresar en pocas palabras lo que decían.
  • He tenido que lidiar con mucha presión antes de cada entrega, y he tenido que cumplir con muchos requisitos y exigencias por parte del estudio de doblaje. Para empezar, querían que el guión tuviera un formato y unas características muy concretas y el director de doblaje insistía mucho en que resumiera lo máximo posible las intervenciones de los personajes.

Por suerte, no he estado solo en esta aventura, ya que Lara Quero (de la que, por cierto, os recomiendo encarecidamente su blog, en el que cuenta su increíble estancia en China durante un año y medio), ha estado ahí para descargarme de trabajo cuando lo he necesitado, dándome descanso y unas horas de sueño muy valiosas para poder seguir adelante con los capítulos. Ha sido casi como mi ángel de la guarda, porque apareció de repente en el momento en el que más la necesitaba para echarme una mano. Su trabajo ha sido brillante y hemos forjado una alianza que espero continúe en el futuro.LaraRafa

2. Calendario de trabajo

Para que os hagáis una idea, este ha sido el calendario de entregas que he tenido que afrontar:

CalendarioBarterKings

Como veis, solo tuve un día de descanso, que se debió a problemas con el servidor FTP, y que al final acabé pagando porque se me acumuló mucho trabajo para la segunda semana. Lidiar con los deadlines ha sido, sin duda, la parte más dura de este trabajo, y la más determinante, ya que me he quedado con la sensación de que, si hubiera contado con más tiempo, podría haber entregado un trabajo de una calidad mucho mayor. Por otra parte, como veis, traduje el primer capítulo de la serie solo 12 días antes del estreno, así que seguro que os podéis hacer una idea de la locura que ha sido todo esto.

3. Herramientas y técnicas para mejorar la productividad

He de reconocer que en un principio pensaba que podría sacar adelante el proyecto sin problemas, pero poco a poco muy fui dando cuenta de que tenía que aumentar mi productividad si no quería verme todavía más agobiado por el tiempo. Así que tuve que darle un poco al coco. El martes que tuve de supuesto descanso, en realidad lo invertí en organizarme y en buscar formas de hacer mi trabajo de una manera más productiva.

Tal y como os conté en la entrada anterior, hasta ese momento, estaba trabajando con dos ordenadores, el portátil con un teclado externo para visualizar el vídeo con el reproductor VLC, y el ordenador de sobremesa para trabajar a pantalla dividida con el documento del guión a la izquierda y el documento de la traducción en la derecha, que es donde iba escribiendo. Sin embargo, en cuanto vi el segundo capítulo de la serie me di cuenta de que había un montón de expresiones y frases que se repetían de manera constante.

barterkings2Eso se debía a que los capítulos seguían más o menos una estructura fija, en la que los personajes se enfrentaban a unas situaciones comunicativas muy parecidas. Por lo general, los personajes empezaban siempre cada capítulo en el almacén de su tienda, vacilándose entre ellos mientras buscaban nuevos objetos que pudieran servirles para hacer trueques nuevos, y luego iban visitando a diferentes personas que les contactaban para hacer los trueques. Por tanto, eran muchas las ocasiones en las que se presentaban y decían frases como “How is it going?”, “What’s up?”, “Nice to meet you”, “Pleasure”, “I am fulano”, “Are you fulano?” y cosas así. Además, había una serie de coletillas y frases hechas que repetían constantemente cada vez que hacían un trato (por ejemplo, frases como “You got a deal”, “We got a deal”, o “Let’s make a deal”, que casi siempre acababa traduciendo con expresiones como “Trato hecho”, “Hay trato” o expresiones parecidas. Además, los códigos de tiempo y los nombres de los personajes eran los mismos y el formato de guión que me exigían me obligaba a ponerlos en el lado izquierdo junto a los códigos de tiempo, por tanto estaban separados del resto del texto.

rinconcito

Así que, como ya habréis podido imaginar algunos de vosotros, se me ocurrió que podría ser buena idea empezar a trabajar con Trados y crear una MT en la que fuera guardando todas esas coincidencias para ahorrar trabajo. Y creo que esta ha sido, sin duda, la mejor idea de todas. En cada capítulo nuevo que iba haciendo había cada vez más concordancias, llegando a tener traducido de manera automática entre un 15 y un 20% de cada guión, lo cual se podría traducir perfectamente en entre una hora y una hora y media de trabajo. Y, además, tenía la ventaja de que cada vez que se repetía el nombre de alguno de los objetos podía consultarlo fácilmente, mientras que en Word, si se me olvidaba lo que había puesto hace 10 minutos para traducir “Scissor lift”, tenía que volver a buscarlo en el documento. En resumen, Trados fue un gran acierto.

De todas formas, no todo eran ventajas. Trados me provocaba el inconveniente de que, al traducir desde el documento del guión original, al exportarlo tenía que volver a editar el documento con el procesador para darle el formato que me demandaba el director de doblaje, lo cual me llevaba también un buen rato, pero prefería eso a tener que estar traduciendo mil veces lo mismo. Además, de ese modo también podía ir revisando a la vez que iba editando y ajustando cada intervención, por tanto no me suponía demasiado problema.

4. Conclusiones

Creo que, hasta la fecha, este reality ha sido el proyecto más duro que he tenido que afrontar. Me ha permitido darme cuenta de muchas cosas, unas buenas, y otras malas. Me he dado cuenta de que mi voluntad va más allá de lo que yo mismo pensaba pero que, al mismo tiempo, todavía tengo muchas carencias como traductor que tengo que seguir puliendo. Traducir para doblaje conlleva saber trabajar con una serie de limitaciones, la más significativa, la de cuadrar cada traducción dentro de la intervención de cada personaje, lo cual en muchas ocasiones es un misión casi imposible por lo sintético que llega a ser el inglés y por la velocidad a la que hablan los personajes. Por tanto, a veces no queda más remedio que resumir o, directamente, hincar la rodilla y quedarte con lo más relevante de cada intervención.

Debo reconocer que me hubiera sentido mucho más cómodo si entre el director de doblaje y yo hubiera habido un ajustador, que en este tipo de casos suele ser lo normal. En realidad, creo que la cadena ideal de trabajo para este proyecto hubiera sido la siguiente:

  1. Iniciador
  2. Traductor
  3. Revisor/corrector
  4. Ajustador
  5. Director de doblaje

cadenatrabajo

Con este sistema, el iniciador simplemente se encargaría de facilitarle al traductor todo el material que necesita para trabajar (en este caso, los guiones originales y los vídeos de cada capítulo) y de ir controlando el tiempo y las entregas; el traductor solo se preocuparía de traducir, el revisor/corrector corregiría las expresiones que han quedado más forzadas  y le daría una mayor naturalidad al guión (entre otras muchas cosas, pero esta función en particular es la que yo he echado más de menos), el ajustador se encargaría de cuadrar los textos de cada personaje en los intervalos de tiempo de cada intervención y, por último, el director “solo” tendría que preocuparse de su labor de dirección dentro del estudio. Creo que, de esta manera, todo el proceso se llevaría a cabo con una mayor calidad y agilidad y, al mismo tiempo, con una mayor tranquilidad y con menor presión, ya que cada profesional se centraría en los aspectos que más le competen en realidad, y no tendría que estar preocupándose por otras cuestiones en las que no siempre está tan curtido, lo que normalmente acaba desembocando en frustración, presión y, en consecuencia, en una calidad más baja del producto final.

Sin embargo, a veces hay que adaptarse a la situación y aprender a lidiar con ese tipo de circunstancias. En este caso, los elementos 3 y 4 (ajustador y revisor) no siempre han estado dentro de la cadena (sobre todo el ajustador) y, por tanto, hemos tenido que adaptarnos y hacernos cargo de las funciones que estos hubieran hecho. En este caso, el director y yo hemos tenido que ajustar el guión, de forma que yo procuraba traducir de manera resumida cada intervención y luego él iba haciendo los ajustes que estimaba oportunos antes de entrar al estudio. Por otro lado, en la mayoría de ocasiones he tenido que revisarme yo a mí mismo, lo cuál no es siempre la mejor opción. Y es que, sin ninguna duda, los capítulos que, en mi opinión, han quedado mejor, han sido los que he podido trabajar con Lara, ya que las labores de traducción + revisión se han podido realizar de una manera más exhaustiva y con 4 ojos en vez de con 2, algo que siempre ayuda mucho.

Estoy seguro de que, después de toda esta experiencia, la segunda temporada de la serie saldría muchísimo mejor (en EEUU ya se está emitiendo la segunda temporada, y eso que la primera se estrenó este mismo verano…). Por lo que sé, ahora mismo la serie está teniendo mucho éxito en EEUU y, por la cuenta que me trae, espero que también lo tenga en España (crucemos los dedos).

En cualquier caso, creo que la calidad final del producto no ha sido mala y, si alguien piensa lo contrario, entonces se las tendrá que ver con mi amigo el “Señor Oso”:

¿Tenéis algún problema?

Ah, vale. Que no me entere yo…

😛

¡No os perdáis el estreno!

¡Hasta la próxima!

¡Hola a todos!

Después de una semana traduciendo “like hell” he podido sacar algo de tiempo para preparar esta entrada. En este caso, como habréis podido deducir al ver el poco texto que hay escrito, se trata de una “vídeoentrada” en la que quiero acercarme a vosotros para que me conozcáis de una manera más íntima y más directa y, como yo digo, “desvirtualizarme virtualmente”, valga la redundancia. Después de haber visto en las últimas semanas algunos vídeos como el de Pablo Muñoz (una pasada) o el de Javier Sánchez Camacho, he pensado que podía ser una buena idea hacer un vídeo más íntimo en el que pudiera dejar a un lado toda la frialdad e impersonalidad de las redes sociales y descubrirme ante vosotros.

Picture 33

Además, en el vídeo también he querido aprovechar la ocasión para enseñaros mi rinconcito de trabajo, hablaros de las últimas cosas que he estado haciendo y contaros las cosas que he ido mejorando en los últimos meses (también hay que hablar de uno mismo de vez en cuando).

Bueno, no me enrollo más. El protagonismo de hoy quiero que sea para el vídeo así que, sin más, me despido hasta la próxima entrada.

El rincón de trabajo de un traductor audiovisual – Blog Jugando a Traducir de Rafael López en Vimeo.

Puede que muchos hayáis oído hablar alguna vez de lo que en el mundo del baloncesto los expertos denominan “intangibles”. Para aquellos que no lo sepáis, se trata de aquellas acciones que no se reflejan en las estadísticas oficiales pero que suponen un beneficio para el equipo (en ocasiones, un beneficio importante). A lo mejor este símil baloncestístico que quiero hacer me sale rana, pero mi cabeza no dejar de pincharme para que lo saque a la luz.

En las estadísticas del traductor (por continuar con el símil) se ven reflejados aspectos como las horas de trabajo, la productividad, la calidad, la eficiencia, el rendimiento, las tarifas, el precio final, etc. que siempre suelen ser los que más se tienen en cuenta a la hora de valorar al traductor como profesional. También son los que nosotros, los traductores, tomamos más en consideración a la hora de evaluarnos, y nos preocupa no poder estar a la altura en cada uno de ellos, por lo que estamos constantemente esforzándonos e invirtiendo para potenciarlos.

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Esta es María tras enterarse de que solo traduce 400 palabras/hora.

Sin embargo, que seas capaz de meter 50 puntos en un partido o, en términos traductoriles, de traducir tropecientas mil palabras, no implica que seas mejor traductor que otro que no esté a la altura de esas cifras. Creo, sinceramente, que hay otros aspectos más humanos que no siempre se tienen en cuenta y que deberíamos recordar de vez en cuando:

LOS INTANGIBLES DEL TRADUCTOR

    • Pasión por tu trabajo: un buen traductor debe amar su trabajo, porque se trata de un oficio duro y sacrificado, y solo amándolo es posible poder entregarte al 100%.
    • Curiosidad y ganas de aprender: los traductores estamos inmersos en un aprendizaje constante. Hoy tenemos que traducir un documental sobre el conflicto palestino-israelí, y mañana sobre el uso de los biocombustibles. Los temas que nos toquen no siempre nos van a interesar, pero es interesante tener una curiosidad que saciar y una motivación por aprender.
    • Espíritu de superación y afán de mejora: esta va ligada a la anterior. Para convertirse en un buen traductor y en buen profesional hay que ser exigente con uno mismo y desarrollar un sentido crítico que nos permita mejorar nuestra capacidad y nuestras destrezas a lo largo del tiempo.
    • Capacidad de esfuerzo y sacrificio: los traductores trabajamos muchas veces bajo presión y en situaciones límite, por lo que es importante desarrollar una fuerza de voluntad y un espíritu de trabajo que nos ayuden a lidiar con ese tipo de situaciones.
    • Dignidad: en la actualidad, nuestra profesión no es precisamente la mejor considerada del mundo, por tanto hemos de hacernos valer y tenemos que saber medir bien el trato que damos y recibimos por parte de nuestros clientes y compañeros de oficio. En ese sentido, todos tenemos derecho a recibir un trato digno.
    • Honradez y sinceridad: es fundamental que seamos justos y consecuentes con nuestro propio trabajo, además de saber cuándo aceptar o cuando rechazar un encargo midiendo bien nuestra propia capacidad y disponibilidad.
    • Ética y moralidad: El traductor, en general, suele verse condicionado por diversos factores. Unos de índole profesional, como el de la fidelidad al cliente y al autor, el de cumplir con sus encargos en el tiempo acordado y por el precio convenido, o el de satisfacer otros compromisos y responsabilidades que a menudo van ligados a su trabajo.  Por ello, deberá cumplir con máximas como:
        • Cobrar lo justo por cada trabajo,
        • Cumplir con los compromisos pertinentes,
        • Respetar al cliente,
        • Respetar a sus compañeros de profesión,
        • No dinamitar el mercado,
        • etc.
paco

Trabajo en equipo en España: definición gráfica.

  • Compañerismo y trabajo en equipo: Con compañerismo no me refiero a lo que la mayoría de gente suele hacer, que básicamente es procurar no llevarse mal con nadie. Creo que los traductores tenemos que trabajar en equipo en muchas ocasiones, tanto si trabajamos en plantilla como si somos autónomos, y ya se sabe que ese tipo de situaciones pueden desembocar en roces. Es bueno tener paciencia, saber mirar por el de al lado y ponernos en su lugar. Esto es, en una sola palabra, empatía. Para mí, el compañero ideal sería aquel que en un día de trabajo al límite o, directamente, en un mal día, me daría ánimos e incluso me ofrecería su ayuda para no dejarme solo ante el peligro. Siempre me ha gustado esa frase de “hoy por mí, mañana por ti”, pero sin dejar que haya ningún tipo de interés negativo de por medio, y basando esta máxima en el buen rollo y en el entendimiento mutuo. Todos tenemos malos días y siempre es agradable tener a alguien al lado que te ofrezca su mano.

Y, como yo siempre digo, creo que lo mejor que podemos hacer es procurar no convertirnos nunca en unos cretinos y, sencillamente, ser buena gente.

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¡Hasta la próxima!