Del videoclub tradicional a Netflix: ventajas, inconvenientes y repercusiones

Uno de los temas más comentados de esta semana es el esperado desembarco de Netflix en España, una gran noticia para el sector audiovisual, sobre todo por la amenaza que puede suponer para la industria española su modelo de negocio a medio/largo plazo. Hace tiempo ya hablé en el blog sobre la conveniencia de un sistema más ligado al modelo de PPV o de televisión bajo demanda, y Netflix en cierto modo parece inclinarse más hacia este modelo que otros servicios de la competencia, pero con algunas carencias e inconvenientes. Empecemos por el principio:

Los inicios de Netflix y la caída de Blockbuster en Estados Unidos

Antes de entrar de lleno en analizar Netflix y el resto de servicios que podemos usar aquí en España, considero importante analizar y entender la historia del hundimiento de Blockbuster, una franquicia de videoclubs que quebró a finales de los 90, para así entender por qué Netflix puede ser tan importante y por qué el modelo tradicional de alquiler dejó de ser rentable desde entonces.

En aquella época (finales de los 90), Netflix fue una de las empresas pioneras en ofrecer servicios alternativos al videoclub tradicional en Estados Unidos. Mientras BlockBuster seguía un enfoque tradicional basado en el alquiler presencial de los productos audiovisuales en sus establecimientos, con recargos por devoluciones o pagos atrasados (similar a lo que han hecho aquí los videoclubs de toda la vida), Netflix comenzó a ofrecer un servicio de alquiler por correo e invirtió en crear una de las primeras plataformas con catálogo online para la distribución y consumo de productos audiovisuales en formato digital. Esto hizo que Netflix eliminara la barrera de tener que disponer de un gran número de establecimientos para ofrecer un catálogo amplio a sus clientes.

blockbuster closing

Chris Anderson bautizó a este fenómeno como long tail o cola larga. Básicamente, la cola larga es un símil para explicar que una tienda online puede albergar un mayor número de productos que una tienda física. Este fenómeno es lo que está detrás del auge de servicios como Netflix o Amazon frente a otros tradicionales como Blockbuster. En otras palabras, se descubrió que el modelo digital era mucho más rentable que el tradicional al eliminar numerosas barreras comerciales, principalmente la barrera física del espacio y de la distribución desde establecimientos.

Modelo Cola Larga

Al poco tiempo, Blockbuster quebró de forma progresiva, tal y como se anunció en su momento, por culpa del auge de las descargas en Internet. Aunque en realidad también influyeron sobremanera la crisis económica y el hecho de que otras compañías como Netflix o Redbox se adaptaran antes y mejor que ellos a los servicios de visualización por streaming a través de Internet. Muchos vieron en la quiebra de Blockbuster la muerte del sistema de videoclub tradicional, dado que ya no tenía sentido ir presencialmente a alquilar una película porque los usuarios podían hacerlo por otros medios más cómodos (legalidad y moralidad aparte).

El problema de las descargas de Internet

La evolución de la era analógica a la digital, cuyo principal exponente en el mundo audiovisual fue la transición de las ya antiguas cintas VHS a los DVD, junto con el posterior surgimiento de las televisiones inteligentes, facilitó la propagación de los productos audiovisuales a través de Internet, bien mediante el ripeo de los DVD originales (y su posterior publicación en redes de descarga como las P2P o en servicios de descarga directa como las ya extintas Rapidshare o Megaupload, entre otras), bien mediante la subida de estos productos a páginas web con servicio de alojamiento y reproducción de vídeos, como YouTube, Vimeo o similares. Dicho de una forma sencilla, el formato de DVD facilitaba la extracción del material audiovisual y su propagación por Internet (si quieres profundizar sobre cómo extraer los archivos de vídeo de un DVD te recomiendo que le eches un vistazo a esta entrada).

En consecuencia, desde entonces los consumidores pueden descargar o reproducir sus películas y series favoritas sin demasiado esfuerzo desde Internet. Por tanto, ¿para qué pagar por consumir un producto si los usuarios pueden hacerlo gratis? Ética y moral aparte, lo cierto es que era una tontería acercarse al videoclub pudiendo descargarlo todo desde casa. Esto también se aplica a los subtítulos, ya que desde el surgimiento y estandarización del formato Subrip (SRT), los usuarios pueden crear sus propios subtítulos y subirlos a Internet. Esta situación ha generado un debate muy profundo respecto a la sostenibilidad del sistema de mercado tradicional, en caída evidente por las descargas de Internet y por la digitalización de los productos (y por no saber adaptar el modelo a estos últimos).

Del videoclub a Netflix en España

En España los videoclubs han sobrevivido más tiempo quizá por la reticencia de muchos usuarios a abandonar el sistema de toda la vida, o por la lentitud de la industria para adaptarse a los modelos de streaming. En cualquier caso, la decadencia del sistema tradicional, aunque lenta, ha sido inevitable, y cada vez hay menos usuarios que utilizan el videoclub.

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Videoclub cerrado en Almería.

El mercado ha evolucionado de la mano de las operadoras telefónicas, que han comenzado a ofertar servicios de televisión por cable con aplicaciones online para televisiones inteligentes, ordenadores, videoconsolas y dispositivos táctiles que incluyen, entre otros atractivos, un catálogo de películas y series. Es el caso del ya famoso Yomvi de Movistar+, y del resto de aplicaciones similares ofrecidas por Orange, Vodafone y demás operadores.

La idea parece que ha cuajado bien entre los consumidores, aunque el sistema quizá no es el que dé una mayor libertad a los usuarios. Para empezar, en el caso de Yomvi, por ejemplo, para poder utilizarlo los usuarios tienen que ser clientes de Movistar y haber contratado previamente una tarifa de Internet, ADSL o teléfono para pasar a utilizar un paquete especial llamado Fusión. Esto significa que el usuario está obligado a pagar solo para tener acceso al catálogo. A partir de ahí, en función del plan de suscripción que se contrate, los usuarios pueden acceder a unos contenidos u otros.

El sistema Yomvi parece que funciona bien (yo mismo lo utilizo y doy fe de que está bastante bien), pero obliga al usuario a pagar un precio engordado que puede ascender hasta los 65 euros mensuales en un paquete que, eso sí, incluye Internet, el teléfono y una línea móvil. Personalmente, creo que podrían hacer mucho más por hacer que a Yomvi pudieran acceder más usuarios, bien liberándolo para usuarios de otras operadoras, bien ofreciéndolo como un servicio individual a un precio más asequible.

¿Qué diferencia a Netflix del sistema Yomvi? ¿Es mejor o peor?

La principal diferencia que aporta es que puedes suscribirte directamente a su catálogo sin necesidad de haber contratado un paquete que incluya Internet, teléfono o similar. En ese sentido, podemos decir que es más flexible y da más libertad al usuario. Pero por otro lado debemos tener en cuenta que para usar Netflix necesitamos Internet, por tanto es probable que muchos usuarios prefieran contratarlo todo con el mismo operador, sobre todo si ofrecen una buena tarifa.

Otra diferencia importante es con respecto al catálogo. De momento, el catálogo de Netflix es bastante más limitado que los catálogos de Yomvi+ y los de las televisones de Orange y Vodafone, principalmente porque las operadoras suelen adquirir los derechos en exclusiva de contenidos que interesan a un gran número de espectadores, bien por adquirir los derechos de emisión de determinados productos, como ocurre por ejemplo con Juego de Tronos (cuyos derechos de emisión en España los tiene Movistar+ en exclusiva) o los eventos deportivos; bien por incorporar en su catálogo a los canales que emiten los estrenos de las series del momento. como ocurre con The Walking Dead (Fox), Modern Family (Fox), Castle (AXN), Anatomía de Grey (Fox) o The Big Bang Theory (TNT), por citar algunos ejemplos.

En cambio, en Estados Unidos los usuarios de Netflix pueden acceder a muchos más títulos que los usuarios españoles. Pero en España, Netflix ni siquiera puede emitir los estrenos de las series que ha autoproducido, como House of Cards o Orange is the New Black, porque Movistar+ se hizo con sus derechos hace tiempo. No obstante, si amplían el catálogo español y emiten las series y películas del momento, es probable que ganen mucho terreno a la competencia. El problema es que es difícil adivinar hasta qué punto van a lograrlo, ya que en España hay una clara tendencia a monopolizar los productos audiovisuales para explotarlos al máximo. Por poneros un ejemplo, Wuaki.tv lleva funcionando en España desde 2012 con un sistema similar a Netflix y aún no ha conseguido hacer sombra a la competencia, principalmente porque su catálogo no es lo suficientemente completo.

Conclusiones

En mi opinión, las alternativas al sistema tradicional, como las de Yomvi o Netflix han llegado algo tarde a España, y los usuarios son reacios a abandonar la comodidad de las descargas gratuitas. Personalmente, (y llamadme iluso) quiero pensar que hay usuarios que de algún modo valoran aportar su granito de arena al sector audiovisual consumiendo de forma legal (Movistar+ cuenta apróximadamente con 3,6 millones de clientes), pero me temo que esta situación ha generado una brecha en los perfiles de los consumidores. Ahora claramente podemos diferenciar entre los usuarios que están dispuestos a pagar/pueden pagar y contribuyen a la sostenibilidad del sector, y los que no y recurren a la descarga gratuita por diferentes motivos o circunstancias. Y aquí distinguiría también entre los usuarios que prefieren consumir contenidos con baja calidad (y aquí incluiríamos también la calidad de los subtítulos y traducciones) y los que prefieren invertir en un producto óptimo y de buena calidad (no es lo mismo descargar una película en baja resolución y pillar unos subtítulos mal hechos, que ver la misma película en HD con los subtítulos profesionales). Ahora, en definitiva, la pelota está en el tejado de los usuarios, que son los que deciden si pagan o no por consumir un producto (y por tanto si se suman o no al sistema).

Respecto a Netflix, el tiempo dirá si es capaz de hacer sombra a las operadoras telefónicas o no, que son las que controlan ahora mismo las emisiones y las que ofrecen servicios similares al suyo. Personalmente creo que les llevará bastante tiempo, ya que tienen que seguir ampliando su catálogo para atraer a los clientes que ya utilizan servicios como Yomvi+ y que tienen acceso a más contenidos de los ofrecidos por Netflix a día de hoy. Reconozco que el modelo de Netflix me gusta mucho, pero considero que aún les queda mucho camino por recorrer para ganarse el beneplácito de los usuarios españoles.

Lo ideal, en mi opinión, sería que todos pudiéramos acceder de forma libre a un catálogo en el que pudiéramos alquilar o comprar los productos que queramos ver. Como comenté hace tiempo, las televisiones inteligentes están más que preparadas para este sistema y estoy seguro de que algo así aumentaría la demanda. Pero me temo que, de momento, el modelo no favorece este sistema, así que nos toca conformarnos con lo que tenemos.

En cualquier caso, la llegada de Netflix es algo positivo y, con suerte, hará que en el futuro se produzcan nuevos cambios en el modelo de oferta y demanda de los productos audiovisuales.

¿Y tú, qué piensas al respecto? ¿Te convence la propuesta de Netflix? ¿Crees que es bueno para el sector? ¿Qué vaticinas para el futuro?

Rafael López Sánchez

Rafael López Sánchez

Traductor profesional (EN/IT>ES) especializado en traducción audiovisual, localización, diseño y maquetación. He traducido series, películas y documentales emitidos en cine, televisión y canales de Internet. Imparto cursos online sobre mis especialidades en Traduversia y participo como ponente en congresos y eventos de traducción.
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2 comentarios
  1. Juanma Regalado
    Juanma Regalado Dice:

    En primer lugar quiero felicitarte por el amplio repaso que has hecho sobre la evolución de la parte de la industria audiovisual que toca directamente al usuario. Me ha encantado.

    Sobre la propuesta que presenta Netflix en España, aunque el catálogo de momento sea limitado, me parece que ofrecer casi 1000 títulos entre películas, series y documentales el día de lanzamiento es un número más que respetable. La cosa será ver qué contenidos van añadiendo y a qué ritmo pero la conclusión general con la que me quedo es que la nueva competencia que presenta esta empresa americana solo beneficia al cliente, y esperemos que esto pronto se traduzca en mejores precios o propuestas de nuevos servicios (como un yomvi como servicio individual) por parte de las demás empresas.

    Responder
    • Rafael López Sánchez
      Rafael López Sánchez Dice:

      Hola, Juanma:

      Gracias por tu comentario. La verdad es que el tema es bastante entretenido. Actualmente es difícil no sentir nostalgia al ver un videoclub. Yo personalmente voy bastante a menudo a Granada y suelo pasar por la puerta del videoclub Hollywood, en donde he alquilado muchas películas. Era un sitio maravilloso y en cierto modo me da lástima que todo esto les perjudique.

      Sobre lo de Netflix, estoy de acuerdo contigo en que su modelo beneficia más al cliente. El sistema de suscripción no está nada mal, aunque como decía en la entrada el catálogo es bastante reducido en comparación con el americano. Para que te hagas una idea, el americano tiene más de 7000 títulos en su haber.

      De todas formas, esto es solo el principio. Espero que recuperen los derechos de emisión de estrenos de sus propias series (sería una noticia excelente) y que puedan añadir más series y películas importantes a su catálogo. Si ofrecieran Juego de Tronos, por ejemplo, estoy seguro de que lo petarían. 🙂

      Un saludo.

      Responder

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