Después de haberme consolidado un poco con el blog, he decidido que ha llegado el momento de contaros por qué le puse este nombre.

Lo de jugar a traducir tiene mucho que ver con ese efecto negativo que nos suelen producir las cosas que nos imponen o que nos obligan a realizar cuando no queremos hacerlas o no las esperamos. Y es que, desde que somos niños, estamos deseando terminar los deberes o la tarea correspondiente para poder ponernos a jugar y evadirnos de todo lo demás. Cuando crecemos, poco cambia. La mayoría de nosotros estamos esperando ansiosos que llegue de una vez por todas el fin de semana para desahogarnos de la larga y dura semana de trabajo que hemos tenido que afrontar. Normal.

Pero os voy a contar un secreto. Desde que empecé a estudiar esta carrera he tenido que atravesar momentos malos (como todos, claro). La motivación muy pocas veces ha estado donde tenía que estar, lo cual siempre ha acabado reflejándose en mis resultados académicos. Sobre todo en los primeros años de la carrera, esos en los que, con unos inocentes y primerizos 18/19 años, hasta una pluma pesa como una gran carga de plomo sobre tus hombros. Seguro que muchos sabéis a lo que me refiero.

Empiezas a plantearte mil cosas. ¿Me habré equivocado eligiendo esta carrera? ¿Acaso tenía una idea en mente diferente de lo que iba a ser esto? ¿O es que soy más débil de lo que en un principio creía? Sí, creo que va a ser eso.

Pues no, no lo es. No lo era, no lo ha sido. La clave está en una sola palabra: MOTIVACIÓN. La motivación lo es todo. Cuando la tienes eres capaz de comerte el mundo. Puedes hacer cualquier cosa que te propongas, incluso aquella que todavía no sepas cómo hacer. Da igual, piensas en aprender rápido y la abordas como un nuevo reto que te hará aprender y ser todavía mejor.

Lo difícil es llegar a alcanzar ese punto. Y todavía más difícil es, una vez lo alcanzas, mantenerlo. Esto lo aprendí un día en el que mantuve un diálogo interno conmigo mismo mientras jugaba a algún juego de la PS3 o la Wii (supongo que al Super Mario, al PES, o al Nba 2k, por probabilidad :-D). ¿Por qué narices tengo que perder el tiempo en algo que no me está aportando nada? ¿Cómo puede ser que a mi edad todavía esté deseando pillar un rato para jugar a esto? Espera un momento. ¿Has dicho jugar?

Clic. Bombilla encendida. Lo único que tenía que hacer era intentar plantearme mi carrera como un juego. Dicho así puede sonar un poco extraño, pero la verdad es que empezó a funcionar. Si a eso le añadimos que comencé a descubrir poco a poco las áreas dentro de la traducción que más me interesaban, entonces la teoría empezó a tomar un cierto sentido.

Pues con esto ya tenemos el primer ingrediente de la receta para crear la motivación: DESPERTAR EL INTERÉS. Sí, porque no nos damos cuenta, y a veces cuando nos vemos perdidos no somos capaces de mantener nuestro interés por las cosas que de verdad nos gustan, y empezamos a perder la fe y la confianza en nosotros mismos. Y si tocamos fondo, entonces es cuando nos hacemos la pregunta de si no somos lo suficientemente fuertes, y viene la depresión. Por favor, no dejéis que eso ocurra, si estáis en traducción es porque lo valéis de verdad. Y si de verdad no os gusta la carrera, cuando miréis a vuestro alrededor sabréis encontrar rápidamente qué es aquello que os gusta más. Si no lo hacéis entonces es muy posible que estéis atravesando esta fase que os comento.

Sigamos. Una vez despertado el interés, llegamos a la siguiente fase: EL RETO y EL OBJETIVO. Cuando has dado con algo que te ha llamado mucho la atención, seguro que fácilmente podrás plantearte un reto que puedas cumplimentar a corto/medio plazo. En mi caso personal, fue la subtitulación lo que despertó en mí ese interés oculto. Y aunque no tenía ni idea de cómo subtitular, me puse el reto de aprender a hacerlo y el objetivo de subtitular algún vídeo. Y el resultado fue que traduje un capítulo entero de The Big Bang Theory, serie archiconocida por muchos, y no se por qué me da que entre los traductores todavía más (supongo que será por el ramalazo friki que nos gastamos).

Cuando ves ese trabajo hecho, ves el resultado de tu esfuerzo y no puedes evitar sentirte orgulloso. Porque cuando cumples un objetivo, inmediatamente sientes la SATISFACCIÓN personal por haberlo conseguido y, al mismo tiempo, no podrás evitar mantener una gran CURIOSIDAD sobre cómo MEJORAR. Increíble, sin darnos cuenta ya hemos desarrollado un ESPÍRITU DE SUPERACIÓN y otro de los ingredientes básicos: EL AFÁN DE MEJORA.

Con algo de suerte, llegará un momento en el que sin darte cuenta, estarás extrapolando todo ese espíritu al resto de cosas, pues estarán directamente vinculadas a tu objetivo final. En este caso el mío era terminar la carrera. Me fui marcando los pequeños objetivos, fui aplicando está técnica que os estoy comentando y poco a poco fui cosechando resultados muy buenos. Puedo deciros de verdad que el mejor alimento de la motivación es , en la adversidad, el orgullo, la casta y un interés despierto, y en la prosperidad, esa satisfacción personal y ese afán de mejora a los que antes me he referido.

No obstante, el nombre para el blog llegó más adelante. Como casi todos, primero me aficioné a leer, y muy pronto pude dar con el fantástico blog de la traductora Isabel G. Cutillas, titulado El Traductor en la Sombra, en cuyo titular destacaba que la traducción no es un pasatiempo, sino una actividad profesional. Rápidamente entendí el sentido que ella quería darle, pues la traducción es nuestra profesión, y si queremos que sea respetada como tal no podemos permitir que desde fuera la vean como si fuera un juego.

Pero lo cierto es que para mí el juego lo ha sido todo. Jugar a traducir, jugar a subtitular, jugar a traducir videojuegos, jugar a doblar un corto, jugar a traducir una web, crear este blog y, en resumen, jugar a convertirte en mi juego. Y lo mejor ha sido que, al final, sin darme cuenta, el vencedor de todo ese juego he sido yo.

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Y vosotros… ¿Jugáis a traducir?

Estas últimas dos semanas han sido más intensas de lo que en un principio esperaba. Ha habido de todo: entrevistas, pruebas de traducción, notas académicas, viajes y algunos días de descanso para asimilar todo lo sucedido. Es por eso por lo que no he podido escribir en el blog todo lo que me hubiera gustado, pero puedo deciros que el final de estos días ha sido feliz.

Sobre pruebas de traducción ya se ha hablado en muchos blogs (os recomiendo encarecidamente esta entrada del blog de Oliver Carreira y los enlaces que contiene)  y sobre entrevistas de trabajo ya ni os cuento. En esta entrada voy a contaros mi experiencia y lo que he considerado más determinante y destacable de todo el proceso.

El primer contacto.

Para empezar, la semana pasada se pusieron en contacto conmigo por un lado una ONG que buscaba un traductor, y por otro una academia de idiomas que buscaba un profesor de inglés. La ONG contactó conmigo por correo electrónico y la academia de idiomas por teléfono. La llamada de la escuela de idiomas fue para concertar una entrevista de trabajo conmigo para unos días después. Recuerdo que recibí esa llamada con ilusión y sorpresa y, como consecuencia, me puse nervioso. Al recibir una llamada así, es muy importante mantener la calma pues empezarán a daros información importante sobre la empresa, organización o institución, sobre el puesto de trabajo o el motivo de la llamada y, por supuesto, sobre la entrevista o el proceso de selección en sí. Así que coged lápiz y papel y aseguraros de que no se os escapa ningún detalle. No permitáis que los nervios os jueguen una mala pasada y que no seáis capaces de apuntar información tan importante como la fecha de la entrevista, la dirección de la sede, el nombre de la empresa, la persona a la que tendréis que dirigiros cuando lleguéis allí y/o otros detalles igualmente significativos.

El correo de la ONG era para anunciarme que había superado la criba de currículums y que querían proceder a la siguiente fase: la prueba de traducción. En este caso si tuve más tiempo para pensar mi respuesta y reflexionar sobre la propuesta que me hacían.

La entrevista

Vamos primero con la entrevista. En los días previos a la entrevista estuve leyendo mucho sobre cómo afrontar una entrevista de trabajo. Repasé y adapté mi currículum, preparé respuestas a algunas preguntas típicas que suelen hacer e intenté documentarme todo lo posible sobre la academia (tenían página web por lo que la tarea no fue muy complicada).

Apenas un par de días después de recibir aquella llamada tuve que acudir a la sede de la academia para realizar la entrevista. Cuando llegué allí confirmé mi teoría acerca de la cita: había mucha gente para muy pocas plazas (3 plazas para unos 50 candidatos). En consecuencia, estaban realizando entrevistas en grupo. No sé si habréis tenido la oportunidad de participar en alguna, pero básicamente consiste en una pequeña reunión de un grupo reducido de personas (en mi caso fuimos 6 personas) donde uno a uno nos irán realizando preguntas similares para ir tomando nota de nuestras respuestas. En este caso las preguntas iban muy orientadas a crear un perfil en pocas palabras de los candidatos, de forma que pudieran tener más referencias a la hora de decidir qué candidato era el más indicado. Preguntas como:

  • Dime en tres palabras cómo te definirías
  • ¿Cuánto tiempo llevas estudiando inglés y cuál ha sido tu trayectoria?
  • ¿Además del inglés, qué otros idiomas utilizas?
  • ¿Has estudiado en el extranjero?
  • ¿Qué te llevó a estudiar tu actual carrera?
  • Resume brevemente tu experiencia laboral hasta la fecha
  • Explica porqué crees que serías un candidato ideal para este puesto
  • ¿Qué esperas de este trabajo? ¿Por qué consideras que podría ser adecuado para ti?

Al tener que responder varias personas in situ a las mismas preguntas, es muy importante ser original. Es decir, olvídate de decir cosas típicas como “soy una persona responsable” o “soy trabajador”. Si lo haces apenas podrás diferenciarte de otros candidatos que probablemente responderán lo mismo que tú o algo parecido. Debes tomarte cada pregunta como una oportunidad para destacarte y diferenciarte de los demás. Respuestas que empiecen de una de las siguientes maneras podrán seros de mucha utilidad: “soy una persona emprendedora porque…”, “soy una persona creativa porque…”, “soy una persona que aprende rápido porque…”, “estoy sobre todo interesado/especializado en”, etc. Si les añadís las respectivas explicaciones personales podrían daros algo de ventaja.

Por supuesto, y esto es algo que todos damos por hecho, será importante cuidar detalles como la vestimenta, nuestra actitud frente al entrevistador (y en este caso frente a los entrevistados), nuestros gestos y comunicación no verbal (es recomendable trabajarlos antes frente a un espejo) o nuestra forma de hablar (es aconsejable mantener un registro formal a la vez que cercano).

Además, no estaría de más practicar la entrevista en inglés (o en vuestra primera lengua extranjera correspondiente) ya que existen posibilidades de que la entrevista o algunas preguntas de la misma sean en ese idioma para poneros a prueba (de hecho así fue en la entrevista que yo realicé). También podéis hacer preguntas al final de la entrevista sobre el puesto de trabajo en sí en caso de que no os den mucha información sobre el mismo.

Y, por último, lo más importante de todo: sed vosotros mismos. No caigáis en el error de mentir o de dar respuestas falsas, ya que antes o después la verdad siempre acaba saliendo a la luz.

Prueba de traducción

En el correo que recibí de la ONG, como ya os he contado, me invitaron a realizar una prueba de traducción. Yo les respondí que aceptaba su propuesta y me enviaron el documento que tenía que traducir especificándome las condiciones del encargo y para cuando tenía que enviarlo. En este caso, curiosamente, se trataba de una traducción al inglés, por lo que el reto era de una dimensión todavía mayor. Es muy importante que en toda esta cadena de correos iniciales demostréis desde el principio profesionalidad y una buena predisposición. Por ejemplo, a mí en un principio me pidieron que tradujera el texto al inglés y al francés, cuando en mi currículum ponía claramente que mis idiomas de trabajo eran el inglés y el italiano. En vez de tirarme a la piscina y decirles que aceptaba traducirlos al francés, fui profesional y les recordé amablemente cuáles eran mis lenguas de trabajo. Pensaba que quizá por ese detalle podía perder la oportunidad, pero al final fue todo lo contrario, quedaron encantados con la profesionalidad que mostré y me invitaron a realizar la prueba solo hacia el inglés.

A la hora de afrontar la prueba, tuve en cuenta todas las consideraciones y consejos que pude leer en los posts de los blogs de Oliver Carreira y Pablo Muñoz. Sin ellos quizá hubiera afrontado la tarea de manera diferente y el resultado no hubiera sido el mismo. Por eso quiero aprovechar la ocasión para mostrarles desde aquí mi más sincero agradecimiento.

Tenía 3 días para realizar la traducción. El texto era de unas 400 palabras, aunque con algunas expresiones y listas enumeradas que se iban repitiendo. En ese momento tomé la decisión de utilizar Trados para llevarlo a cabo, y creo que fue una buena decisión. Me permitió ahorrar tiempo y mantener la coherencia con la terminología y las diferentes expresiones que fui utilizando, además de no modificar ni lo más mínimo el formato que me habían enviado. Más tarde supe que este pequeño detalle fue un punto importante, ya que el texto traducido iba a ser publicado en un libreto/folleto de la ONG.

Me tomé dos días para traducir el texto. Quería que todo fuera perfecto para apurar al máximo todas mis opciones, por lo que no tuve inconveniente en dedicarle más tiempo del que normalmente hubiera dedicado a un texto de las mismas características. Cuando lo terminé, lo dejé reposar durante el día restante, y mientras tanto tuve la oportunidad de ponerme en contacto con un inglés nativo que muy amablemente leyó la traducción y me sugirió mejorar o cambiar algunos detalles que dotaron al texto de una mayor fluidez y fiabilidad. Una vez revisado, me dispuse a enviarlo en las condiciones acordadas.

La otra entrevista

A los pocos días de enviar la prueba, me contactaron de nuevo para informarme de que había pasado la prueba y que querían concertar conmigo una entrevista. Me dieron la oportunidad de elegir entre realizar la entrevista presencialmente en la sede de la ONG (Madrid) o a través de videoconferencia (Skype). Tomé la decisión de ir presencialmente a Madrid, porque consideré que si había más candidatos seleccionados, podía ser de nuevo una oportunidad para destacar y mostrar un mayor interés. Esta última decisión creo que también fue importante.

Concertamos la entrevista para una semana después, de forma que pude organizar el viaje y aprenderme bien la lección. En estos casos es importante que, si tenéis que desplazaros, lo hagáis con calma y tranquilidad en la medida de lo posible. Bastantes nervios puede despertar en nosotros la entrevista en sí por lo que cualquier detalle que solucionemos desde el principio lo agradeceremos a posteriori. De nuevo me documenté sobre la organización, imaginé las diferentes situaciones que podía encontrarme allí, me puse a prueba en casa y decidí con antelación la indumentaria que iba a llevar.

Cuando llegué a Madrid y encontré el edificio, pasé a recepción donde amablemente me invitaron a esperar a la persona que iba a entrevistarme. A los pocos minutos, esta apareció. Para mi sorpresa, se mostró mucho más cercana y afable que la otra persona que me entrevistó para la Escuela de Idiomas una semana antes. La entrevista fue básicamente para mostrarme la sede de la Organización, y para informarme sobre los proyectos y trabajos que están llevando a cabo y cómo se relacionan con las diferentes labores de traducción que ellos necesitan. Inmediatamente después ya me confirmaron lo que parecía evidente: querían contar conmigo. La conversación posterior fue apasionante, pues inmediatamente se convirtió en un diálogo de qué cosas podía aportar y cómo podía aportarlas, lo cual me hizo ganar más puntos. Después hablamos de las condiciones del trabajo en sí y de los pasos a dar en la formalización del mismo. Todo quedó bien atado y acordamos seguir en contacto hasta que diera comienzo oficialmente mi labor con ellos.

De toda esta experiencia en estos dos procesos de selección tan diferentes he podido concluir que:

  • Es importante ser optimista a la par de realista. El optimismo te hará afrontar el proceso con ganas y motivación para dar lo mejor de ti mismo, y el realismo te hará mantener los pies en la tierra, pues muchas veces tendemos a pensar desde el principio que lo vamos a conseguir, cuando no siempre es así.
  • Debemos ser pacientes y tomarnos el tiempo que necesitemos para llevar a cabo cada misión dentro del proceso (a la hora de, por ejemplo, preparar el currículum, un posible viaje, la entrevista de trabajo, afrontar la prueba de traducción o cuidar otros pequeños detalles pero también importantes como las respuestas a los mensajes de correo).
  • Y lo más importante para mí: aunque el mundo profesional es fiero, debemos mantenernos tranquilos y con la mente fría para intentar solucionar las diferentes situaciones que se nos van presentando con naturalidad y solvencia. Ante todo, debemos conseguir ser nosotros mismos.

Y eso es todo. Espero que mi experiencia os sirva para arrojar algo de luz a futuras entrevistas o para cuando tengáis que afrontar vuestra primera prueba de traducción. Yo, de momento, he conseguido pasarla. ¡Ahora a currar!

Después de unos días de trabajo intenso (prueba de traducción incluida), vuelvo a la carga con un post que he pensado y repensado mucho en los últimos días: Cómo realizar una audiodescripción. Este es uno de los puntos que no se han tratado en la asignatura de Traducción Audiovisual de la Universidad de Granada que he cursado recientemente, por lo que he tenido que documentarme y aprender el procedimiento yo sólo a base de leer a los grandes expertos dentro de este campo.

Empecemos con un poco de teoría:

Según la norma UNE 153020 la audiodescripción es un “servicio de apoyo a la comunicación que consiste en el conjunto de técnicas y habilidades aplicadas, con objeto de compensar la carencia de captación de la parte visual contenida en cualquier tipo de mensaje, suministrando una adecuada información sonora que la traduce o explica, de manera que el posible receptor discapacitado visual perciba dicho mensaje como un todo armónico y de la forma más parecida a como lo percibe una persona que ve.”

Es muy importante hacer una distinción del tipo de público al que nos enfrentamos. Según Jorge Díaz Cintas, podemos englobar a este colectivo en tres grupos:

  • Ciegos de nacimiento
  • Ciegos que han perdido la vista con el tiempo a causa de alguna enfermedad o accidente
  • Deficientes visuales que todavía conservan algo de visión.

Se puede concluir fácilmente que cada uno de estos grupos tiene unas necesidades y unas limitaciones diferentes, por lo que a la hora de realizar nuestra audiodescripción debemos tener en cuenta para qué perfil de los anteriormente mencionados va dirigida. En el caso de que realicemos una audiodescripción con el objetivo de abarcar los tres grupos, tendremos que tener muy presentes las limitaciones de cada grupo. Aunque bien es cierto que en España la tendencia es realizar una audiodescripción única que contemple las necesidades de un ciego total.

Para llevar a cabo el aprendizaje, os recomiendo primero que elijáis un corto. Yo por ejemplo, la primera audiodescripción que realicé la hice por gusto, y elegí uno de los famosos cortos de Píxar: Geri’s Game.

Los pasos a seguir son sencillos:

  1. Ver el corto tomando notas de los posibles problemas y retos que presente.
  2. Estudiar las intervenciones de los personajes (si las hubiera) y los huecos entre cada una de ellas de forma que podamos elegir el momento más adecuado para insertar cada comentario.
  3. Redactar un guión con las diferentes intervenciones que vamos a incluir en el corto atendiendo a los pasos anteriores.
  4. Reproducir el corto e ir leyendo en voz alta cada intervención para comprobar si encaja bien o si hay que reformularla.
  5. Corregir y editar el guión hasta que esté listo.
  6. Elegir un programa de grabación que os permita incrustar el audio en el vídeo en cuestión.
  7. Realizar la grabación.

Al llevar a cabo todo este proceso, nos encontraremos diferentes problemas y situaciones. El más común es el referente al tiempo. En muchas ocasiones encontraremos problemas para introducir nuestra intervención de forma que podamos explicar todo lo que ocurre en la escena. Se suele decir que “una imagen vale más que mil palabras”, por lo que en determinados momentos no nos quedará más remedio que resumir o quedarnos con lo más importante de cada escena. De todas formas, también es importante aplicar técnicas de resumen y síntesis para incluir toda la información que podamos con el mínimo número de palabras. Eso nos permitirá ahorrar tiempo.

Cuando tengamos listo nuestro guión empezaremos con la parte técnica del proceso: la grabación.

Para realizarla os recomiendo el programa Camtasia Studio, un programa que os permitirá grabar una pista de audio directamente desde vuestro micrófono e incluirla en el vídeo original. Para ello simplemente utilizaremos la opción“Record voice narration” una vez hayamos importado nuestro vídeo a la línea de tiempo. Podemos configurar si queremos incluir nuestra voz en una pista nueva o sobre la pista del vídeo. Yo recomiendo incluirla en una pista nueva y posteriormente exportar el vídeo con las dos pistas de audio unificadas. De esta forma podréis editar la pista de la audiodescripción de manera individual de forma que podréis editar el volumen, eliminar ruidos, añadir silencios o volver a grabar en ella.

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Cuando terminemos la grabación únicamente tendremos que guardar nuestro vídeo haciendo click en “File/Produce and share…” y seleccionando la configuración deseada. Yo procuro grabarlo siempre en la máxima calidad permitida, para garantizarme que el vídeo no pierde calidad. Es posible que el guardado se lleve un buen rato pero al final podréis disponer de un vídeo con buena calidad.

Ala, a practicar Sonrisa