Prácticas de traducción. ¿Merecen la pena?

No quiero empezar una nueva entrada sin felicitaros y desearos a todos lo mejor para este nuevo año 2013. Como veis, he empezado con las pilas bien cargadas. Año nuevo = entrada nueva. Espero que os guste.

Prácticas de traducción. ¿Merecen la pena?

Es uno de los grandes dilemas. Terminamos nuestra carrera (o estamos a punto de terminarla) y empezamos a valorar la posibilidad de buscarnos unas prácticas que nos permitan acumular algo de experiencia.

1. Consideraciones generales

Las prácticas profesionales son una magnífica oportunidad para poner en práctica los conocimientos adquiridos durante nuestro período de formación y nos permiten dar nuestros primeros pasos en el sector profesional que más nos interesa para, con suerte, incorporarnos pronto al mercado profesional.

Además, gracias a ellas podemos adquirir habilidades, destrezas y aptitudes que en la universidad no nos enseñan como, por ejemplo, gestión del tiempo, trabajo en equipo, destrezas de organización, cuestiones sobre eficiencia y productividad, utilización de software y herramientas especializadas… O, en otras palabras, descubrir in situ en qué consiste realmente nuestra profesión. Esta es, sin duda, la mejor manera de mejorar nuestra “empleabilidad”.

Caracterización del típico becario

2. Tipos de prácticas más extendidos

Cuando nos disponemos a buscar unas prácticas, rápidamente nos daremos cuenta de que, generalmente, todas suelen tener unas características diferentes. Todo dependerá de la empresa que las oferte y de cuáles sean sus necesidades. Por lo general, podemos concluir que las prácticas a las que podemos acceder hoy en día suelen ser de alguno de los siguientes tipos:

  • Prácticas formativas mediante convenio universitario (en el caso de que todavía no hayamos terminado nuestras carreras). Estas prácticas pueden ser remuneradas o no remuneradas, en función de la empresa/organización que contrate y de las condiciones del convenio. Suelen tener una duración de 6 meses (con la posibilidad de prolongarlas 3 meses más) y un cómputo total de horas no superior a las 900 (aunque lo más común es que sean de unas 300 o 400 horas).
  • Prácticas laborales en empresas (sin convenio). Se dan, sobre todo, cuando ya hemos finalizado nuestra licenciatura, o cuando estamos listos para incorporarnos al mundo laboral y en la empresa/organización de turno nos ofrecen la posibilidad de incorporarnos con un contrato de prácticas. En general, la remuneración que recibamos será menor que la que reciban los profesionales en plantilla, pero mayor que la que recibiríamos si estas se formalizaran mediante un convenio universitario (aunque esto también depende de la universidad, de la empresa y de las condiciones acordadas con cada interesado). La duración depende también de las condiciones que quiera fijar la empresa, aunque suelen oscilar entre los 4 y los 6 meses (con un horario más amplio que las anteriores), y suelen llevar consigo el aliciente de la renovación o contratación definitiva (en el mejor de los casos). También existe la posibilidad de que realicemos este tipo de prácticas sin obtener ningún tipo de remuneración.
  • Otra posibilidad más a tener en cuenta es la del voluntariado. La incluyo dentro de este apartado porque es una forma más de acumular experiencia pero, a la hora de la verdad, no es equiparable a la realización de unas prácticas. En este caso no podremos disponer de ningún tipo de remuneración y el trabajo que se realice no se hará bajo ningún tipo de contrato profesional o de convenio. En los mejores casos se podrá formalizar un acuerdo escrito de voluntariado que nos permitirá acreditar nuestra experiencia y los servicios prestados, aunque esto es algo que no todas las organizaciones ofrecen. Trabajar como voluntario tiene la ventaja de que nos permite ponernos a prueba y trabajar por causas nobles de manera desinteresada, lo cual es muy realizador. Además, podemos en muchas ocasiones elegir qué tareas vamos a desempeñar o proponernos para aquellas en las que consideremos que podemos dar lo mejor de nosotros mismos. Sin embargo, no todas las empresas valorarán de una misma manera lo que supone haber sido voluntario, ya que la experiencia acreditada no suele ser comparable a la adquirida como trabajador en plantilla o como becario (el nivel de exigencia suele ser más alto en estos últimos casos). Esto último no tiene por qué ser así, pero es lo que se suele concluir.

*Si queréis obtener una información más fiable, os recomiendo que le echéis un vistazo a los enlaces que nos ha facilitado Leon Hunter con su comentario (que podéis consultar más abajo) y que os he adjuntado al final de la entrada.

3. Reflexiones personales. ¿Merecen la pena?

  • Creo que el primer punto que nos interesa a todos es el de la remuneración. ¿Es realmente tan importante?

Mi respuesta es que depende. Y aquí me empiezo a enrollar un poco. A la hora de elegir unas prácticas considero que no es tan importante el hecho de que sean remuneradas, sino el hecho de que nos permitan seguir formándonos y que estén relacionadas con la especialidad o especialidades que más nos interesen. De nada me servirá realizar unas prácticas remuneradas en una agencia que se dedique únicamente a traducir textos económicos si en realidad quiero dedicarme a la traducción audiovisual (por ejemplo).

Pero, por otro lado, a nadie le gusta tener que trabajar gratis. Es realmente duro (y lo dice uno que ha trabajado sin recibir remuneración alguna). Pero, en muchas ocasiones, no queda más remedio que sacrificarse un poco. Si unas prácticas no remuneradas nos permiten seguir formándonos y acumular experiencia, podremos seguir sumando méritos y seguir avanzando hasta poder conseguir por fin el ansiado trabajo remunerado. Es una forma de romper el famoso círculo vicioso de “como no tengo experiencia, no puedo optar al trabajo, pero como no puedo optar a ningún trabajo, no puedo acumular experiencia”. Este tipo de prácticas hay que verlas como una inversión de futuro en las que estaremos invirtiendo tiempo, esfuerzo y sacrificio para poder obtener a largo plazo los beneficios. En pocas palabras: hablamos de sacrificio, progreso, aprendizaje y esfuerzo, y no tanto de remuneración o de beneficios materiales.

  • La siguiente cuestión que debemos tener en cuenta es el tiempo del que disponemos y el horario de trabajo:

Si tenemos que compaginar el final de nuestra carrera con unas prácticas, sería interesante que estas no nos ocuparan más de 3 o 4 horas diarias de nuestro tiempo. De lo contrario, podría ponerse muy cuesta arriba poder sobrellevar con éxito ambas ocupaciones. En el caso de que hayamos finalizado ya nuestros estudios, entonces el horario no supondrá un problema tan grande (aunque, en la medida de lo posible, sería interesante poder conseguir un equilibrio entre remuneración y horario). Sí os recomiendo que, en el caso de que optéis por unas prácticas no remuneradas, procuréis tener tiempo para seguir formándoos (si podemos compaginarlas con cursos de formación, máster, o posgrados, entonces mejor que mejor).

  • También hay que valorar si preferimos que sean mediante convenio o sin él.

Al realizar las prácticas mediante un convenio universitario, en la mayoría de los casos podremos convalidarlas por créditos de libre configuración. Por tanto, si estamos finalizando nuestros estudios, es ideal para quitarnos esos créditos tan tediosos que muchas veces no sabemos como rellenar. Sin embargo, hacerlas mediante convenio puede resultar en que la remuneración sea más baja, o que directamente no exista (como me pasó a mí). Por el contrario, las condiciones que obtendríamos al realizar prácticas en una empresa tras haber finalizado nuestros estudios suelen ser mucho mejores. Por tanto, sería interesante valorar nuestra situación y pensar qué nos convendría más a este respecto.

  • Otro punto a tener en cuenta  es el tema o especialidad, que ya he tocado anteriormente en relación con la remuneración:

Es muy importante que las prácticas que realicemos guarden alguna relación con las especialidades a las que queramos dedicarnos. Esto no siempre será posible ya que, si ya de por sí es difícil conseguir unas prácticas en una empresa (remuneradas o sin remunerar), más difícil aún puede ser conseguir unas prácticas que coincidan con nuestra especialidad. Pero la realidad es que solo así podremos seguir aprendiendo y adquiriendo experiencia profesional en ese campo para seguir dedicándonos a él en el futuro.

  • El último punto a tener en cuenta (y no por ello el menos importante) es el de la utilidad de dichas prácticas.

Con esto me refiero a si existe la posibilidad de que las prácticas desemboquen en un ascenso, en una contratación posterior o, al menos, en el acceso a nuevas oportunidades profesionales. Este es una aliciente importante ya que no es lo mismo realizar unas prácticas sabiendo que no te van a contratar a realizarlas con el premio de poder ser contratado y seguir ascendiendo. En caso de que, en un principio, las prácticas no lleven a nada más y se queden solo en una mera experiencia, deberemos valorar detenidamente hasta qué punto nos merecería la pena realizarlas.

4. Conclusión

Sinceramente, creo que merece la pena realizar unas prácticas. Pero, antes de tomar la decisión, es necesario valorar muy cuidadosamente si las prácticas que vamos a hacer van a ser beneficiosas para nosotros, tomando en consideración los puntos que he comentado anteriormente (sobre todo el tema o especialiación de las mismas, el tiempo del que disponemos y la utilidad). También hay que considerar nuestra situación personal y aplicar el sentido común, ya que no merece la pena, por ejemplo, realizar unas prácticas no remuneradas si estas conllevan tener que desplazarse a otra ciudad o tener que realizar un gasto demasiado pronunciado en temas de transporte o de mantenimiento personal. En el caso de las prácticas no remuneradas, hay que procurar, siempre que sea posible, que el gasto económico que estas nos puedan suponer sea el mínimo posible.

En pocas palabras, y aunque suene muy simple, creo que la clave está en encontrar un punto de equilibrio entre lo que damos y lo que obtenemos a cambio. Si somos capaces de conseguir este equilibrio, entonces estoy seguro de que la experiencia merecería la pena.

*Para más información:

Eso es todo por ahora. Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿Habéis tenido la oportunidad de realizar algunas prácticas formativas? ¿Eran remuneradas o no remuneradas? ¿Sirvieron para cumplir vuestras expectativas profesionales y formativas? ¿Fue una experiencia positiva? ¿Conocéis otras alternativas para adquirir experiencia profesional?

¡Hasta la próxima!

Rafael López Sánchez

Rafael López Sánchez

Traductor profesional (EN/IT>ES) especializado en traducción audiovisual, localización, diseño y maquetación. He traducido series, películas y documentales emitidos en cine, televisión y canales de Internet. Imparto cursos online sobre mis especialidades en Traduversia y participo como ponente en congresos y eventos de traducción.
Rafael López Sánchez
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12 comentarios
  1. Merche García Lledó (@traducirco)
    Merche García Lledó (@traducirco) Dice:

    ¡Hola, Rafa! El tema de las prácticas, como ya se ha dicho por ahí arriba, es difícil de meter en un mismo saco. Como sabes estoy haciendo prácticas en ONUSIDA, y otros compañeros de la carrera en otras entidades como la Guardia Civil, UMOYA, la Fundación Vicente Ferrer o, sin ir más lejos, la ONU. Cada uno está más o menos contento dependiendo de… muchos factores.
    – Que las prácticas se adecuen a tu horario y te permitan no desviar la atención de la carrera (ya que, en general, se suelen hacer en el último año)
    – Que el contenido te llene lo suficiente como para que te esfuerces y pongas empeño y dedicación
    – Que se te planteen retos y, en lugar de abrumarte, te crezcas. Eso depende mucho de la persona, he visto casos de gente que ha pegado el salto de un mero estudiante a un auténtico PM y otros de gente que se ha amedrentado por tanta responsabilidad.

    En cualquier caso, creo que debería ser casi casi obligatorio hacer unas prácticas (entendiéndolas como yo las entiendo, con la uni detrás respaldándote) para saber a qué te enfrentarías el día de mañana en una situación similar. De nada sirve toda la teoría o todas las lecturas que hagamos de cómo les va a otros si a la hora de la verdad no hemos tenido la oportunidad de vivirlo en nuestras propias carnes.

    Por tanto, creo que sí, son muy recomendables. Ah, y en cuanto al tema económico… ahí ya depende mucho de la situación. En mi facultad lo raro es que paguen, así que no lo veo como nada escandaloso. Por otra parte, el ejemplo que pongo es de prácticas que se hacen “a distancia”, es decir, desde tu casa y luego envías a Ginebra o a donde sea, no de estar 8 horas chapando en una oficina.

    Un saludo y enhorabuena por la entrada, Ra 🙂

    Responder
    • raflosa
      raflosa Dice:

      ¡Hola, Merche!

      Estamos de acuerdo en prácticamente todo. Todos deberíamos poder tener acceso a unas prácticas pero, desgraciadamente, no siempre es así. Normalmente, para conseguirlas, tiene que ser uno mismo el que se busque la vida porque, en general, las universidades no contemplan el tema de las prácticas dentro de sus planes de estudios o, si lo contemplan, lo hacen casi de pasada y sin informar al alumnado.

      En mi caso personal, tuve muchas dudas antes de lanzarme porque no sabía hasta qué punto podían merecerme la pena o no. Tuve la suerte de poder elegir entre varias opciones y creo que al final tomé la decisión adecuada. Y el punto más importante a la hora de tomar la decisión fue el hecho de que esas prácticas estaban relacionadas con la especialidad que a mí me interesaba más (traducción audiovisual y subtitulación) y que el horario que me ofrecían era muy llevadero. No había remuneración, pero gracias a ellas pude aprender un montón y acumular experiencia.

      Como habéis dicho tanto Laeticia como tú, todo depende de la situación personal de cada uno pero, a la hora de la verdad, creo que lo que más valoramos todos antes de aceptar unas prácticas son esos puntos que todos hemos comentado: el horario, la remuneración, las condiciones (convenio, contrato o acuerdo), la utilidad que tendrán y el tema, especialidad o tareas a desempeñar. Y, evidentemente, cada uno coloca estos puntos en un orden diferente de prioridades en función de sus necesidades, objetivos y aspiraciones.

      Un saludo, y gracias, Mer 😀

      Responder
  2. Leon Hunter
    Leon Hunter Dice:

    Contrato en prácticas:
    http://www.empleo.gob.es/es/guia/texto/guia_4/contenidos/guia_4_11_9.htm
    Duración: “No podrá ser inferior a seis meses ni exceder de dos años”
    Remuneración: “Será la fijada en convenio colectivo para los trabajadores en prácticas, sin que, en su defecto, pueda ser inferior al 60 o el 75 por 100 durante el primero o el segundo año de vigencia del contrato, respectivamente, del salario fijado en convenio para un trabajador que desempeñe el mismo o equivalente puesto de trabajo.

    Las citadas cuantías no podrán ser en ningún caso inferiores al salario mínimo interprofesional. En el caso de los contratos a tiempo parcial el salario mínimo indicado se reducirá en proporción al tiempo efectivamente trabajado.”

    Esas son las condiciones de los contratos para titulados y, de momento, no hay otras. Hay una bolsa de empleo del INEM de prácticas en empresas y los trabajadores los proporciona la propia INEM pero cuando llamé al INEM no sabían ni ellos cómo funcionaba y desconozco si sigue vigente.

    Otras prácticas para titulados las ofrecen en:
    – La Fundación Universidad Empresa: http://www.fue.es/ (y son 800 euros lo mínimo que se paga)

    En definitiva, para titulados no hay nada que esté por debajo del SMI como ya sabes porque te lo dije en una ocasión aunque luego tú te creyeras otra cosa 🙂 En ningún caso la remuneración a percibir por el trabajador sería inferior a 700 – 800 euros por jornada completa. Y la única posibilidad de contratar a alguien con salarios inferiores sería un contrato formativo (contrato de aprendizaje) para personas que no han terminado la carrera (el 15% de la jornada tiene que ser de formación y hay que contratarla en centros autorizados) o las prácticas por convenio con universidad que indicas.

    Por último, como prácticas interesantes en España y en el extranjero, están las de la asociación hispano – francesa, Diálogo: http://www.dialogo.es/es/practicas-y-becas/qbolsa-de-stagesq.html

    Responder
    • raflosa
      raflosa Dice:

      ¡Hola, Leon!

      Muchas gracias por tu comentario. Sin duda deja bien claro el tema de los tipos de prácticas que hay disponibles, algo que yo no controlaba tanto. Lo que yo he incluido ha sido más en base a mi experiencia y no tanto con respecto a las normativas vigentes. Gracias por aportar tu experiencia y darle un valor extra a esta entrada.

      PD: No me creí otra cosa, lo que pasa es que en el momento que hablamos yo todavía no era titulado y no me quedé con la copla. 😉

      Responder
  3. Traducir es descubrir
    Traducir es descubrir Dice:

    ¡Hola, Rafa!

    Este tema es bastante… delicado, diría yo. Como bien tú dices, depende de muchos factores y creo que no hay una única respuesta que sea válida. Obviamente, unas prácticas remuneradas son lo ideal. Pero… ¿y si no lo son?

    ¿Cómo determinar si valen la pena si no lo son? Depende de los objetivos que tú tengas a la hora de hacer las prácticas. Es decir, si tu objetivo es ganar experiencia a toda costa y ver cómo funciona el negocio, pues las prácticas no remuneradas sirven y mucho (hombre, siempre es mejor si te pagan, está claro).
    Ahora, si el objetivo es ganar dinero (aunque sea un poquito) mientras las haces o incluso en un futuro… ahí ya, no sé qué decirte. No te voy a decir que no vale la pena, porque yo soy de las que piensa que lo que no te mata, te hace más fuerte, pero dudo mucho que salgas muy satisfecho de las prácticas. ¿Por qué? Porque puede ser que luego te contraten (¡genial!), puede ser que te las amplíen pero que sigan sin pagarte un duro, o que no te lo amplíen y te vas a casa.

    En mi caso, mis prácticas fueron no remuneradas y las hice mientras cursaba el último año de carrera. Al final, me dieron la posibilidad de renovar el contrato, pero sin remuneración alguna. Fue justo el periodo en el que más tenía que estudiar porque tenía los exámenes finales, así que, después de tres meses currando como una loca, y en el que aprendí muchísimo (gestión de proyectos, recursos humanos, traducción y revisión), decidí irme. Ése fue mi caso. También tenía compañeros que llevaban renovando las prácticas casi un año (normalmente, el periodo por el cual te ofrecían esas prácticas era de tres meses). Así que, como te he dicho antes, todo depende de tus prioridades y de los objetivos que te hayas marcado.

    Responder
    • raflosa
      raflosa Dice:

      ¡Hola, Laeticia!

      Muchísimas gracias por habernos contado tu experiencia en ese comentario.

      Es cierto, es un tema muy delicado y en la mayoría de los casos algo muy personal. Simplemente quería arrojar un poco de luz sobre este tema tan sombrío de una manera sencilla. Yo también tuve que aceptar unas prácticas no remuneradas y estoy muy contento con el resultado. También pude aceptar unas prácticas remuneradas pero al final no lo hice porque no estaban tan relacionadas con la especialidad que yo quería hacer. Pero, en cualquier caso, creo que de haberlas aceptado también habrían sido muy provechosas para mí en otros aspectos. Todo depende de lo que queramos conseguir con ellas (experiencia en nuestro campo, créditos para nuestra carrera, beneficio económico, etc.).

      Todo ayuda, pero es importante valorar nuestra situación personal y nuestras aspiraciones para establecer nuestras prioridades antes de dar el paso.

      Responder
  4. Laura Carasusán Senosiáin
    Laura Carasusán Senosiáin Dice:

    Hola Rafael:

    Muy interesante el artículo, sobre todo en este momento en el que las empresas echan mano tan a menudo de contratos de prácticas.
    Yo me licencié en junio e hice unas prácticas como PM en una agencia de traducción durante el verano, a través de un convenio con la universidad. En mi caso, las prácticas no estaban directamente relacionadas con mis intereses profesionales, ya que no tuve que traducir prácticamente nada; me limité a gestionar proyectos, atender a clientes y echar una mano a otros traductores de la agencia. Pero, en cualquier caso, creo que fue una experiencia muy útil, porque me permitió conocer el funcionamiento del mercado, el proceso de trabajo completo, el trato con el cliente por un lado y con los traductores autónomos (donde me gustaría estar) por otro…
    Para mí, estas prácticas merecieron la pena, pero es cierto que la remuneración suele ser mínima y poder permitírselo o no depende de las circunstancias de cada uno. Yo, desde luego, recomiendo las prácticas. Aportan un tipo de formación que no recibes en la facultad.

    ¡Saludos y feliz año!

    Responder
    • raflosa
      raflosa Dice:

      ¡Hola, Laura!

      Muchas gracias por tus amables palabras. Es cierto, unas prácticas siempre van a ser útiles, aunque no estén demasiado relacionadas con lo que queramos hacer en un futuro. Pero quería hacer hincapié en el hecho de intentar que las prácticas sean provechosas.

      Por otro lado, eso que comentas de que las empresas están tirando mucho de eso actualmente, si quisiera hacer una pequeña aclaración. En mi artículo hablo de las prácticas como una forma de acumular experiencia mientras estudiamos o una vez hemos finalizado nuestros estudios. Es una época en la que tenemos mucho que demostrar y en la que tiene sentido que estemos en ese tipo de situación. Otra cosa muy distinta son las empresas y agencias que despiden empleados a tiempo completo para contratar trabajadores en prácticas en unas condiciones irrisorias, repitiendo el proceso de manera circular. Lo digo, sobre todo, porque he visto casos de traductores con años y años de experiencia a los que solo les han ofrecido un contrato de prácticas… Muchas veces te conformas, pero creo que tenemos que hacernos valer y darle a cada cosa su utilidad. Creo que, en la medida de lo posible, hay que buscar siempre un equilibrio entre formación, experiencia, horario, productividad y remuneración. Teniendo esto en cuenta, creo que acertaremos la mayoría de las veces con nuestra decisión.

      ¡Un saludo!

      Responder
  5. Xavier Novella Sinde
    Xavier Novella Sinde Dice:

    Hola,
    Muchas gracias por este artículo, realmente me ha resultado muy interesante! Ahora estoy haciendo unas practicas de medio año que puede qu me lleguen a servir en el futuro…necesito articulos como este tuyo! 🙂

    Muchas gracias por el empujón de ánimo!
    Feliz 2013!

    Responder
    • raflosa
      raflosa Dice:

      Hola, Xavier. De nada, para mí es un placer. Me alegro mucho de que este tipo de artículos te den ánimo para seguir adelante. En su momento, yo eché de menos alguna referencia directa a la hora de decidir si cogía o no las prácticas que me ofrecieron. Es por eso por lo que he querido compartir mis conclusiones de todo este proceso.

      Un saludo, y gracias a ti por pasarte por el blog.

      ¡Feliz 2013 a ti también!

      Responder

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