Es de bien nacidos ser agradecidos y, llegados a este punto, me doy cuenta de que no lo he sido lo suficiente. ¿Por qué? Por inconsciente. Estoy seguro de que los que leéis estas líneas ya sois conscientes de la constante penumbra en la que vivimos los traductores y en la que vive el doblaje, pero hubo una época en la que no lo fuimos: la infancia.

Desde que éramos pequeños hemos crecido viendo nuestras series favoritas de dibujos animados que, por supuesto, estaban dobladas y traducidas al español. Aún puedo recordar aquellas mañanas de fin de semana en las que a veces me levantaba incluso más temprano que para ir al colegio durante los días de semana para poder ver los programas infantiles del momento, como Megatrix, Club Disney o la Banda del Sur, en los que emitían series como Chicho Terremoto, traducida por Xosé Castro y cuyo doblaje fue dirigido por Ángel Sacristán; Punky Brewster, con José Ángel Juanes como director de doblaje; Bola de Dragón, traducida por Ivars Barzdevics y con Ángeles Neira como directora de doblaje; Los Simpsons y Futurama, traducidos por María José Aguirre; Doraemon, traducida por Daruma; Pokémon, traducida por Rosa María Pérez y con Amparo Valencia como directora de doblaje; La Banda del Patio, traducida por Darryl Clark y con el doblaje a cargo de Marta Tamarit; Power Rangers, traducidos por Ángeles Aragón; Charlie Brown y Snoopy, traducida por Alicia Losada y doblada bajo la dirección de José Luis Ángulo; o Rugrats, cuya traductora fue Virginia Almarcha y con la dirección de doblaje a cargo de Amelia Jara.

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Ya como adolescente, comencé a ver las series típicas de la edad. Por aquella época se emitían series como Yo y El Mundo, traducida por Kenneth Post y con el doblaje a cargo de Mari Luz Olier; Los Problemas Crecen, traducida por Quico Rovira-Beleta; Blossom, traducida por Elena Rufas; El Príncipe de Bel-Air, traducida por Francis Dumont; Sabrina, Cosas de Brujas, traducida por Ángeles Aragón; o Dawson Crece, con el doblaje a cargo de Cecilia Santiago.

Creo que es justo rendirles a todos ellos un merecido homenaje, pues fueron ellos quienes, gracias a sus palabras y sus traducciones, nos han alegrado y entretenido durante mucho tiempo y, al mismo tiempo, nos han inculcado los valores y las enseñanzas que gracias a todas esas series pudimos adquirir. Y, lo mejor de todo, es que muchos todavía siguen haciéndolo con series nuevas que vemos casi a diario y que también nos sirven de inspiración.

Y es que, en la actualidad, disfruto mucho viendo series como Castle, traducida también por Kenneth Post; Cómo Conocí a Vuestra Madre y The Big Bang Theory, cuyas primeras temporadas fueron traducidas por Alfredo Mañas y con la dirección de doblaje a cargo de Santiago AguirreFriends, también traducida por Darryl Clark, siendo Santiago Cortés el director de doblaje; Aquellos Maravillosos 70, traducida por Óscar Palmer; Padre de Familia, serie traducida por Elena Rufas; Downton Abbey, traducida por Carmen Piquer y con Manuel García Guevara como director de doblaje o Dexter, traducida por Esperanza García y con la dirección del doblaje a cargo de Eduardo Gutiérrez, si bien todas estas series ya he podido disfrutarlas viéndolas en VO y VOS, aunque siempre hay algunos capítulos que es inevitable verlos doblados al español (sobre todo si los pillamos en la tele).

Desde aquí, gracias a todos por haberme trasladado las palabras de aquellos grandes personajes que han marcado toda mi infancia y un buen trecho de mi vida.

Y, para los más nostálgicos, aquí van las intros de algunas de las series que he comentado en la entrada:

 Chicho Terremoto

 Punky Brewster

Bola de Dragón

Power Rangers

Campeones (Oliver y Benji)

Rugrats

Pokémon

La Banda del Patio

Charlie Brown y Snoopy

Blossom

Yo y El Mundo

¡Hasta la próxima!

¡Hola a todos!

Hoy vuelvo con una entrada en la que llevo trabajando toda la semana. Se trata de un vídeotutorial en el que os explico paso a paso y muy despacito cómo podéis diseñar vuestra factura en Excel. Vais a ver que hay dos vídeos a lo largo de esta entrada, el primero es simplemente una versión a cámara rápida a modo de aperitivo, y el segundo es el tutorial completo con mis indicaciones. En este vídeo introductorio podéis ver rápidamente qué es exactamente lo que os voy a mostrar. Os recomiendo encarecidamente que lo veáis a pantalla completa y en HD, si es posible, así lo disfrutaréis más. Tras el vídeo, os dejo algunas indicaciones por escrito, aunque la información importante de todo el proceso la encontraréis dentro del vídeotutorial que os dejo al final de la entrada.

Vídeo introductorio

PROMO – Cómo diseñar tu factura en Excel de Rafael López en Vimeo.

1. ¿Por qué diseñar mi factura en Excel?

Como muchos ya sabéis, Excel es el programa para la creación y edición de hojas de cálculo de Microsoft. Se trata de una herramienta muy útil para tareas contables, financieras, estadísticas y numéricas en general. Nos permite automatizar tareas como por ejemplo la realización de cuentas, que es algo que nos va a permitir ahorrar mucho tiempo cada vez que tengamos que emitir una factura.

Gracias a Excel, cuando tengamos diseñado nuestro modelo de factura, cada vez que emitamos una solo tendremos que cambiar la información básica, como los datos del cliente, el concepto del encargo, el nº de palabras o la tarifa. Así,  todos los cálculos se realizarán de manera automática sin que nosotros tengamos que preocuparnos de nada más. Incluso podremos conseguir cosas como que se actualice la fecha de manera automática o exportar nuestra factura en PDF para entregarla directamente a nuestro cliente.

Excel también nos permite utilizar varias plantillas que ya vienen predeterminadas y que podéis utilizar directamente (solo hay que hacer clic en Archivo/Nuevo/Facturas y elegir la que más nos convenga). Sin embargo, en el videotutorial yo os enseño a crear vuestra propio modelo de factura desde 0.

2. ¿Qué información debe incluir una factura?

Por lo general, los datos que debe incluir una factura son los siguientes, si bien no todos son obligatorios:

  • Fecha: es importante incluirla para quede constancia del día en que se emitió la factura.
  • Número de factura: siempre es recomendable seguir un sistema de numeración que facilite la identificación de nuestras factoras.
  • Datos del emisor y del cliente: Razón social (nombre de la empresa o nombre y apellidos del trabajador autónomo), dirección postal, CIF o NIF (en función de si somos una empresa o autónomos. Si somos extranjeros, entonces tendremos que poner el NIE). Podemos añadir otros datos, que no son obligatorios, pero sí recomendables, como el teléfono, la dirección de correo electrónico, fax (si tenemos), página web (si tenemos).
  • Concepto: descripción breve del servicio prestado. Ha de ser clara y directa, para no generar dudas en el cliente sobre si contrató o no ese servicio.
  • Tarifa: la tarifa aplicada y sobre qué la aplicamos (por palabra, por página, tarifa mínima, etc.)
  • Precio unitario o coste parcial: se trata del importe, sin impuestos, del servicio que hemos prestado.
  • IVA: Impuesto sobre el Valor Añadido. Tiene que figurar siempre en la factura, independientemente de quién la emita. Actualmente está en el 21%.*
  • IRPF: Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas: actualmente está en el 21% para autónomos y seguirá en esa cifra hasta el 31 de diciembre de este año.*
  • Importe total: La cantidad final que deberá pagar el cliente, que deberá incluir todos los impuestos fiscales.

Y, como comentario personal, es recomendable que la factura tenga un diseño profesional y que nos haga quedar bien ante el cliente. No hay que olvidar que la imagen también es un elemento importante.

*Para los que queráis obtener más información sobre los impuestos fiscales, os dejo la dirección de la web oficial de la Agencia Tributaria donde podéis consultar todo lo relativo a ellos:

3. Videotutorial

Aquí tenéis el vídeotutorial que he confeccionado. Los que hayáis visto el vídeo introductorio ya os habréis hecho una idea de cómo va la cosa. En el siguiente vídeo os explico paso a paso todo el proceso que habéis visto a cámara rápida en el vídeo del principio. Espero que os guste y, sobre todo, que os sea útil. Os recomiendo encarecidamente que lo veáis a pantalla completa y en HD. Ya me contaréis.

Cómo diseñar tu factura en Excel – Blog Jugando a Traducir de Rafael López en Vimeo.

¡Hasta la próxima!

Hoy quiero compartir con vosotros las herramientas que utilizo en mi día a día para afrontar los diferentes encargos y tareas que se me van presentando. Ya realicé una entrada anterior que formó parte de la saga de entradas encuadradas dentro del Proyecto Softrad, en la que hice una recopilación de herramientas para la traducción audiovisual.

Sin embargo, en esta entrada me gustaría compartir con vosotros cuáles de esas herramientas utilizo más y qué utilidad les doy. En la actualidad, la mayoría de encargos que estoy afrontando son subtitulados y traducciones de guiones y, por tanto, todos los programas que os voy a comentar a continuación serán para solucionar cuestiones relacionadas con dichas tareas:

Herramientas para la subtitulación:

  • Editor de subtítulos: Como muchos ya sabéis, siento una especial debilidad por Aegisub, pues es un programa gratuito y que tiene prácticamente todas las funciones que se le piden a un editor de subtítulos (la única pega que le veo es que carece de contador de caracteres). Aún así, me gusta tener en el cajón dos editores más para cubrirme las espaldas, y es por eso por lo que también tengo instalados Subtitle Workshop y VisualSubSync.
  • Programas para incrustar subtítulos: En muchas ocasiones necesitaremos incrustar nuestros subtítulos. Esta es una tarea que tengo que hacer casi a diario y para llevarla a buen puerto me gusta utilizar dos programas. Por un lado FormatFactory, que permite no solo incrustar subtítulos sino convertir nuestro vídeo al formato que necesitemos y exportar nuestros vídeos y subtítulos en alta definición (HD). En otras ocasiones, me gusta utilizar AviRecomp, por el simple motivo de que dispone de una opción que me permite añadir una franja negra en la parte inferior de la pantalla, de forma que los subtítulos queden sobre fondo negro. Esto no siempre lo llevo a cabo, pues depende de las características del encargo, pero en muchas ocasiones es bastante útil. Además, también tiene la ventaja de que nos permite comprimir los vídeos al tamaño que nosotros especifiquemos (hay que tener en cuenta que la calidad disminuye proporcionalmente), con lo cual podemos solucionar fácilmente la cuestión de conseguir que el vídeo no tenga un tamaño demasiado grande.
  • Reproductores: Antes de incrustar los subtítulos, y tras haberlos incrustado, me gusta comprobar que el vídeo se reproduce de manera adecuada y que los subtítulos funcionan tal cual los he configurado (si no los exportamos de la manera adecuada, nuestros subtítulos pueden perder el formato que les hayamos atribuido originalmente). Para ello, me gusta utilizar el Reproductor Multimedia VLC (VideoLAN), que nos permite añadir fácilmente los subtítulos a nuestro vídeo y comprobar así el resultado final. Como reproductor reserva, tengo instalado SPlayer, que es también un reproductor gratuito que permite incorporar los subtítulos con facilidad.
  • Paquetes de códecs: Es importante que cuando instalemos nuestros reproductores también instalemos un paquete de códecs de vídeo y audio para poder reproducir sin problemas los diferentes formatos de los archivos con los que trabajemos. Yo siempre instalo los packs K-Lite Codec Pack y el XP Codec Pack, que podéis descargar en los enlaces que os he facilitado.

Herramientas para la traducción y transcripción de guiones

En las últimas semanas he estado trabajando con AV Editor, un programa del que ya os he hablado en el blog y que sigue en fase de desarrollo (la cosa va para largo, me temo). Antes de empezar a utilizar este programa, utilizaba principalmente dos tipos de herramientas: un procesador de textos y un reproductor de vídeo.

  • Procesadores de textos: Siempre he utilizado Microsoft Word, aunque cuando he tenido que trabajar en otros ordenadores he recurrido a la socorrida suite de OpenOffice, que como la mayoría sabéis es gratuita y muy parecida a la de Microsoft.
  • Reproductores de vídeo: En este caso, siempre trabajo con VideoLAN, pues me permite configurar los atajos de teclado para trabajar con el vídeo a mi gusto. De esta manera puedo reproducir, detener, ralentizar o acelerar el vídeo rápidamente y sin tener que tocar el ratón.
  • Otros programas auxiliares: En los casos en los que no dispongo de guión para traducir el vídeo que me encargan, muchas veces he utilizado Adobe Premiere para realizar una transcripción automática gracias a una función que incluye que nos permite crear subtítulos automáticos. De esta manera podemos ahorrarnos mucho tiempo a la hora de descifrar muchas palabras del guión que algunas veces se nos pueden escapar. Por desgracia, la transcripción que realiza el programa no es perfecta, por tanto muchas veces tendremos que corregirla o editarla para poder trabajar sobre ella.

Hay otras herramientas generales que no he mencionado, pues todos somos conscientes de que es imprescindible utilizar herramientas como un navegador (suelo alternar entre Firefox y Chrome) para poder realizar nuestras búsquedas por internet y documentarnos, o nuestros propios diccionarios y fuentes de consulta. Personalmente, trabajo con una barra de favoritos que tengo bien preparada y organizada y en la que he incluido todas las fuentes online que utilizo. De esa manera, ahorro tiempo y puedo tener un acceso más rápido a todas mis fuentes y recursos. Además, también utilizo Dropbox para guardar todos los archivos de instalación de los programas que utilizo (sobre todo los editores de subtítulos y VideoLAN). De esta manera, si alguna vez me encuentro fuera de casa o no dispongo de mi ordenador podré instalarlos en cualquier otro PC sin tener que estar descargándolos de nuevo. También me gusta llevar en Dropbox un archivo con todas mis páginas de favoritos, de forma que cuando me encuentro en otro ordenador puedo cargarlo de nuevo en el navegador y trabajar como en casa. Todos estos programas y archivos los he incluidos dentro de una carpeta que he denominado «pack audiovisual«.

Otro de los grandes problemas suele estar ligado al envío o a la entrega de archivos. Dado que los archivos de vídeo suelen pesar mucho, en muchas ocasiones es imposible enviarlos por correo. Por suerte, gracias a los servicios de alojamiento podemos compartir y enviar nuestros archivos sin que peligre la capacidad de nuestra bandeja de correo. Yo suelo utilizar WeTransfer, que hasta la fecha no me ha dado ningún problema y me tiene bastante satisfecho. Con respecto a las «herramientas físicas», utilizo unos auriculares acolchados (de los que te cubren toda la oreja por completo sin aplastarte la oreja), una pantalla de 21,5 (cuanto más grande, mejor) y un teclado, ratón y sillón ergonómicos. 

Por supuesto, todo esto es una cuestión muy personal y, como se suele decir, “cada maestrillo tiene su librillo”, así que cada uno seguramente utilizará unas herramientas u otras en función de sus gustos o de sus necesidades. Ahora mismo, mis necesidades me hacen utilizar estos programas casi a diario pero, probablemente, en el futuro tendré que utilizar otros diferentes cuando esas necesidades cambien o se multipliquen (o cuando surjan o descubra nuevos programas que sean mejores que estos o me gusten más). De todas formas, os invito a compartir en esta entrada las herramientas que utilizáis para que así todos podamos dejar constancia de qué herramientas utilizamos más los traductores audiovisuales.


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¡Hasta la próxima!

 

NOTA: He creado un curso de diseño web en Traduversia en el que vas a poder aprender a crear dos tipos de páginas web diferentes, un microsite y una web de secciones, todo desarrollado en WordPress. Si te ha gustado la entrada, puedes ampliar información AQUÍ.

Después de una semana de trabajo bastante intensa, por fin he podido terminar el vídeotutorial en el que llevaba trabajando desde antes de Navidad.

Esta entrada pretende ser una continuación de una entrada anterior titulada “La web del traductor 2.0”, en la que os mencioné algunas herramientas online y programas con los que podíais elaborar vuestra propia página web sin mucha dificultad. WordPress es la que a mí me ha parecido la más interesante para este fin, aunque trabajar con él no siempre es sencillo para todos. Por eso, he elaborado esta entrada pensando sobre todo en aquellos a los que más les cuesta llevar a buen puerto este tipo de tareas.

  • Quiero aclarar que esta entrada con vídeotutorial es completamente amateur, y que en ningún momento pretende quitar mérito a aquellos diseñadores o proveedores de servicios de diseño web a nivel profesional. Esta es simplemente una forma sencilla de explicar en qué consiste todo el proceso para que todos aquellos que quieran tomar la iniciativa y deseen hacerlo por su propia cuenta puedan conseguirlo fácilmente. Para aquellos que tengáis una ambición mayor al respecto, os recomiendo directamente contactar con diseñadores profesionales.

TutorialWP

1. Introducción: ¿Qué es WordPress?

La definición formal nos dice que “WordPress es un sistema de gestión de contenido (en inglés Content Management System, o CMS) enfocado a la creación de blogs”. Pero, aunque WordPress se suele utilizar principalmente para la creación de blogs, la realidad nos dice que es una herramienta que no solamente se utiliza para ese fin.

Lo de CMS es un concepto que al principio cuesta entender. Dicho de una manera muy sencilla, los CMS son unas herramientas destinadas al desarrollo de sitios web, y que nos permiten desarrollarlos online gracias a la inclusión de un panel de administración. Dentro de este panel de administración podremos ir configurando de una forma interactiva nuestra página, de forma que podamos elegir nuestras plantillas, subir nuestros archivos, añadir nuevas funcionalidades, etc. Los CMS tienen la principal ventaja de que nos permiten separar la parte del diseño web de la gestión de los contenidos, de forma que, una vez que ya hemos elegido o trabajado nuestro diseño, solo tendremos que ir añadiendo los contenidos. De esta manera, podemos automatizar todo el proceso del desarrollo y facilitar todas las tareas relacionadas con la gestión del sitio sin tener que preocuparnos por el diseño de la web, que ya habrá quedado configurado y preestablecido.

Entre las principales ventajas de WordPress destaca que es una herramienta gratuita y fácil de utilizar (al principio cuesta un poco familiarizarse con ella, pero una vez conseguido, todo es muy intuitivo). Además, es una herramienta muy personalizable que podemos adaptar a nuestras necesidades si somos capaces de hacer un planteamiento adecuado y sabemos sacarle el máximo partido. Este se debe, principalmente, a la inclusión de una serie de herramientas complementarias, los widgets y los plugins, y a la gran variedad de plantillas (themes) que hay disponibles en internet.

A la hora de crear nuestro sitio con WordPress, podemos elegir entre dos opciones. La primera de ellas, y la más sencilla, es la de crearnos una cuenta directamente en WordPress, de forma que nuestro sitio ya aparezca instalado por defecto dentro del sitio web de WordPress. Este proceso es mucho más sencillo, pero trae consigo una gran cantidad de limitaciones que no nos permitirán personalizar nuestro sitio a nuestro gusto.

El segundo método consiste en descargar los archivos de instalación de WordPress para instalarlo en un servicio de alojamiento que nosotros contratemos en internet. Esta segunda opción es, en mi opinión, mejor que la anterior, pues es la que nos permitirá instalar todos los plugins, widgets y plantillas con los que queramos trabajar.

Es este último procedimiento el que vamos a seguir para desarrollar nuestro sitio web con WordPress.

2. ¿Qué necesitamos para crear nuestro sitio web con WordPress?

  1. Los archivos de instalación de WordPress: Lógicamente, es lo primero que tenemos que descargar. Podéis descargarlos en esta dirección: http://es.wordpress.org/
  2. Alojamiento: a continuación, tendremos que crearnos una cuenta con un proveedor de alojamiento (también conocido en la red como hosting). A ser posible, os recomiendo que busquéis uno gratuito. Yo os propongo utilizar 000webhost (www.000webhost.com).
  3. Acceso FTP: Necesitaremos tener acceso mediante FTP al servidor de nuestro proveedor de hosting, de forma que podamos subir los archivos de instalación de WordPress. Para tal fin, os recomiendo que utilicéis Filezilla, un cliente FTP que podéis descargar aquí.
  4. Editor de páginas web: A lo largo del proceso, necesitaremos editar uno de los archivos .php para poder instalar WordPress correctamente. No es necesario hacer la edición con un editor web (se puede hacer con el mismo bloc de notas), pero yo os recomiendo que lo utilicéis, pues os vendrán mejor indicadas las etiquetas y podréis distinguir mejor los elementos que hay que cambiar. Os propongo que utilicéis Adobe Dreamweaver o Kompozer.
  5. Los contenidos de nuestra página: Os recomiendo que antes de aventuraros a diseñar el sitio web, hagáis un esquema con la estructura que queráis que tenga vuestro sitio web y, a ser posible, que redactéis los contenidos de las diferente secciones y tengáis preparados las imágenes y el resto de elementos que queráis incluir en ella. Yo, por ejemplo, suelo redactarlo todo en un archivo de Word, en el que voy añadiendo las imágenes y demás elementos, de forma que a la hora de diseñar el sitio web solo tengo que copiarlos y pegarlos dentro de las diferentes página y entradas.
  6. Paciencia, mucha paciencia: No siempre nos saldrán las cosas a la primera, y lo normal es atascarse varias veces durante el proceso, así que os recomiendo que, desde ya, os arméis de paciencia. Os aseguro que, al final, cuando veáis el sitio web terminado, os habrá merecido la pena el esfuerzo.
  7. Ver el siguiente vídeotutorial: En el siguiente vídeotutorial, os explico paso a paso cómo podéis crear vuestro sitio web. No me he saltado ningún paso, de forma que la idea es que podáis ir haciendo todos los pasos a la vez que vais visualizando el vídeo.

3. Vídeotutorial: Cómo diseñar vuestra página web profesional con WordPress

A continuación, podréis visualizar el vídeotutorial que he confeccionado (os recomiendo encarecidamente que lo veáis en HD). El vídeo dura poco más de una hora. Aunque es un poco largo, creo que merece la pena verlo de principio a fin, pues podréis seguir todos los pasos directamente sin tener que consultar ninguna otra página o fuente. Os pido disculpas con antelación por los errores de expresión o por si voy demasiado rápido en algunos puntos (es complicado ir haciéndolo todo mientras lo explico). Si os atascáis, os surge algún problema o no entendéis alguno de los pasos, no dudéis en contactarme. ¡Buena suerte!

Cómo diseñar tu propia página web profesional con WordPress – Blog Jugando a Traducir de Rafael López en Vimeo.

NOTA: He creado un curso de diseño web en Traduversia en el que vas a poder aprender a crear dos tipos de páginas web diferentes, un microsite y una web de secciones, todo desarrollado en WordPress. Si te ha gustado la entrada, puedes ampliar información AQUÍ.

¡Hola a todos!

¿Habéis sido buenos? ¿Os han traído muchas cosas los Reyes Magos? Espero que sí. Conmigo se han portado muy bien, y mira que tengo mis dudas sobre si mi comportamiento en 2012 ha sido como para tanto.

Un gran profesor que tuve hace algunos años me dijo a mí y a otros alumnos que lo mejor que podíamos pedir en estas fiestas eran libros y que, si estos estaban relacionados con lo que más nos interesa, mejor aún. Así que, después de varias semanas pensando y mirando, estos han sido los regalos que les he encargado a sus majestades de Oriente:

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Los libros son, de izquierda a derecha, los siguientes:

– InDesign CS6. Francisco Paz González. Anaya Multimedia. 2012. 

– Photoshop CS6. Guía práctica. Natalia Caballero Collado. Anaya Multimedia. 2012. 

– La traducción audiovisual. El subtitulado. Jorge Díaz Cintas. Ediciones Almar. 2001.

– The game localization handbook. Foundations of game development. Second edition. Heather Maxwell Chandler y Stephanie O’Malley Deming. 2012.

Los dos primeros libros sobre Adobe Indesign y Adobe Photoshop me van a permitir seguir profundizando en mis conocimientos sobre diseño, y me serán útiles para diseñar varios cursos online que, si todo va bien, impartiré a lo largo del año 2012 (os seguiré informando al respecto). El libro sobre la traducción audiovisual y el subtitulado escrito por Jorge Díaz Cintas, toda una eminencia en el campo de la traducción audiovisual, es un libro que he consultado muchísimas veces en la biblioteca de la UGR y que tenía muchas ganas de tener en propiedad. Me hubiera encantado hacerme también con su libro titulado «Teoría y práctica de la subtitulación» pero, desgraciadamente, ya no está disponible. El libro sobre localización fue un anticipo de los Reyes y ya he podido leerme varios capítulos. Es realmente útil para aquellos que tenemos todavía poca experiencia dentro de este campo. Si queréis saber más detalles sobre el libro, os recomiendo que leáis esta reseña que hizo Pablo Muñoz en su blog.

El resto de regalos, como veis, son para todo lo contrario. Estos me los trajo Papá Noel, así que ya he podido disfrutarlos durante todos estos días. Como algunos ya sabéis, soy un fanático de Nintendo (he tenido en mi poder todas las videoconsolas de Nintendo) y, desde hace algunos años, también de Sony (sobre todo por la PS3). Así que, en estas fechas tan señaladas, me han regalado el Mario Party 9, un juego ideal para jugar en familia o con los amigos y que es realmente divertido y, por otro lado, el Need For Speed Most Wanted, un juego que me ha ayudado a desconectar de varios encarguitos que he hecho durante estos días (sí, en Navidad también me ha tocado currar), y que me ha permitido rememorar viejos tiempos, ya que también tuve en mi poder el NFS Most Wanted de la PS2. Y, para terminar, un tablero de ajedrez , porque el otro tablero que tenía estaba ya muy viejo y apenas podía disfrutar de las partidas. Soy también un fanático del ajedrez, hasta el punto de que juego todos los días una o dos partidas por internet (¿alguien se anima a una partidita?).

Bueno, y eso es todo. Ahora… ¡A jugar con los juguetes! Y a vosotros, colegas traductores, ¿qué os han traído los Reyes?

No quiero empezar una nueva entrada sin felicitaros y desearos a todos lo mejor para este nuevo año 2013. Como veis, he empezado con las pilas bien cargadas. Año nuevo = entrada nueva. Espero que os guste.

Prácticas de traducción. ¿Merecen la pena?

Es uno de los grandes dilemas. Terminamos nuestra carrera (o estamos a punto de terminarla) y empezamos a valorar la posibilidad de buscarnos unas prácticas que nos permitan acumular algo de experiencia.

1. Consideraciones generales

Las prácticas profesionales son una magnífica oportunidad para poner en práctica los conocimientos adquiridos durante nuestro período de formación y nos permiten dar nuestros primeros pasos en el sector profesional que más nos interesa para, con suerte, incorporarnos pronto al mercado profesional.

Además, gracias a ellas podemos adquirir habilidades, destrezas y aptitudes que en la universidad no nos enseñan como, por ejemplo, gestión del tiempo, trabajo en equipo, destrezas de organización, cuestiones sobre eficiencia y productividad, utilización de software y herramientas especializadas… O, en otras palabras, descubrir in situ en qué consiste realmente nuestra profesión. Esta es, sin duda, la mejor manera de mejorar nuestra “empleabilidad”.

Caracterización del típico becario

2. Tipos de prácticas más extendidos

Cuando nos disponemos a buscar unas prácticas, rápidamente nos daremos cuenta de que, generalmente, todas suelen tener unas características diferentes. Todo dependerá de la empresa que las oferte y de cuáles sean sus necesidades. Por lo general, podemos concluir que las prácticas a las que podemos acceder hoy en día suelen ser de alguno de los siguientes tipos:

  • Prácticas formativas mediante convenio universitario (en el caso de que todavía no hayamos terminado nuestras carreras). Estas prácticas pueden ser remuneradas o no remuneradas, en función de la empresa/organización que contrate y de las condiciones del convenio. Suelen tener una duración de 6 meses (con la posibilidad de prolongarlas 3 meses más) y un cómputo total de horas no superior a las 900 (aunque lo más común es que sean de unas 300 o 400 horas).
  • Prácticas laborales en empresas (sin convenio). Se dan, sobre todo, cuando ya hemos finalizado nuestra licenciatura, o cuando estamos listos para incorporarnos al mundo laboral y en la empresa/organización de turno nos ofrecen la posibilidad de incorporarnos con un contrato de prácticas. En general, la remuneración que recibamos será menor que la que reciban los profesionales en plantilla, pero mayor que la que recibiríamos si estas se formalizaran mediante un convenio universitario (aunque esto también depende de la universidad, de la empresa y de las condiciones acordadas con cada interesado). La duración depende también de las condiciones que quiera fijar la empresa, aunque suelen oscilar entre los 4 y los 6 meses (con un horario más amplio que las anteriores), y suelen llevar consigo el aliciente de la renovación o contratación definitiva (en el mejor de los casos). También existe la posibilidad de que realicemos este tipo de prácticas sin obtener ningún tipo de remuneración.
  • Otra posibilidad más a tener en cuenta es la del voluntariado. La incluyo dentro de este apartado porque es una forma más de acumular experiencia pero, a la hora de la verdad, no es equiparable a la realización de unas prácticas. En este caso no podremos disponer de ningún tipo de remuneración y el trabajo que se realice no se hará bajo ningún tipo de contrato profesional o de convenio. En los mejores casos se podrá formalizar un acuerdo escrito de voluntariado que nos permitirá acreditar nuestra experiencia y los servicios prestados, aunque esto es algo que no todas las organizaciones ofrecen. Trabajar como voluntario tiene la ventaja de que nos permite ponernos a prueba y trabajar por causas nobles de manera desinteresada, lo cual es muy realizador. Además, podemos en muchas ocasiones elegir qué tareas vamos a desempeñar o proponernos para aquellas en las que consideremos que podemos dar lo mejor de nosotros mismos. Sin embargo, no todas las empresas valorarán de una misma manera lo que supone haber sido voluntario, ya que la experiencia acreditada no suele ser comparable a la adquirida como trabajador en plantilla o como becario (el nivel de exigencia suele ser más alto en estos últimos casos). Esto último no tiene por qué ser así, pero es lo que se suele concluir.

*Si queréis obtener una información más fiable, os recomiendo que le echéis un vistazo a los enlaces que nos ha facilitado Leon Hunter con su comentario (que podéis consultar más abajo) y que os he adjuntado al final de la entrada.

3. Reflexiones personales. ¿Merecen la pena?

  • Creo que el primer punto que nos interesa a todos es el de la remuneración. ¿Es realmente tan importante?

Mi respuesta es que depende. Y aquí me empiezo a enrollar un poco. A la hora de elegir unas prácticas considero que no es tan importante el hecho de que sean remuneradas, sino el hecho de que nos permitan seguir formándonos y que estén relacionadas con la especialidad o especialidades que más nos interesen. De nada me servirá realizar unas prácticas remuneradas en una agencia que se dedique únicamente a traducir textos económicos si en realidad quiero dedicarme a la traducción audiovisual (por ejemplo).

Pero, por otro lado, a nadie le gusta tener que trabajar gratis. Es realmente duro (y lo dice uno que ha trabajado sin recibir remuneración alguna). Pero, en muchas ocasiones, no queda más remedio que sacrificarse un poco. Si unas prácticas no remuneradas nos permiten seguir formándonos y acumular experiencia, podremos seguir sumando méritos y seguir avanzando hasta poder conseguir por fin el ansiado trabajo remunerado. Es una forma de romper el famoso círculo vicioso de “como no tengo experiencia, no puedo optar al trabajo, pero como no puedo optar a ningún trabajo, no puedo acumular experiencia”. Este tipo de prácticas hay que verlas como una inversión de futuro en las que estaremos invirtiendo tiempo, esfuerzo y sacrificio para poder obtener a largo plazo los beneficios. En pocas palabras: hablamos de sacrificio, progreso, aprendizaje y esfuerzo, y no tanto de remuneración o de beneficios materiales.

  • La siguiente cuestión que debemos tener en cuenta es el tiempo del que disponemos y el horario de trabajo:

Si tenemos que compaginar el final de nuestra carrera con unas prácticas, sería interesante que estas no nos ocuparan más de 3 o 4 horas diarias de nuestro tiempo. De lo contrario, podría ponerse muy cuesta arriba poder sobrellevar con éxito ambas ocupaciones. En el caso de que hayamos finalizado ya nuestros estudios, entonces el horario no supondrá un problema tan grande (aunque, en la medida de lo posible, sería interesante poder conseguir un equilibrio entre remuneración y horario). Sí os recomiendo que, en el caso de que optéis por unas prácticas no remuneradas, procuréis tener tiempo para seguir formándoos (si podemos compaginarlas con cursos de formación, máster, o posgrados, entonces mejor que mejor).

  • También hay que valorar si preferimos que sean mediante convenio o sin él.

Al realizar las prácticas mediante un convenio universitario, en la mayoría de los casos podremos convalidarlas por créditos de libre configuración. Por tanto, si estamos finalizando nuestros estudios, es ideal para quitarnos esos créditos tan tediosos que muchas veces no sabemos como rellenar. Sin embargo, hacerlas mediante convenio puede resultar en que la remuneración sea más baja, o que directamente no exista (como me pasó a mí). Por el contrario, las condiciones que obtendríamos al realizar prácticas en una empresa tras haber finalizado nuestros estudios suelen ser mucho mejores. Por tanto, sería interesante valorar nuestra situación y pensar qué nos convendría más a este respecto.

  • Otro punto a tener en cuenta  es el tema o especialidad, que ya he tocado anteriormente en relación con la remuneración:

Es muy importante que las prácticas que realicemos guarden alguna relación con las especialidades a las que queramos dedicarnos. Esto no siempre será posible ya que, si ya de por sí es difícil conseguir unas prácticas en una empresa (remuneradas o sin remunerar), más difícil aún puede ser conseguir unas prácticas que coincidan con nuestra especialidad. Pero la realidad es que solo así podremos seguir aprendiendo y adquiriendo experiencia profesional en ese campo para seguir dedicándonos a él en el futuro.

  • El último punto a tener en cuenta (y no por ello el menos importante) es el de la utilidad de dichas prácticas.

Con esto me refiero a si existe la posibilidad de que las prácticas desemboquen en un ascenso, en una contratación posterior o, al menos, en el acceso a nuevas oportunidades profesionales. Este es una aliciente importante ya que no es lo mismo realizar unas prácticas sabiendo que no te van a contratar a realizarlas con el premio de poder ser contratado y seguir ascendiendo. En caso de que, en un principio, las prácticas no lleven a nada más y se queden solo en una mera experiencia, deberemos valorar detenidamente hasta qué punto nos merecería la pena realizarlas.

4. Conclusión

Sinceramente, creo que merece la pena realizar unas prácticas. Pero, antes de tomar la decisión, es necesario valorar muy cuidadosamente si las prácticas que vamos a hacer van a ser beneficiosas para nosotros, tomando en consideración los puntos que he comentado anteriormente (sobre todo el tema o especialiación de las mismas, el tiempo del que disponemos y la utilidad). También hay que considerar nuestra situación personal y aplicar el sentido común, ya que no merece la pena, por ejemplo, realizar unas prácticas no remuneradas si estas conllevan tener que desplazarse a otra ciudad o tener que realizar un gasto demasiado pronunciado en temas de transporte o de mantenimiento personal. En el caso de las prácticas no remuneradas, hay que procurar, siempre que sea posible, que el gasto económico que estas nos puedan suponer sea el mínimo posible.

En pocas palabras, y aunque suene muy simple, creo que la clave está en encontrar un punto de equilibrio entre lo que damos y lo que obtenemos a cambio. Si somos capaces de conseguir este equilibrio, entonces estoy seguro de que la experiencia merecería la pena.

*Para más información:

Eso es todo por ahora. Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿Habéis tenido la oportunidad de realizar algunas prácticas formativas? ¿Eran remuneradas o no remuneradas? ¿Sirvieron para cumplir vuestras expectativas profesionales y formativas? ¿Fue una experiencia positiva? ¿Conocéis otras alternativas para adquirir experiencia profesional?

¡Hasta la próxima!