Traduciendo documentales: uno de espías y otro de violencia en los medios

Hace poco os conté mi experiencia traduciendo las primeras series de TV de las que he tenido que hacerme cargo. La primera de todas fue Los reyes del trueque (Barter Kings), de la que traduje la primera temporada completa, y después vinieron capítulos sueltos de otras series, todas ellas emitidas ya en Energy y Mediaset. Pero todavía no os había hablado de mi experiencia traduciendo documentales.

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Y es que resulta que en los últimos meses también he tenido que hacerme cargo de varios documentales completos de diferentes temas que, por lo general, tenían una duración aproximada de 20/25 minutos (los más cortos), o de 40/50 minutos (los más extensos, con la excepción de uno que duraba cerca de hora y media). Algunos de ellos se han ido publicando en las últimas semanas en el canal HispanTV, un canal en el que se emiten documentales y programas relacionados con Oriente Medio, y que tienen el objetivo de acercar a nuestro país la cultura de los países de esta zona. Curiosamente, HispanTV tiene canal de YouTube, así que algunos de los documentales que traduje para este canal ya están disponibles en YouTube de manera gratuita desde hace algunas semanas, motivo por el cual me he animado a escribir esta entrada, para así compartir con vosotros los vídeos de dos de esos documentales y mi experiencia al traducirlos. Allá vamos…

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¿Cómo es traducir un documental?

Lo primero que os puedo decir es que traducir un documental es completamente diferente a traducir una serie de televisión. Los documentales suelen tratar diversos temas de interés y la información que contienen suele ser de un carácter más especializado, siempre con el objetivo de facilitar el acceso a dicha información al espectador medio. Para ello, se incluyen entrevistas a expertos, documentos gráficos o medios audiovisuales, entre otros recursos típicos.

Además, en la mayoría de documentales suele haber un narrador, que es la figura que, por lo general, se encarga de llevar el hilo argumental. El registro del narrador suele ser más elevado y formal que el de, por ejemplo, los protagonistas de una serie de TV convencional. Dicho registro va a chocar, en muchos casos, con el tono de los entrevistados que, si bien intervienen en calidad de expertos, su manera de hablar es mucho más directa y cercana que la del narrador al estar respondiendo a preguntas concretas delante de una cámara.

El formato y el guión de los documentales es bastante similar. Todo ellos responden a la típica estructura de introducción, nudo y desenlace. Por lo general, en la introducción se presenta el tema a tratar de una manera breve y se lanzan varias preguntas que buscan captar la atención de la audiencia y generar expectación. En el nudo se exponen los hechos y argumentos, que por lo general van a estar fundamentados sobre los materiales recopilados para el documental. Por último, en el desenlace se ofrecen posibles alternativas o críticas constructivas que buscan hacer reflexionar al espectador sobre el tema en cuestión.

¿Cuál es el proceso completo de doblaje de cada documental?

En mi caso, es similar al de la series. La productora o canal en cuestión le asigna el documental al estudio de doblaje, y el estudio doblaje se pone en contacto conmigo para enviarme el guión y darme las instrucciones. Posteriormente, me encargo de traducir el guión, para lo que suelo tener 2 o 3 días de plazo y, una vez terminado, lo envío de vuelta a mi contacto, que se encarga a su vez de reenviárselo al ajustador y al director de doblaje, que se encargarán de darle los retoques finales al guión antes de entrar al estudio y empezar a trabajar con los actores. Finalmente, cuando termina el trabajo dentro de la sala de doblaje, el/los técnicos del estudio se encarga/n de mezclar las nuevas pistas de audio y de incorporar los nuevos rótulos, subtítulos y demás elementos al vídeo final.

¿Qué herramientas se pueden utilizar para traducir un documental?

No considero que sea estrictamente necesario utilizar herramientas especializadas. Lo mínimo que se necesita es una herramienta para visualizar el vídeo y otra para escribir la traducción del guión. Yo, tengo por costumbre utilizar dos ordenadores: uno de sobremesa y un portátil. El portátil lo utilizo para reproducir el vídeo. En él tengo instalado el reproductor VLC y le conecto un disco duro portátil en el que voy almacenando todos los archivos de vídeo de los clientes, para así poder conservarlos durante un tiempo y evitar que se me sature el disco duro principal. Para mí, el reproductor VLC es ideal, porque permite utilizar atajos de teclado (entre otras muchas funciones), lo cual es muy práctico a la hora de darle al play, pausar el vídeo o “rebobinarlo”. También utilizo un miniteclado USB que ocupa menos sitio en la mesa y que hace que la mano no tenga que estirarse demasiado para teclear algunos atajos.

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A la hora de traducir el guión, suelo inclinarme por el uso de unas herramienta u otras en función del tipo de guión original que me envían y de las exigencias del encargo. Normalmente, suelen ocurrirme dos cosas:

  • El formato del guión original me sirve: en este caso, puedo trabajar sobre él porque el formato que me exigen es similar. Esta situación es ideal porque puedo utilizar herramientas TAO (suelo utilizar Trados Studio) para traducirlo, lo que hace que todo el proceso de traducción sea mucho más rápido (las repeticiones, nombres de personajes, saludos y demás quedan registrados en la memoria de traducción y eso me permite ahorrar mucho tiempo de trabajo).
  • El formato del guión original NO me sirve (y, por tanto, no puedo trabajar sobre él). En este caso, tengo que encargarme de crear el guión desde cero y darle el formato que me exigen sobre la marcha. Para esto suelo utilizar Excel o Word, según la longitud y las exigencias del guión:
        • Excel me parece más cómodo para trabajar, siempre que no tenga que añadir muchas anotaciones o darle un formato especial al texto. Al trabajar en tablas, puedo utilizar el teclado para moverme más rápido por ellas y luego puedo exportarlo a formato texto con tabulaciones o pasarlo a Word fácilmente.
        • Word lo utilizo cuando me piden que coloree de algún color algunos textos (como los insertos) o que ponga en negrita determinadas expresiones. Es menos práctico que Excel para trabajar con el teclado o con el tabulador, pero a la hora de darle formato al texto, Word me parece una herramienta más adecuada y práctica.

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Muestra del formato de un guión traducido en Word.

Por supuesto, cada maestrillo tiene su librillo y utiliza las herramientas que considera más oportunas y de la manera que le parezca más cómoda. Hay gente que utiliza también editores de subtítulos para traducir guiones y exportan los archivos en .TXT y luego los editan en Word. Esto también puede ser una opción interesante, pero hay que tener en cuenta que los editores de subtítulos son muy limitados en comparación con las herramientas ofimáticas, aunque ofrecen más ventajas a la hora de insertar códigos de tiempo, por ejemplo, y permiten trabajar en un entorno de trabajo integrado en una sola herramienta. 

También hay diferentes maneras de organizar el entorno de trabajo. Hay traductores que prefieren trabajar con la pantalla dividida y en segundo plano con el navegador a un lado y el guión original y la traducción en el otro. Yo, por ejemplo, prefiero trabajar con dos pantallas: una para visualizar el vídeo y la otra para traducir. Y también conozco a gente que incluso ven el vídeo en el salón de su casa mientras traducen con su portátil. Desde luego, para gustos están los colores…

¿Con qué formatos de archivo se trabaja?

Los archivos de vídeo que me suelen enviar están en formato AVI o MP4. Al MP4 suelen recurrir cuando el archivo original pesa demasiado. Normalmente, dichos archivos los podemos descargar a través de un servidor FTP, que por lo general tiene una velocidad de subida/bajada más elevada que cualquier otro servidor de descargas que esté disponible en la red.

Los guiones suelen exportarse en formato de Word o de texto plano, para que posteriormente el ajustador y el director puedan trabajar con ellos con facilidad.

Cuando utilizo Trados, trabajo con archivos de proyectos (sdlxliff) y con memorias de traducción (sdltm).

¿Cómo ha sido la experiencia de traducir documentales?

Para mí ha sido realmente gratificante. En un principio no lo supe valorar, porque fueron los primeros encargos que empezaron a llegarme. Los temas tampoco me terminaban de interesar demasiado, pero con el tiempo empezaron a llegarme documentales cada vez más interesantes y eso, unido a que cada vez era más productivo, me hacía disfrutarlos más. Hasta ahora, he traducido documentales sobre terrorismo, ecologismo, violencia, medios de comunicación, temas de Oriente Medio, etc.

Un par de ejemplos de documentales que he traducido: uno de espías y otro de violencia en los medios.

Quiero cerrar esta entrada comentando dos documentales que tuve que traducir y que han sido recientemente publicados en YouTube.

The Mean World Syndrome

Descripción del documental: Este documental está basado en la obra de George Gerbner, un gran experto en comunicación y violencia en los medios. Antes de fallecer, grabó este documental en el que pretendía sentar cátedra sobre un tema que él considera muy preocupante: cómo afecta en nuestras vidas la violencia que llega a nosotros a través de los medios de comunicación.

Sus estudios se centran en demostrar que se ha creado un síndrome (el que le da título al documental y cuya traducción me trajo de cabeza) que afecta a la población (sobre todo a los niños) y que les hace tener un miedo constante e infundado de la realidad. Una realidad que, sin embargo, es justo lo contrario de lo que muchas veces muestran los medios de comunicación.

Dificultades: El principal problema al que me enfrenté a la hora de traducir este documental es que los estudios e investigaciones de este hombre todavía no habían sido traducidos y apenas había referencias a ellos en obras en español (había algunas, pero muy pocas). Por tanto, tuve que liarme una manta en la cabeza y tomar yo la iniciativa a la hora de traducir determinados términos. El principal “Mean World Syndrome” decidí traducirlo como “El Síndrome del Mundo Cruel”, ya que ya había algunos libros en español que se referían a la obra de George Gerbner de esta forma. La decisión fue todo un dilema porque no terminaba de convencerme esa traducción, pero al final opté por ser conservador y utilicé el mismo nombre que utilizaban en dichos libros.

He aquí las dos partes del documental, que tiene una duración aproximada de 50 minutos.

 The Distorted Lens

Descripción del documental: The Distorted Lens es un documental británico que trata sobre la manipulación de medios de las agencias de inteligencia británicas. Una manipulación que, según se argumenta en el documental, pretende distorsionar la realidad y la percepción de los países de Oriente Medio. En el documental entrevistan a dos antiguos trabajadores vinculados al MI5 y del MI6, dos agencias de inteligencia británicas, que revelan la verdad sobre la manipulación realizada por los medios del Reino Unido (especialmente la BBC) y de EE.UU (el New York Times) con respecto a los sucesos que tuvieron lugar en Gaza entre los 2008 y 2009, en los que murieron 1.400 palestinos y 13 israelís,  y del trato que recibieron en los medios los palestinos, por un lado, y los israelíes, por otro.

Dificultades: Recuerdo que este documental fue especialmente difícil. Para empezar, tuve que traducirlo sin guión, por lo que mis oídos fueron mi único guía a la hora de entender a los personajes. Eran muchos los entrevistados a lo largo del documental, y algunos de ellos no pronunciaban bien o, directamente, hablaban mal, lo que dificultaba y ralentizaba todo el proceso. Tampoco tenía mucho conocimiento sobre los conflictos del frente de Gaza, más allá de los típicos titulares que publican en las noticias, ni tampoco conocía las agencias de inteligencia ni a los expertos y personalidades que aparecían, así que tuve que documentarme muchísimo sobre el tema (incluso tuve que ir a la biblioteca a consultar un libro sobre Oriente Medio porque la información que encontraba en la red no terminaba de convencerme). El resultado podéis verlo más abajo, en los dos vídeos que se han publicado en YouTube y que se corresponden con las dos partes del documental.

Y eso es todo por hoy. Espero que, si os habéis animado a ver los documentales, os hayan gustado y que el doblaje os haya parecido adecuado. Por supuesto, estoy abierto a comentar cualquier cosa que os parezca interesante acerca de ellos o acerca del trabajo que hice.

¡Hasta la próxima!

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Rafael López Sánchez

Rafael López Sánchez

Traductor profesional (EN/IT>ES) especializado en traducción audiovisual, localización, diseño y maquetación. He traducido series, películas y documentales emitidos en cine, televisión y canales de Internet. Imparto cursos online sobre mis especialidades en Traduversia y participo como ponente en congresos y eventos de traducción.
Rafael López Sánchez
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13 comentarios
  1. JudithHita
    JudithHita Dice:

    Hola, Rafael:

    Enhorabuena por esta entrada, más vale tarde que nunca. He llegado a ella buscando información sobre una de mis pasiones: la traducción de documentales. No he tenido como tú la suerte de dedicarme a ello profesionalmente (todavía, je,je).

    No había pensado nunca en lo del miniteclado USB y me lo apunto ahora mismo, me parece utilísimo 🙂

    Quería aprovechar, ya de paso, para darte la enhorabuena por el blog entero, es uno de esos pocos blogs que merece la pena leerse de principio a fin (aunque a veces lo que falte sea el tiempo, je,je).

    ¡Un saludo!

    Responder
  2. Ángela
    Ángela Dice:

    Hola, Rafael:

    He encontrado esta entrada de tu blog a través de Facebook y me ha encantado. Yo acabo la carrera (o mejor dicho, mal que me pese, Grado) el año que viene, y uno de mis objetivos profesionales es sin duda la traducción de documentales. Por lo poco que conozco aún del tema, tenía entendido que los documentales no están demasiado bien pagados, sobre todo si los comparamos con otros géneros de traducción audiovisual como pueden ser películas o series, ¿podrías decirme, desde tu experiencia, si esto es así?

    Por otra parte, siempre me llama bastante la atención el hecho de que en ocasiones se entregue al traductor el documento audiovisual sin ningún tipo de transcripción. En los casos en que tú lo hiciste así, ¿tuviste que incluir los códigos de tiempo tú mismo?

    Felicidades por tu blog, todo lo que encuentro en él me resulta súper interesante, muchas gracias por compartir todos tus conocimientos con nosotros. Un saludo.

    Responder
    • Rafael López Sánchez
      Rafael López Sánchez Dice:

      Hola, Ángela:

      Me alegro mucho de que te haya gustado la entrada. Pues mira, hace ya tiempo que se lleva comentando que la traducción audiovisual está mal pagada. Las tarifas no son por palabra ni por tipo de vídeo (da igual si es una película, una serie o un documental). Lo que suele definir la tarifa es la duración del vídeo que vayas a traducir, independientemente de su temática o finalidad. Así, se suele cobrar por tiempo (en mi caso, por cada 20/30 min. de vídeo, independientemente de la temática).

      En realidad, la tarifa depende del estudio de doblaje y de tu capacidad para negociar, pero, según mi experiencia, si quieres vivir bien de la TAV lo ideal sería que pudieras cobrar entre 80/100€ por cada vídeo de 20/30 minutos, algo que ahora mismo yo creo que es difícil conseguir.

      Cuando te entregan el material audiovisual sin transcripción, lo normal es añadir un recargo de mínimo un 20%, ya que eso hará que tengas que dedicar más horas para finalizar la traducción. En mi caso, normalmente tengo que insertar yo los TCR porque suelen quemar en los vídeos unos códigos y hay que trabajar con ellos, y estos no siempre coinciden con los TCR de los guiones originales.

      Así que sí, muchas veces te puede tocar tener que traducir sin transcripción y añadir los TCR. Yo me lo tomo como parte de mi trabajo, aunque sí que pienso que se debería cobrar un plus por ese tipo de trabajos añadidos.

      Espero haber solucionado tu duda.

      ¡Un saludo!

      Responder
      • Ángela
        Ángela Dice:

        Hola de nuevo, Rafael:

        Muchas gracias por toda la información, me viene muy bien para ir sabiendo cómo funciona el mundo de la TAV, y supongo que a muchos otros (futuros) traductores también.

        ¡Un saludo!

        Responder
  3. Pablo Muñoz Sánchez
    Pablo Muñoz Sánchez Dice:

    Madre mía, ¡qué entrada tan completa, Rafa! Yo una vez traduje un documental con guión directamente para el cliente el final (el autor del documental) y la verdad es que fue toda una experiencia. Ahora, que ya veo que tú has tenido que superar muchos más retos como lo de traducir sin guión: ¡me suero si lo tengo que sacar todo de oído! 😛

    Un saludo,

    Pablo

    Responder
    • Rafael López Sánchez
      Rafael López Sánchez Dice:

      ¡Ja, ja, ja! Bueno, al final te acostumbras. Pero sí, esos fueron mis inicios. Traducir documentales sin guión. ¡Uf! Menudos retos tuve que afrontar y anda que no me di cabezazos contra la pantalla hasta que al final entendía lo que decían los entrevistados de Palestina, Indonesia y demás lugares exóticos, xD

      Al final, como suelen decir, “lo que no te mata, te hace más fuerte” (o engorda, xD).

      Responder
  4. Rafael López Sánchez
    Rafael López Sánchez Dice:

    ¡Hola, Miriam!

    Pues fíjate, me acuerdo bien de ti. Creo que te sentabas siempre justo al lado de la puerta. Además, solías hacerle bastantes preguntas a Acuyo, jejeje.

    Pues sí, empecé con el blog hace ya tiempo y la verdad es que disfruto un montón escribiéndolo. A veces hay más visitas y otras menos, pero eso es lo que menos importancia tiene. Para mí, lo más realizador de todo es poder compartir todo lo que uno hace con el resto de la gente.

    Espero que, tras terminar la carrera, las cosas te estén yendo bien. Te deseo todo lo mejor con tu futuro, tus proyectos y tu nuevo blog.

    ¡Un saludo!

    Rafa

    Responder
    • mmreifenrath
      mmreifenrath Dice:

      Pues sí, ahí me sentaba yo y, sí, le hacía bastantes preguntas a Acuyo 😛 porque fue con T10 y T11 con las asignaturas que descubrí que realmente me encanta la traducción jurada (por extraña que sea la afición).

      Yo también te deseo lo mejor de aquí en adelante, que por lo que se ve en la red, te está yendo bastante bien.

      ¡Un saludo!

      Miriam

      Responder
  5. mmreifenrath
    mmreifenrath Dice:

    Buenos días, Rafa:

    Muy interesante tu blog. Lo vi una vez hace tiempo y luego le perdí la pista, pero ahora he vuelto a encontrármelo y ahora que ya estoy registrada en WordPress puedo seguirte para encontrarlo otras veces.

    Íbamos a clase juntos en T10, aunque no hemos hablado nunca, y curiosamente poco después de acabar las clases me encontré con tu blog y con una entrada de la primera serie que tradujiste (¿era la de los empeños? ya no me acuerdo exactamente) la cuestión es que hubo otra casualidad, y es que ese mismo día vi en la tele esa misma serie.

    Simplemente quería darte la enhorabuena por tus traducciones y por tu blog.

    Ánimo y un saludo,

    Miriam

    Responder
  6. Mariella Ferreccio (@MariellaTraduce)
    Mariella Ferreccio (@MariellaTraduce) Dice:

    Hola, Rafael:

    Muchas gracias por esta entrada y por compartir tu experiencia. Yo que soy una apasionada de los documentales me voy a poner a verlos en cuanto tenga un huequito, sobre todo el que trata sobre Oriente Medio, que es un tema que últimamente me interesa cada vez más.

    Quería hacerte una pregunta: en el caso de los documentales que te entregan sin guion (qué horror tener que escribirlo sin tilde, aún no me acostumbro…), precisamente porque a menudo puede ser difícil entender la pronunciación, ¿no te planteas encargarle a una persona nativa que te haga la transcripción, al menos de las partes más difíciles de entender? ¿No crees que así podrías ahorrar tiempo? Me interesa mucho conocer tu experiencia sobre esto.

    Muchas gracias y un saludo.
    Mariella Ferreccio

    Responder
    • Rafael López Sánchez
      Rafael López Sánchez Dice:

      Hola, Mariella:

      Gracias por tu comentario. Pues espero que te gusten si finalmente los ves. La verdad es que a mí me resultaron tan interesantes que incluso volví a verlos en versión doblada (y así también aproveché para ver los cambios que habían hecho en la traducción que les entregué yo).

      Pues sí que me lo he planteado, pero después de valorarlo detenidamente me di cuenta de que no sale rentable. Normalmente, tengo tres días o cuatro (en el mejor de los casos) de plazo para entregar el guión traducido. Nada más que en hacer la transcripción se te pueden ir un día o dos, por lo que el tiempo de margen para hacer la traducción es mínimo. Al final, me di cuenta de que con esas circunstancias lo mejor que podía hacer era ir traduciendo sobre la marcha, pese a que muchas veces tuviera que parar el vídeo y repetir las partes más conflictivas (sobre todo aquellas en las que los personajes discuten o hablan interrumpiéndose).

      Desde luego, lo ideal sería hacer lo que tú comentas, pero la realidad es que no hay tiempo material para hacerlo. Por tanto hay que valerse de otros recursos. Uno de los ases que me saqué de la manga para uno de ellos, fue utilizar Adobe Encoder, que permite realizar transcripciones automáticas a partir de los archivos de audio de los vídeos. Lo que ocurre es que a veces la transcripción es buena porque el programa procesa mejor las voces de los personajes, pero otras es tan mala que es imposible aprovecharla. Lo utilicé una vez y me salvó de algún apuro, pero no es una herramienta fiable, por tanto casi que lo mejor que podemos hacer es seguir guiándonos por el oído.

      ¡Un saludo!

      Rafa

      Responder

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